Toda congregación, de toda denominación, tiene en estas horas, una enemiga invisible, solapada, destructiva y lamentablemente muy creciente: La Crítica. Es un espíritu satánico que, a través de distintos y variados motivos, intenta encaramarse y ampliar su obra destructora y pulverizante.
Es mi intención, en este trabajo, dejarla en evidencia a través de la escritura, para que terminada esta tarea, usted pueda ver si por alguna razón ha sido vulnerable a su acción y pueda, ahora mismo, rechazarla, dejarla sin efecto. Revertirla en apoyo y, obviamente, derrotarla.
(Hechos 11: 1-3)= Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la Palabra de Dios.
Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?
Aquí tenemos, – a modote ejemplo -, una manera de cómo obra el espíritu de crítica. A nadie parecía preocuparle demasiado la decisión de fe, la conversión, el paso de muerte a vida, en suma: la salvación de esos hombres.
Desconocían, a favor de la ruptura de sus costumbres, la base y raíz del evangelio del Reino; que todos sean salvos, y les censuraban a Pedro, – igualito que antes lo habían hecho con Jesús -, haber compartido con gente que a su juicio, debía mantenerse marginada. Quieran o no, estaban haciendo acepción de personas.
ES tiempo ya de dejar bien aclarado un punto muy singular para que nadie entre en confusión, lo entienda mal o, lo que es más grave, se largue a enseñarlo tergiversado. Yo estoy hablando de la crítica a las cosas que, siendo de Dios, no coinciden con nuestros gustos personales.
Ni por asomo vaya a tomar esto como una estricta prohibición de oponerse a cualquier barbaridad humana en el nombre del Señor, sólo porque proviene de líderes reconocidos. El espíritu de crítica va en contra de las cosas de Dios, nunca a favor de lo que le desobedece o desoye, ¿Entiende?
(Mateo 9: 9-13)= Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: sígueme. Y se levantó y le siguió.
Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.
Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?
Al oír esto, Jesús les dijo: los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
Id, pues, y aprended lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
Primero: Mateo no era precisamente un personaje simpático en su tiempo. Era algo así como el actual jefe de una Dirección de Impuestos Nacional. ¿Quién desearía orar por su salvación si se dejara llevar por lo afectivo o por lo sentimental? Salvo algún creyente que hubiera en su familia… Yo creo, que más bien aquellos hombres hubieran gozado con su desaparición. Jesús, sin embargo, tenía otra óptica.
Segundo: ¿Usted cree que si Jesús hubiera sido un hombre eminentemente teológico, esos publicanos y pecadores hubieran decidido ir a sentarse a compartir una mesa con Él? Lo hicieron porque en su ignorada necesidad espiritual, “algo” les dijo que Él tenía algo especial para ellos.
¿Usted cree que el mundo publicano y pecador tiene ganas de venir a la iglesia a practicar ritos o costumbres, o a oír un discurso moral, ético y convencional que puede ser muy cierto, pero que a favor de sus impedimentos los dejaría peor que lo que entraron?
Yo lo sé porque no hace mucho tiempo, yo mismo era así. Eso me valió que una vez, un ex compañero de trabajo me dijera: “¡Por favor! ¡Detente con eso! ¡Todo lo que dices, no es ninguna novedad! ¡Yo ya sé que hay que ser como tú dices que debemos ser! Pero, pregunto: ¿No te has dado cuenta que aunque quiera no puedo ser como se supone que hay que ser? Fue inútil que intentara presentarle a Cristo allí. Ya había bajado la cortina de su enojo, ¿Se da cuenta?
Tercero: a los fariseos (es decir: a los religiosos), nada de esto pareció conmoverlos. A ellos les preocupaba mucho más la apariencia, el status, las formas externas, que un hombre, que un alma, una vida. Menos mal que eso ocurría en aquellos tiempos nada más, ¿Verdad?
Cuarto: A Jesús no le interesaba juntarse con los buenos, con los fieles, con los nobles. A esos Él sabía que su Padre los guiaba, los protegía y los cuidaba. Él apuntó a los que sabían que estaban enfermos (Física y espiritualmente), sencillamente porque ellos eran los que necesitaban ver manifestarse el poder del Reino.
Quinto: Esto significa un claro desafío al convencionalismo social, al mismo tiempo que deja muy bien establecido que la autoridad, cuando emana desde lo alto, destroza todo humanismo, liberalismo o tradición.
(Mateo 12: 1-8)= En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; (¡Me gusta porque el Señor era cuidadoso y fino como para preocuparse demasiado por donde caminaba! ¡Dice que iba por los sembrados!) ,,,y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer. (Formalidad número dos: ¿Le habrán pedido permiso al dueño de los sembrados para arrancar algunas espigas?)
…Viéndolos los fariseos, (Dos cosas muy claras en estas tres palabras: 1) Los fariseos ejercían una vigilancia casi policíaca sobre todo el movimiento del grupo. 2) Los discípulos no fueron simuladores ni hipócritas, de ninguna manera se ocultaron). …les dijeron: (¿Qué se supone que le dijeron? Mira Jesús. ¡Tus hombres están arrancando espigas ajenas! ¿Eso le dijeron? No). …he aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo. (¡Pum! Primero la ley, después todo lo demás. Porque, incluso, ellos habían hecho algo que estaba permitido por las reglas de viaje.)
…Pero Él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; como entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?
…¿O no habéis leído en la ley, como en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?
Fíjese con qué nivel Jesús les responde a los doctores de la ley. ¿Se enoja? ¿Se defiende? No. Les enseña… Aplica el concepto de autoridad precisamente desde la base indiscutible: la Palabra de Dios. A continuación y en el marco de una convicción inapelable, les lanza una palabra profética.
…Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.
Y si supiesen lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.
Jesús deja algo en claro: la necesidad de dejar de lado las costumbres. Además, por autoridad, Él señala que es mayor que el templo, máximo símbolo religioso de la época y que además también está por encima del día de reposo. La iglesia, como cuerpo activo suyo hoy, tiene la misma potestad.
(Mateo 15: 1)= Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
¿Sabe usted en qué me hace pensar este pasaje cada vez que lo leo? En si, por ejemplo, hoy, en el marco de una reunión, de un culto, y ante una formidable presencia de Dios, de una tremenda unción del Espíritu, de una conmoción generalizada por señales, milagros y maravillas, alguien, como ausente de todo ese mover y de todo el escándalo que indiscutiblemente se produciría al ver levantarse a paralíticos o los ciegos ver, se acercara al predicador y le reprochara haber venido a ministrar sin saco y corbata. Menos mal que eso no sucede, ¿Verdad…?
…Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
En más de una ocasión, nosotros quebrantamos los mandamientos de Dios por tratar de no ser infieles a nuestras tradiciones. ¿Por qué ocurre esto? Porque muchas veces, apuntamos a quedar bien con lo que dispusieron los hombres, sin detenernos un segundo a meditar si esas disposiciones están o no de acuerdo con lo que Dios dispuso. Si nos guiamos ciegamente por interpretaciones humanas dejando de lado la revelación divina, corremos ese riesgo.
(Verso 7)= Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: oíd y entended; no lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
Pero respondiendo él, dijo: toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.
Los hombres, y fundamentalmente los hombres militantes de una religión, solemos cometer muy fácilmente un error que generalmente atribuimos a sectores tradicionales, culturales u oficiales: creernos que una determinada posición dentro de la estructura institucional que acompaña a la iglesia, nos coloca en una posición de infalibilidad irrebatible.
Sucede, en muchísimas ocasiones, que cuando un siervo de bajo perfil da a conocer una palabra clave, concreta, sin posibilidad de ser mal entendida o interpretada, pero que no encaja correctamente en lo que ese sector venía creyendo, manejando y enseñando, esa palabra causa ofensa en las autoridades superiores.
Ninguna autodenominada “celebridad” teológica estará demasiado dispuesta ni siquiera a escudriñar la Escritura una vez más si se anuncia una palabra que no condice con lo que alguna vez se dispuso, se entendió y se incorporó.
Ante la duda, curiosamente, y a la hora de la opción, se elige quedarse con lo que ya se creyó y se adoptó como verdad, aunque claramente la palabra pueda estar diciendo otra cosa. Empezó con el fariseísmo antiguo. ¿Terminó..? …Toda planta que no plantó mi Padre, será desarraigada. ´Óigame: ¿Quién lo plantó a usted? Cuidado con sustituir a Dios por la tradición. Eso tiene un nombre: Idolatría.
(Marcos 2: 1)= Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.
E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aún en la puerta; (¿Cuántos se dieron cuenta desde hace un rato muy largo, que cuando aparece alguien que trae palabra fresca, viva, y no mera letra muerta, no necesita cartel, bombo, ni publicidad para atraer gente?)
(Verso 3)= Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.
Y como no podían acercarse a él por causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. (¡Pero hermano! ¡Qué desorden! ¡Estamos dando mala imagen! ¿Adonde están los hombres de seguridad? ¡Desalojen el sitio para que el siervo pueda predicar! Nada de eso. Pura imaginación del narrador…)
Un pequeño paréntesis. Hoy, todavía, en las grandes campañas multitudinarias, hay gente de seguridad encargada de no permitir que nadie se acerque al importante predicador que ha venido desde el exterior. ¿Seguridad? ¿Quizá peligro de un atentado terrorista? ¡No! Simplemente asegurarse que ningún “hermanito” se le cuelgue de su ungida corbata o que alguna dulce “hermanita” no resista la tentación de darle un beso. Oiga: Algo no está bien, ¿No cree?
Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: hijo, tus pecados te son perdonados.
Estaban sentados allí algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones; (Dos cosas: si los escribas, como dice, estaban sentados, era: o bien porque habían llegado muy temprano, antes que todo el grueso de la gente, o porque alguien les había reservado lugares de privilegio, cosa que no parecería muy probable, ¿No es así? Y ellos, ¿Cómo se supone que aprovechaban ese privilegiado sitial? Cavilando, murmurando, criticando. Justo es reconocerlo: hay muchos supuestos “cristianos”, hoy, así, en cualquiera de las iglesias que conocemos.)
¿Por qué habla este así? (Ese “este”, ¿No le suena medio despectivo?) …blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?
Y conociendo Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? (Me gusta porque el Señor necesitaba obsecuentes o alcahuetes para saber lo que pensaban ellos, ¿Verdad? Y que conste: no tenía el don de adivinación de pensamientos: sólo tenía el mismo discernimiento que, en más de una ocasión, a ti o a cualquier otro creyente, le ha adelantado mucho sobre una o varias personas. Sólo que Él confiaba. A falta de este don de Dios, en nuestras congregaciones, los pastores utilizan los servicios de los que se enteran de todo y arden en deseos de contárselo).
¿Qué es más fácil, decir al paralítico: tus pecados te son perdonados, o decirle: levántate, toma tu lecho y anda? (Buena pregunta, ¿No? ¿Qué será más fácil?)
Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, (dijo al paralítico); a ti te digo: levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.
Conclusión: el paralítico se levantó, sanado, y una verdadera conmoción sacudió el lugar. Muchos, – dice -, glorificaban y alababan a Dios; otros se asombraban y una gran mayoría reconocía que jamás habían visto algo así. ¿Y ellos?
Los escribas, religiosos, fariseos y doctores de la ley, dueños de la religión, ¿Creyeron? Si la historia terminara aquí, todos pensaríamos que sí, pero la historia sigue y lo que ocurrió más adelante, nos muestra que no, que no creyeron, sino que aún se enojaron y criticaron mucho más. ¿Se da cuenta en donde se está peleando esta batalla?
(Lucas 15: 1)= Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: éste a los pecadores recibe, y con ellos come. (Criticando, como para variar).
Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? (Pastor: ¿Dejaría usted la comodidad de la compañía de los que apoyan todo su trabajo, para ir a buscar a uno de esos que se le oponen ferozmente y que ahora se ha quedado atrás? Hummmm… Es difícil, ¿No es así? Cristo lo hizo. Punto.)
(Verso 7)= Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento. (¿Qué va a elegir? ¿La aprobación de los hombres que lo acompañan, o el gozo del cielo?)
(Lucas 19: 1)= Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quien era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
Y corriendo delante, (Escuche: dice corriendo, ¿Sí? Y no era un desocupado, ignorante, mugroso, místico loco, supersticioso o crédulo de tonterías inverosímiles; era un jefe de publicanos de mucha, pero de muchísima fortuna y, por lo tanto, dueño de formación, cultura y conocimiento. Ese era el que corría para ver a Jesús) …subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque es necesario que pose yo en tu casa. (Piense: imagínese la llegada de un evangelista y un empresario poderoso, curioseando. El resto de la escena, llévela al hoy.)
Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
Al ver esto, todos murmuraban (¿Otra vez?) …diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. (¡No hay caso, che! ¡No entendían que los peores eran precisamente los que Jesús vino a buscar a despecho de aquellos que se creen mejores!)
Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: he aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadriplicado.
Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Lea bien; no deje que por leer lo que se supone debería decir y no exactamente lo que se dice, le prediquen que cuando el Señor dijo esto aludía a que Él había venido a salvar a los que estaban perdidos.
En esencia, – lo sabemos -, es así. Pero en este verso, si usted sabe leer bien y no comete el error gramatical más abundante entre nosotros los rosarinos, que comernos la pronunciación de las letras “eses”, va a entender algo que quizás antes no había visto.
Porque aquí no está diciendo que vino a buscar y a salvar a LOS que se HABIAN perdido, sino a LO que se HABÍA perdido. ¿Y qué se había perdido? Fundamentalmente, la autoridad del hombre sobre la creación perdida ante el enemigo en el Edén por Adán; la fe, el arrepentimiento; a eso básicamente es a lo que vino Jesús.
(Juan 6: 41)= Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: yo soy el pan que descendió del cielo. (Murmuraban. Otra vez. ¿Cuántas van?)
Y decían: ¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? (en suma: ¿Cómo va a ser un genio si vive a la vuelta de mi casa? ¿Cómo va a ser un profeta si compra en el mismo mercado que mi familia? ¿Cómo va a ser un profeta si su hijo juega al fútbol con el mío en la pequeña canchita del barrio? ¿No era que un profeta tiene que venir de lejanas tierras desconocidas, comiendo langosta y miel silvestre? ¡¡Oh, pueblo…!!)
…¿Cómo, pues, dice éste: del cielo he descendido? (Ellos, evidentemente, no entendían que Él pudiera ser nacido de arriba)
Jesús respondió, y les dijo: no murmuréis entre vosotros. (Al decir vulgar pleno en argentinismo: ¡¡Paren la mano, che!! ¡No critiquen más! Escudriñen, observen, miren, estudien, estén abiertos al mover del Espíritu, oren!!!)
…Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. (¡Qué promesa! ¿No es así?)
Escrito está en los profetas: (Lo que está alertando aquí es que tengamos cuidado y prestemos atención, porque lo que va a decir es palabra y no ideas personales y humanas) …Y serán todos enseñados por Dios. (Todos, ¿Eh? Los que desean abrirse y creer y los que no desean abrirse y les cuesta enormemente creer.) …Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. (¿Ha oído usted al Padre? ¿Ha aprendido de Él?)
…No que alguno haya visto al Padre, (Porque a Dios, nadie le vio jamás) …sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. (Si usted no ha tenido un encuentro personal con Cristo, todavía usted no ha visto a Dios y, obviamente, aún no le conoce.)
De cierto, de cierto os digo: el que cree en mí, tiene vida eterna. (La conclusión lógica: si no creyó en Cristo, no tiene vida eterna. ¿Buena persona? ¿Alma caritativa? No alcanza. Creer en Cristo es la única esperanza de vida eterna.)
Yo soy el pan de vida. (Declaración autoritativa. Inapelable. Irrebatible.)
Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. (Usted puede comer revelación, alimento espiritual sólido y morir de todos modos por desnutrición…)
Este es el pan que desciende del cielo, para el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. (No dice “por los que van a la iglesia”, dice por el mundo, lo crea o no lo crea.)
Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? (Algo está muy claro: no entendieron nada)
Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo; si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
No importa quien es su mamá y su papá carnales. ¿HA creído usted en Cristo? ¿Se ha entregado por entero a Él? Entonces usted es nacido de arriba. Preste atención: los nacidos de arriba, los revestidos en Cristo, en su cuerpo y su sangre, no murmuran, no critican, no agraden. Tampoco adulan, alaban gratuitamente o son obsecuentes. Son re-nacidos en amor POR amor.
(1 Corintios 13: 4)= El amor es sufrido, es benigno; (Concreto: si usted tiene amor, no puede andar sacándole el cuerpo a lo que le toque sufrir y, mucho menos, dejando una benignidad que es consecuencia directa de ese amor)
…el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; (Si la envidia golpea a su puerta, no trate de ignorarla o combatirla con sus fuerzas, repase su estado de amor porque allí está la clave. Si se jacta o se envanece por sus logros, es muy probable que el Señor le haya dado algo de sí, pero de su amor, todavía usted no se ha decidido a recibir.)
…no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; (Este es un lindo panorama para reflexionar en estas épocas de confrontación, polémica y, – por qué no -, “amable” agresión. ¿Le ha hecho usted alguna trampa sutil a los que le combaten? Ha hecho algo indebido. “¡¡Pero es que ellos!!” No hay excusas delante del Padre. ¿Trata por todos los medios que triunfe la posición que sustenta sin fijarse si causa daño o no? Busca lo suyo. ¿Se enojó mucho con alguien o con algo y le quedó como un gusto a bronca y enojo en la garganta? Espíritus de ira y rencor le están manipulando, aprovechando su debilidad).
…no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. (¿Es su crítica una lección de justicia o simplemente la celosa defensa de una posición personal? ¿Está dispuesto a gozarse con la verdad aunque esa verdad no se ajuste del todo a lo que usted suponía?)
…Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser; (Obvio: está hablando del amor de Cristo en nosotros, porque el amor humano, – está visto -, sí que deja de ser. Habla de Ágape, no de Phileo. Tres veces le pregunta Jesús a Pedro: “Pedro…¿Tú me ágape?” y tres veces Pedro le responde: “Sí Señor, tú sabes que yo te phileo…”)
(Verso 11)= Cuando yo era niño, (Inmaduro), …hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, (Cuando maduré), …dejé lo que era de niño.
Ahora vemos por espejo, oscuramente; (Vamos a ver: ante un espejo creemos verlo todo y con claridad, pero sólo vemos un plano de las cosas y no todo su contexto. Lo más habitual es que abramos juicios de valor que nos parecen certeros. Por ahí acertamos y lo son, pero como sólo vemos una parte, por allí hay cuestiones que están dentro de todo el contexto y nuestro panorama de espero no alcanza para evaluar y mucho menos para juzgar. Además, por espejo, también vemos las cosas al revés. ¿O no se escriben así las letras de ambulancias y patrulleros policíacos, con el fin que los veamos bien por los espejos retrovisores de nuestro vehículo?)
…Mas entonces, (Cuando estemos con Él y todo nos sea revelado), …veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. (Ningún juez secular se atrevería a dictar sentencia sobre una causa que sólo conoce parcialmente, ¿No es así? Entonces, en vista de esto, ¿A usted le parece que nosotros podemos tener algún derecho legítimo a hacerlo?)
…y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; (La mejor manera de combatir nuestro espíritu crítico, es a partir de esta receta: Fe. Para tener la convicción de que, veamos lo que veamos, Dios no perdió el control de la situación. ESPERANZA. Plataforma casi irracional, pero única desde donde puede despegar la Fe. AMOR: confiar, creer, soportar. Tres. ¿Cuál será la clave? …Pero el mayor de ellos es el amor.
Amor se logra con arrepentimiento, produce falta de crítica humana siempre sustentada por el resentimiento.