Es muy curioso la reacción de cada uno respecto al primer crimen que registra la Biblia. Escuché a mucha gente decir que lo hubiera fusilado a Caín, a otros que lo hubiera encerrado en una de esas antiguas mazmorras hasta que se volviera viejo y así, conceptos de justicia por el estilo y conforme a lo que los hombres entienden como tal. Sin embargo, cuando llegamos al verso 15 del cuarto capítulo del libro de Génesis, nos encontramos con una actitud divina que, en primer momento, nos deja sin palabras. Y luego, cuando podemos reaccionar, buscamos las mil y unas formas de justificar o entender lo que de hecho, no podemos entender por una simple razón: el amor de Dios tiene un nivel y una altura que ninguno de nosotros puede no sólo entender, sino incluso aceptar.
Porque en ese pasaje, leemos: Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. A ver: ¿Qué parte del concepto de Justicia que tiene nuestro Dios no entendiste? Caín era un asesino que ni siquiera quería saber nada con el Dios que había creado nada menos que a sus padres. En cualquier país de primer mundo, condena a perpetuidad o, incluso, pena de muerte si la hubiera. Dios le pone una señal para que nadie que se lo encuentre, lo mate. Y además dice que quien lo hiciera, sería castigado siete veces. Siete es el número de lo completo y significa: todas las veces que fueran necesarias.
Luego Caín tuvo un hijo al que llamó Enoc, y en su honor, le construyó una ciudad a la que le puso su nombre, Enoc. ¿Sabes qué? Otra de Caín. Dios siempre sugirió, aunque sin ordenarlo, que sus hijos vivieran en las superficies libres, en los campos. Deseaba que su creación humana viviera en cercano contacto con una naturaleza que Él había creado justamente para que ese hombre la disfrutara. Caín decidió construir una ciudad. Yo pregunto: ¿Dónde suceden los actos más horribles que los seres humanos puedan cometer contra otros seres humanos en lo que sea? ¿Es en el campo o en las ciudades? Creo que ya tienes una respuesta para un interrogante que tal vez hayas tenido por años.
El hombre se aglutina, se hacina y se corrompe en una ciudad, que lo quieras o no, es sustentada en todas las áreas por lo que producen los campos. ¿Hace falta añadirle algo más? Sí, ya lo sé, podrás mencionarme todos los avances de la ciencia o la tecnología, que no salieron de los campos sino de las ciudades, ¿Verdad? De acuerdo, pero te pregunto: ¿Tú crees que, si instalas una construcción acorde con las necesidades, no se podrían implementar todos esos avances desde un lugar que no fuera una ciudad? Y no te lo digo por algo personal. Vivo hoy en una ciudad bastante grande, aunque nací en un pequeño poblado rural de mi país de seiscientos habitantes.
De esa descendencia, fueron naciendo distintos individuos que, de alguna manera, fueron el punto de partida para diversas actividades. Jabal, que fue el padre de los que habitan en tiendas y crían ganado. Ganadería. Luego apareció Jubal, que fue padre de todos los que tocan arpa y flauta. Arte. En este caso, musical. Y finalmente Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro. Orfebrería, artesanía. En ese estado general. Eva concibe nuevamente y es madre del hijo que vendría en reemplazo afectivo del desaparecido Abel: Set, cuyo nombre se traduce algo así como Sustituto. Pero lo impactante en este capítulo se encuentra en el último versículo, el 26, donde se habla de la descendencia de Set.
Dice: Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová. Veamos: no soy un historiador erudito en calcular fechas de hechos básicos, pero no me cuesta nada, igual que supongo no te costará a ti, darme cuenta que pasó mucho tiempo desde la creación de Adán y Eva hasta que llega esto que leemos en el último párrafo: Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová. ¿Y hasta allí qué cosa invocaban? No lo sé, pero el nombre de Jehová como Dios supremo del universo, comenzó a ser invocado por la gente desde este momento. Yoma nota y regístralo, no es un tema menor.
El capítulo siguiente, generalmente ha sido uno de los menos leídos por la globalidad lectora de la Biblia. Sólo lo hemos hecho aquellos que, por una u otra razón, acudimos a él para extraer cosas que nos fueran útiles para la enseñanza. Sin embargo, hablar de la genealogía de Adán, no es poca cosa. Tanto que, en el segundo verso, nos encontramos con algunas cosas que muy pocos han entendido o, incluso, ni siquiera les han prestado mayor atención. Lee: Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados. Lo primero es lo primero: Varón y hembra los creó. Punto. Nada más para añadirle. ¿Algún tercer sexo alternativo? No. ¿Alguna ambigüedad entre uno y el otro? No. ¿Alguna forma de bisexualidad que le permitiera a cada uno elegir que camino tomar? No.
El varón con un pene y la hembra con una vagina. Uno encajando en el otro, tanto para placer físico como para prosecución de la especie. Punto. No soy un vejestorio enfermo de senilidad ni de legalismo para ponerme a discutir modas y costumbres. Sólo sé que, si mi Padre celestial hubiera decidido y deseado crear un sexo alternativo para evitarle a todos los que hoy se sienten marginados o a contramano con la sociedad, ese sufrimiento, no tengo ninguna duda que lo hubiera hecho. ¿O hay algo imposible para Dios? Pero no lo hizo. Dijo varón y hembra, los bendijo, que significa que habló bien de eso, y allí se terminó la conversación. Tómalo o déjalo, eres libre de elegir y decidir, pero no me lo intentes modificar, porque eso ya entra en otra categoría.
Y luego viene la segunda perla en la misma grase. Porque dice que llamó el nombre DE ELLOS Adán, el día en que fueron creados. No fue tiempo después de crearlos, no fue luego de meditarlo, no fue luego de consultarlo con algún ángel. Fue de inmediato, el día en que fueron creados. ¿Y qué fue lo que hizo? Llamarlos por el nombre de Adán, A ELLOS. ¿A los dos? Sí, de eso no hay dudas. El término que se traduce como A ellos, es shem, y significa marca o memorial de individualidad. Ampliando, de la derivación de sum, vemos que también quiere decir poner, y en la posterior ampliación a shamáyim, vemos que se lo entiende como ser elevado.
La Nueva Versión Internacional, traduce esto como que los llamó seres humanos. Se utiliza la misma palabra em hebreo para Adán y seres humanos. A la raza humana, -los seres humanos-, Dios le dio el nombre de humano desde el principio. No es sexista ni tiene relación con el género llamar a la raza humana por el título general de seres humanos, porque Dios así lo hizo. Y Dios no es ni masculino ni femenino, Dios es Espíritu y los espíritus no tienen sexo ni género. ¡Pero Néstor! ¡Es que lo llamamos Padre! Sí, porque Jesús así lo hizo, pero nadie se hubiera asombrado ni escandalizado si se hubiera tomado a Dios como Papá-Mamá. Que no significa doble sexualidad, sino doble función, que no es lo mismo.
Y Luego se Despacha con toda la genealogía de Adán. De acuerdo, no es algo justamente muy entretenido para leer y, la gran mayoría, si no lo pasa por alto y sigue con otra cosa, tal vez por culpa lo lee completo, pero sin registrarlo demasiado. Es un error. En las genealogías hay tesoros escondidos que valen realmente la pena encontrar. No es la esencia de este trabajo, ya que esto que te digo merece un tratamiento especial y un estudio exclusivo. Así que sólo voy a mencionar los nombres que parten desde Adán en adelante. Enós, hijo de Set, Cainán, Mahalaleel, Jared y Enoc. Aquí pongo un pequeño freno para recordarte que este es el Enoc al que Dios se llevó sin que pasara por muerte.
Pero antes de eso, engendró a Matusalén. Y aquí prosigo: Lamec, Noé y sus muy conocidos hijos Sem, Cam y Jafet. Hasta aquí llega esa genealogía primaria. Porque luego se nos cuenta que, a los hombres, que se habían multiplicado grandemente, les nacieron hijas. Y que los hijos de Dios vieron que esas hijas de los hombres eran hermosas y las tomaron como mujeres para sí. Alguna vez alguien me predicó que esos “hijos de Dios” de los que se habla, eran ángeles. Me gustaría seguir escudriñando lo que resta de Génesis para ver si eso realmente era así. Aprendí a no quedarme con lo que alguien me enseña sin probarlo con mi Biblia. Aspiro y recomiendo que cada uno de ustedes haga lo mismo con esto y todo lo que ministerialmente entrego.
El verso 3, dice: Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Es indudable; Dios se enojó por esto de que los hijos de Dios tomaron como mujeres a las hijas de los hombres. Tanto que ahí mismo le quita toda posibilidad de eternidad terrenal a ese hombre y le otorga, casi como límite, ciento veinte años. Aquí también conviene recapacitar si podemos interpretarlo como años de trescientos sesenta y cinco días o de otra cantidad conforme a la época. No lo sé, pero lo que sí sé es que ciento veinte de esos años después, se produjo el diluvio del que sólo se salvó Noé y su familia.
Y creo que la prueba de que lo que nos dijo aquel predicador no estaba demasiado lejos de la verdad, nos la trae el verso 4: Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. ¿Gigantes? ¿Y por qué había gigantes? Por la descendencia natural de la unión entre esos hijos de Dios y las hijas de los hombres. Había gente de tamaño inusual en la tierra, tanto antes como después del diluvio, y también mucho después. Pero estos fueron los únicos anteriores al diluvio, y eran así debido al elemento demoníaco de su ascendencia. ¿Demoníacos? ¡Si dice que eran hijos de Dios!
A ver; la frase hijos de Dios, claramente se refiere a las criaturas angelicales, porque esto ya fue dicho en otro sitio del Antiguo Testamento. Probémoslo. Job 1:6: Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Satanás también es hijo de Dios, sin dudas, aunque nos cueste creerlo con nuestra mente intelectual. Job repite esto casi calcado en 2:1 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. Si lo quieres más nuevo, en la carta de Judas, verso 6, se nos habla de los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada.
Y en el verso siguiente, amplía para decirnos que ellos pecaron habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza. Es bastante evidente, entonces, que aquí en Génesis 6, como en Sodoma y Gomorra, había una unión sexual antinatural. Es inútil especular sobre la naturaleza de esta unión. Si se produjo por algo como posesión demoniaca, o si los ángeles tienen el poder de asumir la forma de los hombres, no es revelado. Pero debemos entender que el ocultismo está lleno de asociaciones sexuales con el demonio y, hoy día, son aquellos que persiguen activamente estas asociaciones. En suma: aquel concepto respecto a la asexualidad de los ángeles, quedaría en un recipiente de error, como tantos que se nos indujo a cometer. No habla de ángeles de Dios, pero habla de demonios, que son ángeles caídos. La esencia de uno y otro es la misma, sólo se modifica su conducta.
En Judas 6 también se ve claramente lo que Dios hizo con estos ángeles malos. Ellos están reservados en cadenas de eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día. Al no mantener su lugar, ahora permanecen encadenados. Su pecaminosa búsqueda de la libertad los ha puesto en la esclavitud. Primera de Pedro 3:19-20 nos dice que Jesús fue a estos espíritus desobedientes en su prisión y proclamó su victoria en la cruz sobre ellos. La objeción ofrecida a la anterior interpretación se encuentra en Mateo 22:30, donde Jesús les dijo a los ángeles que ni se casarán ni se darán en casamiento. Pero cuidado y atención con esto. Jesús nunca dijo que los ángeles eran asexuados y, además, estaba hablando acerca de los ángeles fieles (los ángeles de Dios en el cielo), no de los rebeldes.
El libro de 1 Enoc, un libro en el que algunos descreen y otros lo tienen como caballito de batalla para todo, y que según nos enseñaron no es escritura inspirada, contiene algunos comentarios exactos: Y aconteció que los hijos de los hombres se habían multiplicado y en esos días les nacieron hijas atractivas y hermosas. Y los ángeles, los hijos del cielo, las vieron y las desearon, y se dijeron el uno al otro: “Ven, vamos a escoger esposas de entre los hijos de los hombres y engendrar hijos con ellas” […]. [Ellos] tomaron para sí mismos esposas y cada una escogió para sí una y comenzaron a ir a ellos y se contaminaron con ellos y les enseñaron hechizos y encantamientos y ellas quedaron embarazadas y engendraron grandes gigantes. Y hubo mucha impiedad y cometieron fornicación, se descarriaron y se corrompieron en todas las formas.
Entre el verso 5 y el 7, se muestra el enojo y desagrado de Dios y su decisión inmutable de sancionar de manera contundente a un hombre que le estaba fallando más que feo. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, (¿Igual que hoy?) y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. (Si, igual que hoy) Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. (¡Wow! ¿Alguien leyó esto con atención?) Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.
(¿Quién te asegura que un día Dios no vuelva a pensar del mismo modo? Mi Biblia. Ella dice muchas cosas, pero con relación a esto, no dice nada que permita pensarlo) Y allí aparece la figura de Noé, del que se dice que halló Gracia delante de Dios. ¿Motivos? No se mencionan. Porque si la Gracia es un favor de parte de Dios hacia seres que de ninguna manera se merecen nada, no podríamos encontrar detalles que nos aseguren estar dentro de esa Gracia. ¿Qué tenía Noé que no tenían otros hombres de su época? No lo sabemos con precisión, pero si podemos compartir algunos puntos esenciales que ayuden a estar dentro de esa Gracia. No para ganarla, porque a la Gracia no se la gana, pero si para ser alguien a quien Dios podría mirar.
Hallar gracia ante los ojos de Dios es un anhelo común para los creyentes. Significa recibir el favor divino y ser aceptado por Dios a pesar de nuestras imperfecciones y pecados. Aquí hay algunos pasos prácticos que puedes seguir para encontrar gracia delante de Dios: En primer lugar, debes desarrollar una relación personal con Dios a través de la oración y el estudio de la Biblia, una intimidad cierta y despojada de toda religiosidad y ritualismo hueco. La comunicación constante con Dios nos acerca a Su corazón y nos permite experimentar Su Gracia. En segundo término, arrepiéntete y confiesa tus pecados. Reconoce tus errores sin buscar culpar a terceros y busca el perdón de Dios.
La confesión sincera nos acerca a Su Gracia. En tercer punto, pide perdón y enmienda. No solo confieses tus pecados, sino también busca cambiar tus acciones. La Gracia de Dios nos ayuda a crecer y transformarnos. Y, finalmente, busca la guía y el apoyo de creyentes. Compartir con otros creyentes, recibir enseñanza, exhortación y aliento, fortalece nuestra fe y nos acerca a la Gracia de Dios. Si es tu deseo asistir a un templo para ello, hazlo, pero créeme que no pasa por allí, sino con estar con gente en un mismo espíritu. Recuerda que la clave para encontrar gracia ante los ojos de Dios es la obediencia a través de la fe en Jesús y el obedecer Sus mandamientos.
Y nos dice que luego la tierra se corrompió y se llenó de violencia. Y como para que no queden dudas, te aclara que Dios vio que toda carne había corrompido su camino y decidió eliminarla, pero antes llama a Noé y le encarga que construya el arca. A esa historia la conoces tan bien que no voy a repetirla. Sólo me voy a limitar a recordarte que este viejito llamado Noé, comenzó a construir una nave en un lugar donde no había agua navegable ni había llovido por años. ¿Qué le hubieras dicho si lo veías martillando su embarcación? ¿Lo hubieras llamado un justo de Dios obedeciendo, o un viejo loco delirando? ¿Le hubieras ayudado a calafatearla o lo hubieras denunciado al psiquiátrico de la zona?
Volviendo al tema de la violencia. Pienso y pregunto; donde quieras que tú vivas y me estés leyendo, ¿No estás viendo en tu alrededor un aumento creciente de la violencia? Mira; hablando con gente que estudia sobre comportamientos humanos, ellos sostienen, -desde la ciencia-, que la violencia se manifiesta cuando las personas se vuelven agresivas, casi sin motivos visibles. Y que las personas tienen esa conducta por causa de que tienen miedo. Miedo trae agresividad, agresividad trae violencia. Perfecto. Una pinturita la psicología para el diagnóstico, pero… ¿Alguien se puso a pensar qué es lo que produce miedo en la gente? Sí. ¡Acertaste! Uno o varios demonios que te atormentan enviados por quien es justamente el dueño del imperio del miedo y la muerte. ¿Necesitas que te dé su nombre? No me gusta promocionar a nadie que no lo merezca, y mucho menos a él.
Y allí mismo, entonces, Dios personalmente le dice a Noé que se fabrique el buque que salvará su vida y la de toda representación de la vida del planeta. Redondeando, ciento cuarenta metros de longitud, veintitrés metros de ancho y catorce de alto debía tener esa nave. Con un a ventana en la parte superior, de modo que sólo le permitiera a Noé mirar hacia el cielo y no hacia la tierra, ya que Dios no quería que él pudiera ver con sus ojos el juicio. Sólo se salvaron del diluvio los peces. Todo lo demás con vida, a excepción de lo que entró en el arca, fue extinguido. La gran duda de los teólogos, fue: ¿Sólo fue en esa zona el diluvio o abarcó todo el planeta?
No hay registro concreto y exacto en la Biblia, pero por algunos conceptos vertidos, casi resultaría implícito que cubrió a todo el planeta. Difícil de creer, ¿Verdad? Sí; tan difícil como creer en un Dios invisible, en un Cristo resucitado y un Espíritu Santo en forma de paloma sin ser paloma, sólo viento, tú lo decides. Y te va nada menos que tu Vida Eterna en ello. Y Dios le dice a Noé que establecerá un pacto al estilo de un salvoconducto para él, su mujer, sus hijos y las esposas de sus hijos, esto es: salvo él y toda su casa, independientemente de si el resto de su familia se merecía ser salva. Sólo por la vigencia de una promesa. La misma que rige para ti y tu casa, hoy, pleno siglo veintiuno. Pero, no de modo automático; sólo si tu casa acepta a Cristo y lo hace Señor de sus vidas.
Y tengo un párrafo especial dedicado a los animales que ingresaron a esa arca y salvaron sus vidas y preservaron sus especies. El 19 y 20 muestran a Dios instruyendo a Noé al respecto: Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida. Dos por especie. Siete parejas de los considerados limpios, una de los impuros. Macho y hembra de cada especie. ¿Ningún sexo alternativo? Ninguno. ¿Prosecución de la especie asegurada? Un macho y una hembra de cada uno y punto. No hubo, no hay ni habrá nada más. Allá cada hombre o mujer con sus decisiones y sus conceptos carnales.
Dios fue, es y será muy claro al respecto. Ahora bien: ¿Todos los animales que entraron al arca y se salvaron, vivían en esa zona? No. Te doy un ejemplo. Pingüinos y osos polares, ¿Cómo llegaron allí? Caminando. ¿Cuánto tiempo antes debieron salir para llegar a término y salvarse? Años. Uno, dos, tres, no lo sabemos. Sólo es suficiente con aceptar que algo los sacó de su habitar natural y se los llevó a un lugar que ni siquiera conocían. Imagínalo como quieras, créelo como te alcance tu fe, pero lo cierto es que así fue. Y si quieres sonreírte, imagínate la carita de Noé cuando vio llegar a esa pareja de pingüinos bamboleándose con todo su plumaje invernal en las ardientes arenas de esa región. No es para cualquiera ser creyente, ¿No te parece?
Y nosotros, alegremente, decimos que llovió cuarenta días y cuarenta noches, y lo tomamos como algo impactante, pero casi natural. ¿Quieres que saquemos una cuenta rápida? El diluvio, tal como su nombre lo dice, no fue una llovizna tenue ni un chubasco mediano. Fue lluvia en serio, nutrida, fuerte y persistente. Cuarenta días. A ver: ¿Cuánta agua podría haber caído en una hora? Ponle cien milímetros. Multiplicado por veinticuatro horas, de un día y su noche, dos mil cuatrocientos milímetros por día. Multiplicado por cuarenta días, noventa y seis mil milímetros. Llevado a centímetros y luego a metros, casi cien metros de altura se elevaron las aguas.
Convengamos que hoy, en algunas de nuestras más grandes ciudades, algunos de esos edificios gigantescos hubieran quedado libres en sus cúspides, pero en esa época no los había, así que inexorablemente, todo quedó tapado por las aguas. De hecho, este cálculo es sumamente raquítico. El volumen fue mucho mayor porque quedaron sepultadas todas las grandes montañas, y hay muchas que superan los tres mil metros. Además, todos estos cálculos los estamos haciendo en base a días con una cantidad de horas como las que hoy disponemos, sabiendo que en esa época esto no era así, pero lo escribí igual porque quise que tu imaginación te permitiera entender en parte la magnitud de ese evento. Ciento cincuenta de esos días, estuvieron las aguas allí. A valores de hoy, cinco meses.
Y dice que Dios se acordó de Noé y de todos los animales que había en el arca, y decidió enviar un viento que determinó que las aguas se retiraran. Perdón… ¿Dice que “se acordó”, Dios de Noé, el arca y los animales? ¿Me está diciendo que Dios se había olvidado de ellos? No es tan así. La palabra traducida como se acordó, es zakár, y entre otras acepciones, hace referencia a machos cabríos, lo que a mí me está diciendo que, de alguna manera, la reacción de Dios no fue de recuperar su memoria y acordarse de que por ahí flotando a la deriva andaba un arca con una familia humana y un montón de animales, sino que el juicio y sacrificio de ofrenda había llegado a su fin.
Este es el inicio del capítulo 8 y da comienzo a el reseteo de un planeta llamado tierra con un nuevo concepto de vida a futuro. Una vida que comenzaría en el momento en que Dios mismo le ordena a Noé salir del arca él, su mujer y toda su familia. Luego haría lo propio con los animales. A esta última escena, ¿Puedes imaginarla? Como buen creativo que he sido, mi imaginación siempre fue lo suficientemente activa como para idear escenarios y episodios, pero te confieso que a esta escena no me la puedo imaginar. Una fila interminable de animales de todos los tamaños, especies y condiciones, saliendo lentamente de esa nave encallada en la cima del monte Ararat. Porque los camellos se quedaron por ahí cerca a vivir sus vidas normales, pero… ¿Y mis amigos los pingüinos? ¿Cuánto tiempo tuvieron que bambolearse hasta llegar a sus congeladas habitaciones? Fe y punto. Sin análisis intelectuales, por favor.
Lo cierto es que en el final del 8, vemos como Noé arma un altar y ofrece una ofrenda en holocausto a Jehová. Y se nos cuenta que: Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche. Toma nota con cuidado, así no cometes ningún error a futuro respecto a decisiones endilgadas a un Dios que aquí creo que es muy concreto y claro.
Dice que no volverá a maldecir la tierra por causa del hombre, que es como reconocer que ese hombre, por mejor intencionado que sea, no podrá evitar sucumbir en ciertos casos por causa de la debilidad de su carne. Y dice que tampoco destruirá todo ser viviente como lo hizo allí, y que mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera, esto es, la siembra y la cosecha y los climas y las cuatro estaciones al respecto. Importante, porque todavía andan por esas calles de Dios, algunos predicadores de la hecatombe, gente que parecería disfrutar de plantar la idea de una hecatombe final donde Dios, supuestamente cansado de todas nuestras barbaridades, hace explotar el planeta, (Dicen que esta vez con fuego) y nos pulveriza a todos. La relación con una catástrofe nuclear es apenas una simple coincidencia a la que resultaría imposible no acudir si creemos eso. Allá cada uno.
Y es bastante curioso el recomienzo que se hace en los primeros versos del capítulo 9. Porque una vez abandonada el arca, Dios bendice a Noé y sus hijos, y les ordena fructificar y multiplicarse. Pero es el verso 2 el que tira un concepto que vamos a coincidir que el hombre hizo a un costado y dejó de practicarlo conforme a ese mandamiento post diluvio. El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. Entendamos bien, por favor. No les dice que de allí en más ellos tendrán que tener miedo de todos los animales, aves y etc., como algunos interpretaron y enseñaron.
Si así fuera, eso de entregarles los animales en sus manos sería contradictorio. ¿Cómo voy a tener en mis manos y bajo mi autoridad, algo a lo que le tengo miedo? Es a la inversa. Los animales van a temerle al hombre. Y eso es así, sin dudas. Por más que algunos de los bravos, como tigres, leones, lobos y otros que han matado gente, eso ha sucedido porque ellos se sintieron acorralados y, por miedo, atacaron. De otro modo, si se sienten seguros, los animales no atacan al hombre, al menos en su enorme mayoría. El único mamífero que mata por interés, odio o incluso divertimento, es el hombre. Los animales lo hacen por defensa o para alimentarse. Es para repensar el calificativo de animales, ¿No te parece?
Y después viene el mandato sobre la alimentación del ser humano, dicho de un modo que contradice algunas opiniones de gente con hábitos alimenticios sanos, pero en algunos casos sobredimensionados. Porque Dios les dice: Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Todo lo que se mueve y vive. Pedro, mata y come, ¿Recuerdas? Mi interpretación, de la cual seguramente no me verás elaborar ninguna doctrina, me dice que todo lo que hay en el planeta es apto para que nos alimentemos. Si es una zona donde existe vegetación y se puede sembrar y cosechar, lo ideal para nuestra salud, sería la ingesta de estas legumbres y plantas verdes que se mencionan al final.
De hecho, reitero, nuestra dentadura es la de un herbívoro, no la de un carnívoro. Pero en el caso de habitar zonas áridas y sin acceso a vegetales, entonces matar para comer no es ni pecado ni contradictorio a las leyes divinas. Pero, y mucha atención con esto, porque he conocido cristianos que tenían algunas prácticas supuestamente deportivas de muy dudosa catadura: matar para comer, no por deporte. La caza deportiva, incluso para cortar cabezas y decorar salas fastuosas con ellas como símbolo de la valentía y la puntería de alguien que se enfrenta con un arma moderna a un pobre bicho que sólo tiene sus dientes y sus pezuñas para defenderse, habla por sí misma de la mediocridad de esas personas. De hecho, Dios prohíbe y rechaza alimentarse con carne sin cocinar y con su sangre.
Y luego dice algo como al pasar, pero que sin embargo no es un tema menor en este mundo plagado de corrupción y delincuencia. Dice que El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Si lo quieres interpretar conforme a la famosa ley de Talión, ojo por ojo y diente por diente, puedes hacerlo porque, tal como veremos más adelante, tal vez quepa esa interpretación. Yo, sin embargo, y dejándome llevar más por la guía del Espíritu Santo, prefiero entender que la consecuencia de un homicidio intencional, no estoy hablando de algo circunstancial, de defensa, o similares, será una muerte espiritual ineludible e inevitable.
Dios es justo, y la Justicia divina es la única que le podemos poner la jota mayúscula. La justicia humana, por mejor intencionada que sea, siempre tiene recovecos donde se pueden cometer errores, y algunos muy graves y hasta irreparables. Un viejo juez me dijo una vez cuando pretendí reconocerle su trabajo de impartir justicia, que él era consciente de estar impartiendo leyes, pero que personalmente, oraba permanentemente para que esas leyes que impartía fueran justas. Y esto sin entrar en el terreno de la corrupción, que también existe y mucho en las áreas de la jurisprudencia mundial. No tengo cifras ni datos internacionales, pero tengo modelos locales que me bastan y me sobran para decir lo que digo.
Profundísimo. Siga el Señor enseñándonos y preparándonos. Bendiciones querido hno Nestor