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¡Profetiza Pueblo Mío!

Apocalipsis 4: 1 = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. (2) Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. (3) Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.  (4) Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

(5) Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. (6) Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. (7) El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. (8) Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 

Aquí estamos viendo que los seres vivientes de Apocalipsis 4 y también los de Ezequiel capítulo 1, son querubines. Y nota claramente que, en Ezequiel 10, desaparece el buey y es sustituido por el hombre. Hemos enseñado alguna vez, que el buey era la característica de Cristo y el asno la de Adán. Adán se fue y Cristo se mudó en Moisés. Por eso ahora hay una cara de hombre en el querubín. Por eso sabemos que los seres vivientes son los querubines, pero todavía no sabemos qué son querubines. Apocalipsis 5:8:

Y cuando hubo tomado el libro, (Ese es Cristo) los cuatro seres vivientes (Que ahora sabemos que son querubines) y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;  (9) y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; (10) y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. 

¿Quiénes son los redimidos? ¿Quiénes son los querubines? ¿Quiénes son los reyes y sacerdotes? ¿Quiénes son los querubines protectores? ¿Quién es el más alto de la Creación? ¡Es que a mí me enseñaron! ¿Quieres que te diga la verdad? ¡Ya no interesa lo que te hayan enseñado! Y reinaremos sobre la tierra, eso dice. ¿Por qué crees tú que Dios puso un querubín con una espada inflamada, en el huerto, cuando el hombre cayó? Porque el huerto es sólo para querubines. Si quieres volver a entrar, tienes que salir de ser, ser humano, echar fuera a Adán, traer a Cristo, convertirte en el buey que es hombre, para entrar. Querubín. Y la forma de entrar, es con la espada ardiente.

Porque ese fuego es el que te va renovando día a día tu programación. Porque es cortante y discierne. Quema lo inútil y divide a Adán de Cristo. Que es como decir el alma del espíritu. Dos cosas que suenan muy parecidas, pero que sólo la Palabra discierne. Esto nos introduce a otro problema más grande que ni siquiera me atrevo a preguntar. Lucifer es un querubín. Después. Yo no lo inventé, sólo lo estoy, descubriendo. ¿Lo vieron o no lo vieron? ¿Quiénes pueden cantar ese canto? Escucha: ¿Qué ser ha sido redimido? No hay ninguna vaca, ni un buey, ni un toro, ni un ángel, ni una centella, ni un rayo ni un trueno. Lo único que ha sido redimido, es…¡El hombre!

Entonces, para cantar esa canción, tiene que ser que los querubines representan al hombre en ese estado de creación. Es por eso que los querubines son los que cargan el trono. Y cuando David dijo lo voy a cargar, dijo: el buey es tipología, ponle un hombre, que es la realidad. Y ahí nomás lo mataron. ¿Y qué haces tú bregando con las sombras? Es que la iglesia anda bregando con las sombras. El querubín es uno con el propiciatorio. Romanos 3. Importantísimo. Verso 24: siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, (25) a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, Cristo fue puesto como propiciatorio. Los querubines y Cristo, son una sola pieza.

Mira Éxodo 26, verso 1: Harás el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa. En el Aposento Alto, había cuarenta y ocho tablas de lado a lado, en tres de sus lados. No quisiera hablar de eso ahora, pero seis es número de hombre. Por ocho, que es nuevos comienzos. Habla de la nueva creación, el nuevo hombre en Cristo. Tres, la divinidad de Dios. Cuarenta y ocho, cuarenta y ocho y cuarenta y ocho tablas. Cortinas arriba, son diez. Cuando entras al lugar santo, donde están todos los muebles. Están la mesa de los panes de la proposición, el candelero, el altar del incienso. Es muy fácil entrar al Lugar Santo, que es la época de la iglesia, que es diez por diez por diez, son dos mil años. Es el tiempo de la iglesia. Donde la luz es artificial, porque es producida por un candelero.

La Biblia nos dice que pensemos en las cosas de arriba. Pero, claro, nosotros nos aferramos a las cosas que nosotros pensábamos que estaban arriba. De hecho, cuando la Biblia te dice eso, lo que los hombres tenían era el Antiguo Testamento, no el Nuevo. Entonces había algo que ellos podían ver, que les prometía destino. Mirar hacia arriba, es mirar en elevación, sin mirar la superioridad, la providencia o el destino. O sea que, dentro del camino, que para ellos era bien largo, porque sólo veían de lejos la promesa, les decían que miraran hacia arriba, que pusieran sus ojos en el destino, en el objetivo. Para asegurarse de eso, entonces, en las cortinas del techo, el Lugar Santo, justo antes del velo, que ellos no podían ver del lado de allá, porque en aquel entonces estaba reservado para un Sumo Sacerdote. Lo único que ellos podían ver, era la luz del querubín, que era su destino.

Porque es muy fácil en el tiempo de la iglesia, poner tus ojos en cosas terrenales, que son los ritos y las actividades eclesiásticas. Tres pasos para acá hay un testimonio, tres pasos para allá hay un corito y tres pasos para más allá hay una Santa Cena. No es necesario que prosiga, ¿Verdad? No pongas tus ojos en las cosas terrenales. Pon tu mira en las cosas de arriba. Una sola pieza con el de allá, donde Cristo entró como precursor. Donde ahora tenemos acceso, para obtener gracia, en el día del continuo socorro. Misericordia. Abierto para ti. ¿Dónde dice todo eso? Colosenses. 3:1-3  Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. ¡Y pensar que hasta aquí tú te creías que eras sólo un triste pecador salvado por Gracia!

Cosas terrenales, te aviso, son todas las que hacemos acá abajo, en los tabernáculos no verdaderos. Le estaban diciendo al sacerdote que sabían que él debía hacer el rito, pero que, por favor, pusiera sus ojos arriba. Yo sé que tienes que extraer la sangre. Yo sé que tienes que contar los pasos. Yo sé que tienes que ponerte las campanitas, pero mantén los ojos allá. No en el cielo, ¡En tu destino! Tu naturaleza divina. El querubín. ¿En qué sentido? En que el querubín y Dios son una sola pieza. Lucas 21:25:  Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar (¿Qué es el mar? Muchedumbres. Gentes. Tribus. La creación gime) y de las olas;  (26) desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Cuidado. No te está hablando de una catástrofe cósmica. Es que, en ese tiempo, las direcciones terrenales, eran por las estrellas. Está hablando de un tiempo en la tierra en el que no habrá en qué confiar. Aquello que eran señales fijas parea nosotros, ya no serán confiables y no se podrá depender de ellas. Es un tiempo sin dirección. La gente no sabe en qué lugar esconderse o refugiarse. Lo que sucede es que él lo trata de expresar en el vocabulario que él tiene o conoce. El sol dejará de alumbrar, las estrellas. No te olvides que las estrellas se usaban para saber en qué dirección caminar. Aun para el tiempo de Cristo, venían dirigidos por las estrellas. No es que estaban mal, era lo que tenían, ese era su mapa. Hoy, nuestros mapas son las cosas que tenemos en la tierra y nos dan seguridad. La educación nos abandona, la medicina no tiene resultados, la política está corrupta, la economía se está desmoronando. En suma, todo aquello en lo que confiábamos en la tierra, está dejando de ser.

En ese tiempo, dice Joel, las hijas profetizarán y los varones tendrán visiones. Está hablando de un tiempo en donde no hay señales fijas y es una necesidad ser profético, para poder saber hacia donde ir. Y aquí te dice que, cuando esas cosas acontezcan, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. No dice que les sobrevinieron cosas a ellos, sino que por andar con los ojos puestos en las cosas terrenales, empezaron a caer en la expectativa de no saber lo que va a suceder, por tener la mente fija y clavada en las cosas de acá abajo, se les desfallece el corazón y él dice: por las cosas de arriba. ¡Pon tus ojos arriba! Olvídate del caos, porque la contestación del caos, es eso que estamos mirando allá arriba.

Tú eres esa señal que el mundo espera. Para eso has nacido. Para eso has ido a Cristo y has vencido en la cruz juntamente con Él. Por eso dice el verso 27: Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Una nube, Eso es nipash, y no se trata de un estrato cúmulus limbus, sino de testigos. Una nube de testigos con poder y gran gloria. (28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. No te dice que escondas tu cabeza debajo de la tierra, dice que tu redención está cerca. ¿Entiendes? ¡Tu redención! Sí tenemos esperanzas, pero son esperanzas alcanzables, no fantasiosas. Está escrito y prometido por el más grande del universo, no es una bravata emotiva de púlpito cobrando temperatura.

Jeremías 1. Déjame darte unas fotografías de este mensaje. Te lo hemos proclamado. Te lo hemos consignado. Y te dimos las expropiaciones prácticas. Déjame ahora darte unas ilustraciones. Jeremías 1:11 La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. El árbol de almendro, es el primero en florecer en primavera. Después del frío y que todo queda dormido en la tierra, lo primero que brota, es el almendro. Traducido vendría a ser algo así como El Apresurador. Es la misma palabra que usa Pedro cuando dice: apresuremos los tiempos. Y eso es importante, porque si Israel fuera el reloj de Dios, entonces por qué Pedro le exige a la iglesia que apresure el tiempo. Cristo es el apresurador. Entonces, cuando Él ve correctamente, y nos dice Yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.

Cuando vemos correctamente, Dios apresura la obra. Si vemos incorrectamente, Dios no puede confirmar lo que estás viendo. Tienes que ver bien. Eso es lo que estamos tratando de hacer. Efesios 2: 1-3 dice: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Dice que nos dio vida y lo hizo cuando aún estábamos muertos. Nota que la vida que tú tienes, es una impartición de Dios.

Y dice: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, Entre los querubines. Porque Él es la mesa del propiciatorio. ¿De qué estaba cubierto el candelero? ¿De copas y qué? Almendro. ¿Y qué es el candelero? La iglesia. ¿Y qué tiene proyectado predicar la iglesia? Luz, al destino del hombre. ¿Pero que hemos hecho? Te lo voy a mostrar. Isaías 26. Quiero que entiendas una cosa. Esto puede sonar a nuevo para ti, pero ya hay gente en la tierra que anda en eso. Y no es de interpretación privada, ¿Me entiendes? Dios está depositando esto en la tierra. Pero ni se te ocurra buscarlo en esos canales tan prolíficos en shows llamados congresos, conferencias, clínicas o como se les ocurra a sus productores.

Tú y yo tenemos un trabajo, escribir el futuro. Dejar la huella de Dios en la tierra. Comenzar de una vez por todas el tercer milenio, aunque ya llevemos más de veinte años terrestres desperdiciados. Isaías 26, mira lo que dice el verso 15: Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra. Eso es lo que Dios está haciendo. En parte, por tener contactos en distintos lugares del planeta, debo decirte que me consta. Pero como la palabra dice que nos debemos sentar en la orilla y ver llegar a todos los peces, pero que es necesario que echemos los buenos en cestas y a los malos debemos devolverlos al mar. Eso es lo que se debe hacer hoy por hoy en cada congregación, así toque que solamente queden sentados en el templo el pastor y su familia. Si es que quedan… Nunca olvides que decir separación, siempre es previo a gran mover de Dios.

Ensanchar los confines de la tierra es el proceso que estamos viviendo. Con lo que hay como iglesia o pese a las babilonias disfrazadas. (16) Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste. Esto es la reprensión de Jehová. (17) Como la mujer encinta (Esta es la iglesia) cuando se acerca el alumbramiento gime (Otra vez, sigue siendo la iglesia) y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. La iglesia sabe que estamos a punto de dar a luz algo. (18) Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. En el verso 15, Dios habla de un rompimiento global. Verso 16, la gente clama a Dios por causa de su exhortación con sus hijos. Verso 17, la iglesia está preñada con la naturaleza de Dios. Y verso 18, lo único que ha producido, son doctrinas. Vientos, en la Palabra, son doctrinas. En algún lugar dice que no deberemos ser llevados por cualquier viento de doctrina. Nadie nos mandó a hacer doctrinas.

Preñados con la naturaleza de Dios y lo único que se nos ocurre es producir mensajes, competencias, a ver quién tiene más revelación. La revelación tiene que ser el motivo normal y natural de conversación durante el desayuno de los hijos de Dios, no el motivo para una conferencia con diez mil personas metidas en un estadio y cobrando un boleto para ello. Eso tiene otro nombre, y no fue revelado precisamente por el Espíritu Santo. No podemos vivir impresionados por una revelación, somos los dueños de ella. Tenemos Cristo por dentro, Él sabe lo que dice allí. ¡Y estoy hablando de ti, no del gran predicador ese por el que haces fila para oírle! ¡Tú eres tan hijo de Dios como él y tienes al mismo Espíritu Santo! Como todo lo que sucede en el mundo en el que vives, esto también irá en aumento, tanto en efecto, como en resultado, como en velocidad. Interpretar una escritura, hace cien años, llevaba un año. Hoy, la misma escritura, ya hay gente que la ve en cuestión de minutos.

Mira que verso triste el 18. Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. ¡Increíble! Con todas las doctrinas que nos inventamos, la tierra sigue gimiendo. Porque teníamos los ojos puestos en: el pan de la proposición, el altar, congresos de adoración, ¡Aleluya!, Danza profética. ¡Gloria a Dios! ¡Se siente la presencia aquí! Miles adorando a Dios. Que lindo, pero eso no produce la naturaleza. Millones de dólares invertidos en esto. Podrían haberse usado en hacer escuelas que permitieran cambiar a todos los líderes de las naciones. Esto no es iglesia evangélica, esto es Dios o no es nada. Porque ninguna obra es mía si es de bendición. Es de Él, todita. Verso 19: Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos. La tierra dará sus muertos. El entierro de Cristo. Ellos serán levantados. ¿Si cambiamos todas nuestras doctrinas por la revelación de lo que ya aconteció?

Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. Simple. Junto con el cuerpo del Señor, resucitaremos todos. ¿De dónde saco esto? De que conjuntamente con Cristo, fuimos resucitados. Dice eso, ¿Verdad? Hay una revelación que no voy a leer toda, que es la del valle de los huesos secos. El valle de huesos secos, es una tumba de huesos. Es una sola tumba de huesos. El valle representa a la tumba de un cuerpo. Mira el final de Ezequiel 37. Mira el verso 12:  Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. ¿Cuántos sepulcros dice que va a abrir? Todos. Y que son los nuestros. Pero resulta ser que el valle era una sola tumba. (13) Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. (14) Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

De todos modos, una revelación trae un cambio casi violento. Y eso, en el mejor de los casos que quien la recibe, haya entendido perfectamente todo. Porque han existido casos, y más de uno aislado, donde alguien recibió una revelación que, de inmediato, trasladó a su pueblo receptor. Y este pueblo, en el colmo de su desconocimiento bíblico y espiritual, interpretó lo que mejor le pareció y, consecuentemente con eso, agarró, -como decimos por aquí-, para el lado de los tomates. En primer lugar, Jesús murió la muerte que tú tenías. Murió, espiritualmente. Descendió ante influencias satánicas. Es que no le podían quitar las llaves estando presente. Triunfó en la cruz haciendo un espectáculo público. Cristo murió dos muertes. La tuya, y la física, para traer las llaves de la muerte. Y como Él tiene las llaves de la muerte, ya la muerte no te puede tocar. Y juntamente con Él, Él nos dio vida.

Su muerte espiritual, fue una muerte de naturaleza adámica. Ya no existe en ti. Ya Satanás no te puede agarrar por esa onda. Ahí viene el príncipe, pero no hay naturaleza de él aquí. La idea es de él, no dejes que él te mienta. Jesús no tenía problemas con los demonios antes de la muerte. Porque la ley de vida en Cristo, nos libera de la ley del pecado y la muerte. La resurrección tiene dos fases. La del hombre interior y la del hombre exterior. Y que la postrera, depende de la obra del primero. Aprendimos que su victoria, es nuestra victoria. Que lo que yo tengo que vencer, no es lo que Él ya venció. Porque la victoria que Él obtuvo, no fue la de Él, sino la mía. Él no necesitaba ninguna, Él era victorioso. Aprendimos que Adán cayó de la vida a la muerte, pero que el último Adán, nos resucita de la muerte a la vida. Aprendimos que muerte es un estado mental, destituidos de su presencia, que nos separa de poder ver quienes en realidad somos. Que nos mantiene sujetos a esta esfera.

Hemos aprendido que el conocimiento de nuestra conciencia, con referencia a nuestro estado vencedor, tiene que rebasar las experiencias externas, de nuestro diario vivir. Repito. Aprendimos que nuestra conciencia o nuestro entendimiento de nuestro status presente, de estar sentados sobre todo principado, potestad y dominio, juntamente con Él. Esa conciencia, ese entendimiento, tiene que rebasar las experiencias externas y sus sentires en nuestra vida, para que se materialice. O sea que lo que somos, tiene que hacerse más real que lo que sentimos. Por eso, te voy a dar una llave. La llave de la grandeza de quienes somos está en entender que toda nuestra justicia, son trapos sucios. Y que lo grande que nosotros tenemos, no tiene nada que ver con lo justo.

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junio 3, 2025 Néstor Martínez