Cada creyente tiene una comunicación distinta y especial con su Señor. Cada hombre o mujer, en algún momento de su día, establece una comunión fluida con el Padre Celestial y, a partir de allí, le cuenta cosas, le dice todo aquello que no cabe en ninguna de las oraciones formales que hacemos en público. La pregunta, es: ¿Qué le cuenta usted a su Señor? ¿Cómo se lo cuenta? ¿De qué temas le habla? He aquí algunos elementos. No son todos ni es lo completo. Sólo es una figura del todo.
SUS PELIGROS
(Mateo 8: 24-25)= Y he aquí se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor! ¡Señor! ¡Sálvanos que perecemos!
LA pregunta, es: ¿Usted se defiende así de sus peligros o trata de combatirlos con sus propias fuerzas? ¿No tiene ningún pudor de acudir a él cuando esta en algún peligro, o prefiere luchar por usted mismo porque supone que es debilidad o cobardía pedirle ayuda?
SUS PREGUNTAS
(Mateo 24: 1-3)= Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
Los discípulos, es más que evidente, y a pesar que se suponía que eran muy versados en las cosas de Cristo por andar permanentemente con Él, no dudaron en formular una pregunta sumamente concreta ante una duda también concreta. ¡Y eran los que debían sabérselas a todas! Yo me pregunto como seremos nosotros como discípulos de Jesucristo; ¿Somos gente que se las sabe todas y jamás le pregunta nada a nadie o, por el contrario, recogemos esta lección de ignorancia divina y seguimos preguntándole al Señor todas aquellas cosas que aún no vemos? ¿Usted es así o prefiere dejarse llevar por su leal saber y entender o su muy particular forma de interpretar las escrituras, o por lo que alguien le dijo alguna vez y usted no se tomó el trabajo de comprobar a la luz de la Biblia si, efectivamente, eso era así?
SUS ENFERMEDADES
(Marcos 1: 29-30)= Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y enseguida le hablaron de ella.
Este pasaje siempre me dejó una duda que, quizás, es la misma que le ha dejado a usted: Jesús, de acuerdo con lo que se nos ha contado fue su ministerio y sus capacidades espirituales, ¿No estaba en condiciones de saber, por sí mismo, y sin necesidad de que nadie se lo comentara, que la suegra de Pedro estaba enferma? ¡Por supuesto que podía hacerlo! ¿Y entonces? Él esperó que alguien se lo dijera, ya que al hacerlo, por su propia fe, ponía en marcha el tremendo mecanismo potencial del poder de Dios manifestado en la sanidad física.
SUS DIFICULTADES
Marcos 6: 35-36)= Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: el lugar es desierto, y la hora muy avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer.
Los discípulos hicieron exactamente lo que una gran mayoría de creyentes hoy, haría: Suponer que Cristo (Que es decir: Dios mismo), está para cosas “muy grandes” y que por eso, no puede ocuparse de aspectos tan superfluos como era, en ese momento, el de procurar comida para quienes habían ido a escucharlo. ¿Usted es así con sus dificultades? ¿Cree que solamente puede “molestar” a Dios con pedidos tremendamente grandes, pero no con esas pequeñas cosas que, a veces, usted necesita imperiosamente? ¿Cristo es Cristo solamente en el templo de su congregación y deja de serlo ante el menor inconveniente de su vida cotidiana?
SUS NECESIDADES
(Marcos 10: 46-51)= Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud. Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.
Bartimeo tenía una necesidad que estaba por encima de las demás: recobrar la vista. Mendigaba y, se supone, se alegraría cuando oía caer alguna moneda que se le daba, pero en la instancia crucial eligió lo de fondo, tirando su capa, (Que era su único bien propio) y abandonando su sitio de mendicidad. Ahora bien; Jesús, ¿No sabía lo que Bartimeo le iba a pedir?
SUS FRACASOS
(Marcos 9: 14-28)= Cuando llegó adonde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos; y escribas que disputaban con ellos.
Y enseguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.
Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?
Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual donde quiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.
Respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuando he de estar con vosotros? ¿Hasta cuando os he de soportar? Traédmelo.
Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: desde niño.
Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.
Jesús le dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible.
E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu inmundo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: está muerto.
Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.
Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?
(Lucas 5: 5)= Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red.
SUS PROBLEMAS FAMILIARES
(Lucas 9: 37-38)= Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro. Y he aquí, un hombre de la multitud clamó, diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo.
Es notorio que ese hombre, judío y religioso, se acercó a Jesús, – más allá de por fe -, por una necesidad imperiosa: solucionar en su hijo un problema que después se aclara, era de posesión demoníaca. Su familia lo llevó a buscar ayuda, antes de procurar hacerlo, por orgullo o falsos pudores, por sus propios medios.
SUS DESILUSIONES
(Lucas 24: 18-20)= Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?
Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y como le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.
La desilusión de Cleofás es más que evidente. Recién luego de la crucifixión, como le sucedió a tantos otros, pudo ver la dimensión de Cristo. Y fue precisamente a contárselo a él mismo, resucitado, evidenciando haber tenido revelación con respecto al primer paso, pero sin poder ver todavía el siguiente.
SUS DESCONSUELOS
(Juan 11: 21)= Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero maría se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Nadie puede decir que Marta no tenía su fe, pero es notorio que esa fe no estaba completa. Creía una parte de lo que Jesús era capaz de hacer: esto es: la sanidad. La resurrección no se le había pasado por su mente. María, en cambio, aguardaba el milagro sin siquiera imaginar cual sería. Una desconsolada, la otra serena y quizás confiada.
SUS VICTORIAS
(Lucas 10: 17)= Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre.
¡Qué notable! ¡Como pasan los tiempos en la iglesia pero no las predilecciones! Pregúntele a cualquier miembro de la más anónima congregación del planeta en qué ministerio le gustaría más servir y, seguramente, habrá de decirle que en el de Liberación. Inútil será tratar de hacerle entender que tal ministerio no existe como tal, sino que es una autoridad natural en el creyente que este puede utilizar tal cual lo hiciera Jesús cuando la situación así lo requiera. Toda explicación será bienvenida, aceptada y hasta considerada, pero las predilecciones “espirituales” de batallar contra los demonios, es lo suficientemente atractiva como para que la mayoría de la gente que puebla hoy por hoy nuestras iglesias, se esmere por ubicarse en esos quehaceres. Es evidente que luego, en cada lugar, el prestigio de esa persona crecerá lo suficiente como para ganarse el respeto de todos sus hermanos, sencillamente por haber estado, – por ejemplo -, trabajando en la carpa de liberación de las campañas de Carlos Anacondia. ¿Nunca observó algo así? Bien; no es nuevo. Los discípulos tuvieron las mismas vivencias. Simplemente, en este caso, recuerde la respuesta que le dio Jesús a ellos. Aquí le dejo, en el núcleo final de este trabajo, esas respuestas de Jesús, claras, concisas, sin capítulo ni versículo para hacerlas, aún, más contundentes.
SUS RESPUESTAS
1)= A sus Peligros: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?
2)= A sus Preguntas: Mirad que nadie os engañe…
3)= A sus Enfermedades: A la suegra de Pedro, simplemente la tomó de la mano. Eso fue suficiente para que la fiebre la abandonara en ese mismo instante. ¿Qué dice la Medicina con respecto a la fiebre? Que es una señal de un proceso infeccioso en el organismo. ¿Qué dijo Jesús? Al reprenderla, lo que dijo es que es un demonio. ¿A quien le creeremos?
4)= A sus Dificultades: A sus discípulos les dijo: Dadles vosotros de comer, que es como si hoy mismo le dijera a usted: Inténtalo, yo estoy contigo…
5)= A sus Necesidades: Es válido exactamente lo mismo que le dijo a Bartimeo: Vete, tu fe te ha salvado.
6)= A sus Fracasos: En el caso del muchacho endemoniado, a sus discípulos les aconsejó oración y ayuno. En el caso de la pesca y sus fracasos, haciendo doblar las rodillas de Pedro cuando este comprobó el poder manifestado.
7)= A sus Problemas Familiares: Como hizo con el muchacho endemoniado, haciéndose cargo de la situación y dándole solución inmediata en base al poder de Dios y al margen de sabiduría de hombres.
8)= A sus Desilusiones: ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas? ¿No será necesario que su orgullo humanista padezca estas cosas?
9)= A sus Desconsuelos: Lo mismo que a Marta y María: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
10)= A sus Victorias: Regocíjate de que tu nombre está escrito en los cielos…
(Santiago 1: 5)= Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del señor.
(Apocalipsis 5: 9-10)= Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes. Y reinaremos sobre la tierra.