Lo que el mundo secular conoce Religión Cristiana, (Al menos así la denominan), mayoritariamente, es lo que predomina en casi todo el mundo: el Catolicismo Romano en una voluminosa proporción y el llamado primariamente Protestantismo, al cual posteriormente va a adherir, formalidades más o menos, la iglesia Cristiana Evangélica, que en la sumatoria de todas sus denominaciones, grupos y sub grupos, es la que de alguna manera compite con la romana en cantidad y presencia. Los líderes de ambas fracciones tienen jerarquías y títulos preestablecidos que todo el planeta en mayor o menor medida, conoce. Si alguien habla de sacerdote o cura, ya el resto sabe a quiénes y a qué se refiere. Y si lo que menciona es pastor, anciano o siervo, también. Con mayores o menores diferencias, eso es todo. La única duda que nos queda a los que nos gusta escudriñar es: ¿Cómo se interpretó eso del liderazgo humano y bajo qué rutinas lo hicieron? Juan 10 trae algo de claridad.
Porque Juan cuenta que Jesús dijo que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, (Así se le llama al corral donde se las encierra) sino que sube por otra parte, ese es un ladrón y salteador. Obviamente, que el que sí entra por la puerta, es el auténtico pastor. A éste es al que las ovejas le conocen la voz y lo siguen, eso también está escrito. Pero fíjate que esto significa que él va delante de ellas, no empujándolas como tantas veces hemos visto. De hecho, por obvias razones, no conocen la voz del falso, del extraño y jamás lo seguirán. La gente que oyó a Jesús decir eso, convengamos que no le entendió nada, así que Él decidió ser claro y concreto. Les dijo que EL era la Puerta, (En la Biblia, te recuerdo, Puerta siempre representa Autoridad) Y añadió que Él es el buen pastor, porque es el único que dará su vida por las ovejas.
Después Juan alude al asalariado, que tal como su nombre lo dice y da a entender, es el que ocupa un lugar por un salario, no por amor, ni vocación, ni llamado. Lo más puntual que dice de él, es que no les importa las ovejas. Y allí es donde pronuncia el texto que, de haberse interpretado correctamente, jamás hubiera dado lugar a errores. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Aquí queda muy claro que cuando él se refiere a redil, a corral, a lugar de encierro, está hablando del pueblo hebreo, pero cuando dice que tiene otras ovejas, allí tiene que ver con los gentiles, o sea que se refiere a la mayoría de todos nosotros. Y allí, llamativamente, no menciona redil, sino rebaño, que no es la misma cosa.
Porque un rebaño es un grupo, en este caso de simbólicas ovejas, que anda en total libertad buscando los mejores pastos para alimentarse. Esa es una tipología clarísima de la iglesia, de la iglesia genuina, no estoy hablando de Babilonia la ramera imitadora. Y dice que ese rebaño, (Él dice que es UNO, no miles divididos por doctrinas humanas) tendrá UN pastor, no millares. Y que ese pastor, lo reitera, es Él. Y añade que es sólo a Él que la oveja le conoce su voz y decide seguirlo. No habla de ninguna manera de un hombre, que en casos ni siquiera es levantado por Dios, sino por juntas también humanas a través de estrategias o promociones de contenido político interno. Eso es en grandes rasgos un asalariado. Un pastor hombre, que los hay porque así se lo reconoce en Efesios, es alguien que ama, apacienta y protege a esas ovejas, pero que de ninguna manera las somete o esclaviza.
En esto se fundamenta la reforma que las trompetas que sonaron durante la pandemia anunciaron y que muy pocos se dignaron a oír, muy preocupados en reinstaurar la estructura eclesiástica tal como estaba como forma precisa de no perder beneficios ni privilegios personales. Si la iglesia de Jesucristo realmente quiere hacer la voluntad de Dios, deberá depender de UN pastor, que es Cristo, cabeza indiscutida y moverse conforme a lo que el Espíritu Santo envíe como guía a toda verdad. Cualquier otra modalidad o metodología, será caer en más de lo mismo que hemos tenido hasta hoy. Y quien pueda decir que eso funcionó y que la sociedad respeta a esa iglesia y desea ser como ella, está hablando de otro planeta, porque en este todavía la novia gloriosa sin mancha ni arruga, no ha aparecido con la potencia que sólo el poder divino le otorga. En suma, este es un tiempo de grandes decisiones. Entre ellas, la que más nos compete, es establecer un genuino culto a la transparencia.