Nunca ha escuchado usted a alguien no creyente hablar sobre lo que él denomina como “El fin del mundo”? Alguna vez sí, ¿Verdad? Muy bien; ¿Sabe usted de donde sacó la sociedad secular la idea del fin del mundo? Pues de la iglesia, sí señor.
¿Y como es que se dice que sería, literalmente, ese fin del mundo? – ¡¡¡Hay señales bíblicas, hermano!!! – ¿Ah, sí? Dígame algunas, por favor. – Ejem…la luna se pone roja como la sangre, las estrellas empiezan a bailar y finalmente a caerse…
…El cielo se enrolla como un pergamino, los elementos del cielo comienzan a caer ardiendo. Y esto, a su vez, hace que se queme todo lo que tocan, haciendo que el mundo se termine esta vez por fuego, y no por agua como fue antes, cuando el arca de Noé, ¿Entiende? Así es como está anunciado, hermano…
¿Ah, sí? ¿Está anunciado? Mire; yo jamás descarto que Dios pueda o no pueda hacer determinada cosa, porque para Él no hay nada imposible. Pero en este trabajo quiero compartir con usted una de esas escrituras, para mostrarle que el simplismo, cuando se trata de la Palabra, puede ser peligroso e irresponsable. Y si de eso llegamos a sacar una doctrina, mucho peor.
(2 Pedro 3: 8)= Mas, oh amados, no ignoréis esto; que para el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día.
Este versículo, un calco del que está en el verso 4 del salmo 90, nos muestra un par de cosas. Cuando la Biblia habla de años, es muy complejo saber de qué tipo de años se trata, ya que los de 365 días que conocemos, se han conformado e implementado a partir de un calendario que utilizamos y que, como todos saben, fue producto de la inventiva de un papa romano llamado Gregorio, mucho tiempo después.
De todos modos, si para Dios mil años equivalen a un día, este que hemos empezado a vivir, es el Tercer Día de Jesucristo, que como todos sabemos, es el día de la resurrección y la victoria. Sería atinado, entonces, comenzar a dar gracias a Dios por esa victoria en este tiempo, que es el de las primeras horas de la mañana del tercer día.
(9) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Una de las tantas explicaciones adecuadas y coherentes de por qué aún no se ha producido el gran día del Señor y su retorno, reside en el carácter misericordioso de Dios. Aunque la maldad humana reclame acción inmediata, Dios contiene su justa ira y retarda así el día del juicio.
La iglesia predica infierno para los que rechazan a Cristo. Dios, mientras tanto, jamás habla del infierno; Él tiene paciencia, amor, misericordia y sigue esperando cambio, decisión y arrepentimiento que le posibiliten implementar perdón, redención y salvación a la mayor cantidad de seres humanos.
(10) Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grandes truenos, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
Claro; la primera interpretación, la que más resalta en la superficie del entendimiento humano y, por lógica consecuencia la que más frecuentemente y masivamente se nos ha enseñado, tiene que ver con la imagen más rápida y superficial que tenemos de un ladrón en la noche.
¿Cómo llega un ladrón en la noche? Sin previo aviso, con la más absoluta y total sorpresa, sin que nadie lo haya previsto. Cuidado; no es descabellado esto, no, de ninguna manera. Es bueno haberlo aprendido así y es tan bueno haberlo enseñado, también.
Pero es malo, sin embargo, y a esto hay que entenderlo con apertura y amplitud, haberse cristalizado en esa enseñanza, entendiendo, suponiendo y decidiendo que esa escritura con esa revelación, se quedará inamovible y fija allí.
¿Puedo preguntar por qué? ¿Quién dijo, y se tomó como valor de enseñanza cumbre, que un texto tiene una interpretación y esa interpretación ya no cambiará jamás? En principio: esa que hemos visto, ¿Es la única condición que tiene un ladrón en la noche?
No. Hay, por lo menos, otra más. Y esto a despecho que puedan seguir apareciendo otras cuando a Dios así le plazca. Y esta que voy a enseñarle no es menor, créamelo. Un ladrón viene, siempre, a llevarse algo que no le pertenece. ¡¡Wow!!
¿Qué querrá decir esto? Algo que sí es al revés de lo que siempre habíamos aprendido y por allí hasta enseñado. Habrá un arrebatamiento, aclaremos esto, pero en este texto se está hablando de otra escena, de otro momento, quizás previo al arrebatamiento: la siega de la cizaña.
El señor, en ese momento, será como ese simbólico ladrón y aparecerá, en primer término, para sacar del medio a todos los que no son suyos, a los que no le pertenecen. En una palabra y para que se entienda bien: ¡Todo lo que no es de Cristo será conmovido!
¿Cómo tenemos que entender esto? Parece contradictorio con la fe, con la justicia, con el amor. Dice que vamos a producir una remoción de todo lo que no es Cristo, mediante la manifestación de Cristo por nuestro intermedio.
Es el mismo principio de Juan el Bautista: debemos menguar para que Él crezca. ¿Y que sucedió con Juan? Perdió la cabeza. Eso es exactamente lo que debe suceder con cada uno de nosotros.
¡¡No entiendo, hermano!! – Lo que le estoy diciendo es que, si usted no “pierde” su cabeza, la cabeza de Cristo no puede tomar ese lugar. Y entonces, mientras usted no mengue, Él no crece. LA única manera de tener la mente de Cristo, es el cortarnos de raíz la nuestra.
Nuestra confusión más grande es que hemos creído que necesitamos más de Cristo, cosa que no está mal y es así, pero la realidad nos dice que necesitamos menos de nosotros, de nuestra mentalidad, de nuestra sabiduría humana. Lo que no es de Cristo, será removido. La cizaña será segada. Como en los días de Noé…
Después viene la otra parte, la de los elementos ardiendo que caen deshechos. ¿Qué ha aprendido usted? Que se trataban de estrellas, soles, lunas, planetas o quien sabe que cosas. En suma: “El fin del mundo”, ¿No es así?
Sí, yo también aprendí eso- – ¿Es que no va a ser así, hermano? – ¡Ah, no! ¡No lo sé! ¡Quizás sí, que sé yo! Pero al margen de eso, que pertenece pura y exclusivamente a la soberanía de Dios, que puede hacer lo que se le da la gana con su creación, tengo que decirle que el texto no dice exactamente lo que nos dijeron que dice, dice otra cosa. Vamos a verlo, ¿Quiere? Después si quiere entender lo mismo que ya sabía, es un problema y una decisión suya.
Dice que los elementos ardiendo serán deshechos. La Nueva Versión Internacional, que está traducida directamente de los originales al español, sin pasar por el inglés como sucede con la mayoría de las versiones clásicas, dice, en lugar de elementos “deshechos”, elementos destruidos.
Entonces deberemos recalar, necesariamente, en esta palabra que resulta clave: ELEMENTOS. Y allí es donde nos encontramos con que tiene un significado muy diferente al clásico que saltaría a primera lectura. Observe los siguientes textos:
(Colosenses 2. 20)= Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos, (21) tales como no manejes, ni gustes, ni aún toques, (22) (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?
¿Qué le parece? ¿Qué cree usted que puedan ser los rudimentos del mundo? En principio, tengo que decirle que, la palabra RUDIMENTOS, se traduce de una palabra griega que originariamente se refería a un triángulo situado sobre un reloj de sol para determinar la hora por medio de la sombra que ese triángulo proyectaba. Desde allí comenzó a aplicarse a ir ordenadamente, a avanzar poco a poco, a comenzar (Atención; tome nota de esto) por las cosas elementales, a aprender las letras del alfabeto.
En el Nuevo Testamento, a esta palabra se la utiliza (Tome nota otra vez) para referirse a las verdades elementales. Es un término, para redondear la idea, que se aplica a los primeros y más sencillos principios de alguna ciencia, de la literatura o de alguna doctrina religiosa, ¿Entiende?
Esto quiere decir que, RUDIMENTOS, en realidad, son los ELEMENTOS básicos del lenguaje que la ha formado. Muy bien; con esta misma palabra que aquí se traduce como RUDIMENTOS, se escribe ELEMENTOS en Pedro 3:10. Hay otra escritura que amplía y confirma esto.
(Gálatas 4: 3)= Así también nosotros, (Está hablando de nosotros, de usted o de mí, no de mundanos incrédulos, pecadores e impíos, ¿Entiende?) cuando éramos niños, estábamos bajo esclavitud, bajo los rudimentos (Es decir: elementos) del mundo.
(Verso 9)= Mas ahora, conociendo a Dios, o mas bien, siendo conocidos por Dios, ¿Cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos (Otra vez: Elementos) a los cuales os queréis volver a esclavizar?
En primer término, tendré que decirle que este texto, parecería haber sido escrito esta mañana, hace sólo un momento, por alguna persona miembro de cualquier congregación más o menos conocida.
Es importante señalar que, los rudimentos de los cuales se habla aquí, o su sinónimo. Elementos, está íntimamente ligado y relacionado con el legalismo. Judío en principio, pero con todos los legalismos ritualistas y fundamentalistas que usted quiera agregarle después.
El culto a las leyes, los estatutos y las ordenanzas humanas, generalmente impuestas por ciertas iglesias para reemplazar una inexistente presencia, unción y poder de Dios, esclaviza, adormece, intoxica y mata. Cizaña. Rudimentos. Elementos.
Yo siempre me pregunté, y creo no haber sido el único, cuando me tocó enfrentarme con hermanos fieles que, en lugar de escudriñar la palabra para encontrar los tesoros escondidos del Señor, se han dedicado a hacerlo para enganchar a otros hermanitos que puedan estar de contramano con alguna escritura, exactamente lo mismo que Pablo se pregunta y le pregunta a los Gálatas.
Prostitutas, homosexuales, drogadictos y divorciados que aceptan a Cristo y se deciden a cambiar totalmente sus vidas, han sido destinatarios de estas perlas de amor por parte de algunas congregaciones que, en el nombre de la santidad y la pureza del evangelio, lo que han conseguido es ahuyentar, correr a mucha gente no sólo de los bancos de un templo, sino también del mismísimo camino del señor. Rudimentos. Elementos.
(Hebreos 5: 12)= Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios, y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
Esta palabra que figura aquí, RUDIMENTOS, es la palabra STOICHEION, que también se traduce como ELEMENTOS, y es la que utiliza Pedro cuando dice que se van a quemar, que van a arder, que se van a deshacer, a destruir.
Una traducción buena daría como resultado que es: cualquier cosa original o principal de la cual proviene un fruto. El árbol que da la manzana, la madre que pare al hijo. En nuestro idioma, en nuestro vocabulario, el elemento es la letra, porque es la que luego dará origen a las palabras.
Esto le está diciendo a usted que, el origen de todo lo que exprese lo que no es de Dios, va a ser quemado. Se lo amplío: si el vocabulario no sirve, (Y hoy anda suelto muchísimo vocabulario que no sirve), el fuego va a quemar las letras, que son el elemento, los rudimentos, para que no haya vocabulario.
Ahora bien; ¿De qué fue se está hablando? – ¡Ah, no sé, hermano! Lo que siempre han dicho es que esta vez el mundo no terminará en agua, sino en fuego. – No se confunda. Jeremías 23:29 dice: ¿No es mi palabra como fuego? El fuego que quema la letra originaria del falso vocabulario, es la Palabra.
Esto significa algo que no siempre se nos ha enseñado así: por más que el hombre sea horriblemente malo, Él no va a quemar al hombre. En todo caso, sí va a quemar el origen que hizo que ese hombre sea malo.
Los rudimentos, los elementos de la tierra arderán, eso quiere decir. Los personeros de esos rudimentos, ministros, predicadores de falsedades, van a ser quemados por el fuego de la exposición y el derrumbe conceptual.
Cualquiera puede observar y comprobar que las fortalezas mentales están cayendo. Escuche: el milagro más grande del mundo está ocurriendo delante de nuestras narices y no nos hemos dado cuenta. Claro, siempre se nos habló de los milagros como algo espectacular y nos estamos perdiendo este.
Fíjese que este milagro, el de la caía de los elementos ardiendo, es el que soñaban ver tantos y tantos profetas que murieron sin verlo. Ellos tenían muy claro la calidad de lo que esperaban. No aguardaban emocionados y excitados ver levantarse a un paralítico de una silla de ruedas tal como lo hacemos ahora, hasta el punto de publicitar reuniones de sanidad bajo esa óptica.
Ellos aguardaban ver esto: Cristo Jesús formado en nosotros, porque eso es lo que produce el fuego que inflama los elementos. Esperaban ver a una ciudad cuyo fundamento es Dios: la iglesia real, verdadera, alejada quizás de una rutinaria y ritualista congregación religiosa en la cual usted se sumerge todos los domingos de su vida. Rudimentos, son los principios primordiales o fundamentales, de ciencia o disciplina, ese es el significado. Por eso es que vemos que el sistema va a deshacerse.
(2 Pedro 3: 10)= Pero el día del señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay, serán quemadas.
(11) Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, como no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir. (Es curioso y al mismo tiempo tremendo, el impacto que produce la influencia de la religión cultural.
¿No le da la sensación, al leer esto, que le está hablando de una figura humana con su rostro bondadoso, santo, y las manos juntas, símbolo estético de la piedad? ¡Pero es que esa es la estatua, hermano! ¡Esa es la imagen!
Y sí, esa es la influencia cultural de la que le hablaba. Porque, ¿Sabe usted lo que es la Santidad? Estar apartado, consagrado, dedicado a las cosas de Dios. ¿Y sabe usted lo que es vivir piadosamente? Vivir espiritualmente por el espíritu y no por la carne. Según Cristo, no según Adán)
…(12) esperando y apresurándoos, (Veamos algo importante. Esta palabra que leemos aquí, APRESURÁNDOOS, es la palabra SPEUDO, y significa ACELERAR. Esto quiere decir, ni más ni menos, que nosotros como creyentes debemos tener una conducta con respecto a la venida: ACELERARLA.
“Hermano…¿Usted me está hablando de la venida del Señor? Le estoy hablando de la venida del tiempo de la quema de todo lo que es falso, de todo lo que no es verdadero, de todo lo que no viene de Dios, de todo lo que viene de la sabiduría humana de los hombres.
En suma: de todo lo que es Babilonia. Porque la venida del Señor, dice la Biblia, depende que se madure o no el fruto, pero la quema básica del sistema babilónico, sí depende de nuestra actitud. Una cosa es convivir con Babilonia, otra es soportar a Babilonia, y otra cosa es proteger nuestra pureza y no contaminarnos con Babilonia.
Pero otra cuestión muy distinta es permitir pasivamente, bajo la óptica de ese falso hiper-amor y súper-bondad con que muchas veces nos manejamos, que Babilonia haga barbaridades en el nombre de un Dios que no es el de la Biblia, transformándonos de ese modo, por omisión, en voluntarios cómplices.
En cuanto a Cristo, Él no viene hasta que la iglesia no esté madura. ¿Y qué es lo que tenemos que madurar? Esa madurez.) …para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán. (Aquí tiene usted otra vez el incendio de los elementos, de los rudimentos, de los principios falsos a partir de la palabra de autoridad)
¿Tiene usted hoy alguna vaga idea de cuales serían, a su juicio, aquellos rudimentos o elementos que podrían llegar a inflamarse y encenderse en fuego? Mire; yo no estoy aquí fluyendo como profeta, pero por conocimiento de la Palabra, pedio decirle algo.
Simplemente que todo aquel mensaje que, por mejor intencionado, moralista o bondadoso que sea, no tenga la base del evangelio de Jesucristo, (ese que dice que el Reino de los Cielos se ha acercado), será sacudido en este tiempo. Y si algún hombre no sólo lo predica, sino que también vive ese tipo de palabra falsa, se quemará con ella.
(Eclesiastés 1: 4)= Generación va, y generación viene, mas la tierra siempre permanece.
No hace falta demasiada lucidez teológica para entender que esto nos deja más que claro que lo que va a destruir no es el planeta, como pregonan los cultores de “El fin del mundo”, sino otros aspectos.
Los elementos, los rudimentos, los argumentos, serán pasados por fuego y todo aquello que no sea Cristo, será destruido. – Mire hermano…yo a usted lo quiero y lo respeto mucho, pero ¡A eso que dice usted, si no lo veo con claridad, no puedo aceptarlo!
¡Así me gusta, hermano! Ese es un hijo de Dios responsable, que no va a tragarse ningún “sapo” de doctrina falsa o satánica. Todo lo que le dicen, páselo por la Palabra. Yo digo que el fuego no es fuego literal, y que lo que se quema no es el planeta, sino los conceptos falsos, las falsas doctrinas, la cizaña, los rudimentos, los elementos. ¿Sabe por que lo digo? Sígame:
(1 Corintios 3: 11)= Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (¿Qué es lo que no puede alterarse? Los fundamentos, los rudimentos, los elementos).
(12) Y si sobre este fundamento alguno edificare oro (Que viene a ser una realeza externa, algo que normalmente llamamos “status”) plata (Que a partir de su utilización como moneda de cambio, pasó a ser símbolo del dinero y factor propiciatorio de las denominadas teologías “de la prosperidad”)…
…piedras preciosas…(Belleza exterior, adorno, lujo, atractivo mediante poderío social) madera (Esto es símbolo de templo hecho por mano de hombre; Salomón) heno (Alimento de baja caloría, de baja nutrición)…
…hojarasca…(Directamente basura, cizaña) (13) las obras de cada uno (Todo lo que le he detallado, que son fundamentos existentes en este tiempo, argumentos, rudimentos, elementos) se hará manifiesta (Es decir que nada quedará en secreto. Un día se sabrá por qué cada uno ha predicado lo que ha predicado, si defendiendo los intereses del Reino de Dios o los propios)…
…porque el día la declarará; (¿Cuál es el símbolo del día? La luz. El Sol de Justicia. Cristo. La palabra real, ungida, verdadera. ¿Y como llegará?) pues por el fuego será revelada (Aquí tiene su fuego. Guarde ya el balde de agua, no llame a los bomberos, generalmente vienen solos…)
…y la obra de cada uno, cual sea, (No habla de planeta, no habla de sociedad secular, incrédula o atea, habla de obras que, según hemos visto, tienen fundamentos, argumentos, rudimentos y elementos) …
El fuego la probará…(Una vez más, Jeremías: tu Palabra es como fuego. El resultado de esa prueba tiene dos aristas; o se aprueba y los fundamentos, esos rudimentos, esos elementos sustentados en Cristo son válidos y aceptables, o esos fundamentos, esos rudimentos, esos elementos toman fuego y caen ardiendo y deshechos. ¿Estamos? ¿He podido probar, confirmar y respaldar lo que dije?)
Quiero que entienda usted que no están juzgando las obras. No interesa aquí si esa obra es de oro es de madera. Tanto es de Dios la madera como el oro. El tema esencial es como fue edificada.
No hay nada de malo con el que tiene menos como con el que tiene más. Si es para Dios, sigue siendo para su gloria. Nos hizo a todos del mismo tamaño. Ahora vayamos al principio de este último texto.
(Verso 10)= Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica. (Fíjese que no dice “con qué”, dice “como”.)
(2 Pedro 3: 13)= Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
¿Quién no se imaginó alguna vez, leyendo este verso, un día singular y particular en el que, no podemos imaginar de que modo, (Bombas atómicas, terremotos, guerra de las galaxias), un cielo haciéndose pedazos. (Aunque sabemos perfectamente que lo que nosotros llamamos Cielo no puede romperse porque no es de material) y un planeta destrozándose.
Luego de eso, los que puedan haberse salvado, (Que se nos enseñó que serían los creyentes, pero si la cosa viene a través de una guerra nuclear, los que se salven serían los personajes más importantes de los países más importantes, que son los que cuentan con refugios atómicos) disfrutarían de esos cielos nuevos y una tierra nueva.
¿Qué lindo, no? ¿Pero no parece apartado de la justicia de Dios? A, no, no importa. Si me lo predicaron, debe ser porque el siervo tuvo la visión. ¿Sí, eh? ¿No sería más coherente que en realidad no tuvo ninguna visión y entonces encaró el asunto por el lado más entendible para la mente carnal y humana?
Y sí, esto es mucho más coherente con la justicia de Dios, no? ¿Y por que no lo vimos antes y jamás lo discutimos cuando se nos enseñó? – La sujeción, hermano… – La sujeción, mi amado hermano, es a autoridad sujeta a autoridad, no a lobos rapaces vestidos de ovejas que vienen o son usados para destruir el rebaño.
Esta palabra que se usa aquí, NUEVOS, tanto en los cielos como en la tierra, es la palabra KAINOS y significa: “Algo nunca visto”, o “Algo que nunca estuvo”. KAINOS tiene la implicación de algo que había, pero que ahora está de otro modo, de un modo mejor.
Si yo cambio hoy mi viejo automóvil, paso a tener un auto nuevo. Lo que no quiere decir que sea un “Cero Kilómetro”. Tampoco quiere decir que antes no había ningún auto, sólo que ahora hay uno mejor. KAINOS. Nuevo.
Esto significa que, cuando se dice cielos nuevos y tierra nueva, se refiere a una nueva condición de lo existente, no a un cambio de planeta. Es decir que, para redondear esto, NUEVO, KAINOS, aquí, sería algo así como “Nuevo en una especie; el mejor de una especie”.
¡Es increíble! ¿Cómo me enseñaron otra cosa? Estoy de acuerdo, a usted le enseñaron otra cosa. A mí también. Pero esa no es una excusa válida ni una prueba de inocencia. La base, aquí, es su desobediencia.
¿Yo? ¿Desobediencia? ¿Y que culpa tengo yo? ¡Yo me sujeté, como correspondía, a los hermanos que me enseñaron! ¿Ah, sí? ¿Y que hago con el mandato aquel de escudriñar la Palabra, que todos tenemos?
¡Ah, no, hermano! ¡Eso es para los líderes! – ¿Y quien le dijo eso a usted? Olvide la división legendaria entre laicos y ministros, entre líderes y liderados, eso es doctrina nicolaita que, dice la Biblia, Dios detesta.
Él dice que somos TODOS ministros competentes, por lo tanto sus directivas son para todos, no para algunos. Si usted hubiera escudriñado, hubiera descubierto que eso no era así. Su comodidad lo hizo errar.
Espero que haya sido la última. Hoy mismo, ahora mismo, tome su Biblia, que es igual a la mía, y escudriñe para ver si esto que le estoy diciendo, verdaderamente es así. Si lo ve con claridad, lo acepta, lo cree y lo pone por obra, usted puede predicarlo calcado.
Nadie es dueño de ningún mensaje, todo es del Espíritu Santo, suya es la gloria. No se confíe de ninguna sabiduría humana. Es maldito el hombre que confía en el hombre. – ¡Pero es que el hombre es su imagen y semejanza!
Sí que lo es, pero no por decreto evangélico. Debemos pesar los espíritus y someternos a lo que verdaderamente es de Dios, no a cualquier cosa que sale de cualquier persona, por importante, conocida o prestigiosa que pueda ser en nuestro ambiente.
Entienda: usted es nuevo. Una especie de nueva raza en la tierra. Una raza divina. No se olvide que, lo único que existe en la tierra que no es de la tierra, hoy día, es la iglesia. Porque somos nacidos de arriba. ¡Iglesia! ¡Reacciona! ¡Estoy diciendo que eres nacida de arriba!
Pero claro; estoy hablando de la Iglesia, no de un grupo de personas reunidas en un templo. A veces suelen ser la misma cosa, pero en muchas mayores ocasiones, para nada. Estoy hablando del remanente santo de Dios. Todos los demás son de aquí abajo, y no en altura, sino en condición.
Porque cuando adán cayó, no se cayó de un planeta a otro. Tampoco cayó de rodillas, llorando, arrepentido. Cayó en naturaleza. Entonces, cuando usted fue levantado, no fue a un lugar geográfico ni físico, sino en condición, en estilo.
Físicamente seguimos aquí, en el mismo planeta que los demás, padeciendo de pronto, algunas de las cosas que todo el mundo padece, porque algunas de las plagas que Dios mandó a Egipto, también sacudieron muy feo al pueblo de Israel.
¡Pero no, hermano! ¡Es que usted no sabe lo que yo era antes! ¡Por eso Dios ahora me castiga! ¡Yo era prostituta! ¡Yo era ladrón! ¡Yo era drogadicto! ¡Yo era homosexual! ¡Yo era alcohólico! – basta. Eso es pura carne de aconsejamiento y sanidad interior, mire;
(Isaías 65: 17)= Porque he aquí yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; (LA misma palabra) y de lo primero no habrá memoria, (¿Qué es lo primero? Lo que ocurrió antes de los cielos nuevos y la tierra nueva) ni más vendrá al pensamiento. (Mandamiento. No se atreva usted a desobedecer a Dios y ponerse alegremente a pensar en ese pasado suyo)
Cuando vengan a su mente recuerdos de un pasado no precisamente capaz de ponerlo orgulloso, o como ejemplo para la reunión de jóvenes, no se deprima por eso. En todo caso, si quiere, deprímase por causa de estar desobedeciendo esta palabra que le dice que de lo primero, no habrá más memoria en el cielo ni deberá haber más pensamiento en su mente.
¿Y que más le está diciendo? Que los cielos y la tierra van a pasar. Que su palabra es tan eterna que solamente se la puede comparar con lo más eterno que existe. Porque si se tratara de un problema astronómico o interplanetario, con OVNI incluido, y los cielos y la tierra, efectivamente, dejaran de ser, lo más lógico sería que, desaparecidos los portadores, la palabra también dejara de ser.
Pero sabemos que la palabra perdura para siempre. Y por eso es que la compara con algo que es para siempre, no la puede comparar con algo temporal. Es un lenguaje revertido, son imágenes proféticas. Profecía no es predicción del porvenir, es revelación contemporánea que, como tal, trae segura y enorme bendición, jamás terror.