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Más allá de la Dimensión Propia

( Hebreos 11: 4) = Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

(5) Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

Este hombre, Enoc, fue desmaterializado. En una vieja serie de la televisión llamada “Viaje a las Estrellas”, los tripulantes de la nave espacial bajaban a tierra mediante un trasportador que los desmaterializaba en la nave y los materializaba luego en el lugar donde querían descender. Es decir que el cuerpo de Enoc fue desmaterializado de esta vida para darle ingreso a otra dimensión.

Y fue evidente, porque la gente lo andaba buscando. Pero no fue encontrado. No murió, desapareció de esta dimensión de vida. Cuidado: hay algo allá afuera. Hay otra dimensión más allá de esta. Y Enoc pudo palparla. Cuando ese hombre tocó esa próxima dimensión, ya esta esfera no era digna de sujetar un hombre de esos niveles de vida. Ese hombre cruzó los límites o la frontera de lo que llamamos vida.

Y esto fue, todavía, en las dimensiones más tempranas de lo que llamamos creación en la historia de la iglesia. Fue el séptimo de Adán. Antes de él ser traspuesto, él poseía cierto tipo de mentalidad. Tenía este testimonio: que agradó a Dios. Este hombre entró en una dimensión de vida, que capturó tanto el corazón de Dios, que Dios se lo llevó de esta esfera. Enoc entró en una dimensión más alta de existencia. Y eso todo aconteció en un tiempo o una edad de la iglesia que era inferior a la que estamos viviendo hoy.

 Enoc entró a una dimensión superior. Y lo hizo en un tiempo que era inferior al de hoy. En Hebreos 11 se mencionan todos estos grandes héroes de la fe. Enoc está mencionado ahí, pero la carta termina diciendo que todos estos murieron por su fe pero sin haber recibido la plenitud de la promesa. Porque Dios había provisto algo mejor para nosotros. Por eso digo que aquellos tiempos eran inferiores.

Nosotros estamos viviendo en un día al que Dios describe como un mejor día. O sea: nuestro día, es mejor que el día de Enoc. Pero aun así, Enoc en un día inferior al nuestro, entró en un mundo de entendimiento, que lo habilitó o lo facultó de ser traspuesto fura de esta dimensión de vida, de existencia, sin probar muerte. Es increíble.

Ahora bien; eso no está escrito allí simplemente para leerlo. Esas cosas están allí escritas para provocarnos. La gran pregunta, es: Si le sucedió a Enoc, ¿Por qué no a mí? Antes de que fuese traspuesto, Enoc poseía este testimonio: que agradó a Dios. Y sin fe, es imposible agradar a Dios. Date cuenta entonces que el verso 6 de Hebreos 11, es un verso que se lee por sí solo. Es la tecnología que usó Enoc, que lo facultó para ser traspuesto de esta dimensión carnal y terrenal.

Ahora pensemos en esto: ¿Qué era lo que estaba pulsando la mente de este individuo, antes de su partida? Si yo fuese el que estaba escribiendo la Biblia, siempre colocaría tres o cuatro versos detrás de cada una de estas enormes experiencias. Y sería un momento de interacción. Transición de Enoc y, a renglón seguido, cómo se sintió Enoc.

 ¿Qué había en la mente de Enoc? ¿Qué fue lo que vio? ¿Cómo se sintió eso? ¿Cómo habrá ido; para arriba, de manera horizontal, hacia abajo? Porque fíjate que cuando Pedro caminó sobre las aguas, enseguida comenzó a hundirse. Ahí estaba la interacción: ¿Qué sentiste, Pedro, cuando te viste caminando sobre las aguas? ¿Literalmente, sentiste bajo las plantas de tus pies el agua? ¿Cómo te sentiste cuando empezaste a hundirte? Esto es lo que uno haría si estuviera escribiendo la Biblia con esas anécdotas.

Porque la Biblia dice que comenzó a hundirse. Nadie comienza a hundirse. Yo le hubiese preguntado: ¿Cómo se sintió eso? Cuando Felipe fue traspuesto, también. Se desmaterializó aquí y se materializó en otro lado. Ahí también hubiese colocado otros versículos, diciendo, por ejemplo: ¿Cómo te sentiste, Felipe? ¿Qué viste? ¿Las valijas se fueron contigo?

Todo esto es para explicarte que lo que yo quisiera hacer es preguntarle a Enoc que cosa había en su mente, que literalmente facultó tu existencia física en la tierra, que te permitió dar un tremendo paso más allá de su dimensión y su día. Y entró en un entendimiento futuro de lo que es ser traspuesto. Es como si Dios hubiese dicho: Enoc, tú no puedes entrar en esos niveles de pensamiento, Enoc. Te tengo que sacar de aquí, es muy temprano.

Ahora vamos a mirar un poco en la mente de Enoc. Vamos a leer en el libro de Judas. Tiene un solo capítulo, y en el verso 12, nos encontramos con Judas describiendo a los apóstatas depravados y condenados. Que es como decirlas manifestaciones del anticristo, que se encuentra arraigado dentro de la iglesia. Y él usa muchos términos descriptivos para definir el elemento anticristo dentro de la iglesia.

(Judas 12) = Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

De esto también profetizó Enoc. Enoc profetizó acerca de estos hombres. Esto es mucho antes de que profetizar fuera una tecnología o una norma. Este es el séptimo de Adán. Adán todavía está vivo. ¿Quién le enseñó a este hombre el poder de un decreto profético? Esa no era una manera normal de operar en la tierra, todavía. Este hombre hizo cosas que estaban fuera de los parámetros de su tiempo.

(14) De estos también profetizó Enoc, séptimo de Adán, diciendo: he aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares.

Fíjate que no dijo “El Señor está viniendo”, sino que dijo que “Vino el Señor”. Eso está en pasado. ¿Qué había en la mente de este hombre? Él es el séptimo desde Adán, pero tiene percepción futurista. Edades y tiempos antes de su tiempo. Y su percepción del futuro no es algo que va a suceder en el futuro, sino de algo que ya está consumado. Un hombre peligrosísimo.

Vamos a estudiar su mente. ¿Qué es lo que hizo que Dios lo tuviera que sacar de esta dimensión para trasponerlo a otra? Yo me pregunto si todavía no has relacionado esto con Pablo, cuando subió al tercer cielo sin despegarse de la tierra. Y que luego dijo que vio cosas que no era legal decretarlas ahora aquí, en la tierra. Pero Enoc entró en una dimensión con Dios, pero no era tan restringido consigo mismo como Pablo.

Pablo vio tremendas cosas en los corredores de la eternidad, pero volvió y dijo que no le era lícito describirlas aquí y ahora. Pero Enoc entró ahí, séptimo de Adán, y su percepción del final, fue como si ya en el final hubiese sucedido. Enoc, el séptimo desde Adán.

Ese Enoc estaba profetizando mucho tiempo antes de que se conociera algo como un ministerio profético. Mucho antes de que ningún hombre entendiera el poder del lenguaje profético. El transicionó y fue traspuesto fuera de la edad de su tiempo. Y fue involucrado en una práctica de algo que no era normal para su tiempo.

(15) Para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

Este es Enoc. Date cuenta que él trae la carga, para una sociedad corporal perfeccionada. En una sociedad en la cual, los impíos, son tratados casi preferentemente por el Señor. O sea que el énfasis, aquí, sería la gente impía. Él tenía una carga por todo lo malo que estaba sucediendo en la sociedad en su tiempo. Él quería pureza social. Estos versos descubren los patrones pensantes de Enoc. Anteriores, o previos a su desmaterialización.

Nota que su visión es futura, en el orden futuro de la iglesia. Y está poseído con una carga, para un ambiente puro, que le dé la bienvenida a la venida del Señor. Está cargado, tiene necesidad de que haya una pureza social donde todos los impíos conjuntamente con sus obras, sean juzgados por Dios para que exista una sociedad pura que le dé la bienvenida al Señor.

Este hombre está abrazando mentalidad ilegal, porque para su tiempo esto era ilegal hablar estas cosas. ¡Era misterio escondido para entonces! ¡Tú eres el séptimo de Adán! ¿Qué haces hablando de esto? ¡Es ilegal de tu parte pensar en esa forma!

Todavía la sociedad está en su forma embriónica. No había edificios altos en aquellos tiempos, no había barcos, ni automóviles, ni aviones. Esto es bien atrás, en el principio de la edificación social. Pero este hombre, a través de los corredores hacia el futuro de la iglesia, está poseído de una carga interna, para que se desate un juicio en contra de todo lo que es impío.

Para que se prepare un ambiente que le dé la bienvenida, o que sea propicio para que se cumpla esa venida. Quiero que mantengas este pensamiento, recuerda lo que es entendimiento. Anda abrazando lo que estás escuchando. 

Considera a este hombre, sólo como el séptimo desde Adán. Que está viviendo en una sociedad que está emergiendo. Pero está poseído por una pasión divina por el fin. Séptimo de Adán. Poseído por la esperanza de consumar el fin.

Escucha: a mí no me interesa si el Señor no viene por dos mil años más. O si se tarda otros cuatro mil. Para que eso acontezca, tiene que existir una mentalidad prevaleciente dentro del justo, abrazando una mentalidad para finalizar.

Viviendo cada uno una postura de finalizar todas las cosas, no meramente sobrevivir o vegetar. Eso es lo que faculta nuestra existencia, hoy. Si tu mente no está plantada en terminar todo esto, tu mente está dispersa y no rinde a ciento por uno a los requisitos y necesidades del Reino.

Este hombre, Enoc, es séptimo desde Adán, y está haciendo cosas ilegales en la tierra. Oye, hermano Enoc: ¿Quién te enseñó a ti a profetizar? No había escuelas proféticas, no había manuales, Abraham no había nacido.

¡Enoc! ¡Eres parte de una sociedad que aún es un embrión! ¿Cómo se te ocurre? Estamos empezando, ¿Cuándo vamos a terminar? Eres muy tierno, estás empezando a vivir. Pero está viviendo más allá de su tiempo cronológico. Yo no puedo leer eso y permanecer normal. A mí no me interesa si tú tienes uno, cinco, diez o mil años en la iglesia.

Lo que sí me interesa es saber si esto que oyes está saturando tu espíritu con Su Espíritu. Entiende: ya no puedes ser normal. No puedes ser uno más de los que diario camina por las calles. Porque algo ha invadido tu vida como si fuera un virus divino.

Y eso no te permite ser normal. Enoc: El séptimo de Adán, quería terminar. Este hombre ya estaba arrebatado por la posibilidad del arribo del Señor. Él no está arrebatado por la posibilidad de su partida. Él, lo que vio, fue al Señor venir.

Fue la venida del Señor la que capturó el corazón de este hombre. El arrebatamiento, no estaba en su mente. No era primordial para él. Es séptimo desde Adán. Y lo que gobierna su visión, es la pasión de que el Señor venga. ¡Un hermano peligrosísimo! Es el séptimo desde Adán.

 Y está viendo el regreso del Señor que aún no ha llegado, ni en su primera venida. ¡Tremendo! ¡Está fabricando pensamientos ilegales! Él lo vio regresando, pero todavía ni siquiera había llegado. Era un misterio escondido.

O sea que la visión de este hombre, pasó más allá de la venida del Señor. Y transicionó a los tiempos finales, con un deseo de purificar la sociedad hasta que Él regresara. La visión de él no estaba en la redención. Tampoco en la salvación.

Estaba en la conclusión. Terminar. Ahí es donde estaba su corazón. Él estaba viendo la culminación de todas las cosas. La conclusión de todo el plan de Dios. Él está viendo el fin. Yo, al igual que tantos y tantos más, hemos sido ayudados, enriquecidos, formados y contenidos, aunque no capacitados, por una iglesia que está tan, pero tan preocupada por un arrebatamiento futuro, que jamás incorporó en sus currículas educacionales el tema de terminar el plan.

Yo quiero que veas claramente la mentalidad de un hombre que sí experimentó un arrebatamiento: Enoc. Y lo que moraba en su corazón no era un arrebatamiento; el deseo de él no era subir. El corazón de él estaba detrás de Dios. Terminar.

El cielo no es el destino, es la recompensa por terminar. No hay recompensa sin terminar, eso es lo que tiene que abrazar nuestro corazón. Indudablemente, este hombre estaba más allá de su tiempo. Vivió dentro de un marco que era inferior al nuestro.

Dice la palabra, en Hebreos 11:39, que Dios ha provisto para nosotros, algo mejor. Y no incluye a Enoc en aquello que Él llama mejor. Y Enoc está en el mismo dato computarizado con Abraham, José, Gedeón y toda esta gente de aquel tiempo. O sea que figura en los archivos de toda esta gente que vivió en un tiempo inferior al nuestro.

Pero mira donde estamos nosotros. Yo me imagino a Enoc, en la dimensión del cielo, hablando. ¿Qué cosa lo afectó así? Enoc podía ver más allá de la salvación del hombre. Y la iglesia no puede ver más allá de eso. Quiero que entiendas lo que significa vivir dentro de una mentalidad para los tiempos finales. La posibilidad de vivir tu vida dentro de un marco de final correcto. Viviendo dentro del ámbito de una obra ya consumada.  

(Hebreos 2: 14) = Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, el diablo, (Presta mucha atención a un detalle que no es menor. Dice que el diablo tenía el imperio de la muerte. Ahora no lo tiene. Lo tenía.) (15) y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Ahora escucha esto: la muerte no causa cautiverio. Tampoco la muerte causa esclavitud en esta vida. Es el temor de la muerte. O sea: el enemigo ya no posee autoridad sobre ese enemigo final que se llama la muerte. Pero mientras tengamos el temor de ese enemigo, permanece contigo.

(Hebreos 3: 1) = Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; (2) el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

(3) Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

(4) Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.

(5) Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

Es decir que Moisés edificó sistemas y patrones, en su tiempo, que señalaban un decreto futuro. Lo que te estoy enseñando hoy, ya había sido comunicado en el tiempo de Moisés. Pero fue presentado a ellos en tipologías y metáforas. Y dice que Moisés fue fiel, como testimonio de cosas que se iban a declarar después.

Por eso es que Hebreos dice, que el evangelio fue predicado a nosotros tan bien como a ellos. Ellos no lo recibieron por el oír, sino por vista. Todos los patrones del tabernáculo. Y la misma vestimenta del sacerdote de antaño. Eran ventanas para cosas que se iban a decir después. Así que lo que hoy estamos declarando, era de conocimiento general en los tiempos de Moisés.

(6) Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

(7) Por lo cual, como dice el Espíritu santo: si oyereis hoy su voz, (8) no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto.

Hemos visto tres marcos diferentes, tres pequeños mensajes. El primero, fue el asunto de suneto, donde el entendimiento requiere pensamientos conectados, uno con el otro, para arribar a una predeterminada conclusión.

El segundo marco, fue que miramos la mente de alguien que fue desmaterializado. El tercer marco, es la mentalidad que tiene que prevalecer en nuestra propia vida. Esta carta a los Hebreos está describiendo dos cosas. Comienza con Jesús, y lo describe como uno que fue fiel.

Esta palabra, fiel, es la palabra pistos en griego. Jesús fue y sigue siendo fiel. Y esa fidelidad, trajo una recompensa consigo. Dice que recibió una mayor gloria. Más gloria que Moisés. Él fue fiel, y como resultado final, recibió gloria mayor. Se llama el poder de causa y efecto.

Vamos a ver ahora que es el pistos, la fidelidad esta. ¿Qué es pistos? Escucha. Significa “uno de confianza”. Una persona de la cual se puede depender. Gente que se somete y cede a la voluntad de. Vamos a parafrasear.

Jesús era una persona en la que se podía confiar, y también se podía depender de Él. Y cedía y se sometía a la voluntad de su Padre. Pero esta palabra, pistos, también significa “estar persuadido enteramente”.

Entonces también significa el estar convencido más allá de alguna sombra de duda. O sea: absolutamente convencido. Plenamente persuadido. Esta palabra, pistos, también es “atender y observar enteramente cada ordenanza”. Jesús nunca cuestionó ninguna palabra que venía de Dios.

Su fidelidad, Jesús, fue expresada por obediencia absoluta, plena sumisión, plena atención a cada detalle pequeño en cada ordenanza de Dios. Pistos. Significa “estar comprometido a la ejecución de un mandamiento”.

 La fidelidad de Jesús era mucho más que decir “yo dependo de Dios”. Era una mentalidad que influenciaba acción. Que hacía que buscara escudriñar cada detalle. Aquella profundidad en la cual escudriñaba el mandamiento, salía en las acciones. Se manifestaba en sus acciones y en su oración. Estaba comprometido a la ejecución de todo el mandamiento de Dios.

 Cuando dijo: mi carne es hacer la voluntad de aquel que me envió, y terminar. Esa cosa estaba motivada por el poder de pistos. Ese deseo y esa pasión por cargar hasta el final y consumar el plan de Dios, estaba respaldada por el poder de pistos. El deseo de ejecutar plenamente el plan de Dios. Pistos.

Cuando Él dijo: “Señor, hágase tu voluntad y no la mía”, dejó establecida la energía tras ese decreto. No era un dicho cariñoso y carismático que usamos como cliché en la iglesia. Ese decreto fue activado por el poder de pistos. Él fue y es fiel y de confianza, dependiente. Él cede y somete a la voluntad de Él. Pone plena atención a cada detalle que llega desde el comando de Dios. Y plenamente comprometido a la ejecución absoluta de todas las órdenes de Dios. Era fiel.

 ¿Y el resultado, causa y efecto? Mayor gloria. El trabajo ya está consumado. Él estaba en la cruz, e hizo esa declaración poderosísima. Está consumado. Esa declaración fue el resultado de pistos. Él no estaba en la cruz diciendo: “¡Ay, gracias a Dios se terminó todo!” Él, lo que dijo, fue: “Ya he hecho todo lo que era necesario. ¡Señor! ¡Terminamos!” Pistos.

Vamos a ver nuestra actitud ante eso. Él fue fiel; vamos a hablar de nosotros, ahora. Ahora dice que si tú oyes su voz, no endurezcas tu corazón. Vamos a ver las realidades ocultas que se hallan dentro de lo que se llama el sábado.

Por favor, no quiero pre conceptos de lo que era el sábado o de lo que pudiera ser. Ya nosotros hemos puesto presión y hemos excedido. Hemos salido de los parámetros de lo que era la ley y todas esas cosas. El Reino impacta, y la precisión del Reino, requiere que se viva más allá de los rituales.

Y requiere que entendamos esas realidades. Nosotros no estamos preocupados en observar los rituales del sábado, sino en cuál es la realidad que se esconde tras la sombra del sábado. ¿Estás tratando de entenderé?

Él era pistos. Ahora nosotros. Hoy, si tú escuchas su voz, no endurezcas tu corazón. Esta fue una fuerte exhortación que salió del corazón del apóstol. ¿Y qué cosa es endurecer? La palabra en el griego es eskleruno. Y describe una especie de terreno árido o reseco, donde no crece nada.

Era la imagen usada para describir la tierra de Israel después de un extenso tiempo de sequía. Por eso decía que debes romper el terreno duro de tu corazón. Claro, no lo dice así, pero eso es lo que significa. Porque si una simiente está sembrada en un terreno eskleruno, no va a producir. En terreno árido y reseco, jamás va a producirse una semilla.

Y Pablo usa la misma imagen. Cristo es fiel, pero tú en la otra mano, no permitas que tu corazón sea eskleruno. Que no se endurezca, o se reseque. No permitas que la simiente de la palabra de Dios entre en tu corazón y no encuentre terreno donde reproducirse.

Porque el endurecimiento de un corazón, es una postura prohibida espiritualmente, que cancela la consumación del propósito de Dios en tu vida. Él fue fiel, y terminó. Si tú endureces tu corazón, el propósito de Dios para ti, es abortado. Alinea tu corazón con el corazón de Dios, es posible. ¿Cuál es el resultado cuando alguien tiene el corazón endurecido?

(Verso 9) = Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años.

(10) A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos.

(11) Por tanto, juré en mi ira; no entrarán en mi reposo.

Vamos a ver ahora causa y efecto. Él es fiel, Él terminó. Si tú endureces tu corazón, ¿Cuál es el resultado? Esto es en donde la mayoría de la iglesia todavía vive. La mayoría de la iglesia todavía vive en el mundo llamado eskleruno. Donde la palabra de Dios cae, pero no produce.

El problema no es en la palabra, es en el corazón. El corazón no está de acuerdo con eso, está muy rígido. Pero tú tienes que entender que el propósito de Dios tiene que ser completado, y que el trabajo se tiene que terminar. Tiene que acabarse.

No endurezcas tu corazón. No seas rebelde, no permitas que tu corazón sea rígido. Sé flexible, en el nombre de Jesús. Vamos a terminar la obra de Dios. Prepara tu corazón y toma una posición espiritual adecuada. Vamos a ver el resultado. Hay cuatro cosas, aquí, que son el resultado.

El resultado de un corazón endurecido: 1.- Percepción nunca se traduce en acción precisa. No endurezcas tu corazón, como en el día de la rebelión o la provocación, donde sus padres me probaron aunque vieron mis obras por cuarenta años. Ellos me probaron, me tentaron, aunque vieron mis obras por cuarenta años. Mantén tu atención allí y ve al Salmo 95. Vamos a ver de dónde extrae esta referencia el escritor.

(Salmo 95: 7) = Porque él es nuestro Dios, nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto, (9) donde me tentaron vuestros padres, me probaron y vieron mis obras.

(10) Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.

Hay algunas diferencias entre la letra concisa de este salmo y su repetición en Hebreos. El Libro de los Salmos dice: no endurezcas tu corazón, como tus padres hicieron, donde me probaron y me tentaron, aunque vieron mis obras. Y por cuarenta años yo estuve disgustado con ellos. Hebreos dice: me probaron y me tentaron, aunque vieron mis obras por cuarenta años. Hay un paso más allá de la dimensión de su propio día y su propio tiempo. Y entró en un entendimiento futurista.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez