Estudios » Crecimiento

La Identidad de una Reforma

( Deuteronomio 34: 5) = Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. (Perdón: ¿Leí mal o aquí dice que Moisés murió en ese lugar de acuerdo con un dicho de Jehová? Hay que investigar eso, después)

(6) Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.

(7) Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.

(8) Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días (Esa era la costumbre) y así se cumplieron los días de lloro y del luto de Moisés.

(9) Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; (Nota que el espíritu de sabiduría puede ser transferido de un padre a un hijo por simple imposición de manos. Sabiduría no es conocimiento, estamos hablando de otras cosas.) y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés.

(10) Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara;

Esto no significa que le haya visto el rostro, sino que Dios con Moisés hablaba sin parábolas, directamente. Él le decía: ponme un remache aquí, mide tres pulgadas y luego ponle un hilo de oro allí. A ti te dice vete a un monte que te voy a mostrar y entonces tú tienes que buscar cientos de mapas para ver cuál es el monte.

Pero a él le decía: “no quiero hilos rojos, quiero hilos de otro color”. ¿A cuántos les gustaría que Dios les hablara así? Anda para allá, Néstor, cuando pases ese puente gira a tu derecha y vas a encontrarte con… ¡Tremendo GPS divino! ¿No es cierto?

Lo cierto es que dice aquí que con Moisés habló cara a cara, mientras que con nosotros continúa hablando con símbolos, con parábolas. El término correcto desde el punto de vista bíblico, es: dichos oscuros. Son imágenes proféticas. ¿Por qué? Porque descubrir lo que Dios dice te trae crecimiento.

En cambio, si te lo dice directamente, por ahí no terminas de creerle y te quedas en el camino. Recuerda que la meta es crecer, madurar. Esa es la razón de ser de todo ministerio: perfeccionar, que es madurar, a los santos, que somos tú, yo y los otros.

(11) nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, (12) y en el poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.

Lo primero que te quiero decir en cuanto a esto, es que hubiera sido inútil para Josué, tratar de hacer lo que había hecho Moisés. Eso te enseña que nosotros tampoco tenemos que hacer nada. Y mucho menos procurar ser o imitar lo que haya sido fulano o mengano.

Estamos hablando de ciertos principios que tienen que ver con una profunda transición. Hubiera sido casi ridículo que Josué tratara de llegarle a los zapatos a Moisés. Porque ni Josué ni ningún ministro actual tiene que compararse con otro ministerio. Es simplemente otro.

Moisés tuvo un ministerio que podríamos llamar de preparación. De preparar pueblo para la próxima fase. Porque algunas cosas del viejo mover, ya no entran en el nuevo. Por eso emerge un nuevo líder, no porque Moisés no fuera bueno. Lo que Moisés sabía e hizo, trajo al pueblo hasta ese lugar. Pero resulta ser que ahora se necesita otro tipo de referencia para llevar a ese mismo pueblo al lugar adonde debe ser llevado. Son principios de transición.

(Josué 1: 1) = Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, (¿Cuándo dice que aconteció esto? Después de la muerte de Moisés), que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: (2) mi siervo Moisés ha muerto:

Me pregunto por qué Dios le tiene que decir a Josué que Moisés murió, cuando ya habían guardado el luto por treinta días. Un problema; nadie encontró su sepultura. Era difícil poner un dedo y marcar dónde murió y cuándo.

Lo mismo nos pasa a nosotros, no podemos identificar cuándo fue que murió ese mover que nos trajo hasta aquí. Nadie sabe dónde está enterrado, nadie sabe quién lo enterró. ¿Cómo sabes tú que eso que estás haciendo ya no es lo que Dios quiere que se haga?

Dios le dice: levántate, Moisés murió. Moisés aquí no era una persona, sino que representaba la tecnología de operación, representaba la forma en que dios operaba y se movía en la tierra. Moisés representaba el tipo de ministerio que tenía la gente en la tierra.

A través de Moisés caía maná en la tierra, era todo soberano, había manifestaciones, había milagros, prodigios, sanidades, había campañas, había cierto tipo de ministerios afines con todo eso a través de Moisés. Ahora Dios te está diciendo: “tú no puedes comenzar hasta que no entiendas que Moisés murió.”

Moisés murió. ¡Es que no entiendo! ¿Dónde está enterrado? ¿Cuándo terminó? No le hace, murió. A veces las cosas terminan, y el pueblo de Dios invierte diez años observando y analizando si es cierto que se terminó. ¿O no hay gente que sigue soplando a otra gente para ver si se cae o no se cae?

Siguen regando la planta, pero la planta sigue viviendo sólo por la inercia que trae en el tallo. Pero ya no está produciendo. Apagas el motor de tu auto, pero como está en punto muerto, o neutro su caja de cambios, el auto sigue viaje. Es mucha la gente que está viajando en punto muerto.

(Verso 2) = Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Levántate. La palabra es quun y significa: “conviértete en alguien poderoso”. O sea: hazte presente, establécete, afírmate, mantente a ti mismo, persiste, mentalmente hablando. La naturaleza de la muerte de Moisés y su entierro, es viendo que el pueblo nunca encontró al difunto, nunca encontró el ataúd, nunca encontró el cadáver.

Por eso es que se les hacía muy difícil, a ellos, aceptar la realidad de que Moisés hubiera muerto. Te quedas pensando porque no puedes ponerle el dedo a una fecha de muerte y a otra fecha de funerales y sepelios, pero lo cierto es que se murió.

Vamos a ir un poquito atrás de la historia de la iglesia. ¿Recuerdas tú que tienes algunos años como yo, cuándo murió el mover de santidad y comenzó otro? No, ¿Verdad? Pero sin embargo de repente fue así, ¿No es cierto?

Pero, claro; también hay que decir que hubo gente que se quedó allí, ¿Verdad? Pero creo que no me equivoco en nada si digo que la mayoría, (Por no exagerar y decir que todos) los que nos reunimos en este momento aquí, yo hablando y ustedes oyendo, hemos nacido en algún momento de la historia debajo de algún tipo de mover que hoy ya no existe.

 Sabemos, por ejemplo, que el tremendo mover pentecostal que todos conocemos, comenzó allá por el 1904, más o menos, y que fue quedando en menos hasta hace ya unos años. Pero no podemos ponerle el dedo a una fecha concreta de nacimiento ni extinción por una simple razón: hay gente que jamás supo que había nacido, y hay muchos hoy que no están enterados que murió.

Cuidado: yo no digo que sus máximos postulados se hayan muerto, ¿Eh? Siempre tendremos a los postulados en los que el pentecostalismo hizo énfasis, (Lenguas, mover del Espíritu, profecía y todo lo que tú conoces), con nosotros, pero el movimiento como tal ya no existe, eso es notorio.

Porque la fórmula que hoy tiene para manifestarse, va mucho más allá de los dones del Espíritu. Hay un mejor y más excelente camino, dice la Palabra. El desierto, en la Biblia, siempre representa el mover carismático, donde Dios bendice, protege; donde la mentalidad de la iglesia es la de recibir de parte de Dios.

Esto fue lo que se hizo en el desierto con el pueblo, mantenerlo. ¿Por qué? Porque venían de esclavitud, eran esclavos del mundo. Entonces necesitaban ser atendidos, porque no podían atenderse por sí solos. Pero si la meta es madurez, entonces tú sólo mira la vida de tu hijo.

En los primeros meses, depende totalmente de ti; demanda atención individual, personalizada y permanente. Así son los cristianos cuando están comenzando. Ore por mí, tengo este problema, me pasa esto o aquello, ¿Por qué a mí?

Pero ya cuando el niño tiene dieciocho o veinte años, (Y estamos hablando de buenos muchachos, ¿Se entiende?), ya vive su vida, va a la universidad, tiene sus amigos y quizás venga a verte para el Día del padre, el día de la madre o algún que otro cumpleaños.

No ha dejado de amarte, pero su relación es de otro nivel. El amor es el mismo, pero ya él no necesita arrojarse en tus brazos o dormirse en tu falda. Eso te está diciendo que, cuando llegamos a cierto nivel de crecimiento, demostramos nuestro amor ejerciendo responsabilidades.

Es como si estuviéramos colocando a la par la transición del desierto a la tierra de Canaán o del mover carismático al tiempo del Reino. Es la misma diferencia. Si es difícil que un niño se convierta en adulto, ha sido difícil que la iglesia pase de movimientos personalizados a un mover adulto.

Pero la transición es necesaria sí o sí, porque si no tenemos gente grande inmadura. Son como esos muchachos que aumentan de edad, pero no de responsabilidad. Por eso vemos que hay niños de cuarenta y siete y hombres de diecisiete.

Cuando el orden antiguo se termina, es porque tenemos que reconocer la muerte y embarcar en una jornada hacia nuevos territorios que Dios ha puesto delante de nosotros. Es el tiempo de estar seguros en tiempos de incertidumbres.

Como cualquier adolescente que sale de su comodidad paterna y se lanza al mundo del trabajo, las responsabilidades y, a veces, hasta su vivienda propia. Quizás no termina de saber muy bien qué es lo que va a hacer, pero lo que sí sabe es que va para allá.

Por más que sea un profesional graduado de la mejor universidad, sale al mundo a pelear la buena batalla cargado de temor. Porque cuando llega a su primer trabajo, si estaba orgulloso de su escolaridad, ese orgullo se le borra de inmediato cuando su jefe le dice: “¡Olvídate de lo que aprendiste en la escuela, esto es otra cosa!”

Este es un principio básico: transición involucra participación divina. Porque si el Jordán no se levanta en un montón, tú no cruzas. Por eso es que muchos de nosotros hemos cruzado, porque por allí ya nos sentíamos incómodos donde nos encontrábamos, o porque surgió alguna manifestación o sencillamente porque sentiste que te sacaron la alfombra de debajo de los pies.

Algo tiene que haber ocurrido que nos empujó a salir. Se levantaron las aguas y oíste la voz que te dijo: Ahora cruza. Es que tú sabes que Dios está involucrado en el asunto. Dios pudo romper lazos de relaciones que en tu mente, tú jamás pensaste que fuera posible.

Pero resulta ser que de improviso, un día, se te hizo fácil hacerlo. Dios desconectó algo, y luego lo volvió a conectar en otra parte. Se levantó el Jordán. Recuerda esto: una transición siempre es iniciada por un fracaso, o por la muerte del mover previo.

O sea: la falta de función precisa o la falta de eficacia. Eso es lo que más o menos dice en Hebreos. Dice que: como ya no era eficaz, se le hizo necesario a Dios levantar otro orden. Entonces, cuando un orden ya no es eficaz para ese tiempo, Dios levanta otro

¡Eso no quiere decir que sea malo! Quiere decir que está pasando el tiempo. Ahora atención con esto: eso no cancela salvación. Sólo cancela la utilidad de Dios a través de alguien. Una transición, entonces, comienza cuando aquello que tenemos ya no funciona.

Cuando tu éxito presente ya no suple la necesidad de la demanda que se te presenta, es tiempo de transicionar. Cuando tu éxito presente, no suple la demanda de aquello que está por delante, es que tienes que transicionar. Dentro y fuera de la iglesia, es igual.

Así es que el viejo mover, llamado, ministerio, lo que sea que dejó de ser eficaz, tiene que entrar en una nueva producción de nuevas realidades, de una nueva manifestación de Dios. En Josué 1:5 dice que nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé.

Lo que esto te está diciendo es que, el mismo Dios que levantó aquel viejo mover, va a levantar el nuevo, ahora. El Dios de Moisés, pasa a ser el Dios de Josué. Y el Dios de Josué, puede pasar a ti. ¡Ánimo! No hemos perdido a Dios, ni se ha ido de vacaciones. La responsabilidad del pueblo, está en los versos 16, 17 y 18.

(Verso 16) = Entonces respondieron a Josué, diciendo: nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes.

(17) De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti, solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.

(18) Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.

Es decir que, una vez que reconocemos que hay una transición, entonces allí se reitera el compromiso. Por eso dice que cualquiera que sea hallado en rebeldía, pues que muera. ¿Cuántos damos gracias a Dios que estamos en el Nuevo Testamento y no en el Antiguo? Transición. Moisés a Josué. Hay otra. Saúl a David.

Porque en toda la Biblia estamos viendo transiciones. Y aún hoy las estamos viviendo. ¿Y sabes qué? Si lo que haces no es suficiente o no alcanza, tendrás que volver a transicionar una vez más. Bien complicado, es. Después de los cinco ministerios viene el orden de Melquisedec. Mucho más fuerte.

(1 Samuel 13: 14) = Más ahora tu reino no será duradero, (Hay otras versiones que dicen que no continuará. Eso significa que puedes seguir ministrando, pero ya estás fuera del orden divino.) Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Estamos hablando de Saúl, ¿Verdad? Ahora bien; ¿Cuántos saben que Saúl sí hizo lo que Dios le mandó? Claro, sólo hizo la parte que él creía conveniente. La gente que guarda o protege su reputación, sólo hace la parte que cree conveniente para eso. Él se guardó lo que pensaba que tenía que guardar.

Hizo una buena obra, pero no hizo una obra correcta. Por eso que entre nosotros el énfasis es: ser correctos. Hacer correctamente. El viejo orden, entonces, representado por Saúl, es más leal al pueblo que a Dios. Eso fue lo que hizo Saúl. Mirar más al pueblo que a Dios. ¿No te suena un timbre en el oído?

“¡Es que si hago esto, el pueblo se enoja! ¡Es que si hago esto, Fulano no ofrenda! ¡Es que si me voy por este atajo de la Palabra, pierdo consenso con los pastores asociados de la ciudad! Saúl escuchó la voz del pueblo.

El problema es que, cuando la voz del pueblo ahoga los mandatos de Dios, el Reino se te quita; se va, desaparece, no está. Estamos extrayendo principios de estos relatos. Aquí el principio es que, cuando uno es más leal al pueblo que a Dios, se extingue tu ministerio; es cuestión de tiempo.

O sea que él estaba preocupado con la agenda del pueblo, y no con la agenda de Dios. Saúl fue escogido por Dios, pero fue escogido por Dios a través del pueblo. Fue el pueblo quien escogió a Saúl. Eso me recuerda mucho a ciertos lugares donde es el pueblo el que elige al pastor. ¿En qué Biblia está escrito eso? ¿Cómo va a decir ese hombre, luego, que Dios lo levantó cómo pastor?

¿Cuántos dan gracias a Dios que su mandato dice que es el pastor quien conduce y selecciona a sus ovejas, y no las ovejas las que eligen a alguien para que las cuide? ¿Y cuánto siguen dando gracias a Dios que está escrito que si alguna se va el pastor tiene que salir a buscarla, y no que la oveja tenga que venir a comunicarle al pastor que deja el rebaño.

Porque si tomamos por base que la oveja es uno de los animales más torpes que existen, y con ese animal nos ha comparado Dios mismo, ¿Qué clase de líder será el que esa clase de animales elija? Uno que se comporte a la medida de lo que ellas quieren, no de lo que Dios dice.

Pero aquí dice que Saúl fue escogido por el pueblo, por lo que entonces él debía ser leal a ellos. Suponte que yo estoy predicando en tu iglesia. Tú no has venido allí para ayudarme a mí ni yo estoy ahí para ayudarte a ti. Si yo estoy allí es porque Dios me llamó a estar allí.

Todos estamos llamados a servir al mismo Dios, y tenemos contabilidad los unos con los otros. Si fuéramos responsables como corresponde, todo cambiaría. Yo te debo respeto a ti, y tú me debes respeto a mí.

Pregunto: ¿Es eso exactamente lo que estamos viendo? ¿No, verdad? Entonces me temo que alguien me cambió la Biblia…Entonces vemos que en ese momento el orden no era teocrático, era democrático, y por eso el pueblo estaba dominando el corazón del líder. Y eso, créeme, es muy peligroso.

(1 Samuel 15: 15) = Y Saúl respondió: de Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tú Dios, pero lo demás lo destruimos.

(Verso 20) = Y Saúl respondió a Samuel: antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.

Eso fue lo que el pueblo deseó hacer. Ahora bien; dentro de la ineficacia del viejo mover, quiero que entiendas que Dios si hizo varias cosas a través de Saúl. Número uno, Saúl profetizó. Sí que hubo un mover profético a través del viejo orden.

Se construyeron altares para sacrificar a Dios. O sea que te estoy mostrando que se levantó toda una infraestructura eclesiástica.  Se derrotaron a todos los amonitas. Hubo victoria, hubo desplazamiento de poderes. Saúl y Jonathan lograron vencer a los filisteos.

Eso representa algunos de los enemigos de la iglesia eliminados durante el mover pentecostal. La teología de la pobreza y la auto subestimación, esa que los hacía decir permanentemente “¡Yo no soy nadie!” Se enseñó y predicó la autoridad del creyente y la auto estima. Varios enemigos fueron eliminados.

Sin embargo, quiero que veas que igualmente Dios sí trabaja en cada tiempo. Saúl hizo muchas cosas positivas. Peleó contra los moabitas y los edomitas y les ganó. Le trajo todo el botín de regreso. Ellos lo habían perdido y él lo regresó. El pueblo prosperó. Saúl hizo varias cosas buenas.

Sin embargo, el nivel de operación de Saúl, nunca podía producir el propósito de Dios. Porque él estaba tras el corazón el pueblo, y David tras el corazón de Dios. Era: “bendíceme”, en lugar de “te quiero bendecir”, ¿Estás entendiendo?

Todo lo que se consiguió en aquel mover, era para el pueblo. En este, es para Dios. Es un cambio de tiempo. Sabemos que el que siembra, cosecha. Dios sembró, y ahora va a buscar su cosecha. No es nada difícil ni complicado.

(1 Samuel 15: 35) = Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

Fíjate la actitud de los hombres que sí aman a Dios. Es muy triste ver que vasos e instrumentos que han sido muy útiles para Dios, un día tengan que dejar de participar en lo que Él está haciendo. Y dice que Dios se arrepintió. Mira cómo piensa Dios. Mira cómo es el corazón de Dios.

Dios tiene un propósito, y los hombres son vasos para producirlo. Lo último que deberás hacer es quedarte adherido o enamorado del vaso. Si tú tienes un balde, una cubeta para traer agua desde un pozo hasta tu casa, ¿Cuál será el beneficio, el balde o el agua?

La cubeta, ¿Verdad? ¿Y qué pasa si yo cambio ese balde por otro? ¿Vas a ponerte a llorar por el balde que ya no estoy usando o vas a prestarle atención al más nuevo que me presta mejor servicio? ¿Y qué ocurre si un día yo cambio el balde por una bomba? ¿Vas a llorar por la cubeta? ¿Y si un día cambio la bomba por una canilla de agua corriente? Lo que sigue siendo de valor, es el agua, no la cubeta, la bomba o el grifo.

(1 Samuel 16: 1) = Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? (Terrible, ¿No? Cuando Dios decide cambiar algo, lo que vale es lo que entra nuevo, no lo viejo que se va. Entonces, cualquier tipo de alianza con lo que ha sido desechado, es enemistad con Dios.) Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.

O sea: Dios hace eso porque ya tiene otra cosa en mente. ¿Por qué estamos haciendo esto? Porque el principio que opera en mi vida, es el siguiente: antes de comenzar nada de esta magnitud, tú tienes que estar resuelto internamente.

Si tú no estás resuelto internamente, entonces tú no terminas. Tienes que tener esa resolución antes de comenzar. Si tienes un punto de doblez, serás doblado. Si tienes un punto de compra, te comprarán. Si ven algo que te duele, te va a doler.

Lo que tú tienes que decir es: “¡Ah! ¿Esto es Dios? ¡Entonces vamos para adelante! Solamente de ese modo podrás encarar lo que venga por delante. Porque lo primero que se nos olvida cuando llegamos a la situación, es lo primero que sentimos cuando comenzábamos: que eso sí era Dios.

Después comenzamos a discernir si es Dios por las actividades externas. Escucha: Israel en el desierto, estuvo re-bendecido. Próspero, protegido, con milagros en forma permanente, señales, prodigios. Sin embargo, déjame decirte que ni un solo día estuvieron en el propósito de Dios.

Que una vida esté llena de caos y que pase de todo y no precisamente todo lo hermoso, no es sinónimo de estar o no estar en el propósito de Dios. Imagínate que si esto no fuera así, ninguno de los apóstoles hubiese entrado en el propósito de Dios, si todos fueron presos políticos.

Tenemos una escala de valores equivocada respecto a estar en el propósito de Dios. “Si estuvieras en el propósito de Dios, estas cosas no acontecerían”. Eso es falsa doctrina, no interesa quién te lo haya e4nseñado y cuantas credenciales o títulos tenga. No le hace, falso igual.

Ven a un pobre hermanito que anda sacudido por las inclemencias a raudales y dicen todos, casi a coro: “¡Mira! Si estuviera en la voluntad y el propósito de Dios, esas cosas no le ocurrirían! Mentira. Esos son los extremos que hicieron tanto daño en el previo mover.

(1 Crónica 10: 13) = Así murió Saúl por su rebelión (Rebelión es oír la voluntad y el propósito de Dios y no hacerlo) conque prevaricó contra Jehová, (Recuerda que prevaricar es saber lo que tienes que hacer, entender cómo y cuándo, pero hacer caso omiso. Eso es peor que pecar. Prevaricar es entendiste, calculaste el costo y dijiste: 2para allá no voy”.) contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, (14) y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, (¿Quién lo mató? ¡No seas religioso, estamos hablando de ministerios! El único que puede matar un ministerio, es Dios) y traspasó el reino a David hijo de Isaí. (¿Quién dice que traspasa la autoridad al próximo mover? Dios también.)

No es algo que tú otorgas, ni instituyes o alguien lo ordena. Porque hay que reconocer cuándo la gracia de la transición pasa de un grupo a otro. Que se reúnan veinte viejos cabezones de una denominación y tomen una solemne decisión, no hace a un resorte espiritual. Dios puede ni siquiera estar enterado de esa reunión, aunque todos salgan después a decir que Dios dijo.

(1 Crónicas 11: 1) = Entonces todo Israel se juntó a David en Hebrón, diciendo: he aquí nosotros somos tu hueso y tu carne.

Nota que ni bien llegó el decreto de que había un traspaso de un liderazgo a otro, el pueblo cambió su compromiso. O sea que el compromiso era con Dios, no con la gente. Ministro, a ti te digo, y me incluyo. El día que el arca se quede sin la sombra de Dios, transiciona. Si esto te ha gustado y quieres enseñarlo, hazlo. Pero guárdate muy bien de no caer tú en esto mismo que estás enseñando.

(2) También antes de ahora, mientras Saúl reinaba, tú eras quien sacaba a la guerra a Israel, y lo volvía a traer. También Jehová tu Dios te ha dicho: tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel mi pueblo.

Nota que lo que Dios comienza a hacer nuevo, lo hace mientras lo viejo todavía existe. O sea que existe un momento en donde ambos moveres están funcionando al mismo tiempo, y ese es el tiempo correcto de transicionar.

(3) Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, Y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel. (Nota que es por medio de pacto, mira el verso 10)

(Verso 10) = Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová.

Nota que el nivel de unidad era para que aquello que David representaba, fuese engrandecido por medio de su alianza con ellos. Esto significa que el nivel de nuestra alianza, es que unirnos a algo para que sea algo, prevalece en la tierra. Vendremos a exaltar lo que Dios quiere hacer, y no a usarlo de trampolín para nuestros ministerios.

Nuestros ministerios se desarrollan dentro de una visión más global, que es la de Dios. Así que, principio: el pueblo reconoció la transición activada por una palabra profética. Todos hemos ido a muchas conferencias y congresos. Todos hemos oído la palabra decretada. Y en todas o casi todas se ha anunciado que hay un cambio.

Y también hay mucha gente que jamás asistió a conferencias ni a congresos, pero que ya sabe porque sabe que sabe, que hay una palabra que dice que viene un cambio. Y esa palabra ha sido activada y en función y razón de ella, se está desplazando el previo mover para dejarle paso al nuevo. Eso se llama transición.

Fueron identificados por un nuevo mover y porque Dios lo había profetizado. Esa es la forma de estar identificados con lo que Dios está haciendo. Que Dios elija y levante a uno, es un acto que lleva implícito que en ese mismo momento, ya está desechando a otro.

Porque la palabra elegir o escoger, no nos habla de quien se queda atrás o es desechado, sino de qué es lo que tú recibes y qué cosa harás con ello. Quiero que entiendas bien esto para no lastimar a nadie. Cuando Dios escoge a alguien de un grupo, no lo elige porque sea el mejor. Va a ser mejor porque fue escogido, pero eso no quiere decir que lo haya sido antes.

¿Cuántos me están entendiendo? El énfasis es lo que tú recibes al ser elegido, y no lo que aquel no tiene. ¿Se entiende? ¿Soy claro? Por esa razón es que, en esto, las comparaciones no sólo son odiosas, sino que ni siquiera vienen al caso.

Sólo te restará decirle gracias al Padre, porque Él ha estimado que eres digno de continuar. Escucha: la palabra dice en Isaías 41, que Él escoge las generaciones, cada una para su tiempo y antes de la fundación del mundo.

O sea que: nosotros nacimos en este tiempo, y por el mero hecho de haber nacido en este tiempo, tenemos la configuración interna, la facultad plantada como capacidad, habilidad o inteligencia, la velocidad mental, el coraje o la adrenalina necesarias para hacer los actos de liderar en este tiempo. No por mejores, por estar dispuestos.

Yo creo firmemente que los jóvenes son extremadamente intrépidos. Es normal ver a jóvenes arrojándose desde montañas con esas alas y aterrizar sin novedades. Nosotros andábamos en bicicleta y a lo sumo con unas tablitas con cuatro ruedas que arrastrábamos y no a demasiada velocidad porque se nos desarmaban.

Por eso es que se nos dice que los tiempos son veloces y se requiere gente intrépida para liderarlos. O sea que la persona que viene de aquellos tiempos en donde todos los pasos eran cautelosos, hoy ya no puede liderar a nadie.

No tiene nada que ver si estudió, si no estudió, si tiene tal título o no lo tiene, si es bueno o es aplicado, que si es lindo, o que si es feo. ¡Son los tiempos, señores! Y si tú no tienes suficiente coraje, tus hijos te van a superar y tus nietos mucho más, todavía.

Estos son tiempos violentos, por decir algo elegante y como una mínima expresión. Oye: en mi época, el problema mayor en las escuelas era que no entráramos con goma de mascar. ¡Sácate de la boca ese chicle en clase!, aullaban las maestras. Hoy colocan detectores de metales…

O sea que lo que te estoy queriendo decir es que, la oración que eliminaba el chicle de las aulas, hoy no puede eliminar la navaja o la pistola. Estamos tratando con otra calidad de gente, entiende. ¡Los tiempos cambian!

Antes la gente salía a caminar los sábados por la noche o los domingos por la tarde. Y la carpa de la campaña evangelística atraía su atención por el sonido a música, voces y cierto colorido. Se acercaban por curiosidad y, en una de esas, salían con Jesucristo en sus vidas. Hoy la gente ya no camina…

Levantas una carpa con el riesgo que te la lleve el primer viento y estás tú con tu familia, la gente pasa en auto, motos, bicicletas, rollers, skeites, patines, y ni te registra.

Aparece un avance tecnológico y la iglesia por poco se hace la señal de la cruz católica, y no falta quien opine que esos aparatos son del diablo. Cierto es que a internet el diablo la usa y mucho, y a veces hasta con algunos cristianos débiles.

Pero déjame decirte que si rechazas internet y te quedas con tu viejo teléfono, dentro de un par de años no te llamará nadie a ese teléfono, porque ya nadie tendrá uno para hacerlo. Todo se hará por internet. Y tú te quedarás fuera.

Quiero que entiendas bien el principio para que no te confundas. Lo que estoy tratando de decirte es que en los últimos años han pasado más moveres de Dios que en toda la anterior vida de la iglesia, que se cuenta por miles de años.

Hace un tiempo vi una película que trataba de un presidio. Un hombre ya viejo, que llevaba más de cincuenta años en esa cárcel, es liberado por buena conducta. ¿Sabes qué? Jamás pudo adaptarse. El mundo, afuera, no tenía absolutamente nada que ver con el que él había conocido y en el que, también, había delinquido.

Creo que muchos cristianos se sentirían igual si se quedan cristalizados en lo que tienen sin adaptarse a los avances que no son pecaminosos, sino sólo avances tecnológicos. Y eso también es transición. Humana, pero que acompaña a la divina.

 (1 Crónicas 12: 1) = Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra.

¿Cuándo dice que vinieron a ver a David? Cuando todavía reinaba Saúl y David estaba encerrado. ¿Y por qué crees que vinieron? Porque estaban convencidos que en corto o mediano plazo, David iba a tener algo para darles. Las virtudes de los hombres son más bien escasas. De todos modos, les alcanzó para ver que Dios estaba con David, aún encerrado y todo.

(2) Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín;

No nos olvidemos que hasta los hermanos de Saúl reconocieron cuando Dios se movió. Abandonaron a Saúl y siguieron a David. ¡Es que…no pasa nada, pero…hace cincuenta años que está de pastor en la iglesia! ¿Cómo lo vamos a sacar ahora? Está bien; duerme con él…

Dice que los hermanos de Saúl estaban armados. ¿Qué hacían allí? Eligieron conducirse por valores espirituales, no bélicos. No fueron influenciados por las cosas naturales. No importa cuán bueno fuera Saúl o cuán bueno se viera en lo natural. Ellos reconocieron que la verdadera autoridad espiritual estaba sobre David. Sí transicionaron.

Los hermanos de Jesús lo invitaron a Jerusalén porque sabían que allí lo estaban esperando para matarlo. Eligieron quedarse con la religiosidad de los fariseos en lugar de seguir a alguien que había dicho: “Si me has visto a mí, has visto al Padre”. Cuando esto es lo normal.

Dios necesita cuerpos que lo manifiesten de manera visible. Solo no puede, es Espíritu. ¿Se nota que cualquier transición es dolorosa, verdad? Todo esto que estoy diciendo es causante de dolor. Por eso es que hay que tener resolución interna para seguir adelante.

(1 Crónicas 11: 19) = Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Había yo de beber la sangre y la vida de estos varones, que con peligro de sus vidas la han traído? Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes.

(Verso 15) = Y tres de los treinta principales descendieron a la peña a David, a la cueva de Adulam, estando el campamento de los filisteos en el valle de Refaim.

(16) David estaba entonces en la fortaleza, y había entonces guarnición de los filisteos en Belén.

(17) David deseó entonces, y dijo: ¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta!

(18) Y aquellos tres rompieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David; más él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, y dijo:

Hay que entender esto. David está aquí, allí está el enemigo, y el pozo está allá. David tuvo un deseo. “¡Ay! ¡Si yo pudiera tener agua y el pozo!” Y allá fueron esos hombres, sin interesarles su tranquilidad ni su seguridad, a jugarse el pellejo por un vaso de agua. Ese es el nivel de alianza de una transición. 

Esto sucedió con David, pero se ha convertido en un patrón, en un modelo, en un croquis de lo que se pretende para cualquiera que desee ministrar al Señor en estos tiempos de transición. Desprecio por lo personal, prioridad para lo global. Primero el Reino. El resto por añadidura.

En la transición, también hay una búsqueda de una nueva dieta. Mira Josué capítulo uno. Todas estas son cosas que han sucedido, que están sucediendo o que van a ocurrir muy pronto. Yo sólo estoy mostrando a manera de base lo que está pasando en el mundo espiritual que no vemos.

(Josué 1: 7) = Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Aquí vemos que en la transición, entonces, hay una nueva búsqueda, la búsqueda de una nueva forma de adquirir el mensaje, que el mensaje ya no se prepara. ¿Cuántos se acuerdan que hubo tiempo en que el mensaje era un verso, y que venía acompañado de varios testimonios para explicar lo que el verso quería decir? Muy sencillo.

Y entonces la mente se nos acostumbró a que eso era un mensaje, entonces ahora tú oyes un mensaje de estos, donde ya no encuentras el folklore tradicional de una historieta y todo es protocolo que adorna un mensaje, todo eso tan bonito que antes se hacía para, recién en el final, depositar un principio.

La cuestión es que yo ahora me aparezco en tu equipo y tus parlantes y te digo: principio número uno, número dos y punto. Y cuando termino tú miras con los ojos cruzados tu monitor y te preguntas: ¿Qué fue lo que dijo? No están tus oídos acostumbrados a esto, todavía. Ya se acostumbrarán, es lo que viene.

Hoy, la frecuencia en la que se ministra, es diferente. Estamos tratando de alcanzar la frecuencia de los tiempos, y mentalmente poder digerir y trasladar lo que estamos entendiendo e implementarlo a la misma velocidad que tienen estos tiempos de cambios tan marcados y profundos.

Ya no nos sobra un mes para entender ciertos principios básicos y elementales en la vida de la iglesia global. Nadie va a levantar una ofrenda, aquí. Si tú estás movido a ofrendar tomas tu decisión y envías lo que debas donde sea, sin presiones, sin manipulaciones, sin obligaciones. Sólo Dios y tú, con el ministerio que sea como tierra para sembrar. Por dirección divina, no por reglamento.

¿Recuerdas como se hacía esto en el mover pasado? Se elegía a uno de los conferencistas y se le encargaba la complicada tarea de reunir fondos para pagar los gastos fijos. El hombre buscaba escrituras que hablaran de diezmos y ofrendas y se mandaba un sermón más extenso que el sermón principal.

Todo destinado para convencerte de que metieras tu mano en el bolsillo y la sacaras con algo importante, no moneditas. Terminó. Eso ya no existe. Antes de ellos cruzar el Jordán, ¿Qué tuvieron que hacer? Mira el verso 10.

(Verso 10) = Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: (11) Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: preparaos comida, porque entro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.

Esto era nuevo para ellos; ellos nunca tuvieron que preparar comida. ¿Te imaginas qué problema se les armó? ¡Estaban en el desierto! Pero la orden era clara: preparen comida, porque para donde vamos, no hay nada.

Eso te habla de que ya no puedes conformarte a venir un domingo a buscar un mensaje. Tú eres quien debe preparar tu comida, ahora. Porque para dónde vas, ya no hay nada que alimente. No estoy hablando de leer versículos o consultar libros de información; estoy hablando de buscar auténtica y genuinamente la guía y la unción del Espíritu Santo, no hay otro modo.

Dicen que hay que preparar alimento porque en tres días vas a cruzar. Ya estamos transitando ese tercer día, sólo que es largo. Sigue preparando comida, todavía falta. ¿Para qué? Para lo que el Señor dijo. ¿Qué dijo? Que en el tercer día se iba a levantar. Entonces, lo que se requiere para seguir adelante, es que tengamos buena nutrición.

(Josué 5: 10) = Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.

(11) Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.

Notan que ahora, para estar en la tierra prometida, cuando habían entrado ahí, ya no había maná. Sino que ellos habían sembrado algo y ahora estaban comiendo las primeras manifestaciones de sus cosechas. Esto quería decir que ahora, para alimentarse, iban a tener que sembrar. Una nueva disciplina. Y en el verso siguiente, te dice el por qué.

(12) Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer el fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Presta atención a esto: dice que siguió cayendo el maná hasta el exacto momento en que comenzaron a nacer los nuevos frutos. Esto es todo un símbolo. Cuando tú no sabes o no puedes, Dios te envía. Cuando tú entiendes y comienzas a poder, Dios te deja que te alimentes por tu esfuerzo.

Por eso te decía que la nueva realidad del Reino es que tenemos una nueva dieta espiritual. Ya no podemos comer lo que comíamos antes. ¿Cómo se transforma eso en algo práctico? Revisa todo el material de audio, libros o videos que tienes y compáralo con este presente. Ahí tienes tu dieta.

Y la buena noticia de todo esto es que no es de interpretación privada, es global. Esto está sucediendo en todas las ciudades del mundo. Ahora podemos comprobar en menos de media hora lo que antes era apenas una expresión sin demasiado asidero.

Puedo asegurarte que en todas las ciudades del mundo hay un grupo de gente que está empezando a transicionar. Es algo global y viene de Dios. No es la ocurrencia de un mini-astro que vio la posibilidad de pasar al estrellato con algo novedoso.

Pero claro, si tú te pasas los días, las semanas y los meses metido entre las cuatro paredes del templo de tu congregación, entonces va a ser muy difícil que siquiera te enteres que hay una transición. Estarás esclavo voluntario y permanente del discurso, (No mensaje, discurso) que se te entregue allí.

Hay que prepararse para una diferente realidad en Dios. Nuevas características; ¿Cuáles son? Ser fuerte. Fortalécete. Aquello que te trajo hasta aquí no es lo mismo que va a llevarte de aquí hacia adelante. Y si no es lo mismo, vas a tener que aceptar dejar paso a lo nuevo. ¡Pero hermano! ¿Cómo sabré que es de Dios? Porque es nuevo. Y lo nuevo no imita nada anterior. Y si es creación y no imitación, es Dios.

La tierra para donde vamos, es diferente. Deuteronomio dice que es una tierra que será regada por tus pies y regada con tu mano. Tierra de hortaliza. Allí toda la gente estaba con la mentalidad de desarrollar su ministerio. Entonces eran ellos mismos los que regaban la tierra y la abonaban.

Algo debes saber antes de salir hacia ninguna parte. El lugar para dónde vas, es mucho más grande que tú mismo y que todo lo que has conocido hasta hoy. La geografía espiritual es totalmente diferente. La forma de vida en ese ámbito espiritual es diferente.

No es una transición eclesiástica, estructural, religiosa. Es una transición de vida. Porque lo que va a cambiar es la iglesia, es cierto, pero la iglesia es gente, no estructuras, jerarquías o viejos cabezones fabricando doctrinas convenientes a sus intereses.

Por esa razón es que la gente cambia dentro y fuera de un culto. Porque la que cambia es la persona, no una liturgia. Y como la persona verdaderamente cambia, todo lo que toque esa persona de allí en más, también cambiará y será diferente.

Una reforma es algo trascendental. Algo que cambia nuestra mentalidad, nuestra escala de valores, y nos hace a cada uno de nosotros gente diferente. De manera que, cuando se nos ocurre hacer algo para Dios, por lógica consecuencia, también sale diferente.

Así es como sucede en cada transición. Porque venimos viendo desde atrás cómo es el propósito de Dios y hemos estado viendo las cosas como por espejo. Entones, a medida que se acerca el día, podemos ver con mayor claridad. Por eso vemos mejor que los que vienen más atrás, sólo porque llegamos un rato antes, no por mejores.

Vamos a un lugar donde necesitaremos imperiosamente que venga lluvia del cielo, que Dios responda de alguna manera. Por eso es que debemos edificar lo que sea conforme a los patrones de Dios, para que Él pueda sentirse habilitado a enviar lluvia primera y tardía.

La otra parte de la cual te quiero hablar es la de: transicionando de “bendíceme” a “quiero edificar”. De andar buscando bendiciones a buscar donde edificar. Te hago una pregunta sencilla: ¿Cuándo te sientes más bendecido; cuando le compras algo a tu hijo o cuando tu hijo te compra algo a ti?

Por algo Cristo dijo que es más bendecido dar que recibir. Estamos entrando en esa realidad corporativamente. Y lo hacemos porque lo sentimos de verdad. Y no me refiero a finanzas, diezmos ofrendas u otros materialismos, me refiero al propósito de Dios.

Es vivir con esa permanente predisposición de “A ver qué puedo hacer para adelantar el asunto este”. El fruto de lo que hagas se lo lleva la gente que viene detrás de nosotros. Fíjate esto. Te hablé de la diferencia entre una mentalidad “bendíceme” y otra de “voy a edificar”.

Una mentalidad “bendíceme” es aquella que depende totalmente de otros para recibir ministerio y bendición, porque ella o él, creen que esas personas o esos ministerios existen para ese propósito. O sea que voy a escucharlo a Néstor porque me bendice.

Hay muchos en situación parecida. Van a un lugar a escuchar a alguien a cambio de una propina que dejan para sentirse bien delante de Dios. Recuerda que el propósito de los ministerios es perfeccionar a la gente para que la gente haga. En cambio, una mentalidad de edificar es la de uno que toma la responsabilidad y, él o ella, van a experimentar ese deseo. O sea que ese es tu deseo, edificar.

La mentalidad “bendíceme” limita al creyente a recibir de otro. Porque, dice la escritura, que si tú no recibes en el nombre del profeta, el profeta pierde lo que el profeta trae. Cuando comenzó el mover profético y los profetas comenzaron a decretar cosas.

Y enseñaban asuntos que aquí ponían los pelos de punta a los viejos cabezones cristalizados con las enseñanzas viejas y tradicionales. Decían, por ejemplo, que Cristo no estaba viniendo, sino que estaba detenido en los cielos, hasta. ¿Hasta qué? , se preguntaban. Hasta que tú cambies, era la respuesta.

Los maltrataban a aquellos hombres, les decían pedantes, ridículos. Les preguntaban cómo se les ocurría decir algo así. Y querían saber de dónde habían salido esos hombres, en qué seminario habían estudiado esas cosas. Qué línea hermenéutica los avalaba.

Hoy yo estoy repitiendo algunas de esas cosas porque las he creído como dichas por Dios mismo, y ya no me maltratan, sino que entienden y sus ojos son abiertos. No todos, de hecho, hay muchos que todavía creen que venimos cabalgando los cuatro caballos del apocalipsis con el diablo en la grupa.

Lo que pasa es que si en aquellos tiempos, tú esperabas que un profeta te trajera la bendición que te podía traer un evangelista, no recibías la bendición del evangelista ni la del profeta. Porque esperabas que el profeta hiciera lo que hacía el evangelista, para recibir. Y resulta que el profeta te estaba dando desde que llegó y no te diste cuenta.

Si esperabas que terminara de hablar para pasar al frente y que orara por ti, no recibiste nada. Y para colmo este curioso hombre ni siquiera hizo un llamado y nos dejó a todos esperando ser ministrados. ¡Te ministró con la palabra!

Y así todavía hay mucha gente entre los cristianos. Gente que espera que alguien termine el mensaje para ver si hace un llamado, puede pasar al frente y alguien ora por ellos. ¡Tienen callos en la cabeza de la cantidad de manos que les pusieron!

Y ellos allí, distraídos, en otra cosa. Durante más de una hora prácticamente el cielo descendió sobre ese lugar. La palabra predicada encendió al Espíritu Santo en todo su esplendor, los ángeles por poco se paseaban por los pasillos gozando de la unción y presencia de Dios presente. ¿Y ellos? Esperando que el hombre terminara para ver si oraba por ellos…

Y además, buscando como enloquecidos que alguien les ponga una mano en la cabeza para ver si reciben algo. Esto no cancela la imposición de manos. Sólo que estamos recibiendo de otra manera. La imposición de manos es un contacto que simboliza transferencia. Pero es un símbolo.

No te creas que de la mano sale alguna clase de energía, ¿Eh? ¡Claro! ¡Eso es lo que te han hecho creer, lo sabía! Te enseñaron que a través de la mano llegaba un impulso que te podía achicharrar o paralizar. ¡No sale nada de la mano! Estamos demasiado espiritistas, más que cristianos.

Es un punto de contacto para activar la fe del creyente. No puedo negarte que Dios podría hacer algo al respecto si así se le ocurriera, pero no podemos establecer una doctrina basada en el magnetismo que pueda emanar a través de la mano de un ungido, no es así.

Estamos edificando un varón perfecto, porque el estado final de la iglesia es un varón perfecto, no una novia. Nosotros estábamos edificando una iglesia que incluye varones con características femeninas. Emocional, un tanto mística y muy romántica. Varón perfecto, dice la palabra. Y no habla de perfección sin errores, habla de madurez.

O sea que estamos edificando a Cristo en la tierra, a través de los hombres. Donde la gente se convierte en un altar de adoración, donde cuando se siente la presencia de Dios, la gente no se derrite por ello. Al contrario, dicen, que se derrita Él, pero de amor y gozo.

Qué bendición sería poder dejarle a Dios todo lo que nos ha dado. Ahí hay una bendición, porque el que da, recibe. ¡Es que tú no puedes dar más que dios! Cierto, pero si tú das, Él bendice. Y lo que Él da en bendición, siempre, pero absolutamente siempre, será más que lo mejor que tú puedas dar.

Una mentalidad de edificar, es una que trabaja hacia un objetivo, deliberadamente, aplicándose a sí mismo, atentamente, para completar algo de acuerdo a patrones especificados por Dios. En cambio, la mentalidad “bendíceme”, no está preocupada por patrones específicos ni diseños ningunos.

De manera que no está motivado en construir nada, siempre y cuando su necesidad esté satisfecha. ¿Qué estamos haciendo? Identificando de donde es que estamos transicionando. A veces, Dios necesita entrenarnos, para convertirnos en gente orientada por edificación.

Y para hacerlo, a veces Él tiene que dejar de suplir nuestras necesidades, para que nosotros nos convirtamos en gente un poco más responsable, y crear nuevas realidades que nos rodeen para llegar a esa experiencia de atrevernos a suplir nuestras necesidades nosotros mismos.

A veces, entonces, Él quita para que tú llenes el vacío. Y te voy a dar fundamento bíblico, porque si no alguien va a decir que yo lo inventé. Dios pudo llevar a Israel de Egipto a Canaán sin problemas, pero deliberadamente los llevó por una ruta larga, para que aprendieran lo que no sabían.

Ellos rechazaron el aprendizaje, porque querían solamente la bendición. Es como aquel que está en una esquina pidiendo limosna. Entonces tú pasas y le dices: “Perdona, no tengo ni una moneda para darte, pero déjame que te de este tratado que habla de Jesucristo”. No te lo agarra.

Entonces hay que entender que en algunos casos, Dios nos quita solamente para poder meternos en esas áreas de responsabilidad. Es un principio. Cuando Dios te traslada de la mentalidad “bendíceme” a la mentalidad de “voy a edificar”, no podemos esperar que Él responda a nosotros.

Es una simple cuestión de respuesta al llanto. Cuando un niño llora, el Padre acude rápidamente y lo consuela. Cuando un adulto llora, el padre espera que sepa darle solución a lo que lo aqueja. No va a salir corriendo detrás de ti con una botellita de soluciones mágicas. Es Dios, no Harry Potter.

Puedes llorar hasta que se te descosa la dentadura, pero tendrás que retroceder al principio, deshacer lo que está mal hecho y volverlo a hacer. Deshace lo mal construido y vuelve a construirlo. Mientras tanto, si quieres llorar, pues llora hasta que se te ponga la boca violeta, no le hace.

Dios responde  patrones prescriptos por Él. No responde a los vaivenes de tu necesidad. Si mi necesidad determinara que Dios se mueva, entonces todos seríamos pequeños. Pregunto: ¿Hay alguien del otro lado que pueda decir en voz alta delante del Señor que no tiene ninguna necesidad? Suficiente.

Mi necesidad, no mueve a Dios, apréndelo. A mi carne no le gusta demasiado que sea así, pero es lo que hay; es así. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe y por principios básicos pre-establecidos en su Palabra.

Si nosotros funcionamos con los principios correctos, a Dios no le queda otro camino que suplir lo que haya que suplir. Te estoy diciendo que si tú edificas como debes edificar, Dios coloca debidamente todo lo que corresponde que haya dentro de esa estructura que has edificado.

Nuestros ministerios están fundamentados en eso: construir en la jornada. Pero hoy andamos como un vehículo con un conductor borracho, un poco para allá, otro poco para acá, chocamos aquel guarda-rail, nos cruzamos y venimos a chocar al opuesto.

Estamos demasiado lentos. Es como si dios fuera la locomotora que arrastra un tren. Él viene, pero necesita que nosotros coloquemos las vías, los rieles. Ahora, si Él está llegando y nosotros todavía estamos debatiendo como colocar las vías, entonces lo más probable es que no pueda avanzar. No le eches la culpa al diablo, el diablo sólo ocupa los lugares que tú le dejas libre.

En el desierto sí que pasaban cosas, porque era un pueblo que aún no tenía formación para conquistar ciudades. Venían de ser esclavos por más de cuatrocientos años. No tenían estructura, no tenían gobierno, no tenían liderazgo, no sabían militar, nada.

¿Cómo podrías introducir a una gente así a una tierra que debe ser despojada a quienes la están ocupando? ¡Si ni siquiera sabían pelear! ¡Eran esclavos! Y si me apuras un poquito, voy a decirte algo para que quede entre tú y yo, no se lo cuentes a nadie.

Dios sabía que Israel, o sea esos los que salieron de Egipto, no iban a entrar. Dios sabía que esa gente no podría vencer a nadie. Los sacó para formar otra nación en el desierto. Bueno; eso fue lo que hizo Dios con nosotros.

Sacó a todo el mundo de la antigua religión y nos trajo a un campamento abierto para que hubiera crecimiento. Esos son los principios de Dios. Claro, no es el Dios que a ti más te agrada, pero eso no le hace a la cosa, sigue siendo Dios.

Los cultores de la mentalidad “bendíceme”, producen una gente que no sabe lo que es esclavitud. La gente que no tiene desierto, no sabe lo que es esclavitud. Sólo saben lo que es el poder de Dios. Sus milagros, lo que es estar bendecidos.

¡Esos somos nosotros! Nacimos en un tiempo donde no sabemos lo que es un látigo o el rigor de alguien que es tu amo y propietario. Dentro de todo hemos nacido en un ámbito de libertad, donde si queremos cantar, cantamos; si queremos danzar, danzamos y andamos por arriba de las mesas.

Pasábamos al frente una vez por semana y si oraban nos sanábamos, si nos pegaban un golpecito en el hígado después de darnos una cucharita de aceite éramos liberados, nos soplaban y nos caíamos y temblábamos o nos reíamos un rato largo.

Hasta nos permitimos en un momento dado empezar a ponerle condiciones o establecer canjes con Dios. “Señor, yo hago esto y tú me das aquello” Y É l que es todo amor y todo paternalismo lo hacía y nosotros felices y contentos. Cualquier cosa funcionaba.

Esa gente que nació en el desierto, es la que ahora tiene que escuchar a Josué o a Caleb. Porque, a menos que no te revistas de las cualidades de Josué o de Caleb, no entras. Una es que Josué y Caleb se enterraron a mil personas por semana. Saca la cuenta.

De las tres millones de personas que salieron, a Josué y Caleb les tocó enterrar a más de mil personas por cada semana. Y nunca perdieron la fe. ¡Mil cadáveres por semana! ¿Qué hubiéramos hecho nosotros con algo así? ¡Señor! ¿Qué está pasando? Nada; entiérralos.

Esa es la característica de los que entran. Todo el mundo vio gigantes. Hombres, doctrinas, maniobras almáticas. Ponlo tú negro sobre blanco a todo esto, sabes de qué estoy hablando. ¡Es que somos langostas comparados con ellos! Langostas. ¿Te imaginas cuánta es la gente que se ha establecido en esa doctrina?

¡Pero es que esas son las armas del mundo! ¿Cómo las vamos a eliminar? Haz lo mismo que Josué o Caleb, si a ellos les funcionó, no tiene por qué no funcionarte a ti. No importa la edad que tengas. ¿Te han dicho que esa es tu herencia? ¡Pues tómala!

Mucho cuidado con esto: estamos hablando de ser fuertes por dentro, violentos en espíritu, no brutos por fuera. No sirve, eso. Nota que todo el mensaje tiene que ver con fuerza interna. De otro modo, cualquier cosa que te entre por los ojos, te hace caer.

Hay gente con dinero, que toda su vida vivió bien, y su fuerza estaba en que tenían todo lo que necesitaban al alcance de su mano. En los tiempos finales, cuando las economías terrenales no funcionen bien, ¿Habrá suficiente Dios como para continuar?

Debemos construir hoy una fortaleza que, aunque creas que no la estás necesitando ahora, seguramente vas a necesitarla más adelante. La caída de estos mundos, está prometida y profetizada largamente. No se trata de que si en una de esas se caen ¡Se van a caer!

¿Cuántos saben que las economías terrenales no otorgan jamás lo que prometen? ¿Cuántos saben que ya no podemos confiar en las economías que elaboran los hombres? Ni siquiera podemos confiar en los bancos, que en otra época eran intocables.

Es mucho más que notorio y evidente que el sistema está decayendo. Cada vez se produce más deuda. Y la deuda, cada vez produce más pobreza. Y en los países donde esto todavía no sucede, hay todo un movimiento opositor que parecería desear llevarlos allí.

Las iras de los hombres, encaramadas en sus intereses personales y no globales, parecen tener prioridad por encima de los postulados políticos históricos. La política de los hombres, independientemente de su color ideológico, tampoco da soluciones. Al contrario, da más problemas.

Hay una clara tendencia a la extinción de la clase media. Hoy, mayoritariamente, y salvo muy honrosas excepciones territoriales, el que tiene, tiene mucho; y el que no tiene, no tiene nada. Y no hay que ser profeta para preanunciar que van a existir enconos entre los que tienen y no quieren dar, con los que no tienen y quieren sacarle a los que tienen lo que necesitan. Es histórico.

Me pregunto y te pregunto; cuando ese tiempo llegue, ¿De qué vas a predicar? ¿Qué teología rara o moderna vas a presentarle a un pueblo así? ¿Va a ser suficiente con profetizar prosperidad y vivir pobreza? ¿Crees que la gente te va a aplaudir y va a gritar aleluya si escucha que es rico pero vive en pobreza? Poder de Dios, no vana palabrería.

Estamos hablando de terminar. Ese es el deseo de todos, terminar. Lo que en otras palabras solemos llamar: la manifestación de Cristo en la tierra. El problema es que nuestro mensaje dice que somos nosotros los que debemos manifestar una iglesia fuerte, un varón perfecto.

Que no nos va a interrumpir cuando todavía somos débiles y andamos con diversas mañas y haciendo cosas equivocadas. No creo que donde tú estás suceda eso, pero son cosas que debemos decirlas para que todos sepan para dónde va Dios y qué es lo que está haciendo corporalmente.

Entonces, recuerda una vez más: Dios responde siempre a sus patrones, no a tus necesidades. Hebreos 1:4, dice: hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. Esto significa que el ministerio de Cristo es superior al de los ángeles.

Después encontramos a Hebreos 7:7, Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Estamos hablando de la tecnología de la transición, siempre buscando algo mejor. La gente hoy está creyendo que porque no ve tremendas sanidades, ya no hay poder.

Déjame decirte algo: hay mucho más poder en cambiarle la mentalidad religiosa a toda una generación en lograr que alguien se levante de una silla de ruedas. Hoy, el poder de Dios se manifiesta de otras formas, que no tienen nada que ver con espectáculo.

Hay poder y es mejor. Dios dice en Hebreos que, cuando cambió un pacto por el otro, es porque el otro iba a ser mejor en todo. Y este es un patrón de Dios, casi no hay mucho para ver cuando estamos transicionando a algo que es mejor.

Después vemos a Hebreos 7:19. Allí se nos dice: (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. Esto quiere decir que si Él cambio del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento porque la ley no perfecciona nada, es que anda buscando algo para perfeccionar.

Y todo esto, a su vez, nos demuestra que es algo que sí se alcanza antes de su venida, ya que de otro modo no hubiese hecho falta cambiar el método de ministración. Salió de allá y se metió aquí, porque esta ministración no estaba perfeccionando a la gente.

¡Ese es hoy nuestro dilema! Salimos de allá y nos vinimos aquí porque la ministración de allá no estaba madurando a nadie. Esto no es nuevo ni circunstancial, son principios constantes en toda la Biblia. La pregunta, es: ¿Qué vamos a hacer con estos principios, sólo leerlos como parte de un mensaje o empezar a vivirlos?

Y esto, nos lleva a Hebreos 7:22, donde dice que, Por tanto, Jesús es hecho fiador de un nuevo pacto. Jesús se ha convertido en un mejor pacto. Nota que cada vez que transicionas, estás pasando a algo mejor.

Si tú tuvieras que identificar el libro de Hebreos, la palabra epicentro es: Mejor. Transicionar es mejor. Siempre es mejor, aunque duela. Si tú sales del secundario siendo el mejor alumno y entras en la facultad, llegas a algo mejor, pero ahí estás empezando de nuevo. Si quieres ser otra vez estimado como el mejor, vas a tener que trabajar duro y ganártelo.

Se puede explicar así. El mover pentecostal, duró cien años. Y fue un mover que comenzó en América. El mover de Reino está comenzando, y no comenzó en América. Tú naciste en la parte posterior del mover pentecostal, es decir que has visto la plenitud de un mover.

O sea: la conclusión, el resultado de cien años de trabajo. Nosotros estamos viviendo ahora en lo que sería algo así como los primeros meses del nuevo trabajo. Que nadie menosprecie este trabajo. Podemos demostrar, quizás dentro de no más de cinco o seis años que estamos más crecidos que aquellos en cien años.

Son los primeros meses de este nuevo tiempo. Y aun así, la gente que fue partícipe activo del antiguo mover de los cien años, y tal vez también muchos que no participaron pero sí lo pudieron ver, no termina de entender el mensaje de estos nuevos meses.

Por eso es que no respondo jamás los correos donde me consultan como se debe hacer o no hacer para que una congregación crezca o tenga éxito. ¡No soy de ese palo, entiéndeme! El idioma que yo he aprendido a hablar no se comunica con el de ellos.

A mí no me hables de luces multicolores, de spots en esos enormes escenarios llamados religiosamente plataformas, estandartes, banderitas, banderas, banderones o de porristas espirituales para dirigir la alabanza porque si no, nadie canta. A mí háblame de conductas y sentidos de Reino.

¿Fácil? ¡Qué va a ser fácil! Si alguien te lo dijo o te lo vendió así, no te predicó el evangelio, te predicó fiesta, bullicio, orquesta, música, grito, discurso, vacío espiritual. Entrar en una reforma, hoy, es tan fácil como tratar de manejar el cursor, mouse, ratón de la compu con la otra mano. ¿Puedes?

Siguiendo con Hebreos, en 8:6, dice: Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Y en 9:23, Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.

En Hebreos 10:34, leemos: Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. O sea que el botín es mayor.

Es decir que no puedes buscar a una iglesia en tiempos donde hay tiendas de campaña. La Jerusalén celestial eres tú, no un edificio ni una organización de viejos cabezones empachados de letra bíblica, pero carentes de palabra ungida.

Repito: la iglesia eres tú. La nueva Jerusalén que se está construyendo, eres tú. Desciende de arriba, dice. Porque tú eres nacido de arriba, si no, no hay modo. Una piedra a la vez, como piedras vivas. Y lo que edifica el templo de Salomón, que es la tipología, y lo que une las piedras es la plata, entre medio. Y la plata es la redención del hombre.

Aquí estamos edificando un pueblo, por medio de la redención de Cristo en nosotros. La casa de Dios, morada de Dios en el espíritu. Y no es ningún invento mío, voy a leerte Hebreos 12:18-25 y vas a ver que ahí te lo dice claramente.

Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, (O sea que Dios te dice que no te acercaste a algo tangible, algo visible, algo palpable) y que ardía con fuego, (Está hablando del monte Sinaí. O sea: tú no has llegado a un ministerio tangible, palpable).

Y el verso 22 en adelante dice que te has acercado a otra cosa. …Sino que os habéis acercado al monte de Sión, (Hay una coma, lo que sigue es otra cosa) a la ciudad del Dios vivo, (No es que vas a ir, ya llegaste)Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Todo esto te deja algo muy en claro: la gente que dios va a utilizar para ejercitar la reforma, es gente en la cual dios ya ha colocado algo diferente al común denominador de lo que nosotros conocemos y rotulamos habitualmente como cristianos.

Cada uno de nosotros está hablando de estas cosas porque tiene claro mandato para hacerlo, pero eso no significa que nos estemos constituyendo en líderes o conductores de todo el proceso. También será Dios mismo quien en su momento y su tiempo levante la gente designada y capaz para esta parte del asunto. Nosotros sólo estamos cumpliendo nuestro rol.

En el tiempo de Daniel, Babilonia se llevó cautivo a todos ellos. Se trajo cautivos a todos los de mejor parecer, los sabios, los inteligentes, eran diestros, eran disciplinados, es decir: se trajo lo que hoy en cualquier sociedad secular mundana llamarían “la crema”, gente de élite. Entre ellos Daniel y sus tres amigos.

Todos tenían la habilidad de hacer cualquier cosa. ¿De cuántos de ellos habla el libro de Daniel? Sólo se menciona a Daniel y a los otros tres. Nota que la historia sólo recuenta cosas que no tienen nada que ver con tus habilidades naturales.

Los demás se confundieron tanto con Babilonia, que no se destacaron en nada. Pero a Daniel, aunque le pusieron de nombre Belsasar, que significa que “Bel será tu gobierno”, tuvieron que seguir llamándole Daniel. Recuerda que el nombre es el carácter de la persona.

Sesenta y cinco años en Babilonia, y aún era sol en las tinieblas. Los otros, con todas dotes externas, se fundieron en Babilonia y no hubo ningún registro más de ellos. O sea que lo que Dios está haciendo, no lo hace porque nosotros sepamos gerenciar. En esto se debe tener esa dote espiritual adquirida que se llama unción real. Y eso no se compra en ningún seminario humano.

El error, a veces, está en que la gente supone que todos nosotros somos diferentes, distintos o superiores a ellos. Y a muchos ministros, eso les encanta y lo utilizan en su favor. Pero no somos ni diferentes, ni distintos, ni mejores ni peores; somos ungidos para esto, nada más.

(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; (31) y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, (32) para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, (33) y en la talla de piedra de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa.

(34) Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; (35) y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.

(Éxodo 36: 1) = Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

Nota con claridad que, para hacer una buena obra para el servicio del santuario, no necesitas estar graduado en ningún seminario humano, necesitas estar designado por Dios. Y te digo esto, porque cualquier buen gerente puede tener una iglesia de diez mil miembros sin ningún dolor de cabeza. Pero esto no quiere decir que Dios lo haya edificado.

¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo hago para detectarla? No es tan difícil. Si yo me presento un día en un púlpito, te predico un mensaje lleno de palabras bonitas, con algo de poesía, mucho chiste y algunos testimonios fuertes, seguramente te haré reír, llorar y emocionarte.

Una vez que tus emociones estén a flor de piel, tocaré tus fibras más íntimas de responsabilidad y proverbial proteccionismo masculino. Eso te dejará a mi merced para darme lo que te pida cuando te lo pida, como alto servicio al Señor. Yo me iré con tus dólares y tú te quedarás con un lindo CD o DVD con mi lindo mensaje, pero sin dinero, sin maduración, sin crecimiento y, esencialmente, sin palabra.

Eso es un gerente. Si por el contrario, no te pido nada, no te propongo nada, no te obligo a nada, te predico suave, normal, con mucha Biblia y algo de revelación intercalada, a lo mejor te cansas un poco o te aburres otro poco. No le hace: soy un enviado del Señor a decir eso para gloria y honra de mi Señor, no para quedar bien contigo o agradarte. Ese es un enviado.

La oratoria puede conseguir cosas tremendas. Tocas un botón verbal y la gente llora. Tocas otro y la gente ríe. Y así con los pactos, los compromisos, las culpas, las obligaciones, las sujeción, etc. Dios no anda en eso. Dios anda buscando edificar algo.

Queremos que Dios nos unja. Y lo va a hacer. Lo hizo con ellos no tiene por qué no hacerlo con nosotros. Va a poner corazón, sabiduría e inteligencia en los que mueva para poder hacer, ¿Cuánta obra, dice? ¡Toda obra!

Olvídate ya mismo de todos los títulos conocidos y por conocerse. Dios va a poner en los que Él elija y levante, un corazón apto para toda buena obra. No para algunas, para todas. Un estudio bíblico no fabrica un líder. Dios levanta a un líder natural que luego, obviamente, deberá respaldar su trabajo con Biblia. Dios no viene a levantar a los muy capacitados, Dios capacita los que luego va a levantar.

¡Así es como funciona, doy fe! Lo hizo conmigo, no tiene por qué no hacerlo contigo. No soy ni mejor ni peor que tú, soy diferente. Todos somos diferentes. Dios nos creó diferentes para luego utilizarnos en las distintas facetas. Dios no creó soldaditos de plomo autómatas que sólo saben repetir amén, aleluya y gloria a Dios.

Ese es el orden de Melquisedec. Ni laicos ni ministros, uno por cada lado y percibiendo salarios por hacer un trabajo santo de manera “altamente profesional”. ¿Quién dijo que eso era un mérito? En el orden de Melquisedec no hay jefes ni sujeciones.

Sólo hay conductores emergentes para cada ocasión. Dios los designa y el resto lo sabe en el espíritu y ni se les ocurre contradecir o cuestionar. ¡Es un privilegio servir así! ¡Tienes victoria garantizada! ¿Me quieres decir de qué otro modo puedes asegurarte eso?

La sabiduría es la palabra chacan. Significa “hábil en toda técnica de trabajo”. Inteligencia, prudencia, sagacidad. La sabiduría divina es la que incluye todas estas cosas. Nada que ver con cristianitos medios tontos que muchos se han encargado de crear para mostrar al mundo como prueba de que la religión o la fe vuelven estúpidos a los hombres. Satánico ciento por ciento.

Esto, no sé si te has dado cuenta, no ha tenido una estructura de mensaje clásico y convencional. Estos son, apenas, algunos principios que te enseñan que Moisés murió, y que como Dios mismo ha dicho, como hizo con Moisés hará contigo.

Esto quiere decir que cuando termine este audio, yo desaparezco y a ti te produce algo de vacío, seguramente. No te preocupes, es normal, a todos nos sucede. Pero cálmate y no te desesperes ni me pidas el teléfono; tú no necesita verme a mí, tú necesitas encontrarte con Cristo. Hoy. Ahora.

Déjame ahora, en el final de este trabajo, darte una palabra ungida de parte del Señor por medio de Pablo a los Filipenses, texto que hago mío y no con referencia a una iglesia global, amplia y desconocida. Lo hago mío dedicado y dirigido a ti, que me escuchas todas las semanas o todos los días, y sabes que no te estoy mintiendo, ni manipulando, ni sojuzgando ni abusándote. Que sólo estoy enseñándote estas cosas para que tu madurez, crecimiento y victoria sean para la gloria y la honra del Señor Jesucristo, nombre por sobre todo nombre en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

(Filipenses 1: 3) = Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, (4) siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, (5) por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; (6) estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; (7) como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

(8) Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.

(9) Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, (10) para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, (11) llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Perdona la osadía de decirte esto, pero sé que Dios va a terminar la buena obra que comenzó en ti, porque yo te tengo en el corazón. O sea que el mismo Dios que está sobre mí, será el que venga sobre ti. El mismo que avala mi fortaleza, avalará tu fortaleza.

Que la gracia que de nosotros pueda estar fluyendo, se introduzca en tu casa, en tu familia, en tus hijos, y que abra camino amplio para que Dios, que es mi Dios, que es tu Dios, supla todas tus necesidades conforme a su promesa.

Y no estoy hablando de ciertas o determinadas personas, estoy hablando de una clase, de la clase de gente de Dios. Del Dios que ha hecho de mí lo que tú supongas que yo soy, y que hará de ti lo que deba hacer si tú así lo deseas y se lo permites. En el nombre amado de Jesucristo de Nazaret. Amén.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

enero 1, 2015 Néstor Martínez