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Entendiendo Los Tiempos Divinos

No son pocos los trabajos en los que de ida o de retorno dejamos deslizar dos palabras: los tiempos. Y por las urgencias que demanda el estudio central, muy pocas veces nos tomamos un momento para examinar el significado de esas dos palabras. Cuando decimos los tiempos, utilizamos la palabra kairos, y no la palabra cronos.

Tiempos cronológicos, es la medida de tiempo que todos conocemos, pero es importante saber que Dios vive en eternidad y no en tu tiempo o en el mío. Y que ese tiempo en el que Dios vive, es determinado por la iglesia, y no por ciertos o determinados hechos mundiales.

Es muy importante entender que los tiempos de los que estamos hablando, son períodos o estaciones, en las cuales la importancia es lo que estamos dispuestos a llevar a cabo durante ese período. Hemos dicho en algún momento que la iglesia, a  través de la mayordomía y la administración por la gracia y los misterios de Dios, determina tiempos y sazones en el espíritu y en la esfera natural.

La mayordomía de la iglesia global, pertenece a la persona de Cristo Jesús, cabeza de la iglesia. Y nosotros somos la plenitud de aquel que es la cabeza. De manera que la cabeza sin nosotros, no está completa. El gobierno de los principios de Dios en la tierra, es la iglesia.

La administración de la iglesia, produce el avance de la perspectiva eterna de Dios. La perspectiva o el plan eterno de Dios, es un plan eterno porque Él vive en eternidad. Él vive para siempre para lograrlo. Los que tenemos prisa somos nosotros, porque vivimos prisioneros en el tiempo cronos.

Muchos piensan que las cosas acontecerán independientemente de los hechos de la iglesia, pero déjame decirte que yo no creo que eso sea así. Las Escrituras nos demuestran, claramente, que sin el avance de la iglesia, la perspectiva eterna es detenida.

Sé perfectamente que esto es un tanto confrontativo, pero sigue siendo la verdad. Y la verdad te hace libre y no necesita de tu opinión. Según Dios nos va revelando su voluntad, la responsabilidad se hace más pesada en los hombres de la iglesia.

Hemos visto ya como la mayordomía y la administración es nuestra responsabilidad. La condición de las naciones, hasta cierto punto determinado, es determinada por la preservación de la iglesia. Eclesiastés dice que como la sentencia no era ejecutada rápidamente, el mal en el corazón de los hombres era continuo.

Como la justicia no se ejecuta, el mal es continuo en el corazón de los hombres. La justicia de la cual habla la Biblia, no es justicia de nuestras policías, ni de nuestros sistemas de protección programados. La justicia que engrandece una nación, es Cristo Jesús la esperanza de gloria.

Si Cristo Jesús no es aplicado a las naciones de forma práctica, y no estoy hablando de capítulos o versículos, no engrandeceremos la nación. La promesa es que en nosotros, la simiente de Abraham, las naciones serían benditas.

De manera que la palabra que estamos escuchando es una muy sobria, que causa responsabilidad, pero a la misma vez que causa la responsabilidad, te habilita para llevarla a cabo. Por eso, en este trabajo quiero hablar de un detalle muy importante, que debe ser observado cuando escuchamos una declaración que nos activa y nos anima a correr con la revelación.

Cuántos saben que cuando algo es decretado que confirma conocimientos internos de nuestra vida, nos animamos de tal manera que queremos correr en el momento que la recibimos. Pensamos que ya lo tenemos por entendido, y que podemos correr por la revelación y salir a hacer lo que dijo el predicador.

Trayendo entendimiento de los tiempos, quiero que entiendas primeramente que, a pesar o independientemente del hecho de que todos estos mensajes tienen aplicación individual, el énfasis del ministerio profético, es activar el poder de la iglesia corporal.

No podemos cruzar el Jordán uno a uno. Porque la verdad es que muchos han cruzado, pero hay otros que están rezagados. Pero, cuando la unidad del entendimiento vaya en pos de la victoria, la iglesia obtendría el respeto nacional que le pertenece.

Entendiendo que el principio y las leyes de Dios, son el equivalente a la ley de gravedad. No la puedes ver, nadie te la recuerda, pero funciona todos los días y en cualquier lugar del mundo. No importa el peso que tengas. No es una cuestión de flacos o gordos, igualmente funciona para los dos por igual.

Tú no la entiendes del todo, pero a pesar de que no la entiendes, la ley de la gravedad, al igual que las leyes y principios de Dios,  funcionan. Son leyes. Recibes por el espíritu, caminas por fe y dejas que tu mente sea iluminada según vas caminando.

El fuerte celo de cumplir la voluntad de Dios, a veces se convierte en nuestro peor atraso. Es muy fácil que en este mundo tan velozmente cambiante, que en medio de las transiciones que Dios nos está trayendo, todo se ponga a girar vertiginosamente. Algo quedará visible: los cinco ministerios con sus cinco unciones.

 El pastor, comencemos por el más conocido; el verdadero pastor, es el que huele a ovejas. Todos los demás, quizás puedan ser muy buenas personas con ambiciones, o caracteres de gerentes de empresa. Aptos para una función, pero no la que han encarado. ¿Tienen un llamado? Pregúntale a nivel de juramento.

El verdadero pastor es ese hombre al cual tú puedes llamarlo, por el motivo que sea, a cualquier hora de la noche y no se molesta. A mí no me llames, te aviso; no tengo ese llamado ni esa unción. Doy gloria a Dios por la que se me ha dado, pero esa no me habilita a lo que te dije.

El evangelista, sólo ve perdón para el pecado. Cuando un evangelista se arroga el control de una iglesia, tiene una iglesia carnal. Porque él siempre está perdonando todos los pecados. No puede salir del programa pre-establecido de Dios es amor y nada más que amor. ¿Cuántos saben que Dios es muchas cosas más?

Son corazones distintos. El maestro siempre está buscando revelación más profunda, me consta. Si se arroga el control de una iglesia, la llena de cabezones que parecen Biblias con patas, caminando. Sin embargo, si es maestro, no puede ni debe ser cabeza.

El profeta, mutila la iglesia, se predica todos los días del año. Estaría mutilada la iglesia, buscando revelaciones espirituales y todos caminando como si el piso estuviera lleno de cáscaras de huevo. Por eso, la verdadera cabeza de la iglesia, es el apóstol, que nos aplica con el entendimiento, y es el único ministerio que puede capacitar a los otros cuatro. Estoy hablando de apóstoles apostellos, esto es: enviados por Dios, no por juntas, concilios o convenciones.

Muchas veces, cuando un pastorcito es cabeza, se le van todos los apóstoles genuinos, que por ahí no tienen nada que ver con gente conocida o de prestigio. A veces se culpan a los creyentes por andar pasándose de iglesia en iglesia como si formaran parte de un tour evangélico, pero la razón muchas veces es que la unción no cabe dentro de ella.

Pero es muy sencillo que en la transición de ser alimentados por otros ministerios; en la transición de un movimiento a otro; en la transición de la impartición de una verdad, (Las hubo de santidad, de milagros, carismáticos, de prosperidad) que causó divisiones, peleas y angustias.

Sin embargo, Dios tenía la idea de que el protestante fuera santo, que fuera lleno del Espíritu Santo, que quien lo fuera, impusiera sus manos para que cada miembro de acuerdo con lo que aportara, edificara el cuerpo de Cristo hasta la medida y la estatura del varón perfecto.

Pero, a medida que se están cerrando los tiempos, y se están reuniendo; cuidado, dije: re-uniendo, volviendo a unir algo que estaba unido y se desunió, es como decía la palabra, y sería bueno que fuéramos directamente a ella, para no cometer errores.

(Efesios 1: 7) = En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en sabiduría e inteligencia, (9) dándonos a conocer el misterio (Algo que ha sido dado a conocer, ya deja de ser misterio. Ellos quizás aún no entienden, pero ya no es misterio. ¿Conoces el misterio?) de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, (10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Y dice que al reunirse las cosas de los cielos y la tierra, va a haber una transfusión, o una infusión, o un injerto de un Reino en otro, que produce una contradicción, una confrontación, o una persecución, si es que se me permite decirlo de esa manera.

Pero, como los tiempos se están aligerando, y lo sobrenatural se está convirtiendo en algo natural, y lo espiritual se está introduciendo en lo natural, y se están reuniendo las cosas, tanto las de los cielos como las de la tierra, la manifestación angelical aumenta, la sensibilidad espiritual aumenta, empezamos a perder conciencia del cumplimiento de la transición.

Miren la palabra cumplimiento, nuevamente. Dice que la reunión de las cosas que están en los cielos y en la tierra; en otras palabras, la consumación del plan eterno de Dios, es llevada a cabo a través de la administración, o la dispensación, o dispensar, es la palabra oikónomos, mayordomía, de los cumplimientos de los kairos de Dios.

Supongo que no debo recordarte que aquellos que somos administradores o mayordomos, debemos ser hallados fieles en nuestra misión. También sabemos que cada uno de nosotros debe ministrar el don que ha recibido, a sus hermanos.

Ocurre que en medio de una transición, es muy sencillo olvidarnos que una transición a una nueva estación, no indica la próxima, hasta que la previa no esté cumplida. De manera que a veces nos convertimos en piedra de tropiezo, por medio de tratar de conseguir la voluntad de Dios que llevamos a cabo.

En otras palabras: tú puedes estar tan celoso haciendo las cosas de Dios, que te conviertes en piedra de tropiezo. Hay un lugar en donde Satanás introduce un paralelo. Porque lo que Satanás no puede destruir, en sustancia, entonces levanta un paralelo satánico para desacreditarlo.

Cuando vino el movimiento de la fe, como Satanás no lo pudo destruir, levantó lo que llamaban: confesión positiva. De profético, adivinos. De prosperidad, materialismo. Siempre introduce lo necesario para desacreditar la verdad introducida. Porque a la verdad de Dios no la puede destruir.

La palabra cumplimiento, significa plenitud, consumar lo que ya está predestinado, una medida completa, satisfacer plenamente, o suplir lo necesario. Ahora bien; en la administración de los tiempos, es necesario que la plenitud se lleve a cabo, tanto individual como corporalmente.

Cuando Dios levantó en auge el ministerio del evangelista, el propósito era que toda la iglesia de Dios tuviera un ojo evangelístico. Cuando Dios levantó el ministerio del maestro a nivel de conferencias internacionales, era para despertar hambre por el conocimiento de la palabra en todo el pueblo de Dios.

No era para demostrar talentos individuales para escudriñar escrituras, ni sorprenderte  a ti con revelaciones asombrosas a cada momento, sino abrirte el entendimiento para que tú también consigas revelación. Reproducir ese espíritu militante en ti, para que cuando el diablo muestre lo que no le pertenece, tú se lo puedas quitar.

Hasta que cada kairos de Dios; hasta que casa sazón de Dios no haya hecho su efecto en ti, no estarás listo para el próximo. Entonces, resulta ser que la iglesia Latina que estuvo dormida por más de treinta años, ha comenzado a despertarse a la verdad presente. Pero resulta ser que la impartición de treinta años, no la obtuvo.

Por eso podemos ver que hay algunos que se están dando golpes muy fuertes. Es momento, entonces, de traer advertencia espiritual en cuanto al avance en la administración de tiempos. Muchas veces oímos la declaración y queremos avanzar sin que la verdad haya sido revelada y haya suplido la necesidad de nuestro espíritu.

En otras palabras: si un médico te receta una medicina porque tú tienes una enfermedad ya histórica, y te está tratando con esa medicina, él no va a cambiarte la medicina, hasta que ella no haya hecho el efecto que se espera haga. Recién después habrá de recetarte algo más liviano o más fuerte, según sea el caso.

Vamos a ver tres ejemplos en las escrituras en este trabajo. Vamos a ver un ejemplo corporal a nivel de iglesia local. Vamos a ver un ejemplo en forma individual, para aquellos que la necesiten de esa manera. Y luego vamos a ver un ejemplo en forma universal, donde tenemos que observar cuidado con este principio de Dios que está en todas las escrituras.

(Hechos 13: 14) = Ellos pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo, y se sentaron. (Está hablando de Pablo y Bernabé)

(15) Y después de la lectura  de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.

(16) Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd: (Noten que uno de los requisitos para oír, es el temor a Dios) (17) El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.

(18) Y por un tiempo (Kairos) como de cuarenta años los soportó en el desierto; (19) y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio herencia en su territorio.

(20) Después, (Otro kairos), como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces, hasta el profeta Samuel. (Otro kairos).

(21) Luego (Otro kairos) pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años.

(22) Quitado este, (Otro kairos), les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: he hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

Ahora bien; ¿Qué significa un varón conforme al corazón de Dios? La misma escritura leída lo explica: Quien hará todo lo que yo quiero. En otras palabras: un varón con un corazón conforme al corazón de Dios, es un varón que hace todo lo que Dios quiere. La medida del varón perfecto, es hacer todo lo que Dios dice. Caminar en el espíritu, es caminar en la palabra. ¡Sólo obedece la palabra y andarás en el espíritu!

(23) De la descendencia de este, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.

Estamos viendo aquí un orden cronológico de tiempos sucesivos, que incluyen períodos o kairos, en la vida de los hijos de Israel. ¿Por qué el Espíritu, si lo que quería decir era que Cristo vino como Salvador de Israel, no fue directamente al tema y dijo: levantó a Cristo tras el trono de David?

Y en vez de decirlo así, empieza desde la salida de Egipto, a través del desierto, a través de los jueces, a través de los profetas, para luego ver a Saúl, para luego ver a David, para luego mencionar el tema del pasaje, que es Cristo. ¿Por qué se tomó ese tiempo?

Es porque hay un principio, en el cual Dios siempre funciona, para ver que se establezca la madurez o la plenitud del kairos indicado por Dios. Lo podemos ver en el orden creativo de la creación, que él creó un día a la vez, y nunca regresa a la gloria anterior.

Cuando crea el primer día, dijo que estaba bueno en gran manera, pero jamás retornó allí. Sólo a lo que llamamos la iglesia, hoy, le gusta ir para atrás. Dios nunca mira hacia atrás en su orden creativo. Una gloria siendo mayor que la otra.

Noten bien, claramente, lo que está aconteciendo aquí. Número uno: la iglesia, pasó un tiempo en el desierto. En el desierto, sus manos fueron diestras para la batalla, para conquistar la tierra de Canaán. Número dos: Luego de salir del desierto, (Puedes ir identificándote), atravesamos una etapa en donde estábamos dominados por jueces.

La palabra jueces, es la palabra chatach, y significa vindicar, preanunciar o litigar; ejecutar ley. Esto es equivalente a un espíritu religioso y legalista. Salieron del desierto y entraron a la religión. No sé cuál de los dos es peor. Luego del kairos de la religión, introduce a Samuel.

En el original, la palabra es Shemuel y tiene dos raíces. La palabra shama, que significa oír inteligentemente y proclamar y su complemento, que significa Elohim y habla de la divinidad de Dios, todo resumido en Shemuel, uno que oye inteligentemente y proclama el corazón de Dios.

Cuando el pueblo escucha la voluntad de Dios a través del ministerio profético, pidieron seguidamente un rey. Cuando pidieron un rey, Dios le dio a Saúl. Saúl significa “lo pedido”. Nos dio lo que pedimos. Lo que tú permitas, Dios permite. Saúl era hijo de Cis, que significa “uno que se doblega y le gusta tender trampas”.

En otras palabras: el pueblo de Dios, entendiendo que el cetro nunca iba a partir de Judá, (promesa en Génesis 4:10), sabía que había un rey que había de venir. Pero la promesa no se refería a Saúl, sino a David. Pero cuarenta años antes, según la proclamación de los profetas, comenzaron a percibir por el espíritu que se acercaba un tiempo en el que era necesario tener un rey.

Se adelantaron, y pidieron un rey. Todos conocen la historia de Saúl. Creo que hubiera sido mucho mejor no pedirlo, créeme. Saúl es dado por Dios. Pero David fue levantado por Dios. Vamos a verlo en la palabra. Seguimos en el Libro de los hechos. Verso 21.

(21) Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl. (Nota que dice “les dio a Saúl”) hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años.

(22) Quitado este, (Indicando que para cumplir la plenitud del tiempo, primero Dios tiene que quitar tus pedidos, para levantar su voluntad) les levantó por rey a David, (Hay una gran diferencia entre un levantamiento y algo que es dado)

 David significa “amigo de Dios”. El nombre de su padre tiene que ver con sacerdocio, y eso nos sirve como raíz para tener al genuino Cristo Jesús. Este que es levantado, viene con recomendaciones de Dios: un varón conforme a mi corazón. Saúl no trajo recomendaciones internas, eran todas externas.

Era alto, bien parecido, y fuerte. David trajo recomendaciones internas, un corazón conforme al corazón de Dios. Comparando a Efesios 4:13 donde dice que los cinco ministerios han de operar en la iglesia, hasta que todos consigamos la medida, la estatura del varón perfecto.

Cuando buscas la frase varón perfecto y la frase conforme a  mi corazón, ¿A qué no adivinas? Es lo mismo. En otras palabras que el propósito de Dios a través de las declaraciones proféticas, no es que tú consumas la revelación, sino el crecimiento que produce la búsqueda de la revelación.

Cuando Dios te profetiza, él obtiene gloria cuando tú manifiestas lo profetizado. Ese goce es tuyo. Cuando tú lo obtienes, estás listo para darte otra meta. La gloria de Dios es en el crecimiento y la madurez que se produce en el desarrollo tras la búsqueda del cumplimiento de la profecía.

Cuando uno obtiene lo que Dios declaró, uno está muy contento, pero dios dice: “Atiende esto y déjate de estar saltando de alegría que todavía tengo más planes para ti”. Es infinito. Pero, la madurez que produce, es lo que dios consigue de su parte en ti.

Su propósito, entonces, es, impartir la plenitud de su corazón en la iglesia, para revelarlo a las naciones. A través de cinco pedazos; cinco características que quiere impartir en nosotros el corazón perfecto conforme al corazón de Dios. Esa es la meta de Dios, independientemente de qué profecía te haya dado a ti.

Vemos que de manera corporal, un pueblo puede pedir la manifestación ¿Cómo lo hacemos? Y esto de ninguna manera es para retractar, o atrasar o amenguar el avance de la iglesia, sino para avanzar con entendimiento y estrategia, entendiendo que Satanás no está sentado mientras tú avanzas, y permitiendo que a través de cada avance, Dios trabaje primero en nosotros, para que la labor sea consumada del todo en nuestra vida y luego en las naciones. Vamos a verlo de forma individual. Vayan a Gálatas capítulo 1. En Gálatas, podemos ver la persona de Pablo.

(Gálatas 1: 15) = Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia,

Noten que Pablo declara que él fue llamado por Dios desde el vientre de su madre. Pablo era un hijo de fariseo, cuando por entonces todavía se llamaba Saulo. Pero era hijo de fariseo. Y el hijo de fariseos, alrededor de los dos años, era introducido a la Torá, los primeros cinco libros de lo que hoy son  nuestras biblias.

En aquellos tiempos, en una temprana edad de dos años, derramaban un frasco de miel sobre la Torá, para que antes de esclavizarlo memorizando la Torá, sólo pudiera recordar que la Torá es dulce. Fariseos. A la edad de doce años, la Torá está memorizada, y el que la oye, es dulce.

Perfecto en la ley, entendido en los profetas. Saulo. Aquel que matara a los cristianos. Saulo, completamente convencido de un llamado desde el vientre de su madre, con la Torá memorizada como fariseo, fariseo de fariseos, de los que se levantan a las cinco y suena la cafetera, las pantuflas al lado de la cama, la toalla bien doblada en su lugar, su traje ya preparado, planchado con excelencia, no tiene una arruga ni nada desarmado. Camina las calles con una perfección abrumadora. Era muy difícil moverse delante de un fariseo. Usaban unos sombreros que tenían unos colores brillantes y llamativos, para que todo el mundo los viera.

Sin embargo, siendo perfecto en la ley y en las escrituras. Y sabemos que era muy celoso y no descansaba yendo de sinagoga en sinagoga, haciendo lo que él creía que era la voluntad de Dios. Ponemos a Saulo bien abajo, pero si la mitad de los cristianos tuvieran lo que tenía Saulo, ya Cristo hubiera regresado. Por eso Dios lo llamó. Dios no llama a los vagos. Era celoso, pero sin revelación. Él quería agradar a Dios. Ahí mismo, en Gálatas, noten el verso 13.

(Verso 13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo (Kairos) en el judaísmo, que perseguía de sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; (14) y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. (Noten que era celoso, pero por tradiciones.)

(1 Timoteo 1: 12) = Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, (13) habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; más fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

O sea: no solamente era celoso en las tradiciones, sino que además era ignorante e incrédulo. ¡Pablo! ¡Incrédulo! ¿Puedes imaginártelo? Pero era fariseo, entendía las escrituras, sabía que era llamado por Dios. ¡Era imposible! ¿Qué paradoja es esta? ¿Cómo podía ser que un hombre tan entendido en la palabra de Dios, fuera incrédulo y afecto a las tradiciones de hombres? Silencio.

(Hechos 26: 9) = Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; (Había creído saber. Pero no sabía nada. Así hay muchos. Y no estoy enseñando en contra de nadie, sólo estoy aportando a que la palabra llegue donde deba llegar.)

Celosos por tradiciones, incrédulos al mover de Dios, creyendo que lo saben todo y no saben nada. Lo único que saben, es que son llamados. Pero, por el celo de su llamado, son tropiezo al Reino de Dios. Ahora es el momento en el que puedes decir “amén” o “Señor ten misericordia conmigo”.

Dice el verso 10: lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes, (Hizo lo que hizo con permiso, no a espaldas de la iglesia! ¡Lo hizo con el respaldo de la iglesia!) y cuando los mataron, yo di mi voto.

(11) Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, (¡Ey! ¡Estamos leyendo palabras de un hombre llamado por Dios!) los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. (La religión enceguece a los hombres, la fe genuina les trae luz)

(12) Ocupado en esto, (Y ahí está el tema: ocupado en el desarrollo de lo declarado, perdemos la sensibilidad del cumplimiento en nosotros.) iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, (Esto es, con todo el respaldo de la iglesia)

(Juan 16: 2) = Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rin de servicio a Dios.

A mí, cuando me reunía con ellos, los principales líderes evangélicos de mi ciudad, jamás me trataban como maestro del Señor o ministro; me decían casi socarronamente “el locutor”. Gloria a Dios por ellos y gracias al Señor por su amor y su misericordia, que permitió que con el correr de los años, un simple y anónimo locutor pudiera ser de alguna utilidad para Su Reino.

¿Cómo es posible que Saulo, siendo entendido, conociendo la palabra, celoso y trabajador en la obra, estuviera en contra de la voluntad de Dios? Voy a repetir esas características: eres entendido, conoces la palabra, eres fiel y celoso, muy trabajador en la obra. Sin embargo, eres piedra de tropiezo.

(Hechos 9: 1) = Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, (2) y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, (Así llamaban en ese tiempo al Evangelio) los trajese presos a Jerusalén.

(3) Más yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; (Eso se llama Revelación) (4) y cayendo en tierra, oyó (Nota que el segundo requisito para oír, es caer en tierra) una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?

(5) Él dijo: ¿Quién eres, Señor? (Ciego. No lo conocía. Pese a que creía saberlo todo, en realidad no sabía nada. Ahora se estaba manifestando su ceguera) Y le dijo: yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

¿Sabes qué cosa es el aguijón? El aguijón era un instrumento afilado que ponían en la armadura de los bueyes donde eran enyugados para trabajar. Este instrumento afilado iba atrás, para que el buey sólo caminara hacia adelante. De manera que si se torcía, se clavaba.

Lo que Jesús le dice es que no puede continuar trabajando así. Es muy difícil. Está yendo en contra de Su voluntad. Está al revés. Debe mirar para el otro lado, porque el aguijón lo va a estrellar. Saulo, creyendo que estaba haciendo la voluntad de Dios, iba exactamente en dirección contraria. ¿Cuántos habrá así, hoy? Que llevan veinte años tratando de hacer algo, pero nunca lo han hecho.

 ¿Nunca se habrán preguntado si por una de esas grandes casualidades, no estarán equivocados? En primer lugar, toma nota: Dios lo detiene. Y es lo mismo que está sucediendo en este tiempo, en muchísimos lugares. Dios está deteniendo, hoy, a todos aquellos que creen saber mucho y en verdad no saben nada. Además, Dios está humillando al que es idólatra de lo que cree y no quiere caer en tierra. La palabra dice que, a menos que caigas en tierra y mueras, no produces nada.

(6) Él, temblando y temeroso, (Noten que para ser obedientes, primero tienen que ser temerosos. Antes, no le temía a nadie. Ahora se levanta temeroso) dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: levántate, (Dile ahora a algún hermano que tengas cerca: ¡Levántate!) y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

(7) Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie. (Así son los de la religión. Dios derriba a uno de ellos y los demás se quedan con la mandíbula caída y los ojos perdidos en el horizonte. El que está cegado por la religión, oye pero no escucha.

(8) Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, (9) donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Número uno: es detenido. Número dos: cae en tierra. Número tres: se levanta sin visión. Su propia revelación, ahora está opacada. Ahora no ve nada, ni la de él ni la de nadie. Número cuatro: Dios lo pone en una posición en donde tiene que ser llevado de la mano, dependiendo de los hermanos. Número cinco: sin comer ni beber, en total dependencia de Dios.

Número uno: lo detiene. No tienes unción. Están levantando la unción de todo lo que no es Dios. Número dos: humilla al que quiera seguir operando sin unción. Número tres: pierdes tu revelación y no entiendes la del otro. Número cuatro: te enseña a depender de tus hermanos. Y por último, sólo dependes de Dios.

Saulo, un hombre que no necesitaba ayuda. ¡Era perfecto! Jamás se levantaba un minuto tarde por la mañana; fariseo. Ahora anda ciego y llevado de la manita por los demás. Dependiendo de que otro lo guíe, cuando hasta allí era él el que quería guiar a todos los rebaños. Lo podemos ver de otra manera, nota el verso 10. Abróchate el cinturón, ahora.

(10) Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: heme aquí, Señor.

(11) Y el Señor le dijo: levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, (12) y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

(13) Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuantos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; (14) y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.

¡Claro! Nosotros lo leemos así, en este idioma Reina-Valera tan conocido y cotidiano, y no alcanzamos a darle dimensión al episodio tal cual como sucedió. Lo que Ananías le está diciendo a Jesús, es algo así como: ¡Escucha! ¿Tú me estás diciendo que yo le ponga manos a este individuo? ¿De verdad me estás pidiendo eso? ¡Te equivocaste, Jesús!

Ananías era un hombre piadoso, según la ley. Con buen testimonio de todos los judíos. Su labor en el evangelio, se oía en todas partes, era muy reconocido el hombre. Lo que se podría decir, un discípulo intachable. Y en el verso 11 él dice: ¿Cómo? ¿A Saulo? ¿Qué lo toque, me dices? Sí, Ananías, si le vas a imponer mano, lo tienes que tocar.

¿Yo? ¿A Saulo? ¡Mira! ¡Tienes que estar equivocado! ¡Yo tengo veinte años en el evangelio, Señor! ¿Acaso no sabes quién es Saulo? El Señor le dice quién es Saulo. Fíjate ahora de qué manera le responde Jesús a este hombre verdaderamente espantado con la orden recibida.

(15) El Señor le dijo: ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; (Y entonces sucede lo que le está sucediendo a muchos: ¡Imposible! ¿Cómo este muchachito que acaba de nacer de nuevo, va a tener un ministerio más grande que el mío? ¡No puede ser! ¡Él va a ir a los gentiles, va a ir a los reyes! ¿Y yo simplemente un discípulo?)

¿Cómo podría ser eso? Dios está levantando una generación que no se detiene a nada que no sea el propósito de Dios. Y si tú en todo tu entendimiento y sabiduría, estás complaciente con la alabanza entre los judíos, te vas a quedar. Saulo, recién terminado de nacer de nuevo; Ananías tiene que imponerle manos para que él sea enviado a un ministerio veinte mil veces más grande que el suyo.

Vamos a verlo una vez más de forma universal. Si tú tienes un llamado en tu vida, no te detengas en la primera fase. Persigue el llamado celestial. De gloria en gloria. Un llamado o un ministerio en desarrollo, no llega a culminarse sin establecer metas cortas. Cuando tú establezcas la meta, rige toda tu vida de acuerdo con la meta.

No digas que no te dio tiempo o dudes si no sería voluntad de Dios, no. Sólo que tú has sido algo lento. Si estableces la meta, cúmplela. De otro modo, no llegas. Ese es el consejo, la sugerencia o la motivación más sabia que hoy puedo compartirte y dejarte. Déjame ahora matarte una vaca sagrada histórica.

(Juan 2: 1) = Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

(2) Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. (¿Cuántos han tenido a Jesús en sus bodas?)

(3) Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: no tienen vino.

(4) Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

(5) Su madre dijo a los que servían: haced todo lo que os dijere.

(6) Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

(7) Jesús les dijo; llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

(8) Entonces les dijo: sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

(9) Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de donde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, (10) y le dijo: todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora.

(11) Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Aquí vemos una manera universal de los kairos de Dios y entendiendo los tiempos nuevamente. Ya lo hemos visto de forma corporal, a través del pedido de Saúl. Lo hemos visto en forma individual como Saúl, celoso por Dios, aún no estaba preparado para la comisión de Dios.

Vimos como Ananías, en cambio, estando más que preparado, se quedó estancado y rezagado. Ahora bien: el tema central de esta parábola en el pasado o el recuento bíblico, no es si era vino o si era uva, o si era naranja, o si era néctar de pera, o si era una boda o un cumpleaños de quince.

Me produce escozor en la piel ver como algunos teólogos salen a  buscarle cinco patas a un gato que a todas luces no tiene más que cuatro. El tema central de esta parábola, es: Aún no es mi hora. Puedes repetirlo conmigo aunque yo no te escuche: aún no es mi hora.

La madre de Jesús sabía que Jesús iba a ser grande. Ella sabía que Jesús era hijo del Altísimo. Ella sabía que Jesús iba a poseer el trono de David. Ella sabía que Jesús reinaría sobre la casa de Jacob. María también sabía, a través de los mensajes angelicales, que su Reino no terminaría.

También vemos, en el recuento del evangelio, que ella se los dijo, que Jesús salvaría al pueblo de Dios. Ella sabía que este muchacho iba a ser algo especial, pero no sabía ni cómo ni cuándo. Ella lo tuvo, y sabe que lo tuvo por una manifestación divina. Se lo guardó en el corazón, pero no tenía la revelación de cómo iba a hacerlo, ni cuándo.

De manera que le pone presión a Jesús para que manifieste algo. “¡Eh, Jesús! ¡Hijo! ¡Yo sé que eres especial. ¡Haz algo, ahora!” Jesús le responde: Mujer… (Ni siquiera le dice madre) no es mi tiempo, todavía. Sujétate y deja que llegue la revelación.

Habían pasado treinta años. Según la ley hebrea y judía, donde los niños estaban puestos bajo tutores, y a la edad de treinta años eran traídos al padre, para que ese padre le delegara su reino al hijo. Ya Jesús había sido bautizado. Y ella buscaba la manifestación.

Jesús, durante su ministerio, había predicado y dicho: Nadie echa vino nuevo en odres viejos. ¡Hablando de sí mismo! En otra ocasión, dijo: Es necesario que yo me vaya, para que el paracleto, el consolador, el Espíritu, venga. O sea: es necesario que yo desaparezca, para que aparezca el vino nuevo.

El odre viejo tenía que ser roto, antes de preparar el odre nuevo. El odre viejo, en esta ocasión, siendo el sistema de aquel entonces, y a través de la cruz preparó un odre nuevo llamado La Iglesia de Dios, en la cual el día de Pentecostés, se derrama el vino verdadero que trae vida a las naciones.

Entendiendo que no era su tiempo, en su sabiduría, transforma el agua en vino, como tipología y sombra de lo que había de venir, sólo tres años después. El agua era la palabra, que era Él mismo. Y el vino, el Espíritu Santo. Dentro de la iglesia de Dios.

De allí que estamos viendo que Jesús no puede depositar este vino nuevo en aquella estructura. Era necesaria la cruz para preparar vino nuevo. Para ser transformado de letra, a espíritu. De la palabra, a la vida de la palabra. Del agua, al vino.

La importancia no era si era vino o era jugo de uva. La importancia era el kairos, y el principio de Dios en consumarlo. En el verso 6, dice que había tinajas. Todos los que alguna vez leímos por lo menos respecto a los símbolos más precisos, sabemos que las tinajas en la Biblia representan a los hombres. Y aquí se confirma cuando vemos que, curiosamente, eran seis, que es el número de hombre, de humanidad.

Te recuerdo que en la Biblia, los números siempre suelen ser conceptos. Las tinajas o los hombres. Llenadlas de la palabra. Y que se permanezcan quietos. Luego sacad lo que recibiste en el espíritu, por fe y observa la manifestación.

El problema con la iglesia es que quiere entenderlo a través de su mente, pero las tinajas se llenaron de la palabra, y antes de ser transformados en vino, hubo que caminar. Si no caminas, Dios no te da revelación. Si tú no has recibido una revelación, retrocede a la última revelación, y camínala. Y Dios te dará otra.

Dios no arroja sus perlas a los cerdos. Dios va a darte una revelación, si tú eres un canal de bendición. La revelación nunca es para provecho personal. Ahora bien: ¿Cuál es la importancia de todo esto que hemos dicho aquí? Que el púlpito no ha llegado.

Hay un resultado muy importante en todo esto. Vete conmigo al Libro de los hechos capítulo 5. El mundo no quiere que tú le sirvas agua. Quiere vino. No quiere la letra; quiere la vida. Quiere lo práctico del evangelio. En el libro de los Hechos, hay un recuento que explica el resultado de correr con una revelación sin que el cumplimiento haya primero sido establecido.

(Hechos 5: 31) = A este, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, (Aquí Pedro y Juan están perseguidos y están dando un discurso) para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.

(32) Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

(33) Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos. (Ahí está el espíritu religioso nuevamente)

(34) Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles, (35) y luego dijo: varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer a estos hombres.

(36) Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A este se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada.

(37) Después de este, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, (¿Qué censo? El censo que se llevó a cabo y que determinó que María fuese al lugar indicado para el nacimiento de Jesús) y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados.

Cuando Satanás no puede destruir la revelación de Dios; cuando Satanás no puede destruir el avance de la perspectiva eterna de Dios, introduce un paralelo. Siendo espíritu, percibe muchas veces antes que nosotros que va a suceder algo importante, y levanta el paralelo antes que la manifestación de lo genuino.

De manera que, cuando las naciones descubren que lo que se ha levantado es falso, se dispersan y no quieren saber nada del asunto. Un día después llega lo genuino, ¿Y qué es lo que acontece? Que nadie quiere oír. Justamente cuando viene el Redentor, se levantan dos.

Estoy seguro que de los cuatrocientos y del grupo que siguió a ese Judas durante el censo, ninguno estaba disponible para oír las palabras de Cristo. Porque sólo un kairos anterior fueron decepcionados. ¿Entonces? ¿Qué significa eso?

La iglesia está declarando victoria. Está cantando que van a poseer la tierra. Están diciendo que Cristo es rey. Y que toda la tierra proclamará su gloria. Está diciendo que todo lo puede en Cristo que la fortalece. Que no habrá arma forjada que prevalezca contra ella. Está diciendo que tiene dominio y que es próspero. Y el mundo está observando.

Esto es una equivalencia que nos sirve para entender los tiempos de Dios. Creo fervientemente que en este tiempo, lo que mayoritariamente está haciendo Dios, es madurar el carácter de la verdadera iglesia. Y lo hace para que el fruto del Espíritu, pueda balancear los dones del Espíritu Santo.

Esa es la única manera en que las naciones vendrán. El departamento de evangelismo más grande que tiene una iglesia, es su testimonio. Su testimonio, su vida diaria, lo que opinan tus compañeros de trabajo, de la escuela, de la universidad, de la oficina, tu familia, tu esposa, tus hijos. Deberías orar más para que el señor te revele sus propios tiempos, aunque estos no siempre coincidan con los tuyos. ¿Me acompañas?

Padre: En el nombre de Jesús. Observa la posición de cada uno de nosotros. Señor: permite que nuestro entendimiento pueda abrazar y acaparar lo que nos has dicho en nuestros días. Ciertamente estamos emocionados, porque a tu semejanza estamos hechos.

Pero más que la emoción y los sentimentalismos, queremos Señor tener sobriedad y entendimiento, para que podamos exclamar juntamente con Pablo: no estoy peleando contra el aire, sino que sé lo que estoy haciendo. Señor: trata con nuestro carácter, con nuestra lealtad y nuestra fidelidad, con nuestro compromiso.

Señor: tienes toda la libertad para operar en mi vida, de acuerdo con tu voluntad. Llévame a un nivel de operación que tú deseas, Señor. Queremos exaltarte y adorarte sobre nuestro ministerio, sobre nuestra visión, sobre de nuestros anhelos.

Queremos que tú seas nuestro estandarte. Transfórmanos en una medida, a través de la cual las naciones puedan ser evaluadas. Permite que este kairos presente, y esta estación en que estás trayendo tu pueblo. Toma rienda suelta en mi espíritu, en mi alma y en mi vida.

Enséñame, Señor, cómo aplicarla y llevarla a cabo. Para que sólo con caminar podamos expresar tu carácter en perfección. Ahora Padre, sella la revelación dentro de cada uno de ellos, por tu Espíritu. En este ambiente sereno donde tú eres el Señor de todo, imparte, Señor, y activa los dones de su milicia en cada uno de ellos.

En el nombre de Jesús, permite que sean impartidos en este día, cualquiera sea este día. Que la palabra quede viva dentro de ellos. Te doy gracias por todos los testimonios que van a aparecer en los meses venideros, de acuerdo con la impartición de tu palabra, me doblego ante el pueblo y ante tu presencia, para darte toda la gloria y toda la honra.

Y te pido Señor que tú, sobre todo, seas glorificado en nuestro esfuerzo. Que cada uno de los momentos invertidos en tu palabra y en tu ministerio, sean de provecho al ciento por uno. No es de uso en esta página ni lo hago como rutina, pero hoy siento que debo pedirle al pueblo que está allí, escuchando y atesorando, que se levante con un “amén” que selle, decrete, declare y profetice victoria en el tiempo divino.

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mayo 10, 2018 Néstor Martínez