Hay, dentro del pueblo de Dios, una profunda confusión con respecto a las claves de este ministerio: el profético. Se confunden profecías personales muy parecidas a elaboraciones de espíritus de adivinación, con profecías globales, fruto ministerial con palabra profética, que puede ser recibida por un creyente en el momento debido y para un fin determinado. En este estudio, vamos a ahondar sobre este punto con el fin de conocerlo mejor.
(Hechos 10: 1)= Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada La Italiana.
Para que usted se vaya ubicando, le diré que este Cornelio no era un pobre careciente o ignorante, supersticioso y terreno fértil para alguna historieta espiritualoide. Era un militar; tenía cien hombres a su mando, (El equivalente a un teniente coronel de un ejército latinoamericano), es decir: un jefe de batallón.
(2) Piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.
Primero: Cornelio era piadoso. No era un hombre cruel, su alma era buena. Segundo: Fíjese que Cornelio era temeroso de un Dios que no le era culturalmente propio. Él había visto o discernido algo de este Dios. Tercero: Dice que hacía muchas limosnas al pueblo, o sea que Cornelio era un hombre que se esmeraba, como muchos se están esmerando hoy en día todavía, en equilibrar la desequilibrada balanza de lo que por este tiempo conocemos como Justicia Social. Cuarto: Dice que oraba a Dios, siempre. Es decir que tenía cierta disciplina religiosa. Sus ojos probablemente no estaban abiertos del todo todavía, pero ya había conocido el valor y el poder de la oración regular y continua.
(Verso 3)= Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.
Vamos por partes y sin que esto signifique opinión u ofensa a sector u hombre alguno: si un hombre analfabeto de una muy humilde villa de emergencia tiene una visión, hoy día, ¿No habrá inmediatamente una nube de autoridades religiosas que se permitirán tomarle exámenes, tets teológicos y cualquier otra barbaridad por el estilo y hasta puede que se permitan dudar si no tiene sus facultades mentales alteradas?
Ahora bien; si a esa misma visión, en cambio, la tiene un sólido, respetable y conocido profesional del medio, es indudable que el crédito de veracidad que se le dará será mucho, muchísimo mayor, ¿No es así? Usted lo sabe. ¡Dios también lo sabe!
Otra: el hecho de ser la hora novena, (Las tres de la tarde), saca toda sospecha de que el hecho se pueda atribuir a un sueño, una pesadilla post cena o post sobredosis alcohólica.
Una más llamativa: ¿Cómo pudo saber Cornelio, sino por inspiración divina, que quien había entrado donde él estaba, era un ángel? La Biblia no lo especifica. Sencillamente lo supo.
Y una más: el ángel lo llamó por su nombre. Dios le llama a usted por su nombre. Dios nos conoce a todos y a cada uno por nuestros nombres. Es más: dice su Palabra que hasta sabe cuantos cabellos hay en su cabeza…
(Verso 4)= Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es Señor? Y le dijo: tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.
La estructura militar de Cornelio fue el aspecto que le permitió mirar fijamente a su interlocutor. A pesar de ello, sintió temor, un lógico temor humano ante lo desconocido, ante lo sobrenatural.
Cornelio percibió claramente la autoridad que emanaba de esa presencia. Esto es total y absolutamente claro. De otro modo, jamás le habría dispensado, inmediatamente como lo hizo, el tratamiento de Señor, calificativo que en aquellos tiempos no se andaba regalando por allí como acostumbramos ahora.
Esta es para usted: estén sus ojos espirituales abiertos o no, tiene una garantía. Al igual que Cornelio, sus oraciones y limosnas suben a la presencia de Dios, pero en ese orden que él mismo determinó: oraciones y después limosnas. Si le cambia el orden, si modifica las prioridades, Dios no se fija en eso y sigue manteniendo la suya. ¿Y sabe una cosa? Esa es la que juega, no la suya. El evangelio, – dice la Palabra -, es de Jesucristo, no de un tal Pérez, un tal Rodríguez o…un tal Martínez…
(Versos 5 y 6)= Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.
Así funciona el reino de Dios. Directivas claras, precisas, concretas, detalladas, producto de un trabajo de inteligencia, de una información completa y sujetas a una autoridad que no se puede evadir, que no da el más mínimo margen para la discusión y mucho menos espacio para la rebeldía o la desobediencia.
Le deja a usted dos caminos definidos para optar: usted obedece y cumple, con lo cual sirve, o desobedece y hace su voluntad personal, con lo cual no sirve y se coloca en el carril contrario de la autopista por donde transita el poder de Dios.
(Versos 7 y 8)= Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.
Que extraño que Cornelio, en ningún momento, parecería haber sentido esa duda tan común en el pueblo de Dios contemporáneo: ¿Será de Dios? ¿Será algo mío? Cornelio hizo lo que un soldado fiel debe hacer: obedeció, transmitió las órdenes recibidas y, al igual que como él mismo las recibiera, las detalló completa y ordenadamente para conocimiento de sus subordinados: con total y absoluta claridad. Les contó todo. No se guardó nada.
(Versos 9 al 16)= al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.
Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.
Y le vino una voz: Levántate, pedro, mata y come.
Entonces pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.
Volvió la voz a él la segunda vez; lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.
Pedro buscaba, para orar, un lugar tranquilo, personal; en este caso, al mediodía, la azotea.
Pedro también tuvo una visión. Claro, ¡Pero él era un apóstol! Sin embargo no tuvo una reacción militante de obediencia inmediata como Cornelio. Reaccionó de un modo que hoy quizás denominaríamos como bastante religioso, o legalista si le parece. Dios no lo castigó por eso. Con paciencia, misericordia y firmeza, sólo lo sacudió, lo despabiló, y le mostró que Él es Dios, Padre amoroso, justo, pero máxima jerarquía del Reino.
(Versos 17 al 23)= Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales preguntando por la casa de simón, llegaron a la puerta.
Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.
Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí tres hombres te buscan.
Levántate, pues, y desciende, y no dudes ir con ellos, porque yo los he enviado.
Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: he aquí, yo soy el que buscáis; ¿Cuál es la causa por la que habéis venido?
Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.
Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó; y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.
Pedro, apóstol, testigo del ministerio de Jesús, acostumbrado a lo sobrenatural de la vida del reino, se quedó perplejo por la visión. Esto, de alguna manera, se contrapone con este tiempo, cuando en cualquier congregación, ocurre algún tipo de manifestación sobrenatural o milagrosa.
No son pocos los que lo toman tranquilamente, impávidos e inconmovibles se diría; ¿Será madurez cristiana consciente del modo en que opera el Reino de Dios, o cierta incredulidad que los deja en un estado donde todavía están dispuestos a atribuir el milagro a alguna causa natural? Lo más normal, aunque en el fondo no lo sea, sería experimentar una perplejidad parecida a la de Pedro, ¿No es así?
El otro detalle es la mención por parte de los hombres enviados por Cornelio, de su buen testimonio. Eso, para Pedro, indudablemente, tenía mucha mayor validez que su visión o su posible vida espiritual.
Una vida en el Espíritu, necesariamente, tendrá como resultado obvio, como consecuencia obligada, como fruto paralelo, un buen testimonio. Buen testimonio no es una mera cuestión figurativa de “hacer ver como que”, sino precisamente eso: buen testimonio.
(Verso 24)= Al otro día, entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.
Primero: dice que Cornelio los estaba esperando. Y si tenemos en cuenta que en aquella época no había teléfono, correo electrónico, ni fax, Cornelio, – de no ser por el Espíritu -, jamás podría haber sabido si Pedro vendría o se negaría. Pero él lo estaba esperando.
Es más: la Biblia no da mayores detalles previos sobre si Cornelio conocía algo sobre Pedro de antemano o no sabía absolutamente nada. Sin embargo, al convocar a parientes y amigos, demuestra que “algo” le dijo que quien venía, traía algo más que una visita formal, social o de cortesía. El Reino de Dios se acercaba…
(Verso 25)= Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.
Primero: hay que volver a recordar que Cornelio no era un aborigen ignorante dispuesto a comprar espejitos de colores; era un oficial del ejército más poderoso de la época.
Segundo: el impulso humano de adorar al hombre, no es nuevo. Todavía se sigue viendo en el pueblo del señor y ocasiona no pocos tropiezos, sobre todo cuando los “adorados” no reaccionan como lo hizo Pedro:
(Verso 26)= Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.
Pedro ubicó a Cornelio inmediatamente. Hay muchos Pedros modernos que no pueden resistir esa adoración y van postergando, indefinidamente al acto obligatorio de otorgarle toda la gloria a Dios. Aunque se tenga palabra profética.
(Apocalipsis 19: 10)= Yo me postré a sus pies, (Dice Juan con respecto al ángel que se le aparece) …para adorarle. Y él me dijo: mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. (Aquí el ángel rechaza la adoración pero no como la rehusó Pedro, señalándole a Cornelio que era un hombre igual que él, sino declarando ser su consiervo, un tratamiento que hoy se utiliza en otros niveles.)
(Muchos teólogos, dispuestos a sustentar teorías jerárquicas superlativas dentro de la iglesia, aseguran que el ángel dijo eso a Pedro porque éste era un líder, pero resulta que el añadido de: “Y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús”, o sea su palabra hablada, (Luego escrita), nos alcanza a todos. ¿Será, entonces, que los ángeles son nuestros consiervos?) …Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús, (La palabra), …es el espíritu de la profecía.
No se confunda. El espíritu profético no está únicamente en visiones, diálogos o monólogos de Dios. El espíritu profético se fundamenta en la Palabra. Jamás habrá profecía que no esté avalada por dos o tres testigos: Escrituras estoy diciendo; no personas.
(Versos 27 al 33)= Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.
Y les dijo: vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; (Pregunto: ¿No le habrá mostrado el Señor, a usted, esto mismo, todavía?) …por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; (¡Epa! ¡Cornelio ayunaba! Y no estamos hablando de que se había olvidado de comerse lo que se acostumbraba a comerse en aquellos lugares a modo de desayuno, o que nadie le había preparado nada. Tenga en cuenta que estaban hablando de las tres de la tarde, y dice aquí que él no había probado bocado)
…Y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente. (Paréntesis. Si esto del vestido resplandeciente fuera tomado estrictamente desde el punto de vista literal, seríamos unos hombrecillos más que pasaríamos a dibujar angelitos voladores con sus alitas luminosas. Estos dibujos han sido tan difundidos por el Departamento de Publicidad del Infierno como sus pares diablillos colorados de cola, cuernitos y tridentes.
Esto, indudablemente que no nos alcanza, porque sabemos que Satanás es muy capaz, (La Biblia lo dice), de presentarse como ángel de luz, entonces la confusión podría llevarnos a cualquier parte, ¿No cree? Bien; si en cambio tomamos a ese punto como el resplandor de la gloria de Dios, las cosas comienzan a encajar, porque no podemos ignorar, ya, que el resplandor de la gloria de dios emana siempre de la luz sobrenatural de la revelación.
A esto podemos confirmarlo en Génesis 1. El verso 3 dice que Dios dijo: sea la luz, y fue la luz. Pero en el verso 16, es decir: al cuarto día, Dios hizo a las lumbreras mayor y menor, (El sol y la luna), y como entendemos que Dios no es incoherente ni sus obras son incompletas, tenemos que entender que la primera luz creada fue sobrenatural, no visible y espiritual de la revelación; la otra, simples elementos dispuestos para la luz natural, la que sirve a toda la humanidad para ver por donde anda. Por eso es que Cornelio no dudó)
…Y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. (Noten que pese a cambiar alguna posición de las palabras en su ocasión concreta, Cornelio mantiene la prioridad de fondo: primero la oración, después la limosna).
Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.
…Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.
¡Qué hermoso sería si cada vez que nos reunimos a escuchar el mensaje de la palabra de labios de personas que no conocemos, (O que quizás conocemos demasiado), lo hiciéramos con el mismo espíritu de Cornelio, abierto, confiado, y no para evaluar sus dichos con nuestros postulados humanos y carnales, que en muchos casos están irremisiblemente añadidos a una doctrina!
…Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: en verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas.
¿Cuántas veces hemos leído, escuchado y repetido estas palabras? La palabra ACEPCIÓN, aquí, es la palabra PROSOPOLEPTES, y significa: favoritismo, prejuicio, discriminación, parcialidad, distinción, predisposición, preferencia. ¿Algo de eso podrá acaso encontrarse, hoy, en alguna congregación de la iglesia del Señor? Es probable, y siempre encontraremos a alguien, muy sincero quizás, dispuesto a justificarlo. Lo cierto es que cualquiera de esas actitudes están decididamente en contra de la voluntad de Dios.
(Deuteronomio 10: 17)= Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción (PROSOPOLEPTES) de personas, ni toma cohecho.
Aquí en Argentina, esta palabra COHECHO, se conoce con una mucho más vulgar y bastante abundante esencialmente en las áreas de la política y la función pública: coima. Y al creyente argentino le resultará casi irreverente que la Biblia diga, como lo dice, que Dios no es coimero. Cabría preguntarse, para poder salir de esta sensación, el saber por qué lo dice.
Lo dice porque queda en claro que Él jamás va a negociar nada a cambio de títulos, honores, influencias, riquezas, subvenciones u otras expresiones de la “generosidad humana”, canjeándolos por posiciones, jerarquías o ministerios. ¡Gloria a su nombre por eso! Por si todavía lo ignora, el siguiente texto le aclara como y en base a qué pautas opera el Reino todavía…
(Verso 35)= Sino que en toda nación, (También en la suya), …se agrada del que le teme y hace justicia.
Aquí nos bastará con recordar que Proverbios 1, dice que el temor a Jehová es el principio de la sabiduría. Y resulta más que obvio que no se está hablando de la sabiduría humana, esa que se cosecha en universidades, institutos y seminarios.
(Verso 36)= Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.
Pedro dice que Jesús anunció el evangelio de la paz. ¿Cuántos saben que la única manera de producir paz es a través de una guerra previa? Había una guerra en las regiones celestes contra Satanás y sus huestes. En la cruz, Cristo obtuvo una contundente victoria y ganó la paz para todos nosotros.
Entonces, ¿Me quiere decir usted por qué todavía estamos peleando esa misma guerra con un enemigo que ya está derrotado, y a veces hasta perdemos batallas con él? ¿Será que la iglesia todavía no está lo suficientemente consustanciada EN Cristo como para apropiarse de esa victoria ya conseguida? Lo que sigue, tiene la respuesta:
(Versos 37 y 38)= Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Aquí está la clave. Si la iglesia del Señor sigue peleando una guerra que ya está ganada y no alcanza a hacer todos los bienes que hizo Jesús y a sanar a todos los oprimidos por el diablo como Él lo hizo, y cosas aún mayores como Él dijo que habríamos de hacer, pregunto: ¿No será porque aún no acepta del todo abierta y sinceramente ser ungida por el Espíritu Santo y con poder, demasiado entretenida en discusiones internas y teológicas, como paso previo ineludible para apropiarse de toda la promesa? ¡Es el único modo que Dios esté con la iglesia! Y si Dios con la iglesia, ¿Quién contra la iglesia?
(Verso 39)= Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole de un madero.
Aquí hay una hermosa tipología que no sólo corrobora el relato literal e histórico, sino que actúa como verdadera palabra profética sobre este tiempo, tan distinto en lo material pero tan similar en lo espiritual.
El ministerio de Jesús en Judea es el ministerio de su cuerpo, la iglesia en el pueblo, en el mundo, judíos y gentiles. Jerusalén es lo interno, el pueblo religioso, aparentemente creyente. ¿Quién colgó a Jesús en un madero?
(Versos 40 al 42)= A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.
Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que Él es el que Dios ha puesto por juez de vivos y muertos.
Este pasaje consigna con total limpieza y claridad que solamente están facultados para testificar de Cristo en la esfera espiritual, aquellos que han tenido y tienen auténtica comunión personal con Él, no simplemente los que por haber leído algunas cosas y teniendo abundante información acerca de Él, suponen tener mandato para proclamarle.
La Palabra de Dios siempre es profética, por lo que solamente quienes por el Espíritu Santo han recibido revelación profética, pueden anunciarlo con autoridad y con poder. La Palabra misma testifica esto que estoy diciendo:
(Versos 43 al 46)= De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.
Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas y magnificaban a Dios.
Cuatro enseñanzas básicas nos deja este último pasaje: 1) El Espíritu Santo no avisa cuándo va a obrar y de qué modo va a hacerlo. Sencillamente obra.
2) Dice que cayó, no que vino, apareció o pidió permiso a los líderes de los concilios o convenciones de la denominación. Cayó e inundó. Dios es Soberano. Punto.
3) Los acompañantes de Pedro (Se supone que cristianos sólidos, firmes y para nada religiosos, todavía cometían dos errores que aún hoy están de estilo en la iglesia: hacer acepción de personas y, obviamente, entender que Dios opera sus dones de acuerdo con el status que los hombres convienen en ostentar. Otra vez: Dios es Soberano.
4) Nadie puede dudar, crea como crea, le hayan enseñado lo que le hayan enseñado y haya interpretado como quiera que haya interpretado, que las lenguas son una auténtica manifestación visible del impacto del Espíritu Santo derramado sobre los que creen y anhelan recibirle, pero que no es la única y exclusiva, ya que así como este texto señala que también por esa misma unción ellos magnificaban a Dios, en otras escrituras dice que luego del impacto predicaban (Es decir: profetizaban), la palabra con denuedo.
Denuedo, quiero aclararte, no sólo significa “fuerza” valentía” osadía” y cosas por el estilo. En una traducción mucho más amplia, esta palabra implica carencia de adulteración. Por lo tanto, créame, para predicar un evangelio no adulterado con doctrinas denominacionales, humanistas o filosóficas, no queda otro camino que ser lleno del Espíritu Santo. ¿Lo puede entender?
Reflexión final aunque suene repetitiva, antigua, remanida y muchas veces expresada. Es necesario en el nombre de Jesucristo de Nazaret volver a reiterarla para conocimiento de toda criatura que decida entregar y consagrar su vida a Cristo: Dios es soberano y no acepta limitaciones, métodos ni esquemas fruto de opinión de hombre.