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Cuidado con el Profeta

Si escuchamos a alguien decir: ¡Cuidado con el pastor!, pensamos que se trata de alguno que estaba haciendo alguna travesura y tiene miedo que el pastor lo vea, o que se entere y tenga problemas. Si oímos la misma expresión relacionada con el maestro, muy probablemente lo relacionaremos con la escuela secular, como en aquellos tiempos del primario cuando en medio de una batalla de tizas o papeles el maestro entraba al aula y un frío helado nos corría por la espina dorsal, porque muy pocos lo relacionarían con un maestro de la Palabra, ¿Verdad?

Si el término lo destináramos a evangelistas y apóstoles, lo más probable es que no lo entenderíamos. Pero seamos francos: si escuchamos decir: ¡Cuidado con el profeta! Allí muchos coincidirían, – incluidos varios líderes -, en que la expresión tiene algún tipo de asidero: por una serie de razones, el ministerio profético es tomado más como un peligro constante que como un ministerio de edificación.

Hoy me propongo, a partir de lo que la Biblia dice al respecto y a una enseñanza básica dejada por un siervo de Dios en el recuerdo, tratar de colocar, como corresponde, cada cosa en su justo lugar, espacio y medida.

Sería oportuno, entonces, y en primer término, esclarecer qué es la profecía, para que ha sido otorgada a los hijos de Dios y que fundamentos espirituales tiene en líneas generales. Es por ese sitio, entonces, por el cual comenzaremos.

El propósito de la vida de la iglesia del Nuevo Testamento es ser bendecida por la presencia del don de profecía. Tal como se lo veremos declarar a Pablo, el amor es nuestra búsqueda primordial, pero la profecía habrá de ser bien recibida para la edificación, exhortación y consolación de la congregación, tanto colectiva como individualmente.

Semejante aliento o estímulo de unos a otros es “profecía”, no “palabras” en el sentido de la Biblia, la cual usa las palabras mismas de Dios, pero por medio de palabras humanas que el Espíritu Santo, singularmente, trae a la mente.

La práctica del don de profecía, es un propósito de la plenitud del Espíritu. En ella se cumple también con la profecía de Joel y con la esperanza que tiempo antes expresara Moisés. Pero le da su respaldo a la operación del don de profecía y Pablo dice que este don, está dentro de las posibilidades de cada creyente.

Este don tiene la intención de suscitar una amplia participación entre los miembros de la congregación, en la que todos se beneficien recíprocamente con palabras de unción y de amor que edifican espiritualmente y profundizan el entendimiento.

Tal profecía puede proveer una ampliación del entendimiento que los corazones se vuelvan humildes para la adoración a Dios y, de pronto, se den cuenta que el Espíritu Santo tiene conocimiento de su necesidad y está dispuesto a contestar la oración.

Esta clase de profecía es también un medio por el cual se impulsa y provee visión y expectación, sin las cuales la gente se vuelve pasiva y descuidada. Estas orientaciones específicas sobre como utilizar el don de profecía, tal como sucede con todos los dones del Espíritu Santo, tienen el propósito de evitar que un don suplante el ejercicio de otros, o usurpe la autoridad del liderazgo espiritual.

Aún más, toda profecía está subordinada a la disciplina de la Palabra eterna de Dios, la Biblia, la norma por la que toda expresión profética en la iglesia debe ser juzgada.

Ahora vamos a ver lo que Dios, a través de su palabra, tiene para decir sobre el ministerio profético, que naturalmente es lo que vale, muy por encima, – de un lado o del otro -, de lo que usted y yo podamos creer, interpretar, opinar o pensar.

(2 Crónicas 20: 20)= Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: oídme Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

Aquí, habría que comenzar por saber que se quiere decir cuando dice CREED. La palabra original, allí, es AMAN, y significa estar firme, estable, establecido; también es estar firmemente persuadido; creer sólidamente.

En su forma causativa, AMAN significa CREER, es decir: “Considerar algo digno de confianza”. Esta es la palabra usada en Génesis 15:6, cuando Abraham “creyó” en el Señor.

Aquí AMAN aparece tres veces en un versículo y podría traducirse: “Cree en el Señor…y estarás seguro”. De AMAN viene EMUNAH, es decir: “Fe”. Su derivado más conocido, es AMÉN, que encierra la idea de algo sólido, firme, ciertamente seguro, verificado, establecido.

Este pasaje, en esencia, nos habla de cuidar nuestra visión espiritual; de creer en la Biblia como la Palabra de Dios y, por ende, TODO lo que ella tiene para decir. Descansar en su testimonio sobre la naturaleza de Dios, su carácter y las promesas divinas.

Y, finalmente, nos recomienda creerle a quienes proclaman la Palabra de Dios, es decir: confiar en las palabras proféticas pronunciadas por hombres y mujeres dedicados a Dios. No de cualquiera que diga representarlo o presente credenciales, sino a los genuinos y levantados por Él.

El caso es que esto nos deja muy en claro dos principios: 1)= Si le creemos a Dios, vivimos seguros. 2)= Si le creemos a SUS profetas, seremos prosperados. 3)= Y como se dice en Isaías 7:9, si no creemos, no permaneceremos.

(1 Corintios 14: 1)= Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.

Primero: la palabra PROCURAD, aquí, es la palabra ZELOO y significa ser celoso de algo, arder en deseos por algo, proseguir y perseguir ardientemente algo, desear anhelosamente o intensamente algo.

Segundo: habla de seguir el amor, porque queda muy claro que sin amor, la mayor manifestación de dones y el más heroico de los sacrificios no significan nada. Las cosas buenas deben ser bien hechas, de la manera correcta.

Además: se nos dice que todas nuestras cosas sean hechas con amor, que debemos procurar los mejores dones, de los que no debemos ignorar nada, pero que si tenemos los mejores dones, – Y por la forma en que Pablo lo ubica en este primer verso, la profecía parece serlo -, y no lo usamos por y con amor, nada somos.

(1 Corintios 14: 2)= Porque el que habla en lengua no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

Pablo pone muchas cosas que hoy todavía nos separan en un lugar tan preciso que solamente el diablo y sus demonios de ceguera y confusión no han permitido que esto esté totalmente claro y el camino a una auténtica unidad de Espíritu absolutamente allanado.

Primero: dice que quien habla en lenguas le habla a Dios merced a lo que le dicta el Espíritu y no a los hombres. Lo primero es sumamente importante porque como Satanás no entiende ese idioma, no puede estorbar nuestra comunión con el señor y porque al ser así, accedemos a un poder divino que hace altamente necesario anhelar, pedir y obtener ese don ya que indudablemente marca una diferencia.

Segundo: las lenguas, – salvo que se interpreten -, no son para hablarles a los hombres, así que si usted ora en lengua para que le escuchen los hermanos y piensen que espiritualmente usted raya a mucha altura, usted está total y absolutamente equivocado. Dios no avalará esa intención por buena que parezca.

Tercero: las lenguas son, indiscutiblemente, UNA señal de la actividad libre y plena del espíritu Santo en nosotros. Pero es un don recibido por gracia y no una opción como algunos gustan de creer. Sin embargo, no hay base para creer que es obligatorio como una especie de credencial, ya que Pablo en 1 Corintios 12:10, lo coloca como UNO de los dones, y no como EL don, expresión que repite en el verso 28, y si hiciera falta una tercera confirmación, está en el verso 30, donde explica que no todos habrán de tener todo, y finaliza en 13:1, cuando reitera que, si no hay amor, las lenguas no pasan de ser un ruido…nada más que un ruido. Cuidado: valorar los dones, no quiere decir mistificarlos. Pablo desmitifica cada don, al tiempo que valora intensamente cada uno de ellos.

(1 Corintios 14: 3)= Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

Primer punto a tener en cuenta, hermano que cree tener un ministerio profético: su palabra deberá ser para edificación, exhortación y consolación, nunca para conflicto, confusión o condena. Lo primero vendrá del Espíritu Santo, lo segundo podrá ser obra de su carne o, lo que es peor, a través de un espíritu-guía, satánico, infiltrado por el diablo para dividir, herir o agredir.

Pablo no se queda en eso. En el verso 5 dice que él quisiera que todos hablen en lenguas (Lo que muestra que no todos lo hacían), pero mucho más, que profeticen, ya que considera como MAYOR el don profético que el de lenguas, salvo que haya interpretación, porque en ese caso la iglesia recibe una comunicación directa del señor y, lógicamente, se edifica notablemente.

Nos sugiere, en el verso 12, que anhelemos los dones, no que los subestimemos o los ignoremos. Nos aclara que con las lenguas, nosotros nos edificamos pero el otro no es edificado; exactamente lo contrario que la palabra profética.

 Y nos recomienda, finalmente, que TODO sea hecho para edificación, lo que le da a entender claramente, que ningún don le ha sido dado a usted para pavonearse, cosa que es bastante común que por ahí podamos hacer sin darnos cuenta o dándonos cuenta. Desmitificación.

(1 Corintios 14: 4)= El que habla lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

Esto se ha leído e interpretado tan ligeramente que ha dado lugar a gruesos errores, marginaciones, reprimendas y hasta sanciones disciplinarias. Sin embargo Pablo es claro. No minimiza ni subestima las lenguas como algunos han creído ver, (De hecho él oraba en lenguas y lo declara), dice que nos edifica.

Es bueno, mucho más que bueno para nosotros. Lo que sí dice es que quien profetiza, edifica al cuerpo, que no es lo mismo. Y esto, hay que reiterarlo, también es bueno, también es más que bueno; mayor o mejor que lo otro, si es que usted lo quiere ver así.

Y en el verso 5, reitera un concepto ya expresado, sintetizándolo de un modo que no permite doble lectura, interpretación, confusión y no resiste tampoco ni el menor comentario.

(1 Corintios 14: 5)= Así que, quisiera que TODOS vosotros hablaseis en lenguas, pero MAS que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas. A NO SER que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

Sólo se puede acotar que en números 11:29, Moisés le pregunta a Josué si tiene celos de él, y le agrega: …Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta… Desmitificación.

Sorprende esta afirmación de Moisés porque nosotros seguimos pensando que el don de palabra profética es sólo par algunos santísimos privilegiados y él dice que TODOS deberíamos hacerlo. Sin embargo, Moisés no estaba borracho ese día y sabía muy bien lo que decía, ya que Pablo, mucho tiempo más tarde, dice exactamente lo mismo.

(1 Corintios 14: 31)= Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.

Algo queda claro: es un don que por gracia, podemos recibir todos, igual que las lenguas, pero que evidentemente no todos tienen. Y algo muy importante. Una vez recibido, el don debe aprenderse a utilizar. Para los que no lo pueden o no lo quieren aceptar, deja el verso 38: …Mas el que ignora, ignore. Listo. Punto. A otra cosa.

Ahora, la pregunta, es: ¿Cómo uso las lenguas? ¿Cómo accedo al don profético?

(Judas 20)= Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo.

Aquí hay dos palabras claves: 1)= Debemos edificarnos. Es decir: seguir creciendo, construyendo nuestra madurez SOBRE nuestra fe, no EN nuestra fe o CON nuestra fe. SOBRE. Por encima; hoy más que ayer y mañana más que hoy.

2)= Orando EN el Espíritu, no CON el Espíritu ni tampoco POR el Espíritu. Y orar EN el Espíritu es dejarnos guiar por Él con gemidos indecibles, sobre todo cuando no sabemos, con nuestro entendimiento, por qué o como orar en determinada situación, ¿Está claro?

Está bien; ya lo tengo. Ahora la siguiente pregunta, es: ¿Cómo lo uso? ¿Tal vez como a mí me parece bien? ¿O quizás como se los he visto usar a otros hermanos? ¿O tiene que ser como alguien me ordene que lo haga?

(Romanos 12: 6)= De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.

Primero; ¿Cómo es la medida de su fe? Porque si su fe es escasa, apenas sobrevive o es casi inexistente, puede hablar en lenguas o profetizar como hacen todos en su congregación para que nadie le mire torcido, pero bastará que un día aparezca alguien con discernimiento (Un don bastante escaso hoy día en la iglesia del Señor) para que toda su falsa estructura espiritual se venga al piso dejándole más humillado que si hubiera hecho lo que Dios le manda: pedir, creer, confiar y proceder con autoridad en Él y no en su habilidad.

¿Sabe cuanta lengua y profecía falsa existe, no porque estén endemoniados, sino porque no soportan quedarse atrás con respecto a otros, que en una de esas, están haciendo exactamente lo mismo? Desmitificación.

En 1 Corintios 7:7 Pablo reflexiona que a él, – Hombre -, le encantaría que todos fueran como él, parece que Pablo también tenía su ego, ¿Eh? Pero termina por aceptar que cada uno tiene su propio don. Cierto sector de la iglesia aún no entiende ni acepta esto, de allí las divisiones. En Romanos 12:12 amplía este concepto señalando que cada uno es un miembro del cuerpo; distinto, pero necesario por igual. Y en 1 Pedro 4:10 recomienda que conforme a lo que hemos recibido, lo ministremos a los demás sabiendo administrarlos con fidelidad, sobriedad y confianza.

La siguiente duda, acorde a lo que hemos visto algunas veces, entonces, es: recibo un don, lo administro y lo ministro bien, pero un día siento como que lo he perdido, como que se me ha apagado o como que no parece producir nada para edificación. ¿Será que Dios se enojó conmigo por algo y me lo sacó?

(2 Timoteo 1: 6)= Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti.

Espectacular. Pablo le dice a Timoteo que avive el fuego del don de Dios. Muy claro, pero… ¿Cómo hago para avivar ese fuego? Muy sencillo. ¿Cómo se aviva un fuego? Hay dos métodos infalibles: combustible o aire.

De acuerdo con el idioma bíblico, aceite y viento. Curioso, el aceite es tipología probada de la unción del Espíritu, y el viento, el Espíritu mismo. Debe ser casualidad… ¿O será que como somos vasos de barro vamos perdiendo combustible y viento y debemos renovarnos, (Esto es: recargarnos) continuamente en oración, ayuno y obediencia?

En 1 Timoteo 4:14, en un mismo contexto, Pablo le recomienda a su discípulo que NO DESCUIDE el don. Sin embargo, esto no actúa mágicamente, sino a través del conocimiento y la sabiduría que vienen por la revelación, (No por estudios teológicos), tal como se los expresa a los Efesios en su carta.

(Efesios 1: 17-18)= Para que el Dios de nuestro señor Jesucristo, el Padre de gloria, (No cualquiera, no un hombre, no un método, no una doctrina), …os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (Diga: necesito sabiduría y revelación para conocerlo a Él).

……alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, (Muchos ignoraban que el entendimiento tenía ojos. Bueno, quizás muchos ignoraban que existiera el entendimiento, o que fuera necesario) …para que sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.

Hay muchos, muchísimos todavía que se resisten tercamente a lo que denominan como “caminar en fantasías”. No aceptan otra sabiduría que no provenga de un análisis, de un estudio intelectual o del traspaso de un profesor en un aula; no creen en la revelación porque sostienen que es imposible que Dios revele algo nuevo a un pobre individuo cualquiera, cuando muchos sabios y prestigiosos comentaristas ya arribaron a opiniones aparentemente inamovibles.

Lo que sucede es que cuando las cosas empiezan a salirse de la esfera de la lógica mental y empieza a entrar en un ámbito netamente espiritual, (Le recuerdo de paso que Dios es Espíritu), la madurez o inmadurez deja de medirse por el almanaque o los títulos y comienza a manifestarse por la fe o simplemente una rutina eclesiástica. El autor de la carta a los Hebreos había observado esto y deja su enseñanza concreta y precisa.

(Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, (¿Quiénes serán los que alcanzaron madurez? ¿Los doctores modernos de la ley? ¿Los master en Divinidades? ¿Los distinguidos con notas sobresalientes en institutos y seminarios?)

…para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. (¿Usted me quiere decir que si mis sentidos, – Vista, Oído, Olfato, Gusto, Tacto -, están ejercitados, eso me va a ayudar a discernir mejor?

Si hablamos de sentidos naturales, podrá parecer una barbaridad esto, pero si entendemos que hay ojos espirituales, oídos espirituales, olfato espiritual, gusto espiritual y hasta tacto espiritual, las cosas comienzan a tomar bastante sentido, ¿No cree?

Cuando se consigue esto, ¿Quién lo determina? Dios, que le hace decir a Isaías 7:15: Comerá mantequilla y miel (Alimento infantil) hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno. De acuerdo, pero entonces: ¿Quién es quien y qué es qué? Porque la mayoría conoce lo que hay, pero muchos menos lo que tienen para sí.

(Efesios 4: 11)= Y él mismo, (Cristo), …constituyó a unos, apóstoles; (Usted puede ser apóstol, hoy, en este tiempo) a otros, (No a los mismos, dice que: a otros) profetas (Basta, Terminado. No se quedó allá lejos en el tiempo. Está hoy vivo y vigente. El ministerio profético fue lo que fue en aquel tiempo y está llamado a ser lo que Dios quiere que sea hoy, en 1997) …a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros.

La iglesia hoy tiene esta disposición: el pastor, para liderar la congregación y atender sus conflictos y problemas domésticos; el maestro, para que de, a veces y si está confundido en los tiempos, tediosas clases que no suelen ir más allá de un vistazo a mapas e información histórica y memorización de textos bíblicos y, natural y obviamente, la doctrina denominacional, en la que se enseña en qué cree esa congregación y en qué no cree; el evangelista, para enviarlo a carpas, campañas y reuniones donde haya gente nueva. A los que dicen ser profetas, se los tiene ahí, como en una especie de freezer, y a los apóstoles, directamente, se los nombra según el tiempo que lleve como pastor y los contactos que haya hecho durante ese lapso.

(Verso 12)= A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, (Pero esto dice que los cinco ministerios son para perfeccionar a los santos. ¿Cómo se entiende? La palabra PERFECCIONAR, aquí, es la palabra KATARTISMOS, y significa Adecuar, Preparar, Entrenar, Calificar plenamente para el servicio.

¿Hay lugares donde pastores, evangelistas, maestros, apóstoles y profetas abandonan sus status terrenales y se dedican a entrenar y a preparar a futuros pastores, evangelistas, maestros, profetas y apóstoles?

En el lenguaje clásico, KATARTISMOS, se aplica a la colocación de un hueso durante una cirugía. ¿Qué tiene que ver esto? Mucho. Que el Gran Médico, Jesucristo, está haciendo ahora todos los ajustes necesarios a fin de que la iglesia no quede descoyuntada. …Para la edificación del cuerpo de Cristo.

Sí, ya sé, usted me dirá que esta comparación es solamente simbólica, que ese cuerpo no es como un cuerpo natural, sino algo parecido que…Suficiente. Siga leyendo, por favor.

(Versos 13 al 16)= Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

¿Qué lleguemos a la unidad de qué? ¿De los pentecostales? ¿De los bautistas? ¿De los nazarenos? ¿De los hermanos libres? No. De la fe y del conocimiento. ¿Y como haremos para llegar a la unidad de esa fe y ese conocimiento si cada denominación lo ha visto diferente?

Tengo una mala noticia. El término DENOMINACIÓN, no existe en la Biblia. Obviamente, la terminología INTERDENOMINACIONAL como factor de unidad, mucho menos. Ni hablar de ECUMENISMO. ¿Entonces? Entonces, en el mejor de los casos, – En el mejor, ¿Eh? -, doctrina de hombres.

Espíritu humanístico, si es que lo quiere tomar en términos de guerra espiritual. ¿Y para que se nos darán estas pautas tan difíciles de cumplir hoy día?

…Para que ya no seamos niños fluctuantes, (Niño es inmadurez. Fluctuante es andar de aquí para allá rebotando y golpeándonos una y otra vez) …llevados por doquiera de todo viento de doctrina (Se lo vengo diciendo desde hace un buen rato, ¿No es así?) …por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, (Es bastante fuerte, esto, ¿No cree? ¿Qué debo hacer? ¿Borrarlo de mi Biblia? Pero está, tiene valor, no puedo sacar ni poner nada en la escritura. ¿Qué haremos?

…Sino que siguiendo la verdad en amor (¿Quién es la verdad? Cristo dijo: YO SOY la verdad) …crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, (¿Acaso el fundador de la denominación? ¿Su doctrina aprobada por una junta de afamados teólogos? ¡¡¡NO!!!) …esto es, Cristo.

…De quien todo el cuerpo, (¿Su iglesia? ¿La mía? ¿La del vecino? ¡¡NO!! ¡¡Todo el cuerpo!!) …bien concertado y unido entre sí, (¿Estará ese cuerpo bien unido y concertado entre sí, hoy?) …por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, (¿Por todas las qué..? Las coyunturas, el hueso, el perfeccionamiento aportado por los cinco ministerios.

¿Qué se ayudan mutuamente? Dice eso. Pregunta: ¿Se están ayudando, hoy, mutuamente pastores, evangelistas, maestros, profetas y apóstoles? ¿Lo están haciendo?) …según la actividad propia de cada miembro, (La iglesia no es UN hombre. La iglesia es UN cuerpo. La cabeza es Cristo, y quien no esté sujeto a su autoridad no puede ser cabeza humana de nada; y el poder que se mueve es el del Espíritu Santo, y la que decida moverse por algún poder político, económico o de otra naturaleza, no forma parte de la familia de Dios) …recibe su crecimiento para ir edificándose en amor…

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enero 1, 2015 Néstor Martínez