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Todo Espacio Vacío, se Cubre

Cuando todo a tu alrededor ande mal, lo único que te va a mantener vivo y en victoria, son los principios de Dios que has recibido. Puedes pensar con esa mentalidad pragmática que tanto abunda en las congre y tener gozo momentáneo. Pero este es eterno, aquí se te va acabar la gasolina. ¿Por qué lo digo? Vamos a ver algo de esto en 1 Samuel 22. Aquí vemos a Samuel cuando sale, y lo más importante es que cuando Samuel sale, ya estaba ungido por Dios, al igual que ya nosotros somos reyes y sacerdotes. Él era rey, y nosotros también lo somos. Ya sé, la mayoría no parecemos reyes sino más bien mendigos, pero somos reyes, no tengas dudas. Ya hemos visto alguna vez en la carta a los Hebreos que, a pesar que todo está puesto bajo sus pies, aun no lo vemos todo sujeto. Allí también David en la cueva de Adulam era rey, pero no lo estaba viendo manifestado. Estaba en una situación muy parecida a la que la iglesia está hoy. Y como ya hemos establecido que él es sombra de lo que la iglesia es, en la preparación del ministerio de David, vemos la preparación de la iglesia. David es tipología de la iglesia.

Entonces, se nos dice permanentemente aquí que todo está bajo los pies de Cristo, pero el problema es que nosotros no lo vemos así. Aquí vemos a David ungido como rey y huyendo de Saúl. Y en el capítulo 22, en el versículo 1 al 3, dice:  Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudados, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. Noten el principio de cómo Dios sacude. Aquí David se encuentra en la cueva de Adulam. Eso significa refugio, fue confirmado en las canciones, Torre Fuerte. Refugio.

Tú estás pasando, tal vez, por una época de refugio, por una época en la cueva de Adulam, una época en la que vas a ser sacudido. Noten el grupo de personas que le llegan a David. A mí siempre me gusta decir o h hablar del tremendo ejército que levanta David. Te los enumero por orden de impacto. Los amargados de corazón, que en idioma psicología es los deprimidos.  Los afligidos, que directamente tiene que ver con un imponente espíritu de tristeza gobernando sus vidas y los endeudados, que no necesitas acudir a ningún libro de guerra espiritual para saber que se encuentran bajo el yugo opresor de un alto espíritu de miseria. ¡Tremendo ejército! Cuatrocientos afligidos, amargados y endeudados. Cuatrocientos tristes, deprimidos y carenciados, según el idioma actual. Teóricamente, reyes, pero posicionalmente, bajo el yugo del enemigo. Muy parecido a la iglesia. Cantamos que somos reyes de la tierra, que tenemos toda la autoridad y que todo está bajo nuestros pies. ¡Aleluya!

Pero después te indagamos un poquito más a fondo y salta que no tienes trabajo, que andas a pie porque no te alcanza ni para una bicicleta, que necesitas un par de monedas para comprar la leche para tus hijos pequeños… A ver, ¿A ti te parece que estoy criticando por maldad y sin bases o más bien estoy revelando realidades visibles? El mundo, cuando te oye hablar, testificar o incluso predicar, piensa que debes estar tremendo, pero… ¿Sabe esa gente dónde tú vives? La alabanza nunca tiene compromiso. Esa es una enorme verdad. La alabanza sólo crea preguntas. ¿Pero tienen respuestas esas preguntas? Si; La adoración las responde. Porque la adoración es un estilo de vida. Adoración es mucho, pero muchísimo más que cerrar tus ojos y levantar tus manos mientras suena una música lenta, distinta a la rítmica que te envolvió la alabanza. La Adoración es lo máximo, acaso el silencio total, cuando sientes que sabes y sabes que ya no tienes con qué adorar con más fuerza al Señor.

En esa cueva que, dicho sea de paso, significa refugio, Dios trae un grupo. Él dijo: no me voy a mover de aquí, guarda a mis padres, mientras que recibo palabra de Dios. La iglesia no va a terminar su restauración, hasta que encuentre la estrategia de Dios. Es por eso que sus trompetas están tronando a través de las voces proféticas en la tierra, trayendo dirección y estrategia. Lamentablemente, muchos tienen oídos sordos a lo que Dios está diciendo a través de las trompetas que ya están sonando. Las trompetas no son literales, las trompetas son los oráculos de Dios, que están declarando su palabra en el norte, sur, este y oeste, y muchos no se han preparado para la batalla porque no conocen el sonido cierto de la trompeta que viene dirigida de este mundo. Sólo hay un pequeño problema: como esas trompetas no tienen un nombre registrado como importante en el ambiente, entonces no son oídas.

Muchos olvidan que Dios suele levantar lo necio y lo débil para avergonzar a los sabios. Es indudable: algo nuevo siempre tendrá que venir por intermedio de alguien nuevo. Vino nuevo no entra en odres viejos. Nunca. En el refugio, Dios quiere que te identifiques con Cristo. ¡Tienes que estar anclado en Cristo! En la roca, no en la arena. ¿Recuerdan al hijo pródigo? Salió, perdió toda su herencia, regresó y fue restaurado al ciento por ciento. Todo fue restaurado, menos la herencia. Si no estás anclado en Cristo, puedes perder tu herencia. Anclado con Cristo. No con tu ministerio, ni con tu habilidad, ni con el líder, ni con la canción, no con el piano, no con la alabanza. ¡Con Cristo! Anclados en el Rey de reyes y Señor de señores. Escúchame. Si tú eres un prestigioso líder de alabanza y un día por esa puerta entra uno que canta y dirige mejor que tú, ¿Te haces a un costado y lo dejas cantar y dirigir todo a él? ¿Anclados en Cristo o en un ministerio?

Pregunto otra vez: ¿Descenderás de la plataforma para dejarle lugar al nuevo y con el rostro irradiando felicidad te pondrás a cantar con toda la gente desde un asiento más de los muchos que hay en tu iglesia? Si hoy aparece alguien que indiscutiblemente sabe mucho más que yo y enseña diez veces mejor que yo, ¿Voy a hacerme a un costado y darle todo el ministerio a él o a ella para que lo continúe? ¡Anclados en Cristo! ¿Se puede entender lo que significa? Dios quería que David estuviera anclado con Él, porque el líder no tiene que saberlo todo, sólo tiene que tener seguridad en sí mismo. Entonces es así como sabe y puede canalizar la fuerza que le llega. Él no lo hace, él la distribuye. Tú puedes ser un buen líder y no saber predicar. Pero si sabes elegir a quienes invitas a predicar, con eso lo cubres. Y tampoco es garantía que un buen predicador sea un líder efectivo. Sabrá a quien acompañar y respaldar para cubrir eso.

El que está seguro de sí, no teme a que otro sea mejor. Pero nunca podrías estar seguro de ti, si no estás anclado en Cristo. Allí es donde viene el espíritu de rechazo. Si no estás venciendo al espíritu de rechazo, el rechazo te vencerá a ti. La iglesia, hoy, todavía está llena de pena y de rechazo. ¿Y sabes lo que usa el enemigo para traer rechazo? Tu marido, tu esposa, el pastor, el sistema, ¡Cualquier cosa! Si tú no te amas a ti mismo, Satanás se va a encargar de que te sientas rechazado. Tú no puedes amar a tu prójimo en una medida con la que aún no te amas a ti mismo. Aquellos que viven sus vidas tratando de pisarle la cabeza al que tienen cerca, sea quien sea, lo hacen para que cuando esa gente está sometida, ellos puedan sentirse más alto. Cristo dijo que, si tú no me buscas a mí en las escrituras, es porque no tienes el amor del Padre en ti, por eso buscas gloria de los hombres.

Pero yo no recibo gloria de los hombres, porque yo sólo hago lo que el Padre me dice. ¿Qué está diciendo? Que él estaba totalmente satisfecho en el testimonio del Padre, no necesitaba el testimonio de nadie más. Pero ustedes, dice Él, ustedes no tienen el amor del Padre en ustedes. No era que no conocían a Dios, sino que no estaban anclados en el amor, no estaban completos en ese amor, no estaban satisfechos con la opinión del Padre. Ya Dios te dijo: ¡Eres linaje escogido! ¡Eres piedra viva! ¡Eres nación santa! ¡Eres la roca que va a ganar la tierra! ¿Qué más quieres? Es que yo quiero que el pastor me reconozca… ¿Sabes lo que hace Dios? No te reconoce Él tampoco, hasta que se te quiten las ganas de ser reconocido. Dios está sacudiendo la iglesia. Si estás en pobreza, ánclate en Jehová Jireh. Si estás en fracaso, ánclate en Nissi y tendrás victoria. Si andas enfermo, llama al Gran Sanador. No al pastor, ¡Al sanador!

He visto a gente poniendo los codos con dureza para poder llegar hasta donde está el predicador invitado y poder tocarlo. ¡Idólatras! Si pusieran el mismo esmero y esfuerzo para tocar a Dios, ya estarían sanos. Si te sientes rechazado, necesitas a Jehová shama, esa es su presencia, para que no te sientas solo. Y así con todos los nombres y razones de Dios que seguramente ya conoces. Tú necesitas anclarte en Cristo, no en la religión. En Cristo, no en la iglesia. En Cristo, no en la plataforma. ¡En Cristo! Dios quiere que tú seas uno con Él y Él uno contigo. Si todo lo demás fuera removido, Cristo no se cae. ¡Cristo es la roca! Hoy Cristo se ha convertido en un mensaje. Si entonces aceptamos y manifestamos que somos la iglesia y que Dios está destrozando todo lo que yo acabo de decir, entonces haz una evaluación y ahí sabrás que es lo que tienes que meter en la lavadora. Si tú no lo metes, Dios lo va a meter y tú tendrás que mirarlo desde afuera y desde lejos.

¡Es que…! ¿Sabe que pasa, Néstor? ¡Yo estoy esperando una puerta! ¿Ah, ¿Sí? Déjame decirte que Dios está esperando por ti…Dios no es lento como muchas veces has pensado, el lento eres tú. Aquel ejército angustiado se convirtió en un ejército ambidiestro, capaz de pelear con ambas manos. Hay gente que vive todos los días iguales. Eso es raro y es malo. En cada régimen de unción, hay un nivel nuevo de amistades. Si tus amistades han sido las mismas en los últimos tres años, eso significa que andas en la misma unción. Si tú solo conoces a esos mismos de siempre, es porque jamás cruzaste a la otra etapa donde hay otros. Y no es que uno no quiera conocerlos, es que el camino siempre es hacia adelante. Y si ellos no lo comparten y deciden no subir contigo, entonces se quedan muy lejos. Ya no se verán todos los días, sólo de vez en cuando. Y no es que hayamos perdido el amor por ellos, sino que se ha aumentado el amor por Cristo.

No te ancles en el mismo círculo de tus amistades de siempre, y tampoco te sientes en la misma butaca, silla o banco cada vez que vas a tu iglesia. Siéntate al lado de uno que no conoces y deja que la unción te traiga convicción. Además, vas a contribuir a que el pastor se sienta intrigado y hasta interesado al verte en otra zona del templo. Ya se había acostumbrado a verte siempre en el mismo sitio, tanto que cuando no te veía, ya te daba por ausente. Sorpréndelo. Sorpréndete. Cambia. Sólo crece lo que es capaz de cambiar. Hebreos capítulo 5. Mira el verso 13: Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; A ver, ¿Qué tiene que ver la leche con la palabra de Dios? Algo a tener siempre muy en cuenta: el libro, es espiritual. Leche significa que es una palabra de niños, de esas que todavía andan por ahí adormeciendo cristianos.

El que sólo se alimenta de leche, es inexperto en la expresión de la palabra, es lo que dice en el original. No puede manifestar lo que este Reino tiene, porque se la pasa comiendo golosinas. Y luego dice: pero el alimento sólido (Y nuevamente hablando de la Palabra y no de la carne) es para los que han alcanzado madurez, (Noten que la madurez se alcanza, no es algo que llega con el tiempo. Y no te asombres, tú tienes la misma Biblia que yo.) para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.  Esta palabra, concretamente, dice lo siguiente. Voy a parafrasear el mismo verso. La palabra madura o sólida, profunda, o la revelación presente, o la estrategia de Dios, o este libro que está aquí, cuando es visto a través de inspiración espiritual, es sólo para los que han alcanzado la madurez. Esto es, que los maduros son aquellos que, por el uso de la palabra madura, han ejercitado sus sentidos, para poder discernir entre el bien y el mal.

El maduro, entonces, es el que ha usado el libro para ejercitar los sentidos, y no su espíritu. El maduro, por su parte, no es ese que salta como un canguro ante una alabanza movida, tumba las sillas ante una ministración con el Espíritu Santo y temblequea como un pollito mojado cuando reprenden demonios, porque eso es carne. El maduro. tampoco es el que pierde la peluca porque sacude como un loco su cabeza porque dice que el Espíritu Santo lo posee, porque eso también es carne…y algo más que viene desde las tinieblas a ayudarlo. A nadie le van a caber dudas que lo está poseyendo un espíritu, pero muchos la tendrán en cuanto a si es el Santo u otro de la vereda de enfrente. La palabra madura es para las personas que han alcanzado madurez, porque han usado el libro para ejercitar los sentidos. El tacto, el olfato, el gusto, la vista y el oído. Percepción externa, no interna.

O sea que, la persona madura, es la que saca lo teórico, lo elabora y lo trae a un mundo práctico. Es aquel que saca lo profundo y ejercita discernimiento en este mundo. Eso hacen los que han ejercitado sus sentidos para discernir. La palabra discernimiento significa Disputar, Discriminar, Ejecutar, Rendir Juicio Lo mismo que el diablo le dice a la iglesia que no puede hacer. Ejecutar sentencia entre lo que está bien y lo que está mal en el mundo natural. La única entidad que tiene dominio para discernir el bien y el mal, es la Palabra. Es una espada de dos filos, que discierne pensamientos, principios, filosofías, y los intentos del corazón. La Palabra discierne las filosofías y las acciones. Nuestras armas son poderosas en Dios, para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y principios, y llevando cautivo todo pensamiento y todo principio mundano, a la obediencia a Jesucristo.

El maduro lo hace. Es espiritual y afecta lo natural. Si maduras, si disciernes, si tratas de buscar cómo funciona hoy, Dios te habla. ¡No seas religioso! La Biblia, te cuento, no es un libro de ayer, ¡Es EL libro de hoy! La Palabra dice en Isaías 60, Hay tinieblas. Es verdad, pero se va a ver una luz por sobre toda esa tiniebla, y las naciones van a venir a tu resplandor. ¡Sí! ¡Esa es la iglesia! ¡Aleluya! Entiendo tu gozo, pero te recuerdo algo muy importante: ¡Tú eres la iglesia! Y los reyes vendrán a tu luz. ¿Sabes lo que significa eso? Que van a venir a buscar de ti, soluciones. Hermano, ¿Qué opina usted de la situación social y política en Latinoamérica? – Ehhh…no sé mucho, no he visto CNN en estos días. – Hermano, ¿Qué piensa usted de los homosexuales? – ¿Me espera un momento?, llamo a mi pastor y le pregunto. – Hermana…como mujer de Dios, ¿Cómo ve usted el tema del aborto? – ¡Ah! Ahorita le pregunto a mi marido, él es el que predica… ¡¡¡¡¡Maduraaaa!!!!! La palabra fuerte, es aquella que usa el que alcanza madurez. Y el que alcanza madurez, es aquel que usa la Palabra. Para sacarlo de un mundo teórico y discernirlo y llevarlo a un mundo práctico.

Nuestra misión es traer soluciones y alternativas. Al mundo no se le predica capítulo y versículo. A la iglesia, sí. Al mundo se le traen soluciones prácticas o te quedas callado la boca. A ellos no les interesa capítulos y versículos. Sí les interesa como sobreponerse a una crisis económica, social o política. De entrada, no les digas Cristo, no les digas capítulos ni versículos, simplemente tráeles una solución. Después seguramente te habrán de escuchar todo lo que se te ocurra sobre Cristo, capítulos y versículos. Pero no antes. Soluciones inspiradas por principios. Y los principios son leyes que no tienen capítulo y versículo. El principio del Reino es hacer el bien. Sembrar para cosechar. Si siembras amor, cosecharás amor. Si siembras tu dinero sin avaricias, cosecharás más dinero del sembrado. Y sin andar gritando que eres de Cristo ni recitando capítulos y versículos a quienes no tienen ganas de oír eso. Ya habrá tiempo cuando ellos vengan a ti a buscar más soluciones.

(Eclesiastés 8: 10) = Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; (No está hablando por hablar. ¿Cuántos han visto que a muchos inicuos se los sepulta con gran honra? Es casi normal que un impío, incrédulo y pecador tenga unos funerales mucho más impactantes y multitudinarios que los cristianos) más los que frecuentaban el lugar santo fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. (O sea: te pasaste toda tu vida actuando con rectitud y el día que te moriste fueron cuatro a tu velatorio. Mientras, en la otra cuadra, se murió un estafador y reconocido delincuente que, como tenía altos intereses en común con ciertas personalidades, a sus funerales están asistiendo miles de personas.)  Esto también es vanidad.

(11) Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. Por cuanto no se discierne rápidamente el juicio sobre la mala conducta en la tierra, es por eso que en el corazón de los hombres hay disposición de hacer el mal. Por cuanto la iglesia no ejecuta rápido sentencia sobre lo que está bien y lo que está mal, es por eso que el pecado sigue creciendo. Por cuanto la iglesia estuvo ausente en medio del debate de la oración en la escuela, es por eso que ocultismo, curanderismo, esoterismo y el Orientalismo ahora reinan en la escuela. Por cuanto la iglesia no ejecutó sentencia rápidamente sobre espíritus humanistas, es por eso que, dentro de la iglesia, hoy hay pragmatismo. Porque la iglesia no avanza a discernir lo que está correcto, la incorrección ya casi forma parte de la cultura de las naciones. Como supuestamente eso no era trabajo de la iglesia, sino del gobierno terrenal que existiera en cada lugar, es por eso que la iglesia ahora vive apretujada y casi escondida en un rincón.

Por cuanto Satanás tocó las playas, la iglesia salió de las playas. Satanás tocó la música y la danza, y la iglesia salió de la música y la danza. Satanás tocó los jornales, entonces la iglesia dijo: “Eso no es para mí”. Satanás entró a la televisión, y la iglesia dijo: la televisión es mala, caja satánica. Satanás entró a internet, y la iglesia dijo: eso no es del agrado de Dios, hay pornografía. Y así hemos transitado todo este tiempo retirándonos de todos los espacios donde el enemigo logró hacerse fuerte. En lugar de disputarle esos sitios palmo a palmo y a bayoneta calada si hubiera sido necesario, no; nos apretujamos todos en retirada y ocultos para que no nos confundan y se burlen. ¡Basta! Ha llegado el momento y el tiempo en que se levante un ejército capaz de desalojar al enemigo de todos los lugares que nos pertenecen, recuperar el Reino usurpado y ponerlo a los pies del único propietario genuino, Jesucristo, Rey de Reyes, Señor de Señores.

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enero 2, 2024 Néstor Martínez