(Juan 17: 11)= Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.
(12) Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.
(13) pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
(14) Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
(15) No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. (Este texto no sé qué puede tener que ver con la muy difundida doctrina del rapto, pero ahí estamos)
(16) No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
(Verso 20)= Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, (21) para que todos sean uno; (No uno en sociedad, ni uno en amistad, ni uno en organizaciones o pactos, ni uno en hermandad ni tomar café un día por semana por la mañana. Uno.) Como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; (No les dice «uno entre ustedes», les dice: unos con la deidad).
Unidad, ¿Eh? Me pregunto: ¿Qué hace Cristo orando por algo que la iglesia no cree que pueda suceder? O la creencia de la iglesia está mal y la oración de Cristo bien, o Cristo no sabe lo que está pidiendo.
…Para que el mundo crea que tú me enviaste. (Nota que si nosotros seguimos en división, el mundo va a seguir sin creer. Los ejércitos de la tierra están unidos. Son una unidad. Hay gente que da la vida por otra gente a la que jamás conoció. Los cristianos, no. Es más: hasta llegan a combatir diariamente entre ellos.
La unidad que él tenía con el Padre es la misma que él quiere que nosotros tengamos. Por eso dijo, en un momento dado: Pase de mí esta copa. Él sabía que si la tomaba, la unidad que tenía con la deidad se rompía. A partir de ese momento, Jesús tenía que confiar que Cristo regresaría por él y se le restableciera la comunión con el ámbito de dios, del cual cayó Adán.
(2 Corintios 4: 11)= Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
(12) De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.
(Verso 16)= Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, (El hombre exterior, ahí, es la reputación externa de los apóstoles en la iglesia) el interior no obstante se renueva de día en día.
(17) Porque esta leve tribulación, (¿Leve?) momentánea, (¡Uh!) Produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloría; (Nota que dice que la tribulación trabaja a tu favor, y es leve, y es momentánea y produce más gloria y un peso más excelente si no miras las cosas que se ven). (18) no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (Es decir que: de acuerdo en qué dimensión tú caminas, es el impacto de la tribulación en tu vida)
Cuando Adán cae del huerto, no está consciente de lo de adentro. Él tiene que esperar que algo se manifieste afuera, porque él lo ve con el hombre exterior, con sus cinco sentidos. Entonces analiza y reacciona; siempre tarde. Porque acciona después que ve. Si estamos regidos desde adentro, reaccionamos desde adentro antes que se manifieste afuera.
Entonces, cuando tú atraviesas una tribulación, (la palabra TRIBULACIÓN, allí, es la palabra KRISIS, en el griego) es decir lo que experimentamos de lunes a domingo, con excepción del día que te pagan tu sueldo y las dos horas de culto. El resto es KRISIS, verdad?
Si estás mirando el mundo invisible, la tribulación es leve y trabaja para ti. Lo que pasa es que es posible estar en Cristo y caminar en Adán. Porque según el hombre piensa, el hombre es. Todos estamos aquí. Todos tenemos depositados los diez millones en el banco, pero sólo dos o tres se animan a librar cheques contra esa cuenta.
Este estudio está diseñado para que tú aprendas a vivir desde la posición que Cristo logró obtener por ti. ¿Recuerdan cuando el rey de Siria rodeó a Elíseo? Mientras estuvo con sus ojos espirituales cerrados, por poco se infarta. Pero cuando Dios abrió sus ojos pudo ver que eran más los que estaban con nosotros que los que estaban con el enemigo.
Estar consciente del ámbito de Dios, aunque no lo podamos ver, produce paz en medio de la KRISIS. En el mundo tendréis aflicción, pero no temas: yo vencí al mundo. ¿Adonde dice que estamos? Adentro de él. Si sacas la cabeza, ¡Paf! Aflicciones. Están prometidas. EL mismo las promete.
(1 Corintios 15: 12)= Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿Cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
(13) Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
(14) Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe. Nota que la predicación de los apóstoles era la resurrección de Cristo.
(Verso 20)= Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; Primicias de los que durmieron es hecho.
Las primicias es una ley en el Antiguo Testamento que nos prometen algunas cosas: N°1: Que hay una ofrenda dada a Dios y una siega que le sigue, sin espacios en el medio. La primicia garantiza la siega.
N°2: Que las primicias consagran la siega entera. El hecho de que haya primicias, santifica la siega. No nos tenemos que preocupar por santificación porque ya tenemos primicias y las primicias nos santifican. Eso es la ley. Si vas a Levítico, para eso era la primicia. Pero Cristo se hizo primicia para nosotros. Nosotros somos la siega, él es la primicia. ¿Qué es lo que hace la primicia? Primero: garantiza la siega; segundo: la santifica.
N°3: El carácter de la siega es consistente con el de las primicias. Si la primicia era buena, la siega también. Las mismas propiedades.
N°4: Es el comienzo de un proceso; está garantizada. El hecho de que comenzó el proceso, significa que termina. Ahora, lo que sigue, es muy importante.
(Verso 21)= Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
MUERTE, allí, es la palabra THANATOS. Un impacto severo que te aleja, o destituye de. THANATOS. La caída. Vivo, pero inconsciente para hacer el bien. Es un impacto que te saca de tu verdadera posición y, eventualmente, te va deteriorando constante y progresivamente en algo que Dios, llama muerte.
Por un hombre: THANATOS. Porque un hombre cayó, todos, sucesivamente los que nacen de él, THANATOS también. Para eso tenemos toda la fe del mundo. Todos decimos que el mundo está arruinado por causa de un hombre. Pero la Biblia dice que del mismo método, de la misma forma en que tenemos fe para una destrucción global, podemos tener fe para una restauración global, porque por un hombre THANATOS, pero por un hombre ANASTASIS.
O sea: que la misma forma que un hombre produjo lo que hoy llamamos realidad, otro hombre produce lo que en verdad es realidad. Se requiere la misma fe. ANASTASIS. Resurrección. Significa levantamiento mental, cordura; un despertar.
(Verso 22)= Porque así como en Adán todos mueren, (Por el mismo método) también en Cristo serán vivificados.
En Juan 11:17, Marta le dice a Jesús; es tu culpa. Si vos hubieras estado aquí, él no hubiera muerto. Era tu amigo. «- Marta… no me entendiste… yo soy la resurrección. Aunque muera vivo; ahora.»- Aunque andes en un cuerpo que está destinado a morir: vives. La resurrección es ya. Ya tú fuiste resucitado. Te lo voy a comprobar. Yo soy el ANASTASIS y el ZOÉ, dijo él en Juan. Yo soy la resurrección y la vida.
(Filipenses 3: 7)= Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
(8) Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, (9) y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Crísto; la justicia que es de Dios por la fe; (10) a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, (O sea que él quiere atener. La palabra ATENER, es la palabra CATANTAO, significa «arribar a un destino predeterminado»
O sea que vencer al último enemigo requiere estrategia, muchachos. Si tú te crees que vas a estar sentado por ahí adorando a Dios y un día el último enemigo se muere, estás bien equivocado. La muerte se vence. Claro, él la venció en la cruz. Nosotros la tenemos que materializar cuando la entendamos.
Puedes estar salvo y vivir en Adán. Dice: Así como en Adán, también en Cristo. Hay dos templetes. Dos patrones, dos ejemplos, dos modelos. En Adán, mueres. Es todo un ejercicio que termina en muerte. En Cristo, vives.
(1 Corintios 15: 22)= Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
(23) Pero cada uno, (Cada uno) en su debido orden: (La palabrita ORDEN es muy importante, es la palabra TAGMA y significa «formación». Es como cuando uno está en una brigada del ejército. Hay una brigada uno y una brigada dos. En una está Adán y en la otra está Cristo. Tú tienes que elegir a cuál vas a pertenecer. Cada cual a su debido orden. No orden de numerología o tiempo cronológico, sino orden de especie o de categoría. Un orden diferente. ¿A qué batallón perteneces; al de Adán o al de Cristo?)
En el verso 49 dice: así como hemos traído la imagen del terrenal: la palabra TRAÍDO significa «cargar vestido». Es como cuando me pongo el saco o la campera. Me revisto del saco. Cargo el saco. Es algo que tú te pones.
Como hemos cargado, como hemos traído puesta la imagen de Adán. Nota que habla que somos espíritu, pero lo que hemos manifestado a través de nuestro cuerpo, es la vestimenta adámica. Así como nos hemos vestido de Adán, así nos vestiremos de Cristo. TRAIDO-REVESTIRSE.
(2 Corintios 5: 1)= Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, (Está hablando de esa caja de carne, huesos, músculos y nervios llamada cuerpo físico) se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. (La casa somos nosotros mismos)
(Hebreos 3: 6)= Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros… (¿Quiénes son la casa?)
(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo… (¿Edificado como qué? ¿Quiénes?)
(Efesios 2: 22)= En quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Algo muy importante. Dice que nuestra casa está en los cielos. No se trata de un lugar geográfico de elevación. Se trata de una dimensión en el Espíritu que jamás podremos ver con nuestros ojos naturales.
(2 Corintios 5: 2)= Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos (Aquí usa la misma palabra anterior de TRAÍDO) de aquella nuestra habitación celestial.
Nota que la habitación celestial es algo que nos reviste, no un lugar donde vamos a ir a sentarnos en una nube a tocar la lira.
(3) Pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.
¿Qué le pasó a Adán cuando cayó? ¿Se halló cómo? Desnudo. ¿Pero antes estaba qué? Vestido. Entonces nosotros vamos para el otro lado, al contrario; pero vamos para allá no como almas vivientes, sino como espíritus vivificantes. El plan de Dios no falla.
A esto lo he oído y lo he repetido no menos de cien veces: el fracaso del hombre no modifica el plan de Dios. Una buena idea de un grupo de personas reunidas como asociación, junta, convención u otra cosa por el estilo, no altera la idea de Dios.
ÉL lo habrá de hacer como dijo que lo haría, no como a algunos de sus hijos se les antoje. Ah, por más encumbrado, ungido, prestigioso y famoso que sea ese hijo. Nunca te olvides que Dios protege su gloria. Y si tiene que pisotearle la soberbia a uno de sus amados hijuelos, lo hace y se acabó.
Como para que a nadie le queden dudas sobre quién es el que lleva el liderazgo total en la cosa. Hay líderes que se han acostumbrado tanto a que son indiscutidos e indiscutibles, que pretenden liderar a Dios. ¿Sabes el ruido que hacen? Un ruido feo, no deseado, alertado y hablado cientos de miles de veces, pero así y todo, todavía desobedecido.
(4) Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por vida.
Aquí tienes clarito el propósito eterno. Cualquier cosa que le agreguemos, la embarramos.
((5) Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios.(¿Para qué entonces, nos hizo Dios? Para que nos revistiéramos de él) quien nos ha dado las arras del Espíritu.
(6) Así que, (observa, porque aquí hemos cometido un error grande) vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor.
Aquí donde dice sabiendo que entre tanto estamos en el cuerpo, podrá parafrasearse sin temor a error, como: sabiendo que entre tanto estamos en casa, en el cuerpo.
O sea que mientras nos sentimos ENDOMIO, es la palabra en griego; o sea: mientras tú te sientes a gusto en el cuerpo, estás ausente del Señor. No es que mientras estás en el cuerpo o cuando no estás en el cuerpo, sino cuando me siento tan cómodo y bárbaro en esta casa que no me da la gana de irme a la otra.
A esto no hay que confundirlo, bajo ningún concepto, en andar por la vida con deseos fervientes, cotidianos y permanentes de morirse. No. De ninguna manera. Se trata simplemente de empezar a prestarle mucho más atención a lo que te ocurre en el mundo del Espíritu a lo que te sucede en el mundo natural. Porque mientras más atención y preocupación tengas por lo que ocurre en tu mundo material y tangible, menos llegada, comunión y unción tendrás del otro.
Nosotros llevamos tanto tiempo adentro de esto, viviendo de afuera para adentro, que el que se siente a gusto así, no está consciente del GAN, del ámbito, del huerto de Dios. Está ausente del Señor.
Pues está tan acostumbrado a vivir así, que no tiene ninguna intención de cambiarlo porque se siente a gusto. Toma sus decisiones, la vida le va bien, todo le va bien, él todo lo vive de afuera para adentro. Él está más consciente del mundo tangible que del mundo espiritual y se siente en casa. Entonces, mientras estamos a gusto dentro del campo, estamos ausentes del Señor. El Señor habita en la otra dimensión. Donde yo estoy, ellos no están. Yo quiero que ellos estén donde yo estoy.
Nosotros, aunque posicionalmente estamos ahí, podemos caminar fuera de ahí. La mayoría de la iglesia camina allá y habla de visitar el espíritu por medio de manifestaciones. Yo le estoy presentando un orden superior. Pablo le llamaba: Un mejor y más excelente camino.
Después que te habló de todos los dones del Espíritu, se termina el capítulo diciendo: te voy a enseñar un mayor y más excelente camino. O sea: más excelente que lodos los dones. Y te habla del carácter. Mientras estamos ENDOMIO, en el cuerpo, estamos EXDOMIO, de su presencia.
Hay una profusa lista de lo que se podría denominar corno «antónimos espirituales»: Cristo-Adán; Celestiales-Terrenales; Vida-Muerte; Espíritu-Carne; Eterno-Tiempo; Visión-Oscuridad; Sabiduría-lgnorancia; Verdad-Engaño; Sión-Sinaí; Espiritual-Tangible; Fuerza-Debilidad; Hijos-Niños; Apostólicos-Apóstatas; Madurez-lnmadurez.
Lo que ocurre tiene que ver con el bombardeo mediático al que estamos expuestos. Para el no creyente, ese bombardeo es casi normal, no le afecta, está acostumbrado y todo es cuestión de ver hasta dónde se puede enganchar en lo que se le propone.
Para el creyente, en cambio, es una verdadera batalla, porque resiste el mensaje, resiste la presión y resiste el resultado, pero toda esa resistencia le hace perder proteínas, bajar las defensas y, de cuando en cuando, pescarse alguna cosa que hace erizar los pelos a más de uno que entiende que un cristiano no puede enfermarse.
Hemos magnificado la caja y no hemos entendido al inquilino de esa caja. ¿Cuántas veces oíste decir algo así como: Fulano sí que es creíble, tiene los pies bien parados sobre la tierra, no se va con fantasías espiritualoides? ¿Qué será una fantasía espiritualoide?
El último enemigo no se entrega sin pelea. El último enemigo es el que te tiene de preocupación en preocupación, sino estás fuerte espiritualmente. Es que ese último enemigo no es el diablo como muchos suponen.
El diablo está vencido en la cruz y cualquiera con mayor o menor información, se da una idea de cómo sacarse de encima un demonio que lo estorba. El último enemigo es la muerte, que también está vencida, pero que muchos todavía se empeñan en resucitarla y permitirle que nos perturbe la vida.