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Cuando el Rey Viene

Venimos una y otra vez a gastar dinero en campañas, seminarios, conferencias. ¿Seremos restaurados? ¿Será que se levantarán apóstoles y profetas en el mundo? ¿Será que entre nosotros hay quien tenga suficiente hambre como para pagar el precio y conseguir la verdadera palabra de Dios para estos días?

El pueblo está sediento. Amós dice que en los últimos días viene un hambre tremenda, pero no es un hambre de comida, es hambre de una palabra que traiga solución práctica para la problemática cotidiana.

(Lucas 1: 5-17)= Hubo en los días de herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, (Zacarías significa “Dios recuerda”) …de la clase de Abdías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elizabet. (“Consagrada a Dios”) Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elizabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. (Esta es una hermosa tipología de Dios, esposo, y la iglesia, Elizabet, sólo que en este caso es una iglesia sin frutos.)

Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.

Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar de incienso.

Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.

Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre.

Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

E irá delante de Él con el Espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Aquí vemos que Dios, en los últimos días, en la orden del incienso, cuando está la restauración de la alabanza, va a dar a luz un movimiento profético que ha de preparar los corazones del pueblo para recibir al rey. Estoy hablando de un corazón, de una disposición, para recibir al rey, pero no de un rey que viene para buscar la iglesia, sino de un rey que viene para ser Señor de la iglesia.

Todo movimiento profético nace en el altar de la adoración; vemos que el movimiento profético viene para retornar el corazón de los padres a los hijos y de los hijos a los padres; viene a buscar la motivación correcta de cada cobertura con su pueblo para que se unan según las coyunturas y cada miembro aporte la parte que le corresponde para llegar a la medida del varón perfecto y no ser llevado por doquiera por cualquier viento de doctrina que viene a nuestras vidas.

Dicen que es un movimiento profético. Muchos debaten teológicamente, debaten escatológicamente. ¿Será que Elías viene? ¿Será que Moisés viene? ¿Quién será que viene? Ahí dice claramente que no es Elías el que viene sino uno tras el espíritu de Elías.

 Viene con el poder que tenía Elías; no viene con las ropas que tenía Elías, no viene en la carne de Elías; viene tras el mismo espíritu, con la misma función, con la misma unción, con el mismo poder, con el mismo propósito; Elías fue levantado para hacer que el rey Acab volviera a su pueblo y así unir el corazón de los padres con los hijos.

(Malaquías 4: 5-6)= He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

¿Cuántos han visto un poquito de maldición, últimamente? Muchos debaten, debaten y debaten. Vamos a Mateo capítulo 11. Todo lo que Dios hace de forma singular en el Antiguo Testamento, se convierte en algo plural en el Nuevo Testamento.

Él comienza con una semilla y termina con fruto; él tenía un altar, ahora son muchos altares; él tenía un templo, ahora es un cuerpo con muchos miembros. Era una vez al año y ahora es a cualquier hora y en cualquier parte donde usted levanta sus manos. Estamos viviendo en un tiempo de multitud plural en el cuerpo de Cristo.

(Mateo 11: 12-14)= Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos (Note que dice DE los cielos y no EN los cielos) …sufre violencia, (La violencia se sufre en la tierra y no en el cielo. ¿Cuántos saben que ese reino del que se habla aquí, está aquí, parado firme al lado suyo? Es el Reino de Dios, es la Iglesia.)

…Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. (Aquí vemos a Cristo aplicando, espiritualmente, la enseñanza de que Él era el Elías que había de venir.

Ahora vamos a Mateo 17. Estoy solamente confirmando que lo que viene es un movimiento profético y que la señal del movimiento profético es la preparación para la venida del rey. Para que cuando se grite: “¡Atención! ¡Viene el Rey!”, el pueblo esté preparado.

(Mateo 17: 11)= Respondiendo Jesús, les dijo: a la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. (¿En qué quedamos? Acaba de decir que vino en el cuerpo de Juan y ahora dice que va a venir? ¿Cómo es esto, vino o viene?)

…Mas os digo que Elías ya vino, (¡No se entiende! ¿Será que vino, viene o vendrá? Muy sencillo: Fue, es y siempre será; es un espíritu profético, que siempre prepara al pueblo de Dios para recibir el señorío del Espíritu Santo.)

Yo quiero mostrar cuatro corazones que Dios quiere restaurar en esta hora. Para ello quiero usar la tipología de David. David, siendo rey, una vez, cuando Absalón hizo una contienda contra él, él se separó de su ciudad y luego tenía que volver a Jerusalén una vez que Absalón había muerto. Quiero comparar la venida del rey a Jerusalén con la venida de nuestro rey a nuestra Jerusalén.

(2 Samuel 19: 10-12)= Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al Rey? Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros, (Los últimos), en hacer volver al rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?

Noten que el pueblo quiere al rey y quien lo dificulta es el liderazgo. ¿Por qué vamos a ser los últimos en permitir que Cristo venga con todo su señorío, con todo su poder, y con una motivación pura para el evangelio de Dios? ¿Por qué?

Alegóricamente, a través de la vida de David, vemos que las trompetas están preparando un pueblo, porque el movimiento profético nos habla de unas trompetas futuras, habla de las voces como de trompetas, de una iglesia profética que anuncia la pureza del corazón de Dios y que anuncia el poder de Dios y lo revela con excelencia, en prosperidad, en salud, en poder; una iglesia gloriosa, que no es intimidada, que sabe caminar a nivel de dimensión sobrenatural; una iglesia que no es movida por espectáculo, una iglesia que produce los frutos del principio del Reino de Dios.

Noten, un poco antes, el verso 8, dice: …Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, (La puerta, aquí, habla de alabanza, de autoridad), …y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: he aquí el rey esta sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda.

¿Qué acontece? Que por las motivaciones impuras en el cuerpo de Cristo, por la división y la subdivisión de la iglesia, cada uno anda en su propia casa, cada uno buscando su propia solución porque no hay unidad en el cuerpo de Dios.

División, contienda, sectorización, nacionalismo; todo eso se está levantando contra el poder de Dios en esta hora. Muchos de nosotros no entendemos el verdadero propósito de Dios. Somos insensibles al Espíritu de Dios. Podemos estar ministrando en el Espíritu por media hora corrida y en un momento dejar caer el Espíritu y seguir ministrando media hora más sin Él sin darnos cuenta.

Aquí vamos a ver que la destrucción siempre viene de adentro. Estamos hablando de las manifestaciones de la carne. Absalón significa “carne”, la palabra dice “Hemos ungido sobre nosotros a Absalón”. Hemos preferido la carne, hemos preferido el espectáculo, hemos preferido las estrellas en el cuerpo de Cristo, hemos preferido los letreros de Neón, y los grandes títulos; hemos preferido todo el folklore del evangelio, pero hay un poder que todavía falta ser manifestado. Ese poder que es el poder eterno, que siempre ha sido igual, es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre; ¡Es el poder del evangelio de Dios!

Dice allí ese verso: “hemos ungido a Absalón sobre nosotros.” Dios no lo puso, ellos lo ungieron. No podemos seguir con este tipo de espíritu en la iglesia. Es tiempo que todos lleguemos a un nivel de madurez.

Nosotros somos idólatras por naturaleza y causamos que los ministros caigan en impureza de motivación, porque siempre perseguimos espectáculo. Nunca se pierda usted lo divino buscando lo espectacular. A veces Dios no está en el fuego ni en el terremoto. Cuatro tipos de terrenos.

(2 Samuel 18: 19-20)= Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: (Esto es después de la muerte de Absalón) …¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?

Noten que lo que Dios está haciendo, es derrotando al espíritu de Absalón. – …Respondió Joab: hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto.

Aquí vemos a un individuo que quiere correr a dar las buenas nuevas; quiere correr con el evangelio; quiere correr a predicar la palabra de Dios. Él quiere correr a anunciar el movimiento presente; pero resulta que hay un primer corazón que está bien errado. Noten el corazón del liderazgo de aquella ciudad en el mismo capítulo pero en el verso 5…

…Y el rey mandó a Joab, a Abisaí y a Itai, diciendo: tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. – Aquí vemos favoritismo, aquí vemos pasarle la mano a la carne; no importa de donde provenga, venga de su propia familia, venga de su propio linaje, venga de su propia iglesia, donde quiera que haya carne en estos días, hay que darle con un fierro, ¡La carne tiene que caer en esta hora!

“Bueno…ese hermanito, la verdad, es que espiritualmente no anda bien y aporta muy poco, pero lo que está haciendo lo hace más o menos bien, tiene experiencia. No tiene unción, eso se ve, pero por lo menos, lo que hace, lo hace bien.” ¡Basta! No interesa lo que usted sepa hacer; si no tiene la unción de Dios para hacerlo o la rechaza, ¡Siéntese!

Y aquí hay uno de los predicadores que quiere ir corriendo. “Yo voy a correr”, dice el verso 19; “Yo voy a correr y voy a dar las noticias al rey”. Joab le dice: “Óyeme: no vayas para allá, como vas a ir si acabamos de matar al hijo del rey, no tienes nada que decir!”

(2 Samuel 18: 21)= Y Joab dijo a un etíope: ve tú, y di al rey lo que has visto. (El etíope había visto) …y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió.

(22) Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas?

(23) Mas él respondió: sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope. (¿Cuántos ha visto usted, de esos, hoy, por allí?)

(Verso 29)= Y el rey dijo: (Al hombre que había porfiado, corrido y adelantado al etíope.) El joven Absalón ¿Está bien? Y Ahimaas respondió: vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. (Veamos: Ahimaas no era quien tenía que salir, era el etíope. Él insiste, logra ser autorizado, corre y se adelanta al etíope y llega primero, pero no sabe nada… ¡No tenía nada qué decir!)

Hay muchos que están hablando, el púlpito ha sido profanado porque hay miles y miles de voces que no tienen nada que decir. Por eso los corazones están gimiendo y el clamor está subiendo cada vez que aparece alguien con palabra de Dios; es como si le gritaran: ¡No te vayas! ¡No nos dejes! ¡No queremos volver a lo mismo!

(30) Y el rey dijo: pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie.

Restaurando el primer tipo de corazón, ese tipo de liderazgo, que se cree que todo lo sabe pero no tiene nada que decir. Es aquel que le pasa la mano a la carne, porque quiere el folklore, él quiere todo lo que traiga el folklore. Las motivaciones están impuras. ¡Que se vean las luces! ¡Que se llene el templo!

Primero: Tenemos que darle muerte a Absalón.

Segundo: Tenemos que ir a la puerta, como hizo el rey. La puerta significa la alabanza y la adoración.

(2 Samuel 19: 11)= Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa? (Vemos que el pueblo quiere, el pueblo está deseoso de la verdad y muchos están cubriendo esa verdad)

(Verso 14)= Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre. (Aquí vemos que él y su siervo se convierten en un solo hombre. Estamos viendo la manifestación de los cinco ministerios para unificar el esfuerzo del cuerpo de Cristo, para canalizar el potencial que tenemos. El énfasis de la iglesia “A” con el énfasis de la iglesia “B”, con el énfasis de la iglesia “C”; son tres énfasis tras una sola causa. La unidad va mucho más allá de una tacita de café un día cualquiera por semana. ¿Cuántos saben que el salmo 133 dice que donde hay unidad, Dios bendice?

(Verso 18)= Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei, hijo de Gera, se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán. (Aquí vemos el segundo corazón, el corazón de Simei; esto significa: mi propia fama. Este es el corazón rebelde. Mire lo que dice aquí: Simei fue el hombre que maldijo a David cuando él salió de Jerusalén por primera vez por causa de la contienda de Absalón. Él fue el que se paró y le arrojaba piedras al rey con rebeldía. Usted que hoy está allí: quizás haya sido rebelde hasta hoy. Quizás su corazón no ha aceptado el evangelio de Dios, su corazón siempre ha cerrado las puertas, le arroja piedras con sus propias palabras, maldice lo que Dios está haciendo. A veces lo hacemos con nuestro testimonio, a veces lo hacemos con nuestra doctrina, negamos al Dios todopoderoso y soberano. Por causa de nuestra doctrina a veces no lo conocemos, pero tampoco lo queremos conocer. No queremos pagar el precio para llegar a esa intimidad. El corazón de Simei era un corazón rebelde.

(Verso 16)= Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió. (Dios quiere tocar su corazón. El movimiento profético está aquí para restaurar su corazón. Pero tiene que apurarse y descender, tiene que apurarse y humillarse ante Dios. No importa si usted es rebelde, no importa si nunca ha dado la cara, no importa cuanto ha ofendido, no importa cual fue su error, si es un corazón rebelde el que hoy lee esto, Dios quiere restaurarlo y así poder recibir al rey. – …Se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David.

(Verso 19)= Y dijo al rey: no me culpe mi señor de iniquidad; (Él está diciendo: “Por favor, no tomes en cuenta mis pecados”. Él dice: “No te apures, yo lo escribí en mi palabra, en 2 Corintios, cuando dice que yo voy a amar al pecador, no tomando en cuenta sus errores, no tomando en cuenta sus pecados, no tomando en cuenta su pasado.

¿Ha sido usted homicida? ¿Ha sido usted asesino? ¿Ha sido usted un adúltero? No importa lo que usted haya hecho alguna vez. Dios dice: “Yo no voy a tomar en cuenta tu pasado. Yo voy a perdonar todo tu pecado” – …Ni tengáis memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi Señor el rey salió de Jerusalén;

(20) Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, (Número uno: usted tiene que reconocer que es pecador, adentro o afuera. Recuerde que el pecado es errar en el propósito de Dios. Hay tantos afuera como adentro. Estamos hablando de cuatro tipo de corazones que incluyen a toda la iglesia.

Corazones que no están en el propósito de Dios; corazones que arrojan piedras con el pensamiento, que arrojan dardos con el espíritu, que son resistencia al mover de Dios. Él dice: “Te voy a perdonar todo tu pasado; quiero restaurar tu corazón para que recibas al rey)

…Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero, (Número dos: usted no puede ir porque el hermano le dice: “pasa al frente”. No puede ir porque el vecino le diga: “Yo creo que es contigo la cosa”.

Tiene que venir y ser el primero; levántese y venga corriendo cuando llamen a restauración.) …Para descender a recibir a mi Señor el rey. (Número tres: tiene que humillarse y reconocer que hay uno más Señor que usted.

Aquí vemos una tipología del que está perdido y va a ser restaurado. El verso 23, dice: …Y dijo el rey a Simei: no morirás, y el rey se lo juró.

Vemos aquí el tercer tipo de corazón. Verso 24: También Mefi

-Boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz.

El nombre Mefi-Boset significa “Vergüenza destructora”; aquí vemos una tipología de aquel que está descarriado. Dice que no había lavado sus pies. En Efesios dice: “Póngase el calzado de los pies con el evangelio de la paz”.

No había predicado más el evangelio, se había enfriado en las cosas de Dios. No se había cortado la barba, había perdido el apetito por la palabra de Dios y sus ropas ya no estaban limpias, porque se había alejado de la gracia de Dios.

Estaba manchado con pecado por aquí, otro pecado por allá, porque se había salido de la causa. Dice el verso 26: …Rey Señor mío; mi siervo me engañó. Quizás usted ha sido engañado, quizás usted se haya ido detrás de una doctrina falsa, quizás detrás de algún extremismo, no interesa de que parte venga.

Yo sé que de ese lado de la Web hay personas que están buscando la verdadera palabra de Dios. Hay personas que están buscando el verdadero maná del cielo y hay corazones descarriados y Dios dice: Yo quiero restaurar tu corazón. No se había lavado los pies, no tenía zapatos, no había predicado la palabra desde que el rey se fue. No se cortó la barba, perdió el apetito y sus ropas andaban sucias.

Pero hay otro tipo de corazón, el cuarto, y éste conmueve de una manera extraordinaria. Verso 31: …También Barzilai, (Barzilai significa “fuerte-hecho de hierro”) …galaadita descendió de Rogelio, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán. (Al otro lado) (32) Y era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim porque era hombre muy rico.

Aquí vemos una tipología de aquellos que cargaron la posta en el primer movimiento. Aquí vemos que aquellos que están un poco ancianos hoy. Aquí vemos aquellos Caleb y Josué que permitieron que nosotros empezáramos a entrar. Aquí vemos a aquellos que son de ochenta años, que cargaron el bastón en la primera vuelta.

El rey le dice a esa gente: …pasa conmigo, yo te voy a sustentar, pasa conmigo, ven para la ciudad; yo te voy a mantener. Eran aquellos que proveyeron toda su vida para el evangelio, por causa de la ignorancia o por causa de lo que fuese, por causa de la falta de sustento económico, por falta de venas suficientes para recibir la revelación del día, hicieron todo lo que pudieron para pasarnos la posta al día de hoy, a una nueva generación. Y el rey le está diciendo: …cruza el Jordán conmigo; no te quedes atrás, cruza el Jordán; yo sé que te sientes indiferente, pero cruza conmigo, ¡Te voy a ayudar!

(Verso 34)= Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén? (Lo primero que se le ocurre decir, es: yo no estoy muy fuerte, yo no puedo hacer eso que ustedes están haciendo ahora)

Quizás su corazón está diciendo: yo ya estoy cansado. Dios dice: todavía no se ha terminado la carrera; usted no la termina sin nosotros. Tiene que venirse con nosotros; ¡No se quede atrás! Él insiste que ya está viejo, que no quiere subir.

(35) De edad de ochenta años soy este día. Podré distinguir entre lo que es agradable y no lo es? (Dice: yo ya no tengo discernimiento, no estoy entendiendo esa palabra que ustedes tienen, yo ya no puedo discernir ahora si es esa alabanza es o no es de Dios.¡Yo ya no sé lo que está pasando!

¡Ya no tengo discernimiento! ¿Para qué voy a cruzar con usted? …Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? (No tengo apetito, no sé, esa palabra que usted predica es muy profunda, no la entiendo, nunca la había visto así; esa palabra es distinta, en mis tiempos no se hablaba de eso, sólo se hablaba del amor de Cristo, ahora usted habla de guerra, habla de milicia, no entiendo, no sé distinguir lo que está pasando.)

¿Oiré más la voz de los cantores y las cantoras? (No puedo ir con esa alabanza, es muy exuberante, es muy violenta, es muy fuerte; a mí me gustan los himnarios, estos cantores no los entiendo)

…¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi Señor el rey? (Usted se siente carga. Siente que si se sienta por allá, en el primer banco, donde se sentaba antes y todo el mundo lo reconocía, hoy usted sería una carga, un lastre, algo molesto.

¿Qué dice el Señor a su corazón? Cruza conmigo que yo te voy a mantener; hay otra posición para ti. Olvídate de los títulos, las luces de neón, de las estrellas, ellas sólo existen en el cielo; pero te necesitamos como miembro particular del cuerpo, necesitamos tu sabiduría, necesitamos tu experiencia, necesitamos tus años, necesitamos tu presencia, ¡Quiero que cruces el Jordán conmigo, dice el Señor!

Usted está descarriado, no se quede atrás, vamos a preparar un corazón para recibir al rey, para que él sea Señor en nuestro corazón para que luego pueda venir por la iglesia. Primero tiene que ser rey EN la iglesia, después tiene que venir SOBRE la iglesia y llevársela. Nadie verá al padre si no entramos en un mismo espíritu. Tiene que convertirse en Señor; en Señor de su vida, en Señor de su matrimonio, en Señor de su ministerio.

Cuatro corazones:

1)= Motivaciones impuras en el liderazgo de la iglesia de Dios.

2)= Los rebeldes que arrojan piedras con resistencia espiritual en medio de su pueblo.

3)= El descarriado que ya cree que no hay solución. Se cree que nadie ve la causa. Entonces ya no predica, ya no habla, ya no evangeliza, se abandona, se enfrió porque pensó que ya no valía la pena.

4)= Y por último usted, que me entregó la posta; no se quede atrás. Lo vamos a ayudar a discernir. Lo vamos a impactar con la milicia también. Usted que fue proveedor de todo lo que fue fundamento, ahora lo vamos a mantener.

Dios está diciendo: ¡Escuchen mis trompetas! Y preparen un corazón para la venida del rey. Que el corazón del pueblo vuelva a unirse con el corazón del padre. Que palpite al unísono con Él; que veamos la causa, que veamos las viudas, las madres solteras, la causa de la humanidad, que paguemos el precio por la solución, que produzcamos un evangelio que tenga sentido.

Cuarenta años en el desierto. Cuarenta jubileos ahora. Levántese y resplandezca, dice el Señor; ¡Ya es tiempo! …Pero es que… a mí me enseñaron esto… ¡Olvídelo! No te sirve eso ahora, dice Dios: ¡Yo estoy al frente otra vez!

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enero 1, 2015 Néstor Martínez