Me pregunto cuantas veces habrás escuchado hablar, enseñar o predicar sobre lo concerniente a los postreros tiempos. Seguramente muchas. ¿Y que has pensado al oír eso? Si aquí hubiera un foro de opinión, creo que tendría no menos de doscientas respuestas distintas.
Porque, si bien los cristianos, con las diferencias del caso, tenemos cierta información globalizada respecto a las cosas fundamentales, lo de los últimos tiempos, es un tema que todavía no ha sido develado ni revelado de forma que nos satisfaga y nos deje con la certeza de conocerlo.
¿Cuándo son esos postreros tiempos? ¿Cuándo llegan y con que señales? ¿Cómo debemos interpretarlo? ¿Es algo literal, geográfico e histórico o tiene una tipología simbólica que difiere a todo lo que hemos enseñado y aprendido.
Espero no sumar confusión a la ya existente ni abrir más rutas de errores que nos introduzcan en las garras satánicas ávidas de hacernos perder el tiempo merced a la infinita cantidad de engaños que hemos asumido como Palabra de Dios.
De allí que, para comenzar por donde se debe, si es que deseamos elaborar un estudio completo, profundo y con apuntes concretos, en primer lugar deberemos recalar en un diccionario común de la Real Academia española, para ver que cosa o que cosas llevan el calificativo de Tiempo.