Hemos escuchado en muchas ocasiones predicar, enseñar y hablar del varón perfecto, como medida elemental y básica de nuestra fe en Jesucristo. Cuando nosotros diseñemos o lleguemos a cumplir el varón perfecto, la función de este varón perfecto tiene que ser tanto sacerdotal como gubernamental.
Porque somos reyes y sacerdotes. Cristo, -dice la Biblia- es sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. Según el orden, significa según el estilo, según las leyes que gobiernan ese sacerdocio, según ese tipo de sacerdote.
Un sacerdote que no proviene de la tribu de Leví, sino que proviene de otra parte. Y es por eso que nadie puede encontrar su genealogía. Cuando hemos hablado de sacerdocios, no quiero que tu mente lo relacione con pastores o líderes.
Porque sacerdocio, no es algo que uno hace; sacerdocio es algo que uno es. No hacemos el trabajo de un sacerdote; somos sacerdotes. Apocalipsis dice que Él nos ha hecho reyes y sacerdotes. Dios está buscando un pueblo de sacerdotes.
No está buscando gente que viene un domingo a escuchar una palabra de boca de dos o tres sacerdotes. Así que cuando hablamos del orden de sacerdotes hoy, quiero que me entiendas que estoy hablando de ti. Estoy hablando contigo.
Real sacerdocio. Todo gobierno, pero todo compasión. Amor, pero con autoridad. Gobierno, por sacrificio personal. Compasión y liderazgo. Dirección y amor. Por separado, ya no es válido después de Cristo. Si separamos estas dos funciones, tendremos legalismo o autoridad sin amor, o todo amor sin corrección, sin dirección ni gobierno.
Ambos, por separado, no nos llevan a ninguna parte. Con esto eliminamos un alto porcentaje de lo que llamamos iglesia, ¿No es cierto? Hay gente que ama tanto que ama hasta el diablo. Creen en todo el mundo. Cero discernimiento.
Hay otros que no tienen autoridad en la casa, y vienen a mandar en la iglesia. Vamos a Hebreos 7. Vamos a estudiar tres principios que te puedes llevar adónde quiera que estés: un trabajo, la escuela, una empresa o lo que sea.
Nº 1: El principio de Libertad. Nº 2: El principio de Perfección. Muy importante, porque Dios nos dio cinco ministerios para perfeccionar a los santos. Si no entendemos lo que es eso, qué cosa es esa perfección, ¿Cómo vamos a terminar? Y Nº 3: El principio de Grandeza, como ser grande en el reino.
(Hebreos 7: 1) = Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendigo, (2) a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; (3) sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
(4) Considerad, pues, cuán grande era este, (Esta palabrita, “este”, es un pronombre personal, se sobreentiende en el lenguaje original, que dice “este hombre”. Cuando grande era este hombre) a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín.
(5) Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham.
(6) Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendigo al que tenía las promesas.
(7) Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.
(8) Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.
(9) Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; (10) porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.
(11) Sí, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?
Si la perfección se pudiese llevar a cabo, lo que estaba establecido, ¿Para qué cambiarlo? Ahora bien; olvídate de lo que estaba establecido, a eso te lo explico después, el asunto aquí es que Dios está detrás de algo que, aunque muchos piensan que es imposible, Él anda cambiando sacerdocios para obtenerlo: perfección.
O sea que, aparentemente, Dios quiere que alguien sea perfecto antes de que Él regrese. Si no, no estaría cambiando los métodos de ministración para obtenerlo. Si fuésemos perfeccionados cuando lleguemos allá. Entonces no habría que cambiar el sacerdocio para obtenerlo.
Lo que estamos viendo aquí es que la perfección no podía ser obtenida por el orden levítico, por causa de la ley. Vamos a observar este verso dentro del contexto de la restauración de la iglesia, de la reforma de la iglesia.
Entendemos que el escritor de Hebreos, está tratando de mostrar a la iglesia tradicional, levítica, de su tiempo, que hay un mejor acercamiento a Dios. Hay un mejor sacerdocio, hay un mejor sacrificio, hay una mejor promesa.
Fíjate que toda la carta a los Hebreos está llena de esa palabrita: “mejor, mejor, mejor”. Eso, porque él está tratando de ilustrar que hay algo más grande que Abraham. Porque para Israel, Abraham es el padre de todo.
Pero él le está tratando de enseñar que hay algo más grande que Abraham, porque Abraham le da los diezmos a Melquisedec. Y el próximo verso dice que sin duda alguna, el menor es bendecido por el mayor. O sea que, después que termina de buscar lo más grande que hay en Israel, que es Abraham, ahora Abraham pasa a ser segundo de Melquisedec.
Le está tratando de introducir un sacerdocio que ellos no entienden. La superioridad de este sacerdocio la vamos a ver a través de estos tres principios. Según aplicamos la escritura al día de hoy, el orden tradicional levítico que está cambiando en la carta a los Hebreos, representa para nosotros, hoy, nuestra previa posición de creencia.
Lo que usábamos hasta hoy, para perfeccionar gente que ya se muestra ineficaz para serlo. Sea eso carismático, sea eso pentecostal, sea eso lo profético, sea eso el mensaje de prosperidad, sea eso los ritos, no interesa.
Lo que estamos haciendo, que necesita cambiarse para satisfacer la demanda de la necesidad presente. Eso es el orden levítico. Tu previo mover, que termina hoy. Posiciones de fe a las cuales éramos leales, que ya no garantizan perfeccionar a nadie.
Cuando tu condición presente se muestra ineficaz para satisfacer la inmediata demanda, es tiempo de cambio. Estamos transicionando constantemente. Así que, sea que venga de un trasfondo pentecostal, carismático, de la palabra de fe, independiente o lo que sea, lo que está por venir a la tierra demanda un cambio de sacerdote.
Este cambio, esta reforma, este sacerdocio, viene ministrando ciertas cosas en la tierra. Lo primero que viene ministrando, es liberación. Mira Hebreos 9. Cuando Cristo vino a la tierra a implementar una reforma, Él decretó en contra de la iglesia establecida, escogió a doce hombres, empezó una iglesia nueva y se fue.
Si resumimos la vida de Cristo, Él vino, salió de su camino para pelearse con todos los líderes de la iglesia, luego decretó en contra de esa iglesia, bautizó una iglesia nueva y se fue. Un reformador. Ese es el mismo Cristo que te vendieron como un Jesusito todo amor.
Amor pero con gobierno, era del orden de Melquisedec, No era todo amor como lo hemos aprendido, enseñado y predicado siempre. Es el orden de Melquisedec, Cristo es el primogénito entre ellos. Y de ahí para abajo, todo lo que funcione fuera de ese orden, no es legítimo.
Amor con gobierno. Si no hay dirección, la compasión no vale nada. Tener compasión sin inercia, sin una jornada en la vida que te lleve a un destino, es perder el tiempo. Tiene que haber gobierno, tiene que haber amor en tu vida.
Él vino a pelear con los fariseos, a tirar las mesas, fue a la cruz, perdió su vida, la dio; sacrificó su vida para empezar algo nuevo en la tierra. Y lo primero que quiso producir, fue libertad. Hebreos 9. Del verso 1 al verso 8, la escritura nos recuenta todo lo que es la administración del previo entendimiento levítico.
Por eso dice el verso 8, dando el Espíritu Santo a entender con esto, (o sea que toda la ministración del tabernáculo, era sólo para dar a entender algo. Era una sombra). Que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.
Nota que el acercamiento a lo que viene, viene por la fragmentación de lo que tenías. Mientras lo que tienes está en pie, al Lugar Santísimo que es la meta, no se llega. Lo levítico enfatiza el acercamiento a Dios por ritos. Es gente que si no opera con algún tipo de ritos, siente que no se acerca a Dios.
Si no se pone de rodillas, si no cierra los ojos, si no tiene la Santa Cena, si no vienes al culto del domingo, si no hay una imposición de manos, si no hay un altar. Escucha: quiero que entiendas que estoy hablando contigo, no con alguien a quien tú le tienes idea.
Ritos. ¡Es que nosotros no somos ritualistas, esos son los otros! ¿Ah, sí? Fíjate que todo lo que te dije recién no es de los otros, es nuestro. Y son ritos. Si quieres mejorar la expresión, son prácticas cristianas. Pero son ritos.
Levítico enfatiza que el acercamiento a Dios es por medio de eso. Melquisedec se acerca a Dios por fe. No necesita ritos. Porque tú puedes orar y nunca cerrar los ojos. ¡De verdad, puedes! Tú entras al templo y te dicen que ahí está Dios. ¿Sí? ¿Lo ha traído tú contigo? Más te vale que sí, porque de otro modo Dios no estará ahí ni en ninguna parte donde no sea llevado por sus hijos.
Dice aquí: Lo cual es símbolo. Es un símbolo, ¿Para cuándo? Verso 9. Para el tiempo de hoy. Según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto. Eso no perfecciona a nadie. En aquel tiempo eran ofrendas y sacrificios. Hoy son otros ritos: imposición de manos, llamados al altar, que es mal llamado altar porque en la iglesia del Nuevo Testamento no existe tal cosa como un altar.
Hay gente que si no se la llama al altar y se le pone la mano encima para que se le rieguen las neuronas, se cree que Dios no ha llegado. No pueden hacer perfecto en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, En aquel tiempo era eso, hoy son otras cosas.
Pero eran ordenanzas acerca de la carne, o sea externas, que eran impuestas. O sea que la mayoría de las cosas las hacemos porque las heredamos, y las hacemos como el papagayo, repitiéndolas, sin saber por qué.
Impuestas. Ahora bien; lo primero que viene a hacer el orden sacerdotal que está emergiendo en la iglesia, es liberarse de las imposiciones. Rompiendo y quebrando con imposiciones ritualistas. LA religión que te cautiva y te ata, no es digna de tu lealtad.
La verdadera religión, libera. Esto no se lleva a cabo en un templo, esto se lleva a cabo en nuestro ser. Libertad de nuestro ser. Quiero que vayas conmigo, ahora vamos a estudiar esa palabra, libertad, a Isaías 61.
(Isaías 61: 1) = El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; (2) a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; (3) a ordenar que a los afligidos de Sión se les de gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
(4) Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.
El primer principio que estamos estudiando, es el de la Libertad de las imposiciones. Aquí vemos que el tema central de la razón por la cual el Espíritu viene sobre ti, es para libertarte de todo tipo de cautiverio. Sea de quebrantamiento, sea de luto, sea de lo que sea. Libertarte.
¿Cuántos de los que me están escuchando tienen el Espíritu de Dios? Levanten sus manos aunque yo no los vea. Dios los está viendo. Ah, sí; y los que no levantaron sus manos, ¿Qué espíritu tienen? Porque vacío no hay nadie, debes saberlo.
La palabra libertad, es la palabra deror en el hebreo. Y ahora te voy a decir lo que significa, prepárate. Libertar significa “remover grilletes. Te da el derecho de hacer lo que debes hacer y no lo que quieres hacer”
Esto quiere decir que, cuando el Espíritu viene, remueve de tu vida los obstáculos que no te permitían ser aquello para lo cual fuiste creado para que fueras. Eso significa que, si tú eres salvo y estás en la iglesia, y no estás haciendo lo que debes hacer, tú no necesitas oración, necesitas una paliza.
Porque el Espíritu te quitó todos los obstáculos que no te permitían hacer lo que fuiste creado para hacer. Lo que resta después, se llama responsabilidad, y no es ningún demonio que yo sepa. Me gustaría preguntar a los que me están escuchando: ¿Cuántos son libres? Olvídalo.
Libertad es el estilo de vida que expresa total sumisión al gobierno de Dios. Libertad, es total sumisión. Por ejemplo: Jesús, es el hombre más libre de la tierra. Sin embargo, nunca hizo lo que a él se le antojaba hacer.
Él dijo: yo no hablo mis palabras, hablo lo que el Padre habla. No puedo decir lo que me da la gana, tengo que decir lo mismo que Él dice. Las cosas que yo hago no las hago yo, las hace Él a través de mí. Si me has visto a mí, en realidad no me viste a mí, has visto al Padre.
Las palabras que yo digo no son mías, son de Él. Una sola vez habló Jesús en la Biblia. “¡Pasa de mí esta copa, por favor!”. Pero al toque salió su Espíritu a decir: pero que no sea mi voluntad, sino la tuya. O sea que si fuéramos a hacer una biografía de Jesús, surgiría la pregunta: ¿Conocemos a Jesús?
Porque Jesús estaba escondido en la libertad de Dios. La libertad siempre es expresada bajo gobierno. La verdad es que no hay libertad sin límites. Tú dejas jugar a tu hijo en la calle, pero le dices que no cruce del otro lado, que no se meta en la casa del vecino ni que le tire la cola al perro. Y él está libre, pero se cuida muy bien de no hacer lo que le has ordenado no hacer.
La pregunta, es: ¿Qué hará tu hijo si no le pones esas directivas? Irá de aquí para allá, siempre mirando hacia atrás a ver si tú dices algo. En suma: no se siente libre, porque no sabe qué cosa puede hacer con tranquilidad porque a ti te agrada y qué cosa no le conviene hacer porque a ti te desagrada.
Pero si tú le marcas todos los territorios dejándole bien claro lo que puede y no puede hacer, dentro de ese perímetro que le has dado, él corre, salta y hace tumbas de carnero sin mirarte ni siquiera una vez, porque no lo necesita. Es libre por obediencia.
Eso nos demuestra que la verdadera libertad, tiene limitaciones de expresión. Son puestas por el gobierno del Espíritu de la ley que está escrita en tu corazón. Yo soy bien libre; lo que pasa es que mi libertad asusta a mucha gente.
Porque hay gente que no sabe ser libre si no se le dice a cada momento qué hacer. Porque no están sometidos al gobierno de la palabra que leen. Libertad. Deror. El derecho de hacer lo que debes hacer y no lo que quieres hacer.
Libertad no es echar fuera dominio; es someterte al dominio. Otra cosa que significa libertad: no es una finalidad en sí misma, es un medio hacia un fin. Él dice que te cambia, te revierte la condición, te quita el luto y te da el gozo, te quita la ceniza y te da la alegría, o sea: la libertad es un medio para llegar a otro lugar. Te saca para introducirte, no te deja en el desierto.
Ser libres no es el fin, es el medio para ir en búsqueda del varón perfecto. Él te libera para que tú te conviertas en lo que viniste a ser y a hacer, no para que hagas lo que te da la gana. Después dice ahí que somos plantíos de Jehová. Si somos libres, seremos plantíos de Jehová.
La libertad siempre muestra la evidencia de la cultivación de Dios. Si eres libre, estás cultivado. Pero para estar cultivado, tienes que estar plantado. O sea: extraer lo bueno que hay por dentro. Plantado, firme. La palabra iyil, árboles de justicia, significa estar establecido, ser fuerte por dentro, inamovibles, con estatura.
Es exactamente lo que alguien denominó, y yo tomé, como principio iceberg, principio témpano: por fuera, una décima parte, casi sin título; pero por dentro, nos alcanza y sobra para hundir al Titanic. Nueve décimas bajo el agua, que no se ven. Y por fuera un título que no significa nada.
Porque hay mucha gente que está buscando títulos, pero la gente que tiene el principio témpano, no necesita títulos. Porque al llegar ellos a la escena, la gente los acompaña porque les reconoce un grado de autoridad que no se regala ni se obtiene en ningún seminario ni presbiterio denominacional.
Árboles plantados. Eso es cuando tú no abusas de la libertad. Cuando sabes aprovechar la gracia de Dios. Porque la gracia de Dios vino para hacerte ser quien debías ser, no para que tú hagas lo que te da la regalada gana.
La libertad incluye la habilitación e involucración en el proceso de reparación humana. Porque si un día eres libre, eres libre para reparar a otros. Dice que reedificarán la desolación de muchos en oración. Libertad incluye involucrarte.
Es imposible estar libres y no estar involucrados con lo que Dios anda diciendo y haciendo en este tiempo presente. Si tú tienes el Espíritu de Dios, eres libre. Y si eres libre, esa libertad incluye estar involucrado en la obra del Reino de Dios en la tierra.
Si no lo estás, tú no necesitas oración, necesitas liberación. Porque eso es una suma de desobediencia, indisciplina, falta de sumisión a Dios, falta de compromiso, falta de responsabilidad y, en suma, falta de amor y fe para hacer lo que se nos ordena hacer.
Esto es pan, pan y vino, vino. Estamos transitando el siglo veintiuno y somos una gente madura que ya no se conforma o se engaña con fábulas y expresiones voluntaristas o emocionalistas de parte de sabios manipuladores psicológicos mal llamados predicadores.
Principio número dos, muy poderoso: el Principio de Perfección. Él dice que si fuera posible perfeccionar por medio de lo que estamos haciendo, no sería necesario cambiar de sacerdocio. Vamos a ver algunas escrituras para respaldar y confirmar esto de la perfección.
(Hebreos 7: 11) = Sí, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?
(Verso 18) = Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.
Esto quiere decir que no hay un cambio porque a alguien le dio la gana una mañana de cambiar. Lo que estamos haciendo hoy, no satisface la demanda venidera. Así de simple. Tú sabes; la juventud de hoy no es la juventud de ayer.
Cuando tú eras niño, si hoy eres un adulto mayor, ¿Volabas en parapente, (Esas especies de paracaídas con motor), o aladelta? (Esas alas con las que son empujados desde una montaña) Hoy los niños vuelan en esas cosas a máximo riesgo.
Otros se suben a lugares bien altos y desde allí se arrojan a la nada con un elástico que, es de esperar, los sostiene e impide que se hagan trizas contra el suelo. ¡Nosotros, lo más peligroso que hacíamos era andar en bicicleta en calles no muy transitadas, que eran donde nos daban permiso nuestros padres!
Ellos hacen sus negocios en su cuarto, por internet; nosotros debemos tragarnos una hora y media de fila y espera, con las consabidas “avivadas” argentinas de gente que se coloca primero cuando había llegado último. Es como si no tuvieran límites.
Entonces te pregunto y me pregunto: ¿Qué tipo de mensaje le vas a dar a una persona que no tiene límites? Donde para ellos, el mundo se ha convertido en un villorio donde todo pueden hacerlo desde sus cuartos y con su habilidad informática.
Egipto se está levantando. Asiria se está levantando. India se está levantando. ¿Qué mensaje vas a llevarle a Egipto, para decirle que Dios le ama, cuando siempre hemos usado a Egipto para hablar de Satanás y todos sus demonios?
Hace falta un cambio. Porque la demanda espiritual de este tiempo presente de ninguna manera es satisfecha por un culto dominguero, una danza bulliciosa y cuatro hermanitas caídas en el piso luego de una imposición de manos.
Entonces viene ese cambio porque lo anterior se muestra ineficaz, se muestra insuficiente. Era bueno, nos trajo hasta aquí, pero el mundo ha cambiado. Debemos ser relativos. ¡Cristo viene! ¡Qué bueno que venga, pero mientras tanto debemos seguir adelante, hasta que llegue!
Aunque la verdad es que no viene hasta que no ocurran ciertas cosas que las debes hacer tú. Y si no terminas de involucrarte nunca terminamos. Mientras que la iglesia opere mediante una tercera parte de quienes la conforman, no terminamos.
(Hebreos 10: 1) = Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
Está más que claro: las cosas que hacíamos, ya no perfeccionan. Aquella palabra, deror, significaba libertad, ¿Recuerdas? Deror, libertad, sinónimo de involucración. Ser lo que debes ser y no lo que a ti se te ocurre que debes ser.
Deror. La voluntad de Dios establecida en mi vida. Libre para expresar lo que Dios quiere que yo sea. Son íconos espirituales, para que dentro de esa palabra tú guardes los principios. La palabra perfección es la palabra teleosis.
Esto es muy importante, porque todos los ministerios que se nos han dado, son para teleosis a los santos. O sea que, hasta que no haya un teleosis, Cristo no viene. Teleosis: la palabra está escrita en el término perpetuo, es decir: siempre siendo perfeccionados. Te voy a dar una escritura donde aparece.
Lucas 1. Aquí María recibe de parte del ángel de Dios, el anuncio de que va a ser usada para traer al Hijo de Dios. Ella sale emocionada y va a hablar con Elizabet. Y no sólo emocionada, también llevaba ciertas características de expresión, que determinaron lo que Elizabet está por decir.
(Lucas 1: 45) = Bienaventurada la que creyó, porque se teleosis lo que fue dicho de parte del Señor.
María: por causa de tu comportamiento, yo sé que lo que Dios te ha dicho que va a acontecer, acontecerá. María: tú fe, tu actitud, tu postura espiritual; el haber cedido a que el ángel haga contigo como él quiera me garantiza a mí que lo que Dios ha dicho, será una realidad.
Teleosis. Son los eventos que validan y certifican que una promesa se manifieste. Si Dios no tiene una gente teleosis, lo que ha prometido no sucede. Teleosis, madurez, perfección, es lo siguiente: Dios: todo lo que fue decretado para Argentina, será; porque yo existo.
Llueva, truene o vengan tsunamis, yo no me detengo. Y por eso puedes confiar que lo que tú has dicho, será, porque yo he llegado a un estado de teleosis. Teleosis es no desviarse de la inercia de los propósitos de Dios, por causa de la hostilidad que el mundo natural produce. O sea: se acabaron las excusas.
María: tu comportamiento me garantiza que lo que Dios ha dicho será una realidad. María tuvo que decir: si me apedrean, que me apedreen. Porque era la muerte que se les daba a esas señoritas que en aquel tiempo resultaban embarazadas sin estar casadas.
Ese es el ministro según el orden de Melquisedec. El que dice que será lo que Dios dijo sin pensar en los riesgos personales. ¿No me dejarán nunca más hablar por la radio? Será. ¿MI reputación se pondrá en tela de juicio? Será. ¿Me levantarán distintas calumnias e injurias? Será. Teleosis.
Sin teleosis, Cristo no viene. Teleosis. Perfección. Principios. Cuando te enseñaron dos más dos se te quedó contigo, aunque después aprendiste matemática, geometría, trigonometría. Pero te mueres y, si te preguntan en la tú lecho de muerte cuanto es dos más dos, tú le dices: cuatro. Eso es teleosis. Un principio.
Es tiempo que la iglesia deposite en la gente algo que se quede con ellos para siempre, y que no tiene nada que ver con doctrina, pero si con principios para prevalecer en la tierra. Dios no ha hecho nada con relación a su propósito esperando que haya un teleosis para hacerlo.
Todo lo demás es preparación. Cuando tenga el teleosis, entonces que la plenitud del Espíritu venga para la tierra, entonces te contaré un cuento. Hoy lo que hay son refrigerios para que la gente no se muera y pueda cruzar el desierto.
Un poquito de sombra, un cactus, un poco de agua y cosas así, pero Canaán sigue estando allá. Para allá vamos. El teleosis, maximiza el potencial de tu vida, para que Dios te pueda usar en plenitud. Los eventos y las acciones que certifican y validan una promesa.
Es un estilo de vida, es un comportamiento externo que le dice a Dios, ahora sí. Es arribar a una conclusión vía un proceso. El fin, es un evento y un proceso, no algo que interrumpe tu vida. Es un proceso que produce un evento. El proceso es el teleosis.
(Mateo 19: 16) = Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿Qué bien haré para tener la vida eterna?
¿Cuál era la pregunta? ¿Cómo puedo ser salvo? ¿Qué tengo que hacer para tener vida eterna? Una pregunta importante si las hay, ¿No crees? Me pregunto cuántos de los que escuchan todavía están en condiciones de preguntar qué deben hacer para tener vida eterna.
(17) Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
(18) Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús le dijo (Jesús le responde con compasión) No matarás, no adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
(19) Honra a tu padre y a tu madre; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
(20) El joven le dijo: todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
(21) Jesús le dijo: (Ahora Jesús deja la compasión y toma gobierno) si quieres ser teleosis, ¿Cuál era la pregunta? Qué debo hacer para ser salvo. ¿Qué dijo Cristo? Si quieres ser teleosis. ¿Qué relación hay entre teleosis y salvación? Que no hay salvación sin teleosis.
Fíjate: tú no terminas de ser salvo hasta que terminas, empezar no vale nada. No estoy hablando de tu vida eterna, esa la tienes. Pero los tiempos que vienen no vas a prevalecer. ¿Serás salvo de los tiempos que vienen? Sólo el teleosis.
Si quieres ser perfecto, le dijo, entrega todas esas riquezas que tienes a los pobres, y sígueme. Este hombre, no solamente se termina bendiciendo un principio fuerte, sino que, en los evangelios, cada vez que Cristo dijo: sígueme, la persona a la que le dijo sígueme, tuvo un llamado al apostolado.
O sea que este joven pudo haber sido otro apóstol. A los demás, Él no les dijo sígueme. A los que le dijo sígueme, fueron apóstoles. Pero él había hecho toda la letra, por ritos. Pero no había cumplido la letra, por fe. Si hubiese sido entendido en la letra, él les hubiera repartido a los pobres.
Pero lo que leyó fue la Biblia, no la Palabra de Dios. Porque la Palabra de Dios es vida, es espíritu, y antes de que hubiese un libro, la Palabra de Dios, es. No confundas tu Biblia con la Palabra. La Palabra es una persona. Si la tocas, cambia tu vida para siempre.
Si quieres ser teleosis. Es decir que teleosis, es vida eterna. Vida eterna incluye teleosis. Teleosis es convertirse en un vaso viable, que le garantiza a Dios que lo que Él quiere hacer, se hará. Lo que pasa con la iglesia, es que la iglesia llevan dos mil años celebrando que son salvos.
Pero Dios no te salvó para que tú celebrases; te salvó porque Él tiene algo que quiere hacer, y está buscando a ver quiénes de los que salvó se convierte en vaso para hacerlo. Nos pasamos la vida saltando y cantando de que Cristo nos salvó, ¿Y?
¿Qué vamos a hacer al respecto? Pablo decía: yo trabajo, porque no quiero que la Gracia que se invirtió en mí, sea en vano. Debemos trabajar en el propósito de Dios. Dios quiere expresarse en la tierra, como rey y sacerdote.
Y todo eso a través nuestro, a través tuyo, a través de ustedes. Eso significa, por ejemplo que, cuando hay caos en tu trabajo, o en tu escuela, tú eres la solución. El maduro es el que se aplica para Dios en la sociedad, no el que se indoctrina.
(Hebreos 6: 1) = Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la teleosis; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, (2) de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
Lo que dice aquí es que debemos olvidar esas cosas elementales y caminar hacia teleosis. Y cuando habla de las cosas elementales, se refiere a la imposición de manos, el mover de la fe, del mover carismático, del mover pentecostal; elemental.
Es imposible alcanzar lo que viene sin olvidarse de lo que tenemos. Pablo dijo: olvidando lo que queda atrás, prosigo hasta alcanzar la meta. Pero lo que Pablo estaba olvidando, fue toda la búsqueda que le produjo la vida.
En los versos anteriores, él dice: yo soy hebreo de hebreos, fariseo de fariseos, graduado con master en divinidad, tengo más de cien diplomas en la pared; si tú crees que tienes mucho para gloriarte en la carne, yo tengo mucho más, me leí todos los mejores comentarios y realicé todos los cursos dictados por los seminarios correspondientes.
Pero a todo eso lo considero pérdida. ¿Qué estaba considerando como pérdida, él? El resultado de su vida. Con tal de encontrarme en Él. Para llegar a lo próximo en la agenda de Dios, es imposible hacerlo sin considerar como pérdida, primero.
Hay gente que quiere venir trayendo todos sus equipajes anteriores. Las malas costumbres, los matrimonios mediocres, las indisciplinas varias, falta de espíritu paterno, y muchos más. Pero no hay de esos allí, escuchándome, así que seguiré con otra cosa. Luego tenemos el Principio de Grandeza.
(Hebreos 7: 4) = Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín.
La palabra “grande”, ahí, es la palabra pelikos. ¿Las otras que aprendiste las recuerdas? Deror y teleosis. Considera cuán grande es este hombre, que aparece una sola vez en la Biblia, y afecta toda la historia bíblica.
Considera cuán grande es Melquisedec, que el sacerdocio levítico, estando en los lomos de Abraham, le diezma a Melquisedec, aunque Melquisedec viene a sustituir al sacerdocio levítico. ¿Cuántos hombres de Dios le diezmarían al ministerio que viene a sustituirlo?
Antes de que todo termine, eso es parte de teleosis. Y ya está aconteciendo. Suponte que tú estás como líder de alabanza de tu iglesia y un día aparece pidiendo ser admitido como miembro uno de esos grandes que todo el mundo respeta y compra sus CD. ¿Me vas a decir que no te haces a un costado y le cedes el comando de la alabanza a él?
Eso, claro está siempre y cuando tú no seas uno de esos que camina por los templos buscando su propia conveniencia, prestigio y reconocimiento en honras y ofrendas. Si no lo eres, le dejarás lugar a quien sabes puede honrar mejor y con mayor excelencia a Dios.
En casos así se ve con claridad quién hace las cosas por Cristo y quién las hace por él. Porque, -entérate-, Dios está levantando un sacerdocio que va a sustituir a la mayoría de lo que hoy vemos en las iglesias. El punto es si se harán a un costado o habrá que sacarlos a empellones.
Considera cuán grande es este, que el ministerio establecido le diezma para que lo sustituya. Yo he conocido a mucha gente que se dice cristiana, pero solamente uno o dos me dejaron de inmediato la certeza de ser gente levantada por el Señor por encima de mí y de muchos más. No necesité averiguar ni investigar nada; el Espíritu Santo hizo todo.
Dios está cambiando las cosas. Nos estamos preparando para el final. Hay otra raza de hombres en la tierra que se arrojan de aviones, de montañas y que, cuando hablan, no le tienen temor a ninguna clase de política religiosa.
Dios está reuniendo a su familia genuina. Los verdaderos hermanos nos estamos juntando. No necesariamente en lo físico, pero sí en el espíritu. Considera cuán grande es este hombre. Que tiene una influencia, que vino quinientos treinta años antes que la ley, dos mil años antes que la gracia, y afectó todo ese tiempo. Pelikos.
Mira lo que significa: la fuerza de tu carácter. El peso o volumen de tu espíritu. Es el mismo principio témpano del que te hablé antes. Es lo grande de tu estado moral, la magnitud de tu influencia. Es la autoridad que emana de ti. Autoridad.
La gente común se cohíbe y amilana frente a esta presencia pelikos. Como no pueden entender de dónde emana y proviene esa autoridad tan fuerte e inocultable, prefieren criticarla y llamarla soberbia o pedantería. Entonces alguien lo ve con esa tremenda seguridad y lo primero que le sale, es: ¿Quién se cree que es? Pelikos.
Autoridad. La autoridad no tiene volumen ni título. Sólo tiene esa certeza de yo sé, que sé, que sé. Parafraseando ese verso, leemos: considerad la magnitud de la influencia de este hombre, que nacen de la profundidad y el volumen de su carácter, y la grandeza de su estado moral.
O sea que él era grande. No porque era rey de Salem ni sacerdote. No era por los títulos, sino porque había tocado esta cosa por dentro, esa que llamamos pelikos. Hay dos palabras grandes en la Biblia: grande, mega. Eso significa estructura grande.
Cristo, en la palabra, dice que salía del templo, y los discípulos le mostraron los edificios del templo, y él les dijo: ¿tú ves todos estos templos? Grandes templos. La palabra que usa ahí, es mega. No va a quedar ni una piedra sobre otra.
Esto quiere decir que Cristo se está alejando de las grandezas externas. Luego les dice: Pero si destruyes este templo, lo reconstruyo en tres días. Y la palabra que usa no es de templo externo o estructura, sino neos, que tiene que ver con santuario interno.
Él hablaba de sí mismo. El templo que va a tener más gloria que la gloria del templo de Salomón, no es una gloria por estructura, sino que es una gloria por condición de estado de ser. La gloria, nunca lo olvides, viene por lo que somos.
Nuestro producto, la iglesia es una factoría, y el producto es una calidad de gente. Entras aquí con una célula cerebral y sales con dos. Entras con un idioma y sales con dos. Es un producto, y el producto es gente. Nada menos.
Es una calidad de existencia. Estamos redefiniendo lo que es un ser humano. Una clase de ser humano que todavía no se ha visto en la tierra desde que Adán cayó. Hemos visto hombres, pero ser humano. Con dominio sobre la tierra, como debe ser.
Si con esto estoy destrozando tu doctrina, está bien. ¿Cuántos saben que vamos a reinar en el universo? ¿Y cómo se supone que lo vamos a hacer, cantando canciones o viniendo todos los domingos a la iglesia? ¿Cómo vas a reinar en el universo?
Pelikos. El énfasis en el carácter interno, no en la pompa externa. Nada que ver con ningún esplendor que se vea desde afuera. Grandeza no tiene nada que ver con títulos, ni posiciones, ni admiración externa.
Tiene que ver con las dinámicas internas, con la tecnología que usa el ser humano para expresar su ser en la tierra .La excelencia no es una forma de vestir, es un Espíritu que te viste bien, aunque estés en tu casa viendo televisión. Excelencia no es sentirte bien cuando vienes a la iglesia; es un Espíritu que no te permite estar sucio. Vamos a terminar, se ha levantado otra generación.
(Mateo 20: 20) = Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.
(21) Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. (¡Ridícula!)
(22) Entonces Jesús respondiendo, dijo: no sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: podemos.
(23) Él les dijo: a la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.
(24) Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos.
(25) Entonces Jesús, llamándolos, dijo: sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.
(26) Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Pelikos.
Lo primero que les dice es que no saben lo que están pidiendo. Hay gente que pide posiciones en la iglesia con sus acciones, no con su boca. Es como si con sus acciones cotidianas estuvieran ejerciendo una presión inoculta para con los líderes en búsqueda de esas posiciones.
Y Él les dice: ¿Tú estás dispuesta a pagar el precio? Los tratamientos de Dios, las noches sin sueño, las disciplinas, los ajustes de tu vida, los cambios de valores, los cambios de la escala de tus prioridades, la reforma mental. ¿Vas a soportar todo eso? No sabes lo que pides.
En segundo lugar, les dice que si pueden ser bautizados con el bautismo de Él, esto es: ¿Están dispuestos a ser mártires? Perder su reputación, perder su dinero, perder sus vidas, perder su tiempo por una gente incrédula a la que hay que decirle lo mismo todos los domingos?
Por eso es importante lo que dice en el verso 26 y luego en el 27. Primero dice que el que quiera ser grande, tiene que ser servidor. Y luego añade que quien quiera ser grande, tendrá que ser siervo. Así que vamos a estudiar estas dos palabras porque tienen importancia.
Servidor, significa diakonos. Mira lo que en verdad significa. Es un ministro, un mayordomo, uno que estima en alto valor las virtudes de su amistad y relación para con quien sirve. O sea que si yo soy diakonos de Dios, lo más importante es a qué altura yo estimo mi relación con Él.
Hay dos tipos de arrogancia: una es orgullo, y la otra es falsa humildad. Y la falsa humildad es peor que el orgullo. Otra definición: es el reducirse respetuosamente a sí mismo, para promover la grandeza de otro. Pelikos. No es andar metiendo los codos para correr al otro de su posición mejor.
Otra definición: servir a otro, con tal de que ese otro llegue a ser grande. Asistir a otro por medio del rendimiento de tu propia aspiración, prestando toda tu energía, para que el otro entre en dinámicas de grandeza.
Verdaderos diáconos. No es alguien que hay que llamarlo para que coopere, o alguien a quien hay que decirle lo que tiene que haber para que lo haga. Es alguien que busca permanente qué hacer, porque quiere engrandecer a aquel a quien se lo está haciendo.
La otra palabra es: esclavo. Doulos. Uno que se rinde a sus deseos personales, para el avance y el desarrollo de la vida de otro. El esclavo trabaja para el bien de otro, y él siempre se queda igual. El resultado no es que te quedas igual; es la actitud con la cual se hace. La mentalidad al hacerlo, el espíritu, el corazón, la motivación, la actitud, tiene que estar dentro de estos parámetros, y a eso lo juzga Dios.