Estudios » Blog

Evitando la Pirámide

En principio, estaremos de acuerdo en algo: todo lo que hemos compartido y examinado en estos últimos meses, seguramente no será suficiente para terminar con el sistema religioso que nos asfixia, nos esclaviza, nos perturba y hasta nos saca del Camino Real. Pero, al menos, te habrá dado acceso a una serie de elementos que, en algún momento, serán de infinita ayuda y potencial para combatirlo con éxito.

El mayor obstáculo que se nos presenta, curiosamente no viene de parte de un mundo incrédulo, impío, secular y pecador, sino de adentro mismo de nuestro denominado “ambiente cristiano”. Existen miles y miles de hermanos fieles, sinceros, honestos y altamente confiados en las estructuras de la iglesia convencional que han conocido y en la cual se congregan, que de ninguna manera entienden ni aceptan que algo de ese andamiaje histórico, quizás heredado de padres y abuelos, sea modificado en nada. Lo estiman y consideran con nivel de herejía.

Pero también hay miles y miles de cristianos nominales, que de uno u otro modo están ligados a los sistemas religiosos tradicionales a partir de cargos, posiciones y puestos laborales dentro de ellos. Las iglesias en principio y las estructuras denominacionales luego, contienen y sostienen a muchísima gente con salarios acorde a sus trabajos, incluso, ligados a diferentes convenios colectivos, como si se tratara de cualquier mediana o pequeña empresa. De hecho, a toda esa gente es directamente imposible hacerles entender que ese sistema del cual viven individual y familiarmente, deje de existir. Sería como firmar una especie de suicidio colectivo.

Creo que se ha podido demostrar en este trabajo, que la vigencia activa de los cinco ministerios, aquí denominados como el Ministerio Quíntuple, es el único reaseguro cierto con relación a la destrucción y eliminación del sistema religioso actual. Con el añadido de poder ver al Dios en el que creemos, en su estado absoluto y natural, que no es el que nos han presentado como válido todos los sistemas religiosos conocidos. De hecho, no veo que existan demasiados hombres de Dios ordenados como pastores, que se encuentren dispuestos a dar un paso al costado para permitir el ingreso, a su mismo nivel, de representantes de las restantes cuatro unciones ministeriales. Sin embargo, sólo un acto de obediencia y generosidad de esa altura podrá ser factor clave para la genuina restauración de la iglesia.

De ninguna manera admitiré formar parte de aquellos que prácticamente, y a través de todas las redes sociales conocidas y por conocerse, parecerían haber encarado una guerra sin cuartel en contra de los pastores, apóstoles o cualquier otro título otorgado por algunas de las variantes de la iglesia cristiana tradicional. No, no pasa por allí ni la solución ni la salida a este dilema. Recuerda que en cada ocasión que hemos cometido el error de generalizar y establecer parámetros abarcativos globales, lo único que hemos conseguido ha sido sumarle una injusticia más a las tantas ya experimentadas.

El problema no es la existencia de un pastor al frente de cada iglesia evangélica tradicional conocida. Porque fíjate que hay denominaciones que seguramente sabrás definir muy bien, que no tienen hombres titulados como pastores al frente de sus membresías, pero que el resultado final de esos trabajos es exactamente similar al supuestamente pastoral que estamos cuestionando. No es el hombre de manera individual y personalizada el responsable de la declinación de la iglesia en este tiempo, no. Es el sistema que los ha encaramado en la cúspide de esa pirámide y los ha llevado a equivocarse bien feo en muchas cosas y, además, caer en abusos propios de gente incrédula e impía.

A mí particularmente no me ha sido revelado todavía qué cosa hay que hacer de manera práctica y contundente, para terminar definitivamente con este sistema religioso que, como todo lo de ese orden, termina siendo aprovechado por las huestes del infierno. Yo tengo una revelación parcial para un trabajo parcial que forma parte de un todo que solamente Dios conoce. No puedo revelarte a ti lo que me ha sido revelado para lo personal a mí. Sólo te sugeriré que te leas el libro de Jeremías, completo, y muy probablemente lo disciernas. Parto de la base de que posees el mismo Espíritu Santo que yo. Y Él no se contradice.

Lo que sí sé, hoy, aquí y ahora, es que todavía estamos de este lado del sistema, formando parte de él aunque no estemos metidos dentro de un salón o un templo, y que la única salida posible para que definitivamente el Reino de los Cielos recupere lo que le pertenece, y el hombre también logre recuperar lo que perdió en la caída, es cruzar esta frontera tan compleja e introducirnos, definitivamente, en lo que sea que Dios determine que haya Del Otro Lado del Sistema.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

julio 15, 2023 Néstor Martínez