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En Medio de la Milicia

Algunos de los correos que recibo, me hablan de una cierta dependencia a estos trabajos, por causa, me explican, de la carencia de alimento genuino en donde esas personas se congregan. Es decir que, no se sienten en alianza plena con nuestro ministerio porque así se los haya revelado el Espíritu Santo, sino por la simple ausencia de otra cosa que sirva para alimentarlos y propender a su maduración.

Soy consciente, porque me tocó vivirlo antes, que cuando leen o escuchan uno de nuestros trabajos, hay algunas cosas muy interiores que se mueven en cada uno de ustedes, que determinan que al concluir y tener que volver a lo cotidiano, las diferencias que notan sean tremendas. Yo también pasé por eso. Entonces, la pregunta que queda flotando y yo quiero hacer en este tiempo, es: ¿Dónde está la restauración?

Invertimos buenos dineros en elementos técnicos que nos permitan acceder a todo lo que anda en la Web como cristiano, sin saber si al hacerlo, realmente estaremos transitando una senda que va camino a una restauración genuina. ¿Seremos restaurados? ¿Será que de verdad se levanten apóstoles y profetas genuinos en Latinoamérica? ¿Será que entre nosotros exista quien tenga suficiente hambre como para pagar el precio, y conseguir la verdadera palabra de Dios para este tiempo?

El pueblo está sediento. Amós dice que en los últimos días, viene tremendo hambre. Pero no es hambre de comida, es hambre de una palabra que traiga solución práctica para la problemática cotidiana. Hoy he preparado un trabajo que, casi en homenaje a un siervo de Dios de aquellos que en los años noventa sacudió nuestras vidas y las sacó para siempre de la mediocridad rutinaria de una religiosidad hueca y vacía, podría llamar algo así como: Preparación para la Venida del Rey.

(Lucas 1: 5) = Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, (El nombre Zacarías, significa “Dios recuerda”. Dios recuerda) de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. (El nombre Elisabet significa: “Consagrada a Dios”. Consagrada a Dios.

(6) Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

(7) Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. (Aquí estamos viendo una hermosa tipología de Dios, el novio, y de Elisabet, la novia o iglesia de Dios. Sólo que esta iglesia, no tenía fruto.)

(8) Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, (9) conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. 

(10) Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

(11) Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 

(12) Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. 

(13) Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 

(14) Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. 

(16) Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 

(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.  

Aquí vemos que Dios, en los últimos días, en la orden del incienso, cuando está la restauración de la alabanza, va a dar a luz un movimiento profético, que ha de preparar los corazones del pueblo, para recibir al Rey. Yo estoy hablando de un corazón dispuesto para recibir a un Rey, pero no un rey que viene a buscar la iglesia, sino a un Rey que viene a ser Señor de la iglesia.

Todo movimiento profético nace en el altar de adoración. Vemos que el movimiento profético viene para retronar el corazón de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres, Viene a buscar la motivación correcta de cada cobertura. Con su pueblo, para que se unan según las coyunturas, y cada miembro aporta la parte que le corresponde, para llegar a la medida del varón perfecto, y no ser llevado por doquiera por cualquier viento de doctrina.

Dice que es un movimiento profético, Muchos debaten teológicamente, debaten escatológicamente; ¿Será Elías que viene? ¿Será Moisés que viene? ¿Quién será el que viene? Ahí dice claramente que no es Elías el que viene, sino uno tras el espíritu de Elías. Viene con el poder que tenía Elías. No viene con las ropas de Elías, no viene en la carne de Elías, viene tras el mismo espíritu, con la misma función, con la misma unción, con el mismo poder, con el mismo propósito. Elías fue levantado para ser el Rey y así volver al pueblo para unir el corazón de los padres con los hijos y de los hijos con los padres.

Malaquías, capítulo 4 versos 5 y 6 dice que el movimiento profético o Elías ha de venir antes del día temible del Señor, para hacer regresar los corazones de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, no sea que la tierra sea herida como una maldición. Muchos debaten, debaten y debaten, pero no llegan a entender que todo lo que Dios hace de forma singular en el Antiguo Testamento, se convierte en algo plural en el Nuevo Testamento.

Él comienza con una semilla y termina con un fruto. Él tenía un altar, ahora son muchos altares. Él tenía un templo, ahora es un cuerpo con muchos miembros. Era una vez al año, ahora es a cualquier hora y en cualquier parte que tú levantes las manos. Estamos viviendo en un tiempo de multitud plural en el cuerpo de Cristo.

(Mateo 11: 12) =  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, (Dice ahora) el reino de los cielos (Nota que dice el Reino de los Cielos, no el Reino en los cielos) sufre violencia, (La violencia existe en la tierra, no en el cielo. ¿Cuántos saben que ese reino del que se habla aquí, está parado aquí al lado tuyo, y no en los aires?) y los violentos lo arrebatan.

(13) Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

(14) Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

(15) El que tiene oídos para oír, oiga.

Aquí vemos a Cristo aplicando, espiritualmente hablando, que Juan el Bautista era el Elías que había de venir. Vamos a Mateo capítulo 17. Estoy solo confirmando que lo que viene es un movimiento profético, y que la señal para el movimiento profético, es la señal para la venida del Rey.

(Mateo 17: 11) = Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, (¿En qué quedamos? ¿Viene o ya vino? Acaba de decir que vino en el cuerpo de Juan, pero ahora te dice que viene) y restaurará todas las cosas.

(12) Mas os digo que Elías ya vino, (Sigue confundido. ¿Será que vino, viene o vendrá? Respuesta muy sencilla: Fue, es y siempre será. Es un espíritu profético que siempre prepara al pueblo de Dios para recibir el señorío del Espíritu Santo) y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Les quiero mostrar cuatro corazones que Dios restaurará en esta hora. Cuatro corazones. Al igual que hay cuatro tipo de terrenos en donde cae la semilla, hay cuatro corazones que Dios quiere restaurar en este día. Para ir a eso, quiero utilizar la tipología de David. David siendo rey, una vez, cuando Absalón hizo una contienda en su contra, él se separó de su ciudad, y luego tenía que volver a Jerusalén, una vez que Absalón había muerto. Quiero comparar la venida del rey a Jerusalén, con la venida de nuestro rey a nuestra Jerusalén, que es la iglesia. 2 Samuel 19.

(2 Samuel 19: 10) = Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?

(11) Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? 

(12) Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey? 

Noten que la gente quiere hacer volver al Rey, los que lo dificultan, son los que pertenecen al liderazgo. ¿Por qué vamos a ser los últimos en permitir que Cristo venga, con todo su señorío, con todo su poder y con una motivación pura para el evangelio de Dios? ¿Por qué? Alegóricamente, a través de la vida de David, vemos que las trompetas están preparando un pueblo.

Porque el movimiento profético nos habla de unas trompetas futuras, nos habla de las voces como de trompeta, de una iglesia profética que anuncia la pureza del corazón de Dios, y que anuncia el poder de Dios, y lo revela en excelencia, en prosperidad, en salud, en poder. Una iglesia gloriosa que no es intimidada, una iglesia que sabe caminar a nivel de dimensión sobrenatural. Una iglesia que no es movida por espectáculo, una iglesia que produce los frutos del principio del Reino de Dios.

(Verso 8) = Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, (La puerta siempre es el lugar de autoridad) y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda. 

¿Qué es lo que pasa? Por las motivaciones impuras en el cuerpo de Cristo, por la división y la sub-división de la iglesia, cada uno anda en su propia casa, cada uno anda buscando su propia solución, porque no hay unidad en el cuerpo de Dios. División, contienda, sectarismo, nacionalismo ideológico, todo eso es lo que se está levantando contra el poder de Dios en este tiempo.

Muchos de nosotros no entendemos el verdadero propósito de Dios. Somos insensibles al Espíritu de Dios. Podemos estar ministrando en el Espíritu durante media hora continuada, y en un momento dejar caer el Espíritu y seguir ministrando igual, en la carne, sin darnos cuenta. La destrucción siempre viene de adentro, ya lo vamos a ver. Son las manifestaciones de la carne. Absalón significa carne.

Ellos dijeron: nosotros hemos preferido a Absalón, hemos preferido la carne, hemos preferido el espectáculo, hemos preferido las estrellas en el cuerpo de Cristo, hemos preferido los letreros de neón y los grandes títulos, en suma: hemos preferido todo el folklore del evangelio. Pero, hay un poder que todavía falta de ser manifestado, un poder que es el poder eterno, que siempre ha sido igual, que es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre, es el poder del evangelio de Dios.

Dice ahí, en ese verso, que hemos ungido a Absalón sobre nosotros. Dios no lo puso, ellos lo ungieron. Basta. No podemos seguir con este tipo de espíritu en la iglesia. Es tiempo que todos lleguemos a un nivel de madurez. Fíjate que el hombre es idólatra por naturaleza. Abandonamos la adoración a estatuas y las cambiamos por hombres probos. Pero no nos damos cuenta que con esa idolatría, causamos que los ministros se infatúen y terminen por caerse. Estrategia satánica con excelentes resultados.

Si tú haces una compulsa bien intencionada y sin direccionamiento alguno, te vas a dar cuenta que mayoritariamente, la iglesia anda corriendo detrás del espectáculo. Mientras más impactante sea desde lo visual, mucho mejor. No interesa si deja algo espiritual o no, lo importante es que cautive, atrape, traiga y consolide a la gente en sus lugares. Lo voy a repetir una vez más aunque ya lo haya hecho diez, cien, mil veces, no lo sé: No te pierdas lo divino buscando lo espectacular. A veces, Dios no está en el fuego; a veces Dios no está en el terremoto. Cuatro tipo de terrenos.

(2 Samuel 18: 19) = Entonces Ahimaas (Y esto sucede después que Absalón muere) hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos? (Noten que Dios está haciendo, es derrotando al espíritu de Absalón. Dos conclusiones. Absalón, va hacia abajo. Babilonia, va a caer)

(20) Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto. (Aquí vemos a un individuo que quiere correr a dar las buenas nuevas, quiere correr con el evangelio, quiere correr a predicar la palabra de Dios, él quiere correr a anunciar el movimiento presente. Peo, resulta ser que hay un primer corazón que está bien errado. Noten el corazón del liderazgo de aquella ciudad, tal como se lee en el verso 5)

(Verso 5) = Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes. 

Aquí vemos favoritismo, aquí vemos a alguien pasándole la mano a la carne. No importa de dónde provenga, venga de su propia familia, venga de su propio linaje, venga de su propia iglesia, donde quiera que haya carne en estos días, hay que darle con la maza porque la carne tiene que caer en esta hora. ¡Basta de poner a gente que ni está llamada ni está ungida a hacer las cosas de Dios, sólo porque es obediente, fiel, no cuestiona nada y lo hace más o menos bien! ¡Basta!

A mí no me interesa lo que tú sepas hacer o no hacer; si no tienes el llamado o la unción de Dios para hacerlo, ¡Siéntate y déjale lugar a uno que haya sido enviado! Y aquí hay uno de los predicadores que quiere correr. ¡Yo voy a correr! Dice el verso 19. ¡Yo voy a correr y le voy a dar las noticias al rey! Joab le dice: oye, no vayas para allá. ¿Cómo vas a ir si acabamos de matar al hijo del rey? ¡No tienen nada que decir!

(Verso 21) = Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. (Hay algo que está sumamente claro: el etíope, había visto) Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió. 

(22) Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. (¡Eh! ¡Yo tengo veinte años en la iglesia! ¡Yo voy a correr!) Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas? 

(23) Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope. (Es decir que corrió y se llevó por delante al que llevaba el mensaje. ¿Cuántos han visto de estos, por allí?)

(Verso 29) = Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. (¡No tenía nada que decir! Hay muchos que están hablando, el púlpito ha sido profanado, porque hay miles y miles de voces que hablan todos los días a pesar que no tienen nada qué decir. Por eso los corazones están gimiendo y los clamores están subiendo, diciendo: ¡Pon más material en tu página, porque no hay palabra en mi tierra!)

(30) Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. (Lo tomaron de la manita, le tocaron la campanita y le ordenaron: ¡Siéntate! ¿Sabes qué? Es tiempo de que se vuelva a tocar la campanita. Pero, en la iglesia restaurada, hay muchos que necesitan campanitas.)

Restaurando el primer tipo de corazón, que es el tipo de liderazgo, ese que se cree que lo sabe todo, pero curiosamente no tiene nada para decir. Es aquel que le pasa la mano a la carne porque quiere el folklore eclesiástico, todo eso que tanta gente trae a los templos, aunque luego nadie sepa muy bien a qué los trajo.  Número uno: tenemos que darle muerte a Absalón. Muerte a Absalón. Número dos: tenemos que ir a la puerta, como hizo el Rey. La puerta significa la alabanza y la adoración.

(2 Samuel 19: 11) = Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? (Vemos que el pueblo quiere, el pueblo está deseoso de la verdad. Y muchos cubren esa verdad)

(Verso 14) =  Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos. 

Aquí vemos que él y sus siervos se convierten en un solo hombre. Estamos viendo la manifestación de los cinco ministerios, para unificar el esfuerzo del cuerpo de Cristo. Para canalizar el potencial que tenemos. El énfasis de la iglesia “A”, con el énfasis de la iglesia “B”, con el énfasis de la iglesia “C”, son tres énfasis tras una sola causa. La unidad va mucho más allá de una taza de café compartida un día cada quince. ¿Cuántos saben que el salmo 133 dice que donde hay unidad, Dios bendice?

(Verso 18) =  Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,

Aquí vemos el segundo corazón, el corazón de Simei. Esto significa: mi propia fama. Este es el corazón rebelde. Mira lo que dice aquí. Simei fue el hombre que maldijo a David el día que salió de Jerusalén por primera vez, por causa de la contienda de Absalón. Él fue el que se paró y le arrojaba piedras al rey, en clara rebeldía.

Quizás tú estás hoy allí, casi de manera casual, escuchando esto porque no tenías algo mejor para hacer, pero has sido rebelde ante Dios porque nunca quisiste aceptar el evangelio cuando te lo presentaban, tu corazón siempre ha cerrado las puertas, le arrojas piedras con tus propias palabras, maldices lo que Dios está haciendo.

A veces, lo hacemos con nuestro testimonio, a veces lo hacemos con nuestras doctrinas. Negamos el Dios Todopoderoso y Soberano, por causa de nuestras doctrinas. A veces no lo conocemos, pero tampoco lo queremos conocer. No queremos pagar el precio para llegar a esa intimidad. El corazón de Simei era un corazón rebelde.

(Verso 16) = Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David. 

Dios quiere tocar tu corazón. Hay un gran mover profético que está aquí para restaurar tu corazón. Pero tienes que darte prisa y descender, tienes que darte prisa y humillarte ante Dios. No importa si eres rebelde, no importa si nunca diste la cara, no importa cuánto ofendiste, no importa cuál fue tu error. Si es un corazón rebelde que se encuentra allí, escuchando o leyendo esto, Dios quiere restaurarlo para recibir al Rey hoy mismo, ¡Ahora!

(19) y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón. 

Él dice: ¡Por favor! ¡No tomes en cuenta mis pecados! Él dice: ¡No te apures, yo lo escribí en mi palabra! En 2 Corintios dice que yo voy a amar al pecador, no tomando en cuenta sus errores, no tomando en cuenta su pecado, no tomando en cuenta su pasado. ¿Fuiste homicida? ¿Fuiste un asesino? ¿Fuiste un adúltero? ¡No interesa lo que hayas hecho1 ¡Dios dice: yo no voy a tomar en cuenta tu pasado! ¡Yo voy a perdonar todo tu pecado!

Él dice: según está el este retirado del oeste, así los arrojó yo al mar del olvido. No guarde su rey en su corazón. Porque yo, tu siervo, reconozco haber pecado. Pero tú debes reconocer que eres pecador. Adentro o afuera. Recuerda que pecado, es errar en el propósito de Dios. Hay tantos afuera como adentro.

De acuerdo, pero a esta altura tú te preguntas y me preguntarías por qué te estoy diciendo esto a ti, ¿Verdad? Quédate donde estás y sigue escuchándome; te estoy hablando de cuatro tipo de corazones. Corazones que no están en el propósito. Corazones que tiran piedras con el pensamiento. Que están en resistencia al poder de Dios. Para descender a recibir mi Señor. Número tres: tienes que humillarte y reconocer que hay uno que es más Señor que tú. Aquí vemos una tipología del que está perdido y estaba a ser restaurado. Estaba perdido, pero va a ser restaurado.

(Verso 23) = Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró. (Vemos aquí el tercer tipo de corazón, vemos el verso 24)

(24) También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz. 

Presta atención: el nombre Mefi-boset, significa “vergüenza destructora”. Aquí vemos una tipología de aquel que está descarriado. Dice, número uno, no había lavado sus pies. En Efesios dice: ponte el calzado de los pies con el Evangelio de la paz. No había predicado más el evangelio, se había enfriado en las cosas de Dios. No se había cortado la barba, había perdido el apetito por la Palabra de Dios, y sus ropas ya no estaban limpias. Porque se había alejado de la Gracia de Dios.

Es como aquella parábola que nos muestra que la semilla que cae entre las piedras, vienen las aves y se la llevan. Los problemas que te presenta esta sociedad, a diario, es como que de pronto te enfrían en el Señor. No sabes lo que va a suceder, no encuentras ninguna solución y, por eso, te has enfriado. Dice aquí el verso que él fue engañado por su siervo.

(Verso 26) = Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo. 

Nota que fuiste engañado. Quizás te fuiste detrás de una doctrina falsa. O tal vez te enrolaste en algún extremismo, no importa de qué parte venga. Hay mucha gente que anda buscando la verdadera palabra de Dios, el verdadero maná del cielo. Y entre ellos, hay muchos corazones descarriados, y Dios dice: Yo quiero restaurar tu corazón.

Nos había lavado los pies, no tenía zapatos, no había predicado la palabra desde que el Rey se fue. No se cortó la barba, perdió el apetito, y sus ropas andaban sucias. Pero, hay otro corazón en este día, que es muy importante. El cuarto tipo de corazón, va a conmoverte de una manera tremenda.

(Verso 31) = También Barzilai (Barzilai significa “Fuerte” o “Hecho de hierro”) galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán. 

(32) Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. 

Aquí vemos una tipología de aquellos que cargaron la estafeta en el primer movimiento. Aquí vemos a aquellos que están un poco ancianos, hoy. Aquí vemos a aquellos Caleb Y Josué, que permitieron que nosotros empezáramos a entrar. Aquí vemos a aquellos que son de ochenta años, que cargaron el bastón en la primera vuelta.

El rey le dice, a esa gente: ¡Pasa conmigo, yo te voy a sustentar! ¡Pasa conmigo, vente para la ciudad! ¡Yo te voy a mantener! Eran aquellos que proveyeron toda su vida para el Evangelio. Por causa de la ignorancia, o por causa de lo que fuese. Por causa de la falta de utensilios económicos, por causa de venas suficientes para recibir la revelación del día, hicieron todo lo que pudieron para pasarnos la estafeta en el día de hoy, a una nueva generación. Y el rey te está diciendo: ¡Cruza el Jordán conmigo, no te quedes atrás! ¡Cruza el Jordán! Yo sé que te sientes indiferente, pero cruza conmigo. ¡Te voy a ayudar! Noten que interesante que está esto.

(33) Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén. 

(34) Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén? 

Lo primero que dice, es: ¡Mira! ¡Yo no estoy muy fuerte, yo no puedo hacer eso que están haciendo ustedes! Quizás hoy mismo, ahora mismo, tu corazón está diciendo: Yo ya estoy cansado, no aguanto más todo esto. Pero Dios te dice: ¡No, hijo, todavía no! ¡Aún no se ha terminado la carrera! ¡Y tú no la terminas sin nosotros! ¡Tienes que venirte con nosotros, no te quedes atrás!

(35) De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? (Dice: ojo, yo ya no tengo ni discernimiento, no estoy entendiendo esa palabra que ustedes tienen. Yo no puedo discernir ahora si esa alabanza es o no es de Dios. Yo ya no sé qué está pasando, yo ya no tengo discernimiento! ¿Para qué voy a cruzar contigo?) ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? (¡No tengo apetito, no sé! ¡Esa palabra que tú predicas es demasiado profunda, no la entiendo! ¡Nunca la había visto así! ¡Esa palabra es distinta, en mis tiempos no se hablaba de esto1 ¡Sólo se hablaba del amor de Cristo! ¡Pero ahora tú me hablas de guerra, me hablas de varón de guerra, me hablas de milicia espiritual! ¡No entiendo, no sé distinguir lo que está pasando!) ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? (¡No puedo concentrarme con esa alabanza! ¡Es muy exuberante, es muy violenta, es muy fuerte! ¡A mí todavía me gustan aquellos himnos antiguos! ¡A estos nuevos salmistas, no los entiendo!) ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey? 

¿Te sientes una carga? ¿Te sientes que quisieras participar pero no te atreves? ¿Quisieras estar allá, al frente, compartiendo todo con los que traen lo nuevo, pero sientes que no puedes y te sabes una carga para ellos? Si inclinas tu oído, percibirás la voz del Señor que te dice: Cruza conmigo, que yo te voy a mantener. Hay otra posición para ti, olvídate de los títulos, olvídate de las luces de neón, olvídate de las estrellas, ellas sólo existen en el cielo!

¡Hijo! ¡Te necesitamos como parte indispensable del cuerpo! Necesitamos tu sabiduría, necesitamos tu experiencia, necesitamos tus años, necesitamos tu presencia. ¡Quiero que cruces el Jordán conmigo, dice el Señor! ¡Tú, que estás descarriado, no te quedes atrás! Vamos a preparar un corazón para recibir al Rey, para que Él sea Señor en nuestro corazón. Para que luego pueda venir por la iglesia. Primero tiene que ser Rey EN la iglesia, para luego venir SOBRE la iglesia y llevársela. Nadie verá al Padre si no entramos por un mismo Espíritu, sin el señorío del Espíritu. Tiene que convertirse en Señor de tu vida, en Señor de tu matrimonio, en Señor de tu ministerio.

Veo cuatro corazones, motivaciones impuras en el liderazgo de la iglesia de Dios. Veo los rebeldes que arrojan piedras con resistencia espiritual en medio de su pueblo. Veo el descarriado que ya cree que no hay solución. Entonces ya no predica, ya no habla, no evangelizas, ni siquiera te lavas los zapatos, tus vestimentas andan sucias porque te enfriaste, porque pensaste que ya no valía la pena.

Y por último tú, que me entregaste la estafeta, ¡No te quedes atrás! Te vamos a ayudar a discernir. Vamos a impactarte con la milicia, también. Tú, que nos entregaste todo lo que fue fundamento para nosotros, hoy, te vamos a sostener. Dios está diciendo: ¡Escuchad mis trompetas! ¡Y preparad un corazón conforme a la venida del Rey! Que el corazón del pueblo, vuelva a unirse con el corazón del Padre. Que palpite uno con él.

Que veamos la causa. Que veamos las viudas, las madres solteras. Que veamos la causa de la humanidad. Que paguemos el precio por buscar la solución para la problemática. Que produzcamos un evangelio que tenga sentido. Que sea relevante con la necesidad nacional. Una iglesia que pueda identificarse en todas aquellas áreas en que se necesite que esté identificada. Sin medias tintas ni medias aguas. Fría o caliente, jamás tibia.

Caminemos con el Rey. ¿Y por qué me ha de dar el Rey, tan grande recompensa? Hay una iglesia que cojea ostensiblemente. Lleva treinta y ocho años atravesando el desierto. Dos años para llegar a restauración y cuarenta vagando en medio del desierto. Desde que nació la iglesia hasta el día de hoy, van cuarenta jubileos, demostrando que se está acabando el tiempo del desierto, y Dios está diciendo: ¡Levántate! ¡Levántate!

Es que tengo mi cama preparada, ya tengo mi lecho listo para irme a dormir. Esto es lo que me enseñaron, esto es lo que aprendí. ¡Levántate! ¡Toma tu lecho y sígueme! ¡Levántate y resplandece en esta hora1 ¡Y prepara tu corazón para que el señorío de Cristo sea el todo en tu vida! ¡El todo en tu matrimonio! ¡El todo sobre tus hijos! ¡El todo, en todo!

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junio 29, 2019 Néstor Martínez