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La Última Palabra

Parece demasiado pretencioso el título, no le parece? Sin embargo, si usted sigue atentamente y con aplicación el desarrollo de este trabajo, va a darse cuenta que no lo es tanto; que hay en verdad una palabra que tiene ese carácter, y no por una cuestión cronológica, mayoritariamente, sino por la connotación global y abarcativa que tiene. Comencemos viendo el elemento bíblico que nos da el pie para su desarrollo y esclarecimiento.

(Hechos 7: 2-3)= Y él (Viene hablando de Esteban) dijo: varones hermanos y padres, oíd: el Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré.

Todos conocemos la tremenda promesa de Dios para con Abraham. Todos sabemos que después, a consecuencia de esta promesa que él creyó, disfrutó de una paternidad en edad avanzada que, de acuerdo con los dictados de la lógica humana, resulta increíble. Todos sabemos, asimismo, que fruto de todo eso y llegado el momento de la gran prueba, – sacrificar a su hijo Isaac -, Abraham, partido en dos por el dolor, es verdad, y – por qué no -, por la duda, obedece sin replicar nada. Entonces decimos “padre de la fe”. No.

Abraham es el padre de la fe porque sale en búsqueda de la confirmación de la promesa totalmente a ciegas, sin garantía alguna. Lo que Dios le dice – tomado al hoy -, es: “Abraham: olvídate de tu familia, de tus riquezas y, principalmente, de tu Ego.” Obedecer esa orden, – tomando por base de lo que lo mismo le cuesta tanto a la iglesia -, es lo que fortifica y origina la después determinada como “histórica” fe de Abraham. Y debió hacerlo solo. Cuando subió al monte Moriat, solamente estaba Isaac con él; todo su séquito se quedó abajo, al pie del monte.

(Verso 6)= Y le dijo Dios así: que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años.

Literal e histórico, la pintura del pueblo judío. Tipológicamente, el estado de la iglesia hoy y ahora: somos extranjeros, (Embajadores del reino de Dios en el país adónde a usted le haya tocado nacer), en tierra ajena. (Satanás usurpa, pero gobierna en gran parte del planeta y su país no es la excepción). Quien no acepta y sigue a Cristo de victoria en victoria y de gloria en gloria, está en servidumbre al sistema satánico imperante en el mundo secular, y allí es donde le guste o no; lo merezca o no, recibirá maltrato; físico, económico, social, moral o como sea.

¿Qué debe hacer la iglesia, entonces? ¿Vestirse de subversiva o guerrillera y salir a combatir con las armas del mundo contra los órdenes establecidos? ¿Ese, acaso, será el rol que Dios imaginó para su pueblo?

(Verso 7)= Más yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.

Punto. Listo. Se acabó. Dios pone las cosas en su justo lugar. ÉL JUZGARÁ. Usted no tiene que salir a pelear físicamente con nadie, y mucho menos con armas convencionales de las conocidas por el sistema del mundo. No se olvide que no es con ejército (Carnal, por supuesto), ni con espada, (También carnal); es con el Santo Espíritu. (Es decir: con oración, ayuno, batalla espiritual e intercesión). El juicio de Dios sobre las naciones no es a causa de su pecado, ya que todas lo tienen, sino a causa de su incredulidad, la resistencia y hasta la persecución de su palabra.

Quien tenga dudas todavía de hasta dónde la Palabra de Dios molesta, fastidia y hasta ofende, preste atención a la manera en que la propia iglesia reacciona ante la Biblia clara y sin derivados especiales doctrinales denominacionales, se llamen como se llamen. Ni hablar de los sectores que, en búsqueda de dudosos prosélitos religiosos, han llegado hasta pervertir la Palabra de Dios para poder captar adeptos. Esto, claro está, partiendo de la base que en esa nación la iglesia está haciendo lo que es conforme a su voluntad, Él quiere que haga. De otro modo y mal que nos pese, su juicio habrá de alcanzar también a la iglesia. O, mejor dicho: Habrá de comenzar, inexorablemente, por su iglesia.

¿Qué debe hacer, entonces, la iglesia al respecto, además de orar, ayunar, batallar e interceder? Veamos:

(Verso22)= Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y sus obras.

Esto nos muestra tres cosas: 1) Moisés había sido elegido y levantado por Dios para traer liberación al pueblo. Al igual que la iglesia (Que es cuerpo de Cristo) hoy, él iba a traer libertad sobre la opresión, la cautividad y la dependencia de Egipto, tipología del mundo.

2) Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de Egipto, el mundo pagano, a los fines de capacitarlo con el entendimiento de las bases del sistema secular dentro del cual se movían Faraón y toda su gente.

3) A causa de esta preparación, y sumándole la unción que Dios le dio, Moisés (Que es la iglesia), pudo acceder a un grado de poder en sus palabras y sus obras diferente a todo lo conocido en aquel tiempo y en este. La clave, entonces, es Capacitarlo a usted. ¡Moisés no era un ignorante! La iglesia no debe ser ignorante. ¡Dios no unge ignorancia!

El verso 23 completa el panorama cuando señala que después, cuando le vino al corazón, (De hecho, no le vino por “casualidad”), visitó y se ocupó de sus hermanos en esclavitud; los apacentó, los consoló, se puso a su lado, se bajó del lujo, el oropel y la orgiástica corte egipcia, se ensució de barro con ellos, se transformó en su conductor y, finalmente y luego de sus propias pruebas, fue base y artífice de su liberación. Pero no le fue fácil. Satanás jamás abandona su presa en una primera escaramuza. Cuando él reclama autoridad para hacer lo que tenía que hacer, sus propios hermanos son usados por el diablo para acusarlo.

(Verso 28)= ¿Quieres tú matarme, (Le dice el hebreo que maltrataba a su hermano a Moisés, cuando éste lo reconvino), como mataste ayer al egipcio?

Así actúa Satanás siempre: ayer, (Moisés) y hoy, (La iglesia, cada creyente); parte desde una verdad, (Moisés había matado, efectivamente, a un egipcio), y le introduce una mentira (Seguir matando), todo destinado a asustar, a hacer sentir culpa y a acobardar.

Escrito está que Moisés cayó en esta trampa, porque Se asustó y huyó a tierra de Madián. Esto, naturalmente, no modificó el plan de Dios. Solamente lo retrasó. Es exactamente lo que está ocurriendo en este tiempo. La iglesia es depositaria de un propósito de Dios que habrá de cumplirse, sólo que el miedo actual de esa iglesia está retrasando la manifestación de Dios sobre el mundo pagano e incrédulo. Dios lo sigue sosteniendo a Moisés pese a todo, y cuando se le aparece en la llama de la zarza en el Sinaí, le dice:

(Verso 33)= Y le dijo el Señor: quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás, es tierra santa.

En primer término deberemos observar que la palabra SANTA, aquí, es la palabra HAGIOS, y significa algo sagrado, puro, (Vaya pensando en su congregación, olvídese de Moisés), sin mancha, consagrado, separado, reverenciado, digno de veneración, semejanza de Dios, naturaleza íntima de Dios, separado para Dios, reservado para Dios.

Es decir que como quiera que se encuentre la iglesia hoy, aunque todavía esté asustada, frustrada, decepcionada y acusada con infinidad de culpas, Dios dice que es santa, y si Dios dice que es santa, ¡¡ES SANTA!!! ¿Amén?

El Señor, al igual que lo hizo con Moisés, nos está diciendo que ve la tremenda aflicción de su pueblo metido en el mundo asfixiado por su sistema, que oye su desgarrado gemir, (Recesión, desocupación, degradación, miseria y corrupción), y que quiere descender para librarlos; y agrega que a nosotros nos enviará para liberarlos definitivamente de esa opresión.

No importa lo que el propio pueblo pueda opinar de aquellos a los que Dios levanta: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez? Él le dio (NOS dio), potestad para hacer prodigios y señales suficientes para mostrar a Faraón (Que es el líder del sistema mundano), que Él es el único y verdadero Dios y para confirmar uno de sus ministerios de avanzada, todavía muy discutido hoy por los supuestos sabios y teólogos que jamás salieron de la esfera y la influencia de Egipto.

(Verso 37)= Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí, a él oiréis.

Hoy, el Señor sigue levantando profetas. No para que tomen el comando de la iglesia porque no ha sido dispuesto así. La Biblia, respecto a los cinco ministerios básicos, es escueta aunque muy clara: fueron conformados para complemento, de ninguna manera para competir entre sí y mucho menos para prevalecer unos sobre otros. En este caso, no nos olvidemos: el hombre levantado como conductor indiscutido, seguía siendo Moisés. Todo lo demás, debería aportar lo suyo para esclarecer la visión del propósito de Dios. El problema es que la iglesia, hoy, cree fervientemente en Dios y allí radica su seguridad de fe y convicciones, pero no siempre le puede o se atreve a creerle a sus profetas. ¿Será por eso que la iglesia no prospera? 2 Crónicas 20:20, dice: Creed a Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados.

Después el Señor dirige un mensaje claro al pueblo de Israel. Tan claro que hoy es tipología exacta del mensaje contemporáneo de la iglesia. Dice que es la iglesia la que tiene Palabras de vida, (Verso 38), que esas palabras No fueron oídas sino desechadas y que ellos, (El pueblo, eh?) prefirieron volver sus corazones, (Es decir: el alma, los sentimientos, los sentidos, el intelecto, la voluntad, las emociones) a Egipto, (Que es el mundo, verso 39), que se fabricaron Otros dioses, (Verso 40). ¡Qué son el humanismo, la ciencia, la tecnología, y hasta la medicina secular sino otros dioses a los que la iglesia ha preferido, a veces, por sobre las promesas del Señor?

El verso 42 dice que por eso, Dios se apartó. No dice que dejó de amarlos o de tenerles misericordia, dice que se apartó. Debió hacerlo; Dios no tiene ni tendrá ninguna comunión con el pecado tenga este la forma que tenga. La gente, entonces, sin el amparo divino, sin la unción del Santo, se dedicó a lo único que podían dedicarse, a lo mismo que podría dedicarse cualquier buen hombre, hoy, si su incredulidad no le permitiera ver al Dios viviente, creer a Cristo, sus promesas y aceptar la guía y el poder del Espíritu: predicar una religión hueca, vacía, sin poder sobrenatural, tomando – entre otras cosas -, como basamento, el templo.

Sobre esto el verso 48 es claro: dice que Dios No habita en templos hechos de mano, que el cielo es su trono y la tierra el estrado de sus pies, para terminar con una dura expresión que podemos sacar perfectamente del ámbito histórico de la escuelita dominical y llevarlo a un hoy donde, – con los cambios lógicos de otro tiempo y circunstancia -, las condiciones de los creyentes parecería seguir siendo la misma.

(Verso 51)= ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

Todos sabemos que el término DUROS DE CERVIZ, implica soberbia, falta de humildad, rebeldía a inclinar nuestra cabeza, (Es decir: nuestras mentes intelectuales, nuestras voluntades, nuestras opiniones particulares), a la voluntad de Dios; y no estoy hablando – obviamente -, de ese gesto físico, a veces solamente ritual, tradicional o religioso que hacemos muy a menudo en nuestros templos. Al Señor, – téngalo por seguro -, le interesa mucho más el estado de su cerviz espiritual que sus cervicales físicas. Yo no digo que esté mal esa actitud; lo que intento decirle es que prevalece mucho más lo que no se ve que lo que se ve; nuestro hacer no conmueve a Dios, nuestro SER, sí. Principio espiritual.

Incircuncisión de corazón es un símbolo, naturalmente. Usted sabe muy bien lo que es la circuncisión desde el plano físico. En este caso, significa lisa y llanamente, INCREDULIDAD. Tanto de corazón como de oídos. Algo así como: “Ni creo ni estoy dispuesto a oír para creer”, ¿Estamos?

Ahora bien; la resistencia al Espíritu Santo, no es un fenómeno que se da en algunas congregaciones tradicionales desbarajustadas en sus bases históricas y en sus cerradas y hasta sectarias doctrinas por ministerios que han hecho del Espíritu Santo un énfasis permanente, (Caso internacional Benny Hinn y caso local, y ahora también internacional, Claudio Freidzon). No tiene nada que ver con los movimientos de renovación que se cumplimentaron en los años noventa ni con las primeras gotas de la catarata de avivamiento que Él ha dicho, va a derramar sobre su pueblo.

Tiene que ver con la permanente batalla del Espíritu contra la carne y, como vemos, no es un patrimonio de la iglesia siglo 21. Resistir al Espíritu Santo no es luchar para que no entre, porque Él jamás poseyó, posee ni poseerá a nadie. Él entra a su vida cuando usted lo recibe como se recibe a alguien muy amado: con los brazos, el alma y el espíritu humano abiertos de par en par. Quien no lo quiere hacer, sea por los excelentes motivos que pueda suponerse que sea, lo resiste. Aprenda esto por favor: Usted, que más de una vez y de diversos modos se ha sentido lleno del Espíritu Santo, jamás intente explicárselo a quien lo resiste. Nunca lo va a entender. ¿Sabe por qué? Porque sería lo mismo que intentar explicarle a un ciego de nacimiento, como es el color azul…

(Verso 52)= ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? (Nuestros antepasados también resistieron la palabra profética y llena de revelación de Dios a través de los hombres y mujeres ungidos) … Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; (Es verdad; hoy ya no se matan físicamente a los profetas. ¿Será que en este tiempo el diablo está más bueno? ¡No! Simplemente él ha hecho, astutamente, lo que la iglesia sigue dudando en hacer en lo suyo: adaptar su actividad a este tiempo. Ahora ya no los mata físicamente, mata espiritualmente; es decir: aborta, a favor de oposiciones, ignorancias, tradiciones u ortodoxias sus ministerios, si pueden. De todos modos, el aborto ES homicidio. Como usted ve, la rutina satánica sigue intacta. Al pueblo, necesitado de palabras suaves y alentadoras, de esas que muchos se cargan y recargan diariamente para alimentar y sustentar terapias de diván, no le cae demasiado simpático el ministerio profético con su contundencia y su autoridad sobrenatural. Es que a todos nos gusta que nos repitan permanentemente nuestros derechos y beneficios, pero a mucho menos nos cae bien que nos prediquen nuestras obligaciones y responsabilidades. Predicador, Pastor, usted elige a quien vino a agradar.

(Verso 55)= Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puesto los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.

Aquí preste atención, porque si su disposición, en este día, es saber más de Dios, su entendimiento será abierto y podrá acceder al ámbito espiritual, que es donde están atesoradas las grandes verdades: hay cuatro tipos básicos de interpretaciones de la Palabra de Dios: la Milenarista, la Historicista, la Posmilenarista y la Espiritual. ¡Oh, Dios! ¿Quién tendrá razón? ¡Vaya uno a saberlo! A mí, en realidad, no me preocupa demasiado. Lo que sí sé, es que Dios es Espíritu. De lo otro, jamás leí nada en la Escritura. ¿Será que me faltan leer algunos libros, cartas o evangelios? Será…

Cuando usted leyó este versículo en su clase bíblica, (Porque seguro que lo ha leído) o cuando se lo leyeron en el marco de algún relato histórico, desde algún púlpito, su imaginación le mostró (Como en su momento me lo mostró a mí), la imagen de un hombre con su rostro lleno de paz, Esteban, mirando hacia arriba, que en una especie de visión veía a Jesús sentado a la diestra (Al lado, a la derecha, según las normas protocolares básicas en las relaciones públicas, ceremonial y banquetes) de Dios. Bien: ¿Habrá sido eso lo que verdaderamente vio Esteban?

Ahora prueba desde la parábola, desde el símbolo, desde la tipología. Dice que Esteban tenía los ojos puestos en el cielo, es decir: en el trono de Dios. No le prestaba la más mínima atención al dolor, al sufrimiento ni a la tortura a la que lo sometían los hombres. Allí fue donde pudo ver la gloria de Dios.

¿Qué Vio? ¿Una visión? ¿Una luz? ¿Un resplandor? Vio la Verdad Revelada. Comprendió que todo lo natural y físico que lo torturaba en lo natural y lo físico, no tenía ni la menor importancia. La revelación le mostró, enseguida, a Jesús a la diestra de Dios, es decir: el poder sobrenatural del reino. ¿Y cómo consiguió eso? ¿Sólo porque era un mártir este buen hombre? ¿Cuántos saben que Dios no unge, necesariamente, personas con almas buenas? Si así fuera, mucho ateo andaría por allí ungido, porque su alma no es mala. Dios tampoco unge ignorancia y un ateo, espiritualmente, es ignorante. Esteban accedió a ese ámbito sobrenatural porque estaba lleno del Espíritu Santo. ¿Y qué produjo eso en él?

(Verso 59)= Y apedreaban a Esteban, (Quiero aclararle una vez más que quienes apedreaban a Esteban, eran los religiosos, no los ateos, eh?) …mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. (Note que no fueron esos hombres los que determinaron la muerte de Esteban, es él mismo el que decide entregar su espíritu a Jesús. Su decisión está centrada en la misma presencia que centralizó el final físico temporario de su Señor. Usted no puede temer lo que pueda hacerle el hombre; Dios siempre tiene, en todo, Las Última Palabra.

(Verso 60)= Y puesto de rodillas (Esto es: humillándose, entregando todo su ser) …clamó a gran voz: (Atención. Dice que a gran voz, no en un sordo y quejumbroso lamento) Señor…no les tomes en cuenta este pecado. (Esteban no pensó en él. Pensó y le dio prioridad a la ignorancia de quienes lo estaban matando. Sintió dolor porque esa injusticia, – él lo sabía -, les acarreaba juicio de muerte a sus asesinos. Pero le fue revelado que no eran ellos sino lo que influía en ellos lo que los llevaba a actuar así. Entonces intercedió para, por la misericordia y la gracia del perdón, cambiar maldición y pecado por bendición y redención.

(Lucas 23: 24)= Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque son saben lo que hacen…

¿Usted me va a decir que tanto Esteban como Jesús quisieron, en un último aliento, inscribir sus nombres en la historia, como en un acto de heroísmo, mostrando bondad para perdonar a quienes los mataban y así ser recordados por su abnegación y valentía? ¡¡¡Noooo!!! La Escritura muestra, en ambos casos, que la presencia superabundante del Espíritu Santo en cada uno los proyectó por encima de todo dolor físico, de todo escarnio y sin el menor atisbo de temor, a declarar la gracia del perdón, para cambiar maldición (La cruz, el apedreamiento), por la bendición de la redención y la salvación. Esta, y a nuestro favor, nada menos, fue y será: La Última Palabra.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez