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El Significado de las Parábolas

Cuando veo el trabajo arduo de muchos ministerios de avanzada, que hoy andan con una palabra rhema desatando ataduras religiosas y liberando cautivos espirituales, me pregunto cómo hizo Dios para encontrar gente capaz de representarlo a él en la tierra. Como Dios consigue un grupo de personas que él pueda usar en la tierra.

Lo que te estoy tratando de mostrar, es que Dios no puede usar a todo el mundo como generalmente decimos, sino a gente que ha llegado a un determinado nivel. Que no significa que Dios ande efectuando casting en las universidades teológicas. Más bien tiene un ojo puesto en el suelo, para ver cuántas y cuáles son las rodillas que allí se clavan, y de qué están hechos esos corazones.

La palabra nos dice en Efesios capítulo 4 y verso 7 en adelante, que todos tenemos una medida de gracia conforme al don de Cristo. El don de Cristo es la unción-Cristo. Así se llamaba Jesús, el ungido de Dios, el Cristos. La unción de Cristo era un espíritu sin medida, que llevaba cinco componentes: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

O sea que, lo que estoy queriendo mostrarte era que el Señor ministraba en las cinco capacidades. Cuando el Señor fue levantado a la diestra del Padre, se vio con un problema de logística: ya no necesitaba la unción, porque la unción sólo se necesita en la tierra. No se necesita en la diestra del Padre.

Pero Cristo dejaba un cuerpo en la tierra: su iglesia. La iglesia es parte del cuerpo de Cristo. Porque la iglesia en verdad es la cámara de representantes que legisla sobre el cuerpo. Cuando Cristo asciende, se quita ese don, lo rompe en cinco componentes, lo envía a la tierra, y el don capacita hombres y los dota con cinco características del corazón de Cristo. Apostólico, profético, pastoral, evangelístico y magisterial.

La palabra nos dice que todos tenemos una medida de acuerdo al don. Por lo que el don, ahora, no está ya en Cristo, sino en hombres. Y nuestra medida aumenta, de acuerdo con el ministerio al que estamos expuestos. Nuestra medida aumenta, de acuerdo a la gracia que se manifiesta en nuestro medio.

Ahora bien; Él trajo estos cinco ministerios, no para enfatizar títulos y posiciones en la iglesia, sino para que perfeccionasen, (Y esa palabra, ahí es Madurar), para que maduraran a los santos, para que los santos pudieran hacer la obra. Y esto continuará así hasta que todos lleguemos a una pre-determinada estatura, llamada El Varón Perfecto. Sea la que sea, tiene que ver con madurez en la tierra.

O sea: Dios sólo llamó ministerios para madurar gente. Tú puedes tener una iglesia de diez mil miembros, puedes salvar a toda tu ciudad, y sin embargo nunca terminar. Porque el fin es relativo a la madurez de la gente. Llamó a cinco ministerios para madurar gente.

A veces me gusta decir, con cierto sentido del humor, tan escaso en nuestros ambientes, que es posible madurar gente sin doctrina. Y la prueba está en que tenemos mucha gente religiosa, inmadura, y mucha gente que no conoce a Dios que sí es madura.

Creo que nuestro error, porque me incluyo, ha sido el de entender a un ministerio como una transmisión de doctrina y dogmas, y no de principios que puedan madurar a la gente en la sociedad. Eso es lo que Dios nos llamó a hacer, no nos llamó a hacer otra cosa. El trabajo de un ministro es madurar a una persona.

Lo que sucede es que a mucha gente le da pena el predicar profundo. Quiero advertirte, por si no lo has visto todavía, que yo no soy uno de esos. A mí no me dan pena los dormidos e inmaduros, a mí me da mucha pena, aquí sí, los muertos espirituales o los madurados en error.

Hay algo muy singular para todos los que hemos sido llamados. Porque, te explico, todos hemos sido llamados; ninguno levantó por sí mismo ningún ministerio. Y todos los que hemos sido llamados, ha sido para que maduremos gente, no para que la entretengamos. Vamos a ver qué dice Jesús al respecto.

(Lucas 18: 35) = Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; (36) y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.

(37) Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno.

(38) Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí!

Nota que cuando la gente ve o a escucha un alboroto de alguna multitud, inmediatamente se pregunta qué estará aconteciendo allá. Me ha tocado ir por una autopista, encontrarme con un amontonamiento de vehículos, circulando muy lentamente.

Hasta que no llegas al lugar del problema, tú pregunta, es: ¿Qué está pasando? Y sólo porque has visto una multitud. Eso me dice una cosa, que la multitud atrae gente. No necesariamente con propósito, pero las atrae. Lo que quiero dejarte en evidencia es que, el tener multitud, no significa que se tenga propósito. La multitud tiene poder de atracción.

Una iglesia, dependiendo de en qué ciudad se encuentre, cuando llega a cierto número de asistencia, comienza a crecer sola, aunque esté en error. Porque la multitud va a traer más gente. Y cuando alguien llega a una ciudad y quiere visitar una iglesia con algo espiritual importante, asume que donde esté la mayor cantidad de gente, es donde están pasando las cosas más importantes.

 Lamentablemente para todos los que coinciden con esta apreciación, en la Biblia vemos que Dios nunca hizo nada con las multitudes. Nunca. Si tú encuentras un episodio donde sí lo haya hecho, yo aprenderé algo que jamás había visto. Nunca hizo nada a través de multitudes.

 Es más, si veía multitudes, trataba de esconderse por allí con unos pocos para hacer lo que había venido a hacer. Porque el propósito de Dios no son las multitudes, sino la calidad de la gente. Y no vamos a terminar hasta que no maduremos a la gente. Vamos a ver algunas anécdotas al respecto. Hechos 19.

(Hechos 19: 23) = Hubo por aquel entonces un disturbio no pequeño acerca del Camino. (O sea: el evangelio)

(24) Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; (25) a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, (Subraya eso, por favor), dijo: varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza.

Ustedes conocen la historia. Pablo entra a la ciudad de Éfeso, y comienza a destrozar a Diana, que es el principado de la ciudad, sin siquiera mapearla ni hacer cartografía. Y con esto no desprecio la cartografía ni el mapeo, sólo establezco principios básicos de una autoridad genuina.

Pablo tampoco había hecho ningún seminario de guerra espiritual. No tenía Google ni Wikipedia para consultar respecto a Diana. Incluso, el procónsul dijo que nunca blasfemó contra la diosa. O sea: no la mencionó en oración. Hay un estilo de guerra espiritual que la iglesia tiene que comenzar a entender, que va mucho más allá de andar por la vida buscando demonios.

Pablo sólo pasó dos años en la escuela de Tiranno, ministrando a doce hombres, no a una multitud. Doce. El mejor predicador de su tiempo. Una iglesia de doce hombres. De diez a tres de la tarde, siete días a la semana; de diez de la mañana a tres de la tarde. Razonando y persuadiendo.

Estas palabras tienen que ver con estar construyendo, deliberadamente, una mentalidad. Con doce personas. Y dejó tal capacidad de madurez que, cuando se fue, dijo: no soy responsable de la sangre de nadie en Éfeso. Sin embargo, sólo había ministrado a doce hombres.

Y todo Éfeso experimentó una revolución. Y Diana fue destruida, sin que él atar a Diana. Un principado es un poder tras un principio, anótalo. Es un poder espiritual, apoyado por un credo o principio terrenal. Y tú puedes atar a todo lo que te dé la gana, pero el espíritu es espíritu, y sólo se ata mientras tú oras. Cuando tú te levantas, él se desata junto contigo. Y sigue reinando en la ciudad en donde tú lo ataste.

Porque mientras haya mentalidades en la tierra que le den acceso, él sigue reinando. Entonces, la guerra efectiva no es atar al demonio, sino cambiarle la mente a la gente. Por encima del mapeo espiritual de la ciudad, está la mentalidad de la gente que habita en esa ciudad.

Por eso estamos hablando de cambiarle la mentalidad a la gente, no de salir a cazar demonios. Si la mentalidad cambia, los demonios tienen que irse porque ya no tienen cabida en el lugar. Por eso dice la palabra: no deis lugar al diablo. Una mentalidad cómoda o mediocre da lugar al diablo y a toditos sus demonios.

Así es como hizo Pablo. Pablo entró en Éfeso y produjo una revolución. Aquí Demetrio está reuniendo gente con u oficio similar. O sea: hay dos formas para decir Congregación, o para decir multitud mixta. Puede ser una congregación de diferentes clases de personas, o una de gente con una búsqueda similar, u oficio similar.

Cuando es un oficio similar, la reunión es fuerte. Cuando hay diferentes clases, la reunión no lo es. La gente que vino a la reunión de Demetrio, entendía el propósito de su reunión. Eran todos del mismo oficio y andaban preocupados por su negocio.

(Verso 26) = Pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los se hacen con las manos. (Dice a muchas gentes, pero Pablo sólo trabajó con doce. Claro, estos doce, luego, salieron e impactaron a toda la ciudad. Es más, yendo un poco más atrás, verso 8 dice:)

(Verso 8) = Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

(9) Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.

Te lo paso en limpio. Pablo enseñó y predicó lo que debía enseñar y predicar en ese lugar. Cuando observó que en lugar de aceptar la enseñanza una gran cantidad de personas no sólo no creían, sino que lo insultaban, a él y al evangelio, dividió la iglesia y se llevó a doce discípulos a otro lugar.

O sea que hizo exactamente eso que hoy nos costaría la expulsión y disciplina en cualquier congregación evangélica. Pablo separó de la congregación a doce hombres que sí entendieron, y se los llevó. Obvio, esto no te da ninguna licencia para dividir una iglesia, pero Pablo sí lo hizo.

(10) Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.

Todos los que habitaban en Asia. ¡Les hizo escuchar el evangelio a todos los que habitaban en Asia, con sólo doce hombres! En términos bélicos es la misma cosa. Cualquier país tiene fuerzas armadas muy numerosas de tierra, mar y aire, pero suele obtener las victorias más brillantes de la mano de un grupo pequeño llamado de inteligencia.

¿Por qué? Porque cada hombre del cuerpo de inteligencia, vale por un batallón completo de los otros. Saben un poco de todo, no son mediocres, son de espíritu excelente. Dios quiere una iglesia de hombres así.  Pero mira cómo sigue esto.

(Verso 28) = Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los Efesios!

(29) Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aritarco, macedonios, compañeros de Pablo.

(30) Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.

(31 También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.

(32) Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más (Los más, los más), no sabían por qué se habían reunido.

Vemos que en el verso 28, el grupo inicial que se reúne con un mismo oficio, y con el propósito de discutir qué hacer acerca del problema de los templecillos de Diana, grita a una voz. O sea: cuando hay un propósito o hay algo que se desata en el mundo espiritual que se llama: una voz, sea positiva o negativa.

Ellos se reunieron en un solo acuerdo, pero el fundamento espiritual de su congregarse, era una confusión. Es decir que, tenían un acuerdo en actividad, pero confusión en su fundamento. Había acuerdo en lo que estaban haciendo, pero confusión en el propósito.

Había una unidad de actividad, pero el fundamento producía confusión. Porque dice que los más, o sea la mayoría, no sabía para qué se habían reunido. O sea que, la multitud de la reunión comenzó a traer más gente, pero aquella mayor cantidad de gente que se sumó, no sabía por qué se había reunido el grupo original.

Pero estaban gritando igual. Mucha gente se arrebató en el espíritu del momento, pero no tenía un propósito eterno. Sólo estaban congregados por causa de una actividad que tenían planificado llevar a cabo. Escucha el peligro de lo que te estoy diciendo.

El primer grupo, tenía entendimiento, mientras que el segundo grupo fue atraído por el ruido de aquellos que tenían el entendimiento. Lo mismo acontece en el mundo eclesiástico. Tenemos un núcleo de gente que sí sabe lo que quiere, y el resto viene porque lo atrae la mucha gente y están unidos en actividades.

Un ministerio puede producir ruido con sonidos, trompetas, milagros, manifestaciones, sanidades, y mucha es la gente que es atraída sin entendimiento. Estos pueden estar totalmente confusos y sin entendimiento de espíritu, y al mismo tiempo no tener propósito en su unidad, de manera que rinden su unidad sin poder para alabanza del Reino.

Podemos tener miles de personas, y no ser efectivos en la alabanza y el propósito de Dios, reduciendo así todas sus reuniones a mero activismo religioso. Mira ahora como sigue este relato, ya con el procónsul hablando y expresando:

(Verso 37) = Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa. (Ahí comprobamos como Pablo jamás dijo nada en contra de Diana. No estaba orando en guerra espiritual en contra de la diosa. Lo que hizo fue cerrarle las puertas, por medio de cambiarle la mente a la gente. Si la guerra espiritual tal como nos la enseñaron hubiera funcionado, ya tu ciudad y la mía no tendrían demonios. Y no te fastidies, sólo te estoy diciendo una verdad que generalmente se oculta por intereses personales. ¡Pero hermano! ¿Entonces usted no cree en la oración? ¡Claro que creo en la oración! ¡No tienes idea lo que me toca orar a veces! Pero si no le cambiamos la mentalidad a la gente, no estamos adelantando nada y, todo lo que oramos, batallamos y reprendemos, al instante siguiente se evapora y todo vuelve igual o peor que antes. ¿No lo has visto con tus propios ojos?)

(38) Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.

(39) Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.

Aquí el procónsul le está diciendo que este tipo de reunión, no es legítimo. Él le dice: escúchame, si quieres tener problema con este varón y quieres acusarlo de algo, lo puedes hacer, pero necesitas un fundamento legítimo. O no te puedes congregar. O sea: es posible tener congregación y no tener fundamento legítimo.

(40) Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso.

Lo que él quiere decir, y yo te recuerdo y reitero hoy, es que una reunión sin propósito, es ilegal ante Dios y el Espíritu Santo. Todo lo que hacemos tiene que tener un propósito, y el propósito es relativo al avance del Reino de Dios en la tierra, y no nuestra visión, para colmo, humana, o tradicionalista, o religiosa, o ritualista, o costumbrista.

Cualquier tipo de congregación o cualquier tipo de reunión, si un fundamento espiritual es llamado ilegal, o fuera de orden espiritual, si no tiene un significado mental para el avance del Reino. Conclusión: la iglesia tiene que estar conectada al avance del propósito eterno, y no como mero seguimiento de algo que se haya visto.

Tiene que estar conectada con el propósito y con entendimiento. Mi pregunta, ahora, hoy, para ti, es: ¿Cómo tu iglesia está conectada al avance del Reino de Dios? Y te lo recuerdo por si se te olvidó: el avance del Reino de Dios es madurar gente en la sociedad, no llenar un templo con gente.

La numerología nunca fue el deseo de Dios. El único que contó números en la Biblia fue David, y fue Satanás quien lo indujo. Y cuando lo hizo, a Dios le causó mucho enojo. Ojo: la tierra se va a salvar, seguro. También la vamos a llenar de su gloria y las masas van a venir a buscar soluciones a la iglesia, pero tiene que ser a causa de una calidad, porque es la calidad la que atrae la multitud.

Ahora bien; con multiplicidad numérica, el poder de influencia se incrementa en una iglesia. Con multiplicidad numérica. Miren Hechos 19: 32 una vez más: Unos gritaban una cosa y otros gritaban otra, Porque la concurrencia estaba confusa. Y los más no sabían por qué se habían reunido.

Tener el grupo por sí solo, no es suficiente. Tener gente o cantidad, funciona como la presión de grupo. La palabra nos dice: no corras con la multitud a hacer maldad. Participan sin un razonamiento mental, arrebatados en la atmósfera del ambiente.

Algunas de las razones por las cuales a la gente les gusta ser parte de iglesias grandes, es porque en medio de ellas pueden hacer lo que les da la gana. Otros, porque en iglesias grandes, la presión de grupo les permite hacer lo que no se atreven a hacer cuando están solos.

Hay gente que sólo en grupo actúa de cierta manera, y a solas son otra persona diferente. A otros les proporciona cierto nivel de status o arrogancia pertenecer a la iglesia más grande de su ciudad. Hay distintas razones por las cuales la gente se siente más cómoda en una iglesia. Usualmente, porque lo relacionan con una fuente que puede suplir su necesidad.

La gente viene a la iglesia con una mentalidad de receptividad. Viene a buscar que me cuiden los niños, que me eduquen la gente, que me eduquen a los jóvenes, que me arreglen mi matrimonio, que ministren las enfermedades, en suma: la iglesia, la gran niñera.

Hubo una vez un grupo que seguía a Jesús, pero que estaba dispuesto a matar a Jesús para conseguir lo que Jesús tenía. Había una vez que un ciego clamó desde la orilla de la carretera, y alguien sale y le grita que se calle, mientras que el que le gritó también andaba siguiendo a Jesús por lo mismo que quería el ciego.

Quiero que veas que es posible seguir a Jesús y no estar sirviendo a Dios. Vamos a ver esto en la historia de la Biblia, porque quiero ver cuál es la postura de Jesús respecto a la multitud, y qué hace él al respecto. Y aunque te suene raro, lo vamos a ver desde el Antiguo Testamento.

(Éxodo 12: 35) = E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.

(36) Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

(37) Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.

(38) También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.

Nota que cuando Israel salió de Egipto, junto con ellos salió una gran multitud de gente mixta, die la palabra. Ahora claro; Israel sabía por qué estaba saliendo, pero la multitud, no. La multitud vio la victoria. No entendían el propósito por el cual Israel se estaba reuniendo alrededor de una Pascua, pero les pareció conveniente, porque se estaban llevando todo el oro.

Entonces, de allí salió Israel por propósito, y una multitud inmensa por conveniencia. Israel murió en el desierto, por causa de la multitud. A esto lo sabemos, en muchas ocasiones se lo hemos oído o leído a grandes, medianos y pequeños ministros. Pero igualmente vamos a confirmarlo.

(Números 11: 1) = Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos el fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.

(2) Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió.

(3) Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.

(4) Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!

¿Quién produjo el deseo de comer carne? Una gente que continuaba buscando. Aquí, Egipto es la mentalidad atrasada, Canaán es la mentalidad que necesitamos poseer, son dos posturas espirituales. Y rumbo a esa madurez mental, siempre hay gente que desea el maná viejo. Que quiere volver atrás, porque se le hace más fácil. No tienes que trabajarlo.

Entonces te dicen cosas así: “Es que me gusta más cómo se predicaba antes, era más sencillo. Se leía un versículo, se predicaba media hora sobre este versículo y listo, todos nos íbamos contentos…” claro, no interesa que lo que se dijera ni siquiera fuera relativo al verso, pero al menos no había que andar buscando textos y páginas en Biblias nuevitas y sin uso.

En los tiempos pasados era así. Había una falta de corazón hacia Dios en esta gente. Porque ellos no estaban con Dios, estaban con Israel, por causa de lo que Israel le podía ofrecer, porque Faraón quedó despojado. Entonces se fueron con ellos, pero inyectaron una mentalidad egipcia en los israelitas.

Una influencia negativa, en contra del enfoque y el  propósito del avance de la iglesia. Y esto, mayoritariamente, causado por una multitud que no viene por el propósito, sino por conveniencia. Ahora, recuerda esto, que el énfasis es que Dios nos ha llamado a madurar gente, no a estar pendiente del que no entiende.

Y te voy a explicar por qué, porque esto parece contradictorio en algunas áreas, con los conceptos que hemos aprendido. Pero estamos usando la Biblia, ¿Amén? Quiero traer el Antiguo Testamento a la mentalidad presente. Comienzan a oír una palabra, que les acuerda de la simplicidad y de lo angosto de las previas enseñanzas, haciéndole más fácil a la congregación aparentar estar en la verdad presente.  En vez de aplicar presión para tener crecimiento rápido, más responsabilidad, mayor disciplina, y mayor profundidad en la palabra.

Lo que hacemos es que nos apretamos un poco, para que a todo el mundo le guste, y aparentar tener una iglesia contenta en el mover presente. Pero en verdad, no es lo que estamos llamados a hacer. Estamos llamados a madurar gente.

O sea: estamos hablando de una iglesia que carece de presión positiva para un aumento de la capacidad mental. La palabra nos dice que Dios no construye su casa con multitud mixta. En el libro de Esdras, capítulo 4, hubo una vez una gente que quiso ayudar a construir. Y mira lo que dice:

(Esdras 4: 1) = Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, (2) vinieron a Zorobabel y a los jefes de las casas paternas, y les dijeron: edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí.

(3) Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: no nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.

Que claro: la multitud mixta, no participa en la construcción del templo. Estamos viendo tiempos de reforma, y en los tiempos de reforma vamos a ver separaciones entre lo que es la gente de propósito y las multitudes. Gente que recibe a Jesús, pero no sirve a Dios.

Gente que no se pierde un servicio o una reunión, pero al mismo tiempo no levanta el propósito de Dios. Por eso es que hay un énfasis en enfoque, y en abortar toda relación política o de conveniencia. La verdad es que, si tú vas a hacer lo que Dios te ha llamado a hacer, no vas a estar bien con todo el mundo, es imposible.

Quisiéramos que fuera así, pero no. En cada nivel de unción, hay un nuevo círculo de amistades. Porque, lamentablemente, hay gente que no viaja con las unciones de Dios, y se queda estable en algunos campamentos. Yo no estoy hoy donde estaba hace cinco años; seguimos creciendo.

Y si la gente no crece con uno, lamentablemente no te sobra el tiempo para visitar hacia abajo. Si dispusiéramos de más tiempo, andaríamos buscando a aquellos a los que sólo les hablamos una vez y no quisieron escuchar, no sea que hoy hayan cambiado de modo de pensar. Pero no hay tiempo.

(2 Reyes 17: 24) = Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, (¿De dónde la trajo? De Babilonia) de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de (En lugar de, en sustitución de) los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades.

(Verso 29) = Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba.

(Verso 33) = Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados.

(34) Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, el cual puso el nombre de Israel;

Vemos aquí, a través de estos versos, que el trasfondo continuó siendo el mismo desde que salieron de Egipto, la misma mentalidad. Comenzaron a viajar y siempre traían gente que no tenían que traer, y se subdividía el propósito de Dios. NI servían a Dios ni se decidían a rendir culto correcto a sus dioses, o sea: cada cual trajo su propia cultura.

Y respecto a esto hay una enorme verdad: si tú no defines tu cultura, la iglesia la define por ti. La cultura es lo que todavía hoy se siente cuando tú entras a un templo. Es una especie de orden divino al cual todo el mundo se somete. Si tú vienes a mi casa, tú sientes una atmósfera a la cual te sometes automáticamente.

Pero luego te vas a la casa de otra persona, que puede ser otro hermano en Cristo, y sientes otro ambiente, que es la cultura que ellos han creado con las leyes y los principios con que en sus casas se rigen. Asimismo, hay casas a las que tú entras y no sientes nada, porque no hay ningún orden espiritual.

Incluso, es como que se percibe un desorden, que significa falta de orden. Y lo ves en los niños si es que los hubiera. Tienen comportamientos extralimitados que, en casos, te producen deseos de salir tú mismo a poner un poco de límites y orden correcto.

Y no se trata de que uno de los miembros de la familia ande dando órdenes como si fuera un comandante en jefe. Hay muchísimas casas donde no es necesario que nadie de ninguna orden, tú notas que hay un orden ya establecido en una cultura que indica sus conductas y principios asumidos como valores constantes.

Así es la iglesia. Las cosas se expresan conforme a como las dices, a como las cantas. Si en lugar de dar sugerencias respecto a la palabra de Dios, enseñas y predicas la palabra, y que el que quiere seguirla que la tome y el que no, que la deje. Además, si enseñamos la verdad, la gente aprende la verdad. Si no queremos molestar u ofender, jamás tendremos el ciento por ciento de la iglesia unida.

Cuando tú lees que esa viuda casi miserable ofrendó esas pocas monedas que era todo lo que tenía, no entiendes el verdadero mensaje que encierra ese texto. Allí te está dejando en evidencia que la ofrenda jamás será voluntaria. Lo que en todo caso sí es voluntario, es la cantidad que ofrendas. La viuda dio todo, otros dan una parte, y otros apenas algo. No puedo ni mencionar a los que no dan nada. Lo siento.

¿Entonces cuando se recoge la ofrenda en una iglesia, debo poner algo sí o sí? No lo sé, pero lo que sí sé es que a la ofrenda no se la recoge porque no es siembra, no se la levanta porque no está caída. Yo pondría un recipiente en la entrada y que la iglesia al entrar deje su ofrenda sin que nadie se lo pida ni manipule sus bolsillos. ¿Y si no deja nada? No es iglesia, es visita.

Es muy clara la palabra cuando dice que nadie se presentará delante de Jehová con las manos vacías. ¡Es que donde yo asisto ni siquiera hay presencia de Dios, es todo activismo religioso! ¿Ah, sí, eh? ¡Y qué estás haciendo allí todavía? ¿No has leído donde dice: “huye de ella, pueblo mío”? Son simplemente leyes, Dios no sugiere nada.

 (Nehemías 10: 28) = Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tenía comprensión y discernimiento,

Nota, en el tiempo de la reforma, quienes eran los que se congregaban; los que tenían entendimiento y discernimiento. Cuando Nehemías y Esdras comienzan a restaurar y traen el libro, y la gente se reúne como un solo hombre, en el capítulo 8 verso 1 comienzan a pedirle a Esdras que traiga el libro de la palabra y empiezan a hacer una reforma.

Y en el capítulo 10 y verso 1 hacen un pacto, y renuevan con Dios, vemos que la gente que está congregada es gente de entendimiento y discernimiento. Ese es un proceso, esa es la plomada que Dios está buscando. Dios no puede juzgar naciones sin tener una casa sobre la cual pararse, que esté a plomo.

Hay una escritura respecto a esto que se encuentra en el libro de Amos, capítulo 7. No tiene directamente que ver con este trabajo, pero es útil para explicar lo que acabo de decir. En este capítulo se habla de tres visiones de destrucción: langostas, fuego y plomada.

Tres veces Dios trata de traer juicio a la tierra, pero los profetas detienen su mano. Pero luego, cuando va a hacerlo la última vez, el profeta no puede detener su mano, y ahora te explico por qué. Primero quiero compartir el texto al que te mandé.

(Amós 7: 1) = Así me ha mostrado Jehová el Señor: he aquí, él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío; y he aquí era el heno tardío después de las siegas del rey.

(2) Y aconteció que cuando acabó de comer la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora: ¿Quién levantará a Jacob? Porque es pequeño.

(3) Se arrepintió Jehová de esto: no será, dijo Jehová. (No pudo hacer juicio)

(4) Jehová el Señor me mostró así: he aquí, Jehová el Señor llamaba para juzgar con fuego; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra.

(5) Y dije: Señor Jehová, cesa ahora; ¿Quién levantar a Jacob? Porque es pequeño. (Esto es: es inmaduro)

(6) Se arrepintió Jehová de esto: no será esto tampoco, dijo Jehová el Señor.

(7) Me enseñó así: he aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil.

(8) Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: una plomada de albañil. Y el Señor dijo: he aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.

O sea: cuando Dios encuentra una casa perpendicular sobre la cual pararse, es entonces que dice: Ahora no hay quien me detenga. Pero mientras lo que esté aconteciendo allá, está aconteciendo aquí, Dios no tiene donde pararse. Tiene que tener una casa a plomo. Plomo tiene que ver con perpendicular.

Perpendicularidad es la sustancia que Dios necesita para hacer algo en la tierra. Él no vino para que un montón de gente ande entretenida los fines de semana. Cuando Dios tiene ese ejemplo, dice: ¿NO han visto a mi siervo Job, que no hay como él en la tierra?

Job es la iglesia. Entonces Satanás dice: ¡No! ¡Lo que pasa es que tú la proteges mucho! ¡Dámela un ratito para que la vapulee y vas a ver si no se vende! Y Dios dice: está bien, pero no puedes matarla, tiene vida eterna. Y allí se empiezan a atravesar tiempos difíciles. Y habrá que ver si ese plomo se sostiene dentro de estos tiempos.

Cuando él encuentre una casa perpendicular, entonces puede juzgar la tierra. Mientras no la encuentre, no puede. Vamos a trasladarnos ahora al Nuevo Testamento. En Mateo capítulo 13. Y vamos a ver allí cómo Jesús lidió con este problema.

(Mateo 13: 1) = Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

(2) Y se juntó mucha gente; (Ahí la tienes: multitud) y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. (Escucha: ¿Alguna vez alguien te predicó con revelación respecto a qué estaba haciendo esta gente en la playa? ¿No? A mí tampoco, pero algo me salta a la vista con sencillez: ¡Estaban en la playa! Punto. ¿Y qué tenemos que hacer con esas congregaciones que les prohíben a sus miembros ir a la playa en verano? ¡Ah, no lo sé! Ellos estaban en la playa.)

(3) Y les habló muchas cosas por parábolas…

(Verso 10) = Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?

Es como si hoy le hubieran dicho: ¡Eh, Jesús! Te conocemos, te queremos y te bancamos, pero; ¿Qué onda con esas parábolas? Escucha: Jesús llevaba tiempo predicando, cuando de repente cambia su estilo de traer la palabra, y comienza a predicar en parábolas, deliberadamente.

Realizó un cambio en su prédica, y comienza a tratar con las multitudes. Hubo un cambio en las formas de traer la palabra. Y dice aquí la parábola del sembrador que, si la palabra no produce, es porque tu corazón no está bien con Dios. Ese es el tema central de la parábola del sembrador.

Que si el terreno no produce, el problema es con el terreno, no con la semilla. O sea que, si la palabra no produce nada en tu vida, el problema está en tu corazón. Ese es el tema del cual estamos extrayendo esto. Ahor observa esto: Cristo no está predicando en parábolas para simplificar el asunto.

Fíjate que las parábolas siempre existieron. No era algo nuevo, de ninguna manera fue un invento de Jesús. Dios siempre habla en parábolas. De hecho, el verso 34 dice: Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba.

De hecho, sin parábolas ya no les habló más, comenzó a usar esta tecnología comunicacional. Como puedes imaginarte, la parábola es algo sumamente profundo. Si no aplicas tu mente por completo, no la entiendes. Y la revelación está en que hoy, todavía, cuando estamos viendo mensajes proféticos de escrituras que hemos visto decenas de veces, no me digas que faltan cuatro meses, ya está aquí.

Una vez más quiero recordarte que, nuestro llamado, es para madurar gente. Y vemos que Cristo, deliberadamente, cambia la aplicación de su palabra. En  Marcos 4 y Lucas 8 hace lo mismo, cuando habla de la misma parábola.

La palabra Parábola significa: una comparación, poner al lado de, o proverbio. Es un proverbio. En Hebreos 9:9, vemos cuando se habla del Antiguo Testamento, dice que quería a dar entender el Espíritu que aquello era simbólico. Ahí vemos que todo el edificio del tabernáculo, era una parábola.

Y nadie en verdad entiende lo que Dios quiere a través de ella, si no entiende o discierne la alegoría, o la metáfora de la verdad que proyecta, no la interpretación de la letra en cuanto a lo que es un efod. Enfatizamos más el significado literal de las cosas, que la verdad que proyecta, cuando la verdad que proyecta es la palabra, y el significado sólo el recipiente para traer la palabra.

No sé si me estoy haciendo entender. Cuando Dios dice: Sara tuvo dos hijos, lo que es importante no es los hijos de Sara, sino los dos tipos de acercamiento a Dios que sus hijos representan. El mensaje de Dios, eran dos pactos, no dos hijos. El resto, era letra.

Era la articulación para llegar a la palabra. Escucha: hay gente que lee la Biblia y nunca toca la palabra de Dios. Antes de que hubiera un libro, la palabra existía. No te confundas. No me reduzcas a Dios al libro. Antes de que hubiera un libro, Dios es.

La Biblia es un pedazo de tecnología, para alcanzar la palabra. Ejemplo: tú me escuchas semana tras semana durante un mes. Y si al final del mes yo te pregunto qué dijo Dios, tú no me vas a repetir textualmente cada uno de los cuatro o cinco mensajes del mes. Simplemente vas a hacer una breve síntesis y me vas a decir: Dios dijo esto. ¡Esa es la palabra! Todo lo demás que yo haya dicho, fue el caparazón para proteger el mensaje.

Entonces, si la gente no oye la palabra, no madura. ¿Por qué? Porque la tenemos hasta la coronilla de caparazón. Por eso es que dice que la letra mata y el Espíritu trae vida. La palabra es un espíritu, y si lo llegas a tocar una vez en tu vida, cambias para siempre. El hecho de que la gente no cambie, es que no ha tocado la palabra.

Es imposible tocar a Dios y no cambiar. Imposible. Ahora; al libro te lo lee hasta un borracho, o un drogadicto. Y no sólo eso, hasta te lo memorizan y te lo predican si se da. Escucha: hay gente ahí afuera que se sabe el libro de memoria. En los neuro-psiquiátricos te recitan capítulos y versículos de memoria.

Hay gente que empezó a concurrir a una iglesia religiosa y un día la abandonaron, tal vez precisamente por eso, y se volvieron al mundo, resentidos, enojados y llenos de rencor. Pero, igualmente, se saben el libro de memoria. Pero jamás tocaron a Dios, sólo tuvieron un contacto con la religión.

Vamos a ver de dónde saca Cristo las parábolas. Son tipologías, son sombras, son figuras. Es una cosa figurativa, simbólica, metafórica. Vamos a ver algo en el primer libro de los reyes, capítulo 4 y verso 29. Allí se está hablando de la prosperidad y sabiduría en el reino de Salomón.

(1 Reyes 4: 29) = Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.

(30) Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios.

(31) Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor.

(32) Y compuso tres mil proverbios, (Nota que el fundamento de los proverbios es la sabiduría) y sus cantares fueron mil cinco.

(33) También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces.

(34) Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.

Nota que Salomón, un hombre sabio, produce proverbios. Aquí, en esta parte del mundo, siempre se ha rendido homenaje y respeto a la sabiduría ancestral de Oriente. Sin embargo, aquí te dice que la sabiduría de Salomón superaba a la oriental.

Sin ir más lejos, hemos leído el Proverbio 31 que habla de la mujer virtuosa, y hemos luchado para que nuestras esposas lleguen a ese nivel, y jamás entendimos que ese proverbio se refería a la iglesia, no a tu mujer. Porque es más profundo que la superficie.

Está diseñado de esa manera, y te digo por qué, ahora. El resultado de la sabiduría, es la habilidad de hablar en proverbios. Poder de articular y de codificar principios eternos y divinos, para traerlos y aplicarlos en cuestiones terrenales. Como traer la ley del espíritu, e implementarla en una situación o circunstancia terrenal.

Cuando tú lees un proverbio, tienes que enfocarte a aplicar tu mente, y concentrarte. Escucha: el proverbio está diseñado para hacer trabajar tu mente. No se lee como el periódico. Tú no puedes leer un proverbio y pasar al verso dos sin tener claro lo que decía el uno.

Son momentos selah. La idea del proverbio es superar tu habilidad mental. La habilidad de alimentarte en la vida por medio de la madurez mental. Como cuando en la escuela se te enseñó álgebra, aunque nunca fueses a ser ingeniero. Pero, el solucionar ecuaciones, trabaja ciertos músculos mentales, que te dan una mentalidad saludable, en otras áreas de la vida.

O sea: la idea de memorizar la historia, no es aprenderse el cumpleaños de Cristóbal Colón: es poder desarrollar memoria en cualquier cosa; retener información en el mañana, que cuando alguien te diga algo, nos e te olvide. La gente olvidadiza, es gente que no ha trabajado duro en historia.

La escuela está diseñada para desarrollar tu mente, no para producir conocimiento. Para eso está diseñado el proverbio. Una nueva cultura se desató en Israel, cuando Salomón fue rey. El pueblo de Dios era conocido como el pueblo más entendido de la tierra, porque fue el único que hizo eso. ¿Por qué? Por proverbios. Ahora; Vamos a ver qué dice Proverbios, que para qué son los proverbios. Porque Proverbios se introduce a sí mismo.

(Proverbios 25: 2) = Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.

Nota que a Dios le trae gloria encubrir el asunto, pero le da honra a los reyes, (Y nosotros somos los reyes y los sacerdotes, recuerda), descubrirlo. O sea: la búsqueda de lo que Dios esconde, nos trae honra a nuestra vida. Y no por lo que encontraste, sino por lo que desarrollaste mentalmente, buscándolo.

Es como cuando atravesamos problemas en la vida. Dios no tiene gloria en que tú atravieses el problema. La gloria que Él saca, o extrae, es la madurez que produce el atravesar el problema. Tenemos que entender que, lo que Dios está buscando, es tener una gente superior en la tierra.

Lo que sucede es que tenemos esos grandes pensadores carnales que suponen que la gente que se mete a la iglesia es gente que no ha tenido, tiene, ni tendrá victoria en la sociedad. Y pensamos que vamos a terminar. Mira ahora Proverbios 1. El mismo proverbio te explica, no sé cómo no lo habíamos visto hasta ahora, con esta mentalidad que poco vamos adquiriendo. Fíjate lo fácil que lo vas a ver.

(Proverbios 1: 1) = Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

(2) Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, (3) para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; (4) para dar sagacidad a los simples, (Así se les llamaba a los ignorantes; a esa clase de personas que seguramente conoces que, cuando les explicas algo del Señor, te miran y te dicen: ¡Es que no entiendo! ¿Y qué hacemos los ministros cuando la iglesia no entiende? Rebajamos la profundidad del mensaje. ¿Cuándo vamos a terminar, así?) y a los jóvenes inteligencia y cordura.

(5) Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo.

(6) Para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos.

(7) El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Fíjate cómo este libro se introduce a sí mismo y te explica para qué es. No es para leerlo en devocional porque justo tiene la misma cantidad de días que el mes. ¿Sabes la cantidad de gente que recibió esa directiva y llegó a memorizarlos a todos, pero jamás entendió lo que decían ni para qué lo decían?

Están diseñados para darte una explicación de las cosas. O sea que, si te aplicas a entender el proverbio, entonces, aunque nunca tengas sabiduría, la vas a obtener. El leer los proverbios nos da la habilidad de poseer sabiduría. Ahora, nosotros pensaríamos que si las personas son simples, lo mejor que podríamos hacer es darles un mensaje sencillo. El problema es que si tú le das un mensaje sencillo, ellos jamás podrán producir uno por sí mismos. Es la misma diferencia entre darte peces o enseñarte a pescar.

Porque la idea es que se desarrolle la mente. La palabra dice aquí que apela a aquellos que están inclinados a la sabiduría. Requiere una activación mental. David, también salmista, requería sabiduría. Cuando Natán vino y le dijo su parábola de las manzanas podridas en el saco sin fondo, David entendió la parábola muy bien, la interpretó correctamente, y juzgó; pero no pudo ver que hablaba de sí mismo.

Igual que hoy la iglesia entiende los mensajes y se larga a predicarlos, pero no entiende que el mensaje hablaba con ella. Muchos siguen a Jesús, pero no sirven a Dios, Conectados a ministerios, pero no conectados a Dios. De eso hay súper abundancia.

La falta de sencillez en un mensaje, cuando se le da al pueblo, de hecho está ayudando al pueblo, a mejorar su habilidad de atenerse a la soberana vocación, Repetiré esto: la falta de sencillez en un mensaje, de hecho ayuda al pueblo a desarrollar la mentalidad que se requiere para obtener la soberana vocación.

Lo diré una vez más: el hecho de que el mensaje no sea sencillo de entender es, en hecho, lo que se necesita para desarrollar la mentalidad que es necesaria para obtener la soberana vocación. Nota, entonces, que la parábola no era algo nuevo cuando Jesús las empieza a usar en sus predicaciones.

(Ezequiel 24: 3) = Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: así ha dicho Jehová el Señor: pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;

(Verso 18) = Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer, y a la mañana hice como me fue mandado.

(19) Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces?

¿Es que no nos vas a explicar qué quiere decir el mensaje? ¿Te das cuenta, verdad? No es de hoy, es de siempre. Pero Dios no cambió el método, fíjate. Porque, si no hubiera funcionado, Cristo hubiera usado uno mucho mejor, ¿No crees?

(Ezequiel 20: 49) = Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! Ellos dicen de mí: ¿No profiere éste parábolas?

Esto es un equivalente a decir: ¡Señor, no entendemos nada de lo que dice este hombre! ¿En qué dialecto está hablando? Parábolas. Lo que estamos viendo es que, cuando Jesús decide hablar en parábolas, no es que él se inventó una terminología nueva o un idioma distinto. Simplemente es el estilo de Dios para madurar a su gente.

(Isaías 6: 9) = Y dijo: anda, y di a este pueblo: oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, más no comprendáis.

(10) Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya en él sanidad.

Aquí vemos que Dios no quiere que ellos sean sanos. Ahora; él lo repite en Mateo 13. En Mateo 13, vemos que Jesús contesta lo mismo. De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis y no percibiréis, porque el corazón de este pueblo se ha engrosado. Nota que el problema es el corazón del pueblo.

Con los oídos oyen pesadamente y han cerrado sus ojos. Para que no vean con los ojos y oigan con sus oídos, y su corazón entienda, y se conviertan y yo los sane. Créeme que no son pocos los que se quedaban muy confundidos con este texto bíblico por años y años, porque se decían: ¿Pero es que no viniste a eso, a sanar gente?

Es como contradictorio, ¿Has visto? Has venido a sanar gente. Entonces, ¿Qué pasa? Es que a ellos no se les daba a entender. Sin embargo, a los discípulos, ordenó que se les dieran los misterios del Reino. Todos pensaban que él venía a sanar, pero hay un aspecto en la mentalidad apostólica, donde a través del ministerio de la palabra, actualmente lo que está trayendo es juicio a los corazones rebeldes.

O sea: hay distintas dinámicas dentro de la ministración de la palabra, trayendo a un pueblo a una ministración donde la palabra los juzgue, para que su corazón cambie. Este tipo de ministerio nos traerá a la superficie a todos aquellos que verdaderamente están siguiendo a Dios, en oposición con aquellos que solamente vienen a recibir algo de Dios.

Tiene que haber una separación. Los que persiguen cumplir con los propósitos de Dios, y los que buscan solamente tener sus necesidades mínimas asistidas. Él dice que esta gente tenía un corazón pesado. Pero, sin embargo, no faltaban a un culto. En cada actividad de la iglesia estaban presentes. ¡Donde quiera que iba Jesús, ahí estaban ellos!

No podía salir de un lugar que las multitudes ya estaban allí. Salía de la casa de Pedro y todos corriendo a buscarlo. Se iba a sentar en una barca y la multitud colmaba la playa. Pero no había cambio. O sea: muchos pensaron que Jesús había sido un tanto malo cuando dijo eso, pero hay que entender que él está tratando, -y lo dijo-, a un grupo de corazones rebeldes, que están comprometidos con ministerios, pero no con él.

Entonces dijo: a esta gente no me da la gana que oigan y sean sanos. Está hablando con gente con un corazón engrosado, un corazón que no es para Dios, sino solamente para la necesidad personal. Y hubo un tiempo en que la iglesia le dio cabida a eso, igual que Jesús, que durante un tiempo predicó a multitudes, pero luego vino otro tiempo donde empezó a ministrar en parábolas.

Y comenzó a decir, ¿Sabes qué? Hasta aquí te di peces, te di pan, te di sanidades, te di milagros, te di resurrecciones, liberaciones, ¿Y todavía no entiendes? Ahora, si quieres entender, inclínate a la sabiduría. A mi modesto entender, creo que la iglesia, hoy, está entrando en esa etapa.

(Marcos 4: 10) = Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.

(11) Y les dijo: a vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; más a los que están fuera, por parábolas todas las cosas.

Ahora, escucha: esos que él dice que estaban fuera, eran gente que estaba con él en todos los servicios. O sea que vamos a llegar al día en que vamos a tener que tomar una decisión, respecto a si vamos a seguir cargando con todo lo que no es relativo, o vamos enfocarnos en él. Porque eso es lo que dice la palabra, que estamos llamados a servirle a él, no a la gente.

Seguid a Dios, y la oveja nos seguirá. La verdad es que se nos engancha eso de querer ayudar a toda la gente que, lo único que logramos, es que se nos atrase todo el propósito genuino. Sabemos que eso nace de un corazón de nobleza, pero la verdadera nobleza quiere madurar a la gente, porque ese es el verdadero corazón de Dios.

Así que, su propósito es madurar la gente, revelar verdad a los que están unidos con él, y cancelarles la verdad a las multitudes que no tienen ninguna intención de establecerlo. Es por eso que él dice que no arroja perlas a los cerdos. Cualquiera que quería cumplir la palabra se quedaba y le preguntaba: Maestro, he quedado un tanto confundido, ¿Puedes explicarme la parábola? Y él se la explicaba sin problemas.

(Marcos 7: 13) = Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

(14) Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: oídme todos, y entended; (15) nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

(16) Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

Fíjate cómo le hablaba a las multitudes: si tienes oído, escucha, sino, adiós. Te lo recuerdo por si no te diste cuenta: este es el Señor, ministrando la palabra. O sea que tenemos que ir elevando el nivel de nuestra palabra, hasta que desarrollemos una mentalidad adecuada.

(Verso 32) = Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.

(33) Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; (Fuera de la vista de la multitud, ¿Te queda claro?) (34) y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: sé abierto.

(35) Y al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

(36) Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.

(37) Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo has hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.

Pregunta: ¿Por qué te crees que separó al muchacho para sanarlo? Si revisas con cuidado el ministerio de Jesús, vas a comprobar que, cada vez que iba a hacer algo de ese tipo con alguien, primeramente lo separaba de la multitud. O cerraba la puerta detrás de los que tocaban la flauta y se metía solo a resucitar al enfermo, o agarraba y se llevaba al otro ciego aparte para hacer barro y ponérselo en los ojos.

O primero quebraba la doctrina popular de la multitud y decía: No pecó él ni pecó su padre, esa doctrina está errada, tiene salvación. Y comenzaba a cambiarla. Porque en la multitud, la atmósfera tiene una configuración diferente. La configuración de este estudio es diferente al de la semana pasada. Tu espíritu discierne eso, no lo estoy inventando, lo sabes.

Escucha esto: la separación del laico y el ministro, fue cosa de hombres, no de Dios. El quería un pueblo de reyes y sacerdotes, y de todos, todos, todos ministros competentes. Él de ninguna manera quería un laico y un ministro. En Apocalipsis 2 dice que esa es una de las doctrinas que a Dios no le gusta. Los nicolaítas.

O sea que lo que estoy tratando de decirte y que entiendas, es que Dios no quería dos niveles en la iglesia. Sí quería que su Reino tuviera un nivel, y el mundo otro. Y que fuéramos sacerdotes a las naciones. No sacerdotes a la iglesia. Hemos reducido el plan de Dios a ministrarle a nuestra gente, en vez que nuestra gente ministre a las naciones.

Y nos vemos obligados, porque obviamente, tenemos dos niveles, uno que está inclinado a sabiduría, y otro que siempre anda detrás buscando los peces. Tenemos que acelerar este proceso, no hace falta tener que estudiar veinte años para entender el propósito de Dios.

Entonces, tenemos que presionarnos a entender, tenemos que oír, tenemos que desarrollar la mente. La palabra eklesía, de la cual deriva la más conocida, iglesia, significa: aquellos que son llamados fuera de la multitud. Un grupo que puede ser usado en las manos de Dios. Y de eso se trata.

Jesús habló en parábolas, precisamente, para definir a quien se podía y a quien no se le podía depositar los misterios del Reino. Hay cosas que decir que a veces no se pueden decir por causa de los niveles. Y eso te atrasa el propósito. Así que nosotros, que somos los ministros, tenemos unirnos en una acción común e igualitaria: madurar la mentalidad de nuestra gente.

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mayo 10, 2018 Néstor Martínez