Es toda una palabra, sin dudas. Dominar ha sido, es y será, supongo, el cenit al que cualquier hombre sin Dios aspira. Primero, porque no tiene otra cosa por la cual vivir, y segundo porque está en su naturaleza anhelarlo.
Sin embargo, hay otro dominio. Un dominio que podríamos llamar “bíblico”. Un dominio que tiene que ver con el pueblo de Dios, con lo que sabemos que es la iglesia, con el remanente santo, con los herederos genuinos del Reino.
(Salmo 24: 1)= De Jehová es la tierra y su plenitud; (La tierra le pertenece a Dios) el mundo, y los que en él habitan; (El mundo también le pertenece a Dios. Significa que debe haber una diferencia entre tierra y mundo. Porque Dios es inteligente y jamás se repite porque sí).
(2) Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.
(3) ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quien estará en su lugar santo?
(4) El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas ni jurado con engaño.
(5) Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.
(6) Tal es la generación de los que le buscan, (Note que los que suben al monte son aquellos que le buscan), de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.
(7) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el rey de gloria. (8) ¿Quién es este rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente. Jehová el poderoso en batalla.
(9) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el rey de gloria. (¿Con quien estará hablando él? ¿Estará hablando con portones en el cielo, arriba de una nube? Tranquilícese; hoy va a aprender algo.)
(10) ¿Quién es este rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el rey de gloria.
Muchos creen que Satanás tiene el dominio de la tierra y que, si los creyentes por allí recibimos algo, es por cierta gracia de Dios y no por derecho. De acuerdo con lo leído y oído, esto dice otra cosa.
El creyente siempre ha caminado sobre la tierra como si estuviera pidiendo permiso vaya uno a saber a quien. Nos cohibimos y no son pocos los que directamente se consideran ciudadanos de segunda clase. Tampoco es eso lo que se lee aquí. Pero…¿Alguien lee?
Lo que tendremos que entender, primeramente, es quien tiene el derecho. Porque entendiendo quien tiene el derecho, el comportamiento completo termina y cambia. Si verdaderamente entendiéramos quien tiene la autoridad en la tierra y no quien suponemos nosotros que la tiene, no permitiríamos que sucedieran ciertas cosas en ella y tendríamos conciencia de una vez por todas, que somos mayordomos de la tierra, no invitados de piedra.
Dice la palabra: Resistid al diablo, y él huirá de vosotros. Pero entienda, por favor, que es imposible resistir al diablo si no estamos donde él está. Si a usted le hacen un juicio y usted tiene razón, usted puede repetir todos los días y a cada momento: “No tienes razón”, “No tienes razón, pero si no va a los Tribunales, pierde el juicio.
Satanás tiene una estrategia: sembrar semillas de maldad. Televisión, radio, escuela, Internet, política, dinero, sistema judicial. Si no vamos y lo peleamos allí, él seguirá llevándose generación tras generación.
Si no salimos antes al cruce de sus maquinaciones, cuando queremos resistirlo, ya es ley y perdimos. ¡Es una revelación tan sencilla y tan profunda a la vez! ¿Cómo vamos a resistir al diablo desde nuestras casas o desde nuestros templos?
Cantamos, alabamos, oramos, tenemos cultos gloriosos, pero a él le importa poco todo eso. Ahora: salga afuera y opóngase a lo que él está haciendo y va a ver la batalla que se le viene encima.
(Eclesiastés 8: 11)= Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.
Lo que le está diciendo esto, es que si no se lo detiene, lo malo crece. Si no se ejecuta sentencia, lo malo sigue creciendo. Es decir que, si vamos a resistir al diablo, vamos a tener que ejecutar sentencia.
Y la única manera que usted puede derrumbar algo que está dominando, es levantando algo mejor. Ahora, mire adonde está la iglesia. El planeta le corresponde a Dios y los malos siguen siendo malos porque no se ejecuta sentencia.
Hay una batalla. Y el mundo y alguna parte de la iglesia quieren saber quien manda. ¿Será Dios o será Satanás? La voz del reino satánico utiliza la soberbia humana para corromper. Se pelean para producir un mundo perfecto en ausencia de Dios.
Eso es liberalismo y humanismo. Ejecutar sentencia. La palabra EJECUTAR significa preparar, construir, consumar, hacer, crear o elaborar. SENTENCIA, mientras, significa: decretar conclusión judicial. La iglesia ha caminado todo este tiempo detrás de sus doctrinas, que habrán sido buenas, pero también han sido poco maduras. Es tiempo que se levanten hombres de Dios y encaren la realidad.
Y la realidad dice que nuestras doctrinas no han arrojado buenos frutos. ¡¡Pero es que usted no sabe cuantos se convirtieron este fin de semana!! Basta. Por años hemos llamado frutos a los convertidos, como si fuera obra nuestra. Fruto es que la iglesia tenga el carácter de Cristo y lo manifieste.
¿Se ven frutos? En nuestra ignorancia cívica, creemos que los políticos son los que tienen la responsabilidad de la restauración y nos dejamos llevar por lo que ellos dicen y a veces creemos que es verdad. ¿Cuántos saben que en todos estos años ninguno de nuestros gobiernos ha conseguido restaurar nada?
(Proverbios 14: 34)= La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones. (Note que la justicia hace grande a la nación. La justicia de la cual habla, es Cristo Jesús. La justicia del Señor.)
(Proverbios 29: 2)= Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
Esto quiere decir, en principio, que los dos tienen oportunidad de dominar, tanto el impío como el justo. Sin embargo, nosotros hemos preferido dejarle ciertas cosas al impío y batallar desde abajo. Nos hemos cohibido y retraído de la sociedad.
Nos hemos pasado años y años ministrándonos unos a otros cada domingo. Si no podemos caminar nosotros, ¿Cómo se supone que vamos a ayudar a otros? Si necesitamos que nos ministren cada domingo, ¿Cómo se entiende que vayamos a ser luz del mundo y sal de la tierra?
Necesitamos ser desafiados. Necesitamos un éxito natural. ¿Será necesario que una persecución secular nos cierre los templos para salir a la calle y vencer definitivamente? Mire esta parábola:
(Lucas 19: 9)= Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
(10) Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Note que no está usando un pronombre personal. Dice Lo Que se había perdido, no Al Que se había perdido. En este verso hay algo que debemos encontrar. Porque si él vino a buscar algo que se perdió y nosotros lo encontramos, podemos desenterrarlo y cumplir la misión.
Cristo no sólo vino a restaurar al hombre con Dios. Nacer de nuevo es la base. Si no se nace de nuevo, no se tiene esa autoridad. Si no se entra al Reino de Dios, no se tiene ningún privilegio. Si no se tiene la vida en Cristo, sólo se está existiendo.
A partir de esto, usted puede recibir la esfera de victoria o liberación que usted quiera recibir. Hay muchos que han nacido de nuevo y se han quedado conformes con eso sin buscar todo lo mucho más que hay. La parte del evangelio que usted no crea, jamás se le manifestará.
Se sana el sujeto del asiento de al lado, pero usted sigue con el dolor allí. Lo que Dios está diciendo es que hay una generación que va mucho más allá de una tribulación, va por encima de todo principado, de toda potestad; se está moviendo con las alas del Espíritu.
(Hechos 3: 19)= Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados, para que vengan de la presencia del señor tiempos (Atención: está en plural) de refrigerio, (20) y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; (21) a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas. (¿De todas las qué, dice? De todas las cosas. ¿Cómo que todas las cosas? ¿No me habían dicho que era la gente, las personas? ¿Y que serán esas cosas? Bueno; esas “cosas”, son lo mismo que Lo Que se perdió. Hay escritura, mire:)
(Isaías 61: 3)= A ordenar que los afligidos de Sión se les de gloria en lugar de ceniza, (Note que está hablando de los afligidos de Sión, es decir, de la iglesia) óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia; (¿Quiénes son los árboles de justicia? Los árboles de justicia, somos nosotros.) Plantío de Jehová, (Eso también somos nosotros.) para gloria suya. (Ahora: si todo esto somos nosotros, lo que sigue, nos pertenece)
(4) Reedificarán las ruinas antiguas, (¿Quiénes? Los árboles de justicia y el plantío de Jehová) y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.
Tenemos que darnos cuenta que Jesús vino a hacer algo, para que al hacerlo, un pueblo pudiera recoger o conseguir Lo Que, o las cosas que se perdieron. Tienen que entender que la mente de Dios es eterna, y cuando él comenzó su plan terrenal, no lo interrumpió. LA caída no interrumpe el plan. Él sabía que el hombre iba a caer y, en su sabiduría, restauró la caída antes de la caída. Él fue inmolado antes del mundo.
Si no hubiera existido el plan de la inmolación del Cordero, entonces Adán nunca hubiera sido Adán, porque Dios no comienza nada que no pueda terminar. Porque Él no comienza por el principio, comienza por el fin. Por eso es el Alfa y la Omega. Él termina, y cuando termina, rebobina la historia y usted la vive. Esto está seguro. La victoria es segura. La diferencia es quien va a estar ahí.
(Lucas 19: 11)= Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.
Observe que hay dos motivos para decir la palabra: 1) El pueblo que estaba allí pensaba que él hablaba de la Jerusalén terrenal. Todavía hay mucha gente que piensa así. 2) Pensaban que se iba a manifestar inmediatamente. Él va a explicar la palabra para desenredar el asunto y que entiendan lo que Él estaba hablando.
(12) Dijo, pues: un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.
(13) Y llamando a diez siervos suyos, (Diez es el número de completamiento; no quiere decir que hayan sido literalmente diez) y le dio diez minas, (Esto es: lo necesario) y les dijo: negociad, (La palabra es un término político-militar y significa: ocúpate y haz negocio) entre tanto vengo.
(14) Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: no queremos que este reine sobre nosotros. (Usted conoce el resto de la historia. Algunos le dieron, otros le apedrearon, por fin lo mataron y nadie quería hacer nada).
Quiero que entienda algo que va más allá de la parábola en sí. Estaban cerca de Jerusalén, y él habla de que se fue a un país lejano a recibir un reino y volver. Cristo vino, murió, descendió, resucitó, ascendió y recibió un reino.
Lo último que dijo, en Mateo 28, fue: Toda autoridad me ha sido dada a mí en el cielo, (¿Y adonde más?) En la tierra… ¡Que raro! Hay gente que está esperando que llegue un lejano día donde tendremos autoridad en la tierra.
Y dijo: Por eso, Id. ¡Es imposible que nos diga que vayamos a un lugar donde no tenemos autoridad! Usted no va a hacer una obra en un lugar que no le pertenece. Usted no lo haría, mucho menos su Padre Celestial. Toda autoridad le fue dada en el cielo y en la tierra.
Dijo: Negociad, entre tanto vengo. Es decir que iba a pasar un buen tiempo, si no, no hubiera hecho falta decirlo. ¿Para que deberíamos ocuparnos si iba a suceder ya? Es decir que, con la parábola, contestó dos preguntas sumamente concretas con claridad.
1) El Reino no viene con observación. 2) No es inmediato, es progresivo. No se olvide que el Reino no es un lugar, es un ámbito, una jurisdicción donde manda un rey. Donde quiera que domine un rey, allí hay un reino. Si el reino se acercó, el reino se quedó, porque Cristo tiene su cuerpo aquí y se llama Iglesia. Por tanto, ¿Quien tiene la autoridad hoy? Para entender esto, vamos a Génesis.
(Génesis 1: 26)= Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
¿Cuántos pueden ver la comisión del hombre cuando llegó al planeta? No hace falta una explicación más clara de lo que Dios dice aquí, ¿Verdad? ¿Qué significa señorear, tener dominio? ¿Por qué será que Él nos llama un reino de reyes y sacerdotes? Reyes y sacerdotes en la tierra. Puertas de gloria, levantad tu cabeza, y dejad que el rey entre. Somos las puertas de acceso para que Cristo reine.
(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, (Ahora fue creado, antes fue una idea) a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó. (No hay género en el espíritu, así que trate a su mujer con más delicadeza).
(28) Y los bendijo Dios y les dijo: fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Está claro que Dios le da una misión al hombre. En Hebreos 2:6-7 y en el Salmo 8:3-6 reitera lo mismo. Está en toda la Biblia. La misión del hombre es sojuzgar la tierra, tener dominio en ella y hacer la obra de Dios en ella. Pero cuidado: a esa autoridad, Dios no se la dio a cualquier hombre y cualquier mujer, se la dio a gente hecha a su imagen y semejanza.
No le tema a la palabra Dominio. Siempre estuvo escrito, sólo que la revelación es progresiva. ¿Y por qué no lo supimos antes? Porque no era el tiempo de hacerlo. El da hoy lo que quiere a quien quiere. Y no está obligado a respetar las antigüedades que nosotros respetamos.
Si Él quiere usar a uno que se convirtió esta mañana, pues lo hace. Suyo es el oro y la plata, nadie tiene derechos por sobre otros. Cuando un hermano tiene éxito, el éxito es de Dios y es para nuestro gozo, no para nuestra envidia o nuestros celos.
Si el enemigo lo puede convencer de que usted no tiene derechos en la tierra, usted cae en decepción y él se apodera de un trozo más de tierra. Adán comenzó a hacer la obra de Dios y tenía que hacerla al igual que usted y yo hoy: en el jardín de su presencia.
Dios quería gobernar lo visible desde lo invisible. Esto se hizo para que el hombre domine con Dios. Al caer, el hombre sigue dominando pero sin Dios. Si usted tiene a Cristo adentro, usted tiene revelación antes que el mundo invente algo. Cuando el mundo quiere sorprenderlo, usted ya lo sabe. Papá se lo ha contado.
Ahora; cuando usted cae de la revelación a la información, la tierra le está diciendo algo que ya está manifestado y usted ya no puede hacer nada al respecto. Ahora, el que vive bajo el poder de Dios percibe las cosas antes que las cosas se manifiesten.
Pero el que vive sin Dios sólo reacciona a la manifestación. De manera que ahora el hombre no tiene dominio sobre la tierra, sino que la tierra tiene dominio sobre el hombre. Marihuana, cocaína, alcohol… ¿Continúo o es suficiente?
Dios ha dicho que el hombre tiene que sojuzgar la tierra y se acabó. ¿Sabe por que? Porque a Dios le pareció bien que la tierra fuera gobernada por un hombre según su semejanza. Adán tenía que creer en Dios igual que usted.
Entonces, usted lo que tiene que saber es quien es usted en dios. Eliminar esa crisis de identidad que tiene. “Y…vaya a saber si soy digno…Por allí no lo soy, y por eso Dios no me oye…” ¡¡Basta!! ¿Quien es usted en Dios? Si Dios nos tuviera que oír de acuerdo con nuestro comportamiento, tendríamos un Dios sordo. Cuando usted ora, Dios lo oye. Punto.
¿Estamos de acuerdo en esto? ¿Y entonces, por qué se pasa diez años orando por lo mismo? Mire que sencillo es caer en religiosidad. ¿No le ha enseñado usted a su hijo que si le pide una cosa y usted le dice que no, no debe volver a pedírselo?
Lo que sucede es que a veces Él no responde lo que uno desea oír, entonces entramos en un prolongado ayuno a ver si Dios cambia de parecer. Dios no se impresiona con las obras de la carne, ni tampoco se cae del trono si usted no come durante veinticuatro horas, no se gaste inútilmente.
Antes de caer en decepción debemos asegurarnos quienes somos en Dios. Si no lo sabemos, no tenemos acceso a la herencia. Tenemos que saber adonde vamos, cual es nuestro llamado, nuestra visión, nuestra estrategia, por qué estamos en la iglesia local que estamos, saber si realmente tenemos que estar allí.
Debemos hacerlo todo por la fe. Nada funciona independientemente de la fe. Sin fe es imposible agradarle. Debemos tener un espíritu pionero. Adán fue pionero en el Edén. Lo que él tenía que hacer jamás nadie lo había hecho antes. Hoy sucede lo mismo. Una gran mayoría no se atreve y sigue haciendo lo mismo de hace cincuenta años atrás, no lo que Dios ordena hoy.
Dios creó todo, pero al huerto lo plantó, dice la Biblia. ¿Sabe por que? Porque el huerto, no es más que una tipología del Reino de Dios en la tierra. Ahora: ¿Cómo se planta algo? Con una semilla. Cuando Dios comienza algo, siempre es a partir de una semilla.
Históricamente, espiritualmente, la iglesia siempre invadió y conquistó. Desde Israel hasta hoy. ¿Estamos haciendo la voluntad de Dios o nos anquilosamos y entretenemos dentro de nuestros templos esperando infructuosamente que alguien venga a golpearnos la puerta y pedirnos por favor que le prediquemos el evangelio?
Dios dijo: Entra a la tierra que ya te he dado. – ¡Señor! ¿Y los gigantes? – ¡Ah, sí! Me había olvidado de los gigantes. Sácalos de allí porque no te van a tratar bien. Pero recuerda que no es con ejército ni con espada. ¿De acuerdo? Es con el Espíritu, ese mismo que hasta ahora sólo parecía manifestarse para saltar, caerse, poner rostro de éxtasis, orar en lenguas, temblar, llorar, reír, todas cosas de Dios, es cierto, pero no para ganar la guerra, sólo para hacerlo sentir bien a usted.
Y nosotros nos sentimos bien, es verdad, pero el mundo huye aterrorizado de lo que no entiende y nadie le explica porque “No voy a interrumpirme cuando estoy recibiendo”. ¡Por eso el mundo no quiere saber nada! Pero no con el Señor, ¡Con nosotros!
Todo iba bien hasta el capítulo dos de Génesis, pero en el capítulo tres aparece Satanás. Pero cuando Satanás aparece, le pregunto: ¿Quién tenía el dominio de la tierra? El hombre. ¡Que raro! Nosotros siempre habíamos pensado que Satanás era el dueño de la tierra.
Declare esto: la tierra nunca ha sido ni será de Satanás. El hombre tenía la autoridad y la mayordomía de todo lo que le pertenecía a Dios y eso incluía la tierra. Entonces llega Satanás y, a través de la decepción, habla y usurpa esa autoridad. Igual que hoy. No puede atacar adonde está Cristo porque Cristo ya lo venció. Entonces apunta a Eva, que es la iglesia, que no siempre está enterada de esa derrota.
Perdieron su relación con Dios y enseguida perdieron el dominio de la tierra. El hombre sin Dios no tiene dominio sobre la tierra, sino que la tierra lo domina a él. Cuando aquellos que son llamados a remar no reman, caos entra en la barca.
No se olvide que la serpiente ya estaba en la tierra cuando Dios le dio la autoridad sobre la tierra a Adán. Eso quiere decir que tenía autoridad también sobre Satanás. Cuando pecaron perdieron esa autoridad. Satanás entró por decepción. ¿Cuál es una de las grandes angustias de la sociedad de hoy? La decepción. ¿Cuál es el motivo fundamental por el que mucha gente se retira de las congregaciones? La decepción.
Fíjese que ellos no quisieron hacer las cosas como Dios les dijo, quisieron hacerlo como a ellos les pareció bien. ¿Sabe como se llama eso? Rebelión. Y rebelión es hechicería, y obstinación, es idolatría.
Obstinado es aquel que dice: está bien, pero yo quiero hacerlo a mi manera. Está haciendo un ídolo de su propia opinión. ¿Sabe cuanto teólogo anda en esa? Satanás no reina en el mundo. Satanás reina en la mente de aquellos que andan en decepción.
(Romanos 4: 13)= Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. (Dice que sería heredero ¿De que? Del mundo. El planeta ya era de él. El mundo era lo que quería volver a tomar. Porque de tal manera amó Dios al…mundo.)
(14) Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe. (¿Cuántos, en este día, todavía andarán en la ley?) y anulada la promesa. (De manera que lo que tienen fe en las promesas, son los herederos del mundo).
(Romanos 9: 1)= Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, (2) que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
(3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, (Hablando del Israel natural) los que son mis parientes según la carne; (49 que son israelitas, (Los que están del lado de allá) de las cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; (5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
(6) No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, (7) ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: en Isaac te será llamada descendencia. (Noten que no es suficiente con ser hijo de Abraham; tiene que saber si está en Isaac o en Ismael.)
(8) Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.
Entonces, la simiente de la que habla Génesis, es la iglesia. En Gálatas dice que si usted está en Cristo, entonces es hijo según la promesa. La simiente que destroza la autoridad de Satanás, es Cristo, la cabeza, la iglesia su cuerpo.
Romanos capítulo cinco, dice que por un hombre entró la maldición y que por otro hombre, la bendición. De manera que toda la maldición entró por la caída. Entonces toda la bendición llegó por Cristo. No se trata de una parte, entienda, se trata de todo.
(Gálatas 3: 13)= Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (Porque está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero), (14) para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.
Nos liberó de la maldición y nos trajo toda bendición. Cuando Adán cayó, perdió sanidad divina, perdió prosperidad, perdió su salud, empezó a envejecer, perdió dominio, perdió comunión con Dios. Cristo vino a salvar Lo Que se perdió y, cuando se fue, dijo: Terminé. Funcionó. Tengo toda la autoridad. Por eso ahora usted puede ir y terminar lo que Adán no terminó.
¡Iglesia victoriosa! Sentados en un banco casi numerado. Estudiar en la escuelita dominical cincuenta años, esperando que venga Cristo. Es mejor que nos busquemos un sillón más cómodo para esperarlo.
De ese modo, cuando prediquemos a Cristo al mundo diciéndole: entrégate y luego ven a sentarte aquí conmigo, por allí el mundo lo acepta si ve que el sillón es cómodo. Por ahora, con nuestros bancos, no quiere saber nada, ¿No le parece?
Yo me pregunto qué sentido tiene salirse del mundo, donde usted era casi un líder de Satanás, abandonar toda una vida de pecado y cambiarla por un glorioso estado de santidad, para venirse a una iglesia a sentarse en un banco y esperar a que algún día Cristo venga a buscarle.
“Dios es un Dios de propósitos”, estudiamos, creemos y predicamos. Pero no lo encarnamos, porque nuestro propósito no parecería ir más allá de dos cultos y una reunión de oración por semana. ¿Cuál es su propósito? ¡Pero hermano! ¿No es tener Ego, eso? Quizás, pero nunca se olvide que a Dios no le interesa matarle a usted su Ego; lo que desea es que se le santifique.
“LA vida cristiana, mis amigos, tiene como base fundamental el nacer de nuevo” Hemos hecho todo un evangelio del nacer de nuevo. Jesús nunca predicó eso. Quien haya leído la Biblia con un poco de sensatez y madurez, además de discernimiento, sabe que Jesús nunca predicó así.
Esa fue una figura hermosa, real, verdadera y esencial que Él usó por única vez para desasnar espiritualmente a un viejito miedoso llamado Nicodemo, que se creía muy conocedor y muy importante en la iglesia de su tiempo.
Lo que Jesús sí predicó todo el tiempo, fue el Reino. Él dijo que el Reino de Dios ES. No que será. Y luego marcó parábolas, enseñanzas, para que esos hombres pudieran conocerlo y entenderlo a ese Reino.
“El Reino de Dios es como diez vírgenes”, pero no hay un evangelio de las vírgenes. El Reino de Dios es como una plantación, como una simiente. Verdad. Pero no existe un evangelio de la plantación y la simiente.
“El Reino de Dios es como una semilla de mostaza”. Muy cierto. Pero no hay un evangelio de la semilla de mostaza. El evangelio, de-fi-ni-ti-va-men-te, es el evangelio del Reino de Dios que se ha acercado.
En aquella época, la manifestación del Reino de Dios más visible, era Cristo. Luego Él fue a la cruz, murió, resucitó y ascendió a los cielos. Envió a su Espíritu Santo para que more en lo que Él dijo que es su cuerpo en la tierra: la iglesia.
Por lo tanto, el evangelio del siglo veintiuno sigue siendo “El Reino de los cielos se ha acercado” y, cuando la gente pregunte adonde está, usted se golpeará el pecho y dirá: ¡Aquí está! No les pida que se lo crean rápidamente, pero si se lo respetan y se quedan pensativos, usted pertenece al ejército de Jehová. Ahora si se le ríen…
Cristo es la puerta, ¿Verdad? Entonces, ¿Por qué nos paramos en la puerta? ¿Para que son las puertas? Para cruzarlas, para que sirvan de acceso a un lugar. Hermano mío: hay un mundo nuevo más allá de la puerta.
No tenga miedo, nadie le está diciendo que usted tiene que sentirse por encima de Cristo. Usted no está por encima de nadie. Simplemente está utilizando de Cristo lo que Él dijo que era: la puerta.
Es hora que permitamos al Señor recuperar, como Él dijo, Lo Que se había perdido. Y mucho de lo que se ha perdido está todavía manejado por el diablo en el mundo incrédulo, es cierto, pero un alto porcentaje de eso que se ha perdido, está dentro de nuestras iglesias jugando a la religiosidad ritualista, legalista, hipócrita y tradicionalista; pero espiritualmente muerto. Es la hora de la resurrección.
(Colosenses 2: 14)= Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.
Está bien claro, ¿No cree? ¡Ya lo hizo! Ya anuló el acta. Porque usted sabe lo que había en esa acta, ¿No es así? En esa acta que Él anuló, estaba escrito todo lo que nos acusaba, todo lo que estaba en contra de nosotros y que nos impedía tener el dominio que se nos había usurpado.
Cristo anuló esa acta. ¿Y eso, que quiere decir? Que hemos recuperado ese dominio, que podemos y debemos señorear la tierra, sojuzgarla y no ceder a las estratagemas de un enemigo vencido que intentará, por todos sus medios, no permitirnos que lo hagamos, por que si no se termina su tiempo. Satanás no puede evitar su futuro, lo que sí puede es dilatarlo por un tiempo. Eso con nuestra complicidad, claro. Casi con nuestra colaboración de creyentes incrédulos. Dominio