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El Lado Oculto de la Fe

La carta a los Hebreos se escribe treinta años después de la ascensión de Cristo. Era creencia, entonces, que el término HOY, con letra mayúscula, se refería al tiempo que ellos vagaron por el desierto; los treinta y ocho años, más los dos años que habían salido, son cuarenta años, determinaban un período de tiempo llamado HOY.

Por eso Dios, a través de los profetas, dice: si hoy escuchas mi voz, no endurezcáis vuestro corazón. Si HOY, si durante el tiempo que tienes para entrar, oyes la voz de Dios, por favor entra y no te quedes afuera; es lo que está diciendo.

Cuando el escritor de Hebreos escribe esta carta, faltan diez años para que ese término, HOY, se cumpla. Entonces está escribiendo con un sentido de vigencia. No firma la carta porque la está escribiendo a una iglesia que ya está establecida, pero que está operando en un sistema que ya es obsoleto.

Y como todos ustedes se pueden imaginar, hablar en contra de un sistema ya establecido, te puede acarrear un grave problema. Eso ya sucedía anteriormente, durante y después del ministerio terrenal de Jesús.  De aquí vamos a extraer algunos principios para el tiempo de HOY.

(Hebreos 9: 1)= Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

(2)        Porque el tabernáculo estaba dispuesto así; en la primera parte, llamada el Lugar Santo,
estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

(3)        Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, (4) el cual
tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una
urna de oro que contenía el maná, (Nota que esta urna era de oro, no así en el Antiguo Testamento),
la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5) y sobre ella los querubines de gloria que
cubrían el propiciatorio, de las cuales cosas no se puede ahora hablaren detalle.

Nota que el escritor tiene más revelación que la que se siente en libertad de compartir.

(6) Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplirlos oficios del culto; (7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; (8) dando el Espíritu Santo a entender, (Nota que todo esto es tipología, analogía, es un ejemplo, una metáfora; Dios nos quiere mostrar algo que es más importante que el rito en sí.

 Quiere proyectar un principio que va más allá de las vidas que tuvieron que manifestarse para lograr el ejemplo. El ejemplo no es lo importante, aunque en su función singular sí tuviera su importancia. Pero cuando miramos para atrás, a la historia de la iglesia, lo importante no es quien lo hizo, cuántos pasos dio, cuántas gotas de sangre se rociaron; lo importante es lo que significa. Es un símbolo, es una metáfora) con esto que aun no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto (entre tanto) que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

O sea: mientras un método de operación está en pie, el segundo no opera. Recuerda que nosotros somos el tabernáculo de Dios, y no estamos hablando de tiendas hechas de metal o de tela de campaña. Por tanto, mientras la primera parte de nosotros está en pie, la segunda no opera libremente.

O uno o el otro. No es una mezcla. Si la anterior sigue en pie, la segunda no funciona. Si todos los cambios visibles que operan hoy día en la iglesia no se incorporan a tu vida, lo nuevo no lo alcanza y no se manifiesta. Aun en el terreno de la amistad. Si tú sigues buscando la misma clase de amistades de cuando eras soltero, jamás podrás disfrutar de tu vida de casado.

(9) Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, (todos los ritos que podamos hacer, en cualquier tipo de reunión, no perfeccionan a nadie) en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (¿Por qué? Porque tiene que ver con cosas externas que enumera el verso 10) (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, (En aquel tiempo eran comidas, bebidas y diversas abluciones, hoy no sé. Elige tú cuáles son las cosas externas que hacemos, que no perfeccionan a nadie. Digo, porque si hubieran perfeccionado a alguien, ya hubiéramos terminado la tarea hace mucho tiempo, no?) Y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Aquí vemos que el escritor de Hebreos escribe ciertas cosas que no encajan con el sistema que estaba establecido allí. Conocemos el tabernáculo según Éxodo 24. Sabemos que comenzaba con un atrio exterior. Luego venía el lugar llamado Lugar Santo, y también estaba allí el altar del incienso.

 El incienso, lo sabemos, son los sacrificios, las oraciones de los santos, las canciones. Y luego estaba el velo, una cosa gruesa que ni varias yuntas de bueyes podían mover, rasgar ni quebrar. Un predicador, por eso, sostiene la teoría de que el sacerdote era transportado al otro lugar.

O era así, dice, o tenía que pasar arrastrándose por debajo. De otro modo jamás. Al velo, no lo movía nadie. No hay registro bíblico de algún sacerdote muerto a causa de un mal humor de Dios. Sin embargo, las leyes físicas no son invento moderno, ya existían. Y sólo podían quebrantarse como hoy: con algo sobrenatural.

Ahora imagínate tú, año dos mil ocho, nueve o diez, entrando a la iglesia con tu becerro al hombro. ¡Paf! No hay atrio. ¡Ah! ¿Y ahora? ¿Adonde sacrifico yo, esto? ¡Yo que traía un testimonio…! Pero no hay atrio…¡Yo que traía un canto especial!

Los sacerdotes, allí, eran expertos que sabían cómo se hacían las cosas. ¿Y el altar? ¡No hay altar! ¿Pero cómo se les ocurre cambiar eso? ¡Dios lo puso! Pues Dios ahora lo quitó. Hay gente que no entiende que Dios puede quitar hoy lo que puso ayer. ¡Cómo es que aquí no hay ministración de prosperidad y fe? ¡Yo vine a ser bendecido! ¿Cómo puedes ser de bendición si no asistes a un templo?

¿Cómo es que no hay altar? El altar significa todas las cosas que vemos. Danzas, estandartes, orquestas grandísimas y excelentes a las que ahora llamamos "ministerios de alabanza". No hay altar. Está del otro lado del velo. Porque altar es lugar de sacrificio, y el sacrificio ya tuvo lugar en Cristo.

Para que un sacerdote, en el tiempo presente, pueda operar en el paradigma del libro de Hebreos, tiene que abandonar la mentalidad de la Tora. Recuerda que el tabernáculo somos nosotros. Los cambios externos que vemos han ocurrido porque algo está ocurriendo adentro.

 En aquel tiempo no podían ministrar como a ellos les parecía porque tenían que estar pendientes al Tora. Hoy, nosotros no podemos ministrar como nos parece si es que todavía nos quedan elementos tradicionales. A eso le llamamos Tora. Que para nosotros, son las tradiciones de los ancianos, pero que ya no es la palabra fresca y pura.

Entonces ahora, la carta a los hebreos, te pone las dos cosas juntas, diciendo: estamos cambiando de una sesión a otra. El arca es Cristo. Y la vieja caja, era la sombra de Cristo. El arca real es Cristo. La plenitud de Aquel que todo lo llena.

El arca lo representaba. No puedes tener la sombra y la realidad al mismo tiempo. Cuando llega la realidad, la sombra se acaba. Y ese es el problema de la iglesia: que la realidad llegó y nosotros seguimos insistiendo en operar en la sombra.

 Preferimos tener la Santa Cena que partir el pan. No estoy diciendo que la intercambies, sino que la cumplas. Hay una diferencia muy grande entre celebrar la Cena y cumplirla. Nadie se salva por una copita y un trocito de pan. Nadie se salva si no parte el pan con Cristo. ¿Lo estás entendiendo o debo darte golpes en las orejas?

Colosenses nos dice que son días festivos, lunas nuevas, hasta Cristo. Y que de Cristo en adelante, tiene que venir la plenitud de todos los tiempos. Entonces vamos a elegir algunas de estas cosas que han cambiado y vamos a ver qué significan para nosotros.

No existe el atrio exterior y ninguno de sus muebles. En la iglesia del siglo veintiuno, no hay lugar para sacrificios carnales. ¡Pero hermano! ¡Yo he visto miles de veces sacrificios de gente convencida que con eso llega más rápidamente a Dios! Sí, yo también. Pero algunos adonde han llegado, no es adonde vive Dios, precisamente.

(Hebreos 10: 11)= Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.

Esto se acabó. Veníamos y hacíamos lo mismo. Memorizábamos los ritos. Sabíamos abrir un culto y cerrar un culto, y recoger una ofrenda, y preparar al pueblo para que dé su ofrenda. Basta. Todos los sacrificios camales se acabaron.

La vida se vive de adentro para afuera. Por revelación, no por herencia ni asociación. Esto no le gusta a Babilonia. Porque al igual que su inspirador, Babilonia tiene gran capacidad intelectual para darle a la letra bíblica un sentido que le convenga, pero cuando se habla de revelación se enfurece porque a eso no puede controlarlo.

Esto se hacía repetida, diariamente. Cada vez que nos reuníamos. Pasar frente a una iglesia, todos los días; Oír los mismos cánticos, todos los días; Escuchar los mismos llamados, todos los días. Hasta oír las mismas oraciones, con los mismos pedidos, todos los días.

Nadie puede entender como, si son treinta o cuarenta, todos los días pueden cantar lo mismo, oír el mismo llamado, pasar al frente y hasta nacer de nuevo todos los días. El mismo griterío, el mismo bochinche y el mismo grupo. Gracias a Dios, Él es más grande que un culto.

(12) Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.

Aquí vemos que con el sacrificio de Jesús, se acaba la monotonía. Él perfeccionó a todos con un sacrificio, mientras que muchos sacrificios no perfeccionaron a nadie, Y es sólo un verso. Pese a ese verso, es mucha la gente que todavía supone que si no se sacrifica, Dios no se agrada de ellos.

(13) De ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; (14) porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. (Tiempo pasado. Dice que ya lo hizo.)

(15) Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: (16) este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, (Y no en los sacrificios ni en los ritos).

Hay un pensamiento muy sabio, apto para los enamorados: si amas algo, suéltalo. Si se queda contigo, es tuyo. Pero si no regresa, nunca lo fue. Durante mucho tiempo, una parte del liderazgo, con miedo a que la gente se le fuera, ha inventado cosas que hacen de freno, de barrera que se lo impida y los mantenga en el lugar que conviene para el mejor manejo institucional.

Nadie se da cuenta que, el día que se aflojan esas barreras, la gente se va igual porque nunca fueron de ese lugar. Dios, lo que quiere, es poner su ley dentro, para que tú operes gobernado por su Espíritu Santo. Eso es Romanos 14, que dice que el reino de Dios es Espíritu.

 Si yo soy líder y pongo reglas o estatutos internos, aunque sean bien intencionados, eso no introduce a nadie en el reino de Dios, porque por más que tú los cumplas, tú no eres de la casa. Un líder se puede ver muy bueno con sus cinco mil personas en la casa. El problema está en que ninguna de esas personas es de la casa.

Isaías 54:16 dice que yo levanté al destruidor para destruir. Ese es Satanás, no? Pero aquí dice que en medio de esa semana, ÉL va a cambiar o dar por terminados los sacrificios. ¿Cuándo se dieron por terminados?

Hebreos dice que cuando Cristo vino. Cuando EL vino y anuló el acta de los decretos y la clavó en la cruz y puso la ley en sus corazones. Desde allí y hasta hoy, los reformadores con el mismo clamor que el escritor de hebreos, están señalando que el sistema es otro.

Cambio de sacerdocio, cambio de la ley. Si no lo haces, te vuelves ineficaz. Te ves necesitado de cambiar a otro sacerdocio a otras leyes operativas. Lo que ha ocurrido es que hemos cambiado el sacerdocio, pero seguimos operando bajo los mismos principios. Así no cambia la iglesia.

Puede cambiar la parte externa de un culto, pero la iglesia eres tú, tu forma y estilo de vida, tus principios, tu mentalidad, tus patrones de conducta, tus costumbres, tus prioridades, tu escala de valores. Si eso no ha llegado a cambiar todavía, tengo que decirte que la iglesia no ha sido tocada.

(Jeremías 7 21)= Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel; añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de
víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

Pregunto: o Dios se volvió loco y no sabe lo que está diciendo, o no leyó lo que EL mismo hizo escribir en Levítico y Éxodo. Porque ÉL está diciendo que nunca le dijo al pueblo que hiciera nada de eso, pero en esos libros hay ordenanzas muy precisas que nos dicen hasta cómo tenemos que cortar la grasa, qué hacer con ella y etc. Claro. El asunto es que este texto no termina allí; mira como sigue:

(23)        Mas esto les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me
seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

(24)        Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza
de su corazón malvado, y fueron hacia tras y no hacia adelante.

Esta gente nunca vivió el espíritu de la ley. Vivió la ley, pero no el espíritu de la ley. Hicieron los sacrificios, pero no lo que el sacrificio les señalaba. Querían agradar a Dios y, en vez de agradarle, hacían un sacrificio para agradarle.

Todavía se hace esto en la iglesia, hoy, por eso te lo estoy diciendo. Queremos agradar a Dios y le traemos algo con las manos en lugar de darle algo que ya somos. No te puedes olvidar que lo importante para la construcción de la iglesia no es lo que estamos haciendo, sino lo que somos interiormente. Ellos, Israel, no tenían que hacer ningún sacrificio ni holocausto. Dios, lo que les dijo, fue que sólo tenían que portarse bien y no hacer ninguna tontería.

 Ahora, si por alguna causa, alguien no se comportaba como debía, entonces sí tenía a mano el arma del sacrificio a modo de expiación. Pero no tenían una obligación ritual de hacerlo. Solamente si se equivocaban o fallaban.

No era un mandamiento; era una salida de emergencia para caso de incendio. El problema apareció porque ellos decidieron adoptar como ritual y disciplina el sacrificio y el holocausto para tener la libertad de portarse como se les daba la gana. Yo nunca les dije que hicieran eso; lo que yo quería era que me obedecieran!

Vivieron lo extremo y no estaban comprometidos con lo interno. Por eso es que a veces usamos la Santa Cena como ejemplo para hablar de eso. Sabemos que eso pellizca un poco a todos una especie de vaca sagrada. Vemos lo externo, pero muy pocos manifiestan lo interno.

¡Dios no es movido por sacrificios! A Dios no le interesan los sacrificios. Todo sacrificio es un esfuerzo carnal o externo. El mismo ayuno es un esfuerzo carnal, salvo que Dios específicamente e mande a hacerlo. Está muy bien ayunar y se debe hacer.

 Otorga mayor sensibilidad espiritual y, con ello, más acceso al poder de Dios en nuestras vidas. La prueba de la eficacia de esto es que los mismos satanistas ayunan para obtener mayor poder en este caso diabólico.

Y la experiencia nos dice que generalmente son mucho más disciplinados que los cristianos. Pero tengo que decirte una vez más que porque tú te has pasado veinticuatro horas sin comer en un ayuno, Dios no se cae del trono del impacto, el asombro o la impresión.

 El ayuno, preponderantemente, te disciplina a ti. Para Dios vale tu estado interno. Porque lo que verdaderamente mueve a Dios, es tu obediencia y la rectitud y sinceridad de tu corazón, no el rito exterior que lo demuestra.

Esto es peligrosísimo, porque si hay gente inmadura se larga a pecar. A Pablo le hicieron la misma pregunta: ¿Qué, pues, entonces, podemos pecar? Y él dijo: de ninguna manera. Porque si habéis muerto para el pecado, ¿Cómo vas a pecar? Estamos hablando con gente muerta al pecado, ¿No estás muerto al pecado? Si no estás muerto al pecado, no has nacido de nuevo.

Ese verso de Jeremías es impresionante porque acuchilla un tremendo montón de reglas y estatutos que los hombres han inventado para justificarse. Dios no dijo nada en cuanto a sacrificios. ¿Estará loco? No; no está loco. Lo dice para ver si puedes entender lo que está buscando. Dios nos habla con símbolos, nos habla con parábolas, nos habla con imágenes proféticas.

Nos habla de un huerto, en Génesis, pero lo escribe Moisés. Y él no estaba allí. Tiene que darle una historieta a Moisés para que él nos cuente qué pasó, pero él no estaba allí. Porque, piensa, – y a esto muchos no alcanzaron a entenderlo -, Moisés no estuvo allí y, por consiguiente, no puede decirnos: -"¡Yo lo vi! ¡Eso fue así!"- Eso que Dios le habló a Moisés no te lo habló a ti. ¡Y cómo discutimos sobre Génesis, verdad?

En el mover que Dios está produciendo hoy, no hay lugar para sacrificios carnales, así que va a ser conveniente que amarres tu becerro ahí afuera y lo dejes atado hasta que se te muera. Incomprensiblemente, seguimos viendo a mucha gente que, en el nombre de Dios, se flagela, se crucifica, se ata física y emocionalmente a pactos y promesas como si se trataran de canjes. -"Dios; yo hago esto pero vos me das aquello, eh?"- Y entre esos "aquellos", hay hasta billetes de lotería!

 Pero hermano…estas son otras áreas del cristianismo más…nominales, más oficiales. Nosotros conocemos la palabra y no hacemos esas cosas… ¿Ah sí? No tienes idea de cuanta gente que se congrega con nosotros, todavía cree que con el bautismo en agua, la Santa Cena, un devocional diario, una oración por los alimentos, una bulliciosa cantata de coritos pegadizos, el diezmo correspondiente más una buena ofrenda a las misiones y algún que otro reparto de tratados casa por casa un domingo por la tarde antes del culto, tienen todo arreglado.

 No entendieron aun que Dios mira sus corazones, chequea su fe y, si su fe es débil, nominal o humana, no le agrada, eso es lo que dice la Palabra. ¿Cuánto faltará para que la iglesia lo entienda y lo viva? Lo que falte, es lo que faltará para que el propósito y el plan de Dios quede terminado.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez