Qué pasa cuando llueve? Dos lecturas de acuerdo al sitio que te encuentres: en el campo, hay agradecimiento, paz y sensación de bienestar, de bendición del cielo. En la ciudad, anegamientos, desbordes, contratiempos, cables caídos, cloacas tapadas y mucho fastidio humano. A nadie le gustan demasiado las incomodidades.
¿Cuál es la actitud del hombre ante la lluvia? También dos lecturas: el hombre de campo, que piensa permanentemente en términos de siembra, riego y cosecha, satisfacción, confianza, gozo. En el hombre de la ciudad, fastidio, contrariedad, molestia.
Dios mandó que el hombre saliera al campo, que sembrara, segara y cosechara. El hombre desobedeció y se aglutinó en ciudades. Conclusión: la lluvia de Dios cae para bendición de los obedientes y para fastidio de los desobedientes que sólo piensan en su comodidad.
(Zacarías 10: 1)= Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.
Porque los serafines han dado varios oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños varios, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.
Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes, pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.
De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador.
Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados.
Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré.
Y será Efraín como valiente, y se alegrará su corazón como a causa del vino; sus hijos también verán, y se alegrarán; su corazón se gozará en Jehová.
Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes.
Bien que los esparciré entre los pueblos, aún en lejanos países se acordarán de mí; y vivirán con sus hijos, y volverán.
Porque yo los traeré de la tierra de Egipto, y los recogeré de Asiria; y los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, y no les bastará. (Esta palabra, BASTARÁ, allí, habla de que llegaremos al tiempo de plenitud donde no cabrá otro, porque el número estará completo).
Y la tribulación pasará por el mar (¡Aleluya!) y herirá en el mar las ondas, y se secarán todas las profundidades del río; y la soberbia de Asiria (Es decir: el poder del enemigo), será derribada, y se perderá el cetro de Egipto.
Y yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová.
Habíamos visto que Dios nos dice que pidamos lluvia estratégica y que pidamos exactamente lo que Dios está dando. Que estamos viviendo un tiempo caracterizado por lluvia. Y el Padre Demanda que durante el tiempo de lluvia tardía, – Que es la transición del desierto de la prueba a la plenitud -, pidamos precisamente lo que Él nos quiere dar. Partiendo de esta misma lectura desde el verso 1, vamos a esta misma porción en Deuteronomio.
(Deuteronomio 11. 1)= Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos todos los días..
Aquí hay cuatro cosas que Dios te receta: tienes que guardar las cuatro, todos los días, dice el verso. Ahora nota claramente lo que dicen los próximos tres versículos:
(Verso 2)= Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido. (No estoy hablando con gente ignorante, estoy hablando con la iglesia del siglo veintiuno).
…Y sus señales y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto y a toda su tierra; y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; como precipitó las aguas del mar rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy; y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar. (Hasta que hayamos llegado a este entendimiento geográfico-espiritual. Hasta que hayamos llegado a la sabiduría del día de hoy).
Aquí, cuando vemos a Egipto, o cuando vemos lugares o zonas geográficas, no nos referimos a lo literal. Son símbolos, tipologías, verdaderos depósitos espirituales que se refieren a Egipto que aquí representa al mundo, a la sociedad, al lugar del previo entendimiento. El desierto, mientras, representa al lugar de la transición. Y el lugar a que has llegado, mientras tanto, es el entendimiento que hoy posees.
Dice en el verso 5 que has llegado hasta este lugar y te pregunta que ha hecho contigo hasta que llegaste a este lugar, hasta este nivel de entendimiento. Pero además dice que no está hablando con un pueblo ignorante, está hablando con gente que ha visto la lluvia temprana.
Que ha visto que Dios siempre llegó a tiempo, que vio como destruyó a los fariseos, que vio como destruyó a Faraón, que vio como abrió el Mar Rojo, en suma: que está hablando con gente a la que se le ha dado más y a la que, – Obviamente -, se le requiere más.
Esta palabra, LUGAR, en hebreo, es la palabra MEGOMAL y significa “condición mental”. Es decir que has llegado, con este entendimiento, hasta esta condición mental. Y eso es, precisamente, de lo que estamos hablando: de labrar una estructura pensante para la próxima generación.
La pregunta que se impone, entonces, es: ¿Cómo has llegado hasta esta condición mental, hasta esta localidad, hasta esta estación, hasta este espacio apropiado que hoy tienes? Atravesando un desierto.
Cantares 3:6, dice: …¿Quién es esta que sube del desierto como columna de humo, sahumada de mirra y de incienso y de todo polvo aromático? Es la iglesia. Porque incienso habla de fuerza, alabanza y gozo. Y porque al atravesar el desierto de la prueba y la transición, salimos llenos de fuerza, alabanza y gozo.
Pero también habla de mirra, que es mansedumbre y de la manifestación de los frutos. Atravesar el desierto produce una manifestación de madurez. Recuerda que en el desierto nunca hubo que cambiarle la dedicación al pueblo. Nunca se cambió de ropas, porque nunca hubo ni madurez ni crecimiento.
(Deuteronomio 8: 2 )= Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
(Verso 16)= Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.
La motivación por la cual atravesamos este desierto, es porque el tiempo es de Dios y decreta que nos va a hacer bien al final.
(Oseas 3: 16)= En aquel tiempo dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.
Esto te habla del tiempo donde sales del desierto. Ishi significa “marido” y Baali significa “señor”, y aquí tiene la implicación de posesión o dominio personal. Es decir que, durante el desierto conocemos a un juez, alguien que posee dominio sobre la iglesia, pero al atravesar el desierto salimos con una relación nueva, como de marido con Él.
Una relación que tiene que ver con vida y relación, y no con posesión y señorío. Claro que sigue siendo Señor, pero en una relación más íntima, y no de corte exterior, formal, casi protocolar, donde el Señor manda y tú te callas.
(Deuteronomio 11: 5)= Y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar; y lo que hizo con Datán y Abiram hijos de Eliab, hijo de Rubén; como abrió su boca la tierra, y los tragó con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel.
Es decir que entendemos lo que a Dios le gusta o no le gusta, porque hemos visto como ha operado. Dios dice, en esencia, “guarda los mandamientos, guarda las ordenanzas, guarda los estatutos y decretos”, esa es la voz profética, porque estoy hablando con un pueblo entendido, un pueblo que ha atravesado varios moveres de Dios y hemos visto la mano de Dios; hemos visto como nos ha mantenido en nuestro transcurrir en el desierto; Él ha estado allí.
(Verso 7)= Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.
Y ahora mira el verso 8, muy importante: …guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, Aquí lo que te está diciendo, es: pide lluvia en tiempo de lluvia. El tiempo de Dios es el tiempo recetado por Dios para ti.
Aquí dice: …Guarda el mandamiento que te receto. Esto es: es la receta de Dios. Tienes que tomarla te guste o no te guste, conteniendo la respiración o apretándote la nariz, si es necesario. La generación o la mentalidad que penetra el siglo veintiuno es aquella que puede probar un gusto más allá del gusto personal, y tragárselo.
Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos. Cuando el médico te da una receta y tú sabes que eso te va a hacer bien, tú te tomas el medicamento aunque sea poniendo una carea bien fea, torciendo la boca, arrugando la nariz y hasta sacando la lengua tres metros…pero te la tomas.
Pide lluvia en tiempo de lluvia. Si está lloviendo, no campes, mójate. Hay gente que se esconde durante todo el diluvio y después viene lloriqueando a pedirte agua. No reciben cuando se está dando y después quieren “atención especial”.
No habrá atenciones especiales en el siglo veintiuno. Lo que no sea adulto y maduro, no será iglesia, será montón de gente religiosa. ..Y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla; Es decir: lo que te está diciendo, es: Guarda los mandamientos que yo te receto hoy, para que seas fuerte y par que entres y poseas la tierra a la cual cruzas, para tomarla.
La implicación es la siguiente: nunca posees nada que no hayas cruzado, que no hayas superado. Me explico: hay gente que entra a la fe y se acampan allí, no la poseen. La posees cuando la dejas atrás y te mueves con el próximo mover de Dios.
Escucha: Sal del lugar hasta donde has llegado, guarda el mandamiento que te doy para que entres a un nuevo terreno y lo cruces para poseerlo. Es decir: yo entiendo a la fe cuando la utilizo y actualizo mi vida en ella y no la enfatizo más. Mientras la tenga que enfatizar, la estoy aprendiendo todavía.
El movimiento carismático se acabó, aunque a ti no te guste. La generación del siglo veintiuno va más allá del gusto personal. Se acabó. En el mundo del espíritu los factores hermosos para la unción carismática no existen. Guarda las recetas que Dios te da para que puedas entrar y cruzar para poseer.
El que entiende la prosperidad, la cruza. Eso no quiere decir que no se enseñe diezmo, o que no se enseñe ofrenda; pero no se acampa allí. Tienes que cruzar ese terreno y entrar en otro terreno. Hay gente que nunca cruzó la santidad; hay gente que nunca cruzó el Pentecostés.
Dios tiene un principio muy importante. Dios siempre está en una transición. Él tiene perspectiva eterna. Ese principio es subterráneo y eterno. Nadie, ninguna mentalidad lo cambia; y tenemos Vida Eterna para transicionar eternamente.
Así que nunca llegas, porque cuando llegas, hay otro terreno para cruzar. Sería muy aburrido estar en el mismo lugar durante toda la eternidad. Fortalecidos para entrar y cruzar para poseer, significa que hay obstáculos, pero hay que superarlos.
(Verso 9)= Y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, (Esto es: dos recetas. Allí están las recetas para fuerza y vidas largas sobre la tierra. Hacer caso a los tiempos de Dios. Es decir que el que no hace caso al tiempo presente de Dios, no cumple con la totalidad del mandato.)
Para que te sean prolongados los días sobre la tierra ¿Qué tienes que hacer? Guardar los mandamientos que Él prescribe. Prescripción es receta, sugerencia, mandato clínico, son los tiempos de Dios los cuales tenemos que entrar y cruzar, indicando que hay más.
Porque si todo se terminara allí, ¿Para que cruzarlos? Cuando tú cruzas una propiedad, ya no estás en la propiedad; ¡La has cruzado! …De la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darlas a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
Es decir que la transición está caracterizada con el ejemplo natural de entrar a Canaán, que significa la plenitud y madurez para la cosecha de la cual estamos hablando que identifica este día. Es decir que: seguimos confirmando que estas escrituras sí nos pertenecen hoy.
(Verso 10)= La tierra, Es decir: el lugar mental, la estructura pensante para donde entras, no es como la tierra o la estructura pensante de donde provienes. Por eso se tiene que labrar tu mente para entrar) La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, (Egipto representa el previo entendimiento, el lugar que entraste para poseer pero que no acabas de cruzar. Sea cual sea esa situación en tu vida, es Egipto en esta escritura.)
Y dice: para la tierra que Dios te lleva, no se opera igual que en la tierra de la cual provienes. Hay distintos factores para benevolencia. Hay distintos depósitos espirituales en este nuevo lugar, en esta nueva dimensión.
No se opera igual que de donde vienes. Lo que allí funcionaba aquí no funcionará. Entonces comienza a explicarte el lugar de donde vienes. El lugar es donde tú sembrabas tu propia semilla, la regabas con tus propios pies como a un huerto de hortalizas. De donde tú sembrabas, tú regabas y tú mismo recogías.
¿Qué está haciendo, pastor? – Atendiendo mi obra. – ¿Y ahora, que está haciendo? – Velando que la ovejita no se me vaya. – ¿Y que hace en vigilia? – Estoy regando la huerta con mi pequeña latita de agua. Porque esta es MI hortaliza, esta es MI productividad personal, esto es para provecho egocéntrico, esto es MÍO. Atención: la hortaliza no provee para la sociedad; la hortaliza provee para tu casa.
(Verso 11)= La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
De manera que aprende a pedir lluvia, porque para donde vamos, tu latita de unción personal no sirve para nada. Tiene que llover del cielo para ti, o no hay productividad.
(Verso 12)= La tierra de la cual Jehová tu Dios cuida, (No tú, ¿Eh? Él la cuida) siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.
Dice que el lugar de pensamiento, el lugar de operación de la iglesia de este siglo, no incluye el interés personal. ¡Se acabó la fama! ¡Se acabó la popularidad! ¡Mentalidades egocéntricas no entran a este siglo! Ministerios que funcionan en la esfera de su propio control no saltan los muros. Mentalidad de seguridad personal; mentalidades hortalizas.
Las hortalizas, en la Biblia, nunca representan una productividad social, amplia, global, abarcativa, siempre representan provecho familiar o personal. ¡Donde tú siembras, donde tú riegas, donde tú vigilas, donde tú oras, donde tú predicas, donde tú tienes que hacerlo todo!
Y esto no está hablando de iglesias chicas o iglesias grandes. Hay iglesias muy grandes con este tipo de mentalidad. De lo que estamos hablando es de estructuras pensantes. Los ministerios hortaliza no entienden lo que significa el espíritu paterno, ese que permite que el hijo crezca y se vaya.
Los ministerios del siglo veintiuno serán centros de edificación de gente madura que ha de ir a las naciones. No podemos tardar diez años en hacerlo. Naces y, a los tres años, como mucho; vaya, salga y venza. Sea más que vencedor.
Estos son enfoques de progreso personal, limitados a su propio entendimiento. Gente que no sabe más de lo que sabe porque es incapaz de saltar sus propios muros. Puede haber algo interesante ocurriendo en su ciudad, pero están tan preocupados con su hortaliza que jamás llegarán a verlo.
Nunca cruzan su propio entendimiento. Viven sin cruzar la tierra que entraron a poseer. Todo el énfasis en MI campaña, MI programa, MI culto. Eso, en el siglo veintiuno, no existe. Sólo las iglesias que se lancen más allá de sus muros de predilección o ideas particulares podrán entrar en la genuina y auténtica voluntad de un Dios despojado y libre de apellidos religiosos.
Este es un lugar de dimensión espiritual donde los depósitos espirituales no son conductos para provecho personal. Lo que funcionaba, ya no va a funcionarte más, no te alarmes ni te desesperes. Lo que cuidas que no se te vaya, se te va a ir y no vas a poder detenerlos.
Gentes y ministerios estancados en un desierto de agendas y compromisos personales. No tienen ni idea de lo que marca la agenda global de Dios. No saben que está haciendo Dios hoy. Lo único que saben es lo que hay en su agenda, en su calendario, en su programa doméstico de actividades para el día, el mes o el año.
Esta es la gente que no ha expandido su mente. Gente que no leyó, – O si lo leyó, no lo entendió; o peor, no obedeció -, a Romanos 12:2. Gente que no puede, no se atreve o sencillamente no quiere renovar su entendimiento para saber cuál es la voluntad de Dios agradable y perfecta para el día.
Sólo piensan: “¿Qué puedo hacer YO para provecho de MI ministerio?” El verso 11, aquí, nos dice que no, que la tierra, la mentalidad hacia donde vamos es montes y vegas, es amplia. Entonces convengamos que una minúscula unción personal no la va a regar.
Para que eso pueda ser real y auténticamente regado, se necesita ayuda del exterior. Allí es donde hay que aprender a encontrar como te llueva del cielo; como pedir lluvia estratégica, para que llueva justo en el tiempo que lo necesitas.
El lugar del mover en el que vamos a entrar, es un lugar donde se necesita una unción divina, superior a la que tiene tu ministerio personal. Por eso tienes que ser cambiado de oveja que sí vive de hortaliza flaca, a caballos, por ejemplo, que como es obvio, no caben en huertas minúsculas de hortalizas.
Por eso hay caballos, – Sin ofender el rostro de nadie -, que están saliendo de distintas iglesias. ¿Sabes cual es el motivo? ¡Babilonia! Sí, pero ese es el fundamento de fondo. El motivo de forma, es que no pueden escarbar en una pequeña huerta privada. Porque los caballos escarban y a veces dañan provechos personales.
Este terreno para donde vamos, nos da productividad de enero a diciembre. Trasciende lluvias tempranas y tardías. Se relaciona con Apocalipsis, un árbol con hojas verdes que durante doce meses alimentan las naciones.
El último capítulo de la Biblia. Ese que dice que ganamos, aunque tú hoy, a lo mejor, no puedes ver esa victoria por ninguna parte, o bien tratando de masticar algo donde no hay casi nada o bien demasiado preocupado en regar esa huerta que te pone muy feliz aunque ya no alimente ni a los de tu propia casa.