Estudios » Crecimiento

Esa Bendita Trinidad

Toda persona nacida de un ser humano es una tricotomía. Es espíritu, alma y cuerpo. El apóstol Pablo revela las líneas de batalla de la tricotomía humana en Gálatas 5:17: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del espíritu es contra la carne. Cuando una persona abre su alma para recibir a Cristo como Salvador en su espíritu, Satanás es echado de ese espíritu, pero eso no significa que abandone la batalla. En el curso de esta lucha, (Que comienza en la niñez espiritual, por eso es tan importante recibir alimento de santos maduros), el diablo desea destruir esa semilla para que no madure hasta alcanzar su mayor estatura. Gálatas 5:16 dice: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

(Efesios 4: 13) =  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Cuando el diablo viene como león rugiente, hasta el bebé en Cristo lo reconoce. Pero cuando viene como un hombre con el “espíritu del mundo”, ni siquiera los creyentes pueden distinguir sus astutas manipulaciones. Es importante que se tome conciencia de lo que significa y representa el espíritu del mundo. El espíritu del mundo, es conseguir el éxito cueste lo que cueste. Algunos libros enseñan como volverse rico por medio del pensamiento positivo, subiendo a la cumbre sin importar quien salga herido o cuantas cabezas haya que pisar en el camino. El mundo llama a esto éxito. Llegar a la cumbre cueste lo que cueste. Es el espíritu del mundo. Lamentablemente, este espíritu se ha metido en la iglesia y tanto laicos como ministros lo practican con entusiasmo, sin responsabilidad e incluso con alegría.

Los centros de publicidad más importantes del mundo, como Madison Avenue, tienen una fórmula de éxito que dice que hay que conseguir que la fotografía del cliente esté en todas las revistas, todos los periódicos, y que su nombre debe hacerse conocido en la TV y en la radio. Una vez más, la iglesia absorbe el mismo espíritu. Esto está muy lejos del Espíritu de nuestro Señor, que se apartaba de la publicidad y se iba a los montes a orar. Él tampoco hacía público que se iba al monte, ni escribía un relato sobre lo que había hecho allí. Siempre recordamos a un evangelista de hace algunos años, que se iba a la montaña a orar y desde allí se comunicaba con sus seguidores para pedirles apoyo económico. El espíritu del mundo se ha metido en la iglesia en escala gigante. El mundo dice: “Vive en lo alto. Cuanto más alto sea tu nivel de vida, mayor será tu éxito.” No es necesario que te explique en detalle este principio y como se ha infiltrado en los ambientes cristianos.

Los ministros cristianos maquillados y producidos como estrellas de Hollywood, que buscan el aplausa y se glorían en él, viviendo y trabajando por la adulación de los hombres, están muy lejos del Toma tu cruz y sígueme. Ojo: no estoy diciendo que la pobreza y el desaliño sean sinónimos de santidad y espiritualidad. El hijo de Dios puede vivir cómodo y limpio, ser educado y aceptable sin estar bajo el control del espíritu del mundo. Estamos hablando de esta entrada del espíritu del mundo en el espíritu del hombre, donde sólo se ven atisbos de la lucha del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios está luchando contra la carne, que es el espíritu del mundo, y esta carne lucha contra el Espíritu de Dios, porque ambos son contrarios. Ya lo leímos en Gálatas. Esta batalla se produce en el espíritu del hombre, en el área de su alma. Sus cinco sentidos juegan un rol muy activo en esta batalla. Lo que él oye, ve, huele, gusta y toca, afecta su espíritu, el espíritu del hombre. Hay muchos ejemplos de esto en la Escritura, creo que deberíamos examinar algunos.

Primero, veamos algunos esquemas rápidos que pueden ayudar a la comprensión de estos tres espíritus. Espíritu de Dios, tiene que ver con tu espíritu humano, insuflado en tu nariz en el instante de tu concepción. Espíritu de Hombre, está relacionado con tu alma y es el que más inconvenientes traerá a tu vida, porque es el comando que, en caso de rebelión, reemplaza a Dios mismo. Y Espíritu del Mundo, que es el que tiene directa relación con tu carne, se somete a tu alma y, conforme a sus dictados, se ennoblece o degrada.

El Espíritu del Hombre es el territorio que debe ser conquistado. Dios trata, a través de la obra del Espíritu Santo, de que el Espíritu del Hombre se someta, para que el Espíritu de Cristo tenga el control absoluto del Espíritu del Hombre. Solo entonces logrará su verdadera felicidad, plenitud, efectividad y propósito en su vida. El Espíritu Santo lucha constantemente para conformar en el hombre la imagen del Hijo, el único y absoluto modelo.

Por supuesto, el enemigo de nuestras almas también desea controlarnos, Nunca se cansa ni deja de tratar de influenciarnos para que nos parezcamos a Satanás mismo. Por eso, constantemente nos acosa a través de los cinco sentidos, como un púgil acosa a su contrincante, buscando su punto débil para el nocaut, para l fuera de combate. Pero sigue siendo cierto que una vez que una persona se convierte en receptora de Jesús como salvador, el Cristo que tiene dentro de sí es mayor que el enemigo. Así dice 1 Juan 4:4: Mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo. Debemos reconocer esta verdad si queremos vivir una vida cristiana victoriosa.

Por medio de los cinco sentidos, el enemigo está constantemente tetando, probando, atrayendo al espíritu del hombre para que haga lo que no agrada a Dios. Las obras de la carne, de las cuales encontramos amplio detalle en la carta a los Gálatas, capítulo 5 y versos 19 al 21, no sólo están continuamente al alcance de la mano, sino que el enemigo las lanza constantemente contra el alma del hombre. En otros momentos las presenta como un plato apetecible, o una alternativa a la frustración que ya ha creado en el Espíritu del Hombre.

El cristiano común no tiene dificultad en reconocer a Satanás y sus tácticas cuando viene con estímulos como “Vete a cometer un asesinato”, o “Comete adulterio”, o “Emborráchate”. Las cosas más sutiles de la carne son preparadas cuidadosamente como si fueran espirituales para que el cristiano caiga en la trampa. Por ejemplo: en una iglesia surgen diferencias a raíz de un tema doctrinal o de procedimientos. El enemigo, que ya está metido en el asunto, comienza a maniobrar hábilmente para enfrentar a los creyentes.

¿Qué sucede? El enemigo, por medio de las obras de la carne, a través del Espíritu del Mundo, de los sentidos, comienza a llenar el Espíritu del Hombre con ira, luchas, odio, divisiones, pero en medio de toda esta amarga mezcla, le tienta al creyente que se justifica, que tenga diferencias con los hermanos, que discuta, que tenga una postura opuesta. De esta lucha y confrontación surgen semillas de odio que son sembradas y pronto maduran. Los hermanos no tienen comunión; las familias se van a otro lugar para adorar, ya no hablan con quienes eran sus amigos, pero siguen adorando. Toman la Santa Cena sin darse cuenta de que comen y beben juicio. ¿Significa esto que han cometido el pecado imperdonable, que están perdidos y van camino al infierno? No necesariamente. Podrían ser que sufran enfermedades y muerte, como lo preanuncia 1 Corintios 11:30: Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Por otro lado, quizá pierdan su recompensa. Las obras de cada uno serán probadas por fuego. Lo que es bueno, verdadero y honesto, hecho para la gloria de Dios, perdurará como el oro, la plata y las piedras preciosas, y pasará la prueba. Lo que no se hace para la gloria de Dios, sino que es obra de la carne, perderá su recompensa.

(1 Corintios 3: 13-15) =  la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Entonces es cuando tú dices: la ira, las luchas y el odio son obras de la carne, y quienes hacen estas cosas no heredarán el Reino de Dios. ¿Conoces tú personas creyentes que hayan nacido de nuevo  y se hayan involucrado en peleas y discusiones, en divisiones, todas obras d ela carne? ¿Estás dispuesto a confinarlos al infierno? Pero este tema va mucho más profundo cuanto más se estudia el espíritu del mundo, el espíritu del hombre y el Espíritu de Dios.

Recordemos siempre que el Espíritu del Hombre tiene libre albedrío, por lo tanto, puede buscar las cosas del Espíritu o las cosas del mundo. Aquí hay un siervo de Dios que busca lo que es el Espíritu de Dios. Ayuna, somete su cuerpo, clama a Dios para que él lo bendiga y lo utilice. Reconoce que no es nada y que Dios es todo. Clama: “Debo menguar, Señor, para que tú crezcas en mi vida” Dios oye su oración y su sincera petición. Pronto es evidente que el Espíritu de Dios está llenando esta vasija. Con esa bendición viene la popularidad y el progreso económico. Con el éxito económico viene la seguridad. Pronto ese siervo tiene el dinero necesario para consultar a las agencias publicitarias de Madison Avenue. Busca consejo del mundo y lo sigue. Se le dice a ese humilde siervo que debe mejorar su imagen. Debe hacer que su rostro y su nombre aparezcan en todos los lugares posibles en cada página de las revistas, en las carteleras, en la TV y la radio, para que su nombre sea conocido. Sí, tal cual. Lo estoy viendo bien de cerca.

Ahora su apariencia es lo más importante. Su ropa, su peinado, su maquillaje, deben seguir las normas del mundo y deben ser empleados para impresionar a los ricos y atraer gente de dinero. No estoy en contra de la higiene, la prolijidad y la buena apariencia, pero cuando uno ve el Espíritu del Mundo apoderándose de un siervo de Dios, los días de provecho de ese siervo están contados.

Vamos a calar aun más profundo en lo ue sucede en esa tricotomía. El Espíritu del Hombre está profundamente rendido al Espíritu de Dios. El siervo de Dios ha buscado y continúa buscando al Señor. Clama, junto con David , lo que se lee en el Salmo 42: Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. Dios bendice a ese siervo y todo lo que él toca es bendecido por Dios. Se lanza a hacer una gran obra para Dios, se atreve a creerle y Dios honra su fe. La unción cae sobre él, el siervo cree en milagros, y todos son desafiados; pero junto con la bendición viene el Espíritu del Mundo.

Tú puedes decir: ¿Cómo puede una persona estar obrando milagros y al mismo tiempo dando evidencias del Espíritu del Mundo? Él está luchando con el diablo y con los siervos de Dios al mismo tiempo. Tú te sientes entusiasmado con el poder de Dios y descorazonado al ver las evidencias del Espíritu del Mundo. Este siervo de Dios puede llamar a esa explosión “autoridad espiritual”, o “santa indignación”, pero tú sabes muy bien que se trata del Espíritu del Mundo que se ha metido en el Espíritu del Hombre. El Espíritu del Hombre recibe la energía del Espíritu de Dios, y el Espíritu del mundo la absorbe. Esto no es posesión demoníaca. La Biblia lo llama Espíritu del Mundo.

Ese siervo está construyendo. Está construyendo con oro, plata, piedras preciosas y también con madera, heno y hojarasca. Sus obras serán probadas por fuego. Los primeros permanecerán, los últimos serán consumidos. Por algunas cosas ganará recompensa; por otras, sufrirá pérdida. Así que el Espíritu del Mundo, un espíritu soberbio, orgulloso, irascible, se mezcla con el Espíritu del Hombre, sobre el que el Espíritu de Dios debería tener control.

El intelecto y las emociones del hombre afectan su voluntad. En vez de rechazar los impulsos y vibraciones del mundo y dedicarse por completo y en todo momento a Dios, va y viene. Pero tú puedes decir: “Es imposible vivir completamente y solamente para Dios” La Biblia dice: Andad en el Espíritu. Si fuera imposible, ¿Por qué nos pediría Dios que lo hiciéramos? que andéis como es digno, les dice Pablo a los  Colosenses en 1:10, de la misma manera que anduvo y se comportó Cristo. La provisión dada en la vida de Cristo, su muerte y resurrección, están al alcance de nuestras manos para que vivamos como él y maduremos hasta llegar a su semejanza. Veamos algunos ejemplos bíblicos sobre el tema. Recuerda que estamos hablando de la posibilidad de que exista la transferencia de espíritus. La fe imparte fe, el valor, valor; el temor, temor; el amor, amor; el odio, odio; el desánimo, desánimo, etc.

A partir de ahora, entonces, es mi interés demostrarte y mostrarte todos los estados de ánimo en el que puede caer el Espíritu del Hombre. Por ejemplo, podemos comenzar por uno de los más clásicos: La preocupación.

(Génesis 41: 8) =  Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

El espíritu del Faraón, estaba preocupado. Dios hizo que se sintiera así, para que José pudiera ser sacado de la cárcel y llevado ante el trono de la autoridad. Dado que el Faraón estaba preocupado, toda su casa también lo estaba. Imagínate cuan preocupados estarían los sabios cuando el Faraón rugió y amenazó con matarlos. Todos los que entraban en contacto con él se preocupaban. Un espíritu se puede transmitir por medio de la compañía. Los directores de una empresa se enfrentan con la bancarrota; les comentan el tema a los empleados y todos se preocupan. Hay problemas en una familia. Aun antes de que el padre lo comparta con los demás miembros, un espíritu de desasosiego se instala en el hogar. Por otro lado los cristianos pueden tener paz en medio de los problemas si sus mentes permanecen en Cristo.

Otro estado bastante frecuente, es el de La Angustia. Israel estaba constantemente atormentado y angustiado en Egipto. Moisés llegó con esperanzas, con la promesa de la liberación, pero ellos no lo oyeron, porque sus espíritus estaban angustiados, dice la Biblia. Sus espíritus, Espíritus de Hombres, estaban totalmente sometidos al espíritu de angustia. Habían compartido su condición desesperada tantas veces, se habían rendido de tal forma a la desesperanza, que un espíritu de angustia había atrapado y poseído a la nación. Moisés, con la ayuda de Dios, debía revertir la situación. Si tú lees este relato en Éxodo 6 y 7, encontrarás a Moisés quejándose ante Dios de que él no era capaz de con vencer a Israel. Fue necesaria la intervención sobrenatural de Dios para remediar una situación que, de no haber sido así, hubiera sido desesperante.

(Números 5: 14) =  si viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella amancillado; o viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella amancillado;

Otro estado muy importante en la vida del hombre, es el de Los Celos. Los versículos del 12 al 31 de este relato, detallan la ofrenda de celos que se debía realizar por una persona de la que se sospechaba que fuera culpable de adulterio. Notarás que la Biblia lo llama espíritu de celos. Este espíritu puede atrapar a una persona, y si no se lo soluciona pronto, será transferido y contaminará a otros, y llegará a hacer mucho daño al Reino de Dios. En la Biblia se relatan muchos casos en que un espíritu de celos atrapa a una persona. Especialmente entre las mujeres, esposas y concubinas celosas unas de otras. Este espíritu ha causado muertes en nuestras calles. Se ha metido en los ministerios, con hombres deseosos de superar los logros, proyectos, edificaciones y cantidad de fondos obtenidos por otros. El espíritu de celos, como otros, puede ser transferido.

En el primer libro de Samuel, nos encontramos con otro de los estados con los que el Espíritu del Hombre puede agobiarse y hasta martirizarse. En este caso, el de estar con el  Espíritu Atribulado.

(1 Samuel 1: 15) =  Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

Ana estaba, se dice aquí, atribulada de espíritu, porque no tenía hijos. Tan poseída estaba por este espíritu que Elí, el sumo sacerdote, creyó que estaba ebria. Cuando él reconoció su estado, le habló palabras de fe; ella creyó al siervo de Dios, siguió su camino, comió y su rostro no volvió a estar triste. Este es un caso en el que Elí no absorbió su espíritu atribulado, en cambio suplió la necesidad de Ana. No tenemos por qué absorber el espíritu equivocado de otra persona. Si somos cristianos, tenemos la solución para eso. Este espíritu atribulado generalmente atrapa a la persona que ha perdido un ser querido. Algunas personas quedan destrozadas, y muchas veces se lamentan durante años por la muerte de un ser querido. Realmente necesitan ayuda, y algunas veces, liberación. Podríamos seguir tiempo y tiempo hablando de distintos tipos de espíritus según los menciona la palabra de Dios, pero baste apenas una muestra de cada uno.

Espíritu Endurecido: (Deuteronomio 2: 30) =  Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy. En principio, en el Antiguo Testamento no se habla de Satanás. Los escritores del Antiguo Pacto, prefieren adjudicarle todo a Jehová. Sin embargo, conforme a la mente divina de Dios y a sus propias leyes establecidas, Él es incapaz de producirle un mal a ninguno de sus hombres o mujeres creados. Si se permite, cuando la situación lo amerita, retirarse de su lugar de custodia. Es como si le sacara su paraguas protector y los dejara desguarnecidos. Al estar vulnerables, entonces, es cuando esos hombres o mujeres reciben los ataques satánicos sin que puedan defenderse. Un espíritu endurecido, es un espíritu sin capacidad para creer, asumir, aceptar y mucho menos poner por obra lo que Dios desea que se haga.

Espíritu Despierto: (2 Crónicas 36: 22) =  Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reinoAquí si es Dios el que se pone en acción. Hoy, en plena era de la Gracia, sabemos que esa es una tarea casi exclusiva del Espíritu de Dios. Gente que hasta ayer mismo no tenía visión, luz ni revelación absolutamente de nada, ni siquiera de lo más mínimo u obvio, de pronto emerge con algo de fondo, importante, impactante, despertando asombro y ebullición en sus ambientes y, lo primero que una gran mayoría piensa, es que se han vuelto locos o que se han convertido en súper místicos de feria. Para nada es así, apenas sus espíritus dormidos, (No muertos), se han despertado y han comenzado a funcionar tal cual el diseño establecido.

Espíritu Contrito: (Salmo 34: 18) =  Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. En realidad, cuando tú buscas el término contristar, en los buenos diccionarios, no figuran. Es una palabra evidentemente de contenido bíblico por excelencia. A mí, y a muchos que conozco, se nos enseñó que cuando el espíritu se contristaba, era porque se entristecía. De hecho, algo hay de eso, no lo dudo, pero lo cierto es que el termino contrito, sí está en los diccionarios y se traduce como arrepentido. Por lo tanto, y por fuera de la enseñanza clásica y tradicional, lo que aquí te está diciendo es que Dios está cerca de los que andan con sus corazones quebrantados, por penas, por angustias o lo que sea, y con los que se muestran espiritualmente arrepentidos de sus malas obras o sus pecados.

Espíritu Quebrantado: (Salmo 51: 7) =  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Este versículo presenta un defecto de traducción en esta, que es la versión tradicional Reina Valera. Porque aquí, si lo lees con detenimiento, lo que te deja entrever es que lo que significa un espíritu quebrantado, es un sacrificio DE Dios, es decir; de algo que Él hace. Sin embargo no es así. La versión Biblia Textual, que como tú sabes, está traducida directamente de los originales al español, sin pasar por el inglés como la versión clásica, dice que son los sacrificios GRATOS a Elohim, que es Dios. Y esto cambia radicalmente el contenido. Lo que se está enseñando es que un espíritu quebrantado, es un pasaporte sumamente efectivo para llegar al corazón de Dios y obtener perdón, purificación y restauración.

Espíritu Infiel: (Salmo 78: 8) =  Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu. Fidelidad es eminentemente lealtad. Y tiene que ver con una decisión voluntaria, no obligada por leyes ni estatutos, que una persona contrae con otra por los motivos que sean. Se da en la pareja humana, en las sociedades comerciales, en los servicios laborales para con las empresas que te contratan, etc. Y por ser una decisión voluntaria y personal, llama poderosamente la atención lo que este salmo determina. Que esa generación de hombres y mujeres decidió, por los motivos que fueran, no ser fieles al Dios que los había creado, al que los había protegido, cuidado y respaldado durante todo su camino. Y que no se limitó a ser infiel en lo carnal y corporal, sino también –Aquí lo especifica- en lo espiritual, lo cual hace al pecado mucho más grave.

Espíritu Rebelde: (Salmo 106: 33) =  Porque hicieron rebelar a su espíritu, Y habló precipitadamente con sus labios. Veamos: dicen los buenos diccionarios de la lengua hispana que un rebelde, es esencialmente alguien a quien cuesta mucho doblegar o someter a leyes, estatutos o conductas apropiadas. Sin embargo, aquí se nos está hablando de un espíritu rebelde. Y la rebeldía, cuando se trata de lo espiritual, tiene una entidad que está muy por encima de lo más nimio que se estime como pecado. El pecado de rebeldía, también denominada rebelión, es un pecado histórico dentro de la vida del pueblo de Dios, y lo mantuvo apartado de Él y de su esencia santa por muchísimo tiempo. Un espíritu rebelde es aquel que, habiendo conocido a Dios y a su eminencia, por motivos que le son propios e intereses de cualquier calibre, decida no seguirlo, no obedecerlo y, por contrapartida, hacer todo lo que le desagrada.

Espíritu Impaciente: (Proverbios 14: 29) =  El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. Es norma que los predicadores de todo el planeta hacen de la frase: “Andemos en el espíritu y no en la carne”, un caballito de batalla habitual. ¿Y qué significa, en realidad, eso de andar en el espíritu y no en la carne? Significa que nada de lo que te hagan o te digan, puede afectarte. Alguna vez escuché a un hombre de Dios decir desde un púlpito: “Si te ofendes, estás vivo” ¡¡Cuanta verdad!! Y tardar en airarse por cualquier ofensa recibida, es claro síntoma de madurez espiritual y emocional. La contrapartida, es el impacientarse, porque la impaciencia termina de un solo y preciso golpe con la fe misma. Preponderantemente con la paciencia de esperar por algo que Dios nos tiene que enviar. Y aquí queda claro que, si bien no se descarta lo emocional, eso es un asunto eminentemente espiritual.

Espíritu Altivo: (Proverbios 16: 18) =  Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu. A mí particularmente siempre me llamó la atención el orden en el cual están puestas estas palabras. Porque a mi modo de entender la gramática, (Al menos desde el idioma español, que es el que hablo), la sintaxis correcta de este verso hubiera sido: Después de caer en la soberbia, viene el quebrantamiento, y después de caer en la altivez de espíritu, la caída. Sin embargo, no; es de la otra manera y así habrá que aceptarlo y entenderlo. Lo cierto es que son dos cosas diferentes en su estado y su conclusión, pero similares en sus consecuencias. La soberbia, esa que tanta y tanta gente evidencia, pero que también ha sentado sus reales en la iglesia, desde lo espiritual, da origen al quebrantamiento, que por malo que sea, no es irreversible. Lo que sí parece serlo, es la caída, que prácticamente te saca de todo lo que Dios ha prometido. Y es viene inexorablemente cuando tu espíritu pasa de la soberbia, a la altivez íntima.

Espíritu Humillado: (Proverbios 16: 19) = Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios. Esto habla de ser humilde con los humildes, y aquí es donde mucha gente que coordina de manera deficiente el idioma, se ubica incorrectamente. Porque es usual, (Al menos en mi país), tomar como humilde al que es careciente en su economía o en su condición social. Es decir, se le llama humilde, como para no ofenderlo, al pobre, al que no tiene dinero, al que vive en condiciones casi deplorables. ¿Sabes que? Es un grosero error. En la pobreza social o material, no siempre hay humildad. He conocido a gente muy pobre que, como contrapartida, es tremendamente altiva, orgullosa y soberbia, aunque no tenga nada de donde aferrarse para eso. Creo que es de eso que habla este proverbio. Y de la verdadera humildad, esa que hace que alguien con un tremendo poder de Dios en su vida, se te presente como alguien al que parecería que debes enseñarle todo. Eso es humildad, menguar nosotros para que Él crezca.

Espíritu Abatido: (Proverbios 18: 14) = El ánimo del hombre soportará su enfermedad; pero, ¿quién soportará al espíritu abatido? En principio, debo aclararte que la única versión que encontré que habla de espíritu abatido, es esta, la Reina Valera Actualizada, de 1989. En las restantes, repite en lugar de espíritu, la palabra ánimo. De todos modos, sabemos que ánimo tiene que ver con ánima, que en la traducción del latín significa alma. Y es un problema esta traducción, porque una cosa es el alma del hombre, y otra su espíritu humano. De todos modos el texto sirve para saber que existe tal cosa como un espíritu abatido, que es producto de consecuencias no deseadas de hechos producidos que han impactado en la estructura emocional y espiritual de una persona, llevándola al abatimiento, una sensación muy desagradable que, obviamente, no proviene de Dios ni de su Justicia, sino del lado opuesto.

Espíritu Afligido: (Eclesiastés 1: 14) = Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. Esto tiene que ver con el esfuerzo humano, ese que tanto se dignifica y se ensalza en el mundo secular, pero que en la iglesia debería tener un rol secundario, ya que lo que importa, según la palabra, son la fe y la esperanza, ya que las buenas obras son una consecuencia de ello. Sin embargo, es más que notorio que la iglesia ha padecido casi violentamente la introducción de este espíritu. Se ha metido en tanta obra benéfica de reconocimiento social y humano, que ha dado por descontado que Dios mismo se tiene que sentir orgulloso por tenerlos como hijos. Olvidaron la esencia de la palabra, y este pequeño texto que nos asegura que, cuando nos ponemos a observar esas obras que tanta vanidad nos producen, experimentamos una aflicción de espíritu tan grande, que sólo la bendita presencia del Espíritu Santo de Dios puede menguar.

Espíritu Sufrido: (Eclesiastés 7: 8) = Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. Mejor es el fin del negocio que su principio. Es decir que los resultados, que siempre parecería ser algo demasiado…interesado o desprovisto de confianza, sigue siendo el objetivo principal de las cosas del Reino. Es algo así como el gran “por sus frutos los conoceréis” ilustrado. Si un árbol se conoce en su calidad y cualidad por los frutos que da, un negocio se conoce en su calidad y cualidad, por los rendimientos que brinda. El evangelio no es un negocio, (Aunque haya varios que insisten en verlo así), pero si es un árbol. Y el árbol del evangelio siempre dará espíritus sufridos por encima de los altivos por una simple y clara razón: ese fue el espíritu que siempre acompañó a Jesús. Lejos de toda altivez, aunque tenía sobradas razones y testimonios como para poseerla, eligió ser sufrido, que no es sinónimo de sufriente. Así, sufriente, quieren verlo los demonios, por eso el mundo secular lo pinta y lo presenta así. Nosotros lo vemos como sufrido, que significa poder salirse de la molesta cuando se te ocurra, y no hacerlo por amor al prójimo. Así de simple.

Espíritu Desalentado: (Isaías 61: 3) = para proveer a favor de los que están de duelo por Sion y para darles diadema en lugar de ceniza, aceite de regocijo en lugar de luto y manto de alabanza en lugar de espíritu desalentado. Ellos serán llamados robles de justicia, plantío de Jehovah, para manifestar su gloria. Otra vez debemos recurrid a la Versión Actualizada, que es donde encontramos que habla de un espíritu desalentado. En la versión tradicional que más conocemos, la palabra es angustiado en lugar de desalentado. Y por más que aprieto mi hermoso idioma y trato de equiparar los términos, no lo consigo. En español básico, desaliento sigue siendo decaimiento de ánimo, falta de fuerzas o deseos de hacer algo, mientras que angustia sigue siendo aflicción, congoja o temor opresivo sin causa precisa. Muy parecidos, lo reconozco, pero de ninguna manera sinónimos. Para prestar mucha atención, porque en las diferencias de traducción, en más de una ocasión se nos ha huido una revelación. ¡Ah, los hombres…!

He hablado aquí del Espíritu del Hombre en particular, porque los creyentes tienen dificultad en discernir esta área. Existe la tendencia de aceptar todo lo que viene del espíritu del hombre, siempre que haya rayos o alguna evidencia del Espíritu de Dios en él. Los carismáticos son presas fáciles de esta situación. El recién hallado gozo en Cristo, la entrada a las cosas espirituales es tan refrescante, tan llena de alegría, que tienen las defensas bajas. Aman a todos con un amor inocente. Fácilmente se convierten en seguidores de cualquier persona que diga tener una experiencia o una revelación espiritual especial. Están tan ávidos de verdades más profundas, de comunión y participación, que muchas veces aceptan ser instruidos por quienes son “nubes sin agua”. Aún no han aprendido que algunas veces una persona puede actuar en el Espíritu de Dios y otras veces en su propio espíritu. Es posible que el llamado “maestro” ni siquiera lo haga intencionalmente.

Esto se ve muchas veces en el ejercicio de los dones espirituales como el de la profecía o el de hablar en lenguas e interpretarlas. Conozco el caso de una pastora que había preparado a una jovencita de su iglesia para que fuera al campo misionero. Le compró el pasaje de avión, hizo todos los trámites para conseguirle la visa, las vacunas, etc. Una noche, durante una reunión en el templo, la llamó y le profetizó en el nombre del Señor que ella iría al campo misionero, que Dios le proveería, etc. Sus palabras provenían de su conocimiento personal de los hechos, y por lo tanto de su propio espíritu.

Dado que la profecía fue precedida por un: “Así dice el Señor”, todos creyeron que estaban recibiendo del Espíritu de Dios, cuando en realidad estaban recibiendo del espíritu de la pastora. No quiero decir con esto que sus palabras le hayan hecho daño a la iglesia, (Quizás sí a la joven misionera), pero es algo delicado decir: “Así dijo el Señor”, cuando es la persona la que habla, de su propio intelecto. En otro lugar se produjo asimismo otro incidente bastante gracioso. Una dama soltera, (Bendición que no había pedido), estaba en un salón del templo, imponiendo las manos promiscuamente y profetizando sobre todo el que se le cruzara. Llegó donde estaba un hombre bastante más joven que ella, y le dijo: “Así dice el Señor. Tú serás mi esposo”. Él muchacho tuvo la suficiente rapidez como para responderle: “Hermana, a mí Dios no me dijo lo mismo.” Por supuesto, ella estaba hablando por el deseo de su corazón. Es importante juzgar los espíritus. Si tú sientes algo que te detiene, que algo no encaja, espera en el Señor antes de seguir adelante.

Estamos viviendo tiempos maravillosos, en los que Dios está derramando de su Espíritu sobre toda carne. Con estas grandes bendiciones llegan muchos maestros y evangelistas autonombrados. Mi convicción es que toda persona debe tener una genuina sensación de rodearse con gente que esté en un mismo sentir, pero desde el espíritu, no meramente desde la carne o el alma. Asimismo, todo grupo de comunión tendría que tener referentes claros a quienes escuchar, pues las cosas siempre suelen verse mucho más claramente desde afuera que desde adentro del asunto. Cuando hay desorden o ambiciones personales por encima del evangelio mismo, hay vía libre para que una batería de espíritus malignos entre en las personas y las atormenten y destruyan, si pueden hacerlo.

De hecho, estamos hablando del Espíritu del Hombre, que puede absorber, (Y sucede diariamente), o recibir el espíritu de otra persona. Lo sepas tú o no, lo creas o no, tengas conciencia de ello, o no, constantemente estamos expuestos a los espíritus de los demás. Tú estás expuesto al leer libros, al mirar televisión, al escuchar radio, incluso. Estas pueden ser simplemente influencias, o pueden ser espíritus. Han sido ministradas personas que fueron esclavizadas por espíritus luego de leer revistas o ver películas pornográficas. Eso, hoy, con el avance tecnológico, es altísimamente frecuente y grave.

Tú sabes muy bien lo que les sucede a los jóvenes que escuchan música rock o rock. En cierta ocasión, uno de los cultores fanáticos de esta música dijo que su grupo funcionaba mejor cuando estaban bajo influencia de las drogas. La escena de las drogas iba de la mano con esa clase de música, explicó. Aseguran donde realizan liberaciones de estas ataduras, que el espíritu maligno sale con cada disco que sacan sus cultores. Y sus seguidores empezaron a sufrir esa influencia, el viejo espíritu de la antiquísima cultura hippie pronto se apoderó de ellos, y sus padres decían: “La verdad es que no sé qué es lo que le ha pasado a mi hijo, o a mi hija”.

El caso es que los muchachos entraron en contacto con espíritus que les ofrecían entusiasmo, diversión, hacer lo que querían. Con ellos venía un espíritu de rebelión, un espíritu de desobediencia. Pronto comenzaron a hacer cosas contrarias al Espíritu de Dios. La palabra de Dios enseña que los hijos deben obedecer a sus padres, someterse a su autoridad, respetar la propiedad ajena. Con la cultura de las drogas y la cultura (O falta de cultura) hippie, llegó un espíritu de anarquía. Aun el mundo secular lo llamaba “espíritu” de anarquía. Las universidades se convirtieron en escenarios de manifestaciones y destrucción. Las autoridades no sabían como tratar este fenómeno. Enviaron a la policía, las escuadras antimotines, los perros de policía, caballos y todo lo que les ocurrió, sólo para sentirse luego frustrados por su fracaso.

Entonces empezaron a surgir grupos de oración en los grupos universitarios. Se proclamó oración y ayuno en todo el país. Dios levantó personas que sabían cómo moverse en el mundo espiritual y atar esos espíritus rebeldes. Bien, la escena ha cambiado, pero los espíritus no han desaparecido. Por así decirlo, han sido encerrados en el subsuelo. Están esperando para manifestarse. Cuando aquel famoso y gigantesco apagón en Nueva York, en una hora de apagón, fueron rotas las vidrieras de los negocios, personas que normalmente no robaban entraban para llevarse televisores, radios, todo lo que pudieran transportar. En un abrir y cerrar de ojos fueron destruidos los ahorros y los comercios de muchos años. La nación despertó e inició un autoexamen. Los periodistas se preguntaban: ¿Qué es lo que anda mal en nuestra sociedad?

¿Cuáles son las raíces ocultas que hacen que las personas caigan repentinamente en esa falta de respeto a la ley? Naturalmente, sabemos que es el espíritu de anarquía del que se dice estará presente en los últimos días, tal como lo leemos en 2 Tesalonicenses capítulo 2. Este espíritu está al acecho y ocasionalmente irrumpe en el mundo, pero está siendo sujetado hasta su explosión final durante la septuagésima semana de Daniel, la Gran Tribulación.

Vemos nuevamente como el Espíritu de Dios afecta al Espíritu del Hombre o al Espíritu del Mundo. Examinemos el relato bíblico sobre Balaam en Números 23. Balaam construyó siete altares, ofreció sacrificios a Dios, y Dios estuvo con él. Observemos: el Espíritu de Dios estaba sobre Balaam; Dios puso palabra en su boca, según se lee en el verso 5.  Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Si Balaam hubiera consultado a adivinas o espíritus familiares, habría recibido palabra de ellos, (Como más tarde sucedió). Pero aquí está Balaam, ungido, siendo usado por Dios.

El Espíritu de Dios controla al espíritu de Balaam, por lo que él profetiza sobre Israel, tal como lo leemos en los versos 8 al 10: ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones. ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya. Balac, exasperado, dice en el versículo 11: Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.

Balac responde, en el versículo 12, que debe decir lo que Jehová pone en su boca.  El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca? El versículo 13 nos aclara algo muy importante sobre la caída de Balaam. Balac le pide que lo acompañe a otro lugar, Pisga, donde podría ver a Israel desde otra perspectiva. Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás. Balaam tendría una historia diferente si hubiera obedecido a Dios y se hubiera negado a continuar junto al enemigo. ¡Pero no! Balaam, como muchos de nosotros, decidió hacer las cosas a su manera. A pesar de esto, Dios vino a él una segunda y una tercera vez. (Números 24: 2) =  y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. Es evidente que aunque Balaam ahora estaba bajo la influencia del espíritu de Balac, el Espíritu del Señor seguía viniendo a él. La triste historia es que finalmente Balaam le enseñó a Balac cómo cometer pecado con las hijas de Israel, lo que provocó el juicio de Dios sobre Israel. Hay momentos en que el viejo adagio mundano se aplica: Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él. Naturalmente, esto iba en detrimento del pueblo de Dios, tal como sucede hoy, invariablemente. La figura es muy clara: Balaam tenía libre albedrío.

Dios se movía en Balaam de una manera tan extraordinaria que parecería que no podía hacer otra cosa que no fuera profetizar lo que Dios le daba que profetizara. Pero dentro del espíritu de Balaam se había metido el espíritu del mundo. «Te daré oro, plata, vestiduras nuevas. Te daré grandes honores”. Balac dijo lo que vemos en 24:11: Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra. Fue el mismo argumento que usó el diablo con Eva cuando le dijo: Seréis como dioses. Es como decirles: “Dios les está negando algo. La razón por la que no quiere que coman es que se convertirán en dioses, y él no quiere que ustedes sean como Dios. Yo quiero darles honor, quiero hacerlos dioses”.

Eva escuchó, absorbió el espíritu del diablo y cayó. Balaam escuchó, absorbió el espíritu del mundo de Balac, y, observemos que ya no se dirige hacia Dios, sino hacia el desierto. Al apartarse de Dios, fue a ver a los adivinos. Cuando perdió el mensaje de Dios, habló las palabras del mundo. El Espíritu del Mundo lo poseyó hasta tal punto que cayó en manos de su propio pueblo, el que una vez había bendecido. A esto lo podemos ver en Josué 13:22: También mataron a espada los hijos de Israel a Balaam el adivino, hijo de Beor, entre los demás que mataron. El profeta apartado ahora era llamado adivino. Reveamos brevemente la historia de Balaam.

(Números 22: 5-6) =  Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí. Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.

Vemos que Balaam tenía una reputación tan ampliamente conocida como profeta que un rey extranjero buscó su ayuda. Balam no había aparecido del día a la noche. Su fama se extendía hasta muy lejos. Los que él bendecía, prosperaban; aquellos que él maldecía, fracasaban. Sus profecías eran indiscutiblemente genuinas. Tan efectivo y bien conocido era, que los líderes de dos naciones le trajeron presentes y solicitaron sus servicios para que maldijera a sus enemigos. Lo vemos en el verso 7: Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac. También Pedro, en un sector de su segunda carta, capítulo 2 y versos 15 y 16 se refiere al error y la doctrina de Balaam

Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta. Cuando habla de El Camino de Balaam, habla del amor al premio de su maldad, y su codicia de los presentes de Balac. Todos hemos visto este pecado en las vidas humanas. Es evidente en las vidas de las personas en cualquier circunstancia, ya sea que estén dedicados por completo al ministerio o que sean laicos.

Un hombre que sirve a Dios fielmente ve que se le presenta una gran oportunidad. Empieza con un negocio que lo aparta de la casa de Dios. El ambiente de los negocios del mundo le ofrece grandes dividendos si trabaja duramente y sacrifica algunos principios en el camino. Y él sigue adelante. Está demasiado ocupado para asistir a los cultos regulares de la iglesia. Comienza a pensar que algunos de los principios que enseña la Palabra de Dios son obsoletos para la sociedad de hoy, así que los descarta o al menos los deja de lado. Está ganando terreno rápidamente. Sus seres queridos están preocupados, pero felices por su éxito. Sólo su piadosa esposa, madre, o su pastor, o amigo, se da cuenta de lo que está sucediendo. El Espíritu del Mundo lo ha llenado de regalos, pero su espíritu está inquieto, insatisfecho…está en el desierto. Es mejor volver…pero tan pocos lo hacen. Van a ver a los adivinos. Escuchan lo que ellos quieren decir, del mundo, y no de Dios.

Hemos visto esto muchas veces en el ministerio. Un evangelista comienza con la unción de Dios y pronto le llegan las ofertas del mundo. Se acercan grandes tiempos. Se le ofrecen grandes oportunidades. Con ellas vienen los automóviles grandes, el dinero grande, la fama mundial. La gente de otros países ofrenda grandes sumas para su ministerio. Sí, irá a predicar, si recibe 50 mil dólares y otras cosas. No se da cuenta que está yendo al desierto. ¿Qué fue lo que anduvo mal? Bueno, estuvo demasiadas veces reunido con la “barra” de Madison Avenue, que le prometió fama, dinero, popularidad, si usaba esa voz y ese talento ungidos como ellos se lo dictaban en su receta pura de éxito.

(Judas 11) =  ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

Lo que aquí se determina como El Error de Balaam, es el de aceptar el premio de la maldad por decirle a Balac cómo inducir a Israel a pecar. Darle consejos al enemigo del pueblo de Dios y planear su caída es de lo más despreciable. Pero esto es lo que una persona apartada hace. Las personas que se apartan de la fe se deleitan viendo a los cristianos caer en pecados. Los recién convertidos y los creyentes débiles son sus mejores presas.

(Apocalipsis 2: 14) =  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

Lo que aquí se estima como La Doctrina de Balaam, fue enseñarle a Balac que si él les daba sus más hermosas mujeres a los hombres de Israel y formaba matrimonios mixtos, Dios estaría disgustado y traería juicio sobre Israel. Pedro llama “locura” a este plan. Esto motivó la ira de Dios y del pueblo sobre Balaam; fue rechazado por Dios y por los hombres.

(Números 25: 1-9) = Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel.

Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.

Cuando lo buscaron para que fuera a maldecir a Israel, él fue y le preguntó a Dios si debería ir con esos príncipes. Dios le dio una respuesta perfectamente clara. Aun su asna lo reprendió por su necio propósito. Y él la castigó. Los hombres siguen castigando a estos pobres “animales tontos” que ven dentro del mundo espiritual, mientras los grandes y poderosos no pueden ver. Pero a pesar de esta acción loca y mal dirigida, el relato establece claramente que él era un profeta de Dios. Así está en Números 22:8: Él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

Dios y Balaam podían conversar. Cuando él preguntó Según Jehová me hablare, Dios le respondió claramente: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. ¡Qué estremecimiento al escuchar directamente la voz de Dios! Toda persona que sirve a Dios y ha oído de Él conoce esa sensación. En el caso de Balaam, parece que fue algo más que escucharlo en el espíritu. Parece que oyó directamente la voz de Dios. Balaam actuó como si esto no fuera gran cosa. Actuó como si el hecho de oír la voz de Dios no le causara ningún santo, reverente estremecimiento. Debería haber ido a ver a Balac y haberle dicho: “Balac, acabo de oír la voz de Dios, que me dijo que el pueblo es bendito. No hay manera que yo vaya a interferir con quienes son benditos por Dios.” Todos haremos bien en no interferir en los asuntos de quienes son benditos por Dios.

En ese momento, Balaam debería haber desechado toda influencia que Balac tuviera sobre él, y haberle dicho: Yo y mi casa serviremos a Jehová. Debería haberle dicho: “Balac, será mejor que vengas y te unas a nosotros, porque puedes tener por seguro que yo me uniré a ti. En cambio veamos lo que hizo Balaam. Números 22:13: Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros. “Balac, tu sabes que yo quiero ir contigo, pero Dios no me quiere dejar ir” Balaam da evidencias de que está ejercitando su libre albedrío y cede a la voluntad de Balac. Está abriendo su espíritu a los caminos engañadores del mundo. Quizá aquí comenzó su caída hacia la destrucción. Escuchó lo que el mundo le ofrecía. Su voluntad como el péndulo, se inclinó hacia el mundo.

Cuando un joven le dice a su amigo de la escuela o compañero de trabajo: “Me gustaría ir contigo, pero mis padres (O mi iglesia), no están de acuerdo”, ese joven ya está en problemas. ¿Por qué querría Balaam ir con Balac? ¿Por qué tendría Dios que detenerlo? ¿Por qué ese adolescente, ese cristiano, ese pastor, ese evangelista, quieren ir con el mundo? En algún momento, le han abierto su espíritu al espíritu del mundo. Ya le piden al Espíritu de Dios que tome el segundo lugar, después del espíritu del mundo, en el espíritu del hombre. Esto sucede en una forma tan sutil, tan siniestra y astuta, que pocos realmente se dan cuenta de lo que lee está sucediendo.

Alguien, que participó del aconsejamiento de una mujer que había caído en adulterio con un diácono de su iglesia, contaba como habían sido los primeros pasos de su pecado. Dicen que él vino a pedirle consejo porque su matrimonio se estaba desmoronando. Su esposa era frígida y no le respondía, según dijo él. Esta mujer lo escuchó, abrió su espíritu en simpatía con él, y antes que la sesión de consejería hubiera terminado, había cometido adulterio.

Primer error: como mujer, dado que su esposo estaba fuera de su casa esa tarde, no debería haber aconsejado a ese diácono. Debería haberle dicho: “No puedo darle esta clase de aconsejamiento. Por favor, vuelva cuando esté mi esposo, o vaya a ver a otro diácono, a otro pastor o a otro hombre para que lo aconseje.” Segundo error: ella no debería haberse involucrado tanto emocionalmente con el hombre, Él le contó una historia tan triste que ella le ofreció su cuerpo, no porque quisiera cometer adulterio, sino para ayudarlo en su pena. Su razonamiento estaba tan bloqueado que realmente creyó que estaba haciendo algo bueno.

Después del acto, su mundo se le cayó encima. En vez de confesarle esto a su esposo y obtener aceptación y perdón, soportó sola su culpa. Finalmente cayó en pecado una y otra vez, llevada por espíritus demoníacos que permitió que entraran en su espíritu durante esa primera vez. Ahora es libre, luego de años de tormento. Cuando le impusieron las manos y le ordenaron a los espíritus malignos que salieran, siete demonios, cada uno dando su nombre, salieron de ella. Esa mujer y su esposo hoy tienen un matrimonio feliz. Afortunadamente para ella, tiene un esposo que pudo perdonarla, pero más que nada, un Dios que puede perdonar, olvidar y liberar.

¿Por qué se involucró tanto? Abrió su espíritu al espíritu del mundo. En su simpatía para con ese hombre, hizo inclinar el péndulo de su libre albedrío hacia el mundo, en vez de hacia el Espíritu de Dios. Sigue siendo el hombre quien decide si anda en el Espíritu o en los caminos del mundo. Lo que Dios nos da es que caminemos siempre en el Espíritu. Quisiera que no fuera así, pero lamentablemente los antecedentes muestran que hay ocasiones en que el creyente entra en territorio extraño, especialmente cuando sigue a sus sentidos y responde a sus apetitos más bajos. Balaam entró en ese territorio, como también de la que estuvimos hablando.

Su consagración era lo bastante profunda como para que dijera “No” al mundo. Generalmente, si una persona es lo bastante fuerte como para decir “No” a la primera tentación, puede ganar la batalla. Este caso, sin embargo, nos muestra que no siempre podemos ampararnos en esta tendencia. El enemigo rara vez se da por vencido en el primer intento. Balaam debería haber terminado el trato en ese momento. Pero decidió preguntarle nuevamente al Señor. Así reveló un cierto deseo de fama y riquezas.

Al libre albedrío para decidir, lo podemos definir así: Espíritu de Dios: nos trae santidad, lealtad, fidelidad, limpieza y amor puro. Espíritu de la Mujer: produce el ver, el oír, el gustar, el tocar y el oler. El Espíritu del Mundo, mientras tanto, nos produce Ver la necesidad de otro, escuchar su triste historia, tener actitud de pecado y ser tocados por esa necesidad.

Una vez que el enemigo encuentra un punto débil en nuestro compromiso para con Cristo, nos atacará una y otra vez. Así como el boxeador martillea en el punto débil buscando el nocaut, el enemigo hace lo mismo, desde todos los ángulos. Demasiadas veces el hijo de Dios no reconoce que no tiene por qué soportar este acoso del enemigo. La cabeza de Satanás ya fue herida, así lo muestra Génesis 3:15 y ha sido despojado de todo poder. (Colosenses 2: 15) =  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Nos ha sido dada autoridad sobre él en el nombre de Jesús. (Lucas 10: 19) =  He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Recuerda, si inclinamos voluntariamente el péndulo de nuestro espíritu hacia el espíritu del mundo, Dios no nos forzará a volver contra nuestra voluntad.

Cuando Balaam insistió en ir con los hombres de Balac, Dios lo dejó ir. Le puso señales y advertencias en el camino, pero le permitió que fuera. Aunque estaba fuera de la voluntad de Dios, el Espíritu de Dios vino sobre él y profetizó la verdadera palabra de Dios. Eso debería ser una lección para todos nosotros. Tendemos a igualar el ejercicio de los dones como la aprobación de Dios sobre nuestra vida y nuestras acciones. Muchas veces escuchamos decir: “Dios no usaría un vaso que estuviera sucio o se apartara de su voluntad.” Pero no hemos hecho esta deducción basados en la Biblia. Saúl, Sansón, y muchos otros nos demuestran lo contrario. Vemos en todas estas vidas que aunque el Espíritu de Dios venía sobre ellos, Dios no aprobaba su pecado o el hecho de que estuvieran apartados. Sin embargo, finalmente, en todos los casos, el Espíritu de Dios dejaba de luchar con ellos.

Por lo menos tres veces sacrificó animales limpios a Jehová (No a Baal), y todas las veces profetizó la verdadera palabra de Dios. Hasta profetizó la llegada de Cristo, el Mesías, a través de la simiente de Israel. Sus profecías, fieles a la palabra de Dios, provocaron la ira de Balac sobre él. ¿Por qué, entonces, Balaam no dejó a Balac y se volvió a su lugar? Este es el misterio que ha confundido a muchas personas durante años. Pero cuando se comprende la transferencia de espíritus, deja de ser un misterio.

Balaam ya había dispuesto su corazón tras las riquezas y los honores que Balac le había ofrecido. Dado que la bendición de Dios aún estaba con él, lo que estaba haciendo no parecía tan malo. Lo mismo sucede en la actualidad. Podríamos enumerar muchos casos, vistos con nuestros propios ojos durante los últimos años de ministerio, como: un cuarteto de música góspel que viajaba de ciudad en ciudad, que aparentemente tenían un ministerio muy ungido, pero que en el ómnibus que se trasladaban los esperaban las “chicas” que los acompañaban en calidad de parejas permanentes, sin serlo de ninguna de las formas correctas con que un creyente deberá encarar una relación de esa naturaleza. Un pastor que salía corriendo de una reunión donde terminaba de orar por los enfermos y profetizar…apurado por ir a verse con la mujer de otro hombre. Un director de orquesta que tenía “otros motivos” para ir a buscar a la pianista y llevarla a su casa luego de los ensayos.

El pobre Balaam no volvió atrás. Era dominado por un espíritu del mundo. Si te encuentras en esta situación, recuerda: no tienes por qué seguir el camino de destrucción de Balaam. Tú puedes pedir la ayuda de Dios. Si renuncias al espíritu que te tiene atado, el Señor te librará. El Cristo que está dentro tuyo es más poderoso que el que está en el mundo. Tú eres quien determina quien será más grande en tu vida.

Recibió su recompensa después de enseñarle a Balac como echar abajo a Israel haciéndolo pecar. El mundo puede considerarte exitoso. Un cantante deja el coro de la iglesia, va al mundo y se convierte en un hit. Los clubes nocturnos lo buscan. Llega al disco de oro. La riqueza, el éxito ponen su nombre en las marquesinas. Tiene Rolls Royces, champagne, licores, mansiones y dinero. El mundo llama “éxito” a esto. Pero luego viene la muerte, y el juicio. El muere, pero ha dejado su espíritu en otros. El “rey del rock and roll” sigue vivo. Entre a los cuartos de los adolescentes y verá que tienen colgado en la pared, y se dará cuenta, al ver su colección de discos, que el espíritu de estas personalidades sigue influyendo sobre ellos.

¿No es triste que un gran profeta de Dios muera entre los madianitas, luchando contra su pueblo? Siete veces Dios se apareció a Balaam. Pero luego de recibir el espíritu del mundo de Balac, finalmente murió en el error. Murió en su pecado. Así lo leemos en Números 31:8: Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada. Y también lo vemos en el verso 16: He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.

Podríamos nombrar a muchos Saúles y Balaams modernos. Todos hemos conocido profetas poderosos de nuestro tiempo que luego han caído. No hay razón por la que se pierdan, si se arrepienten y buscan liberación con el ministerio de un verdadero hombre de Dios. Estos incidentes deberían hacer que fuéramos muy cuidadosos en cuanto a los espíritus con los que compartimos y hacia quienes nos inclinamos. Debemos ver más allá de la persona, hasta su espíritu. No tenemos por qué absorber el espíritu equivocado de una persona aunque debamos vivir con alguien que tiene un espíritu malo del mundo. Si una esposa o un esposo cristiano se enfrenta con este problema, no tiene por qué irse. El Cristo que ellos tienen es mayor que el Espíritu del Mundo. El creyente tiene autoridad  para atar ese espíritu. Es importante que no estemos dispuestos a ceder o abrir nuestro espíritu al Espíritu del Mundo.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

septiembre 6, 2020 Néstor Martínez