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Cerrando la Brecha

Quiero traer, en este estudio, una revelación de principios que cambien la imagen de nuestros pensamientos. La Palabra dice que Pablo oraba para que los ojos de nuestro entendimiento fuesen abiertos.

La iglesia es calificada de manera multifacética. La Biblia, además de iglesia, nos llama: Rama, árboles, hombres, novia, templo, fruto, ovejas, pero una de las principales cosas que nos llama la Biblia, es nación. Pero dice que somos una nación santa.

Toda nación se define por el propósito, la inclinación política, el credo o una zona. Una nación no está limitada a una zona geográfica. Usted es un ciudadano del cielo, pero su dirección postal no es celestial.

Entonces, las variables que nos hacen ser nación tienen que ser, inexorablemente, otras. Y lo son. Las naciones se diferencian de otras naciones en sus costumbres, su sistema económico, su gobierno, sus propósitos, su visión, su lenguaje, su legislación, su ejército, etc.

Cada nación tiene un sistema distinto. Por ejemplo: el Israel de Dios es una nación dentro de otra nación, porque Israel es fruto de Jacob. Pero mucha atención con esto: Israel no era un hombre, no era una nación. Israel era un adjetivo que se le dio a un hombre que se humilló con Dios y prevaleció.

Todo aquel que cae sobre la roca y es humillado ante Dios y es exaltado como príncipe, hoy mismo, en este tiempo, se constituirá en el verdadero Israel de Dios. Aprenda esto por favor: saque ahora mismo los ojos de lo natural, de los mapas geográficos y de la CNN.

Cuando los hijos de Jacob llegan al desierto, Dios les hace una promesa y les dice: Quiero hacer contigo un especial tesoro, una gente santa, que sea concisa sobre todas las demás naciones. Pero hete aquí un punto clave: todas las promesas de Dios tiene sus cláusulas.

La palabra lo dice en el libro del Éxodo 19:5: Si escuchas mi voz y obedeces mi pacto, entonces serás. Ellos no ejecutaron sus ordenanzas. Ellos no entendieron y le dijeron a Moisés: “Mira Moisés, ¿Por qué no subes tú al monte y me traes un mensajito dominguero y yo te doy una propina a la que llamaremos diezmos y ofrendas, siii?”

Dos capítulos más adelante, cuando ellos quiebran la tabla del pacto como demostración externa de lo que ya había ocurrido en lo interno, abortan la promesa. Nadie predica demasiado sobre este punto: que toda promesa de Dios es indefectiblemente condicional.

Porque Dios le profetizó a Israel que iba a entrar, pero no entró. Jonás le dijo a Nínive que iba a ser destruida y no fue destruida. Hebreos la remata cuando dice que por falta de fe, acompañada de la Palabra, no pudieron entrar. Dios revela su destino, el suyo, es cierto, pero no lo determina. Usted elige, usted decide. Empezando por ver en qué lugar pasará su eternidad.

En 1 Pedro se nos dice que hay una nación santa, un linaje escogido, de toda lengua, de toda tribu, de todo pueblo. Se cumplió la promesa que Dios quería: una nación no terrenal, sino de toda lengua, muchos idiomas, de ciudad grande o de ciudad chica. No importa de donde proceden, son nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar sus virtudes en este tiempo.

La Iglesia se ha conformado notoriamente con ser novia, con amar a Dios. Hay dos posturas clásicas: la primera es carismática: “Yo te amo, tú eres lindo, oh aleluya, que bello es el Señor”. Esa postura es muy importante, es una postura vertical.

Pero si en esa postura vertical usted recibe de Dios y decide no moverse de su postura, esa misma postura pasa a ser pecado. ¿Por qué razón? Porque usted ha recibido de gracia para hacer lo que la Biblia dice: dar de gracia, y no para disfrutarlo a solas, ¿Me entiende?

Comparando la iglesia de Dios con la nación, podemos ver que la nación respeta su bandera y también la de la nación adonde usted se encuentre, tanto viviendo, como turista, o apenas de paso. Esto quiere decir que: nosotros levantamos la bandera de Cristo, amén, pero no podemos dejar la de nuestro propio país debajo.

En esto es en lo que se han equivocado muy feo ciertos muchachos de ciertas organizaciones. Por eso es que nuestro ejército funciona como una nación adentro de otra nación. Si me voy a vivir a Alemania, estaré en Alemania, pero seguiré siendo argentino.

Muy bien: no sé donde vive usted, pero donde quiera que viva, usted es ciudadano del Reino de Dios. Y así como si yo estando en Alemania seguiría pensando con mentalidad de argentino, así también estando en donde quiera que usted viva, deberá pensar con mentalidad del Reino.

Entonces es allí donde comenzamos a mezclarnos todos. Feos, lindos, altos, bajos, negros, blancos, amarillos. Algunos no van a agradarle demasiado, de eso no hay dudas, pero así es como viene este asunto. Así es como usted entra en el campo de entrenamiento de ese ejército.

Es un reino dentro de otro reino, y en un reino que está adentro de otro, siempre hay confrontación. Porque si usted no tiene confrontación con e diablo, es porque usted anda de la manita con él. Tiene que haber confrontación, porque la confrontación es, ni más ni menos, que el estilo del Reino.

¿Alguien que está leyendo esto hizo en su país el servicio militar no profesional? Todavía muchos países lo mantienen. En Argentina fue abolido luego de un enorme escándalo por la muerte dudosa de un soldado y eso, sumado al síndrome Malvinas, determinó que hoy el ejército de mi país sea integrado por profesionales.

En el servicio militar no había precisamente un amor a ultranza por la coherencia y la justicia. Haga memoria. “¿Qué número calzas?” – Cuarenta y uno. – “Toma un cuarenta y tres, no hay otra cosa, ve tranquilo”. – Y allí salía usted, caminando como caminan los payasos que usan esos enormes zapatones y su pie bailando diez tangos adentro del borceguí.

Ejército, ¿No es así? ¡Estoy mintiendo o exagerando demasiado en algo? ¿Estoy novelizando demasiado irrealmente? – “¡Soldado, vaya para allá!” – Perdón, señor sargento, a mí me gustaría que discutamos esta orden… – ¡Já! Tengo la sensación de que usted me está entendiendo lo que quiero decirle, ¿No es así?

Nosotros no. Llegamos a la iglesia y decimos: Y bueno…yo en realidad soy médico, soy el doctor Fulano. Entonces alguien le responde y le dice: “No, perdona; doctor, aquí, no. Aquí eres el hermano Fulano”…

¡¡No!! ¡Usted no me entiende! ¡Yo fui siete años a la Universidad, luché por ese título, por la chapa de bronce en la puerta de mi casa, pasé tres años esperando que todos esos que yo llamaba “doctores”, un día, me tuvieran que llamar doctor a mí, ¿Se da cuenta?

Sí…me doy cuenta, hermano Fulano… – ¡¡Es que además fui a Congresos, Seminarios, di la vuelta al mundo por la medicina!! – Mire, hermano, puede darse otra vuelta al mundo más, si quiere, pero aquí es mi hermano, porque somos parte de un mismo ejército.

No sé si se ha dado cuenta que el campo de entrenamiento es el mismo para usted que para mí. Por tanto, aquí, mi amado hermano, su título vale muy poco. Así es en la iglesia. No, perdone, así debería ser en la iglesia. Me consta que no siempre es así. Y allí es donde el ejército presenta agujeros por los cuales pueden filtrarse las balas enemigas.

(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, (¡Un momento! ¡Alto ahí! Si tenemos armas y estamos militando, debe ser porque hay una guerra, ¿No es así? – ¡Ah! ¡A mí no me interesa eso! ¡Yo solamente me ocupo de Dios! – Ser ignorante en eso, no cancela la verdad de Dios. ¿Y de quien dice que son las armas? ¿De Dios? No, dice que de nuestra milicia. ¿Pero Dios, está? Claro que está, pero las manejamos nosotros) …sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos (Un argumento es el culto al razonamiento que antecede a una acción. Si usted ve pasar a una linda señorita y, en lugar de seguir con lo suyo, se queda pensando, la próxima acción ya no será de Dios, ¿Lo entiende?) …y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.) Es decir que, hasta que la palabra no se convierta en un instrumento quirúrgico para usted, no funciona para nada más.)

¿Y que son fortalezas? Vamos a dar una instrucción física. Una fortaleza es un refugio. La palabra original es OKUROM, y significa: fortificar o defender vigorosamente. Es una morada, pero no cualquier casucha, una morada fuerte.

En lo espiritual, una fortaleza también es un refugio, un ancla de pensamiento. Y no se edifica con un solo bloque. Tiene que haber un fundamento y luego varios bloques llamados argumentos para llegar a la fortaleza. No nace de la noche a la mañana.

En un campo de entrenamiento, lo primero que debe hacerse, es destruir la vida “civil” del soldado. Hacerle ver que está en lucha y que se acabó la parranda mundana. Por eso 2 Corintios 2:11 nos dice que no seamos ignorantes, que no vaya a ser que el enemigo nos tome ventaja.

Esto quiere decir que, si somos ignorantes, aunque tengamos todo el dominio, no prevalecemos. En otra parte de Corintios, dice que no quiere que Satanás, con su astucia, así como engañó a Eva, lo engañe a usted. Esto significa que Satanás no perdió su sabiduría, sólo la corrompió. Él no tiene poder contra aquel que tiene la revelación de cómo atacar, pero si usted es ignorante.

Las fortalezas son patrones o ideas que gobiernan la vida de un individuo. Es un patrón de pensamientos, que es controlado por poderes fundamentados en razonamientos, filosofías, creencias, ideas. Si yo pronuncio la palabra perro, usted se imagina un perro. Pero si yo digo perro grande, usted verá a un perro grande.

Y si se había imaginado un caniche o un chihuahua, se le pinchó el globo. Porque el hombre siempre piensa en imágenes. Yo digo “sopa” y usted se imagina un plato, no la palabra o el aroma o el sabor. Imágenes. Ese es el diseño, el principio, el principado, para ejecutarlo, necesita la autoridad, la potestad, ¿Me entiende?

Sin embargo, no todas las fortalezas son negativas como nos enseñaron tantas veces. Las hay positivas. Por ejemplo, Cristo es un principado, un principio, un diseño. Colosenses 1:18 dice que Cristo es el principio, el primogénito entre los muertos.

Apocalipsis 3 cuando le habla a la iglesia de Laodicea, dice que Él es el principio de la creación. No el inicio, EL PRINCIPIO. Cuando dice que por él todas las cosas fueron hechas, pasa a ser el principado de todos los principados.

Hebreos 1 dice: Señor, tú fundaste la tierra y la creación es obra de tus manos. Vemos, entonces, que Cristo es el diseñador de la creación, el ARCHIE, (Que se pronuncia ARQUE), de donde sacamos nuestra palabra ARQUITECTO y, traducido, termina siendo Principado.

(Efesios 3: 10)= Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales.

Sin tener formación militar académica o técnica, me pregunto: ¿En que guerra de que planeta se le brinda información de nuestra estrategia a nuestro enemigo? Si los principados y las potestades son solamente demonios, como muchos han enseñado, ¿Cómo les vamos a dar a conocer la multiforme sabiduría de Dios?

A mí me parece, (Y no creo ser el único porque no hay súper ilustrados ni superdotados en el evangelio), que esto está hablando de otra cosa. Dice Pedro que las cosas que los profetas profetizaron, eran para nosotros. Y que esas cosas eran anheladas por los ángeles.

(Salmo 103: 20)= Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto.

Las canciones tienen que cambiar. Cuando cantamos “Cansados del Camino”, o “Jerusalén, que bonita eres, calles de oro”, los ángeles nos miran y se preguntan de qué estaremos hablando acá abajo. Ahora si proclamamos con música que Babilonia va a caer, alguien empieza a preocuparse en serio.

Hay principados y potestades que, si bien no son neutrales, (No existe eso), están a su disposición y pueden operar a su favor. Hebreos 1 dice que son ángeles ministradores para los herederos. Entonces cabe la pregunta: ¿Quiénes serán los herederos?

Muy bien; el caso es que allí, en ese campo de entrenamiento al cual arribamos, es donde tenemos que destruir fortalezas. Ahora es cuando las reconocemos, vienen de todos los niveles. Estamos hablando de una morada vigorosamente defendida.

Que es lo que vamos a hacer con ellas? Debemos encarar contra algo que protege ideas, verdades, filosofías, creencias, doctrinas, sentimientos, pensamientos. La fortaleza es lo que protege y defiende lo que usted piensa.

Escuche: una fortaleza produce, lo quiera usted o no, una cobertura. Toda cobertura, como el término lo dice, produce sombra. Y toda sombra, (Esto no es nuevo); produce oscuridad. ¿Y a que no sabe usted a quien le encanta vivir en la oscuridad?

Acertó. Él reina en las tinieblas y su gobierno se hace más fuerte en la ignorancia. Es hasta posible que edifiquemos una tremenda fortaleza, que la defendamos vigorosamente y que nos demos cuenta que estamos defendiendo algo que nos perjudica.

La ceguera es no ver nada. No hay tal cosa como “media ceguera”. Y no ver nada es exactamente eso: no ver NADA. ¿O no se da el caso específico del adicto que defiende y respalda a todo el entorno mafioso que vende la droga que termina matándolo?

Tome, como bien lo ilustró un predicador hace algunos años, el ejemplo de la aguja de la inyección con la cual el odontólogo lo anestesia a usted con el fin de trabajar en su muela. “¡No me gusta esa aguja!” – Primer pensamiento-fundamento.

“¡La aguja es horrible, es tétrica, es tremenda, es feísima!” – Segundo pensamiento. “¡Va a dolerme!” – Primer bloque. – “¡Es que son muy largas!” – Segundo bloque. – “¡Es que justo la clava en el lugar más sensible!” – Tercer bloque.

Pocos años más y el hombre levantará una fortaleza enorme en contra del dentista, no de la aguja. Y permite que se le destruya la boca pero, a menos que se esté muriendo de dolor, no asiste más al odontólogo. Sin embargo, ¡Tanto la aguja como el profesional, son para su sanidad! Sí señor; una fortaleza es capaz hasta de defender aquello que lo está perjudicando.

Allí tiene usted las doctrinas. Cientos de ellas construidas a partir de una sola escritura. Todo el mundo sabe que la Palabra dice que todo sea establecido en la boca de dos o tres testimonios, y en Juan 5:39, añade: Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ella tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.

Entienda esto, por favor: son los testimonios, no las brillantes conclusiones de los inteligentes eruditos de su denominación, que no sólo le erran por un campo, sino que encima se lo plantan con nivel pontificio y de esto no se habla más, es así y se acabó. El testimonio del cual se habla aquí, es la palabra de Dios.

¿No son las doctrinas, precisamente, los factores fundamentales de las divisiones en el cuerpo? Le digo: toda doctrina que no produce unidad, no es de Dios. Todo aquello que no es capaz de introducir poder en la tierra, no es de Dios.

Si no aumenta el amor y la hermandad entre la gente, no es de Dios. Si no produce acercamiento a Dios, sino a instituciones, no es de Dios. Y si carece de esperanzas ante cualquiera de las feas circunstancias que le presenta el mundo, no es de Dios.

Seamos claros: no toda doctrina le cierra a usted ese cielo que tanto ama y que tanto anhela, pero todas, irremediablemente todas, sí, le limitan una vida abundante sobre la tierra. Tiene que tener esto permanentemente claro en su vida: es de tontos discutir o polemizar sobre un Dios que es tremendamente más grande que su entendimiento.

¿Sabe cual es una de las más grandes verdades bíblicas? Está en Corintios, y es donde dice que, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Y a veces, la libertad está en la vereda de enfrente de la que todo el mundo camina. Pero cuidado, eso tiene un tremendo riesgo: si usted no ha madurado, puede caerse en el libertinaje, que obviamente, no tiene nada que ver con Dios.

¿Cuántas discusiones ha presenciado, por ejemplo y sin ir más lejos, sobre el bautismo? “¡Ah, no! ¡No eres salvo hasta que no te bautizas!” – “¡No! ¡Es que primero eres salvo y después te bautizas!” – ¡¡Noo!! ¡Es que te bautizas para confirmar que eres salvo!

Quien lo sabe, ¿No? Lo que sabemos es que Abraham hizo un pacto con Dios y recién se circuncidó diez años después. Es que el bautismo es bíblico. Amén. El bautismo debe ser público. ¿Y se puede saber por qué? Porque el de Jesús lo fue. ¡Ahh!

¿Y el del etíope, entonces? ¿No le sirvió? ¿Se perdió ese negro bueno que leía Isaías en el carro, por el simple hecho de no invitar gente al arroyo donde Felipe lo zambulló? – ¡Es que el único que puede bautizar es el pastor! Amén, pero Felipe…¿No era evangelista? Fortalezas.

¿Qué ocurrió cuando apareció el movimiento de la santidad, allá en el fondo de la historia? Los ortodoxos dijeron: ¡Acá está la verdad! ¡Guardémonos de la contaminación, hermanos! Y se fueron para los monasterios a vivir una vida apartada de toda contaminación humana, carnal y pecaminosa.

Dijeron: ¡Edifiquemos una fortaleza y guardémonos! ¿Cuál fue el resultado? Súper abundante fornicación, homosexualidad y alcoholismo. Cuidado que del otro lado no se quedaron muy atrás, ¿Eh? ¡Hay que ser santo! ¡No te pintes, no te pongas ese color de ropa, no uses pantalones, disfrázate de cadáver, así no provocas..!

¿El resultado? Resentimientos, depresiones, adulterios. Todos tenemos una educación religiosa cultural. Lo que me pregunto, es que hacemos trayéndola a la iglesia moderna. Ejemplo uno: la oración del devocional. ¿De donde ha sacado usted eso?

¿En que Biblia habla de un devocional diario? Con tal de cumplir con eso, eres capaz de intentar orar tremendamente con un sueño que te voltea y no te deja ni hablar. – ¡Pero hermano! ¡Usted publica “la palabra del día” que es una especie de devocional!

Por esa razón no la llamé “devocional diario”, como normalmente lo llaman en otras páginas. Sin embargo, reconozco que no he podido evitar que muchos, muchísimos, demasiados hermanos, la tomen como si fuera una especie de “horóscopo santo”…

Ejemplo dos: la reverencia. ¡”Vamos a orar, hermanos!” Y entonces la gente es como que se pone “en posición de orar”. Arruga la cara, suspira hondo, cierra los ojos y… ¡Y todavía no abrió su boca para decir algo! Fortalezas.

Hay gente, por ejemplo, que se la pasa batallando toda su vida en contra de un espíritu de rechazo, y jamás llega a darse cuenta, por más que camine por todos los ministerios de aconsejamiento habidos y por haber, y así sea atendido por los máximos especialistas cristianos en sanidad interior, que el problema está dentro suyo, ya que la raíz de ese tipo de espíritus, es nuestro propio egoísmo.

Se molestan, por ejemplo, con todo lo que se dice en su contra. Y muchísimo más si ostentan algún tipo de liderazgo. Si estuvieran muertos, crucificados con Cristo, ni se les movería un músculo, hablaran lo que hablaran.

Punto primero: si verdaderamente usted se siente rechazado, saque la cabeza de la tierra. ¿Cómo? Primero, aprese ese pensamiento; segundo, arrepiéntase. Esa no es una mala palabra y no necesariamente tiene que ver acompañada con lágrimas.

Simplemente, lo máximo que debe hacer, es cambiar su manera de pensar y a otra cosa, ya está arrepentido. Arrepentirse es no volver a repetir un error, no derramar lágrimas de culpa. Y tercero, sustituya. Tiene que sustituir ese feo pensamiento por otro que provenga de Cristo. Atención que no es fácil en absoluto, pero es posible.

¿Sabe que es lo que en realidad sucede? Que nos hemos quedado en el campo de entrenamiento. ¿Y en que medida? En la doctrinal, por ejemplo. Una doctrina, lo sienta como lo sienta, es lo que a usted le parece que es Dios, no necesariamente lo que Él es, ¿Entiende?

Y hay doctrinas que usted está creyendo hoy, que llegaron a su vida como información, mucho antes de que usted se convirtiera. Sin embargo, hoy, usted aún les da crédito. Se lo puedo demostrar. Si usted es una persona atea, es decir, que no cree que haya un Dios, esa es su doctrina.

¿Y que tiene que ver con esto? Tiene que ver con que muchos de nosotros, todavía, hoy, estamos creyendo cosas que tienen que ver con las historias sobre Dios que nos contaba el abuelito sentándonos en sus rodillas. Pero conforme a la Biblia, ni por asomo. ¡Viva el abuelito! Pero Dios, es el Dios de la Biblia, no el del abuelito…

De allí que el campo de entrenamiento para reclutas, no le sea suficiente a usted. Va a tener que pasar, indefectiblemente, al otro campo, al de entrenamiento avanzado. Porque aunque sea verdad lo que le dicen sobre destruir todo aquello inservible que usted trae de la calle, no menos cierto es que para vencer, lo indispensable que debe hacer, es equiparse con todo lo necesario.

Muy bien; lo primero que tendrá que ver en el campo de entrenamiento avanzado, es que Dios, (aún en contra de lo que muchos “importantes” le hayan dicho), es mucho más grande de lo que usted pueda imaginarse. Dios es un Dios que abarca todas las generaciones. Hay algunas escrituras que confirman esto:

(Salmo 145: 13)= Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en todas las generaciones.

(Salmo 135: 13)= Oh Jehová, eterno es tu nombre, tu memoria, oh Jehová, de generación en generación.

(Salmo 146: 10)= Reinará Jehová para siempre: tu Dios, oh Sión, de generación en generación. Aleluya.

(Salmo 105: 7)= Él es Jehová nuestro Dios, en toda la tierra están tus juicios. (8) Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones.

Una pregunta: ¿Cuántas generaciones menciona el evangelio de Mateo? Puntualmente, cuarenta y dos. Ah, muy bien; ¿Y el de Lucas? ¡Hummm! Creo que como setenta. ¿Y que hacemos? Súmelas a todas. Todavía faltan muchas para llegar a mil, como dice la palabra.

Es verdad, faltan muchas para llegar a mil como está escrito, pero, ¿Qué me quiere decir con esto? O le quiero decir nada más que lo que ya le estuve diciendo en muchas ocasiones: que Dios establece su pacto con mil generaciones.

(Salmo 112: 1)= Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. (2) su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita, (3) bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.

(Salmo 100: 5)= Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.

Primero: es más que obvio que Dios no tiene apuro. Segundo: tampoco ha suspendido su poder en este tiempo. Tercero: su plan, indudablemente, incluye a más de una generación. Esto último es muy importante, porque es necesario que se mantenga una continuidad entre las generaciones.

Ha sido nefasto para la iglesia, hasta ahora, el hecho de que cada vez que se fue una generación, la siguiente, tuvo que empezar irremediablemente todo de nuevo. Nadie acierta a darse cuenta que necesitamos a más de una generación para impactar a toda una nación, y pretenden hacerlo todo en un solo tiempo.

Pregunto: ¿Es para Dios o es para sus prestigios personales históricos? La unidad entre las generaciones, es la amenaza más grande en un tiempo de transición. Es lo que Astas quiere eliminar, ¿Le caben dudas?

Dios quiere llenar el planeta Tierra con su gloria. ¿Eh? Sí. El propósito de Dios no es bendecidle a usted ni que usted sea muy feliz, ni que prospere hasta la riqueza total. No se incomode ni se fastidie por lo que estoy diciendo.

¡Gloria a Dios por sus bendiciones, por su felicidad y por su prosperidad! Pero eso no es otra cosa sino el resultado de su fidelidad incondicional al auténtico propósito de Dios, que es llenar este planeta con su gloria. ¿Lo puede entender?

¡Pero hermano! ¿De donde saca usted eso de las generaciones? Es simple: lo estoy sacando de Dios mismo. – ¿De Dios mismo? ¡A eso sí que no lo estoy entendiendo! Le pregunto: ¿Cómo se les presentó a los profetas, desde siempre?

También es simple: Se presentó como: el Dios de Abraham (Una generación), el Dios de Isaac, (Dos) y el Dios de Jacob, (Tres generaciones). Es muy duro de aceptar esto. ¿Sabe usted por qué? Porque destruye al egoísmo, a la mentalidad que le dice: ¡Esta es la generación que lo hará!

Destruye a ese antiguo canto eclesiástico y ministerial que dice: ¡Yo soy el elegido! O más modernizada: ¡Esta, la nuestra, es la denominación elegida! O el otro más personal: ¡Este es el ministerio ungido y elegido para eso! Ola más doméstica y casera: ¡Esta es la iglesia correcta!

¿Has oído algunas de estas expresiones en alguna ocasión en tu vida eclesiástica? Yo las he oído. Y mucho me temo que en algún estudio de los más antiguos, quizás hasta yo mismo lo haya aseverado. Así funciona Babilonia, que no es la iglesia de la otra calle, sino una mentalidad que puede estar en cualquiera.

Y cuando digo en cualquiera, estoy hablando de la catedral televisada con sus mensajes que sacuden hasta el mismísimo presidente del país más poderoso del planeta, la otra que cuenta con más de cien mil miembros, la muy pequeña que funciona en un garage de una casa muy pobre vecina a un asentamiento de viviendas irregular o su similar de cualquier punto del planeta. Ah…y también incluye a tu iglesia, esa que hasta hoy estabas viendo perfecta y sin mácula.

¿Nunca se ha preguntado por que, si es que falta tan poco tiempo, Satanás que conoce esos tiempos, incluido el de su caída final, todavía sigue invirtiéndolo con alto esfuerzo en captar a nuestros niños? ¿Por qué haría eso si un día de estos nos vamos todos?

¿No será que él sabe algo que nosotros no sabemos o que quizás hayamos aprendido incorrectamente? Dios necesita, por lo menos, tres generaciones para establecer un pacto. Usted vive, su hijo no muere. Usted comienza y su hijo ya está vivo y, cuando él va creciendo, ya tiene nietos y, antes de morirse, usted experimenta la gracia de ver a las tres generaciones juntas. ¿Amén?

La última: si Satanás, legalmente, es el príncipe de los aires, ¿Cómo es que pensamos que vamos a derribar fortalezas? La verdad, ¿Sabe usted cual es? Que él ya no es ningún príncipe, es un querubín despojado al que sólo le dan trabajo los ignorantes.

“¡Pero hermano! Es que…entonces…¿Hasta cuando cree usted que vamos a estar aquí?” – Si te digo lo que pienso, ¿Me lo creerás? – “Sí hermano, se lo creeré.” – Entonces voy a decirte lo que pienso yo que es la verdad: ¡¡Estaremos aquí hasta que ganemos!!

(Génesis 4: 25)= Y conoció de nuevo adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: porque dios (Dijo ella), me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.

(26) Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enos. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

Fíjese en este detalle singular: se tardó tres generaciones en establecer la invocación del nombre de Jehová. Desde Abel, pasando por Set y terminando en Enos. Observe ahora.

(Génesis 5: 18)= Vivió Pared ciento sesenta y dos años y engendró a Enoc. (Dice Judas que Enoc es el séptimo de Adán)

(Verso 21)= Vivió Enoc sesenta y cinco años y engendró a Matusalén. (Va uno).

(Verso 25)= Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años y engendró a Lamec. (Van dos).

(Verso 28)= Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo, (29) y llamó su nombre Noé. (Noé también recibe pacto, ¿No es así? Tres generaciones para establecer lo que Dios quiere hacer.)

(Salmo 105: 7)= Él es Jehová nuestro Dios, en toda la tierra están sus juicios.

(8) Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones.

(9) La cual (Número uno), concertó con Abraham, (Primera generación) y de su juramento a Isaac, (Segunda generación).

(10) Lo estableció a Jacob por decreto. (Fíjese que estableció el pacto en la tercera generación. Establecer significa que allí comienzan a fluir las leyes y los estatutos que demandan sumisión y juicio a la misma.

Hebreos 11 nos habla de que todos los héroes de la fe abrazaron la visión, entregados, completamente convencidos, todavía vivían en fe cuando murieron. Y termina diciendo: que Dios dijo que ellos no iban a terminar sin nosotros).

Es necesario que cambiemos nuestra vetusta mentalidad y comencemos a invertir en nuestro futuro. Hay suspendida en los aires una maldición que es la siguiente: Malaquías dice que antes del día terrible de Jehová, va a levantar el espíritu de Elías.

Una voz profética para hacer unir el corazón de los padres con los hijos y los hijos con los padres. No sea que una maldición hiera la tierra. Ese es nuestro deber: cerrar la brecha entre una generación y otra. No es algo menor. De no ser así, la palabra dice que aquella generación, caerá en cautiverio.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez