Estudios » Crecimiento

El Lado Oscuro de la Cruz

 

Este es otro trabajo relacionado con la idea de introducirnos al libro del Apocalipsis para conocer su estructura, saber cómo está escrito, cuál es el patrón de lectura para poderlo entender apropiadamente. Y sabemos que lo hemos entendido de esa manera, cuando a través de sus escrituras se nos manifiesta la revelación de aquel que anda oculto en medio del candelero: Jesucristo.

(Isaías 52: 14) = Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, (15) así asombrará él a muchas naciones, los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Nota que hay parte del mensaje que aún no ha sido declarado. ¿Por qué lo sabemos? Porque las naciones todavía no están a los pies de Jesús. Dice que cuando se les cuente lo que no se les ha contado, entonces vendrán.

Estamos visitando la cruz, nuevamente, para ver el lado oscuro de la cruz. Ya todos sabemos que un hombre murió en la cruz. Lo que todavía demasiados no saben es por qué lo que ese hombre hizo en la cruz, nos afecta a nosotros hoy, aquí y ahora.

Datos por fe. ¿Por fe? ¡Explícate! La sangre a ti no te tocó, se derramó en el suelo. ¿Cómo es que la muerte de un hombre, viene a afectarte hoy a ti de un modo positivo? Nuestro problema, ¿Es físico o espiritual? ¿Cuál era la naturaleza de nuestro problema, física o espiritual?

Entonces, este tipo de muerte es la que nos puede ligar a eso. Lo que ocurre es que no lo queremos decir, porque no terminamos de creer en eso. Sin embargo, una muerte física no afecta tu problema espiritual.

Entonces, el lado oscuro de la cruz, es lo que va a hacer que las naciones vengan a Él. Porque van a entender. Es como aquello que sucedía en el séptimo mes, donde todos se hacían uno para poder entender. Ese es el énfasis de este tiempo, no la prosperidad ni los pactos en dólares: entender.

No es conveniente ni recomendable; es imperativo que tú entiendas el evangelio, no solamente que proclames la cruz, sino que la expliques. Y eso es lo que estamos tratando de hacer con estos trabajos, porque de momento que puedes entender Apocalipsis, todo el resto del libro se te abre mucho más.

En el libro de Apocalipsis, en el primer capítulo, el verso 5 dice que es Jesucristo, el testigo fiel. ¿Y por qué dice que Jesucristo es el testigo fiel? Porque el libro nos expone a falsos testigos o falsos apóstoles. De hecho, el libro nos revela a Babilonia.

Entonces, el hecho de que Él se manifiesta o se presenta como el testigo fiel, nos está dando a entender con toda claridad que sí hay testigos infieles. Luego dice que es el primogénito de los muertos. Recuerda que Jesús es nuestro patrón en el libro, Él se introduce como la solución al problema.

Cuando giras aparece, porque Él ya tenía una solución para tu necesidad. Él siempre se introduce como la solución a tu problema. El nombre que Él usa, es la solución que tú necesitas. Y lo vemos en este mismo libro en el pasaje de las siete iglesias.

¿Te has preguntado alguna vez por qué esas siete iglesias?  Aparentemente, no tenían ninguna importancia en todo el canon de escritura. ¿Y la de Jerusalén, dónde está? ¿O Antioquía, que era más fuerte? No están. ¿Por qué esas?

Nosotros creemos que es un avance cronológico de las etapas de la iglesia, de acuerdo, pero si es así, eligieron unas bastante feas para identificarnos. Y si cronológicamente, es el avance dispensacionalista de nuestro ministerio, terminamos bien mal, porque la última anda en ruinas.

Dice que Él es el testigo fiel y que es el primogénito de los muertos, ¿Por qué? Porque el libro te dice que hay uno que es blasfemo, que dice que tuvo una herida, pero que volvió a vivir. Hay un mentiroso que dice que él también resucitó de los muertos, Satanás.

Cuando la Biblia nos dice que de una vez por todas y para siempre, Él lo clavó en la cruz. Pero nosotros enseñamos que volvió a vivir. Por eso Cristo dice, entonces, “El primogénito de los muertos, soy yo. Aquí nadie ha resucitado de los muertos más que yo.”

“¡Está bien, hermano! ¿Pero y Lázaro?” Escucha: Lázaro no resucitó de la muerte que resucitó Jesucristo. Eso también le da énfasis al tipo de muerte que tuvo. Él resucitó del tipo de muerte que tú tenías, porque dice que: Vosotros estabais muertos en pecado.

Pero sin embargo, nunca te moriste físicamente. Es decir que, estabas muerto espiritualmente. De esa muerte fue que Cristo resucitó. Fue el primero que resucitó, o fue nueva creación, o que nació de nuevo. Para nacer de nuevo, para ser recreado o vivificado, el requisito fundamental es estar muerto.

O sea que para haber nacido entre muertos espirituales, tuvo que morir espiritualmente. Porque si no, no se requiere que se vivifique. Y así le vamos añadiendo luz, y entendiendo un poco más que es lo que aconteció en la cruz.

Él es el primogénito del tipo de muerte que me afectó a mí. La caída, que era una muerte que, físicamente de cierto vive, aunque siga andando está muerto para con Dios. Porque era una naturaleza adámica que tenía.

Entonces, Él tuvo que convertirse en esa naturaleza, clavarla en la cruz, y en fe en Dios, esperar a que fuese vivificado y nacer en una nueva creación. Es el único que ha hecho eso como primogénito. Y ahora nosotros, en Él, también hemos resucitado.

Tú no te levantaste separado de Él. Porque cuando Él fue levantado, tú ya estabas en Él. Es un solo levantamiento. Es un solo nuevo nacer. Fue en la resurrección de Jesús. Y en la vivificación de Él, nosotros conjuntamente con Él, fuimos vivificados.

No fue después, cuando hiciste aquella oración del pecador, porque ahí lo que hiciste fue reconocerlo y apropiarlo en tu vida. Él es un nuevo hombre, una nueva creación, y nosotros –dice la Biblia y yo lo creo- tenemos vida en Él.

Estamos EN Cristo Jesús. Él no está afuera y nosotros al lado adorándolo. Estamos en Él y Él en nosotros. Somos uno. Y cada vez que me toca decir eso, casi que puedo discernir los rostros mezcla de asombro, sorpresa y hasta espanto, ¿Por qué?

Porque estamos tan acostumbrados a vernos tan abajo, porque allí abajo andábamos por causa de la caída, pero ya no estamos ahí. ¡Naciste de arriba! No de nubes, sino de un estilo de vida o de una naturaleza superior a la naturaleza que traías.

Hasta que –como decimos por aquí- nos caiga la ficha de esto, no vamos a poder manifestar lo que queda. Luego dice: el soberano de los reyes de la tierra. ¿Por qué se introduce así? Porque la mujer blasfema, dice que ella tiene a todos los reyes en su mano.

Entonces Él le dice: “Con permiso, señora; ¡El soberano de los reyes de la tierra, soy yo!” Se introduce en el libro así, para que luego no te vayas a atemorizar con lo que dice la otra mujer, la adúltera. ¡Son mentiras! Pero nosotros lo tenemos como cierto y ahí andan corriéndonos por toda la tierra porque nos han hecho creer que tienen todo el dominio.

Cuando Él se introduce diciendo: “Mira, antes que aquella te diga la mentira, escucha la verdad: ¡Yo soy el testigo fiel! ¡Yo soy el primogénito! ¡Y los reyes están en mis manos, no en las de ella!” Me introduzco como tal. ¿Cuántos lo pueden ver ahora con claridad?

Si le echas un vistazo al relato de las siete iglesias, podrás ver cómo todos los problemas que se presentan en cada una de las siete iglesias, son resueltos por el nombre o el título que Él utiliza cuando se les presenta. Y también les ofrece a esas siete iglesias, algo al que vence.

Pero es imperativo que entiendas que aquello que se le ofrece al que vence, sólo se encuentra en el Lugar Santísimo. O sea que si te quedas en el Lugar Santo, no lo recibes. Recuerda, el Lugar Santo es el tiempo que estamos atravesando hoy.

En el Atrio, afuera, hacía frío porque no había ni techo ni luz. Adentro, en el arca, estaba bien caliente por la presencia de Dios. Él dice que si no estás frío ni caliente, o sea que estás en el medio, tibio, sin compromiso alguno con todo lo que el Reino expone, te escupe de su boca. Así de fácil.

O sea que si te quedas en una iglesia conservadora que ni siquiera alcanza a creer del todo en el Espíritu Santo y la guerra espiritual, te enfrías y mueres. Si te quedas en una iglesia pentecostal de pura celebración todos los domingos, te puedes pasar de largo y terminar con delirios místicos no santos.

Cuidado; todo esto no es bueno de ninguna manera, pero es preferible a la tercera opción. Porque tanto a los fríos como a los calientes, si lo desean, Dios puede cambiarlos y hacerlos útiles. Pero si estás en una iglesia tibia, a la que todo le parece bien pero no se compromete con nada, entonces Dios viene y te escupe de su boca. Y la Biblia no dice en ninguna parte que Dios tenga la fea costumbre de volver a ponerse en la boca algo que antes escupió.

Recuerda siempre esto: el tabernáculo, es el patrón. Frío, afuera; caliente, adentro; tibio, Dios se descompone del estómago. No existe tal cosa como una organización donde confluyan laicos y ministros. La Biblia dice que todos somos ministros competentes del Nuevo Pacto.

Reyes y sacerdotes, ese es el resultado del orden de Melquisedec, no del orden levítico. Apocalipsis habla de todo lo que ya sabemos, no es un libro separado de la Biblia. Ya sé que sueno redundante, pero al introducir este libro como debe ser leído y no como nos enseñaron en la escuelita dominical, a más de uno se le revuelven varios gigantes en la cabeza.

Y luego dice el verso 6: y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea la gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. (7) He aquí que viene con las nubes,

Aquí hay otra. Viene con las nubes. Primero, recuerda el patrón hermenéutico. Si empezamos a ver que las cosas que no se entienden, literales, como algo entendible, sino que hay que figurarlas, es decir que hay que buscar una analogía, entonces ya son espirituales.

Esto quiere decir que no puedes ponerte a literalizar cosas que, en el ojo natural y desnudo, no caben en lo literal. Veamos: la palabra habla muchas veces de nubes literales, de esos cúmulos, de nieblas, cierto es. En muchos lugares de la Biblia te habla de nubes literales.

Pero cuando la nube no te hace sentido en lo literal, ¿Qué es? Hagamos un pequeño estudio. Aquí dice que viene con las nubes. En otros textos, como los de Marcos 13 y Mateo 26, dice que viene en las nubes. En Daniel 7:13 dice que viene en las nubes. Viene CON y viene EN.

Déjame aclararte algo para que luego no te queden dudas y no pienses lo que no es y eso te impida acceder a lo global y más espiritualmente nutritivo. Yo creo en el regreso literal del Señor. Porque de todo lo que nosotros vamos a experimentar, yo necesito un patrón.

Y si yo estoy esperando la redención de mi cuerpo, literalmente, entonces necesito un ejemplo, también literal. Hay un ejemplo por allí de lo que yo voy a tener como resultado de mi redención. Entonces, literalmente tiene que haber un regreso. Pero ese regreso no viene sin que aparezca, primero. Muy importante. Hay un balance

(Hebreos 12: 1) = Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,

Nube de testigos. Nube. Nephos. Nube de testigos, aquí habla de los espíritus vivos en Cristo. No tienen cuerpo, porque resurrección de cuerpo, sólo Jesús experimentó. Nosotros estamos aguardando, y la creación gime. Y nosotros, dentro de este tabernáculo antiguo, también gemimos esperando la redención, la manifestación de los hijos, que es el libro interno que se va abriendo, según vamos revelando los sellos.

Hasta la creación va a ser librada, cuando la manifestación que los hijos traemos, Cristo Jesús en nosotros, sea vista ante el mundo. Allí va a haber, de repente, una redención mejor. Ya cuando lleguemos más cerca, sabremos exactamente cómo es.

Por ahora, basta decir que hasta la creación gime esperando ver algo, que tiene que verse antes del regreso literal de Jesús. Dice aquí que tenemos una nube de testigos, y la palabra nube, allí, no se refiere a cúmulus nimbus ni nada de eso, sino a la habilidad de los mártires en Jesús. La gente que ya ha muerto, pero que está en Cristo. Vamos a ver algo en el Antiguo Testamento, para luego traerlo al Nuevo.

(Jeremías 4: 13) = He aquí que subirá como nube, (Escucha bien el juego de palabras) He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros son sus caballos que las águilas.

He aquí que subirá como nube, y su carro (Ahí estamos hablando del carro del Señor, su vehículo) es como un torbellino, y es más ligero que el caballo. O sea: el vehículo que hace que el Señor te levante como nube. Mantén esto en tu memoria y vamos a hora a Salmo 104. Vamos al verso 3. Está hablando de Dios, ya que comienza diciendo: Bendice alma mía a Jehová.

(Salmo 104: 3) = Que establece sus aposentos sobre las aguas, (Eso es importante, porque las aguas, en Apocalipsis 17, dice que son linajes, multitudes, pueblos, muchedumbres) el que pone las nubes por su carroza (Ahí está el vehículo en el cual Dios se mueve con nubes. Ahora; todo el mundo sabe que Dios se mueve en nosotros.) el que anda sobre las alas del viento; (4) el que hace a los vientos sus mensajeros,

Entonces, vemos que el Señor viene en un pueblo. Claro, Apocalipsis lo está revelando en medio de un pueblo. Mira conmigo Proverbios 25. Eso es donde la palabra nube, no hace sentido como nubes del cielo, sino que hace sentido como una analogía del vehículo en el cual Dios declara su mensaje: el hombre.

(Proverbios 25: 14) = Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.

Ven ahora conmigo a 2 Pedro. ¿Qué estamos haciendo? Buscando en qué forma el libro está escrito. Es un lenguaje muy conocido. Cuando Juan dice: ¡Vi las nubes! Todo el mundo sabía que las nubes son los carros de Dios, que eran los ministros hechos vientos de fuego.

Claro que el fuego tampoco es literal, porque Él dice: yo vine a traer fuego y quisiera que ya estuviese encendido. Es un fuego que trae juicio a la tierra. Las aguas también trajeron juicio a la tierra, pero el planeta no se fue a ninguna parte.

Y el agua, que removió lo malo, salvó a lo bueno. Y el fuego, que revela la estopa, también te purifica el oro. Sí estamos reservados para el fuego, pero ya se están quemando algunos. Por eso no están, se revelan sus fundamentos y se les cae la casa.

La palabra dice que hay dos constructores y los dos terminan la casa. Los dos parecen buenos creyentes. Hasta que llega el día de la lluvia. La lluvia, en la palabra, siempre es un mensaje que hace que la tierra brote. Es mi palabra que va y no regresa vacía.

Hay un mensaje que afecta la casa, que le revela el fundamento a los que construyeron sobre la arena, que son fragmentos de la roca. Se quedaron en las arras, y no llegaron a la plenitud. Lo que la palabra sí nos promete, es que la lluvia y la tormenta vienen.

¿Por qué está tan seguro? Porque no es de Satanás, es de Él. Quien azota su propia casa, es Dios. Satanás, no puede. Él dice: una vez más, yo conmoveré, para que sólo quede lo que es mío. Y dice que viene como ladrón en la noche.

¿Y qué hace un ladrón? Se lleva lo que no le pertenece. Cristo viene a nosotros y saca de nosotros, lo que no le pertenece. Son analogías. La palabra te habla proféticamente. Y eso no significa que es futuro, puede ser profético de hoy. Profético no es sinónimo de predecir el futuro.

(2 Pedro 2: 17) = Estos son fuentes sin agua, (Está hablando de obreros fraudulentos) nubes empujadas por la tormenta; (Estos son los mensajes de Dios) para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.

(Judas 12) = Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos, (Está hablando de gente) nubes sin agua, (Gente sin mensaje) llevadas de acá para allá por los vientos, (Estos son esos vientos confusos de doctrinas) árboles otoñales, sin fruto, (No tienen fruto porque están en la estación incorrecta, su mensaje no es relativo a este tiempo de Dios) dos veces muertos y desarraigados.

Si comes del árbol, muriendo morirás. Entonces, ¿Por qué cuando dice que viene con las nubes, nos imaginamos a un hombre flotando entre blancos algodones? Cuando en toda la palabra, las nubes que Dios usa para llegar adonde va, son sus carros de fuego.

Ministros de fuego. Algunos con agua, y otros sin nada. Los que no tienen agua, son movidos. Porque lo que traían no era de ellos. El que ministra de la primera gota que recibe, se le acaba y ya no tiene nada que decir.

El que es un ministro, porque tiene su naturaleza integrada en el mensaje, es fuente del mensaje. Si lo invitas a comer, te predica mientras cena. O en el desayuno, o cuando va y se acuesta a dormir, habla lo mismo. Porque no tiene otra cosa que decir.

Dice que Hageo venía involucrado dentro del mensaje. Es un mensajero en el mensaje. Hay otra hermosa escritura en el salmo 168. Debemos desenredar esto, que como ya te advertí, no anula en absoluto que el venga literalmente.

Y sobre esto todos tenemos nuestras propias dudas y preguntas, que si bien no siempre las formulamos, no por ello dejamos de pensarlas. Una de ellas, es: ¿Cómo es que cuando Él regresa literalmente, todo ojo lo va a ver?

Porque si llegara en Australia, aquí en Argentina, técnicamente, no podríamos verlo. Si viene en Jerusalén tampoco lo verán en los Estados Unidos. No va a faltar uno que me diga: ¡Es que lo vamos a ver por internet! Bueno, pero yo quiero que la Biblia se interprete sin tecnología.

O sea: vamos a leer el libro del Apocalipsis, sin usar el abecedario. ¿Abecedario? Sin CNN, sin NBC y todas las siglas mediáticas que se te ocurran. ¡Queremos entender el libro, según el libro! Sin ayuda de los canales de televisión de noticias.

Es la única forma que se entienda en el libro. De la única forma que cuando Cristo venga todo ojo lo vea, es si está en el pueblo. Porque no hay modo de meter a toda la iglesia en Jerusalén, ¡No cabe! Pero claro, como tenemos que justificar eso de alguna manera, entonces decimos que son pocos los que se salvan.

Escucha: si verdaderamente fueran pocos los que se salvan, entonces Dios perdió. Él dice que el final es Él siendo todo en todos, no en algunos. Él dice que toda rodilla doblará, no algunas. Unas por fe, otras por juicio, ¡Pero doblarán!

Bendecidos ustedes que creyeron sin ver. Los otros van a creer después que vean. ¡Pero van a creer igual!  Dios es bueno, es un Dios de restauración, anda reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta sus errores. ¡Y va a ganar!

Si te quieren meter en la cárcel por creer en un avivamiento así, que te metan preso; pero Dios se va a ganar a cuanta alma existe. Hay una gran siega. Esas son buenas noticias. Es que nosotros creemos más fácilmente en una destrucción que en una restauración.

Pero resulta que Él dice que si un hombre mató a todo el mundo, un hombre justificó ¿A cuántos hombres? ¡A todos los hombres! No dice que a algunos, dice que a todos. ¡Es que no lo entiendo, hermano! Y bueno, por eso es que venimos aquí a estudiar estas cosas.

Pero voy a decirte algo; que tú no lo entiendas, no anula el plan de Dios. El Salmo 68 también habla de esto, cuando dice en su verso 4: Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; exaltad al que cabalga sobre los cielos, Y en otras traducciones, e incluso en la Reina Valera en inglés, dice que cabalga sobre las nubes.

Dice Isaías 14:14 que Satanás quería ascender sobre las nubes. Sobre las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Pregunto a los defensores del literalismo a ultranza: ¿Qué bendición sería, para Satanás, andar por encima de las nubes literales, esas que vemos en nuestro cielo? ¡Ninguna!

Él, lo que quería, era ser cabeza de los carros de Dios. Porque ser anticristo, es ser en contra o en lugar de Cristo. Y para tu información, lo que más engaña a la gente no es lo que viene en contra, sino lo que está puesto en lugar de, que brilla tal como, pero no es.

Ese era su plan, sentarse en el templo de Dios, ese es el hombre; no un templo de piedra en Jerusalén. Porque la Biblia te dice que Dios no habita en templos hechos por manos de hombres. Eso no quiere decir que no lo construyan, pero sí significa que Él no lo va a habitar.

Aunque parezca que lo está habitando. Porque dice que harán hasta milagros los obreros fraudulentos, pero nada que ver con Dios. Ahora; si tú eres de una generación perversa que sólo buscas una señal, seguramente serás engañado por las señales.

Dice que la gente que anda corriendo detrás de los milagros, es una generación perversa. ¡Jesús dijo eso, no yo! ¿Es Biblia o no es Biblia, mi amigo? En el momento en que lo que diga no es Biblia, entonces simplemente con tu dedo índice haces un clic y no me vuelves a escuchar ni leer nunca jamás. ¡Aquí eres total y absolutamente libre en Cristo Jesús! … ¿Allí también?

Hay otras escrituras. Salmo 18:12 dice que por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron. Puedes compararlo con el Salmo 135:7, que dice que hace subir las nubes de los extremos de la tierra; o con Isaías 46:10-13, donde dice que su consejo permanecerá y hará todo lo que quiera.

Daniel 7:13 señala; miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre. También habla de Joel 2:2, donde se expresa que será un día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra.

Volviendo a Apocalipsis, dice Juan que cuando lo vio cayó como muerto, en el verso 17. Que cuando él lo vio, cayó como muerto. Nota que una buena revelación de Cristo, identifica tu muerte con Él. Cuando ves al verdadero, te ves muerto.

Y cuando digo que te ves muerto, no me estoy refiriendo al tú de hoy, de ahora, sino a tu viejo Yo. Ya no vivo yo, más si vivo. Él no dijo: vivo yo perdonado; Él dijo: Saulo no vive, más vive Pablo. Porque Pablo, es una nueva creación en Dios. Saulo murió.

Él dijo: Yo no le he hecho mal a nadie. ¿Por qué? Porque el hombre que estaba hablando, era una nueva creación. La que había hecho mal, era la naturaleza adámica que había muerto. Por eso aún los doce apóstoles decían que Jesús decía cosas que eran muy difíciles de entender.

Es que estaba aplicando el evangelio, no lo estaba simplemente predicando. Ellos proclamaron, Él explicó. Y nosotros tenemos el mismo error. Nos gustó el mover profético porque siempre hablaba de mañana. Pero el mover apostólico, está al otro lado de esa vara. Donde no lo vuelve a tirar para otra generación, sino que se responsabiliza por todo lo que ha sido decretado.

Y eso se llama responsabilidad, y a la iglesia nunca le ha gustado. Lo apostólico es materializar lo profetizado. Es un poco más difícil. Sin entendimiento no lo vas a hacer. Lo apostólico es lo que dice: “Esto, es aquello que fue profetizado”.

Pero si lo seguimos empujando para mañana, nunca terminamos. “¡Llegarán días donde la iglesia será gloriosa!” Pasan veinte años. ¡Llegarán días donde! No. ¡Este es el día en que la iglesia será gloriosa! Se podrá hacer a través tuyo, y si no terminas, permítete dejar una herencia que prometa llegar al destino.

Edificando algo que es más grande que tu vida, que tu muerte no cancele el ministerio, porque de todos modos no es tuyo. Ese concepto no es popular ni te gana espacios en la televisión cristiana, pero no le hace; sí es necesario para terminar.

Tanto en la televisión cristiana, como en la mayoría de las emisoras de radio y en las librerías cristianas, todavía hay poquísimo material que te pueda apoyar en esto. Sal de allí, no pierdas tu tiempo. Es tiempo de conocer por el Espíritu.

Cuando alguien está siendo pionero de algo nuevo, está solo. Es como cuando Martín Lutero dijo que el justo vivirá por la fe, lo único que tenía para apoyar lo que dijo, fue la Biblia; porque no había nada escrito por otros ministros que lo apoyara a él.

Y como consecuencia de eso, lo mataron, fíjate. ¿Y sabes qué? Hasta las sectas más feas del mundo saben hoy que el justo vive por fe. Entonces, cuando tú te ves como parte de una cadena mucho más grande que tu ministerio, entiendes que aunque tú no veas la plenitud de lo que predicas, sabes que el fin no pudo ser sin tu vida estar enterrada en el proceso de un solo plan.

Creas algo y ese algo habla más fuerte después de tu muerte que durante tu vida. Tienes que verte como entrando en el único plan que tiene Dios, y no creando ministerio aparte conforme a tu propia concupiscencia.

¡Es que yo quiero grabar un CD! Graba tu CD y véndelo a todas las distribuidoras de música cristiana y gana buen dinero. Pero eso no tiene entidad en el ámbito espiritual donde Dios se mueve. Sólo ha sido un acto tendiente a satisfacer tus necesidades personales.

En el verso 12, dice “Me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi la iglesia”. Recuerda que estamos descubriendo el velo, porque no se ve donde debería ser visto. Y ya sabemos que estamos descubriendo eso en un pueblo, en nosotros.

El rey le dijo a la sunamita: eres un huerto cerrado. Una fuente cerrada. Y la sunamita le dijo al rey: Quiero más que tus dones; quiero tu presencia. La sunamita es la iglesia. Progresivamente, pasando el Lugar Santo, y deseando el Lugar Santísimo.

Quiero más que tus dádivas. Todos los milagros que producen los dones, están encerrados en las arras. Las arras serían más o menos el diez por ciento de lo que falta. O sea que la mayoría del poder de Dios, se expresa fuera de las manifestaciones de dones.

Sólo que no sabemos determinar qué cosa es el poder de Dios, a menos que sea viendo algo espectacular. Pero el poder de Dios es más fuerte cuando le cambia la mentalidad a una generación, que cuando saca a alguien de una silla de ruedas.

No hay nada espectacular en pelear con mentalidades. Espíritu de pioneros. Ahora bien; si Jesús está escondido, entonces, ¿Qué lo está obstaculizando? ¿Qué es lo que lo detiene? Vamos a verlo en Tesalonicenses, esa carta tenebrosa que nos habla de los misterios de Dios.

Yo no sé cuántos de ustedes se gozan como yo de encontrar en nuestras Biblias las respuestas para casi todo lo que nos sucede. Y digo “casi” porque el resto pasa por nuestras terquedades. Es lindo leer la Biblia sin deberle nada a nadie.

(2 Tesalonicenses 2: 1) = Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo,

¿Cuál es el tema aquí. La venida de Jesús, la parousia del Señor. La palabra parousia tiene que ver con alguien que se aparece o manifiesta, con la intención de quedarse y establecerse como rey. No de regresarse. Parousia. Es una aparición con intención de quedarse, de permanecer.

Quiero que entiendas al pasaje gramaticalmente, lo vas a necesitar más abajo. El tema que se va a desarrollar, según el apóstol Pablo, aquí, es el día del Señor o la venida de Jesucristo. O sea: lo que venimos hablando en Apocalipsis, la revelación, la aparición, la venida.

Porque revelación no tiene nada que ver con trance ni visiones fantasmales, tiene que ver con la aparición o el poder del ver manifestado a Jesucristo, la venida. Es un juego de palabras. La revelación de, la manifestación de, la aparición de. Habla del día del Señor.

Que no es un tiempo cronológico, sino el día en que el Señor hace lo que Él quiere hacer. O sea que es una estación, es un tiempo. Estamos entrando en eso. Ya estamos allí, es el séptimo día. Si un día es como mil años y mil años como un día, ya entramos allí.

Algunos llegarán antes que otros, pero para allá vamos. Dice que en el Tercer día te levantaré, es el Tercer día de Cristo. Estamos siendo levantados. Todos sabían que en el milenio iba a pasar algo importante. Y está aconteciendo, pero no pueden verlo porque lo están buscando en el mundo literal.

…Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, (¿Estamos allá o aquí? Él vino y yo me reuní con él. ¿Cómo eso me traslada allá? Pues no, porque Él vino. Y cuando llegó, yo me reuní con Él, y no dice nada de que nos vamos. Ahora; donde esté Él, es cielo para mí. Donde esté Él, pisamos en calles de oro).

Os rogamos, hermanos, (2) que no os dejéis mover fácilmente ¿Quiénes se mueven fácilmente? Las nubes sin agua) de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del señor está cerca. (¿Cuál es el tema? El día del Señor, su venida. Muy importante es que, gramaticalmente, el sujeto y después el predicado, el sujeto, es: su venida, el día del Señor. El tema central de esta porción bíblica).

(3) Nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá (¿Qué cosa es lo que no vendrá? El día del Señor. Ahora ya no te lo va a mencionar, te va a usar otras palabras, pero si no sabes de qué está hablando, vas a meter otra doctrina, allí. El tema, es: la venida del Señor. No te engañes, porque no vendrá ¿Qué? El Señor. El día de la venida del Señor) sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.

Fíjate; el mismo hombre que escribió Tesalonicenses, le escribe una carta a Timoteo, diciéndole que en los últimos días, amadores de sí mismos, van a apostatar de la fe. Ahora escucha, porque aquí es donde la gramática es importante.

¿Cómo es, que tú te me caigas, y manifiestes a Cristo? De ninguna manera. El tema en Tesalonicenses, es algo que debe ser removido, para que Él sea visto. El que tú hagas apostasía, no trae la venida del Señor.

Al contrario, la vergüenza. Aunque sí hay apóstatas, no es a lo que se refiere Tesalonicenses. Porque el tema, aquí, es: la venida del Señor. Dos hombres en la tierra. El primer Adán, y Cristo. Entonces, si es de pecado, tiene que ser Adán.

Romanos 5:12, dice: Por un hombre entró el pecado. Así que ni modo que fuéramos a ponerle el título de El hombre de pecado, a un canalla, tirano, déspota en un país de esos que no es responsable ni por la mitad de la Gente que afectó Adán. Todo el mundo que nació después de Adán, fue afectado por Adán. Todo el mundo fue pecador, por Adán. El hombre de pecado, es el multimiembro hombre-Adán.

(1 Corintios 15: 45) = Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer (O último) Adán, espíritu vivificante.

Recuerda: lo primero es lo natural, lo animal, luego lo espiritual. El primer hombre, Adán, es de la tierra, el segundo hombre, el último, ¿Qué es? ¿Y toda la gente que vivió entre Adán y Cristo, que son? Están en Adán. ¿Y toda la gente de después de Cristo que no está en Adán, que son? Están en Cristo. Hay dos hombres, y su expresión a través de multitudes.

(Verso 48) = Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

(49) Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

O sea: que tal como era Adán, son todos los que están en Adán. Es decir: tú no te conviertes en pecador porque pecas, sino que tú pecas porque eres pecador. Eso, si estás en Adán. Si no has nacido de nuevo. Y luego dice que según es el celestial, hablando del último Adán, así son los celestiales.

Y ahí está hablando de ti. O sea que la naturaleza del de la tierra, la tienen los que están en el de la tierra. Y la naturaleza divina, del hombre del cielo, también la tienen los que han nacido de arriba, también tienen la misma naturaleza del Dios que adoran.

Nos cuesta entender eso, porque todavía pensamos, creemos y hasta decimos que somos tristes pecadores salvados por gracia y Él allá y yo acá. Por eso es que nos tenemos que inventar doctrinas donde nosotros somos los que nos trasladamos; porque Él está allá y nosotros acá.

Cuando lo veas como Él es, seremos iguales a Él, dice 1 Juan. Que en su venida seríamos igualitos a Él, si lo vemos cómo Él es. En cambio sí lo hemos distorsionado, entonces ya no vamos a reflejarlo a Él. Vamos a ser como el terrenal, aunque estamos en Cristo.

Y la prueba está en que la iglesia ha causado división adentro y afuera más que ninguna otra institución en la tierra, simplemente por lo que reflejamos. Es triste, porque tú y yo formamos parte de ese cuerpo por el cual tú y yo ahora estamos luchando para que cambie.

Pero en honor a la verdad, debemos decir que nuestra actitud frente a las naciones, es la de un pueblo desentendido que no sabe para dónde va. Pero la palabra nos promete, que las naciones vendrán, pero sólo cuando se les cuente lo que todavía no se les ha contado.

Isaías, ¿Recuerdas? Y aquí dice: Así como, O sea: vamos a interpretar eso: del mismo modo. De la misma manera, Así como hemos traído la imagen del terrenal, (Veamos: ¿Qué hiciste tú para manifestar a Adán? Nada. Sólo respirar. ¡Naciste así! Y pecaste porque era tu naturaleza pecar.

No tenías que planearlo, había maldad continua en el corazón del hombre, dice la palabra. Que nuestro propio corazón nos traiciona. Así dice. Te lo dice en el Antiguo Testamento.) Así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos la imagen del celestial. (¿Qué hiciste para traer aquella? Nada. ¿Qué vas a hacer para traer la otra? Nada, es el mismo método.

El problema con la iglesia es que está tratando de hacer lo que sólo Cristo podía hacer, por eso fue que vino Él a ayudarte. Y cuando nos vemos identificados en Él, absorbemos entendimiento de lo que ya es una realidad y, según nuestra Eva se va uniendo con nuestro Adán, podemos dar a luz. Porque sin intimidad, no hay concepción.

Por eso Él dice que se la va a presentar a sí mismo. Por eso dice que no te conformes a este siglo, sino que transfórmate por la renovación de tu entendimiento. Dice que teme que como Eva fue engañada. Eva, tu mente. Compara tu mente con Eva.

De la singularidad que hay en Dios. Eran uno, y ahora somos dos. O sea: antes de la caída, el alma y el espíritu estaban al unísono, y el cuerpo reflejaba el deseo del espíritu, porque el alma era obediente. En la caída, el alma se sensualiza con el cuerpo, recibe sus impresiones por medio de los cinco sentidos exteriores, oprimiendo así la voluntad del espíritu.

Desde entonces el hombre actúa de acuerdo a sus reacciones a lo que el mundo produce. Desde dominar la creación de adentro para afuera. Pero al nacer de nuevo, tu espíritu ahora es una nueva creación y sí está vivificado, y lo que nos falta hacer no es cambiar de naturaleza, sino volver a enamorar a Eva.

Y eso hasta que se convierta en uno, para que los reflejos del cuerpo sean las impresiones del espíritu, y no de nuestros cinco sentidos. O sea: el Reino de Dios está en vosotros. Dios gobernando a través de ti, de adentro para afuera.

Por eso Apocalipsis dice que no vendrá sin que el hombre de pecado, -coma-, el hijo de perdición; fíjate, son dos adjetivos para un mismo verbo. O sea: el hombre de pecado viene a ser el hijo de perdición. ¿Quién se llamó hijo de perdición, en la palabra? Judas.

Bueno, ¡Pues entonces ya vino el anticristo! No, fue un apodo que le pusieron. Porque manifestó lo que sólo alguien con la mentalidad de Adán, haría. Porque el hombre de pecado, es Adán. ¿Y por qué le pusieron hijo de perdición? Porque fue y se colgó de un árbol, cuando Cristo terminaba de hacerlo por él.

Y así anda la iglesia, tratando de cargar la cruz que ya Cristo cargó. Judas salió y se ahorcó a sí mismo. Cristo ya había colgado del madero. ¿Y a cuántos hombres atrajo? ¡A todos! ¿Te das cuenta? Judas no tenía por qué irse a colgar.

Lo que tendría que haber hecho era reconocerlo, y aunque lo había traicionado, hubiera sido salvo lo mismo. Cuidado; a veces nosotros también lo hemos traicionado. Pero es hijo de perdición y hombre de pecado, operó como Adán lo haría.

Como Caín, ofreciendo fruto de la tierra. Todavía la iglesia está tratando de traer, del esfuerzo de su tierra, cuando Abel lo que hizo fue darle el primogénito. Todo está en que en Él estabas tú. Ya hiciste lo que tenías que hacer. Lo que tenemos que hacer ahora, es entenderlo. Por obras, no vamos a madurar ni un codo de estatura.

(2 Tesalonicenses 2: 3) = Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (4) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

El templo de Dios es el hombre. Hay dos palabras para la palabra templo, anota: una es la palabra hieron, y la otra es la palabra naos. Ahora, observa. Muchas de las escrituras que voy a mencionar, por causa del espacio, no las vamos a visitar, sólo anótalas y luego las lees y comparas.

1 Corintios 3:16: Qué; ¿No sabéis que vosotros sois el templo (naos) de Dios? Templo. Mateo 21:12: Cristo entró en el templo (hieron) y volcó las mesas de los cambistas. Templo, estructura física. Ni modo que Jesús entrara en tu cuerpo y tumbara mesas.

Entró a un templo físico. Hechos 2:46: Y perseveraban yendo a templo (hieron) y comiendo en las casas. Entraron en un templo físico, y luego iban y tenían su cena en las casas. Una cosa era la comunión con Dios, y la cena, que nosotros la santificamos tanto, era una comilona en la casa de ellos.

Pero ese es otro tema. Efesios 2:21. Nosotros, juntamente con ellos, estamos siendo edificados para ser morada (naos) de Dios en el Espíritu. 2 Tesalonicenses, capítulo 2 y verso 4: el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo (naos) de Dios.

Yo lo que hice, fue descubrirlo, pero ahí estaba. El naos de Dios, no el templo físico. Porque el hombre se quería sentar allá en la nube, ¿Recuerdas? Ahí vemos a Satanás entrelazado con la mentalidad adámica. Recuerda que el diablo, es el vaso que la influencia satánica usa, no una persona.

Puede ser una serpiente, como puedes ser tú mismo. Y ese diablo te ha corrido de la iglesia. Pablo le llamaba la bestia de Éfeso, y la gente se creía que había que mapear la ciudad. No, eran los cabezones de la iglesia los que lo sacaron de la ciudad.

De verdad; él destruyó a todos los dioses de Éfeso, a Diana, y nunca –lo dijo el mismo procónsul-, nunca agredió a la diosa con sus palabras. O sea que nunca oró contra principados ni potestades. Sin embargo, hubo una revolución en la ciudad y hubo una transformación entera, porque andaba razonando y persuadiendo contra los verdaderos demonios que estaban dentro de esas ovejas.

En lugares celestiales, donde hoy estás sentado tú mismo. La guerra se está llevando a cabo allí mismo, donde tú estás sentado en lugares celestiales. Y luego concluye diciendo que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Eso hizo Adán. Él dijo: “Yo no voy a dejarme llevar por tu juicio; yo voy a juzgar entre el bien y el mal”. Se hizo pasar por Dios. Dios le dijo: “Mientras yo gobierne dentro de ti, tú gobiernas el planeta. Pero si yo no gobierno dentro de ti, el planeta te gobierna a ti”.

Por eso es que tantas plantas, hoy, dominan sobre el hombre. Como el tabaco, la marihuana, la coca, luego convertida químicamente en cocaína. Dominan al hombre. ¿Qué pasó? La aflicción del alma, son las trompetas. El libro de Apocalipsis te quiere revelar que hay una mentalidad adámica que todavía milita con nosotros, porque nos cuesta reformar nuestra mente.

La palabra nos dice en  Apocalipsis 13, que el número de la bestia, que viene siendo el hombre de pecado, es el 666, el cual es el número del hombre. La misma Biblia te dice que el número de la bestia es el número del hombre. La bestia es un hombre.

Se ha hecho demasiada historia mística con el famoso 666. Hay gente que ha sido presionada por la iglesia para abandonar sus trabajos porque estaban relacionados con los códigos de barra de los productos de venta. Mira lo que dice el verso entero.

(Apocalipsis 13: 18) = Aquí hay sabiduría. (Este es el verso que habla de la bestia, escucha) el que tiene entendimiento, (Es para el que tiene entendimiento. Si no tienes la oreja clavada a la puerta, no vas a entender. O sea: si tú quieres saber lo suficiente como para justificar tu doctrina, entonces déjame decirte que no me entendiste. Esto no cabe en ninguna doctrina, porque una doctrina es una aplicación personal de la palabra. Y dice aquí) entonces cuente el número de la bestia, (Te dice que lo cuentes, pero luego te lo dice) pues es número de hombre, (¿Y entonces por qué se nos ha ocurrido enseñar que la bestia no es un hombre?) y su número es seiscientos sesenta y seis.

Mira: ¿Qué había en la tierra prometida? Gigantes. Ya vimos que la tierra prometida es tipología de Cristo, ¿Verdad? Entonces, para manifestar la plenitud de Cristo, hay que cargar con cosas, pedir cosas o pelear con algo. Había que pelear con los gigantes.

¿Qué fue lo que mantuvo al pueblo fuera de la plenitud de Cristo? El no querer derribar los gigantes. ¿Qué gigantes? Tenemos tipologías. Todos los teólogos, dicen que David es la iglesia. David es tipología de Cristo, ¿Estamos?

Todas las escuelas de pensamiento están de acuerdo en que David, es uno de los ejemplos de Cristo en la Biblia. David tuvo que pelear con un gigante, ¿Verdad? ¿Cuánto medía el gigante? Seis codos de estatura. ¿Cuántas piezas de armas tenía? Seis. ¿Cuántos dedos? Seis.

¿Dónde le dio la piedra? En la frente. ¡Qué casualidad! ¿No? ¡Pero eso es de la escuelita dominical! No señor, es Adán cayendo, en la cruz. Tenía que ser en el velo, con una piedra no cortada por mano, es el Reino de Dios. Daniel.

La Biblia entera se defiende a sí misma, cuando la leemos de acuerdo a cómo está escrita. Tumbó al gigante. Y tú lo tumbaste con él, porque con él fuiste conjuntamente crucificado, muerto, enterrado, vivificado, levantado y hoy estás sentado en el trono con Dios. No vas a estar, ¡Estás!

Pero eso se apropia en nuestra vida literal afuera, según lo entendemos. Está consumado. Tú ya lo sabes, y si no lo sabes, seguramente el Espíritu te lo ha hecho discernir: esto no es un sermón, esto es un mensaje, no tiene fin.

(2 Tesalonicenses 2: 5) = ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

(6) Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, (Más adelante te lo voy a explicar porque ahora no me dan los tiempos, pero es el tiempo el que lo detiene, capítulo 7 del Apocalipsis. El tiempo lo detiene. ¿Por qué? Porque a Daniel se le dijo: sella el libro, porque hay un tiempo específico en que él será abierto. Y cuando los sellos sean abiertos, se remueve lo que lo detiene. ¿Y detiene qué? ¡La venida del Señor! Ese es el tema. Que no se te olvide el tema.)

Entonces dice: a fin de que en su debido tiempo se manifieste el hombre de pecado, que te acaba de explicar, porque ya está en acción el misterio de iniquidad, que es aquello que ya está en nosotros, que Dios no te tienta, pero nuestra propia concupiscencia saca de nosotros las cosas que no son de Dios.

Dios las saca a flote. Sólo que hay quien al presente lo detiene hasta ¿Qué?  Hasta que LA, sea quitada de en medio. ¿Dice LA o dice EL? ¡Es que si es la iglesia la que se va, tendría que decir LA! Porque gramaticalmente no es correcto decir EL y referirse a la iglesia.

Te está diciendo que se te tiene que caer algo para que se revele el Señor. Y ahora te lo dice de otra manera: hasta que EL sea quitado de en medio. ¿Y quién es EL? ¡El hombre de pecado! Entonces se manifestará el inicuo. ¿Y el Señor lo va a matar cómo? Con el Espíritu de su boca.

¿Y qué es el Espíritu de su boca? Su mensaje. Y le va a destruir con el resplandor de…su venida. Mateo lo dice de esta manera: una vez la cizaña sea removida, entonces sus hijos resplandecen en el Reino de su Padre. O sea: la manifestación de Cristo depende de remover algunas cosas de la iglesia, no de pedirle más a Dios.

La entrada a Canaán, dependía de despojar la tierra, no de cargar asuntos en ella. Lo que mantuvo al pueblo muerto y vagando en el desierto, era el temor a sí mismo, porque ellos se veían como tristes pecadores salvados por gracia.

Caleb tenía otro espíritu, había nacido de nuevo. En tipología. Su naturaleza mental era diferente. Haya este sentir en vosotros, dijo Pablo. Él pensaba diferente, decía: ¡Sí, podemos! Y él le dijo: ya lo creo, ya estuve. Pero nosotros ahí andamos: ¡Es que hay gigantes!

Fíjate que Israel andaba haciendo lo mismo cuando estaba Goliat. Había más gigantes en la tierra que cuando Goliat. Pero ese fue el que salió porque tenía las seis piezas, los seis dedos y los seis codos de estatura.

1 Juan 2:18 dice que muchos anticristos ya salieron de nosotros. 1 Juan 4:3 dice que salió y vino de nosotros. Es el anticristo. Y te dice luego por qué. Verso 11: Por eso Dios les envía un poder engañoso para que crean mentira, a fin de que sean condenados todos porque no querían creer la verdad.

Uno dice: ¿La verdad no la quieren creer? Pues entonces mantienen el engaño. Pablo está hablando del día del Señor, y está peleando con lo mismo. La iglesia andaba sacrificando cuando ya estaban en la gracia.

Y estaban diciendo: Adán murió, ¿Qué haces? Si tú todos los días terminas en Jerusalén, con un pueblo que Dios ama, el judío, tanto como el argentino, el chileno o el mexicano, pero sí lo ama, haciendo sin la presencia de la iglesia, porque ya nos fuimos; sin la presencia del Espíritu Santo, porque también se fue con la iglesia; una nación pequeña, porque son sólo un puñado de gente, comparado con el cuerpo de Cristo, que ya se fue.

Si nosotros terminamos en una teología que dice que ellos, sin el Espíritu, sin la iglesia, y por medio de la sangre de machos cabríos, van a salvar más gente que nosotros con el Espíritu y con la sangre del Cordero, entonces tú me estás diciendo a mí, que la sangre de machos cabríos salva más gente que la sangre de Jesús.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

febrero 4, 2016 Néstor Martínez