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Ni Pastores ni Líderes; Tupos

Hay algunos de nosotros que, cuando oímos una palabra Rema la abrazamos, la aceptamos, la creímos, la empezamos a vivir diariamente y, recién allí, decidimos enseñarla y predicarla casi textualmente a como la habíamos recibido. De otra manera, es alto el riesgo a correr; el infierno sabe pelear esta guerra.

Este trabajo, toca algunos temas que están íntima y directamente relacionados con las iglesias estructurales. Y lo comparto porque le será muy esclarecedor a los que todavía andan en los templos porque Dios los necesita allí, y de suma ayuda para reafirmar y enseñar conceptos claros, a los que han sido llamados a salir, como lo hemos sido nosotros.

¿Y qué cosa significa esta palabra casi desconocida para la gran mayoría, Tupos? Me gustaría enseñarte ese significado más adelante, cuando ya tengas claro de que estamos hablando. De otro modo, esto se convertiría en una innecesaria clase de griego. Y nosotros no necesitamos saber griego, necesitamos a Cristo. Voy al tema.

El termino pastor, dentro del contexto con que se usa en las iglesias convencionales, no está correcto, no es bíblico. Lo que sucede es que es un término que ya ha sido aceptado globalmente, y habría un enorme cisma si decidieran cambiarlo. Yo quiero hablar de conducir. Lo que sea, pero ser un conductor. No es apropiada ni me gusta la palabra Líder, aunque por allí quizás la use para que entiendas.

Y no me gusta porque la esencia del significado de la palabra Líder, es algo así como: “Uno que llega primero, venciendo en una competencia a sus oponentes”. Que en muchos casos es exactamente lo que sucede en las congregaciones, pero que no es lo que Dios pensó para su iglesia. Pero, te repito, como es la palabra más conocida, voy a usarla, pero ya hice la salvedad.

Lo que ocurre es que, cuando hablamos de líder, siempre identificamos al líder con el pastor, pero pastorear y liderar son dos cosas diferentes. El problema con la mayoría de las iglesias estructurales, es que las lidera un pastor. Y por eso es que no avanzan, el pastor no está llamado a liderar.

Pastor es la palabra Poimano. Es una de las cinco unciones que se encuentran en Efesios 4. El pastor, dice Juan 10, huele a ovejas. Provee nutrición, protección, guía. Ezequiel 34 dice que te cuida. El Salmo 23 dice que cuando hay un buen pastor, al pueblo nada le falta. Por lo tanto, si hoy vemos que el pueblo  está permanentemente en falta, la conclusión es que no tenemos buenos pastores. No interesa donde se graduó.

Ahora bien: ¿Qué es bíblicamente un pastor? Lo vas a entender mejor si comienzo diciéndote lo que un pastor no es. El pastor no es un título que obtienes cuando te gradúas. Tampoco es el producto de la imposición de manos de un presbiterio. Que un presbiterio te ordene pastor, no te hace pastor, aunque después lo seas en forma eclesiásticamente aprobada.

Tampoco es pastor alguien que lo hace por una profecía personal. “He aquí, dice Jehová, Dios te ha llamado a ser pastor”. Error. Recuerda que cuando yo digo pastor, me refiero a lo que es la cabeza de la iglesia. El pastor no es la persona que tiene que estar disponible para todo. La persona que en el último día rendirá cuentas delante de Dios, no tiene que estar para todo servicio.

El problema está en que, cuando usamos el término pastor en contexto tradicional, creamos una mentalidad que nos bloquea, nos encaja en una expectativa que no existe. Al que tú llamas pastor no te puede proveer lo que tú estás esperando porque no es lo que tú crees que es. Entonces tú no vas a recibir de ese hombre lo que esperas recibir, porque ese hombre no está allí para eso.

Esta palabra, pastor, poimano, en la Biblia, nunca se usa para describir al líder de una iglesia. Nunca aparece en singular, así que ninguna estructura eclesiástica que gire alrededor de un solo pastor, es bíblica. No importa que así se haga desde hace mil años, no es bíblico. Y te digo más: no está funcionando, salvo raras, honrosas y contadas excepciones. ¿Por qué?

Ya te dije por qué; crea una expectativa que es falsa y que obliga al hombre a hacer lo que no tiene unción para hacer. De manera que tanto la iglesia como el hombre erran el propósito de Dios, simplemente porque se nos dio la gana de usar un término tradicional, que heredamos, sin escudriñar si está bien o mal lo que hacemos.

Repito algo importante: esta no es la persona que está puesta para liderar, ni el que debe liderar es la persona que está allí para visitar hospitales, cuidar niños, hacer consejería familiar o a ser nombrado superintendente de distrito, ni anciano, ni junta de diáconos. Nada de eso tiene que ver con esta persona que yo llamo el líder.

En principio, yo lo estoy usando como líder al visionario, al anciano titular, el que responde por los demás. Pero el principio se aplica también de la misma manera si tú eres el líder del departamento de café. Sigue siendo el mismo principio, lo que es igual aquí es igual allá. En menor escala, pero la misma ley.

Quiero aclarar, para que nadie se confunda, que cuando hablo de conductor, de líder y de cabeza de una iglesia, estoy hablando pura, única y exclusivamente en términos espirituales, ya que allí es donde opera ese liderazgo. Nada que ver con hombres que llevan a los hermanitos a cortar el césped de sus casas o pintar las puertas y ventanas como parte de “un servicio al Señor”. Sí, servicio al señor, al señor pastor.

Si tú tuviste la visión de crear un ministerio en la iglesia, y se te dio la bendición para hacerlo, se te otorgó licencia y se te dijo “hazlo”, entonces tú, ahora eres una persona líder de ese departamento, y todos los principios que se implementan a este que nos referimos, también son para ti dentro de ese departamento. Esto nos incumbe a todos, no estoy hablando solamente del pastor.

Además, no te olvides que Dios quiere un reino de sacerdotes, no una iglesia y un sacerdote. Ahora bien: estas cosas que mencioné: visitar enfermos, ir al hospital, casar, hacen un maravilloso pastor, pero hacen de ese pastor, un deficiente líder. Estas serían cualidades que sí son buenísimas para una persona que sí es pastor, pero el que hace eso, sería mal líder.

Porque hacer eso y ser líder son dos mundos distintos. Debemos empezar a evaluar lo que es correcto, porque Cristo no viene hasta que lo tengamos. Y eso es lo que estamos haciendo, crear una mentalidad entre gente que nos cree un poco, para empezar a ir en contra del río tradicional que es mucho más grande que el remanente que ha entendido la verdad.

Por eso creemos que mientras este concepto esté establecido en la iglesia estructural, que si soy pastor soy líder, que si soy el que empezó la iglesia soy el que predico, porque soy el líder yo tengo el púlpito, no avanzaremos nada. El líder no tiene que predicar. Tiene que tener quince hombres ungidos que prediquen por él. Esto, podría llamarse alimento; lo otro, apenas discurso dominguero.

Nosotros siempre hemos pensado que, mientras el pastorcito esté todos los fines de semana comiendo y conviviendo con nosotros y dando su sermoncito de tres cuartos de hora o una hora, la iglesia está creciendo. Mentira. Esos son anuncios voluntaristas, pero no es cierto. Lo podremos manipular para que nos cuide más a nosotros, pero menos crecemos.

¿Cuántos dan gracias a Dios que esos tiempos están pasando? Ese es el problema. Por eso la gente se promueve a sí mismos como obispos, o se quieren hacer apóstoles, y dejan de ser pastores residentes. “¡Es que Dios me llamó a ser apóstol! Entonces se van de la iglesia y la dejan sin líder. ¿Razón fundamental? El pastor ya no es infalible o incuestionable, pero el apóstol inspira más respeto y sujeción.

Dos cosas concretas: 1) El falso entendimiento de este oficio y llamado, que resulta inevitablemente en falsas expectativas. O sea: no va a haber gobierno ni liderazgo, mientras esto continúe así. 2) Que se crea una estructura equivocada para Dios. De allí nacen denominaciones, juntas, asalariados.

Un asalariado es una persona que está edificando algo que no le pertenece. Lo está haciendo para otro, de manera que no lo puede hacer bien. ¿Qué necesitamos, entonces, para corregirlo? 1) Un paradigma mental. Paradigma son dos visiones paralelas, cambiar la mentalidad, el concepto. Hasta hoy decíamos pastor y veíamos un gato, y a partir de ahora decimos pastor y vemos un perro. Con perdón de gatos y perros.

Cambia el concepto completo. No le cambies el collar al gato, cambia el animal. Hay gente cambiando los collares, eso tampoco sirve. El pastor, entonces, como lo tenemos en esa posición de líder, va a tener que transicionar y convertirse en un líder. Si es que va a continuar en esa posición. Porque si no es el líder, él tiene que salir de esa posición e irse a pastorear.

O el pastor se convierte en un líder, o dejamos que este pastoree debajo del líder. ¡Pero nunca aceptaría! No le hace; la tozudez o soberbia del hombre, no anula el plan de Dios. Sin embargo, algo hay que hacer con esto que hemos creado y nos tiene estancados en una meseta espiritual. O sea: el pastor, trabajando como líder, tendría que funcionar como un verdadero anciano.

¿Anciano? ¡Ah, sí! Hay algunas denominaciones que llaman a sus pastores de este modo. ¿Usted hermano viene de alguna de ellas? Yo vengo de Rosario, Santa Fe, Argentina; sólo que en lugar del librito denominacional, tengo una Biblia en mi mesa de luz. Si nosotros lo llamamos como le gusta llamarlo a la Biblia, sería el anciano titular. Vamos a ver que dice la Biblia respecto a esto. Hechos capítulo 14.

(Hechos 14: 21) = Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía. (22) confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que través de(¿Cuántas tribulaciones?) muchas tribulaciones, entremos en el reino de Dios.(¿Cómo se entra en el reino de Dios? A través de muchas tribulaciones. Porque ese es un remanente, no son muchos)

(23) Y constituyeron (Pastores en todas las ciudades. ¿Dice eso? No, no dice eso) ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.(Ayuno. No está de moda, eso, hoy, en nuestras iglesias. ¿Me crees si te digo que ayunan más los satanistas que los cristianos?)

Nota que lo que lideraba la iglesia desde el comienzo, eran ancianos. Ahora vamos a Hechos 20. Pablo está hablando allí con los líderes, y el que quiero compartir es el verso 17. Presta mucha atención porque hay un juego de palabras aquí.

       (Hechos 20: 17) = Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. (Detalle: no dice que los ancianos vinieron a recibirlo, dice que él los hizo llamar. Cero protocolo.)

       (18) Cuando vinieron a él, les dijo: (Observa, no vamos a leer toda la escritura. Está dándoles un diálogo de despedida, ¿Y a quien se lo da? A los ancianos.)

       (Verso 25) = (Aquí comienza a terminar la conversación con los ancianos. Mira como habla con ellos.) Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

        (26) Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; (27) porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

        (28) Por tanto,(Está concluyendo el discurso), mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, (¿Por qué cosa? Por obispos. ¿Con quienes estaba hablando? Estaba hablando con los ancianos, pero ahora les llama obispos. ¿Para qué?) para apacentar (Esta palabra, apacentar, es la palabra pastorear, es decir Poimano. Él estaba hablando con los ancianos, pero ahora les dice: ¡Sean fieles, como obispos pastoreando!)

¿Qué quiero decir con esto? Que el término obispo es bíblico, pero no para utilizarlo como se ha hecho en muchos lugares, convirtiéndolos en cabezas de varias iglesias. Eso es un falso mover apostólico. Ahora, el término obispo, es uno que le corresponde al anciano. Anciano, obispo, pastor.  Nota que hay tres títulos, pero se refiere a la misma persona.

¿En qué quedamos? ¿Son obispos, son pastores o son ancianos? Es que los tres títulos le corresponden a la misma persona. Hoy se está haciendo a la inversa. Hay una variada gama de títulos y, cada uno de ellos, cuenta con una serie de obligaciones. Y entonces se fomenta la pelea por los cargos y las posiciones y, en el final, la iglesia no es liderada.

Es mucha la gente que lleva sentada en el templo una cantidad de años que, en casos, datan desde su conversión. Han reducido a Dios a lo que suceda o no suceda un domingo a la mañana o a la noche. Te doy una declaración muy sencilla y muy profunda, anótala: el reino de Dios, se mueve fuera de la iglesia.

Cuando el reino de Dios se mueve, no tiene nada que ver con la actividad eclesiástica de un día domingo. Las cosas que cambian naciones, no son las cosas que ocurren dentro de un templo. Cuando Dios mueve una nación, no la mueve porque algo sucedió en la mega iglesia de la otra calle. O en la tuya, que es mucho más pequeña.

 Mira cuando Dios levanta a una Rahab para conquistar una nación. ¿Cómo va hacer eso si ni siquiera salva es? ¿Te imaginas el problema teológico que se arma si alguien predica que una prostituta ha sido usada por Dios?

Dios está expandiendo nuestra mente, y nos está enseñando que Dios es Dios dentro de la humanidad, y no en tu templo. Y Él es más grande que la iglesia. Y el Reino también. Dios va a establecer su Reino, aunque la iglesia no coopere. Es revelación, no ocurrencia de hereje, conflictivo o rebelde.

Entendamos: anciano no es un rango inferior al del pastor. Claro, dentro del contexto en el cual hemos aprendido, cuando alguien te dice  “te voy a hacer anciano”, uno piensa que está por debajo del pastor. El término pastor es el que está errado. No sirve, no es. Lo que lidera la iglesia es, el ancianato.

Hay dos niveles de vida en la primitiva iglesia: ancianos y líderes. Líderes son todos aquellos de los cuales la iglesia depende para que todo funcione. La mayoría de las veces, nadie sabe quién es el líder. Porque no tiene títulos, sólo es alguien que hace que todo funcione, y en muchas ocasiones, detrás de la puerta, detrás de las cortinas. Esos son los líderes.

El ancianato, en cambio, es el que le trae gobierno y dirección a la iglesia. Porque una iglesia estática, no es una iglesia de Dios. Es imposible ser líder y que no te estés moviendo. Porque la palabra líder implica salir de un lugar y pasar a otro. Si no, no estás liderando nada. Porque liderar, es una jornada. Hay gente liderando hace veinte años siempre está parada en la misma esquina.

Claro; porque son buenos pastores, pero malos líderes. Dice que constituyó al cielo, una posición de señorío, de liderazgo. Alguien que le rinde cuentas. Porque para pastorear, no hay que visitar enfermos. Y aquí está hablando de los obispos. Y esa palabra, obispos, habla de uno que ejercita dominio o señorío. Es uno que vela sobre. La palabra es Supervisor. Mira, anciano que te puse como supervisor, pastorea.

Vemos a una persona que ocupa un rango de autoridad, llamado Anciano. Que tiene una función de supervisar. Todo con el propósito de que a la iglesia no le falte nada. Aunque él mismo, físicamente, no lo haga. Es como el máximo de una empresa, que provee todo lo que se necesita, pero nunca se lo ve.

Una persona que sepa lo que está pasando en las escuelas de los estudios de los niños, sin estar presente. Todos ustedes han venido a este planeta con una alta capacidad de líder, Dios lo dijo. Vamos A verlo de otra manera, 1 Pedro capítulo 5. ¿Cuántos saben que Pedro es un apóstol? Eso es porque está vivo. Cuando la gente trasciende a su tiempo, pasa a vida eterna en otra dimensión, por eso digo que está vivo.

Pedro está vivo. ¿Cuántos saben que Pedro está vivo? Y si tu abuelita estaba en Cristo, también. Está viva, no murió. Se le acabó el pasaporte terrenal, pero ella no murió. Dice que el que nace de nuevo no prueba la segunda muerte, así que está vivo. Cuando una persona muere en Cristo, lo único que le pasa es que se le quitan los dolores y los achaques. Deja este cascajo acá abajo y queda libre de todas las limitaciones previas.

(1 Pedro 5: 1) = Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos,

Fíjate que Pedro, que es apóstol, hablando con la iglesia, le dice a su interlocutor: “Mira hermano, dile a los ancianos allí que yo soy anciano, junto contigo”.Aparentemente Pedro tenía señorío, allí, a través de autoridad delegada, pero su título en la iglesia, es el mismo que todos los que están arriba, anciano.

El fundador de un determinado grupo, es un anciano, que luego se rodea de otros ancianos, para poder llevar adelante un trabajo más organizado y efectivo. Es el fundador y es muy considerado y escuchado, pero es solamente anciano.

¡No hay nada más alto que eso! Será el responsable final con Dios porque fue quien fue llamado a hacer una cierta obra, pero es anciano, nada más. La palabra Anciano, es la palabra Obispo. Eso le otorga autoridad espiritual en la iglesia. Lo que no le otorga es autoridad humana sobre los demás miembros.

Y mira lo que dice en el principio el verso 3:Apacentad la grey. Es decir que Pedro les dijo: Yo, apóstol, anciano como ustedes, les digo: apacentad la grey. Ahora vemos que los apóstoles también pastorean. Porque pastoreo, es la función de alimentar la iglesia, de hacer que no le falte lo esencial en lo espiritual, dentro de muchas órdenes y directivas que salen de un ancianato, que puede incluir la de enviar un pastor a visitar a los enfermos.

Entonces, vemos que el pastor está bien abajo. ¡Es el que está más cerca de la oveja! No tiene nada que ver con el gobierno de la iglesia. El verdadero pastor bíblico vendría a ser, dentro del contexto moderno en el que andan muchas iglesias, el líder de una célula de hogar.

Esos son los pastores. Porque ese es el que conoce tu nombre, te conoce por tu voz, sabe dónde vives y todo lo que hace a tu vida. Ese es el que te visita. No tiene nada que ver con comprar terrenos, edificar escuelas y salir por televisión.

Dice Yo anciano, eso es Epískopas. Y Epískopas significa “visitación de Dios”. Es decir que, la posición de obispo, de supervisor, de anciano, uno que gobierna, uno que lidera, uno que tiene rango, es obispo. Y esa palabra, Obispo, significa “visitaciones de Dios”. Vamos a ver de donde aparece esa palabra Obispo, visitación de Dios. Mira Lucas 19.  Mira conmigo el verso 44.

(Lucas 19: 44) = Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu…Epískopas. Visitación.

Vuelve a 1 Pedro, pero en el capítulo 2. Mira el versículo 12.

(1 Pedro 2: 12) = Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la…Epískopasvisitación, al considerar vuestras buenas obras.

Así que vemos que Epískopas, significa una visitación de Dios. Y eso es muy importante, porque ahora el término líder, el término anciano, el término obispo, lo podemos ahora definir, y por medio de la definición del término, podemos ver si las personas que andan usando los títulos, se lo merecen.

        Lo primero que necesitamos entender, si es que vamos a ser líderes o vamos a ser ancianos, si vamos a liderar la iglesia del siglo 21, si vamos a labrar la iglesia que va a traer al Señor a la tierra, Epískopas, visitación de Dios, este es el primer principio.

        Nº 1: Ser líder involucra la habilidad de discernir las venidas de Dios (Acercamientos) y preparar el corazón del pueblo, para que reciba esas venidas. O sea: Obispos, describe las venidas de Dios, las sazones de su intento, la presente ejecución de su plan eterno.

Ese es nuestro trabajo como líder. “Tú no discerniste tu Epískopa, Jerusalén. Dios te visitó”. Acuérdate que Dios lo visitó a través de un hombre. Mucha gente espera que las visitaciones de Dios sean sobrenaturales. El problema es que Dios, sobrenaturalmente, usa un hombre, y se acabó.

En aquel tiempo, la visitación a Jerusalén fue Jesús, el hijo del carpintero. ¡Pero no, hermano, él era Dios! Basta. Él dejó de ser Dios para ser Jesús. Se despojó de toda sus facultades de deidad. En semejanza de hombre, lo dice Filipenses capítulo 2.

Y como hombre, y ungido por el mismo Espíritu Santo del cual estamos ungidos nosotros, visitó a Jerusalén, con una palabra nunca antes escuchada. Muy parecido a lo que está sucediendo hoy. Todo el mundo le tiró piedras, le dijo hereje, que era una falsa doctrina, ¡Y el pueblo enteró perdió la visitación porque no quiso oír la palabra de un hombre!

Muy importante, porque lo creemos cuando lo leemos del pasado, pero no lo discernimos cuando lo vemos en el presente. ¡Pero si es el hijo del carpintero! ¡Si no fue a ningún seminario! Mira; normalmente los que vienen de Dios, como Jesús, no salen de seminarios.

Si vas a ser líder, si vas a ser Epískopas, necesitas tener la habilidad de crear un ambiente, que le da la bienvenida a las nuevas estaciones de Dios en tu centro. Cuando uno llega a una iglesia, y la iglesia rechaza lo que Dios trae, es porque no tiene líderes.

Porque ser líder, involucra la habilidad de preparar al pueblo para la próxima venida de Dios. Epískopas. Tenemos que ser Epískopas. Tu trabajo es ser un Epískopa. Epískopa de los niños, de la música, administrativo en la oficina, de lo que sea. Que todo lleve el mismo sabor de la cultura de la iglesia. Hasta el tipeado más elemental, tiene que representar el fondo del mensaje.

Nada que no sea de tu talla puede servirte. Si algo te queda como camisa mojada o pareces embolsado en ella, no es para ti. Cantaste una canción y te quedó como camisa mojada, no es para aquí, no la repitas, no la toques dos veces. Si vino alguien y predicó y te cayó como una enorme bolsa, no lo vuelvas a invitar. Epískopas involucra la habilidad de crear un ambiente que le da la bienvenida a las nuevas ejecuciones de Dios.

       Porque Él tiene un plan, pero lo ejecuta por temporadas. Enfatiza ciertas cosas por cierto tiempo. Y es en eso que debemos estar preparados. Debemos ser vasijas especiales preparadas para esos depósitos eternos que vienen cada cierto tiempo conforme a un plan pre determinado de Dios.

El trabajo de líder, es asegurarse que no se le pierda ninguna. Lo que sucede en el plano tradicional, es que al líder le gusta proteger el ambiente que conoce, en lugar de entender o buscar el que está por llegar. Entonces, cuando uno da la espalda para proteger lo que tiene, automáticamente le da la espalda a lo que está por venir. Y es un error, porque el líder es quien te tiene que guía al próximo mover.

O sea: gente que protege moveres anteriores. Por consecuencia, no están esperando moveres nuevos o venideros. Y Moveres es una palabra flaca, porque no son moveres, sino lo que Dios está haciendo. Y Dios todos los días quiere hacer algo.

Y no termina cuando tú llegas a tu iglesia y tienes éxito con el poema que pasas al frente a recitar. Si tener éxito es hacer todos los días lo mismo, que entren las ofrendas y andar con holgura, tú fracasas. Ese es un éxito humano, no espiritual y divino.

Es ahí que no planifican, no siembran, no forman al pueblo para seguir andando hacia un futuro inmediato. Porque cuando la gente se sienta y se relaja porque ya hizo lo que tenía que hacer, se aburguesa y comienza a declinar. Porque está satisfecha y nada lo impulsa a buscar más. Epískopas.

Queremos buscar el Epískopas de Dios, sin perder los elementos que acompañaban al mover anterior. El verdadero líder no puede rechazar la presencia del presente de Dios. En el momento en que lo hace, ya no es líder de Dios, es líder religioso. Y corre un grave riesgo: decir representar a Dios y que Dios no lo conozca.

Un cuidadoso y profundo estudio de la palabra conductor, nos muestra que nos está faltando mucha conducción en la iglesia. Líderes que rechazan los nuevos arribos de Dios, ya no son líderes. Conducir, es llevar a alguien de un punto a otro. ¿Para dónde vas? Para allá. Sígueme, yo sé adónde queda, ya estuve allí. Pero cuando comienzas a proteger el lugar que te gustó, ya no estás conduciendo.

Por eso es que un líder no puede estar atendiendo hospitales ni consolando a la hermanita que se peleó con el novio. Tiene que estar al frente, discerniendo lo próximo que viene de Dios. Por eso los apóstoles dijeron: hagan ustedes esto, que yo me voy a dedicar a esto otro.

Lo que pasa es que cuando uno no sabe para dónde va, si te lideran para hacer eso, pero tú no sabes para dónde vas, te quedas cuarenta horas en tu casa y no tienes nada que hacer, entonces comienzas a crear actividades para que el pueblo crea que estás haciendo algo.

¿Y tú que estás haciendo, Néstor? Ocupado en ser. ¿Cómo que ocupado en ser? Estamos trabajando con nosotros. Cambiando la calidad de existencia. Y si hacemos un congreso o hacemos una conferencia, es para servir a ese propósito, no para sacudir la modorra de los hermanos o para recolectar fondos para pagar el nuevo plasma LCD.

Escucha: las actividades de la iglesia deben responder al enfoque del llamado, y no desviarse del llamado para servir a las actividades de la iglesia. La persona que rechaza el arribo de Dios, como ya no lidera para Dios, se convierte en enemigo de ello, ya que está parado allí en el medio y no deja que su pueblo llegue a la próxima estación.

Acuérdate que Dios te llamó porque quiere llevar al pueblo a otras dimensiones, no porque te ame demasiado a ti. En todo caso, estás incluido en ese amor, pero como parte del pueblo, no como algo exclusivo y fuera de serie. Así que, en el momento en que tú no funciones en lo que debes hacer, pasas a ser piedra de tropiezo. Tú conoces el resto de la historia.

Aquí es donde, si fuera mal intencionado, debería preguntar: ¿A cuántos enemigos de Dios se le llaman líderes? Pero no lo hago porque estoy tranquilo, eso no sucede aquí. Tal vez en otro planeta. Cada vez que nos reunimos, tiene que haber algo diferente, nuevo, reflejado en la condición interna y externa de la iglesia.

Y digo eso porque hay mucha gente que parecería haber transicionado, madurado, crecido y renovado sus conceptos, pero los aprietas un poco y les sale el odre viejo de adentro, están igual que hace cinco años. Nadie ha cambiado nada. Quien tiene que cambiar eres tú. ¿Quién debe cambiar? Dilo conmigo: YO. Y ese Yo me incluye, obviamente.

Nº 2: 1 Pedro capítulo 5 una vez más. Verso 3: No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.¿Siendo que cosa? Ejemplos. Ahora te está diciendo como ser Epískopas. Siendo ejemplos. Y esta es la gran clave. Y, además, el título del estudio.

Porque esa palabra, ejemplos, es la palabra Tupos. Dice que pastorees como Tupos. ¿Y qué significa Tupos? Escucha: Es la marca permanente que queda, después que alguien te da un golpe, un trauma, una bofetada. Es decir: la impresión, la marca que queda después de un golpe, un puñetazo, una golpiza.

        Esa marca que queda, el sello, la magulladura, el morado o moretón. Escucha, entonces: liderar involucra el hacer una marca inolvidable sobre la mentalidad de la gente. Por la ejecución de tu llamado, tu don, tú tienes que dejar grabado, sellado en la mente de la gente tú Tupos, esto es, tu ejemplo.

Como cuando marcan la vaca y después dicen: ah, esta le pertenece a fulano. Tiene que haber algo en la cultura, en la conciencia mental del pueblo, que lleva el Tupos (Ejemplo) del líder. Muy importante. Yo no puedo delegar a nadie que haga algo por mí que no tenga mi Tupos. Porque si no tiene mi Tupos, lo que están levantando es un edificio Absalón, ya no me pertenece.

Oye: tenemos que definir de una vez por todas y para siempre, quienes somos y qué es lo que estamos haciendo, para poder terminar. ¿Cómo sabes tú que terminas lo que empezaste si no sabes lo que estás construyendo? ¿Cuándo terminamos? ¿Cuándo puedo decir que he terminado mi carrera? Si lo que estamos haciendo no es palpable, es una mentalidad en la manera de ser, ¿Cómo sabes cuando terminas?

       Si cada vez que se te ocurre una idea la persigues, y tienes el enfoque central del comienzo, ¿Cuándo terminas? ¡Es cierto que hay que salvar al mundo, pero no te toca a ti hacerlo todo! Tienes definida tu parte, y quédate allí. En un edificio hay carpinteros, gasistas, plomeros, herreros. El herrero termina y se va, luego viene el concreto.

        “Es que…hermano…yo tengo una carga por…Basta. La carga del ministerio es esta: la carga tuya está allí o no. Defínete, para poder terminar. Así opera un ministerio. Hay miles, pero no todos son de la misma brigada. Está el cuerpo de Inteligencia, está el Cuerpo de Infantería, el de Tanquistas, ¿A cuál perteneces?

¿Cuál es tu definición? Porque si tú no sabes cuál es tu definición, ¿Cómo vas a dejar una marca de ella? Si tú no sabes quién eres, ¿Cómo vas a formar a otro? Tenemos que definir por qué estamos en existencia, para que nos llamó Dios. “¡Hermano! ¡Para salvar al mundo!” Eso es genérico, ¡Por favor! Vete ya de ese término genérico. ¿A qué viniste? A trabajar en construcción. ¿A clavar clavos, soldar tubos, pegar amarres con la mezcladora o vienes a colocar los cristales después que nos vayamos los demás?

        ¿O eres el ingeniero que está a cargo de todo? ¿Quién eres? Porque de acuerdo a quien seas, es la marca que vas a dejar donde milites. Si no sabes quién eres, no hay marca. Si no hay marca, no hay ministro. Si no hay ministro, no hay vida abundante. A eso lo consigues si heredas de, que hereda de, que hereda de Dios. De otro modo, es religión, Babilonia.

Tenemos que labrar la conciencia del pueblo, por medio de nuestras doctrinas, de la forma en que operamos, nuestro estilo de vida. Eres Tupos. El Tupos no se transmite por un mensaje, se transmite por la manera que vistes, por las cosas normales que haces, como le hablas a tu mujer, como es tu estilo de vida, tu inteligencia, tu postura, la frescura de tu mensaje, no repetir, el siempre estar por delante, ser pionero en la forma de pensar. ¡Siempre verde!

La cantidad y calidad de inteligencia que provees. Hasta que de pronto, un día, la gente te mira y dice: ¡Yo quiero eso! O sino: ¡Yo quiero ser como él! Muy bien, recién ahora estás liderando. Toda sujeción no sólo es mutua, sino también voluntaria. Cualquier demanda o prohibición es infantilismo espiritual.

Reitero el concepto clave: mencióname tres personas que quieran ser idénticos a ti. ¿No las encuentras? No estás liderando nada. Ojo: No te dije que menciones a tres personas que quieran tener tu ministerio, tu posición ante la gente, no; tres personas que quieran fotocopiar tu vida. La verdad es que liderar, comienza cuando otros quieren ser como tú.

Por eso, la parte más fuerte del liderazgo, es para adentro. Cristo estuvo treinta años preparando eso, para exhibirlo por tres años. Nosotros hacemos al revés. Vamos al seminario tres años y después queremos ministrar treinta. No es un mensaje, es un estilo de vida. Algo que creamos en la mente de la gente, que se tiene que transmitir de la forma que tú eres.

El Tupos llega cuando yo entro a un lugar y se crea de inmediato un ambiente. Pero eso no ocurre por lo que voy a decir, sino por la relación personal e íntima que tengo. El Tupos es la marca de mi relación con el Señor, no la validez de un CD o DVD.

Si no hacemos esto, entonces nuestra construcción traería consigo un concepto denominacional. O sea: donde se está construyendo una estructura independiente de aquello que es original. Alguien que está encargado, pero que no puede hacer lo que está haciendo sin órdenes externas.

Dos principios muy fuertes sobre el obispado, que no es alguien que está sobre la iglesia, sino alguien que vela dentro de la iglesia. Obispado. Epískopas. Tienes que preparar al pueblo para que reciba las verdades que Dios va a traer. Y es tu responsabilidad entenderla, para que ellos no se pierdan la oportunidad de acceder por causa de que tú no la entendiste.

“¡Es que a mí me pareció que era herejía, hermano! No es suficiente. Tienes que estar seguro. Mientras no estés seguro, estudia. Porque tu trabajo, es que la gente no se pierda lo que Dios está haciendo. Una vez entiendas eso, crea esa cultura en tu casa, en tu departamento. Por la forma en que te relacionas con la gente, la forma en que tratas a tu esposa, a tu marido, tus hijos, tu trabajo, tu disciplina, tu postura, tu vestimenta, tu puntualidad, tu actitud, todo eso transmite una mentalidad.

       De tal modo que, cuando alguien hace algo que a ti no te cae, alguien va a aparecer y va a decir: no lo hagas, al líder no le gusta. ¿Y cómo sabe ese que a ti no te gusta? Porque te ve todos los días, te conoce, examina tu Tupos. De la misma manera en que una esposa hace la comida de una determinada manera que sabe a su marido le gusta.

Vamos a ver unos principios que se encierran en Deuteronomio. Allí en Deuteronomio vemos que se habla de los reyes, y los reyes son líderes del Antiguo Testamento, y los principios que se aplican a los reyes en el Antiguo Testamento, siguen siendo principios de liderazgos aptos para aplicarlos en la iglesia.

Deuteronomio 17. Allí está Dios hablando con su pueblo antes que existan los reyes, dando la advertencia por si se les ocurre pedir reyes, que entiendan como los reyes deben operar. Son principios antiguos, pero yo creo que tienen valor hoy.

        (Deuteronomio 17: 14) = Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores, (15) ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.

        (16) Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: no volváis nunca por este camino.

        (17) Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.

        (18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; (19) y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; (20) para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

¿Cuántos pueden ver ya para dónde vamos? ¿Cuántos vieron ya los principios allí en la palabra? ¿O no vieron ninguno? Hay varios principios de liderazgo, allí. En Eclesiastés 10 hay una escritura muy buena que de alguna manera habla de liderazgo.

(Eclesiastés 10: 15) = El trabajo de los necios los fatiga; (¿Cuántos son necios?) porque no saben por dónde ir a la ciudad. (Nota que el que no sabe para dónde va, anda fatigado y es un necio.)

        (16) ¡Ay de ti, tierra, (Iglesia, ministerio, gente eclesiástica, comunidad cristiana,) cuando tu rey es muchacho, (Cuanto tu líder es inmaduro. ¿Lo estás viendo conmigo?) y tus príncipes (Esto es: líderes de segunda clase) banquetean de mañana! (No tienen orden divino) ¡Bienaventurada tú, tierra (Iglesia), cuando tu rey (Tu líder), es hijo de nobles (Es maduro), y tus príncipes comen a su hora (Tienen ordenamiento)

Aquí vemos que la condición de la iglesia tiene una relatividad directa con el estado de madurez del líder. Y la madurez o condición del líder no tiene nada que ver con números, sino con la calidad que la gente puede mostrar en sus vidas. Eso si verdaderamente son líderes. Hay gente que viene a cantar canciones de libertad y viven en un presidio.

Y no estoy hablando de no tener problemas, todos los tenemos. Estoy hablando de la actitud que podemos evidenciar ante esos problemas. Llega un momento en que ya ni caso le haces a la presión, aunque existe. De manera que tienes más paz para resolver.

Esa es la condición de la iglesia. ¿Hay consejería? Donde hay buen liderazgo, no hay consejería. Porque si hay un buen pastor, a la iglesia no debería faltarle nada, ¿No? Eso dice la Biblia. Claro; la Biblia no habla de este tipo de iglesia actual. Y tampoco de esta clase de pastores.

El líder tiene que ser escogido por Dios. Así lo dice en el verso 15: Al que Jehová tu Dios escogiere. No es por votación ni por rudimentos democráticos. Y cuando se va uno, no es cuestión de traer dos o tres a predicar para ver cual se queda, tampoco. Dios debe escogerlo.

¿Recuerdas en Mateo 20:20, cuando viene esa señora y le dice que cuando llegue allá arriba le ponga a sus nenes uno a su derecha y el otro a su izquierda? ¿Qué le contestó Jesús? Hay posiciones que sólo Dios las decide y las pone.

O sea que dentro de todo el orden eclesiástico, hay gente que gobierna que no son puestos por la iglesia. ¿Fuerte, eh? Porque la iglesia nominal no te cree. Juan el Bautista no fue puesto por la iglesia, y el que no creyó en Juan el Bautista, no entró. Cristo no fue puesto por la iglesia, y el que no creyó en Él, tampoco entró.

Normalmente, cuando Dios quiere hacer algo, tiene que salir de la iglesia para hacerlo. “¡Hermano! ¡Este hombre es un resentido, tiene algo contra la iglesia!” No, no tengo nada contra la iglesia; tengo una batalla sin cuartel contra aquello que parece ser iglesia. Babilonia.

Sólo lo que Dios escoge. La palabra escogido, es la palabra Ek-lego. Habla de un proceso selectivo. Este proceso selectivo, no enfatiza el rechazo de la persona no escogida. Cuando miramos la palabra en el griego, vemos que no es una burla al que no se escogió, pero sí es un proceso selectivo de Dios. Dios no respeta personas, Él escoge a algunos para liderar y a otros no.

“¡Es que yo estoy trabajando muy duro, me merezco esa posición! Oye: puedes trabajar hasta que se te caigan las muelas que, si Dios no te escoge, no entras. En las posiciones de las que estoy hablando, de hecho. No es algo que uno se promueve y llega, como en una empresa. Si no eres llamado, llegaste hasta donde llegaste y allí te quedas. No hay nada más feliz que ser uno mismo.

Ser escogido, no implica el rechazo de los que no son seleccionados, pero sí en realidad describe el concepto del favor que recibe el individuo que sí es escogido. Puedes ser un tremendo músico y no ser escogido. No tienes la gracia para liderar y se acabó.

Y viene uno que tú lo miras casi con lástima porque ni pinta de músico tiene, y en dos días te lleva al pueblo a lugares a donde tú jamás lo has llevado. Y viene uno que jamás pasó por un colegio bíblico y se planta en el frente y ¡¡¡huaaa!!! Te quedas preguntándote de donde ha sacado esa palabra. Y viene alguien con toda la teología del mundo y zzzz, te aburre. ¿Cuál es la diferencia? Uno es llamado y el otro no.

Este hombre vive y funciona dentro de los recursos de su llamado. Cuando yo grabo esto para animarte a que sigas firme para adelante, no estoy tratando de animarte a que tú hagas lo que yo hago, sino de que se transmita una actitud que te haga vencer tu nivel. Puede ser más alto que el mío, igual o diferente.

No se necesita un sistema, no te tienen que entregar una iglesia. Tienes que vivir dentro del favor de Dios. No es una unción, es un favor para liderar. Liderazgo no se obtiene por unción. Hay gente muy ungida que son líderes fatales. O sea que, unciones maravillosas, no hacen buenos líderes. Tú puedes tener una unción maravillosa, la gente se cae patas para arriba, se sana, sale corriendo de las sillas de ruedas, recupera la vista, el oído, pero la iglesia no tiene gobierno.

Es más: te puedes quedar estancado en un mover evangelístico, de moveres y manifestaciones, y llevas veinte años allí y la iglesia no transicionó a ninguna parte, por falta de liderazgo. ¿Estás viendo la diferencia? Eso para que entiendas que la iglesia necesita de ambas. Algo que traiga el poder que sane cánceres si es necesario, y otras que vamos hacia algún lugar.

Porque la palabra dice que bendecido es aquel que tiene peregrinaje en su corazón, algo así. Pero peregrinaje no es que estamos pasando para ir al cielo, sino alguien que transiciona, migrando constantemente, hacia nuevas posiciones en Dios.

Peregrinaje es: no te quedes quieto. El año que viene, sí o sí tienes que estar mejor que hoy. Una iglesia que está caminando, muestra cambios que tú puedes ver sin necesidad de que alguien te lo promocione. Tienes algo para contar, es que estás caminando, claro. Es una jornada.

Tú tienes que traer la marca de que eres escogido por Dios. Esa marca se ve en tu sabiduría, en el contenido de tu revelación, los recursos que trae tu espíritu para poder  traer al pueblo para todo lo que ellos van a hacer. O sea que tu llamado es maximizar a la gente. Pero si no hay llamado, no pueden maximizar a nadie. Tupos.

        Ek-lego. Alguien que es sacado del montón y construido separadamente. Eso es lo que significa la palabra. Aclaro: alguien que es separado del montón para ser construido en privado. Ek-lego. Ek, es salir y lego construir. Si no tienes llamado, no pasas el desierto, te mueres por allí.

O sea que, Dios escoge gente para maximizar a otra gente. Gente. Estado de ser, una condición de ser. Una calidad de persona. Si no eres llamado ni eres escogido, tú no tienes nada para construir. El llamado es como el carpintero, sales con el martillo, el cepillo, y la pulidora. Porque un llamado implica herramientas. A eso no lo reemplaza ningún diploma.

¿Comprendes ahora el título? No existe tal cosa como “Tengo de parte de Dios un llamado pastoral”. Lo que tienes es ganas de mandar y dar órdenes indiscutidas a un grupo de gente más o menos obediente. El llamado de Dios es a ser ejemplo viviente a imitar. Eso es Tupos. Y por eso está por encima a ser líder o pastor.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez