El libro que voy a compartirte fue publicado en 2003, cuando este ministerio comenzaba a salir al mundo con su mensaje de enseñanza por fuera de todas las estructuras religiosas. Deberás leerlo teniendo en cuenta el legendario consejo de Pablo, examinando todo y rescatando lo bueno. Porque, así como te encontrarás con muchas cosas que evidentemente están pasadas de tiempo y de moda en la iglesia, así también hallarás conceptos muy puntuales que parecerían haber sido escritos hoy mismo.
Aprovéchalo e incorpora lo que sea buena enseñanza a tu caudal de conocimiento contemporáneo. A veces, para conducir bien un vehículo, además de no sacar la mirada de lo que viene, cada tanto conviene y es necesario darle un vistazo al espejo retrovisor para ver qué vamos dejando atrás.
El Trigo y la Cizaña
Por: Harold Camping
Family Stations, Inc.
Introducción
Una de las características más maravillosas de la Biblia es su perfecta consistencia. Es decir, la Biblia entera es perfectamente verdadera y confiable. Por tanto, cuando una verdad cualquiera ha sido correctamente aprendido de la Biblia, esa verdad nunca será negada o comprometida por otras citas Bíblicas. Esta consistencia perfecta de la Biblia es de esperarse porque la Biblia es la Palabra de Dios. En estos últimos años, por la misericordia de Dios, hemos llegado a darnos cuenta de la verdad de que, simultáneamente con el comienzo de la Gran Tribulación, la Era de la Iglesia ha llegado a su final.
La consecuencia del final de la Era de la Iglesia es que Dios ya no usa más a las congregaciones locales para evangelizar al mundo. En realidad, el Espíritu Santo ya no salvará más a nadie en la congregación local. Además, puesto que Dios ha abandonado a las congregaciones locales, Satanás como el hombre de pecado, pareciendo como un ángel de luz, gobierna en todas y cada una de las congregaciones locales. Consecuentemente, a los creyentes verdaderos, si no han sido ya echados, se les ordena salir.
Mucha información sobre este asunto tan triste y traumático ha sido ya publicada en el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”. Este libro “El Trigo y la Cizaña”, incluye información adicional que ha sido encontrada en la Biblia. Esta información adicional corrobora y enfatiza perfectamente las mismas verdades ya establecidas en el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”. Si bien es cierto que este es un estudio sumamente doloroso, se deriva totalmente de la Biblia. Es nuestra esperanza que el mismo ayudará al lector a escudriñar la Biblia aun más diligente y cuidadosamente como nunca antes lo ha hecho.
Capítulo 1
El Trigo y la Cizaña
En el mismísimo centro del mensaje del Evangelio está la parábola del trigo y la cizaña. Encontramos esta parábola registrada en Mateo 13:24-30, donde Dios dice:
Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
La Biblia nos da el significado espiritual de esta parábola en Mateo 13:37-43, donde leemos:
Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
Nos daremos cuenta de que la parábola en estos versículos, enseña que en el fin del mundo habrá una separación de los individuos salvos, quienes son llamados “el trigo”, y de los individuos que pensaban que eran salvos, pero que en realidad nunca llegaron a ser salvos. Ellos son llamados “la cizaña”. Inmediatamente, podemos saber lo siguiente:
1 – El campo es el mundo. Puesto que las congregaciones locales han sido colocadas alrededor del todo el mundo, podemos entender que el trigo y la cizaña se encuentran en estas iglesias. La buena semilla son los hijos del Reino, es decir, ellos han sido salvos. A través de toda la era del Nuevo Testamento hasta el comienzo de la Gran Tribulación, a las iglesias locales se les había dado la comisión y el mandato de evangelizar al mundo. Además, aquellos que llegaron a ser creyentes debían hacerse miembros de una iglesia local si era posible.
2 – Cerca del final de la era de la Iglesia, las congregaciones locales podían hallarse a través de todo el mundo, y eso está en armonía con el lenguaje de esta parábola, la cual declara que el campo donde la semilla fue sembrada es el mundo.3. La cizaña son las malas hierbas que parecen virtualmente idénticas al trigo. Ella representa a aquellos que están todavía en el reino de Satanás, es decir, que no son salvos. Sin embargo, éstos, durante la era de la iglesia, se hallaban en las mismas iglesias donde los verdaderos creyentes se encontraban.
Ellos estaban totalmente mezclados con los creyentes verdaderos y se parecían mucho a ellos, tanto que era imposible separarlos con exactitud de los creyentes verdaderos. Mateo 13, versículos 29 y 30, enseña que la cizaña debía permanecer con el trigo. En otras palabras, si se hace un intento de separar la cizaña del trigo podría suceder que el trigo también sea eliminado. Para comprender esto en forma más completa, comenzaremos nuestro estudio de esta tan informativa parábola examinando cuidadosamente el carácter de las iglesias locales como han existido a través de toda la era del Nuevo Testamento.
Los Miembros de la Iglesia
El primer interrogante que debe hacerse es: ¿Quiénes son los miembros de las congregaciones locales? Esta pregunta debe hacerse porque en esta parábola, el trigo y la cizaña simbolizan a los miembros de la iglesia. La respuesta Bíblica debe ser, optimistamente, que los miembros son aquellos que han llegado a ser verdaderamente salvos. Con esta verdad en mente, muchas iglesias fácilmente proclaman que su congregación es una membresía salva.
Se refieren a su membresía como “miembros en total comunión”. En otras palabras, ellas creen que todos y cada uno de sus miembros son verdaderos hijos de Dios. Ellas creen que la prueba de esto es que todos y cada uno de los miembros han sido bautizados en agua, han hecho una confesión personal de fe, están de acuerdo en que las doctrinas de su iglesia son Bíblicas, asisten a los servicios de adoración en forma aceptablemente regular, y viven una vida decente y moral.
Por cierto, si un miembro se vuelve divisivo o comienza a vivir inmoralmente, es excomulgado. De esta manera, los líderes espirituales de la congregación creen que la membresía está siendo mantenida salva. Habiendo dicho todo esto debe hacerse la gran pregunta: ¿Quién hace la decisión que permite a algún individuo que profesa a Cristo que se convierta en miembro de la congregación? La respuesta es: el pastor y los ancianos y diáconos hacen esa decisión.
Ellos examinan cuidadosamente la conducta de la persona y su profesión de fe en Cristo, y hacen la decisión de que la persona ha sido salva, y por lo tanto, tendrá que ser un miembro en completa comunión. Hasta donde ellos pueden discernir, esta persona es ciertamente semilla que crecerá como trigo. Pero en ello descansa un problema enorme. ¿Pueden estos pastores o ancianos o diáconos mirar dentro del alma de esta persona y saber con absoluta certeza que este individuo ha recibido una nueva alma resucitada?
La respuesta es obvia. Por supuesto que no pueden. Solamente Dios puede hacer eso. ¿Entonces cómo pueden ellos saber que esta persona ha sido verdaderamente salva? ¿No es cierto que mucha gente puede dar una apariencia de salvación aun cuando no es verdaderamente salva? Dios trata con este problema en Hebreos 6:4-6. Este pasaje enseña lo siguiente:
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
A medida que examinamos estos versículos, podríamos pensar que ellos están hablando acerca de una congregación de miembros salvos. Frases tales como, “gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios”, seguramente deben referirse a aquellos que han sido salvos.
Sin embargo, en esta cita Dios habla de una congregación que ha sido traída muy de cerca al reino de Dios, pero consiste principalmente de miembros no salvos. Sabemos que entendemos estos versículos correctamente porque el mismo pasaje habla de recaer, y eso es imposible si una persona ha sido realmente salva. A una persona verdaderamente salva se le ha sido dada vida eterna, y nada puede separarlo del amor de Dios. Además, en el mismo contexto de Hebreos 6, Dios dice en el versículo 9:
Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.
En otras palabras, en este pasaje Dios no está hablando de aquellos que han sido salvos. Más bien, El está hablando de aquellos que podrían fácilmente ser identificados con quienes han sido salvos, pero en realidad, no fueron salvos. De esta forma, se nos hace entender cuán imposible es saber con certeza cuáles miembros de iglesia son salvos y cuáles todavía no son salvos.
Por Sus Frutos Los Conoceréis
Ciertamente la Biblia declara en Mateo 7:20: Así que, por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso este versículo no nos dice que podemos conocer a los creyentes verdaderos por medio de observar cuidadosamente los frutos espirituales que ellos han producido? El principio es verdadero, pero ¿qué ser humano está calificado para conocer verdaderamente el fruto producido por la vida de otra persona? Un pastor, un anciano, o cualquier miembro de una congregación, puede parecer una persona piadosa por fuera, dedicada a servir al Señor.
Pero desconocido a los demás, él puede tener un deseo intenso por riqueza, o puede tener deseos sexuales malos, o puede tener un orgullo grande que no es fácilmente discernible. A los ojos del público puede parecer muy piadoso, pero en su vida privada él puede mostrar que difícilmente podría ser un creyente verdadero. O quizá está viviendo tan piadosamente como le es posible debido a que, dentro de su corazón, él está confiando en sus propias buenas obras como base para salvación.
Sin lugar a dudas, la declaración “por sus frutos los conoceréis” puede ayudar a cualquier individuo a analizar su relación personal con Dios. El conoce sus propios pensamientos, motivos y deseos. El puede saber si el fruto de su vida alcanza las normas de Dios establecidas en la Biblia. Es también cierto que Dios conoce todas las cosas acerca de esta persona, y conoce precisamente si el fruto de la vida de esta persona indica que es creyente verdadero. Pero en el mejor de los casos su prójimo solamente puede suponer que ese individuo es verdaderamente salvo.
A fin de cuentas, el fruto que debería ser visto en la vida del creyente verdadero es la obediencia a Dios. Por lo tanto, la orden de nuestro día de dejar la congregación local es una prueba mediante la cual una persona puede saber si es, en realidad, un verdadero creyente. Por otra parte, más adelante en este estudio, nos serán recordadas las palabras de Dios en II Corintios 11 donde Dios habla de Satanás, que viene como ángel de luz, y sus ministros. En ese contexto, Dios habla de los ministros de Satanás como “ministros de justicia”.
Esto nos ayuda a ver la extrema dificultad en conocer si alguien es verdaderamente salvo. De esta manera, somos llevados de regreso a la enseñanza de la parábola del trigo y la cizaña de que la separación debe ocurrir en el fin del mundo. Sin duda, debemos darnos cuenta que es imposible para cualquier pastor, anciano, o diácono en forma positiva averiguar si algún individuo en la congregación es verdaderamente salvo. No es de extrañar, entonces, que al hablar Dios de la congregación local en Sardis, El declara en Apocalipsis 3, versículos 1 y 4:
Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas
Obviamente, podemos ver en seguida que en la iglesia de Sardis unos pocos miembros eran trigo, pero la mayoría eran cizaña. Dios vio los corazones de los miembros de la iglesia en Sardis, y El puede declarar con exactitud que solamente unos cuantos eran creyentes verdaderos.
Los Miembros, que son el Trigo y la Cizaña, No Pueden Ser Separados
Ya podemos comenzar a ver la realidad inicial de la parábola del trigo y la cizaña. Las iglesias se van a encontrar a través del mundo entero. La membresía de esas iglesias parece ser salvas, es decir, parecen ser trigo. Pero en toda iglesia, tal como en la iglesia de Sardis, existen aquellos que se identifican con el lenguaje de Hebreos 6:4-6. Exteriormente, la membresía total es considerada como trigo. Pero en realidad, una parte de la congregación es cizaña como fue la situación en la iglesia de Sardis. No hay una buena manera de separar el trigo de la cizaña.
A través de toda la era de la iglesia, el trigo y la cizaña han crecido juntos. Por fuera, la conclusión es que todos los miembros de cualquier iglesia razonablemente fiel a la Biblia, deben ser salvos. Todos ellos tienen la apariencia de ser trigo. Pero ninguno puede saber con toda seguridad si ellos son salvos. Nadie puede saber con plena seguridad de que ellos no son cizaña. La parábola continúa. En el fin del mundo, el trigo es separado de la cizaña, y la cizaña es atada junta, en preparación para ser lanzada al fuego. ¿Cómo se lleva a cabo esto? Dios contesta esto en los versículos 39 al 41 de Mateo 13:
El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
Otra vez, deben hacerse preguntas. ¿Cuál tiempo de la historia se identifica con la frase “el fin del mundo”? ¿Quiénes son los ángeles? En realidad, ¿cómo se recogerá la cizaña? ¿Cómo se realizará esta separación? ¿Acaso Cristo no hace su aparición en forma repentina en el último día? ¿Acaso en ese día final no todos los cuerpos de los creyentes serán resucitados como cuerpos espirituales gloriosos e inmediatamente serán arrebatados para estar con Cristo en el aire? (Vea I Tesalonicenses 4:17).
Simultáneamente, ¿Acaso no todos los creyentes que estén viviendo en ese momento serán transformados instantáneamente en cuerpos espirituales gloriosos y también, instantáneamente, serán arrebatados para estar con Cristo en el aire? (Vea I Tesalonicenses 4:17 y I Corintios 15:51-52). ¿Acaso en ese último día, los no salvos que murieron previamente no serán resucitados para comparecer en el juicio? (Juan 5:28-29). ¿Qué no en ese último día los no salvos que estén viviendo en ese tiempo también comparecerán delante del Juicio? (Vea Juan 12:48).
Todas las preguntas antes mencionadas son todas ciertas. Por tanto, ¿Cómo puede el lenguaje de Mateo 13:40-43 concerniente a la separación del trigo y la cizaña en el fin del mundo ir de acuerdo con estas verdades? Para entender esto tenemos que examinar varias palabras claves adicionales en esta parábola. La primera palabra es “mies”. Dios usa esta palabra en conexión con Su plan de traer el Evangelio al mundo a fin de que el fruto de la mies – aquellos que llegan a ser salvos – pueda ser introducido al reino de Dios. Leemos en Mateo 9:36-38:
Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
Fácilmente podemos darnos cuenta en base a estos versículos que la mies tiene que ver con gente siendo salva. ¿Pero quiénes son los obreros que Dios usa para traer esta mies (cosecha) de gente salva? En Mateo 13:39, Dios habla de segadores en el fin del siglo como ángeles que llevan el Evangelio al mundo a fin de que la gente pueda ser salva. ¿Enseña la Biblia que Dios usa ángeles? Obviamente, debemos examinar la palabra “ángeles”.
Ángeles o Mensajeros
En el Antiguo Testamento, la palabra Hebrea malak, la cual es frecuentemente traducida “ángeles”, a veces también se traduce “mensajero”. Esto también es cierto en el Nuevo Testamento. La palabra griega del Nuevo Testamento aggelos se traduce frecuentemente «ángel”. Pero a veces estas palabras también son traducidas correctamente como “mensajero”. A medida que examinamos versículos que contienen la palabra malak o aggelos, encontramos que el mensajero que se tiene en mente puede ser Dios mismo, o pueden ser humanos que tienen un mensaje que entregar. El contexto dentro del cual se halla el versículo debe determinar la traducción apropiada. Por ejemplo, leemos en Malaquías 3:1:
He aquí, yo envío mi mensajero (malak), el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel (malak) del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.
La palabra “mensajero” se usa dos veces en este versículo. El primer “mensajero” debe ser Juan el Bautista quien fue enviado por Dios a anunciar a Jesús como “el Cordero de Dios”. El segundo “mensajero” es claramente Cristo quien es el Señor, el mensajero del pacto. En realidad, en el Antiguo Testamento la palabra malak se traduce más de 100 veces como “ángel” y casi 100 veces como “mensajero”.
Normalmente, cuando se traduce “mensajero”, está hablando de hombres que traen cierta clase de mensaje a otros. Sin embargo, como hemos visto en Malaquías, el mensajero puede ser Dios mismo. En el Nuevo Testamento, la palabra aggelos se traduce como “ángel” cerca de 180 veces y como “mensajero” siete veces. Por ejemplo, en Mateo 11:10-11, la Biblia habla de Juan el Bautista como un mensajero de Dios. Allí leemos:
Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero (aggelos) delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
Podemos ver claramente, por lo tanto, que el Hebreo malak en el Antiguo Testamento y el Griego aggelos en el Nuevo Testamento deben ser cuidadosamente examinados en el contexto en el cual se encuentran para determinar si están hablando de Dios mismo, o de humanos. Eso nos lleva de regreso a Mateo 13:39, donde Dios habla de una mies o cosecha donde los segadores son ángeles. ¿Podemos estar seguros de que la palabra aggelos en este versículo, la cual fue traducida como “ángel” por los traductores de la Biblia, está hablando de ángeles y no de los salvos, quienes, como mensajeros de Dios, llevan el mensaje del Evangelio al mundo? En respuesta a esta pregunta, examinaremos la declaración de Dios en Juan 4:35-38:
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
Estos versículos muestran claramente que los segadores recogiendo la cosecha son aquellos que han llegado a ser salvos. Obviamente son aquellos que, como mensajeros de Dios, se les ha ordenado llevar el Evangelio al mundo. Ellos proclaman fielmente la Palabra de Dios de manera tal que Dios pueda aplicar la Palabra a los corazones de los elegidos para salvación. De esta manera, aquellos que han llegado a ser salvos son la cosecha de creyentes que entran en el reino de Dios.
Por tanto, volviendo a Mateo 13:37-43, la palabra Griega aggelos, que se encuentra en los versículos 39 y 41, sería más exactamente traducida “mensajero”. Los ángeles no recogen la cosecha. Es recogida por los creyentes que llevan el Evangelio al mundo a fin de que la cosecha -aquellos que han llegado a ser salvos – pueda ser segada e introducida al Reino de Dios. De esta manera, en la primera parte de la parábola del trigo y la cizaña, los creyentes son llamados la semilla que produce trigo. Pero al continuar la parábola, los creyentes verdaderos son llamados mensajeros que están para recoger la cosecha del trigo.
El Fin del Mundo
Pero qué acerca de la frase «el fin del siglo», que se encuentra en Mateo 13, versículos 39 y 40:
El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.
¿Cómo debemos entender esta frase? Para responder a esta pregunta tenemos que examinar cómo usa Dios esta frase “el fin del siglo” en cualquier otro lugar de la Biblia. En Hebreos 9:26, leemos:
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
Por una parte, en este contexto la frase “consumación de los siglos” señala hacia el año 33 D.C. cuando Cristo fue a la cruz a pagar los pecados de los elegidos. Así, la frase “consumación de los siglos” puede incluir la totalidad de la era del Nuevo Testamento. Este período final que dura aproximadamente 2,000 años es el fin del mundo el cual habrá durado unos 13,000 años. La frase se usa de manera semejante a cuando Dios usa la frase “los postreros días” en Hechos 2:17.
Puede mostrarse que en el contexto de Hechos 2, el término “los postreros días” incluye la era completa del Nuevo Testamento. Sin embargo, volviendo a Hebreos 9:26, en este contexto, la frase “la consumación de los siglos” puede enfocarse sobre el juicio que Jesús experimentó a favor de quienes El vino a salvar. Ese juicio está relacionado al juicio del último día cuando todos los no salvos serán juzgados. Así, Hebreos 9:26 no es decisivo en informarnos cómo entender la frase “el fin del mundo”. No obstante, en Mateo 24:3 encontramos la misma frase. En este contexto, la expresión es de más ayuda en mostrarnos cómo entender la frase “el fin del mundo”. Leemos:
Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
Este versículo sirve como introducción a la información expuesta en Mateo 24 que enseña el tiempo y el carácter de la Gran Tribulación. Este capítulo también enseña que la Gran Tribulación es seguida inmediatamente por el regreso de Cristo en el fin del mundo. De esta manera, podemos tener la seguridad que el término “fin del mundo” puede identificarse claramente con el tiempo de la Gran Tribulación.
Significativamente, es durante el tiempo de la última parte de la Gran Tribulación cuando la cosecha final de creyentes será recogida. Como aprendimos en el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”, en el tiempo de la “lluvia tardía”, una “gran multitud la cual nadie podía contar” llegarán a ser creyentes (Apocalipsis 7:9-14). A medida que individuos creyentes llevan el verdadero Evangelio a todo el mundo, esta cosecha final de almas es introducida al reino de Dios.
Es también el tiempo cuando aquellos que son salvos se les manda salir de la iglesia local. Esto es así porque en la institución de la iglesia, la cual consiste de todas las congregaciones locales, el Espíritu Santo ya no está aplicando la Palabra de Dios a los corazones de ninguno. De esta manera, podemos tener la seguridad de que la frase “el fin del mundo” claramente puede identificarse con los eventos que ocurren durante la Gran Tribulación, un período que termina con el regreso de Cristo en el último día de la existencia de esta tierra. Hemos aprendido que la parábola del trigo y la cizaña se enfoca en el tiempo de la Gran Tribulación. Tenemos ahora que comenzar a entender la declaración de Dios de cómo vino a existir la cizaña dentro de la congregación local. En el siguiente capítulo, nos daremos cuenta de la identidad del enemigo que sembró la cizaña.
Capítulo 2
El Enemigo que la Sembró es el Diablo
En Mateo 13:39, Jesús hace una declaración muy importante. El allí declara: “El enemigo que la sembró es el diablo”. Hasta aquí, hemos aprendido en nuestro estudio que el trigo (los miembros de iglesia que son cristianos verdaderos) y la cizaña (los miembros de iglesia que no han sido salvos), coexistieron a través de toda la era de la iglesia en las congregaciones locales. En esta declaración de Mateo 13:39, Dios revela que Satanás está definitivamente involucrado en las congregaciones locales.
Esto lleva nuestra atención a esta pieza de información tan solemne e importante. Por lo tanto, es muy esencial que examinemos las declaraciones de la Biblia en cuanto a cómo Satanás ha estado involucrado en las iglesias a través de la era de la iglesia. A fin de entender esto, tenemos que volver atrás y mirar las declaraciones Bíblicas concernientes a este asunto totalmente importante. A veces tenemos la idea de que a raíz de la victoria de Cristo en la cruz, y a raíz de lo que leemos en Apocalipsis 20, ya Satanás, en gran manera, ha sido sacado de la guerra espiritual, la guerra que continúa entre Cristo y Satanás.
Por eso, podemos adoptar rápidamente la idea de que, a través de toda la era de la iglesia, las congregaciones locales existieron en una manera muy segura, y que ellas no tuvieron que preocuparse mucho acerca de la participación satánica. Sin embargo, cuando examinamos cuidadosamente las declaraciones Bíblicas concernientes a las actividades y las prerrogativas y oportunidades de Satanás a través de toda la era Nuevo Testamentaria, encontramos que es una historia muy diferente.
Satanás es Atado
Primero, deseamos averiguar lo que Apocalipsis 20:2-3 está enseñando acerca del aprisionamiento de Satanás. Allí leemos:
Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
Hemos leído esta cita muchísimas veces, pero probablemente no habíamos entendido lo que significa. ¿Qué significa que Satanás fue atado y más tarde suelto? Basado en lo que leemos en Hebreos 2:14, sabemos que cuando Cristo fue a la cruz, Satanás fue destruido en cierto sentido. Allí leemos:
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él (Cristo) también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.
Y de Apocalipsis 13, sabemos que a Satanás se le propinó un golpe de muerte. Leemos en Apocalipsis 13:3, donde Dios habla acerca de Satanás:
Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.
Y a causa de la victoria de Cristo en la cruz, podemos estar seguros de que Satanás fue arrojado del cielo. Leemos en Apocalipsis 12:9:
Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Y anticipando la victoria de Cristo en la cruz, El dice en Lucas 10:18
Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo
Cuando examinamos estos versículos, concluimos muy correctamente de que, en el evento de la cruz, a Satanás se le dio un golpe mortal. Es decir, el hecho de que Cristo soportó la ira de Dios por nuestros pecados también garantizó que, en el fin del mundo, Satanás será arrojado dentro al infierno eterno. Hemos entendido esto muy correctamente. Por eso es que leemos en Apocalipsis 20:10:
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos
Ya no Engañará Mas a las Naciones
Sin embargo, leemos también algo muy interesante en Apocalipsis 20, lo cual debería ser analizado por partes dentro de nuestro pensamiento. Leemos en Apocalipsis 20:3:
Y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
Aprendimos ya, en el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”, que el final de los mil años es el comienzo de la Gran Tribulación. Por lo tanto, la expresión “para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años”, parece implicar que ahora que estamos en el tiempo de la Gran Tribulación, el diablo de nuevo es capaz de engañar a las naciones. Esto es así porque los mil años, durante los cuales estuvo atado, finalizaron con el comienzo de la Gran Tribulación.
Comencemos a revelar la verdad de la expresión: “para que no engañase más a las naciones”. Previo al tiempo de la cruz, sabemos que Cristo fue el predicador perfecto, y sin embargo, prácticamente nadie llegó a ser salvo. Cristo predicó por tres años y medio, y al final de ese tiempo, tan sólo unos cuantos parecían ser salvos o llegaron a ser salvos realmente durante Su ministerio.
Hay plena evidencia de que, con la excepción de unos pocos, prácticamente nadie llegó a ser salvo. Hemos aprendido que mientras Cristo predicaba, y El fue el predicador perfecto, Satanás estaba allí para arrebatar esa Palabra a fin de que esta no echara raíz en el corazón de quienes la oyeron. Debemos recordar que se requieren dos cosas para que la Palabra de Dios traiga salvación a alguien. En primer lugar, la Palabra que es predicada o declarada debe ser la Palabra de Dios.
Sabemos eso en base a Romanos 10, versículo 17, donde Dios dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios En segundo lugar, la Palabra predicada debe ser aplicada por el Espíritu Santo a los corazones y vidas de quienes Dios está planeando salvar. Aprendimos de la parábola del sembrador, en Lucas 8, que Satanás puede impedir que la Palabra predicada produzca frutos espirituales.
Jesús explica esto en Lucas 8:12: Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Así que, vemos muy claramente que, antes del tiempo de la cruz, esta es la manera como Satanás era totalmente exitoso en impedir la salvación. Cada vez que la Palabra de Dios era declarada, Satanás estaba allí para arrancarla, para que no echara raíz en los corazones de quienes la oyeron.
El pudo, por lo tanto, engañar a las naciones, porque en el mundo entero, dondequiera que el Evangelio era predicado, esa habría sido la situación. Estamos asombrados, y sin embargo es una verdad que Dios nos dio, que cuando Jesús estaba predicando, eso es exactamente lo que estaba sucediendo. Estaba sucediendo en el templo, en las sinagogas, y junto a la playa. Esa es la razón por qué vemos muy pocos resultados, aunque Jesús fue el predicador perfecto.
Satanás Atado y el Espíritu Santo Gobernando
Ese aspecto particular de la actividad de Satanás fue detenido en el tiempo cuando Cristo fue a la cruz. A medida que la iglesia Nuevo Testamentaria estaba desarrollándose, Satanás fue atado en el sentido de que él no podría frustrar la Palabra de Dios arrancándola de los corazones de quienes Cristo tenía la intención de salvar. Cuando Cristo venció a Satanás al ir a la cruz, esa posibilidad llegó a su fin.
En este sentido, a través de toda la era de la iglesia, Satanás estuvo atado. Más que eso, el Espíritu Santo había sido derramado. Así, comenzando en Pentecostés en el 33 A.C. y a través de toda la era de la iglesia Nuevo Testamentaria, Dios Espíritu Santo había estado en medio de toda congregación que reconocía a la Biblia como la Palabra de Dios. En estas iglesias, Dios aplicó Su Palabra a los corazones y vidas de los elegidos.
Vemos literalmente esta verdad, en forma muy dramática, cuando miramos Pentecostés en el año 33 D.C. Pedro predicó un sermón y cerca de 3,000 personas fueron salvas. Obviamente Pedro, ni con mucho, era el predicador perfecto que fue Cristo; sin embargo, la realidad es que cerca de 3,000 llegaron a ser verdaderamente salvos ese día de Pentecostés. Esta es una evidencia dramática de la declaración de que Satanás fue atado para que no engañase más a las naciones y también el Espíritu Santo estaba activamente salvando almas.
Estas son realidades que sabemos que son verdaderas y dignas de confianza. ¿Cómo entonces debemos entender la parábola del trigo y la cizaña, que enseña que, a través de toda la era de la Iglesia, Satanás ha estado ocupado sembrando cizaña o malas hierbas? ¿Tiene la Biblia más que decir acerca de esto? En efecto, la Biblia tiene mucho que decir acerca de esto. Esta verdad está diseminada a través de todo el Nuevo Testamento.
Satanás está en Guerra contra Cristo
En primer lugar, en Apocalipsis 12:17 donde Satanás es llamado una serpiente, leemos acerca del cuerpo de creyentes que es referido como una mujer que está en el desierto. Podemos estar seguros de que la mujer en el desierto representa a los creyentes a través de todo el tiempo del Nuevo Testamento. En esta cita, leemos una verdad muy importante. Apocalipsis 12:17, dice: Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.
Partiendo de esta declaración nos damos cuenta de que la guerra continúa a través de toda la era del Nuevo Testamento. Esta es una verdad solemne. Satanás fue atado en el sentido de que él no puede frustrar el plan de Dios de salvar a cada uno de los elegidos cuando éstos se acercan para ser influenciados por el oír del Evangelio. Simultáneamente, Dios Espíritu Santo está ocupado aplicando la Palabra de Dios a los corazones de aquellos individuos que El planea salvar.
Pero Satanás está todavía en guerra. Esto trae a la mente las palabras de Efesios 6. La mayoría de nosotros está bastante familiarizada con esta cita tan seria, pero en realidad no hemos entendido su tremenda importancia. Leemos en los versículos 11 y 12 de Efesios 6: Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
De nuevo aquí está la declaración de que hay guerra sucediendo. En este contexto particular, Dios indica la protección que podemos tener a fin de que Satanás no nos venza. El dice en Efesios 6, versículos 13-17: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
El habla de nosotros teniendo “ceñidos vuestros lomos con la verdad”, y la verdad es Cristo mismo. El habla de nosotros, “vestidos con la coraza de justicia”, y “calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz”, y “tomando el escudo de la fe” y “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. La esencia de todas estas declaraciones es Jesucristo mismo. El es la armadura protectora que escuda a los verdaderos cristianos del asalto de Satanás quien continúa haciendo guerra en la congregación local.
Satanás está allí tratando de poner lazo a aquellos que están presentes en la congregación local. Satanás continúa llevando a cabo una venganza total y terrible contra el Señor Jesucristo. Puesto que Cristo está en el cielo, Satanás no lo puede asaltar personalmente. Pero en las congregaciones locales, el cuerpo de Cristo vive, o vivía. Por consiguiente, es allí donde Satanás puede asaltar a Cristo.
Hay muchos otros pasajes que nos advierten de que esta guerra está sucediendo. Leemos por ejemplo en Santiago 4:7: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros Leemos en Efesios 4:27: Ni deis lugar al diablo. Esto indica que el diablo está muy activo dentro de las iglesias. Leemos en II Corintios 11:3-4: Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis.
En estos versículos, Dios está advirtiendo que, si alguno viene con una falsa doctrina o con un falso evangelio, tratando de seducir a aquellos que están dentro de la congregación a que crean estas doctrinas erróneas, ese es el medio por el cual Satanás vendrá a ponerles lazo. I Timoteo 3 habla de las calificaciones de un anciano en la congregación local, y Dios dice en el versículo 6: No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. Eso es un asunto muy pero muy serio.
Significa que este nuevo anciano pudiera ser alguien que no es salvo, y si no es salvo, significa que él todavía está identificado con Satanás. Además, Dios enseña en I Juan 3:8: El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. En este contexto, Dios está enseñando que aquellos que cometen pecado incluyen a todos los no salvos. Ellos todavía son del diablo. Esto está enfatizado, por ejemplo, en I Timoteo 5:15, donde Dios otra vez advierte a los creyentes Nuevo Testamentarios:
Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás.
Una vez más, a medida que continuamos estudiando esto, descubrimos que quienes siguen a Satanás o quienes están identificados con Satanás son todos los no salvos. En Hechos 26:16-18, Dios enfatizó que Satanás tiene autoridad sobre los no salvos. En este contexto, al enviar Dios a Pablo a llevar el Evangelio al mundo, lo instruye: Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad (autoridad) de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados
En este pasaje tan importante, la frase “la potestad de Satanás”, indica la autoridad de Satanás. Aprendemos de este versículo que quienes no son salvos, quienes están todavía identificados con el dominio de Satanás, están bajo la autoridad de Satanás. Encontraremos que esta es una información muy importante al continuar con nuestro estudio. En II Corintios 11, Dios nos dice además cómo obra Satanás.
¿Acaso no sería bonito que Satanás se presentara a sí mismo como diablo, con traje rojo y cola de tenedor, para que supiéramos rápidamente que es Satanás? Pero Dios indica que Satanás es el padre de mentiras, y por lo tanto, nos atrevemos a decir que él es el maestro engañador. El es engañador en gran manera, y opera de manera muy fingida. Leemos en II Corintios 11:14: Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz
Esto también es una declaración extremadamente importante pues nos muestra cómo opera Satanás. El no se acerca con la apariencia de una persona maligna, como lo hace, por ejemplo, en el mundo ajeno a la iglesia de la cultura de las drogas, en las zonas de prostitución (zonas rojas) de una ciudad, y en los corazones malignos de los paganos que no saben nada del Evangelio. ¡Oh, sí, Satanás trabaja dentro de la congregación local! El se acerca como ángel de luz, es decir, como un mensajero del Evangelio. Cristo es la luz del mundo, y Cristo es el mensajero de luz.
Pero Satanás es el maestro falsificador, y se acerca como ángel de luz a fin de que los creyentes no puedan discernir que él es Satanás. El se parece muchísimo a Cristo. Luego este pasaje describe cómo opera él en las congregaciones locales. Recuerde, por favor, que esto es lo que ha estado sucediendo a través de toda la era de la iglesia porque es parte de la guerra, o es la manera como Satanás pelea contra Cristo al procurar vencerlo. Satanás no puede frustrar al Evangelio en la salvación de los elegidos de Dios, pero puede tratar de neutralizar completamente a las congregaciones locales, las cuales son la representación externa del reino de Cristo. Satanás puede neutralizarlas viniendo a ellas como ángel de luz.
Cómo Pelea Satanás
La pregunta es: ¿Cómo hace él esto? El es un ser espiritual. Pero Dios nos muestra cómo lo hace. La Biblia declara en el versículo 13 de II Corintios 11: Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. En este versículo, Cristo está hablando de predicadores y ancianos y diáconos que parecen muy santos, muy decentes, muy morales, muchísimo como si ellos realmente amaran al Señor Jesucristo.
Dentro de sus propias mentes, ellos están totalmente convencidos de que están sirviendo fielmente al Señor Jesús. Pero son falsos. Además, Dios dice en II Corintios 11, versículo 15: Así que, no es extraño si también sus ministros (los ministros de Satanás) se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. ¿No es extraordinario? Aquellos ministros, que sirven a Satanás dentro de las congregaciones locales, parecen ser ministros de justicia.
¡Qué espantoso! Ya podemos entender por qué leemos en Efesios capítulo 6 que debemos ponernos toda la armadura de Dios para que podamos resistir las artimañas del diablo. Debemos tener la protección del Evangelio y la protección de Cristo. En cualquier momento que nos apartamos de la autoridad de la Biblia y comenzamos a confiar en los hombres, nos estamos poniendo en la posición de ser atrapados por Satanás.
Hablando acerca de quienes han sido atrapados, leemos en II Timoteo 2:26: Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. Este versículo está enseñando que hay quienes han sido atrapados de acuerdo a la voluntad de Satanás. El quiere que la gente esté bajo su autoridad. Pero este versículo también implica la esperanza de que existe la posibilidad de ser hechos libres de la realidad de que hemos sido atrapados.
La única manera como podemos llegar a ser libres es siendo salvos verdaderamente. Esta clase de actividad se anticipa en I Timoteo 4:1, también, donde leemos: Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. Dios está advirtiéndonos en las Escrituras, y normalmente nosotros no hacemos caso suficiente de estas advertencias, que Satanás está muy activo en las congregaciones locales, tratando de frustrar el plan de Dios.
El no puede evitar que los elegidos de Dios sean salvos, Dios no le permitirá frustrar ese plan. Pero en cuanto a la congregación local, como institución divina utilizada por Dios como encargada del Evangelio y para declarar fielmente el Evangelio al mundo, Satanás ha estado guerreando dentro de ella. Satanás ha estado intentando constantemente de neutralizar las iglesias locales, llenándolas con sus propios ministros de justicia.
¡Qué terrible es esto! Dado el hecho de que estos ministros de justicia, y todos aquellos en la congregación que han sido atrapados por Satanás, parecen prácticamente idénticos a los verdaderos creyentes, podemos ver cómo es imposible separar el trigo de la cizaña. Por consiguiente, entendemos que Satanás puede ser muy exitoso. En realidad, esa es la razón por qué leemos que la iglesia en Sardis, la cual solamente tenía unas pocas décadas de edad, ya era una iglesia muerta.
Apocalipsis 3:1 dice: Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Este pasaje enfatiza que ya Satanás causó que la mayoría de la gente de esa congregación quede bajo su autoridad. Recuerde que ya antes aprendimos que quienes no son salvos están bajo la autoridad de Satanás.
Concerniente a esta iglesia en Sardis, leemos en Apocalipsis 3, versículo 4: Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. Esto indica que pocos creyentes estaban todavía allí. Ya podemos empezar a ver cómo Satanás siembra la semilla de la cizaña. El hace esto introduciendo líderes que parecen como mensajeros de justicia y predicadores de justicia, y luego él atrapa a los de la congregación seduciéndolos a confiar en las doctrinas de hombres en lugar de la Biblia sola.
Son llevados bajo la autoridad de Satanás en lugar de la autoridad de Cristo. No nos asombra mucho entonces cuando leemos en Apocalipsis 2:9 que la iglesia en Esmirna, la cual tenía solamente unas pocas décadas dentro de la era de la iglesia, ya tenía dentro de ella aquellos que estaban en la sinagoga (asamblea) de Satanás. Leemos allí: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.
De manera semejante, la iglesia en Pérgamo tenía dentro de ella aquellos que sostenían las doctrinas de Balaam (un profeta malvado del Antiguo Testamento) y las enseñanzas de los Nicolaítas, las cuales Dios odiaba. Por lo tanto, Dios declaró en Apocalipsis 2:13: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.
Esta congregación habitaba donde estaba el asiento de Satanás. Es decir, hasta cierto grado, Satanás ya estaba gobernando en esa joven iglesia. Examinaremos este concepto más cuidadosamente al seguir en este estudio. En Apocalipsis 2:24, Dios dice: Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga.
Este versículo implica que algunos en esa congregación también ya se habían identificado con Satanás. A medida que estudiamos estas referencias que se nos dan en Apocalipsis 2, estamos aprendiendo que tan sólo unas pocas décadas después de que la era de la iglesia había comenzado, ya Satanás estaba sembrando cizaña en las congregaciones locales.
La Transición Hacia el Gobierno Único de Satanás
Por lo tanto, podemos ver por qué la Biblia dice en II Tesalonicenses 2 que el hombre de pecado, quien puede mostrarse que es Satanás, tomó su asiento en el templo al comienzo de la Gran Tribulación. Esto está enseñando que él gobierna en las congregaciones locales. No se trata de que al final de la era de la iglesia habría un gran cambio. Es cierto que, en un sentido, hubo un gran cambio. Al comienzo de la Gran Tribulación, Cristo abandonó las congregaciones locales.
Leemos acerca de este cambio en varios lugares en la Biblia. Una cita es II Tesalonicenses 2:7, donde Dios dice: Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. En este versículo, el que detiene a Satanás es el Espíritu Santo. Hemos aprendido que a través de toda la era de la iglesia, fue el plan de Dios que el Espíritu Santo estuviera activo en las iglesias para detener a Satanás a fin de que éste no pudiera impedir que el Evangelio salvara a los elegidos que oyeron las Palabras de la Biblia.
Satanás no puede frustrar esa actividad. Pero, al comienzo de la Gran Tribulación, el Espíritu Santo fue quitado de en medio, así que no hay nadie que detenga a Satanás. Además, Dios manda a los creyentes verdaderos, si es que no han sido ya expulsados de las iglesias, a salir de las iglesias (Mateo 24:15-16; Lucas 21:20-21, Apocalipsis 18:4). Por tanto, Satanás tiene las manos totalmente libres para hacer su voluntad dentro de las congregaciones.
Tenemos que recordar que mucho antes del final de la era de la iglesia, quizá una gran mayoría de la gente en una congregación no eran salvas. Ya estaban bajo el lazo de Satanás porque éste ha estado sembrando su cizaña durante toda la era de la iglesia, así que ya estaban bajo su autoridad. Pero en el comienzo de la Gran Tribulación, los creyentes verdaderos fueron echados y han sido mandados a salir. Además, Dios Espíritu Santo ya no está en medio porque El ha abandonado a la iglesia local. Así que eso deja a la congregación total bajo la autoridad de Satanás.
Satanás se Convierte en el Rey de las Iglesias Locales
Ahora podemos entender lo que significa que el hombre de pecado tomará su asiento en el templo. Satanás tiene el control completo de la congregación local. Algunas congregaciones le dieron el control total hace muchísimos años. Ellos han llegado a ser falsos evangelios. Han desarrollado una autoridad que no es la de la Biblia solamente y en su totalidad. Sin embargo, aun en aquellas congregaciones de tiempos pasados, mientras la Biblia todavía era utilizada dentro de la congregación, había la posibilidad de que alguno fuera salvo.
Esto fue cierto, aunque quizá la membresía total ya estaba bajo la autoridad de Satanás. Pero una vez que el Espíritu Santo fue quitado de las congregaciones, eso significó que todas las congregaciones a través del mundo entero están ahora bajo la autoridad de Satanás. Satanás está en autoridad, aunque el pastor pueda creer que está predicando mensajes fieles de la Biblia. Por supuesto, tenemos que hacer la siguiente pregunta lógica.
¿Acaso no es cierto que, si un creyente ama verdaderamente al Señor, si realmente es un hijo de Dios, entonces él va a tener un intenso deseo de hacer la voluntad de Dios? ¿Pero qué si un pastor, un anciano, un diácono, o un miembro distinguido de la congregación piensa y cree que es un hijo de Dios, y sin embargo, no obedecerá al mandato de Dios de salir de la congregación? Si él no tiembla delante de la Palabra de Dios, ¿Puede ser realmente un hijo de Dios? Nos ocuparemos de estas preguntas tan serias más adelante en este estudio.
Ya podemos comenzar a entender que, a través de toda la era de la iglesia, Satanás ha estado muy activo en las congregaciones locales como adversario de Dios. Sin duda pensaríamos y aun nos atreveríamos a asumir que, como resultado de la acción de Dios al separar el trigo de la cizaña en la congregación a través de este período del final de los tiempos, cuando llegue el tiempo del Día del Juicio en el día final, solamente la cizaña será dejada en la congregación. Al continuar nuestro estudio de esta parábola tan significativa, tendremos que ocuparnos de otras frases importantes que son parte de esta parábola.
Capítulo 3
Mientras los Hombres Dormían
Hay otra declaración hecha en la parábola del trigo y la cizaña que tendremos que examinar muy cuidadosamente. Leemos en Mateo 13:25: Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. ¿Qué significa “mientras dormían los hombres”? Obviamente, en este contexto, Dios está hablando acerca del desarrollo de la iglesia Nuevo Testamentaria, durante la cual Satanás de alguna manera fue capaz de sembrar la cizaña entre el trigo. Entonces, ¿cómo podemos entender la frase, “mientras dormían los hombres”?
Es cierto que en muchos lugares en la Biblia, la idea de “dormir” está asociada con la muerte. Sin embargo, en esta referencia no se tiene en mente la muerte. Más bien, Dios tiene en mente un tiempo cuando El no ha abierto ojos espirituales. Leemos, por ejemplo, en Isaías 29:10-12: Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes. Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado. Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer.
En este pasaje, Dios está enseñando que, si Dios no abre nuestros “ojos” a la revelación que ha sido colocada en la Biblia, entonces es como si el “libro” está “sellado” o es como si todavía estamos durmiendo. Obtenemos la misma idea cuando miramos en Daniel 8:18-19. Dice así: Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó, y me hizo estar en pie. Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.
Aquí otra vez, antes que el conocimiento le sea dado a Daniel, Dios usa la figura del mismo, estando en un sueño profundo. Recuerda usted que en Daniel 12:9, Dios le dijo a Daniel, y a nosotros también, lo siguiente: El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. En otras palabras, la idea del libro estando “sellado” significa que la verdad está escrita en la Biblia, pero hay un tiempo para que Dios revele a los lectores lo que El ha escrito. Dios tiene un horario para revelar los diversos aspectos de la verdad de la Biblia.
Dios incluso usa la idea de dormir en conexión con El mismo, a medida que revela Su programa divino. Leemos en el Salmo 78:65-66: Entonces despertó el Señor como quien duerme, como un valiente que grita excitado del vino, e hirió a sus enemigos por detrás; les dio perpetua afrenta. Por consiguiente, la idea de despertar de un sueño se usa frecuentemente en la Biblia con el fin de indicar que es tiempo para que el programa de Dios avance.
Dios ha escrito cuidadosamente acerca de su programa entero en la Biblia, pero nosotros no tenemos la habilidad de saber lo que se enseña, hasta que llega el tiempo para Dios de despertarnos del sueño. Entonces nuestros ojos espirituales son abiertos, y podemos reconocer lo que es el plan de Dios. A propósito, esta es la misma figura que se usa en Mateo 25 donde la Biblia habla de las diez vírgenes. Mientras ellas estaban durmiendo, vino el grito de que el novio estaba llegando y ellas despertaron. Y continúa indicando lo que sucedió.
Allí una vez más, se indica que a través de toda la era de la iglesia, y las iglesias locales están representadas por las diez vírgenes, habían muchas cosas en la Biblia que no eran conocidas. Luego llega el tiempo cuando es el plan bondadoso de Dios abrir nuestros ojos espirituales, a fin de que podamos reconocer más completamente lo que es Su plan. La mayoría de las veces esto está en conexión con Su regreso al final del tiempo.
De esta manera, vemos una verdad tremenda aquí, a saber, que a través de toda la era de la iglesia, Dios no reveló a las congregaciones locales la guerra enorme que estaba sucediendo entre Satanás y las congregaciones locales, o entre Satanás y Cristo, quien estaba representado en las congregaciones locales. A través de toda la era de la iglesia, Satanás fue considerado un enemigo vencido.
En tanto que tratábamos de ser tan fieles como fuera posible a la Palabra de Dios, nosotros creíamos que la congregación local no iba a ser seriamente turbada por Satanás. Los miembros declarados se consideraban como los verdaderos representantes del reino de Dios. Si ellos habían sido bautizados en agua, y hecho confesión de fe, y prometido obedecer las confesiones de la iglesia, y llevaban vidas moralmente decentes, creíamos que necesariamente habían llegado a ser salvos.
Somos Despertados
Sin embargo, ahora que nos encontramos precisamente cerca del fin, estamos despertando de nuestro sueño; es decir, Dios está abriendo nuestros ojos espirituales para enseñarnos algunas de las cosas que habían sido previamente selladas. Estamos encontrando una verdad gigantesca, la cual es, que, a través de toda la era de la iglesia, Satanás estaba librando una guerra intensa dentro de las congregaciones.
Tan intenso es su ataque que ya, al principio de todo, como aprendimos de Apocalipsis 2 y 3, Satanás estaba sembrando su cizaña en las iglesias. Y a causa de que él aparece como ángel de luz y sus ministros como ministros de justicia, fue capaz de ocupar la iglesia cada vez más a través de toda la era de la iglesia. Las iglesias no reconocieron claramente esto y estaban inadvertidas de los graves ataques de Satanás sobre las congregaciones locales.
Yo no sé de ningún teólogo del pasado que haya visto claramente esto. Ellos habían visto a Satanás como un enemigo. Desde luego, Martín Lutero vio a Satanás como un fiero enemigo que trajo persecución a los verdaderos cristianos. Sin embargo, ni él ni ninguno de los teólogos o maestros Bíblicos del pasado lo vieron de la manera como lo estamos viendo hoy. En realidad, si los teólogos hubieran visto la verdad del ataque de Satanás sobre la iglesia durante la era de la iglesia, esto podría fácilmente haber resultado en caos.
Los líderes de iglesia, conscientes de que Satanás podría estarse infiltrando en su congregación local introduciendo líderes que fueran ministros de justicia (II Corintios 11:14-15), habrían estado sospechando de todos y cada uno de los pastores, de todos y cada uno de los ancianos, etcétera. Habría sido una “cacería de brujas” constante y progresiva. De esta manera, los siervos verdaderos de Dios (el trigo) habrían sido echados fuera de las iglesias junto con algunos que eran cizaña.
Dios subraya esto por el lenguaje de Mateo 13:29: El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Así que, el trigo y la cizaña tenían que permanecer hasta el final de la era de la iglesia. Estamos en el presente aprendiendo de esto, a medida que Dios abre nuestros ojos espirituales a estas verdades. Debemos recordar que cualquiera que no es elegido de Dios no es una persona salva y nunca llegará a ser salvo.
Pero eso no significa que dicha persona no pueda ser muy decente y moral. Por ejemplo, las personas en otras religiones y la gente que creen en un evangelio falso, el cual obviamente es un evangelio falso porque su autoridad es otra diferente a la Biblia sola, pueden ser gentes decentes. La mayoría de los miembros de las iglesias falsas son personas decentes, morales y rectas que dan toda la apariencia de pertenecer al Reino de Dios. ¿Es posible que esas personas tan distinguidas estén todavía dentro del reino de Satanás?
La respuesta tiene que ser, ¡Sí! Hay solamente dos reinos espirituales en el mundo. Uno es el Reino de Dios, y sus ciudadanos son solamente aquellos que son verdaderamente salvos. Todos y cada uno de los demás individuos en el mundo son ciudadanos del reino de Satanás. Es cierto que, si un individuo dentro del reino de Satanás es uno de los elegidos de Dios, con el tiempo, Dios salvará a esa persona, y será sacada del reino de Satanás y llegará a ser un ciudadano del reino de Dios.
Satanás Siembra la Cizaña y se Marcha
Hemos estado aprendiendo que, a través de todo el tiempo de la era de la iglesia, Satanás estaba ocupado sembrando la cizaña en las congregaciones locales. Sin embargo, inmediatamente tenemos más preguntas: ¿Podemos saber más claramente, aunque él es libre de hacer esto, cómo es capaz de hacerlo? ¿Por qué dice en Mateo 13:25 que él hace esto y luego se marcha? Debemos tratar de contestar estas preguntas.
Comenzaremos analizando la naturaleza y los deseos del género humano. Nosotros los humanos fuimos creados a la imagen de Dios. Esto significa que tenemos una comprensión básica de que hay un Dios a quien tenemos que responder. En realidad, la ley de Dios, la Biblia, nos enseña que las leyes de Dios, en cierto grado, están escritas en los corazones de los hombres. Es decir, intuitivamente, todos los hombres saben que es malo matar, robar, y cometer adulterio.
Ellos también saben intuitivamente que un día cada persona tendrá que responder a Dios en cuanto a la conducta de la vida que vivió sobre esta tierra. La consecuencia de este conocimiento intuitivo acerca de Dios es el deseo del hombre de estar envuelto en cierta clase de religión que reconoce a un ser superior y le permite adorar a este ser superior. Por tanto, a través de toda la historia de la humanidad, los hombres se han identificado con cierta clase de actividad de adoración.
En algunos casos, era una religión centrada en un ídolo de madera o piedra, como vemos en la religión Budista, o cualquier otra religión, tal como el Islam o el Taoismo, en la cual ellos pensaban que habían encontrado su solución; o podía haber sido una religión que se identificaba con la Biblia, tal como el Mormonismo o los Testigos de Jehová. Además, muchísimas personas se identificaban con la religión Cristiana, la cual conocíamos como las congregaciones locales que creen que la Biblia sola y en su totalidad es la Palabra de Dios.
La pregunta es, ¿Qué mueve a un individuo a llegar a ser parte de una religión particular? ¿Por qué escogió ser Budista, o Mormón, o Adventista del Séptimo Día o Bautista? Solamente el individuo puede contestar esa pregunta. Su educación, sus lazos familiares, su ambiente social, su propio entendimiento percibido del valor de esa religión particular, todo puede entrar dentro de su elección.
Verdaderamente, en lo que respecta a la religión Cristiana, muchos se unieron a una congregación local porque fueron realmente salvos por el Señor Jesucristo. Por lo tanto, sabían que tenían que llegar a ser miembros de una congregación local que fuera tan fiel a la Biblia como fuese posible. Idealmente, estas eran las únicas personas que deberían haber llegado a ser miembros. Sin embargo, hay muchos individuos no salvos que, por una variedad de razones (incluyendo algunas de las antes mencionadas), tienen deseos de llegar a ser parte de la religión Cristiana, tal como muchos de sus contemporáneos muestran deseos de llegar a formar parte de la religión Mormona, la Ciencia Cristiana, o la religión Budista.
En verdad, como parte integral de la religión Cristiana, el individuo llega a estar familiarizado con la Biblia y oye el Evangelio. Sin embargo, a menos que sea uno de los elegidos de Dios, él nunca llegará a ser salvo. No obstante, cuando él sigue las normas de la iglesia a la que se une, tal como ser bautizado en agua y hacer la confesión de fe, se le asegura que él es un miembro genuinamente salvo de esa iglesia local.
Las normas del bautismo y de la confesión de fe, etcétera, están ciertamente de conformidad con la verdad Bíblica. Además, debemos considerar que a cada persona le han sido dadas ciertas habilidades por Dios. Vemos esto en el mundo secular. Una persona puede haber nacido con gran talento musical y otra con gran talento para llegar a ser un ingeniero. Por consiguiente, cada individuo tratará frecuentemente de utilizar estos talentos para proveerse de la mayor ventaja a sí mismo.
Del mismo modo, incluidos entre aquellos que se unen a una determinada religión, habrán aquellos que tienen un talento natural básico o deseo de ser líder en esa religión. El, por lo tanto, aspira a ser teólogo, o pastor, o sacerdote, o evangelista. Esta situación prevalece en toda religión del mundo. La misma situación ha prevalecido en las congregaciones locales que creen que la Biblia es la única Palabra de Dios.
Los hombres y mujeres han entrado en estas iglesias y luego aspirado a tener posiciones importantes de liderazgo. Sin embargo, muchas veces estos individuos no eran salvos, y comenzaron a introducir herejías dentro de la congregación. Esto ya estaba ocurriendo dentro de las siete iglesias nombradas en los primeros dos capítulos del libro de Apocalipsis. Los Nicolaítas, quienes deben haber seguido a un hombre no salvo llamado Nicolás, estaban ya en posiciones de liderazgo.
Estaba Jezabel, una mujer no salva, en la iglesia de Tiatira. Estos individuos fueron desenmascarados por Dios quien conoce los corazones de los hombres. Ordinariamente, los individuos que aspiran a estas posiciones de liderazgo en las congregaciones locales no vienen con ninguna malicia en sus mentes. Al contrario, ellos están considerando a esa congregación local simplemente como un lugar donde pueden ejercitar sus talentos profesionales particulares.
Por ejemplo, en el mundo secular, un hombre con talentos de ingeniería procura ser el mejor ingeniero posible. El ha llegado a ser parte de la profesión de ingeniería. Otro individuo entra a la profesión de leyes y llega a ser un excelente abogado. Otro entra a la profesión médica y llega a ser un distinguido doctor. Igualmente, hay quienes desean entrar a la profesión de predicar o a la profesión de teología. Pero estos pastores y teólogos quizá no entienden que predicar y enseñar la Biblia no es una profesión en el sentido como se usa la palabra “profesión” en el mundo secular.
El predicador debe ser un servidor muy humilde de Cristo, ministrando humildemente para las necesidades de la congregación. Debe ser un ejemplo sobresaliente de piedad y humildad para el rebaño, a medida que ministra la Palabra y ora por la congregación. Debemos recordar que Dios formó la institución de las iglesias locales como la representación externa del reino de Dios. Pero las iglesias locales pueden ser igualmente tan atractivas para la gente no salva, como lo son las religiones que obviamente no tienen relación con el reino de Dios.
Por lo tanto, podemos esperar plenamente que así como entra gente que no es salva a las falsas religiones, entre ellos habrán quienes ven una oportunidad en la iglesia para ejercer su talento de predicar o de liderazgo; así que esto sucederá igualmente en las iglesias locales las cuales nos preocupan. Verdaderamente, si un hombre entra a una congregación local y se empeña en cambiar crudamente las normas de la iglesia, y comienza a introducir doctrinas contrarias a las que la congregación sostiene, él puede ser excomulgado de plano.
Pero la dificultad descansa en el hecho de que esos que desean hacer uso máximo de sus talentos de liderazgo, y quienes enseñarán fielmente las doctrinas de la iglesia, también pueden entrar en la congregación, y sin embargo, no son salvos. Y porque no son salvos, ellos todavía están bajo la autoridad de Satanás. Por consiguiente, como emisarios de Satanás, entran en la congregación y aparecen como “ministros de justicia” de acuerdo a II Corintios 11:14-15.
Recuerde que Satanás es el padre de mentiras. El hace su mejor trabajo dándole a un hombre no salvo el deseo de entrar en la congregación local. Este hombre en su propia mente estará totalmente convencido de que está sirviendo a Cristo. Hemos aprendido que el trigo y la cizaña son prácticamente indistinguibles. Por lo tanto, los miembros de la iglesia no pueden saber que este hombre no es salvo.
Además, él es un individuo decente y moral, con muchísimos talentos profesionales, que parecen hacerlo una gran ventaja para el trabajo de la iglesia. El puede ser encantador, inteligente, un erudito superior en Biblia, y un orador excelente. Pero sin él o la congregación darse cuenta, él es un emisario de Satanás porque todavía es un hombre no salvo. Aunque la iglesia esté gobernada por Dios, este individuo todavía está bajo la autoridad de Satanás porque no es salvo. Vemos ya esto en la iglesia de Pérgamo, en Apocalipsis 2:15, donde leemos que los Nicolaítas estaban muy activos.
Sabemos que Satanás no puede apoderarse de la congregación porque Dios está reinando allí. Pero, él puede tener alguna autoridad. Por consiguiente, en relación con la iglesia de Pérgamo, Dios menciona a Satanás tomando su asiento. Es decir, Satanás, en cierto grado, está gobernando allí. Obviamente, está gobernando porque hay individuos no salvos viviendo bajo su autoridad que son sus emisarios. Eso a su vez, le da a Satanás algún poder de gobierno.
Satanás se Marcha
Mateo 13:25 nos dice que después de que su cizaña (hierba mala) es introducida dentro de la congregación, Satanás se retira. Es decir, se marcha. Se marcha porque Dios está gobernando a esa congregación. Pero Satanás ha logrado mucho en esta guerra contra Cristo. El ha tenido éxito en introducir sus “ministros de justicia” dentro de esa congregación. Debemos recordar que este “ministro de justicia”, el cual vino a ser miembro de esta congregación, no está del todo consciente de lo que es la salvación verdadera.
Nunca la ha experimentado. Ni tampoco teme, ni tiembla, delante de Dios. El no reconoce claramente que la Biblia es la autoridad divina que estructura y determina lo que debe ser enseñado en esta iglesia. El, por tanto, está listo a adoptar doctrinas y prácticas que en alguna manera son contrarias a la Palabra de Dios. Estas doctrinas o prácticas quizá ya hayan ganado alguna posición en otras iglesias de esta denominación.
Además, a causa de su posición como pastor, diácono, o anciano, él ha sido elegido para tener la supervisión espiritual de esta congregación. En su supervisión espiritual, quizá no sea sensitivo a los requisitos Bíblicos para otros líderes espirituales, tales como los ancianos y diáconos. Sin embargo, a causa de su posición en la iglesia y sus aparentes capacidades de liderazgo, él puede influenciar muchísimo en la selección de aquellos que eventualmente llegan a ser compañeros diáconos y ancianos.
Así que, a medida que pasa el tiempo, un número creciente de cizañas son traídas a posiciones de liderazgo dentro de esta congregación. Al mismo tiempo, la membresía de esa iglesia también reflejará la condición espiritual del liderazgo. Más y más miembros serán admitidos que en realidad no tienen ningún conocimiento experimental de la salvación. Sin embargo, en tanto que se ciñen a las normas básicas para la membresía, cada miembro es tenido como un miembro genuinamente salvo. Recuerde que las normas básicas que se aplican a quienes son considerados haber sido salvos, normalmente incluyen lo siguiente:
1.Un estilo de vida moral decente. 2. Bautismo en agua. 3. Confesión de fe. 4. La promesa de obedecer y sostener las doctrinas de la iglesia. 5. Asistencia razonable a los servicios de adoración. Sabemos que ninguna de estas cosas, en sí mismas, prueban que una persona haya sido salva, aunque sean prácticas Bíblicas, derivadas de la Biblia y permitidas por la Biblia. Pero si la mayor parte de los líderes no son salvos, será aun más difícil para ellos traer miembros que sean verdaderamente salvos. Ellos, en sí mismos, nunca han experimentado la salvación.
Por lo tanto, las reglas básicas antes mencionadas llegan a ser los únicos criterios para la membresía. Virtudes tales como la humildad verdadera y un interés profundo por la verdad de la Biblia no son consideradas en la aceptación de los miembros de la iglesia. Ahora podemos comenzar a entender la condición terrible que prevalece en muchas iglesias locales. Los pastores pueden sobresalir en su posición de liderazgo porque esta es su profesión, muy parecido a como un abogado sobresaldrá como abogado porque él es parte de una profesión legal.
Por lo tanto, el líder de iglesia, en su esfuerzo de mostrar a sus colegas y a su denominación sus habilidades profesionales, puede ser un pastor destacado. Pero esto no significa, ni por un momento, que esto sea prueba de que él ha llegado a ser salvo. En demasiados casos, conocidos solamente por Dios, estos individuos no son de ninguna manera pastores humildes que temen a Dios y que tiemblan delante de El.
Por una parte, los pastores verdaderos, que aman al Señor y son salvos definitivamente y temen a Dios y tiemblan delante de El, están profunda y constantemente preocupados de que cada doctrina que enseñan sea tan fiel a la Biblia como sea posible. Y, por otra parte, quienes no son salvos, pero cuya profesión es predicar, están preocupados acerca de su aceptación y aprobación de parte de sus compañeros pastores y de su denominación.
Así que ellos siguen las confesiones de su iglesia. No deberíamos de estar sorprendidos de la terrible acusación que Dios hace concerniente a los pastores, quienes deberían ser guardas de la grey. Esta acusación se enfoca sobre las congregaciones locales en este tiempo de la historia. Leemos acerca de esto en Ezequiel 34. ¡Qué lenguaje más terrible encontramos aquí! Dios nos dice, en Ezequiel 34:2-6:
Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. ¡Qué terrible lenguaje está registrado en estos versículos!
Ahora podemos ver cada vez más el plan de Satanás, cómo él, el adversario de Cristo, se opone a Cristo. Si Satanás puede llenar una congregación local con personas que parecen ser salvas pero que no lo son, entonces esa iglesia será un medio muy ineficaz para edificar el reino de Dios. Si Satanás puede colocar a personas que no son salvas (aunque ellas puedan creer que lo son), en posiciones de liderazgo espiritual de la iglesia, él puede neutralizar más efectivamente a esa iglesia como vehículo de Dios para alcanzar al mundo para Cristo.
El Misterio de la Iniquidad Ya Está Obrando
Ahora podemos entender II Tesalonicenses 2:7, que dice: Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. El asalto de Satanás sobre las iglesias locales, cuando él plantaba la cizaña en ellas a través de toda la era de la iglesia, no fue comprendido por los creyentes verdaderos, ni por nadie más. Era un misterio.
En efecto, cualquier verdad de la Biblia permanece como un misterio hasta que Dios la revela. Hemos aprendido repetidamente que Dios tiene un horario definido para revelar la verdad. Cada verdad de la Biblia es revelada al pueblo de Dios según el horario de Dios. El misterio era el hecho de que no obstante Satanás estaba atado por un tiempo, representado por mil años (la duración total de la era de la iglesia), él podía y haría guerra sobre las iglesias, sembrando la cizaña en medio del trigo.
Este fenómeno no fue entendido de ninguna manera por las iglesias. Esta actividad maligna e inicua estaba sucediendo justo bajo las narices de los líderes de iglesia, pero ellos apenas estaban conscientes de ello. II Tesalonicenses 2, versículo 7, declara que esto estaba sucediendo desde el mismo comienzo de la era de la iglesia. Era un misterio, y por lo tanto, no fue reconocido por los padres de la iglesia primitiva, ni por nadie en ningún momento durante la era de la iglesia.
La Cizaña en la Congregación
Aquellos en la congregación que están bajo la autoridad de Satanás no son, de ninguna manera, sensibles a los mandatos de Dios. Ellos pueden estar tratando de seguir sinceramente los dictados de su denominación porque eso es lo que prometieron hacer cuando llegaron a ser miembros. Pero no tienen el impulso interno para revisar cuidadosamente lo que se les enseña al escudriñar la Biblia.
Y cuando ellos oyen que en Family Radio se enseñan doctrinas, como, por ejemplo, que el Día de Reposo del día séptimo fue una ley ceremonial, y que el bautismo en agua y la Cena del Señor fueron leyes ceremoniales, ellos no tienen deseo alguno de investigar estas cosas en la Biblia. Esto se debe a que, en su condición de personas no salvas, no tiemblan delante de la Palabra de Dios.
Igualmente, cuando ellos oyen que hay quienes están enseñando que la era de la iglesia ha llegado a su fin y que los creyentes verdaderos deben abandonar su congregación local, su reacción puede oscilar desde la total indiferencia hasta la furia. En todo caso, no causará ninguna inquietud en sus almas porque ellos están todavía bajo la autoridad de Satanás. Sus almas están muertas espiritualmente de manera que no hay parte alguna en su personalidad que desee obedecer a uno y a todos los mandamientos de Dios.
Sin embargo, los creyentes verdaderos en la congregación están cada vez más preocupados por los cambios que ven en su propia iglesia y en muchas otras denominaciones. Se preguntan cómo pudieron pasar estos cambios. Así que comienzan a escudriñar la Biblia buscando respuestas. En muchos casos, se sienten forzados dentro de sus almas a dejar su congregación, o pueden ser echados porque están haciendo muchas preguntas molestas. Esto está sucediendo a través de todo el mundo Cristiano. Desafortunadamente, la cizaña parece exceder vastamente al trigo; así que, ordinariamente, aquellos que están preocupados espiritualmente parecen ser un porcentaje muy pequeño del total.
La Iglesia del Presente se Asemeja a Israel
Deberíamos estar sorprendidos y consternados al recibir esta desdichada información catastrófica. No obstante, a medida que estamos aprendiendo acerca de esto, debemos darnos cuenta que la situación en las iglesias locales de nuestros días es muy semejante a la que existía en Israel en los días de Jesús. Recuerde que por casi 1500 años, la nación de Israel había sido señalada por Dios para que fuera guarda de la Palabra de Dios.
Ningún otro pueblo en el mundo estaba tan íntimamente asociado con Dios como lo estaba Israel. En efecto, Dios usó a hombres santos de Israel para escribir la Biblia según el Espíritu Santo los movía. Y el Señor Jesús, nuestro Mesías, vino de la nación de Israel. Sin embargo, cuando Dios aproximó el tiempo en el cual pasaría la guarda de la Biblia de la institución de la nación de Israel a la era de la iglesia, Jesús tuvo que decir cosas muy desagradables acerca de la nación de Israel. Por ejemplo, en Mateo 23:27-29 y 33, Jesús tuvo que decir esto de los gobernantes religiosos:
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
En Juan 8:43-45, Jesús tuvo que decir estas palabras terribles a los Judíos: ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
Debemos recordar que los Fariseos eran los maestros Bíblicos en el templo y en la sinagoga. Los escribas eran los teólogos. Estos hombres eran los líderes espirituales de las congregaciones de Israel. Ellos, junto con un gran número de la congregación (la nación de Israel), parecían ser ciudadanos del reino de Dios muy santos, devotos, decentes, morales y justos. Judas, el que traicionó a Jesús, se parecía mucho a los otros apóstoles, pero Jesús lo llamó diablo (Juan 6:70).
No tenemos ninguna información de que los once apóstoles que eran verdaderamente salvos pensaran que Judas no lo era. Desafortunadamente, esa es la situación que prevalece en el tiempo presente en las iglesias locales. Gente maravillosa, decente, moral, recta, dirige la congregación tales como los pastores, ancianos y diáconos. Y las congregaciones mismas consisten de gente igualmente decente y moralmente recta.
La pregunta es, y es una pregunta extraordinariamente seria: ¿Son estos individuos el trigo o la cizaña? Como estamos aprendiendo en este estudio, no podemos saber. Sin embargo, al continuar en este estudio nos daremos cuenta que hay un mecanismo divino por el cual Dios, al presente, está separando el trigo de la cizaña. Ahora podemos entender más fácilmente la afirmación de II Tesalonicenses 2:3 de que el tiempo vendría cuando el hombre de pecado (Satanás)se sentaría (gobernaría) en el templo (las congregaciones locales).
Por muchos años, Satanás ha estado llenando las iglesias con sus siervos que son llamados “ministros de justicia” (II Corintios 11:15); por consiguiente, cuando los creyentes verdaderos sean echados, y en efecto, mandados a salir, la congregación consistirá solamente de aquellos que son siervos de Satanás. Entonces, por causa de que el Espíritu Santo ya no está presente para frenar a Satanás, éste en efecto estará gobernando en esa congregación como un ángel de luz. La iglesia local habrá llegado a ser como la iglesia de Sardis, excepto que allí ni siquiera habrá unos pocos creyentes verdaderos dejados en la iglesia. La iglesia habrá muerto.
Capítulo 4
El Trigo y la Cizaña son Separados
En este capítulo examinaremos otra pregunta muy importante. ¿Cómo se va a efectuar la separación del trigo y la cizaña? Dios no hizo provisión. El no proveyó ningún mecanismo para llevar a cabo esto en algún momento a través de toda la era de la iglesia. De algún modo, tiene que llevarse a cabo durante el tiempo de la Gran Tribulación. ¿Pero cómo será realizado? Para contestar esta pregunta, debemos considerar la naturaleza del Evangelio que es enviado por todo el mundo.
En II Corintios 2:14-16, Dios declara: Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?
Estos versículos nos enseñan que mientras proclamamos el Evangelio habrán aquellos que vendrán a la vida espiritual; pero hay otros que avanzarán más bajo la ira de Dios. En Hebreos 4:12 Dios se refiere a su Palabra como una espada de dos filos. Allí obtenemos la figura de que ella corta de una manera para traer salvación, pero también corta para condenar a las personas al infierno para siempre jamás.
A través de toda la era de la iglesia, el enfoque del Evangelio era en la salvación y en edificar la representación externa del templo de Dios, la cual consiste de todas las congregaciones locales. Somos enseñados por la Biblia que en ese templo habrían creyentes verdaderos, simbolizados por el lenguaje “oro, plata, y piedras preciosas” de I Corintios 3:11. Ellos son equivalentes al trigo de que se habla en la parábola del trigo y la cizaña.
Dios reconoció que en ese mismo templo había también “madera, heno, y hojarasca” (I Corintios 3:11). Estos son equivalentes a la cizaña, referida en la parábola que estamos estudiando. En el lenguaje de I Corintios 3, Dios también nos dice que la identidad de quienes son simbolizados por la madera, heno, y hojarasca no sería revelada hasta el Día del Juicio. Tal como aprendimos en el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”, el Día del Juicio comienza con el principio de la Gran Tribulación.
Hemos aprendido que el tiempo del final de la era de la iglesia coincide con el principio de la Gran Tribulación. No obstante, después del final de la iglesia todavía debe suceder la cosecha final. A través de toda la era de la iglesia hubo quienes realmente llegaron a ser salvos, y se convirtieron en ciudadanos de la iglesia eterna e invisible que nunca tendrá un final. En realidad, aunque la era de la iglesia (es decir, la era de la iglesia externa visible) ha llegado a su fin, Dios todavía está agregando a la iglesia eterna invisible, a medida que una gran multitud que ninguno puede contar está llegando a ser salva durante el tiempo presente de la Gran Tribulación.
Como aprendimos en el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”, los segadores que son enviados en esta cosecha final, la cual acontece durante la segunda parte de la Gran Tribulación, no serán enviados por las congregaciones locales. Ellos serán individuos salvos fuera de las iglesias que estarán cosechando una gran multitud que ninguno puede contar (Apocalipsis 7:9). El Evangelio que ellos llevan será esencialmente idéntico al Evangelio llevado por las iglesias durante la era de la iglesia.
En cuanto a fidelidad, el Evangelio que ellos llevan debería ser mucho más fiel a la Biblia que aquel ofrecido a través de toda la era de la iglesia. Sin embargo, habrá un cambio importante en el contexto del Evangelio que está siendo ofrecido. Durante la era de la iglesia, un enfoque del Evangelio estaba identificado con el establecimiento de las congregaciones locales. Durante la era de la iglesia, los creyentes deberían, si era posible, ser miembros de una congregación local.
Pero en esta última cosecha, el Evangelio que se presenta estará enfocado en la enseñanza de que la era de la iglesia ha llegado a su final y que el juicio de Dios está sobre las congregaciones locales. Dios ya no está salvando a las personas en las iglesias. Si los creyentes verdaderos no han sido expulsados ya, ellos tienen que salir. La iglesia espiritualmente se ha convertido en Babilonia. Sin importar cuán fielmente pueda predicar un pastor, el Espíritu Santo ya no está trabajando en las iglesias para aplicar la Palabra de Dios a los corazones de los oyentes para que puedan ser salvos. Es esta situación y este mandato de Dios lo que constituyen los medios por los cuales se lleva a cabo la separación del trigo y la cizaña.
Los Segadores Recogen la Cizaña
En Mateo 13:30, leemos otra frase con la que debemos tratar mientras estudiamos cuidadosamente la parábola del trigo y la cizaña. Leemos allí: Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. Tenemos que examinar la frase: “y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña”.
Ya hemos aprendido en nuestro estudio que los segadores son los creyentes verdaderos llevando el Evangelio. ¿Cómo es que Dios puede decir que ellos tienen que recoger primero la cizaña y atarla en manojos? ¿Que no es eso tarea de Dios? En respuesta a esa pregunta debemos recordar que, mientras Dios envía el Evangelio, es verdad que el Espíritu Santo de Dios hace toda la obra. El hace la obra de llevar a la gente a la salvación.
Además, el Evangelio hace la obra de traer más juicio sobre quienes no llegan a ser salvos. No obstante, como leemos en la Biblia, de vez en cuando Dios usa un lenguaje que muestra que a los creyentes verdaderos, que están dedicados a obedecer a Dios llevando el Evangelio, casi se les atribuye como que si ellos mismos están haciendo la salvación. Debemos recordar que Dios no está diciendo que nosotros hacemos la salvación.
Pero, debido a que hemos sido asignados con la tarea de llevar el Evangelio, estamos haciéndolo así obedientemente. Es ese Evangelio el que hace la obra espiritual. Sin embargo, Dios identifica a los creyentes verdaderos muy estrechamente con aquello que la obra del Evangelio está haciendo. Por ejemplo, Dios se refiere a estos segadores en Juan 4:36, donde leemos: Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.
Ya hemos entendido que los segadores son los creyentes verdaderos cuando llevan el Evangelio. Los segadores están ocupados recogiendo la cosecha mientras comparten fielmente el Evangelio y la gente está siendo salva. Al hacerlo así, Dios está diciendo que ellos están recogiendo fruto para vida eterna. La cosecha de creyentes es el fruto que se recoge. Leemos, por ejemplo, en Mateo 12:30: El que no es conmigo, contra mí es y el que conmigo no recoge, desparrama.
Este versículo está diciendo que, mientras Dios está ocupado haciendo Su obra de cosechar personas, sea para salvación o para juicio, El expresa que aquellos que están llevando el Evangelio están recogiendo con El mientras proclaman el Evangelio. Por lo tanto, en forma semejante, a medida que publicamos que la era de la iglesia ha terminado, estamos recogiendo y poniendo junta la cizaña. Esta enseñanza de que la era de la iglesia ha terminado es parte integral del Evangelio por medio de la cual Dios obra para llevar a cabo esta recolección.
A medida que declaramos fielmente esto al mundo, las iglesias que son las congregaciones locales, también oyen esto. Ellos, también, deben entender el tiempo en el cual estamos viviendo, y al hacerlo así, Cristo con nosotros está recolectando la cizaña para ser quemada. Este es el significado de Mateo 13, versículo 30, que dice que los segadores tienen que recoger la cizaña y atarla en manojos en preparación para quemarla.
En el libro de Jeremías, Dios está enfocando el final de la era de la iglesia y el juicio de Dios sobre las iglesias. La destrucción de Jerusalén por los Babilonios es usada como ejemplo sumamente importante de ese juicio. (Vea el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”). Dentro de ese marco, Dios declara, por ejemplo, en Jeremías 5:15-17 y 20:
He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías. Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Judá.
Jeremías 4:16-17 manda además: Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre Jerusalén: Guardas vienen de tierra lejana, y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá. Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebeló contra mí, dice Jehová Se hace eco de esta misma orden en Apocalipsis 14:6-7: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Al ir nosotros declarando fielmente al mundo estas verdades del juicio de Dios sobre las iglesias locales, las iglesias también oyen esto. Ellas, también, deben entender el tiempo en el que estamos viviendo. Pero a medida que ellas oyen estas verdades, este es el medio por el cual Cristo con nosotros está recogiendo la cizaña para ser quemada. Esto es el significado del versículo en Mateo 13 que dice que los segadores han de recoger la cizaña para atarla a fin de prepararla para ser quemada.
Como aprendimos antes en este estudio, a través de toda la era de la iglesia, una parte integral de la declaración del Evangelio fue la orden de llegar a ser un miembro de una congregación local. Era allí donde el individuo podía llegar a ser bautizado en agua. Era allí donde podían celebrar la Cena del Señor. Era allí donde ellos estaban bajo la vigilancia espiritual de los líderes de la congregación. Solamente en el caso de pecado serio alguien era excomulgado de la congregación.
Quienes llegaban a ser miembros debían considerarse como personas que habían llegado a ser salvos verdaderamente, que habían nacido de nuevo realmente. Sin embargo, también aprendimos que nadie en absoluto podía saber cuáles miembros eran ya salvos. Esto es así porque ninguno puede mirar el corazón o el alma de un individuo. Solamente Dios puede hacer eso. Sin embargo, es en el tiempo de la lluvia tardía, al recogerse la cosecha final, cuando Dios ha provisto el mecanismo por medio del cual el trigo y la cizaña pueden ser separados.
El hace esto, en primer lugar, dando la información de que, una vez que la Gran Tribulación ha comenzado dentro de las congregaciones locales, el Espíritu Santo ya no está aplicando más la Palabra de Dios a los corazones de quienes están bajo el oír de la predicación de la iglesia. Como leemos en II Tesalonicenses 2:7: Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
El Espíritu Santo estaba en medio de la congregación, a través de toda la era de la iglesia, para detener a Satanás de frustrar el propósito de Dios de salvar. El Espíritu Santo aplica la Palabra a las vidas de quienes Dios ha escogido para que sean salvos. Además, durante la Gran Tribulación, el hombre de pecado, el cual puede mostrarse que es Satanás, ha tomado su asiento (es decir, él gobierna) en el templo (o sea, la congregación local).
Estas declaraciones solemnes deben ser publicadas a través del mundo entero, y a las iglesias, como se nos manda en Jeremías 5 y Apocalipsis 14. Durante el tiempo de la Gran Tribulación, las iglesias locales han llegado a ser la Babilonia espiritual porque Satanás, quien es el rey de la Babilonia espiritual, ha hecho de las congregaciones locales su palacio, el asiento de su gobierno. Debido a que él se presenta como ángel de luz (II Corintios 11:14), y como el padre de mentiras (Juan 8:44), los miembros de las iglesias locales creen que están adorando a Cristo, cuando en realidad están adorando a Satanás.
La Orden de Dios de Salir de la Iglesia Local.
Por lo tanto, una parte integral e importante del Evangelio que ha de ser predicada durante el tiempo de la cosecha final, es la orden de que si ellos aun no han sido expulsados de la iglesia, tienen que salir de las iglesias locales, a las cuales Dios llama ahora “Babilonia”. Leemos esto en los pasajes siguientes:
Mateo 24:15: Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda).
Lucas 21: 20-21: Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
Apocalipsis 18:4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.
Jeremías 12:7: He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos.
Jeremías 51:6: Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago.
Es esta orden de salir de las iglesias locales la que debe ser publicada a través de todo el mundo. Este es el mecanismo por el cual Dios está separando el trigo de la cizaña. Es verdad que muchos creyentes verdaderos son expulsados de las iglesias. Quizá cuando fueron miembros de las iglesias ellos insistieron demasiado fuertemente en que debería de haber mayor fidelidad a la Palabra de Dios.
Ellos son simbolizados por los dos testigos de Apocalipsis 11 que han sido muertos por las iglesias. Pero los creyentes verdaderos que permanecen dentro de las iglesias deben salir. Deben salir porque el juicio de Dios ha caído sobre todas y cada una de las iglesias, dondequiera que estén localizadas a través del todo el mundo. Además, deben salir porque todavía tienen la tarea de presentar el Evangelio verdadero al mundo entero en tanto que la cosecha final se recoge.
Ellos, así como la gran multitud que es salva durante el tiempo de la lluvia tardía, la cual está ocurriendo durante la última parte de la Gran Tribulación, deben publicar en todo el mundo que la era de la iglesia ha terminado y Dios está recogiendo la cosecha final mientras que el Evangelio verdadero es proclamado por individuos salvos. Y el Evangelio verdadero incluye la declaración importante, la orden, de que los creyentes verdaderos tienen que salir de las iglesias.
Es por este medio que el trigo está siendo separado de la cizaña. A aquellos que son creyentes verdaderos dentro de las iglesias locales se les ha dado una nueva alma resucitada al momento cuando ellos fueron salvos. En su nueva alma resucitada, nunca desearán pecar jamás. Ellos han llegado a amar la Biblia como la voz de Dios, y viven sus vidas en temor y temblor delante de Dios (Filipenses 2:13).
Por consiguiente, cuando ven la decadencia espiritual dentro de sus iglesias y también comienzan a oír que la Biblia trata este problema, ellos tienen un gran deseo de conocer la voluntad de Dios concerniente a estos asuntos. Aunque quizá tengan gran respeto por su iglesia y su pastor, ellos tienen un respeto mucho mayor por la Biblia, la cual ellos saben que es la autoridad máxima y final. Así que, en su intranquilidad por estos asuntos, leerán y estudiarán la Biblia muy cuidadosamente y orarán que Dios les de sabiduría.
En la Biblia, ellos descubrirán que se les ha mandado a salir de su iglesia local. Desde luego, existirán aquellos que abandonan la congregación, que no son creyentes verdaderos. Ellos quizá usarán la enseñanza del final de la era de la iglesia como un pretexto para su desobediencia dentro de las iglesias durante el tiempo cuando las iglesias locales eran todavía el lugar santo donde el Espíritu de Dios estaba salvando a la gente. Sin embargo, por salir de las iglesias, ellos se han colocado a sí mismos en un ambiente donde Dios está salvando a la gente mientras el Evangelio verdadero es llevado a todo el mundo por individuos. Por lo tanto, todavía hay la posibilidad de que ellos lleguen a ser salvos.
Primero Atad la Cizaña
Al continuar nuestro estudio de la parábola del trigo y la cizaña, quedan algunas preguntas concernientes a la interpretación correcta de Mateo 13:30, donde leemos: Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. ¿Cómo debemos entender la secuencia de que la cizaña tiene que ser primero recogida y atada para ser lanzada al fuego y luego el trigo tiene que ser recogido en el granero? Por otra parte, ¿qué significa este versículo cuando enseña que la cizaña será atada en manojos?
El Juicio Viene Primero a la Iglesia Local
La secuencia de eventos puede ser entendida fácilmente si recordamos el principio de que, al comienzo de la Gran Tribulación, Dios trae juicio sobre las congregaciones locales, donde el trigo y la cizaña han coexistido a través de toda la era de la iglesia. El trigo, es decir, los creyentes verdaderos que son expulsados y/o mandados a salir de las iglesias, continuarán existiendo en el mundo hasta el día final. Ellos son la iglesia eterna e invisible que nunca puede ser destruida.
En realidad, una cosecha grande adicional de trigo se estará llevando a cabo porque es durante la última parte de la tribulación que la cosecha final de creyentes se realiza. Es durante este tiempo que la adición final de la iglesia eterna e invisible de Dios se lleva a cabo. La recolección de todo este trigo en el granero debe identificarse con el último día cuando la cosecha habrá sido completada. Cuando Cristo regrese en el último día, el trigo será recogido en el granero.
Es decir, todos los creyentes verdaderos serán arrebatados para estar con Cristo en el aire y les será dado sus cuerpos eternos resucitados. Sin embargo, durante la Gran Tribulación, hay actividad llevándose a cabo dentro de las iglesias locales donde la cizaña se encuentra. Hemos aprendido que la cizaña son los miembros de iglesia que no han llegado a ser salvos. Por consiguiente, sus ojos espirituales no han sido abiertos a la realidad del final de la era de las congregaciones locales.
Ellos no quieren obedecer la orden de Dios de salir de estas iglesias. De esta manera, ellos resistirán y argumentarán que el tiempo no ha llegado para obedecer esta orden; ellos argüirán de que este mandato no es razonable, etcétera. Es en este tiempo cuando Dios comenzará a atarlos a fin de prepararlos para la prueba que enfrentarán en el último día, cuando Cristo regrese como el Juez de toda la tierra.
Dios les Envía un Poder Engañoso
La Biblia enseña que hay a lo menos dos maneras en las cuales Dios los atará. La primera manera es que a ellos les será dado un poder engañoso. La segunda manera es que a ellos les será dado oídos que no pueden oír la verdad. El poder engañoso es mencionado en II Tesalonicenses 2:11. El contexto de este capítulo es el tiempo cuando el hombre de pecado (Satanás) se ha sentado (es decir, él gobierna) en el templo (o sea, en las congregaciones locales). II Tesalonicenses 2:9 habla de Satanás viniendo con señales y prodigios mentirosos, y luego leemos en el versículo 10:
Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. II Tesalonicenses 2, versículos 11 y 12 advierten a continuación: Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia Ellos son fácilmente engañados y creen la mentira porque son ciudadanos del reino de Satanás. Por ejemplo, a causa de que son engañados, ellos fácilmente caen presos en las trampas de Satanás, tales como las señales y prodigios, y lenguas, etcétera.
Dios les Cierra los oídos y los Ciega
La segunda advertencia que se da está en el lenguaje de Jeremías 5:21: Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye: Esta idea está más explicada en Hechos 28:26-27: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.
En este contexto, puede mostrarse que Pablo es un cuadro o representación de los cristianos que han sido expulsados de las iglesias al final de la era de la iglesia. Puede mostrarse, en este contexto, que los líderes de los Judíos representan a aquellos que permanecen en las congregaciones locales al final de la era de la iglesia. Ellos han oído que Dios ha cambiado de la era cuando El usó a las iglesias locales como guardas de la Biblia hacia el tiempo de la lluvia tardía, cuando Dios está usando individuos para evangelizar al mundo.
Estos líderes Judíos querían escuchar las palabras de Pablo, pero mostraron prejuicio contra él. Hechos 28, versículo 22, nos reporta: Pero querríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella. Sin embargo, Pablo, quien era uno de los más distinguidos teólogos de esa época, les enseñó diligentemente lo que había aprendido. Hechos 28, versículo 23, explica:
Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Pablo compartió con estos líderes Judíos las verdades que había estado predicando y debido a que esta era Palabra de Dios la que Pablo estaba enseñando, uno habría esperado que los líderes Judíos estuvieran muy interesados y preocupados por las cosas que estaban aprendiendo. Pero eso no sucedió.
La conclusión de su reunión con Pablo está resumida en Hechos 28:29, donde leemos: Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. De esta manera, la Biblia enseña que ellos aplicaron sus propios pensamientos para determinar la razonabilidad de las verdades que Pablo les había traído. Ellos de ninguna manera estaban listos para aceptar la Palabra de Dios y obedecerla. La consecuencia de su falta de preparación o de su mala voluntad para aceptar estas verdades y ser obediente a ellos es dada en las palabras de Hechos 28:25-28:
Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane. Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.
Estos versículos enseñan que ellos tenían oídos que no pueden oír y ojos que no pueden ver. Realmente, estos versículos en Hechos 28 nos presentan una verdad terrible. En el marco histórico, estos versículos son dirigidos a los líderes de los Judíos que vivían en Roma, y estos Judíos enfrentaron el hecho de que Dios dejó de usar a las sinagogas y el templo o a la nación de Israel como guardas de la Biblia y pasó a usar a las congregaciones locales que existirían a través de toda la era de la iglesia.
Como hemos visto, en la aplicación espiritual, los líderes judíos representan a los miembros de las iglesias locales durante la Gran Tribulación. Por consiguiente, vemos una semejanza muy definida y una condición espiritual igual en la congregación local al final de la era de la iglesia y en la nación de Israel al final del tiempo cuando Dios usó a la nación de Israel como guarda del Evangelio. Así que necesitamos examinar un poquito más cuidadosamente la condición espiritual de la nación de Israel desde el tiempo cuando Dios hizo la transición hacia la era de la iglesia y a lo largo de ese transcurso hasta el día presente.
En Mateo 13, Jesús explica por qué El hablaba en parábolas cuando predicaba al pueblo de Israel. Mateo 13:15, declara: Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. Fíjese por favor que este versículo es esencialmente el mismo que en Hechos 28:25-28.
No podemos perder la enseñanza idéntica en ambos pasajes, aunque en el primer ejemplo, Mateo 13:15, estaba hablando directamente a la nación de Israel; mientras que Hechos 28:25-28 está anticipando la condición que existirá en las congregaciones locales al tiempo del final de la era de la iglesia. Por tanto, tendremos que determinar que más tiene Dios que decir de la nación de Israel, particularmente en lo que se refiere a Israel en la época cuando Dios terminó de usarla como guarda del Evangelio.
Romanos 11 es una parte de la Biblia especialmente útil en conexión con la pregunta que estamos examinando. El capítulo entero habla de la condición espiritual que existía en la nación de Israel pocas décadas después de que Dios hizo la transición hacia la era de la iglesia. El capítulo se abre con la pregunta: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? El contexto muestra que se está enfocando a la nación de Israel.
La respuesta viene muy claramente en Romanos 11, versículo 5, donde Dios dice: Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Este versículo habla de un remanente; y luego leemos la declaración solemne en Romanos 11, versículo 7 y 8, donde Dios dice: ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
Estos versículos enseñan que, aparte de un remanente de personas que fueron salvas, el resto estaban ciegos. Inmediatamente, dos verdades muy importantes deberían ser observadas. En primer lugar, el lenguaje que declara que el resto estaba ciego concuerda con el lenguaje que examinamos un poquito antes en Mateo 13:14-15 donde Dios advirtió en esta profecía que: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis.
La segunda verdad importante que debemos reconocer inmediatamente es que solamente un remanente permanecería fiel. Un remanente es una pequeña parte del todo. Dios usa la ilustración en Romanos 11:4 de los 7,000 que permanecieron fieles durante el tiempo de Elías. En ese tiempo, la nación pudo haber tenido quizás de uno a dos millones de personas. Siete mil es menos del uno por ciento de un millón. Debemos entender que un remanente es una parte muy pequeña del todo.
Al continuar examinando la nación de Israel, leemos la profecía en Romanos 11:25, que esta ceguera continuaría hasta el fin del mundo. Ese versículo declara: Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Dos verdades deben ser observadas en este versículo.
La primera es que la frase “la plenitud de los gentiles (las naciones)”, apunta hacia el fin del mundo. Enseña que la ceguera parcial permanecerá sobre la nación de Israel en tanto que un tan solo individuo quede en el mundo que todavía tenga que ser salvo. Cuando el último de los elegidos de Dios sea salvo, sabemos que la cosecha estará completa. Será el fin del mundo. De esta manera sabemos que esta ceguera de la gente de la nación de Israel continuará hasta el fin del mundo.
La segunda verdad que deberíamos notar es que este versículo declara que una parte de la nación de Israel estará en ceguera. Eso significa también que una parte de la nación de Israel serán creyentes verdaderos. Al tiempo cuando Romanos fue escrito, a estos creyentes se les mencionaba como el remanente. Dios da el ejemplo de los 7,000, que era menos que el uno por ciento de la población de la nación de Israel en los días de Elías.
¿De qué tamaño es el remanente en el tiempo cuando las últimas naciones están siendo salvas? La Biblia no contesta eso de manera clara. Sin embargo, debido a que vivimos muy cercanos al tiempo del fin, podemos fácilmente entender que todavía hay un remanente muy pequeño de toda la nación de Israel. Hoy, el porcentaje de gente de descendencia Judía que han llegado a ser verdaderos creyentes en Cristo es muy pequeño.
Sin embargo, estos creyentes verdaderos no son miembros de las sinagogas judías. Ellos están fuera de las sinagogas. Esto nos lleva a una conclusión muy terrible y muy triste. Recuerde que Dios usa prácticamente un lenguaje idéntico, al profetizar concerniente a la ceguera que vino sobre la nación de Israel y a la ceguera que vendrá sobre aquellos que permanecen en las iglesias locales durante el tiempo de la Gran Tribulación.
Esta ceguera se relaciona directamente con la parábola del trigo y la cizaña. La cizaña será atada en manojos cuando Dios los prepare para el Juicio Final. Dios los ata usando la ceguera como lo ha hecho a la nación de Israel. Una contribución más a esa atadura es el hecho de que Dios les da un poder engañoso de modo que ellos se vuelven muy susceptibles a las mentiras de quienes ponen su confianza en sus iglesias y no en la Biblia.
La naturaleza semejante entre la transición de la nación de Israel hacia el tiempo de la era de la iglesia y la transición de la era de la iglesia hacia el tiempo de la lluvia tardía, cuando Dios asignó la tarea de cuidar el Evangelio a individuos y no a instituciones de la iglesia, nos hace sospechar fuertemente de que la ceguera de aquellos que están dentro de las iglesias será tan grande como la ceguera de quienes estaban en las sinagogas durante los días de los apóstoles y que continúan en las sinagogas hasta el día de hoy.
Si eso es verdad, significa que cuando llegue el fin, prácticamente todas las congregaciones locales habrán cambiado muy poco la manera de como son hoy. Prácticamente ninguna congregación se dispersará totalmente. La membresía no creerá la verdad de que Dios ya no está presente en su congregación. Además, sospechamos que solamente un pequeño porcentaje de aquellos que están en las congregaciones actuales verán finalmente la verdad y saldrán de sus iglesias como Dios lo ha ordenado.
¿No sería maravilloso si los pronósticos de este párrafo resultaran totalmente equivocados y un considerable buen porcentaje de personas salieran? ¡Qué maravilloso sería eso! Sin embargo, temo que la condición espiritual de las congregaciones locales de hoy es, en el mejor de los casos, semejante a la que existió en la iglesia de Sardis (Apocalipsis 3). Era una iglesia muerta, aunque todavía tenía algunos creyentes verdaderos en ella.
Dios Ya No Salvará
Cuando examinamos con más detenimiento los versículos de Mateo 13:5 y Hechos 28:25-28, con más detenimiento, leemos algo que nos debería asustar y causar temor. Leemos en Mateo 13:15: Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
Estos versículos son de Isaías 6:9-10, el cual da explicación adicional. Allí leemos: Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. Estos versículos están enseñando que es Dios quien está cerrando el corazón, los oídos, y los ojos de los oyentes del Evangelio, para que no sean salvos.
¿Cómo puede ser esto? El propósito del Evangelio es salvar a la gente. Pero estos versículos declaran que habrá un tiempo cuando Dios deliberadamente cerrará los oídos y ojos de quienes oyen el Evangelio para que no puedan llegar a ser salvos. Ahora podemos entender estos versículos. Hay dos áreas del mundo en el cual esta advertencia amenazadora ha llegado a ser una realidad. La primera área comprende las sinagogas de la nación judía.
Durante el tiempo que Jesús y los apóstoles predicaron en ellas, muy pocas personas fueron salvas, y la situación continúa hasta hoy. Los líderes de las sinagogas no quieren a Cristo como su Salvador. La segunda área donde estos versículos se aplican con más fuerza es en las iglesias locales al final de la era de la iglesia. Dios les envía un espíritu de error. Es decir, Dios deliberadamente está impidiendo a cualquiera que sea salvo.
Ya no hay gracia alguna, ni misericordia, dentro de estas iglesias. ¡Qué horror! ¡Qué terrible! Esto hace caso omiso de todo lo que es el Evangelio. Nosotros enviamos el Evangelio al mundo para que la gente pueda ser salva pero ahora, a causa de que el justo juicio de Dios ha caído sobre las congregaciones locales, la salvación no es posible dentro de ellas. La situación es seria porque sucede en todo el mundo, y cuando Jesús venga y juzgue a los no salvos del mundo, entonces tampoco habrá misericordia.
¡Ninguna misericordia en absoluto! Hemos aprendido que no puede haber salvación allí dentro de las iglesias locales porque el Espíritu Santo ya no está en medio de la congregación para aplicar la Palabra de Dios a los corazones de los elegidos. Esto nos recuerda los versículos en Ezequiel 22:30-31: Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor.
El contexto muestra que “la tierra” que Dios tiene en mente se trata de las congregaciones locales. El único hombre que puede impedir a Dios de destruir esa tierra es Jesucristo. Pero el versículo muy amenazadoramente declara: “Y no lo hallé”. Por lo tanto, el versículo 31 continúa hablando del juicio de Dios cayendo sobre sus cabezas. Ahora podemos ver cómo Dios ata la cizaña para prepararla para ser quemada. La advertencia es clara.
En estos días, Dios manda a los creyentes verdaderos (o sea, el trigo) a huir de las iglesias locales. Aquellos que no son creyentes verdaderos (es decir, la cizaña) argüirán contra esto. Con el tiempo, si no son elegidos de Dios, Dios se interpondrá en sus vidas haciéndoles imposible que entiendan el peligro terrible en que están cuando insistan en permanecer dentro de las iglesias. Oyendo no oirán. Sus ojos espirituales serán cerrados.
El hecho es que Dios los alucinará para hacerlos creer en las mentiras de aquellos que insisten que todo anda bien en la iglesia local. Con la ventaja de poder ver hacia atrás en la historia de las iglesias y denominaciones, sabemos de una situación en una gran cantidad de iglesias que facilitan grandemente el juicio terrible de cegar los ojos y de engañar las mentes de los teólogos y maestros Bíblicos. Examinaremos esta situación y veremos cómo se relaciona a la enseñanza Bíblica de que hemos llegado al final de la era de la iglesia y ahora somos mandados a salir de la iglesia local.
La Hermenéutica Bíblica
Todo seminario y toda denominación utiliza un método de enseñanza llamado hermenéutica Bíblica. La hermenéutica Bíblica es la ciencia de la interpretación Bíblica, es decir, las normas que han sido establecidas para guiar al lector de la Biblia a fin de que entienda apropiadamente lo que Dios está diciéndole mientras lee la Biblia. Al contemplar en el pasado a los primeros teólogos de la era de la iglesia, surge algo de gran importancia.
Uno de los más antiguos teólogos de la era de la iglesia fue un hombre llamado Orígenes, que nació en el año 185 D.C. El fue un maestro Bíblico en la ciudad de su nacimiento, Alejandría, y luego más tarde, estableció una escuela Bíblica en Cesarea. En la edición 1959 de la Enciclopedia Británica, un historiador de la iglesia escribe que Orígenes era “el más distinguido y más influyente de todos los teólogos de la iglesia antigua, con la posible excepción de Agustín”.
Este historiador llama en especial la atención a la enseñanza de la interpretación Bíblica o hermenéutica de Orígenes, y dice que Orígenes “distingue un sentido triple de la Escritura: uno gramático-histórico, uno moral, y uno neumático (espiritual), siendo el último el sentido más apropiado y más alto”. El registro histórico muestra que Orígenes enseñó algunas doctrinas que no eran tan Bíblicas como deberían de haber sido. Pero en el tema de la interpretación Bíblica, parece que él estaba totalmente correcto. Estos mismísimos principios de interpretación han sido enseñados por Family Radio durante las pasadas últimas décadas (vea “Primeros Principios del Estudio Bíblico”), aunque Family Radio estaba totalmente inconsciente de las enseñanzas de Orígenes.
Debe Ejercerse Gran Cuidado
El principio hermenéutico que fue enseñado por Orígenes y actualmente es usado por Family Radio, requiere gran cuidado para evitar conclusiones que no son Bíblicas. El primer nivel, la enseñanza gramática-histórica, normalmente es evidente en sí mismo. El segundo nivel, la enseñanza moral, quizá no sea tan fácilmente visto, pero el descubrimiento de este nivel de entendimiento no produce fácilmente conclusiones contrarias a la enseñanza Bíblica.
Es el tercer nivel, el espiritual, el que puede producir graves resultados no Bíblicos. A medida que estudiamos la Biblia, encontramos que deben seguirse varias normas cuidadosamente, para evitar hacer una confusión de la intención más importante de las Escrituras. Cuando escudriñamos la Biblia, aprendemos a mantener en mente a lo menos tres principios muy importantes, al tratar de descubrir el significado espiritual de las metáforas, alegorías, símiles, y parábolas.
Estos tres principios son los siguientes: 1. El tercer nivel, el significado espiritual, debe relacionarse con el Evangelio. No podemos examinar el relato Bíblico histórico y tratar de identificarlo con naciones políticas o algún fenómeno secular pasado o presente. El significado espiritual debe identificarse con algún aspecto del programa del Evangelio de Dios que se discute en la Biblia. 2. Cuando la Biblia da un relato de una situación histórica, el significado espiritual de las palabras y frases empleadas en ese relato Bíblico debe derivarse de la Biblia.
- Las conclusiones espirituales derivadas de un relato histórico en la Biblia deben estar de acuerdo con todo lo demás que enseña la Biblia concerniente al programa de salvación de Dios. Si llegamos a una conclusión que es contraria a la enseñanza de la Biblia concerniente al programa del Evangelio de Dios, entonces inmediatamente sabemos que no hemos entendido correctamente el significado espiritual del pasaje.
Hemos aprendido que la Biblia entera y en todas sus partes, está enseñando algo acerca de Cristo y su maravilloso plan de salvación. Así, la Biblia entera y todas sus partes constituyen un libro espiritual. Por eso es que leemos en I Corintios 2:13: Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Como hemos indicado, la búsqueda del significado espiritual o evangélico de cualquier versículo puede ser muy difícil. Esto requiere una gran comprensión de algunas enseñanzas de la Biblia. Requiere escudriñar a través de la Biblia por muchas, muchas horas. Requiere oración constante de que el Espíritu Santo nos ayude y abra nuestros ojos a la verdad. Requiere una entrega total al principio de que todas y cada una de las palabras en los lenguajes originales de la Biblia fueron las mismísimas palabras que Dios hizo parte de Su mensaje Bíblico. Así que, todas y cada unas de las palabras y frases en la Biblia deben ser consideradas importantes.
Dios nos Muestra cómo Escribió la Biblia
La base para el método antes mencionado de interpretación Bíblica se encuentra en la Biblia misma. Sabemos, a partir de pasajes tales como Jeremías 36:2 y II Samuel 23:1-2, que todas las palabras de la Biblia vienen de la boca de Dios. Jeremías 36:2 declara: Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.
II Samuel 23:1-2 declara: Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua. Aprendemos, de versículos tales como Mateo 13:34-35, que Jesús constantemente utilizó parábolas cuando enseñaba. Leemos allí: Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.
Dicho sencillamente, una parábola, que también puede ser llamada una metáfora o una alegoría, es una historia terrenal con significado espiritual. Debemos recordar que la Biblia enseña que Jesús es la Palabra de Dios (Juan 1). Puesto que la Biblia es la Palabra de Dios y Cristo es la Palabra de Dios, podemos tener la seguridad de que todo lo escrito en la Biblia es la Palabra de Cristo.
Por lo tanto, cuando la Biblia dice, “sin parábola no les hablaba”, podemos tener la seguridad de que la Biblia entera nos es presentada con un gran número de hechos históricos absolutamente confiables, pero hasta que encontremos el significado Evangélico escondido dentro de esos hechos históricos, no habremos comenzado a recibir las ricas bendiciones espirituales que están inherentes en cada parte de la Biblia. Es por estas razones que podemos saber que en los días de Orígenes, al menos en la enseñanza del método apropiado de interpretación Bíblica, ellos habían llegado a la verdad.
La Hermenéutica Bíblica es Abusada
Sin embargo, el registro histórico de la iglesia muestra que, desde un principio, comenzaron a ocurrir serios abusos en este método de interpretación Bíblica. Por la época de Agustín, el cual vino a la escena casi 200 años después de Orígenes y quien fuera obispo prominente de la Iglesia Católica Romana, la interpretación espiritual de frases Bíblicas estaba siendo tergiversada para hacerla corresponder a los deseos de la iglesia. Aparentemente durante el milenio siguiente, hasta los días de la Reforma, la comprensión de la interpretación Bíblica apropiada continuó degenerándose. Esta degeneración coincidió con los abusos masivos que llegaron a ser parte integral de la iglesia y que prepararon el escenario para la Reforma.
La Imprenta
Cerca del año 1455, comenzando con la Biblia de Gutenberg, se hizo posible la impresión de Biblias. Anteriormente a esa época, todas las Biblias eran manuscritas. Por lo tanto, eran extremadamente poco comunes y muy caras. Además, la mayoría de las personas eran analfabetas. Normalmente, solamente una iglesia o un seminario poseían una Biblia. Sin embargo, la invención de la imprenta cambió todo eso.
Pronto fue posible para una cantidad creciente de personas poseer y leer Biblias por sí mismas. Ya no podrían ser engañadas por los líderes de iglesia que hasta ese tiempo tenían el control sobre lo que era enseñado, de modo que enseñaban lo que ellos querían enseñar acerca de Dios y Su plan de salvación. De esta manera, el comienzo de la imprenta fue probablemente el evento más importante que provocó la Reforma.
Números crecientes de personas pudieron leer la Biblia y de esta manera se dieron cuenta de los abusos espirituales de las iglesias. Grandes abusos en la doctrina y práctica se hicieron evidentes para mucha gente. Al mismo tiempo, Dios levantó a hombres como Calvino, Lutero, Zwinglio, Knox, y otros que se atrevieron a criticar a la iglesia establecida. Debido a que números crecientes de personas pudieron poseer y leer una Biblia, las enseñanzas de estos Reformadores fueron entendidas y aplaudidas por muchas más personas.
Debemos recordar el principio Bíblico que Dios da en Romanos 10:17: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Una cantidad creciente de Biblias disponibles en varios idiomas de Europa ocasionó un avivamiento espiritual grande a través de toda esa parte del mundo. Mucha gente ahora tenía acceso a las Biblias que fueron traducidas e impresas en sus lenguajes nativos. De esta manera, la invención de la imprenta fue probablemente el medio individual más grande que Dios usó para ocasionar la Reforma.
Al mismo tiempo, hombres como Calvino y Lutero, etcétera, comenzaron a oponerse enérgicamente a los abusos masivos que caracterizaban a la iglesia de esa época. Como resultado de la imprenta, sus quejas pudieron ser distribuidas y leídas ampliamente. Además, ellos comenzaron a publicar doctrinas más correctas concernientes a la verdad Bíblica. Así que, fue durante este tiempo cuando muchas de las Confesiones de las iglesias Protestantes fueron escritas.
Por ejemplo, en este tiempo la Confesión de Bélgica, los Cánones de Dort, el Catecismo Heidelberg, la Confesión de Augsberg, la Confesión de Westminster, y la Confesión Bautista fueron escritas. Estas Confesiones ayudaron grandemente a las iglesias y denominaciones locales en su regreso a la interpretación más Bíblica de la verdad de la Palabra de Dios. Quizás el documento individual más importante y significativo producido en este tiempo fueron los Cánones de Dort (1618-1619). El uso de un acróstico con la palabra “TULIP” ayudó a enseñar los puntos que son expuestos en esta Confesión.
Tales puntos se resumen como siguen: T Depravación Total. Todos los hombres están muertos espiritualmente en delitos y pecados y no pueden hacer nada para contribuir con su salvación. U Elección incondicional. Antes de la fundación del mundo, Dios soberanamente escogió a aquellos que El planeó salvar, sin tener en cuenta ningún supuesto mérito especial de parte de aquellos que El escogió salvar. L Expiación limitada.
El pago que hizo Cristo por los pecados aplicado solamente a los elegidos. I Gracia Irresistible. El don de la salvación es dado a cada uno de los elegidos por Dios. Así como ellos de sí mismos nunca desearían esta salvación, igualmente tampoco ellos pueden rechazar esta salvación. Dios está totalmente a cargo de su salvación. P Perseverancia de los santos. Aquellos que llegan a ser salvos nunca pueden perder su salvación.
A ellos les ha sido dada una nueva vida que es eterna, y no hay pecado pasado, presente, o futuro, que no haya sido pagado por el Señor Jesucristo. Estos cinco puntos son una declaración excelente que exponen la enseñanza Bíblica concerniente a la salvación. Sin embargo, ya en las Confesiones que fueron escritas en este período de la historia, comenzaron a aparecer contradicciones.
Por ejemplo, las dos leyes ceremoniales del Nuevo Testamento, el bautismo en agua y la cena del Señor, fueron llamados sacramentos, y se hicieron declaraciones de que la celebración de estas leyes ceremoniales concedía méritos espirituales. No se entendió que ellas eran leyes ceremoniales. Fue enseñado que el bautismo en agua sellaba al participante dentro del pacto. Fue enseñado que la fe, la cual Dios daba al creyente en perspectiva, era el instrumento a través del cual Dios obraba para llevar a esa persona a la salvación.
Estas contradicciones han persistido hasta el día presente, tanto que cada iglesia ahora tiende a predicar un evangelio que no está basado en la verdad Bíblica de que solamente Dios puede salvar a una persona y ningún humano puede hacer la más mínima contribución para su salvación. Pero ahora volvamos a Orígenes y su enseñanza de interpretación Bíblica. Recuerde que vimos que él era extremadamente Bíblico cuando enseñaba que todo en la Biblia tenía un significado espiritual. Recuerde también que, desde el principio, su enseñanza fué seriamente corrompida por la iglesia tanto que, por la época de la Reforma, la enseñanza de la iglesia sobre interpretación Bíblica necesitó una corrección cuidadosa.
Las Semillas de Muerte Son Sembradas
Asombrosamente, al emprenderse la tarea de corregir los abusos de la iglesia, las conclusiones adoptadas por los Reformadores se convirtieron en semillas de muerte para la iglesia. En lugar de darse cuenta de la rectitud de la posición de Orígenes sobre la interpretación Bíblica y afinar cuidadosamente las normas Bíblicas para protegerla, ellos desecharon todo lo que él enseñó y desarrollaron una hermenéutica de la Biblia que era totalmente contraria a ésta.
Los teólogos de la iglesia no entendieron que la Biblia tiene un mensaje central que impregna cada página de la Biblia. El mensaje central de la Biblia es el plan de salvacion del Evangelio de Dios. Puesto que Cristo es central para este plan, nosotros, por lo tanto, tenemos que ver a Cristo en cada página de la Biblia. Es decir, todo relato histórico en la Biblia es un hecho verdadero y confiable de la historia y debe entenderse como Palabra de Dios en la cual algún aspecto del Evangelio está escondido.
En vez de eso, comenzando con Calvino y Lutero y continuando a través de los años siguientes a la Reforma, ellos resultaron con el principio de “interpretación literal”. En el libro Las Cosas por Venir, el autor Dr. Dwight Pentecost ofrece una cita de una definición comunmente sostenida de la “interpretación literal”. Es como sigue: Una norma para guiarnos en lo que se refiere a cuándo interpretar literalmente y cuándo figurativamente ha sido cuidadosamente declarada por Cooper.
El dice: Cuando el sentido simple de la Escritura hace sentido común, no busquemos otro sentido; por lo tanto, tomemos cada palabra en su sentido primario, ordinario, usual, literal a menos que los hechos del contexto inmediato, estudiados a la luz de los pasajes relacionados y axiomáticos y verdades fundamentales, indiquen claramente otra cosa. Esto bien podría convertirse en el axioma del intérprete.
Pentecost sigue diciendo: Los fundamentos de la Reforma fueron colocados en el retorno al método literal de interpretación. En el período mismo de la Reforma dos grandes nombres sobresalen como exponentes de las verdades de la Escritura: Lutero y Calvino. Ambos están marcados por sus fuertes insistencias en el método literal de interpretación. Citando a otro historiador eclesiástico, Pentecost declara: En cuanto a la contribución de Calvino, Schaff escribe: Calvino es el fundador de la exégesis gramático-histórica.
El afirmó y realizó el principio sano de la hermenéutica de que los autores Bíblicos, como todos los escritores sensatos, deseaban transmitir a sus lectores un pensamiento definido en palabras que ellos pudieran entender. Un pasaje puede tener un sentido literal o uno figurativo; pero no puede tener dos sentidos a la vez. La palabra de Dios es inagotable y aplicable a todos los tiempos, pero hay una diferencia entre explicación y aplicación, y la aplicación debe de ser consistente con la explicación.
Según el método literal de interpretación, que es llamado también “método gramático-histórico” de interpretación, la verdad única que podemos aprender del hecho de que Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos, lo cual leemos en Juan 11, es que Dios registró el hecho histórico de que un hombre muerto fue resucitado, mostrando así que Cristo tenía poder para levantar a una persona de la muerte física a la vida física. En ese caso, no nos atrevemos a ver en este milagro la enseñanza de que así como Dios hizo toda la obra de dar vida física a Lázaro, El hace toda la obra para salvar espiritualmente a gente muerta. De esta manera, el método literal de interpretación de este pasaje lo vacía esencialmente de su intención y contenido Evangélico.
¿Es Clara la Biblia?
Como una función del método literal gramático-histórico de interpretación, el principio de perspicuidad de la Biblia es también mantenido. Pentecost cita a otro historiador de la iglesia como sigue: Lutero también mantuvo la perspicuidad de la Escritura… él a veces se aproximó al comentario moderno de que “la Biblia debe interpretarse como cualquier otro libro”. La palabra “perspicuidad” significa “claramente expresada, o lúcida”.
Desafortunadamente, el concepto de la perspicuidad de la Escritura, el cual es muy comúnmente enseñado en nuestro día, es totalmente contrario a la Biblia. Por ejemplo, leemos que al carcelero de Filipos se le dijo en Hechos 16:31: Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Esta orden parece tan fácil de entender. Pero cuando examinamos cuidadosamente esta orden, nos damos cuenta de que puede ser entendida solamente cuando la examinamos a la luz de una hueste de otros versículos de la Escritura, que enseñan que estamos muertos espiritualmente y que no podemos de nosotros mismos creer en Jesús.
La verdad es que la única manera como podemos creer en El es si Dios ya nos ha salvado. Así que, esta declaración Bíblica aparentemente lúcida no está de ninguna manera claramente expresada. Quizá la enseñanza de la perspicuidad de la Biblia es fomentada por la idea de que para llegar a ser salvos, debemos entender por qué necesitamos la salvación y cómo podemos llegar a ser salvos.
Así que, Dios debe haber escrito la Biblia a fin de que el lector pueda entender fácilmente estos conceptos. Sin embargo, es muy significativo que, cuando Dios describió el sendero a la salvación en Romanos 10:17, El no dijo: “… la fe es por el entender, y el entender, por la palabra de Dios”. De haber dicho Dios eso, entonces un niño muy pequeño, o un individuo con facultades mentales de un niño de dos años de edad nunca podría llegar a ser salvo. Más bien, el énfasis está en el oír la Palabra de Dios, y dice en Romanos 10:17: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Una persona que no es salva puede estar sorda físicamente o dañada mentalmente cuando está bajo el oír de la Biblia, pero si ella es uno de los elegidos de Dios, en el tiempo apropiado, Dios le dará oídos espirituales al aplicarle la Palabra de Dios a su vida y darle un alma eterna resucitada. Esto es verdad para el bebé como también para la persona altamente madura e inteligente. Antes que fuera salva, la persona podría haber tenido alguna comprensión o ninguna comprensión de la Biblia. Sin embargo, después de la salvación, mientras el Espíritu Santo abre más la mente del individuo salvo, si este es mentalmente capaz, entenderá cada vez más la Biblia.
No por Doctrinas de la Iglesia
Cuando examinamos más cuidadosamente la verdad de que la Biblia no es de ninguna manera fácil de ser entendida, podemos comenzar a comprender por qué Dios pudo usar la institución de las iglesias locales de manera tan exitosa para lograr Su meta de salvar a los elegidos que están esparcidos a través del mundo entero. Dado el hecho de que tantas denominaciones tienen tantas doctrinas que no son fieles a la Biblia, ¿cómo es que cuando enviaron misioneros al mundo, tanta gente dio evidencia de que probablemente habían sido salvos?
Recuerde el principio de que “la fe viene por el oír”. La Biblia no dice, “la fe viene por el entender”. Muchas iglesias y misioneros han enseñado algunas doctrinas equivocadas. Pero ellos sí deseaban que los individuos en las congregaciones y en los campos misioneros poseyeran y leyeran una Biblia en su lenguaje nativo. Esto significa que una organización como “Los Gedeones”, cuya meta es colocar Biblias dondequiera que sea posible, ha sido una colaboradora excelente del programa del Evangelio de Dios.
Esto significa que los traductores de la Biblia Wycliffe, que quieren proveer la Biblia en todos los lenguajes del mundo, han sido usados grandemente por el Señor en la evangelización del mundo. Esto significa que las varias sociedades Biblicas que Dios ha levantado han experimentado gran bendición. Y este es el enfoque del ministerio de Family Radio. Debemos usar todos nuestros esfuerzos para animar a la gente en todo el mundo a que lean la Biblia.
Cuando Dios ha salvado a una persona, le ha dado a esta oídos espirituales para oír y le ha aplicado la Palabra de Dios a su vida, a fin de que ella esté segura eternamente. Esto es así aunque la persona pueda haber llegado a ser miembro de una iglesia que tiene algunas enseñanzas no Bíblicas. Sin embargo, a causa de que a la persona le fue dada una nueva alma resucitada al momento de la salvación, ella estará cada vez más incómoda en la iglesia cuando se da cuenta por la Biblia que existen errores en sus enseñanzas.
Y hoy, estamos descubriendo serios errores en la enseñanza de las iglesias que resultan de su método de interpretación excesivamente contrario a la Biblia. También, como hemos visto, la enseñanza ampliamente sostenida de que la Biblia es perspícua (fácil de entender), está causando gran consternación a los verdaderos creyentes. Estos se dan cuenta cada vez más que se requiere una búsqueda diligente para descubrir las verdades de la Biblia. La verdad aparente que surge de inmediato en un versículo, puede que no sea verdad de ninguna manera cuando es vista a la luz del resto de la Biblia.
¿Quién es el Autor?
La consecuencia de la hermenéutica defectuosa, que es característica de la mayoría de las iglesias locales, puede ser vista de otra manera. Un teólogo muy distinguido y altamente estimado, llamado Louis Berkhof, es citado por Dwight Pentecost en su libro Las Cosas por Venir. Por muchos años, el Dr. Berkhof fue el Presidente y Profesor de Apología del muy conservador y reformado Seminario Teológico Calvino. La cita es como sigue: 1. La Suposición Básica para la Interpretación Histórica.
- La Palabra de Dios se originó de una manera histórica, y por lo tanto, puede ser entendida solamente a la luz de la historia. b. Una palabra nunca es entendida totalmente hasta que es percibida como una palabra viva, es decir, como se originó en el alma del autor. c. Es imposible entender a un autor e interpretar sus palabras correctamente a menos que se vea en contraste con el fondo histórico apropiado. d. El lugar, el tiempo, las circunstancias, y la opinión predominante del mundo y de la vida en general, naturalmente darán color a los escritos que son producidos bajo aquellas condiciones de tiempo, lugar, y circunstancias.
- Las Exigencias sobre el Expositor: En vista de estas presuposiciones, la interpretación histórica hace las siguientes exigencias sobre el expositor:
- Debe procurar conocer al autor cuya obra él explicaría: su linaje, su carácter y temperamento, sus características intelectuales, morales y religiosas, así como las circunstancias externas de su vida… b. Será su obligación reconstruir, tanto como sea posible, a partir de los datos históricos al alcance, y con la ayuda de hipótesis históricas, el ambiente en el cual los escritos particulares bajo consideración se originaron; en otras palabras, el mundo del autor.
Tendrá que informarse respetando las características físicas de la tierra donde los libros fueron escritos, y teniendo en cuenta el carácter e historia, las costumbres, la moralidad y religión de las personas entre las cualesy para las cuales fueron compuestos. c. Encontrará que será de suprema importancia el considerar las diversas influencias que determinaron más directamente el carácter de los escritos bajo consideración, tales como: los lectores originales, el propósito que el autor tuvo en mente, la edad del autor, su estado de ánimo, y las circunstancias especiales bajo las cuales compuso este libro.
- Además, tendrá que trasladarse a sí mismo mentalmente al primer siglo D.C. y a las condiciones Orientales. Debe colocarse a sí mismo en el punto de vista del autor, y procurar entrar en la mismísima alma del autor, hasta que él, por decirlo así, viva su vida y piense sus pensamientos. Esto significa que él tendrá que guardarse cuidadosamente contra el error muy común de trasladar al autor al día presente y hacerlo hablar el lenguaje del siglo veinte…
Parecería que el Dr. Berkhof no entendió que el único autor de la Biblia es el Señor Jesucristo. Parecería que él no pudo haber entendido que la Biblia es el libro de la ley de Dios para toda la raza humana. Parecería que él no pudo haber entendido que cada una de las palabras en los lenguajes originales de la Biblia fue elaborada cuidadosamente por Dios. Parecería que él no pudo haber entendido que debemos temer y temblar cuando estudiamos la Biblia y darnos cuenta que Dios tuvo un propósito grandioso para todas y cada una de las Palabras de la Biblia.
Parecería que él no pudo haber entendido que así como Jesús habló en parábolas en el Nuevo Testamento, El también habló en parábolas en el Antiguo Testamento. ¡Tan solo pensemos! Esta clase de cosas que fueron enseñadas por el Dr. Berkhof son las cosas que están siendo enseñadas en los seminarios en nuestros días. ¡Con razón los pastores son incapaces de entender correctamente muchas partes de la Biblia! Debemos estudiar diligentemente una y todas las cosas en la Biblia hasta que lleguemos a la verdad espiritual. Por ejemplo, si leemos el libro de Rut como una declaración histórica verdadera, sin ver el mensaje Evangélico escondido en cada versículo, vaciamos gravemente ese libro de la Biblia de su intención y contenido.
La Triste Consecuencia
Ahora que hemos descrito brevemente estos ejemplos del pensamiento Post-Reformado de interpretación Bíblica, regresemos a la terrible consecuencia de lo que hicieron los Reformadores. Temo que, en su celoso intento de remediar la mala hermenéutica que existía aparentemente en la iglesia antes del tiempo de la Reforma, ellos “desecharon el agua de la bañera con todo y bebé”, para usar lenguaje figurado. Es decir, en lugar de entender el método sano de interpretación que existía en la iglesia primitiva durante los tiempos de Orígenes, ellos introdujeron una hermenéutica totalmente contraria a la Biblia, la cual llamaron hermenéutica histórica-gramática literal.
Al hacerlo así, realmente cerraron con llave la puerta hacia la interpretación correcta de muchos versículos de la Escritura y luego arrojaron la llave. El problema es aumentado en gran manera cuando nos damos cuenta que la clase de interpretación Bíblica enseñada por el Dr. Pentecost y la clase de actitud hacia la Biblia expresada por el Dr. Berkhof es típica de la que una gran cantidad de pastores han aprendido en sus seminarios.
Jesús Habló en Parábolas
Ahora ya podemos entender más completamente las implicaciones del lenguaje de Mateo 13 que trata el tema de las parábolas. Jesús declara en Mateo 13 que El hablaba en parábolas a fin de que, como consecuencia, muchos no pudieran entender, pero las parábolas ayudarían a los creyentes en su comprensión de la verdad. En Mateo 13:10, los discípulos preguntaron a Jesús: “¿Por qué les hablas por parábolas?” En Mateo 13:34-35, Dios nos dice:
Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo. De esta manera, Jesús estaba enseñando constantemente por medio de parábolas. El Nuevo Testamento da varios ejemplos de esto. Jesús contestó la pregunta a los discípulos acerca del hecho de que El hablaba en parábolas, en Mateo, capítulo 13, versículos 11 a 14, donde leemos:
El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis.
En base al estudio de estos versículos entendemos que el uso de parábolas fue un método que Dios usó en la Biblia para traer la verdad espiritual a los creyentes verdaderos. Sin embargo, al mismo tiempo, las parábolas hacen ciegos a aquellos que no son creyentes verdaderos. Como aprendimos antes, la Biblia entera es la Palabra de Cristo. A veces, Dios da ejemplos de Su método de enseñanza en el cual el empleo de parábolas es muy importante.
Por ejemplo, Jesús declara en Mateo 13:44: Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo En Gálatas 4:22-31, Dios habla de Agar, quien dio a luz a Ismael de Abraham, como una figura del Monte Sinaí, el cual a su vez representa a la Jerusalén que continúa en la esclavitud espiritual.
En el caso del libro de Proverbios, Dios dio el nombre de “proverbios” a este libro. La palabra hebrea para “proverbios” es traducida frecuentemente también como “parábolas”. Así, tenemos que buscar el significado espiritual o Evangélico en cada versículo del libro de Proverbios porque cada versículo está escrito como una parábola o metáfora. Leemos en el Salmo 78:1-2: Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos.
Debemos entender también que todas y cada una de las leyes ceremoniales que gobernaban los sacrificios de sangre, los holocaustos, el día de Reposo, etcétera, eran como parábolas o alegorías. En cada caso, el acto físico señalaba hacia algún aspecto del programa del Evangelio de Dios. Estos y otros muchos ejemplos son dados en la Biblia para ilustrar la manera cómo Dios escribió la Biblia. En cada ejemplo Bíblico de una parábola o símil, Dios da el significado celestial o espiritual, y este significado es siempre algún aspecto del programa del Evangelio de Dios. De esta manera, podemos estar seguros de que el método de interpretación Bíblica enseñado por Orígenes y también por Family Radio es completamente Bíblico.
Estas Señales Seguirán a los que Creen
Una excelente ilustración que indica la total validez Bíblica del requisito de encontrar el significado espiritual o Evangélico de cada declaración Bíblica se ve en Marcos 16:17-18, donde leemos: Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Los teólogos que buscan una interpretación de estos versículos por medio del método de interpretación literal gramático-histórico han llegado a la conclusión de que estos versículos fueron cumplidos cuando los apóstoles fueron capacitados por Dios para sanar a los enfermos y echar fuera demonios. En II Corintios 12:12, leemos: Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.
Más aun, cuando Pablo estaba naufragado en la isla de Melita, mientras recogía ramas para el fuego, una víbora se le prendió en su mano. El la sacudió en el fuego y no fue dañado. Ahora esto es considerado como un cumplimiento de Marcos 16:18, de que tomarían en sus manos serpientes. El problema con la conclusión de estos teólogos es que esto no concuerda con la profecía de Marcos 16:17, que declara: “…estas señales seguirán a los que creen”.
La Biblia no dice que estas señales seguirán a los apóstoles Más bien, dice que estas señales seguirán a los que creen, es decir, estas señales estarán en evidencia dondequiera que haya creyentes. Sin embargo, a menos que entendamos el principio expuesto en este estudio, el cual se deriva de Marcos capítulo 4 y Mateo capítulo 13, que Cristo habló en parábolas, y sin parábolas no les hablaba, no tendremos manera de entender estos versículos.
La verdad es que muchos dudan de que una buena parte de Marcos capítulo 16 pertenece al Canon Sagrado. Es fácil simpatizar con ellos si esperamos que los versículos 17 y 18 sean entendidos como verdad literal. Pero no hay ninguna posibilidad de hacer que tengan sentido estos versículos, si han de ser entendidos literalmente como aparecen. Cuando descubrimos el significado espiritual escondido dentro de estas cinco señales que siguen a los creyentes, no tan solo encontramos armonía con el resto de la Biblia, sino también podemos saber que solamente Dios pudo haber escrito estos versículos.
En efecto, podemos estar seguros de que, sin ninguna duda, estos versículos son parte integral del Canon Sagrado. La primera señal que seguirá a los que creen es que en el nombre de Cristo “echarán fuera demonios”. Esta es una figura que apunta hacia aquellos que serán salvos cuando el Evangelio es anunciado por los creyentes. Todos los que no son salvos están en el dominio de Satanás.
Cuando los elegidos llegan a ser salvos, es como si los demonios han sido echados de ellos, es decir, ya no están más bajo el poder de Satanás. Ellos han sido trasladados al reino de Cristo. El milagro de que la gente es salva del poder de Satanás se lleva a cabo dondequiera que el Evangelio es proclamado por los creyentes. En efecto, esta señal siempre sigue a los que creen. La segunda señal que sigue a los creyentes es que ellos hablarán nuevas lenguas.
El significado espiritual de esta figura se encuentra en el hecho de que cada nación tiene su propia lengua. El lenguaje hablado por la persona que no es salva (sin importar su lenguaje nacional), es el que pertenece al dominio de Satanás. El lenguaje de los creyentes es el del reino de Dios. Aun si las mismas palabras en Inglés, o Alemán, o Francés, son usadas en ambos reinos, el lenguaje hablado por el creyente es diferente al de aquél que no es creyente.
Las palabras pueden ser las mismas, pero sus significados y aplicaciones para el que habla serán muy diferentes. Viene a la mente la profecía del Antiguo Testamento del Salmo 40:3, donde leemos: Puso luego en mi boca cántico nuevo... Y en el Salmo 98:1, leemos: Cantad a Jehová cántico nuevo… Realmente, dondequiera que haya creyentes, los encontramos hablando con nuevas lenguas.
La tercera señal que seguirá a los que creen es que ellos “tomarán en las manos serpientes”. En la Biblia, la serpiente simboliza a Satanás (Apocalipsis 12:9). Antes de que seamos salvos, estamos bajo el poder de Satanás, y él nos gobierna, pero cuando llegamos a ser salvos, nosotros gobernamos sobre él. Para usar la figura de Marcos 16, versículo 18, somos como el entrenador de serpientes que la toma en su mano.
Dondequiera que hayan creyentes allí habrá quien gobierne sobre Satanás, al saquear su casa de aquellos que están siendo salvos. La cuarta señal que sigue a los que creen es: “si bebieren cosa mortífera, no les hará daño”. Cuando llegamos a ser salvos, bebemos el agua pura del Evangelio. Escuchar un falso evangelio es beber veneno. Por ejemplo, en Deuteronomio 32:32-33, Dios critica al antiguo Israel por su adoración de ídolos, declarando:
Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de los campos de Gomorra; Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, Racimos muy amargos tienen. Veneno de serpientes es su vino, Y ponzoña cruel de áspides. Sin embargo, los creyentes no pueden perder su salvación. Así que, si bebieran veneno por escuchar un falso evangelio, ellos no perderán su salvación Este principio es cierto dondequiera que hayan creyentes.
La quinta señal que sigue a los que creen es: “sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Espiritualmente, cuando los creyentes comparten el Evangelio con otros, ellos están ministrando a aquellos que están enfermos espiritualmente. El Evangelio, cuando es aplicado por el Espíritu Santo a través del testimonio de los creyentes, trae sanidad espiritual. Dios dice en I Pedro 2:24b – 2:25a:... por cuya herida fuisteis sanados, Porque vosotros erais como ovejas descarriadas…
De esta manera, vemos que estas cinco señales siguen literalmente a todos los que creen, pero debemos entenderlas en su dimensión espiritual. Cuando aplicamos el principio Bíblico de que Cristo habló en parábolas, podemos llegar a esta bella comprensión de estos versículos, y podemos tener cierta justificación de que este principio debe ser considerado muy seriamente, dondequiera que la Biblia nos de información histórica que en sí no se relacione con el mensaje del Evangelio.
Así, estos dos versículos de Marcos 16 son prueba dramática de que debemos tener la comprensión correcta de la interpretación Bíblica, si es que vamos a encontrar la verdad Evangélica a través de toda la Biblia. Sin el método correcto, muchas partes de la Biblia permanecerán selladas y el mensaje del Evangelio dentro de ellas no puede ser entendido nunca.
El Tiempo ha Llegado para que Dios Revele Muchas de estas Verdades Escondidas
Estamos ahora en el tiempo del cual Daniel hablaba en Daniel 12:9, donde Dios declaró: El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin Estos versículos nos aseguran de que muchas verdades, hasta ahora escondidas en la Biblia, están siendo ahora reveladas. Pero por razón de que el método de Dios de enseñanza es por medio de parábolas, Dios continúa escondiendo estas verdades adicionales de quienes no entienden el método de enseñanza de Dios, que constantemente utiliza parábolas.
Por otra parte, aquellos que entienden el uso que Dios hace de las parábolas, están siendo ayudados grandemente en la comprensión de nuevas verdades, a medida que Dios quita el sello de las verdades que ahora El desea que entendamos. Esto nos trae a la realidad del día presente. Con el entendimiento de que debemos procurar descubrir la enseñanza espiritual de todas y cada una de las partes de la Biblia, hemos sido capacitados por la misericordia de Dios de comprender muchas verdades Bíblicas concernientes al final de la era de la iglesia, el juicio presente de Dios sobre las iglesias locales, la lluvia tardía que se identifica con la cosecha final, y la orden de Dios de abandonar la congregación local.
Debido a que nuestro entendimiento de estas verdades espirituales es exacto, encontramos gran armonía y cohesividad en versículo tras versículo a través de toda la Biblia. Sin embargo, para aquellos que han sido enseñados a confiar solamente en el sistema de interpretación literal gramático-histórico, la puerta de la verdad ha sido cerrada con llave. Ellos no pueden entender nada de lo que la Biblia enseña acerca del final de la era de la iglesia.
Es desafortunado que prácticamente todo pastor y todo maestro Bíblico que ha sido entrenado en un seminario, ha sido cuidadosamente enseñado a despreciar la hermenéutica de Orígenes y a confiar solamente en el método literal gramático-histórico de interpretación. Esa es la razón por qué ellos se quejan consistentemente de que quienes enseñan que la era de la iglesia ha concluido están espiritualizando.
Ellos están correctos en su alegato, porque esa es la manera como Dios escribió la Biblia. Pero tristemente, ellos permanecen completamente ignorantes de las enseñanzas de Dios concernientes a esos temas extremadamente importantes. De esta manera podemos ver cómo Dios, utilizando a individuos creyentes verdaderos que fielmente llevan todo el consejo de Dios, primeramente atarán la cizaña, y luego al regreso de Cristo, que será al tiempo cuando se complete la última cosecha, el trigo será puesto en el granero.
Esta es la Prueba Final
Esta orden de Dios de que los creyentes verdaderos tienen que salir de las iglesias es la prueba final. Los creyentes verdaderos tienen un deseo intenso de ser obedientes a Dios y hacer Su voluntad, y por lo tanto, eventualmente, ellos saldrán de las iglesias. Ellos son el trigo que será juntado en el granero. Es decir, ellos están completamente a salvo porque son ciudadanos eternos de reino de Dios.
La evidencia de su salvación es su intenso deseo de ser obedientes a todos los mandatos de Dios. Por otro lado, la cizaña son aquellos que están bajo el juicio de Dios, los cuales serán revelados en la realidad desnuda en el último día cuando Cristo venga como Juez. La cizaña, es decir, los no salvos, estarán cada vez más convencidos de que están a salvo al permanecer en las iglesias locales. Ellos no han recibido una nueva alma resucitada, por lo tanto, no temen, ni tiemblan, delante de la Palabra de Dios.
En vez de esto, continúan confiando descuidadamente en que ellos y su iglesia han hecho todo lo que era necesario para asegurar su salvación. En realidad, están siendo atados, y en el día final cuando el juicio llegue, ellos serán incluidos con aquellos de quienes leemos en Mateo 7:21-23, donde Cristo dice: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
La Cosecha Final de Trigo
En Apocalipsis 14:14-16, Dios describe la cosecha final cuando el trigo es separado de la cizaña: Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.
Hemos aprendido que la palabra “cosecha” se identifica con aquellos que han llegado a ser salvos. En el momento cuando reciben sus almas nuevas resucitadas, ellos han sido cosechados. El Hijo del hombre (Cristo) está a cargo de esta cosecha en tanto que Su cuerpo, que son los creyentes verdaderos, llevan el Evangelio a todo el mundo. Esta cosecha continuará hasta el último día. Cada individuo que ha sido cosechado (salvo) será agregado a la iglesia invisible y eterna que es el reino de Dios.
Como hemos aprendido, es durante este tiempo de cosecha cuando el trigo se separa de la cizaña. Al final de esta cosecha, el trigo es traído al granero (es decir, su salvación está completa), y ellos reciben sus nuevos cuerpos espirituales resucitados. Pero simultáneamente, el día final del Juicio ocurre. En Apocalipsis 14:18-20, advierte: Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.
Este es el día cuando la cizaña será quemada. Este es el día de juicio cuando no solo la cizaña sino también todas las naciones beberán la copa de la ira de Dios, como leemos en Jeremías 25:15-16: Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío. Y beberán, y temblarán y enloquecerán, a causa de la espada que yo envío entre ellas.
¡Qué terrible que la cizaña que ha sido dejada en las iglesias locales caerá en esta terrible experiencia! Al ir estudiando la parábola del trigo y la cizaña, hemos llegado a entender mucho más claramente la situación espiritual en las iglesias locales al final de la era de la iglesia. Hemos sabido ya, durante años, que muchas denominaciones que quizá habían comenzado siendo razonablemente fieles a la Biblia, ya han caído desde hace mucho bajo la autoridad de Satanás.
Cualquier iglesia que tiene una autoridad que no sea la Biblia sola y en su totalidad debe ser considerada una iglesia falsa. Esto incluye cualquier iglesia que cree en lenguas, visiones, señales, prodigios, o que Dios puede hablar por medio de los padres de su iglesia. La razón de esto es que Dios advierte en Apocalipsis 22:18-19: Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
Estos versículos enseñan claramente que aquellos que tienen una autoridad más amplia o más reducida que la Biblia, están bajo el juicio de Dios (sujetos a estas plagas). Debido a que no son salvos, están bajo la autoridad de Satanás. De esta manera, Satanás gobierna esas iglesias aunque, como nos dimos cuenta anteriormente en este estudio, durante la era de la iglesia una persona podía llegar a ser salva todavía en una iglesia de esa clase.
Por supuesto, esa persona no habría permanecido en esa iglesia falsa. Con el tiempo, esa persona habría tratado de encontrar una iglesia más fiel. ¿Pero qué de todas las iglesias del día de hoy que afirman que la Biblia infalible es la Palabra única de Dios? Ellas no querrán tener nada que ver con señales y prodigios, visiones, lenguas, etcétera. Seguramente ellas deben estar llenas fundamentalmente de creyentes verdaderos. Nos gustaría creer eso.
Y como hemos aprendido, a través de toda la era de la iglesia, eso era lo que se creía. Pero ahora la prueba está puesta. La orden del Señor está siendo anunciada. Los creyentes verdaderos deben salir de las iglesias. Deben salir de Babilonia. Los creyentes verdaderos en estas iglesias tiemblan delante de la Palabra de Dios. A ellos les fue dada una nueva alma resucitada en el momento cuando fueron salvos, así que tienen un deseo intenso y continuo de ser obedientes a la Palabra de Dios.
Por consiguiente, estarán cada vez más incómodos a medida que aprenden cada vez más de la Biblia en cuanto a la Gran Tribulación y al final de la era de la iglesia. Finalmente, ellos saldrán de sus congregaciones locales porque quieren ser totalmente obedientes a los mandatos de Dios. Desafortunadamente, aunque muchas de las iglesias más conservadoras ya han oído bastante acerca del final de la era de la iglesia, muy pocos están dejando esas iglesias.
¿Es posible que estas iglesias Bíblicas, ortodoxas y conservadoras estén en realidad altamente pobladas de miembros que no son salvos – – miembros no salvos que han pasado por el bautismo en agua, que han hecho su confesión de fe, y que colaboran con la iglesia, y que aparentemente viven vidas piadosas, morales y decentes? ¿Es posible que ellos confíen en su iglesia y sus doctrinas y confesiones como su autoridad final y no en la Biblia?
Es realmente espantoso pensar que esta pueda ser la condición espiritual verdadera de todas las iglesias hoy. Como aprendimos anteriormente, Satanás estaba comenzando ya a tener éxito cerca del comienzo de las siete iglesias que se exhiben en Apocalipsis 2 y 3. ¿Por qué no habría de ser él cada vez más exitoso a medida que pasa el tiempo? De esta manera, ya por nuestros días, seminarios y denominaciones completas pueden haber caído bajo el liderazgo de hombres que no son salvos, que tienen apariencia de piedad pero que no han experimentado la salvación.
¡Qué posibilidades tan feas, terribles, y horrorosas! Si esa es la condición espiritual verdadera de las iglesias que pensábamos que eran sumamente fieles a la Biblia, entonces fácilmente podemos entender el lenguaje terrible que Dios usa cuando acusa a las iglesias locales del día de hoy en Isaías, Jeremías, Ezequiel, y muchos otros lugares en la Biblia. Unos cuantos ejemplos de la naturaleza absolutamente seria de este asunto son dados en los pasajes siguientes de la Biblia:
. Deberíamos estar horrorizados al darnos cuenta cómo Satanás ha estado guerreando contra el cuerpo de Cristo a través de todo el tiempo de la era de la iglesia. Nos debería aterrorizar hasta lo más profundo de nuestro ser tan siquiera considerar la posibilidad de que una gran cantidad de teólogos de confianza, maestros Bíblicos, pastores, ancianos y diáconos pudieran haber estado bajo la autoridad de Satanás.
No obstante, como hemos visto, esa fue precisamente la situación en el templo y en las sinagogas en el tiempo de los apóstoles. Aquellos sacerdotes y Fariseos eran personas igualmente morales, decentes, y aparentemente piadosas como un gran número de líderes de las iglesias de nuestros días. Además, otra posibilidad espantosa que debería ocurrirse a todo miembro de una iglesia local es esta: “Si la cizaña y el trigo son prácticamente indistinguibles, ¿Cómo puedo estar seguro de que yo no estoy incluido en la cizaña?
Yo sé que es cierto que los miembros no salvos de la iglesia están igualmente bajo la ira de Dios que la mayoría de la gente impía del mundo”. Esta pregunta debe hacerse porque la enseñanza de la Biblia claramente indica que esta es la condición de las congregaciones locales a través de toda la era de la iglesia. Estas son preguntas enormemente serias. En realidad, surge otra pregunta: “¿Cómo puedo saber con toda seguridad que mi pastor, mi maestro Bíblico favorito es verdaderamente salvo?”
Si él no es salvo, entonces todavía está bajo la autoridad de Satanás; así que en realidad él es uno de los “ministros de justicia” de Satanás, descritos en II Corintios 11. Esta realmente es una situación espantosa. Parece que nadie en el mundo eclesiástico podía haber tenido alguna idea de la seriedad de este problema. Ellos no pudieron haber sabido, porque Dios mismo enseña que a través de toda la era de la iglesia, el trigo y la cizaña eran prácticamente indistinguibles.
Versículos tales como II Corintios 11:15, el cual habla de los ministros de Satanás como ministros de justicia, y Hebreos 6:4-6, donde Dios habla de gente que no es salva como habiendo sido participantes del Espíritu Santo y habiendo sido iluminados, nos explican por qué el trigo y la cizaña no pudieron ser reconocidos por lo que realmente son. Por cierto, esto nos dice que el bautismo en agua, la confesión de fe, la membresía de iglesia, etcétera, no son en absoluto ninguna garantía de salvación verdadera.
Sabemos que el pertenecer a una iglesia que parece ser totalmente fiel a la Biblia no es garantía y la asistencia fiel a los servicios de adoración y otras actividades no es garantía. Promesas solemnes por el pastor o anciano de que yo he llegado a ser salvo no es garantía, y es posible que ellos mismos sean cizaña. Estas son afirmaciones espantosas realmente. Pero, tienen que ser confrontadas. El día del Juicio se aproxima, y si yo todavía permanezco sin ser salvo, sé que terminaré bajo la condenación eterna.
Si mi iglesia ha sido razonablemente fiel a la Biblia, entonces seguramente, ella ha enfatizado la verdad Biblica de que la ira de Dios se precipita sobre los no salvos. Ahora podemos entender versículos tales como el que declara que debemos procurar hacer firme nuestra vocación y elección (II Pedro 1:10). Podemos entender por qué Dios dice en II Corintios 13:5: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados ¿Entonces cómo puedo saber que realmente he llegado a ser salvo? Si sospecho que no soy salvo, ¿qué puedo hacer? Estas son preguntas extremadamente serias, que toda persona debería hacerse a sí misma.
Capítulo 5
Seguridad de Salvación
¿Cómo puedo saber con seguridad que he llegado a ser salvo? Esta tiene que ser la pregunta más importante que toda persona debe hacer. Para responder a esta pregunta, primero debemos descubrir lo que sucede precisamente en la vida de una persona en el momento cuando nace de nuevo. Hay tres acciones sumamente importantes de Dios mismo que son absolutamente necesarias antes de que alguien pueda experimentar la salvación. Estas tres acciones tuvieron que haber sido hechas para todas y cada una de las personas que llegan a ser salvas. No hay excepciones.
Escogidos de Dios
La primera acción hecha por Dios a favor del individuo que El planea salvar es que antes de la creación del mundo, él tuvo que ser escogido de Dios. Dios escogió a todas y cada una de las personas a quienes eventualmente salvaría. Leemos en Efesios 1:3-5: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.
Cuando Dios se disponía a crear este mundo y sus billones de habitantes humanos, El miró a través de los corredores del tiempo y vio una masa miserable de humanidad que estaba en completa rebelión contra El. Aunque Dios creó a la humanidad como seres perfectos, creados a la imagen y semejanza de Dios, Dios sabía que la humanidad se rebelaría contra El. Leemos en Romanos 3:10-12: Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Sin embargo, a pesar de este desastre total, la rebelión de la humanidad contra Dios, Dios hizo una decisión de redimir a algunos de estos humanos rebeldes a fin de que ellos no tuvieran que pagar las consecuencias de su rebelión. Desde luego que las consecuencias son horrendamente terribles, porque la rebelión de la raza humana es horrendamente terrible.
Así que, Dios, desde antes de la fundación del mundo, escogió a quienes El quería tener para Sí mismo. Esta elección no tuvo nada que ver, en ninguna manera, con alguna acción o deseo de la humanidad. Dios declara en Romanos 9:15: …Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca Aquellos a quienes Dios escogió para ser redimidos, es decir, para ser salvos, fueron entregados al Señor Jesucristo.
Leemos en Juan 6:37: Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Sin embargo, algo tuvo que ser hecho por Jesús acerca de los pecados, para tener a estos escogidos como Su posesión eterna. La ley perfecta de Dios decretó que, debido a que la humanidad fue creada a la imagen de Dios, la ley de Dios demandaba que el castigo por los pecados de todos y cada uno de los individuos tiene que pagarse.
Por lo tanto, aunque ellos fueron elegidos por Dios y dados a Cristo para que llegasen a ser Su posesión eterna, Cristo no los podría tener a menos que el castigo de sus pecados fuera pagado. Puesto que la ley de Dios decretó que la paga del pecado es la condenación eterna, efectivamente, aquellos que fueron escogidos y entregados a Cristo nunca podrían llegar a ser posesión de Cristo. Esto es verdad porque los escogidos estarían en el infierno para siempre jamás, pagando sus pecados. Eso nos lleva a la segunda acción dramática que Dios tomó a favor de aquellos que han llegado a ser salvos:
El Portador de los Pecados
Cuando Dios vio el universo que El creó en el principio del tiempo, no había ninguno a quien Dios pudiese utilizar para llevar sobre sí la ira de Dios, a favor de aquellos que son elegidos o escogidos por Dios y dados a Cristo como posesión eterna. Hay versículos en Isaías y Ezequiel que nos enseñan esto. Sin embargo, la ley perfecta de Dios decretó que el castigo de condenación eterna debe ser pagado antes de que a cualquier individuo pueda permitírsele entrar al cielo santo de Dios.
Todo aspecto de la ley perfecta de Dios tuvo que ser satisfecho perfectamente. Por consiguiente, en un acto de misericordia y amor sin paralelo, Cristo mismo vino a ser el portador de los pecados a favor de aquellos individuos que le han sido dados a El. Leemos en Isaías 53:6: Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Esta es la razón por qué Jesús tuvo que tomar una naturaleza humana. El estaba pagando el pecado del hombre. Por lo tanto, Cristo tuvo que convertirse en el Hijo del hombre, es decir, tuvo que convertirse en un ser humano a efecto de estar legalmente calificado para ser un sustituto o socio para los seres humanos que El vino a salvar. Esta es la razón por qué El tuvo que ir a la cruz. Cuando El pendía de la cruz, esa acción declaró y demostró al mundo que El fue hecho maldición.
El tuvo que ser el Sustituto que vino para llevar sobre Sí la maldición de Dios, en favor de aquellos individuos malditos a quienes El vino a salvar. Leemos en Gálatas 3:13: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). Esta es la razón por la que fue desamparado por Dios. El estar para siempre desamparado por Dios es una descripción del horror del infierno.
Vemos esto en el grito de Jesús cuando estaba sobre la cruz clamando, y leemos en Marcos 15, versículo 34: Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Solamente porque Jesús era Dios y nunca cesó de ser Dios infinito, las horas de la experiencia de la cruz fueron el tiempo suficiente para pagar todos y cada uno de los pecados, de todos y de cada uno de los escogidos dados a Cristo.
Ni un tan solo pecado de estas personas elegidas podría ser dejado sin pagar. Así que ahora hay muchos individuos en este mundo quienes, desde antes de la creación, fueron escogidos para salvación y quienes han sido dados a Cristo como posesión eterna. Sus pecados han sido total y eternamente cubiertos, porque Jesús se convirtió en su Salvador, pagando los pecados de ellos. Pero un acto más grande de parte de Dios es necesario.
Estos individuos, que fueron escogidos para salvación, son humanos pecaminosos. Ellos no saben nada acerca de los planes de Dios para ellos. Al igual que el resto de la raza humana que nunca llegará a ser salva, ellos son esencialmente un cuerpo y un alma. Su cuerpo es esa parte de su personalidad que es enterrada al momento que mueren. Su alma es su esencia espiritual, la cual es una parte de su personalidad tan real como su cuerpo.
Sabemos que su alma es completamente substantiva, real, porque en el caso de una persona salva, al momento de su muerte física, su alma deja su cuerpo y es llevada al cielo donde vive y reina con Cristo. Luego, en el fin del mundo, al volver Cristo, resucitará su cuerpo. Sin embargo, el individuo escogido ahora vive en este mundo como cualquier individuo que no es escogido para salvación.
Leemos de él en Efesios 2:1-3: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Antes que fuera salvo, en su cuerpo, él deseaba el pecado. Antes que fuera salvo, él estaba tan muerto espiritualmente como cualquier individuo que ha de terminar eternamente en el infierno, pagando sus pecados. Eso nos lleva al tercer acto gigantesco que Dios hace a favor de quienes Cristo vino a salvar.
El Milagro del Nuevo Nacimiento
El tercer acto realizado por Dios a favor de quienes fueron dados a Cristo como posesión eterna, es que Dios lleva a cabo el milagro de dar a esa persona elegida una nueva alma resucitada. En respuesta a una pregunta de Nicodemo, leemos en Juan 3:5: Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Antes de eso, dice en Juan 3, versículo 3: Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Ser nacido de agua y del Espíritu significa ser nacido del Evangelio (agua) por la acción de Dios Espíritu Santo. Dios habla de esta acción en Romanos 10:17, donde leemos: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. En el orden divino, Dios estableció el ambiente en el cual salva a las personas. Ese ambiente es la Biblia, la cual es la Palabra de Dios única. Esta es la razón por qué nadie en el mundo tiene la posibilidad de llegar a ser salvo a menos que oiga las palabras de Dios.
Y la única Palabra de Dios es la Biblia. Esa es la razón por qué a través de toda la era de la iglesia, Dios mandó a las congregaciones locales a llevar el Evangelio a todo el mundo. Esa es la razón por qué en nuestros días, nosotros, como individuos, tenemos que continuar sirviendo celosamente como embajadores de Cristo, llevando el Evangelio al mundo. Dios hace la obra completa de salvación, y por lo tanto, puede salvar a un individuo elegido en cualquier momento durante la vida de esa persona.
El único requisito es que el individuo esté bajo el oír de la Biblia. Al momento de la salvación, Dios da a ese individuo oídos espirituales y una nueva alma eterna. De esta manera, un bebé puede ser salvo tan fácilmente como un adulto maduro. Una persona con la mente de dos años de edad puede ser salvo tan fácilmente como un profesor de la Universidad. Para esa persona elegida, Cristo ya ha pagado todos sus pecados. Lo que queda es que en cierto tiempo apropiado, conocido solamente por Dios, esta persona debe experimentar realmente el maravilloso hecho de la salvación.
Una Transformación Poderosa
Ahora debe hacerse la pregunta: ¿Cómo afecta el momento de la salvación a esta persona? ¿Qué significa en su vida el hecho de que ha nacido de nuevo? Recuerde que antes de que fuera salvo, en su personalidad completa, él era exactamente como la gente no elegida que nunca llegará a ser salva. Tanto en cuerpo como en alma, él deseaba el pecado y estaba en rebelión contra Dios. Pero ahora, se le ha dado una nueva alma resucitada.
En esa parte de su personalidad, él es una nueva criatura en Cristo. Cuando nació físicamente, él era un bebé con una personalidad que consiste de un cuerpo y de un alma. Al momento de la salvación, él es nacido de nuevo. Se le da una nueva alma. Es un milagro que nuestras mentes humanas no pueden comprender. No hay evidencia física de esta transformación. Sin embargo, el resultado de esta transformación milagrosa del alma de una persona puede verse.
El hecho de que una nueva alma está en el cuerpo no transformado de una persona, tendrá un serio impacto y cambiará el comportamiento de esa persona. Esto está probado por la declaración de Dios en I Juan 3:9, donde leemos: Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En este versículo, Dios está enseñando que en el momento de la salvación, un cambio enorme ocurre en la personalidad del individuo.
En su nueva alma resucitada, él no puede pecar. Puesto que el pecado es transgresión de la ley de Dios, esto significa que en su alma él no puede iniciar el pecado. En la parte de su personalidad que constituye su alma, él ama a Dios y a las leyes de Dios. El tiene un deseo enorme de ser obediente a todos los mandamientos de la Biblia. Pero en su nueva alma, él todavía tiene que vivir en su viejo cuerpo el cual no fue transformado en el momento de su salvación.
Por lo tanto, él ha llegado a ser una sola personalidad con dos deseos mutuamente excluyentes. Por un lado, él siempre desea ser obediente a las leyes de Dios, y por el otro, él todavía desea el pecado. Esta situación molesta está descrita por Dios cuando el apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, declara en Romanos 7:21-24: Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
Estar libre de nuestro cuerpo pecaminoso es el deseo contínuo de todo creyente verdadero. Sin embargo, la lucha que sucede en la personalidad salva no es estática. Habrá progreso hecho cada vez más hacia la victoria del alma nueva resucitada. Esto será cierto porque otro suceso maravilloso ocurrió al momento de la salvación, y es que el Espíritu Santo de Dios habita ahora en la vida de esa persona.
Leemos en Romanos 8:9 que si no tenemos el Espíritu de Dios, no somos de El. Nosotros no entendemos de ninguna manera cómo el Dios Todopoderoso puede habitar en la vida de una persona salva. Debemos admitir que es un misterio por completo para nosotros. Pero debido a que nosotros confiamos absolutamente en la Biblia, sabemos que esta verdad misteriosa debe ser cierta. La presencia residente de Dios mismo, en la vida y personalidad del creyente salvo, estimula más a esta persona a obedecer a Dios y a desear solamente aquello que complace a Dios. Además, esta persona ha sido sacada del dominio de Satanás y se ha convertido en un ciudadano eterno del reino de Cristo. Dios nos dice acerca de esto en Colosenses 1:13: El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.
En Filipenses leemos que nuestra República, es decir, nuestra ciudadanía, está en los cielos (Filipenses 3:20). De esta manera, en el momento de la salvación, muchos factores están obrando en la vida de aquél que ha sido salvo, y estos factores causan un cambio muy decidido e importante en la conducta y deseos del individuo salvo. El entenderá y se identificará con las declaraciones Bíblicas tales como aquellas que encontramos en el Salmo 119 y que se encuentran diseminadas por dondequiera en la Biblia.
A continuación, unos cuantos ejemplos del bello lenguaje del Salmo 119 que demuestra el amor y respeto hacia la Biblia de parte del creyente verdadero: Versículo 10: Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. Versículo 11: En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti. Versículo 16: Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras. Versículo 24: Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros. Versículo 47: Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado. Versículo 77: Vengan a mí tus misericordias, para que viva, Porque tu ley es mi delicia. Versículo 97: ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Esta clase de declaraciones pueden hallarse a través de toda la Biblia. Y cualquiera que ha sido salvo realmente experimentará cada vez más y más estos deseos y motivaciones en su vida. De esta manera, él reconoce y se identifica con la verdad expresada en I Juan 2:3-5: Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
El creyente verdadero sabe que los mandamientos de Dios incluyen la Biblia completa. El también conoce ese sentimiento terrible que experimenta cuando permite que los deseos pecaminosos de su cuerpo lo lleven a pecar. El se identifica con aquél verdadero hombre de Dios, David, quien cayó en pecado lamentable, y luego, bajo la inspiración del Espíritu Santo, dejó registrado su remordimiento sincero, del cual leemos en el Salmo 51, por ejemplo.
Temor y Temblor
Un aspecto del carácter de la persona salva es su reconocimiento de la santidad y justicia de Dios y de la verdad de que Dios es el juez justo de toda la tierra. En Filipenses 2:12, Dios declara a través del apóstol Pablo: Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. La salvación en la cual el creyente debe “ocuparse” en su vida, es la salvación que Dios le ha dado.
Mientras crece en la gracia (II Pedro 3:18), es decir, mientras deja de seguir los deseos pecaminosos de su cuerpo no salvo, y cada vez más vive para la gloria de Dios, él lo hace así con temor y temblor. Esta es una declaración sorprendente porque sería de esperar que, como resultado de nuestra salvación, todo temor de Dios fuera quitado. El continuar temblando y temiendo delante de Dios parecería ser totalmente extraño a la maravillosa seguridad que nos ha sido dada.
Sin embargo, sabemos que Cristo ha pagado todos nuestros pecados y sabemos que nunca seremos amenazados por la posibilidad del infierno. Debemos recordar que el individuo salvo está habitado por el Espíritu Santo. Así que, él ha comenzado a amar y a respetar cada vez más todo lo que la Biblia enseña. El, por lo tanto, aprende y cada vez más llega a estar consciente de la grandeza de Dios.
Dios es el Dios Todopoderoso que habló y trajo a la existencia este tremendo universo. El es el Juez Todopoderoso que está completamente al tanto del pecado más pequeño en todos y cada uno de los seres humanos. El es tan justo que aún el pecado más pequeño es suficiente para causar que una persona sea condenada eternamente. Y el creyente verdadero está consciente de que todavía tiene pecados, aunque ahora él sea dramáticamente más obediente a las leyes de Dios de lo que era antes de ser salvo. El creyente verdadero está completamente consciente de que, a no ser por la misericordia y la gracia de Dios, él también merece la condenación eterna.
Una pobre ilustración de esto puede darse. Suponga que, por su propia acción tonta e innecesaria, una persona se pusiera a sí misma en una situación extremadamente peligrosa. Por ejemplo, podríamos pensar en un niño jugando con fósforos. El impacto de esta acción es que provoca que la casa donde él vive se incendie totalmente. De milagro, a gran costo de su rescatista, el niño es salvado.
Y durante muchos días siguientes, el niño tiene pesadillas al venirle a la mente su escape apenas por un pelo. Además, por el resto de su vida, él tendrá una fobia, es decir, un miedo enorme al fuego. Esta condición puede existir, aunque ningún fuego vuelva a amenazarlo otra vez. Esto, por supuesto, es una pobre ilustración de la vida de alguien que ha llegado a ser salvo, pero puede ayudarnos a ver lo que Dios quiere decir cuando usa la frase “temor y temblor” Por una parte, el creyente tiene un intenso amor y confianza en la Biblia, y sabe cada vez más que está eternamente seguro en Cristo, y sabe que nunca puede ser amenazado por el infierno.
El sabe que todos sus pecados han sido cubiertos por Cristo. Por otra parte, cuanto más llega a familiarizarse con las enseñanzas de la Biblia, más reconoce la terrible ira de Dios que justamente merece en pago de sus pecados. El está consciente de que solamente la misericordia y la gracia de Dios fue lo que causó su salvación. Por lo tanto, tiembla en temor y asombro delante de Dios. El reconoce que su salvación fue totalmente inmerecida.
Podemos entender el temor y el temblor aun más claramente cuando miramos I de Juan 4:18. Allí Dios declara: En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Este versículo parece enseñar que, debido a que Dios ama al creyente verdadero, y el creyente verdadero ama a Dios, el creyente no debería temer a Dios ya más.
Pero esa conclusión es contraria a los cientos de versículos Bíblicos que enseñan que el creyente verdadero debe temer a Dios. La palabra “temor” como se usa en este versículo, y muchos otros versículos que hablan del creyente temiendo a Dios, es una palabra que expresa miedo. Esto está enfatizado en este versículo donde Dios declara que “el temor lleva en sí castigo”. ¿Cómo podemos resolver esta contradicción aparente?
La clave para la solución es la palabra “perfecto o perfeccionado” que se usa dos veces en este versículo. Recuerde que aprendimos que amar a Dios es guardar Sus mandamientos. En Juan 14, versículos 21 y 23 leemos: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
Claramente, amar a Dios es obedecer sus mandamientos. Si pudiésemos guardar perfectamente Sus mandamientos, nosotros estaríamos ejerciendo el perfecto amor. De esta manera, si pudiésemos guardar perfectamente Sus mandamientos, no tendríamos razón para temer o temblar delante de Dios. Desafortunadamente, en tanto que vivamos sobre esta tierra, en nuestros cuerpos pecaminosos presentes, cometeremos pecados.
Indiferentemente de cuánto crezcamos en gracia, en nuestros cuerpos físicos nunca llegaremos al perfecto amor. Eso ocurrirá solamente cuando Cristo vuelva y nosotros recibamos nuestro cuerpo eterno resucitado. Sin embargo, cuando pecamos siendo cristianos verdaderos esto debería llenarnos de temor y de terror. Piénselo. El pecado es tan terrible que lleva consigo el castigo de condenación eterna. Es cierto, soy salvo y ese pecado ha sido pagado por Jesús mi Salvador.
Sin embargo, es pecado que yo he cometido, y fuera de la misericordia de Dios, yo merezco la condenación eterna porque he cometido ese pecado. ¡Qué terrible que yo hiciera tal cosa! Y oro, “Oh, Dios, por favor obra en mí el querer y el hacer por tu buena voluntad, que yo no repita ese pecado. Oh, Dios, tiemblo en tu presencia al darme cuenta que, si no fuera por tu misericordia, yo debería ser echado en el infierno por ese pecado”.
Las palabras que el amado de Dios, David, escribió, bajo la inspiración del Espíritu Santo, cuando cometió pecado, ilustran este principio. Todo el Salmo 51 debería leerse, pero citaremos sólo los primeros cuatro versículos: Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad,Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
¡Gracias a Dios que, en nuestro temor, tenemos el conocimiento seguro de que, si hemos llegado a ser salvos, aunque merecemos la ira de Dios, nunca la experimentaremos! De esta manera, tenemos que entender que un estilo de vida totalmente diferente y una actitud completamente diferente hacia Dios y hacia la Biblia, deben ser hallados en la vida de la persona salva a la que reside en la vida de la persona que no es salva.
Tal como aprendimos antes, tanto la persona salva como la no salva, pueden aparentar ser salvas por fuera. El trigo y la cizaña son prácticamente indistinguibles. A través de toda la era de la iglesia, casi todos en todas las congregaciones, confiaban en que las enseñanzas de su denominación estaban en armonía con la Biblia. Cuando fueron ofrecidas enseñanzas heréticas en la iglesia, los que eran el trigo, así como los que eran cizaña, que confiaban en las enseñanzas históricas de su iglesia, procuraron excomulgar a los maestros heréticos.
Si no tenían éxito en excomulgar a los maestros heréticos, aquellos que anhelaban las enseñanzas históricas que los padres de la iglesia habían declarado como fieles a la Biblia, abandonaban su iglesia local y formaban una nueva congregación. Esto sucedió dramáticamente durante la Reforma cuando varias denominaciones Reformadas fueron fundadas por quienes salieron de la iglesia Católica Romana.
Sin embargo, muchas enseñanzas de la Biblia no fueron entendidas claramente por las iglesias locales, así que diferentes conclusiones fueron adoptadas por las diferentes denominaciones concernientes a los mismos temas Bíblicos. Por ejemplo, cada denominación decidió lo que creía ser la enseñanza Bíblica respecto a la naturaleza y práctica del bautismo en agua, y las enseñanzas Bíblicas acerca de llegar a ser salvo. Y no obstante, cada denominación estaba segura que su propia interpretación de estas doctrinas era la verdad Bíblica.
Tanto los que eran trigo como los que eran cizaña en cada denominación pensaron, y fueron llevados a creer por sus propios teólogos, que la interpretación de su iglesia de estas doctrinas era completamente fiel a la Biblia. Consecuentemente, el trigo, es decir, los que temían y temblaban frente a la Palabra de Dios, fueron apaciguados y asegurados eficazmente por los líderes de sus iglesias de que todo estaba bien espiritualmente. Además, el trigo reconocía el hecho de que sus maestros y gobernadores espirituales fueron puestos en estas posiciones de liderazgo por Dios mismo. Por consiguiente, en sus iglesias, ellos creían que estaban obedeciendo todos los mandamientos de Dios.
Una Comprensión Grandemente Aumentada
Sin embargo, en nuestros días, Dios está efectuando grandes cambios espirituales. El mundo está muy cercano al Día del Juicio. Por lo tanto, la profecía de Daniel 12, versículo 9, está siendo cumplida, y allí Dios declara: El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Esto significa que en el tiempo del fin, muchas verdades que siempre estuvieron residiendo en la Biblia, por fin comenzarían a ser entendidas por los creyentes verdaderos. Sin embargo, a través de toda la era de la iglesia, estas verdades no fueron entendidas de ninguna manera. Pero ahora que estamos cercanos al fin, Dios está quitando Su sello de muchas verdades que habían estado escondidas en la Biblia. Por primera vez, estamos aprendiendo verdades importantes tales como las siguientes:
- La Biblia da un calendario exacto de la historia, y cuando el calendario Bíblico se pone al lado de nuestro calendario moderno, muestra que la creación ocurrió en el año 11,013 A.C. Así mismo, el diluvio de los días de Noé ocurrió en el año 4990 A.C. (Vea el libro “¿Adán Cuándo?”, disponible en Family Radio). 2. El cuarto mandamiento concerniente al día de Reposo era una ley ceremonial. (Vea “¿Domingo el Día de Reposo?”, disponible en Family Radio).
- Los mandatos concernientes al bautismo en agua y el servicio de comunión fueron también leyes ceremoniales. (Vea “El Bautismo, Lavamiento de nuestros Pecados”, disponible en Family Radio). 4. El tiempo ha llegado cuando Dios ha terminado con el uso de la divina institución de las iglesias locales para evangelizar al mundo. 5. Dios ha asignado a individuos que están totalmente fuera de las congregaciones locales la tarea de recoger la cosecha final de creyentes.
- A través de toda la era de la iglesia, Satanás estuvo en guerra contra las iglesias locales, sembrándolas con cizaña, que son los individuos que siguieron bajo su autoridad. 7. Los verdaderamente salvos deben abandonar sus congregaciones locales. Fuera de las congregaciones locales, ellos deben continuar evangelizando a fin de que la iglesia invisible eterna continúe creciendo.
- Ahora estamos en ese tiempo de la Gran Tribulación mencionada en Mateo 24:21. Durante este tiempo, Dios ya no está obrando o gobernando en las congregaciones. Por lo tanto, la misericordia y la gracia de Dios ya no están mas en ellas. 9. Una gran multitud, la cual nadie puede contar, está siendo salva durante el período de la Gran Tribulación. Ellos están siendo salvos en todo el mundo fuera de las iglesias locales.
- El Juicio Final comienza con el juicio sobre las congregaciones locales mientras Dios ata a los no salvos dentro de estas iglesias a fin de prepararlos para enfrentar el trono de Dios en el último día. 11. Durante el presente tiempo de Gran Tribulación, Dios está separando el trigo de la cizaña. 12. Cuando una persona llega a ser salva, recibe un alma nueva resucitada en la cual ella no puede iniciar el pecado.
- La salvación requiere la sola acción de Dios. Ninguna persona puede hacer nada para iniciar su salvación o garantizar su salvación. La parábola histórica de la resurrección de Lázaro, citada en Juan 11, ilustra claramente el método de Dios de levantar a una persona espiritualmente muerta a la vida espiritual. 14. El anticristo es Satanás mismo. Esta es una lista parcial de muchas verdades Bíblicas que no fueron enseñadas o fueron raramente enseñadas en las iglesias locales.
Esto no significa que antes de nuestra época no existieran teólogos piadosos y espirituales que diligentemente escudriñaran la Biblia en busca de la verdad. Al contrario, a través de toda la historia, han habido hombres que laboraron diligentemente en las Escrituras a fin de entender la verdad Bíblica tan correctamente como fuera posible. Pero debemos recordar que Dios tiene un horario para revelar la verdad. Esos teólogos piadosos y devotos vivieron en un tiempo cuando estas verdades no estaban siendo reveladas.
Por consiguiente, a pesar de sus deseos más diligentes de ser tan exactos como fuera posible concerniente a la verdad Bíblica, las verdades anteriormente mencionadas no fueron reveladas por el Espíritu Santo. Ahora estamos cerca del tiempo del fin, y este es el tiempo cuando los sellos de Daniel 12:9 están siendo quitados por Dios. Por lo tanto, mucha verdad nueva está disponible.
Pero esto coloca a los teólogos de la iglesia local presente y a los miembros de iglesia en una situación muy difícil. En la historia de su denominación, ninguna de estas verdades han sido expresadas o entendidas. Además, los seminarios que entrenaron a los pastores nunca han entendido estas verdades, y por consiguiente, nunca las han enseñado. Eso es lo que crea el mecanismo por medio del cual Dios separa el trigo de la cizaña.
Los verdaderos creyentes (es decir, el trigo), que aman sinceramente al Señor y desean ansiosamente ser obedientes a los mandatos de Dios, se enteran de estas verdades. Dios ya los ha preparado para interesarse en estas verdades porque simultáneamente, en sus propias denominaciones así como en otras denominaciones, ellos ven la indiferencia creciente hacia la autoridad de la Palabra de Dios.
Por ejemplo, ellos están sobresaltados por la destrucción de la institución matrimonial de nuestros días. Ellos oyen y aun llegan a darse cuenta personalmente de un pastor o de un anciano que se divorcia de su esposa y luego se casa con alguien más. Además, ellos notan el número de personas en su iglesia que son divorciados. Toman nota de que las advertencias concernientes al Día del Juicio y sus consecuencias son raramente, o nunca, proclamadas.
Notan que en muchas iglesias, y posiblemente en la de ellos, hay un cambio en la música, y que se pasa mucho más tiempo trayendo entretenimiento dentro de la iglesia, y notan y están preocupados por el uso de traducciones inferiores de la Biblia, como la Nueva Versión Internacional (NVI). Ellos están alarmados de que evangelios caracterizados por señales y prodigios se han diseminado por todo el mundo eclesiástico.
Realmente, los que son verdaderamente salvos tienen toda la razón para creer que algo espantoso está sucediendo en el mundo eclesiástico. Ellos comienzan a escudriñar la Biblia en busca de respuestas. Debido a que son realmente salvos y que Dios está obrando en ellos el querer y el hacer por Su buena voluntad, Dios los mueve. Ellos comienzan a entender algunas de las verdades mencionadas anteriormente que hasta aquí habían estado selladas.
A medida que aprenden estas nuevas verdades, y comprueban cada una para determinar su fidelidad a la Biblia, ellos se dan cuenta de que, realmente, el tiempo ha llegado cuando el juicio de Dios está sobre la casa de Dios. Además, al continuar ellos meditando estas cosas a la luz de la Biblia, se dan cuenta que deben abandonar su congregación local. A medida que los creyentes estudian sus Biblias y reciben ayuda en sus estudios Bíblicos de una fuente tal como Family Radio, ellos llegan a familiarizarse con el plan maestro de Dios.
En efecto, descubren que esta apostasía de las iglesias locales fue predicha en la Biblia. Dios no tan solo profetizó que esto sucedería sino también Dios profetizó el tiempo cuando esto sucedería. Y así, ellos llegan a familiarizarse cada vez más con las enseñanzas de la Biblia concernientes a estos asuntos. Comienzan a reconocer claramente el hecho de que tienen que abandonar su congregación local.
O, aun más que eso, si han estado expresando sus preocupaciones dentro de la congregación de la cual eran miembros, podrían ya haber sido expulsados. En cualquier caso, sea que hayan sido echados o salido voluntariamente, ellos saben que esto es lo que Dios ha ordenado. Y cuando están fuera, experimentarán una gran libertad espiritual. Ahora están completamente libres para servir fielmente al Señor como lo manda la Biblia. Ya no puede haber ninguna presión sobre ellos para obedecer las doctrinas de la iglesia las cuales creen no ser totalmente fieles a la Biblia. ¡Qué libertad gloriosa es estar bajo la perfecta autoridad, y solamente la autoridad, de la Biblia!
Capítulo 6
Otra Vez Renovados
Hay dos pasajes en el libro de Hebreos que muchos teólogos consideran ser los más difíciles en toda la Biblia. Vez tras vez, ellos han luchado con estos versículos e intentado descubrir exactamente lo que Dios está enseñando aquí. Los dos pasajes son Hebreos 6:4-9 y Hebreos 10:26-31. Si bien es cierto que estos versículos han sido extremadamente difíciles de entender, ahora ya sabemos por qué.
Descubriremos que estos versículos se aplican solamente al tiempo del final de la era de la iglesia, el mismísimo tiempo en el que estamos viviendo.Cuando entendamos realmente, nos daremos cuenta que estos pasajes enseñan verdades que son totalmente armoniosas con nuestra comprensión presente del final de la era de la iglesia, así como con lo que hemos aprendido de la parábola del trigo y la cizaña. Por lo tanto, ahora examinaremos estos dos pasajes.
El primer pasaje es Hebreos 6:4-9. Allí Dios declara: Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.
La clave para entender estos versículos es la frase del versículo 6, “renovados otra vez para arrepentimiento”. Esta frase nos garantiza que estos versículos no pueden estar hablando de individuos. La razón para esto es que la palabra “renovar” significa haber llegado a ser salvo (Tito 3:5, Romanos 12:2). Un individuo no puede ser renovado (es decir, salvado), otra vez (o, por segunda vez) para arrepentimiento. Cuando él ha llegado a ser salvo, se le ha dado vida eterna.
Por consiguiente, él no puede caerse de esa posición. Habiendo llegado a ser salvo, nunca, nunca puede apartarse. La idea de que alguien pueda abandonar la fe después de ser salvo no concuerda con todo lo que la Biblia enseña acerca de la naturaleza de la salvación. Por otro lado, este pasaje no puede estar hablando de aquellos que no han llegado a ser salvos, porque ellos nunca han sido renovados la primera vez. Así que, el pasaje parece imposible de resolverse.
Sin embargo, cuando reconozcamos que este pasaje está hablando de una iglesia local o de una congregación y no de un individuo, comenzaremos a entender. Viene a la mente un pasaje en Apocalipsis 2 que habla directamente de este asunto. Allí leemos de la iglesia de Éfeso, que era una iglesia a la cual Dios amaba muchísimo y la cual amaba muchísimo a Dios. Dios dijo de esta iglesia de Éfeso, en Apocalipsis 2: 2 y 3:
Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Estas son palabras magníficas de recomendación concerniente a la iglesia en Éfeso.
Sin embargo, la Biblia continúa diciendo algo en cuando a apartarse y ser renovados para arrepentimiento. Leemos en Apocalipsis 2, versículos 4 y 5: Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Esto nos muestra claramente que esta iglesia se había apartado de su primer amor.
Ese primer amor indica su obediencia inicial a los mandatos de Dios. Luego Dios le ordenó a esa iglesia que se arrepintiera y volviera a ese primer amor, es decir, esa iglesia tenía que ser más obediente a los mandamientos de Dios. La congregación fue advertida de que, a menos que se arrepintieran e hicieran otra vez sus primeras obras, Dios quitaría su candelero. Es decir, ellos se convertirían en una iglesia muerta si no comenzaban a obedecer las leyes de Dios más fielmente. Podemos ver cómo esto se refiere al lenguaje de Hebreos 6, donde Dios nos advierte acerca de una iglesia que ha sido fiel y que luego se ha apartado.
Dios dice que esta apostasía no puede ser seguida por una renovación para arrepentimiento, sino que esa idea parece contradecir la amonestación de Apocalipsis 2 a la iglesia de Éfeso. A ellos se les dijo que se arrepintieran y entonces Dios estaría con ellos otra vez. Sabemos que la Biblia no puede contradecirse a sí misma. Entonces, ¿cómo podemos entender esta contradicción aparente? Descubriremos que en estos versículos de Hebreos 6, Dios está hablando de tan sólo un tiempo en la historia , es decir, solamente hay un tiempo cuando estos versículos pueden aplicarse. Ese tiempo es el final de la era de la iglesia, el tiempo en el cual estamos viviendo ahora. Investiguemos este asunto más cuidadosamente mientras continuamos mirando el libro de Hebreos.
Obediencia es lo que Dios Espera.
El contexto de estos versículos de Hebreos 6 realmente comienza en Hebreos 5:9. En los versículos previos, Dios da información importante acerca de Cristo nuestro Salvador. Sin embargo, en Hebreos 5:9, Dios comienza a hablar de aquellos que le obedecen. Ese versículo dice: Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Este versículo enseña que aquellos que verdaderamente han sido salvos obedecerán a Cristo.
Ellos, por supuesto, han recibido una nueva alma resucitada en la cual solamente quieren hacer la voluntad de Dios. Sin embargo, al continuar en Hebreos 5, encontramos que Dios comienza a desarrollar el concepto de que hay quienes no están obedeciendo a Dios. Esta clase de pensamiento es puesto de manifiesto particularmente en Hebreos 5:11, donde leemos: Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.
Este lenguaje señala a aquellos que tienen dificultad en oír. Inmediatamente, pensamos en dos citas que se relacionan a la dificultad de oír. Obviamente, esto está hablando de oír el Evangelio. La primera cita es Amós 8:11. Allí leemos: He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. También pensamos en Jeremías 5:21, donde leemos: Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye:
Junto con Jeremías 5:21, recordamos las palabras de Dios a los judíos que discutían acerca de las verdades que Pablo les estaba entregando. Leemos en Hechos 28, versículos 26 y 27: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.
Note el uso de la frase “oyeron pesadamente” en este pasaje. Estas tres citas en su totalidad hablan de la condición que existe en las congregaciones locales al final de la era de la iglesia. En este momento, ya no hay ninguna esperanza de que Dios lleve a alguna iglesia a una posición de reconciliación con Dios. Por lo tanto, podemos estar bien seguros de que estos versículos de Hebreos 5 y 6 están identificados con el final de la era de la iglesia.
Para probar esto y para obtener la verdad de estos versículos, deberíamos examinar cada uno en detalle. Hebreos 5:9 coloca el escenario para lo que sigue. La frase “todos los que le obedecen” implica que hay quienes no le obedecen, y esas personas e iglesias desobedientes están bajo la ira de Dios. Hemos aprendido en nuestro estudio del trigo y la cizaña que finalmente viene un tiempo cuando la cizaña será atada en preparación para ser quemada (Día del Juicio).
Una manera mayor como la cizaña es atada es que las iglesias ya no tienen la habilidad de entender la verdad Bíblica. Dios desarrolla este pensamiento en los versículos a continuación de Hebreos 5:11. Leemos en Hebreos 5:12-14: Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Estos versículos enfatizan la verdad de que, si somos creyentes verdaderos, nuestra comprensión de la Biblia debería aumentar consistentemente. Una de las tareas principales dada a la iglesia fue el ministerio de la Palabra (Hechos 6:4). Para ministrar adecuadamente la Palabra, es decir, para enseñar la Palabra de Dios en una manera que glorifique a Dios, los líderes de la iglesia deberían estar aumentando constantemente su comprensión de la Biblia. Sin embargo, en este versículo, Dios está hablando de una condición en la cual no hay aumento en la comprensión de la Biblia.
Los primeros principios de la verdad sobre la cual estaba fundada la iglesia permanecen estáticos. No hay conciencia de que la Biblia está llena de pepitas de oro de la verdad, esperando ser descubiertas en el tiempo propio de Dios. De esta manera, las confesiones, las declaraciones de fe, la teología sistemática a la cual se suscribe la iglesia, realmente se convierten en los límites de la verdad teológica que la iglesia local sostiene. No hay intentos para afinar más estas primeras doctrinas a fin de asegurarse de que las tales sean tan Bíblicas como sea posible.
Los Recién Nacidos Deben Crecer
En estos versículos de Hebreos 5, Dios asemeja esta situación a aquellos que nunca pasan del estado infantil. En I Pedro 2:2, Dios se refiere a los nuevos creyentes como a niños recién nacidos que desean la leche de la Palabra. Pero nadie debería quedarse niño. Y si sucede, significa que hay algo terriblemente malo con ese niño. Sin embargo, en Hebreos 5:12, Dios indica que el conocimiento de la iglesia de estas primeras doctrinas importantes es tan poco sólido, tan incompleto, que los maestros en la iglesia son incapaces de continuar adecuadamente creciendo como maestros de estas cosas.
Al contrario, son como bebés que todavía necesitan maestros que les enseñen estas doctrinas. Dios espera que los creyentes verdaderos crezcan en la gracia (II Pedro 3:18). Igualmente, la congregación local, bajo el cuidado espiritual del pastor y los ancianos, debería crecer en su conocimiento de las enseñanzas de la Biblia. A medida que ellos crecen en conocimiento, tendrían que volverse cada vez más sensibles a lo que es doctrina correcta y lo que es doctrina equivocada.
De esta manera, su habilidad de afinar bien las doctrinas de la iglesia debería aumentar. Deberían de ser capaces de discernir el bien y el mal, como indica Hebreos 5:14. Ellos deberían ser cada vez más sensibles en rechazar las doctrinas y prácticas que han sido introducidas, o que pueden ser introducidas dentro de la congregación, que son contrarias a las enseñanzas de la Biblia. En otras palabras, a medida que la iglesia local madura, esta debería ser más y más fiel a la Biblia aunque esto pueda significar el rechazo o la modificación de algunas de las enseñanzas que los padres de la iglesia o la denominación sostenían.
Primeros Principios
Dios continúa mostrando este principio en los versículos siguientes. En Hebreos 6:1-2, leemos: Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
En estos dos versículos, Dios expone los primeros principios fundamentales de la verdad Bíblica. Estas seis doctrinas deberían haber sido entendidas a través de toda la era de la iglesia. En realidad, ellas son la matríz en la cual las confesiones de la iglesia y la teología sistemática denominacional existen. Estas seis doctrinas son realmente la fundación del Evangelio. Sin embargo, en estos versículos, Dios instruye a la iglesia de seguir hacia la perfección.
Es decir, siempre debería de haber existido un deseo ardiente de entender más de la Biblia. En cualquier momento durante la era de la iglesia, un estudiante de la Biblia sabía que existían muchos versículos en la Biblia que él no podía entender. Ahora, muy humildemente, él reconoce que Dios tiene su propio horario para revelar la verdad de la Biblia. De vez en cuando, mientras compara Escritura con Escritura, siempre orando que el Espíritu Santo le guíe a la verdad, él entiende algunos de los versículos un poquito más claramente.
Por cierto, leemos acerca de esto en Isaías 28:9-10:¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá. Estos versículos en Isaías 28 enfatizan la misma verdad que leemos en Hebreos 5 y 6. Cuando comenzamos a entender la Palabra de Dios, somos como pequeños bebés que comenzamos con leche.
Luego, somos destetados de la leche y avanzamos hacia el alimento más sólido. Pero el proceso es poco a poco, mandamiento (ley) por mandamiento (ley), un poquito allí, otro poquito allá. En Isaías 28:9-10, Dios usa el crecimiento de un bebé como ejemplo del crecimiento en el conocimiento de la verdad espiritual. El bebé no camina o corre instantáneamente. No tiene un vocabulario completo instantáneamente. No entiende inmediatamente los modales apropiados, ni puede comer la misma clase de alimentos que sus padres comen. Más bien, poco a poco, él progresa de bebé indefenso a adulto fuerte e independiente. El llega allí poco a poco durante un lapso de muchos años.
Creciendo Hacia la Perfección
Esto es lo que Dios esperaba de las congregaciones locales a través de toda la era de la iglesia. Ellas comienzan con una comprensión razonable de las seis verdades fundamentales declaradas en Hebreos 6:1-2. Luego poco a poco, mandamiento tras mandamiento, un poquito allí y otro poquito allá, tendrían que crecer en su conocimiento de la Biblia. Puede ser un crecimiento lento pero tiene que haber crecimiento. Esto es tan semejante a como un bebé debe crecer.
Esto significa que los eruditos Bíblicos no deberían contentarse con simplemente entender las declaraciones de los teólogos eminentes del pasado, tales como Agustín o Calvino o Lutero, etcétera. En su crecimiento espiritual, tendrían que llegar a ser cada vez más exactos y Bíblicos en referencia a cualquier doctrina de la Biblia. En su discernimiento creciente del bien y del mal, ellos deberían estar quitando declaraciones de las doctrinas de su iglesia que no son totalmente fieles a la Biblia.
De esta manera, al pasar el tiempo, tendría que haber más armonía entre los teólogos de las varias denominaciones en cuanto a las enseñanzas importantes tales como el bautismo y la salvación.¿Por qué no tiene que ser así? Todas las denominaciones consideran a la Biblia como la Palabra infalible e inequívoca de Dios. Prácticamente todas las denominaciones esperan que sus pastores sepan Griego y Hebreo, lenguajes originales principales en los que la Biblia fue escrita.
Por su conocimiento de estos lenguajes, los individuos entrenados en los seminarios deberían tener la capacidad de revisar el trabajo de los traductores a fin de descubrir errores en la traducción.Ya que, presumiblemente, todos los pastores de las varias denominaciones son individuos salvos, habitados por el Espíritu Santo, uno pensaría que a través de los años, las diferencias denominacionales deberían haber desaparecido poco a poco. La Biblia enseña que hay un Señor, una fe, y un bautismo (Efesios 4:4-6).
Esta debería ser la meta de la iglesia al esforzarse en obedecer la orden de Hebreos 6:1-2 de ir hacia la perfección. Realmente, Dios está diciendo que nunca debemos de cesar en nuestro esfuerzo de aprender más de la Biblia. Así, las diferencias denominacionales en entender el bautismo, la naturaleza de la salvación, y el Día del Juicio deberían de desaparecer gradualmente. Las diferencias en la interpretación de varios versículos que se relacionan con estas doctrinas deberían de haber desaparecido hace mucho. Sabemos que la Biblia puede enseñar solamente una verdad.
La realidad es que esto no está sucediendo. Las diversas denominaciones se sujetan a sus enseñanzas denominacionales tan rigurosamente como lo hicieron en cualquier momento de su historia. Si el acuerdo comienza a surgir entre dos denominaciones, ordinariamente será en favor de una posición doctrinal que es menos fiel a la Biblia. Esto se ve hoy, por ejemplo, en muchas iglesias Reformadas, cuando cada vez más las encontramos sirviendo a un evangelio de libre albedrío.
También, como vemos en las iglesias Bautistas leales que previamente insistían en la versión King James de la Biblia en Inglés (o la Reina-Valera en Español), ahora han sucumbido a una versión inferior, la Nueva Versión Internacional. De esta manera, la advertencia de Hebreos 6:1-2 es muy oportuna. Sin embargo, en nuestros días, esta es una advertencia dramática y oportuna pues al continuar en Hebreos 6, nos daremos cuenta que la advertencia de estos versículos está señalando particularmente a nuestros días.
Si Dios lo Permite
Desarrollaremos más esta verdad mientras continuamos y examinamos los siguientes versículos. En Hebreos 6:3, leemos: Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite Debemos darnos cuenta de que cualquier verdad que recibamos de la Biblia, es finalmente la obra del Espíritu Santo de Dios trabajando en nuestras vidas. Todas las doctrinas sostenidas por cualquier iglesia o denominación fiel a la Biblia fueron dadas a los creyentes verdaderos dentro de esa denominación.
Desafortunadamente, esa denominación también puede sostener doctrinas que no son leales a la Palabra de Dios. Estas últimas doctrinas son el resultado de hombres, tratando de llegar a la verdad sin el beneficio de la dirección del Espíritu Santo. Es posible que ellos sean creyentes verdaderos, o quizá no sean salvos. En ambos casos, ellos están tratando de hacer lo mejor para enseñar las verdades de la Biblia.
Hebreos 6, versículo 3, indica que un aumento en la verdad solamente puede suceder si Dios lo permite; es decir, Dios tiene un horario para revelar la verdad.¿Recuerda lo que leímos en Daniel 12:9? Daniel capítulo 12 trata del fin del mundo y de los eventos que llevarán hacia el mismo, y en ese contexto, Dios le dijo a Daniel, en el versículo 9:...Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Es el plan de Dios que ciertas verdades no serán entendidas sino hasta el tiempo cuando el mundo esté muy cercano al fin. Dios no violará sus propias declaraciones. Por eso, El no permitirá la comprensión de estos versículos hasta que ese tiempo haya llegado. Por lo tanto, existió una tensión a través de toda la era de la iglesia y continúa aun después de la era de la iglesia. Por un lado, los creyentes verdaderos tienen que estudiar la Biblia constantemente.
Ellos tienen que procurar entender todo lo que sea posible de la Biblia. Al hacerlo así, deben suplicarle constantemente al Señor que les de una comprensión correcta. Por otro lado, hay muchas enseñanzas de la Biblia que Dios no les revelará, sin importar cuán seria o fielmente busquen la verdad u oren pidiendo la verdad. Dios permitirá el entendimiento sólo de conformidad a Su propio horario.
Desde luego, hay gran bendición para aquellos que ávidamente buscan un mayor entendimiento de los pasajes difíciles de la Biblia. Mientras buscan más verdad, también revisan constantemente las doctrinas que ellos y su denominación sostienen como verdad. De esta manera, corregirán cualquier doctrina o idea que puedan tener. Obviamente, como ya hemos indicado, si este plan de Dios ha sido llevado a cabo rigurosa y vigorosamente por todas las denominaciones, entonces con el tiempo, las diferencias en la interpretación de los principios fundamentales establecidos en Hebreos 6:1-2 serían minimizados en gran manera.
Hebreos 6, versículo 3, el cual enfatiza que nosotros (los creyentes verdaderos) haremos esto si Dios lo permite, es particularmente importante al final de la era de la iglesia, tiempo preciso al cual estos versículos son dirigidos especialmente. Como aprendimos de Daniel 12:9, mucha verdad será revelada justo antes del regreso de Cristo en el fin del mundo. Ya que hay mucha evidencia Bíblica de que hemos llegado a ese tiempo de la historia, podríamos esperar que los teólogos y maestros Bíblicos en todo el mundo estuvieran descubriendo más verdad de la Biblia.
Esto ha sucedido, por ejemplo, en el capítulo 5 de este estudio, donde un número de verdades están listadas, las cuales no habían sido conocidas antes de nuestra generación. Sin embargo, tristemente, debemos reconocer que este no es el caso en conexión con las congregaciones locales. Sabemos esto porque muy pocas temen y tiemblan delante de la Palabra de Dios.
Es difícil encontrar un seminario o una iglesia donde se estén regocijando por más verdades aprendidas de la Biblia. Realmente, muchos teólogos y maestros Bíblicos niegan rotundamente la posibilidad de la revelación progresiva. Debemos entender que cuando hablamos de revelación progresiva, no estamos hablando de revelación en adición a lo que está escrito en la Biblia. Revelación progresiva significa simplemente que de vez en cuando, Dios abre nuestros ojos a una mayor comprensión de lo que está escrito en Su Palabra.
Algunos teólogos se refieren a esto como iluminación adicional. Desafortunadamente, la comprensión de las verdades fundamentales de la Biblia es quitada cada vez más de aquellos que niegan que hay una comprensión mayor de la revelación de Dios, la Biblia. Como lo indica la parábola de los talentos (Mateo 25), aun lo que ellos tenían les es quitado. Además, cuando otra gente llega a más verdad, esos mismos teólogos no tienen la capacidad de criticar honorable y fielmente a estas nuevas verdades.
Esto es así porque ellos mismos no están escudriñando la Biblia. Y, como lo indicamos antes, ellos pueden negar rotundamente la posibilidad de aprender estas nuevas verdades. Es decir, ellos niegan la posibilidad de la revelación progresiva. Desafortunadamente, estos versículos de Hebreos capítulo 5 y 6 tienen cosas poco amables que decir acerca de esta situación. Un bebé debe crecer. Si no crece, él está en un gran problema. Igualmente, tiene que haber progreso espiritual al permitir Dios una comprensión más allá de las verdades fundamentales. Si no hay crecimiento, aquellos que están involucrados se encuentran en grave problema con Dios. Este grave problema es declarado en los versículos que siguen al versículo 3.
La Salvación Ya No es Posible.
Continuemos examinando los versículos siguientes, Hebreos 6:4-6, donde leemos: Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
Estos versículos enfatizan que, debido a que las doctrinas fundamentales de Hebreos 6:1-2 han sido enseñadas en una iglesia, ha habido una gran bendición en esa congregación. Debemos recordar que a través de toda la era de la iglesia, el Espíritu Santo estaba activamente salvando a la gente en esas iglesias. Las verdades fundamentales mencionadas en los versículos 1 y 2 fueron enseñadas allí, así que había iluminación disponible para la congregación. Algunos individuos no fueron salvos cuando gustaron del don celestial y la buena Palabra de Dios. Sin embargo, especialmente cerca del fin de la era de la iglesia, hay un alejamiento.
Satanás ha podido sembrar estas iglesias con cizaña. Mucha de la cizaña son pastores y ancianos y diáconos. Esta es la razón por qué la iglesia no puede entender más allá de las doctrinas fundamentales. Esta cizaña no tiembla frente a la Biblia. Más bien, esta cizaña son “ministros de justicia” que creen que están sirviendo a Cristo, y sin embargo, sutilmente y cada vez más alejan de la verdad a su congregación. Luego, cuando el Espíritu Santo de Dios abandona a esa congregación – y Dios abandonó a todas las congregaciones al principio del tiempo de la Gran Tribulación – el alejamiento es completo. Es una iglesia muerta gobernada por Satanás.
Es Imposible Arrepentirse
Esto coloca el escenario para las siguientes declaraciones amenazadoras de Hebreos 6:6: Colocando los versículos 4 y 6 juntos, aprendimos que: Es imposible que los que una vez fueron iluminados (las congregaciones) ... y recayeron, sean otra vez renovados(as) para arrepentimiento. Esta declaración hace eco de todo lo que hemos aprendido acerca del final de la era de la iglesia, en cuyo tiempo el juicio de Dios está sobre todas y cada una de las congregaciones locales.
Este juicio está sobre ellas porque Dios ha terminado de usar a la institución de la iglesia para proclamar el Evangelio y también porque esta ha muerto espiritualmente, tanto que es imposible renovarla para arrepentimiento. Como congregación, ellas no pueden ser renovadas para arrepentimiento porque el Espíritu Santo de Dios ha abandonado a todas las iglesias locales: Dios ya no está presente en ninguna de estas congregaciones.
La misericordia de Dios ya no se puede hallar en ninguna iglesia local. Esta es la razón por qué las congregaciones no pueden arrepentirse. Dios ha terminado con ellas y El las ha abandonado. Nunca jamás serán un instrumento en la mano de Dios para proclamar el Evangelio. Como aprendimos de la parábola del trigo y la cizaña, la única acción restante de Dios es atar la cizaña para quemarla.
El versículo 6 continúa con la declaración: Crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Para entender esta frase, tenemos que mirar en retrospectiva hacia la época cuando Jesús fue crucificado. ¿Quiénes eran estos individuos que querían crucificar a Jesús? La crucifixión era lo más vil, lo más atroz, el acto más despreciable que podía cometerse contra una persona judía.
No tan sólo significaba que el individuo sufriría una muerte lenta y tormentosa, sino también significaba que sería exhibido públicamente como alguien maldito de Dios. Leemos en Gálatas 3:13: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). Desde luego, estos líderes Judíos estaban totalmente conscientes de esta ley de Dios, la cual primeramente fue declarada en Deuteronomio 21:23.
Por lo tanto, su deseo intenso no era solamente matar a Jesús sino también avergonzarlo públicamente tanto como fuera posible. ¿Pero cómo se relaciona este relato al final de la era de la iglesia? Hebreos 6:6 declara: Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Ahora podemos entender lo que Dios está enseñando aquí.
Aquellos que pertenecen a las iglesias que se han alejado, al tiempo cuando es imposible para ellas ser renovadas para arrepentimiento, son como los líderes Judíos que crucificaron a Cristo. Dios está dándonos una señal que marca la condición espiritual de aquellos que insisten en permanecer en las congregaciones locales después de que estas han caído. Recuerde, aprendimos que comenzando con el tiempo de la Gran Tribulación, todas las congregaciones locales han sido abandonadas por Dios y están bajo el gobierno de Satanás.
Dios está advirtiendo que los líderes de iglesia que insisten en desobedecer la orden de Dios de abandonar su iglesia, y que nunca han avanzado más allá de las doctrinas fundamentales debido a que ellos no entienden el principio de la revelación progresiva, y que no se presentan delante de Dios en temor y temblor como debe hacerlo un creyente verdadero, son semejantes al sumo sacerdote y a los Fariseos que deseaban la crucifixión de Cristo.
Cristo ha muerto para ellos y ellos no tienen Salvador. Y como los Fariseos que querían a Jesús crucificado, realmente están amontonando deshonra sobre Jesús mientras desprecian Su mandamiento de huir de las iglesias. Ahora podemos tener algún conocimiento de por qué Dios tiene tanto qué decir acerca de la condición espiritual de los Judíos y sus líderes en la época de Jesús. Dios nos está dando realmente una mirada a fondo en los corazones de los miembros y líderes de las iglesias locales, al final de la era de la iglesia, quienes no obedecerán la orden de Dios de abandonar las iglesias.
Dios está enseñándonos que ellos son exactamente como los Fariseos de los tiempos de Jesús. Así que, vez tras vez, volvemos a estas cosas terribles de Mateo 13, Mateo 23, y Juan 8, donde Dios tiene tantas cosas desagradables que decir acerca de los líderes Judíos. Estas son declaraciones horribles, y Dios las ha colocado cuidadosamente en la Biblia para nuestra instrucción. Estas palabras terribles de Hebreos 6:6 nos han ayudado grandemente para comprender por qué el juicio de Dios está sobre las iglesias y congregaciones.
La situación es mucho más seria que la que se ve por fuera. Es increíblemente seria. Si no tuviéramos la Biblia, sospecharíamos que la condición espiritual de la congregación local está muerta, pero no podríamos estar seguros. Sin embargo, la Biblia nos da los hechos. La situación es muy mala, pero no queremos creerlo. Quisiéramos no haber leído estos versículos terribles. Pero el infierno es terrible, y está rodeando a este mundo.
Maravillosamente, todavía hoy es el día de salvación. Maravillosamente, fuera de las iglesias locales, una gran multitud está siendo salva. Maravillosamente, Cristo todavía está edificando Su iglesia. Es la iglesia eterna que existirá a través de toda la eternidad. Como confirmación adicional de nuestra comprensión de estos versículos, Dios continúa en Hebreos 6, versículos 7 y 8: Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.
Este lenguaje se asemeja a Isaías 5, donde Dios habla de la era de la iglesia como una viña. Puede demostrarse que esa viña está apuntando hacia las congregaciones locales a través de toda la era de la iglesia. El lenguaje que trata del final de esa viña habla de cardos y espinos, tal como Hebreos 6:8 habla de cardos y espinos. Isaías 5, versículos 6 y 7, declara: Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.
¡Qué terrible! Qué terrible que este es el final de las iglesias locales. El lenguaje de Hebreos 5:9 a Hebreos 6:8 es muy presagioso y negativo. Sin embargo, en los versículos que siguen, Dios vuelve a pensamientos más agradables. El continúa en Hebreos 6:9-10: Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
Los versículos anteriores se enfocan particularmente sobre el final de la era de la iglesia, pero esta cita es una exhortación normal acerca de la naturaleza de la salvación y la conducta de los creyentes verdaderos. De esta manera, aprendemos que estos versículos de Hebreos 5 y Hebreos 6 son una interjección dentro de la gran doctrina de la salvación expuesta en el libro de Hebreos. En Hebreos 10:25, hay otra interjección que enseña verdades similares a las que hemos aprendido en este estudio. Por lo tanto, examinaremos estos versículos también.
Capítulo 7
El Pecado Voluntario
En Hebreos 10 hay versículos que son tan similares y tan misteriosos como los versículos que hemos estado examinando en Hebreos 6. Hebreos 10:26 advierte lo siguiente: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. Este versículo habla de pecados voluntarios siendo cometidos, para los cuales no puede haber perdón. Pero todo pecado es voluntario. Cuando David cometió fornicación con Betsabé, fue pecado voluntario.
Ciertamente él no perdió su salvación. ¿Cómo puede ser entonces que ese pecado voluntario coloque a una persona en una posición tal que “ya no queda más sacrificio por los pecados”, es decir, debido a ese pecado voluntario, no hay ninguna posibilidad de perdón? Los escribas de Marcos 3 voluntariamente acusaron a Jesús de estar bajo la autoridad de Satanás y no del Espíritu Santo. En ese contexto tan estrecho, ellos blasfemaron contra el Espíritu Santo y por ese pecado, Jesús dijo que no hay perdón. Ese es el único pecado del cual hemos estado conscientes de que llevaba tal advertencia.
Que tomen debida nota de esto ciertos “hermanos” muy rápidos en evaluar y juzgar la acción de otros que, por estar haciendo algo que no entienden, lo rotulan como satánico. Si lo es, gloria a Dios, pero si no lo es, ¿Adonde irán a parar? Sin embargo, Hebreos 10:26 se refiere al pecado voluntario que coloca al pecador en una posición de ninguna posibilidad de perdón. ¿Está este también refiriéndose a la blasfemia contra el Espíritu Santo? El contexto no parece indicar ese pecado. ¿Pero qué pecado puede estarse enfocando?
La solución a estos versículos de Hebreos 10 es similar a la solución de los versículos difíciles que hemos estado examinando en Hebreos 6. Descubriremos que estos versículos no se aplican a la estación de la era de la iglesia. Se aplican solamente a individuos en las congregaciones locales al final de la era de la iglesia. Cuando entendemos esta aplicación, el pasaje entero cae dentro del enfoque preciso.
El Congregarnos
Comenzaremos el estudio de estos versículos examinando cuidadosamente Hebreos 10:24-25. Allí leemos: Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Inmediatamente, tenemos que tomar nota del hecho de que Dios nos está dando una pista del tiempo. El versículo 25 declara: “cuanto veis que aquel día se acerca”. Hace bastante aprendimos que las frases Bíblicas tales como “el día” y “aquel día” generalmente apuntan hacia el Día del Juicio. Sabemos que el Día del Juicio está en consideración en este versículo porque cuando leemos un poco más adelante, descubrimos que Dios declara en Hebreos 10, versículos 30 y 31:
… Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Ya que el Día del Juicio sigue casi inmediatamente después del final de la era de la iglesia, podemos estar seguros de que este pasaje está hablando del final de la era de la iglesia. Al examinar con más detenimiento estos versículos, esta verdad será cada vez más evidente. Volviendo a Hebreos 10, versículos 24 y 25, leemos un comentario muy curioso. El versículo 25 declara: …no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre….
Este en realidad es un lenguaje curioso. Uno pensaría que sería más lógico decir: “no dejando la reunión de la congregación” o “no dejando la reunión de la iglesia”. ¿Por qué Dios usa el extraño lenguaje “de congregarnos” ? Como ya hemos notado, Dios está enfocando el tiempo cuando el Día del Juicio está muy cercano. Entendemos esto por medio de la frase “tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Otra curiosidad es el uso de la palabra Griega “episinagogan” la cual es traducida “reunión”. Esta palabra Griega se usa tan sólo en otra ocasión en la Biblia. Esa cita es II Tesalonicenses 2:1, donde leemos:
Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos hermanos. La frase “reunión” en este versículo se traduce de la misma palabra Griega “episinagogan”. Cuando examinamos el contexto de II Tesalonicenses 2:1, sabemos quién se está congregando o reuniendo. Este pasaje está hablando de aquellos individuos que se están reuniendo para encontrarse con el Señor en su venida. Las únicas personas que están listas para encontrarse con Cristo en su venida son los creyentes verdaderos. Las iglesias no estarán listas para encontrarse con Cristo. Congregaciones completas no están listas para encontrarse con Cristo. Aun si Cristo viniera antes de que la era de la iglesia concluyera, tan sólo un remanente de la congregación habría estado listo para encontrarle.
El punto que Dios quiere significar aquí es, que la palabra Griega “episinagogan”, enfatiza la reunión de individuos. No está considerando de ninguna manera a un cuerpo de personas que son todas miembros de una congregación local. Esto concuerda con el uso de la misma palabra Griega, “episinagogan”, que encontramos en Hebreos 10:25, donde Dios enfatiza que se tiene en mente a individuos como se indica por el uso de “nos” en congregarnos. De esta manera, un cuerpo de personas, como una congregación local, no puede estarse considerando en Hebreos 10:25, de la misma manera que no podría estarse considerando una congregación local en II Tesalonicenses 2:1.
Podríamos recordar que Jesús señala hacia la individualidad de quienes son arrebatados. En Lucas 17:34-37, Dios recalca vez tras vez que, “el uno será tomado, y el otro dejado”. Así, vemos que el enfoque de Hebreos 10:25 no sobre una congregación. Es sobre individuos. En el libro “El Final de la Era de la Iglesia y Después”, aprendimos de la Biblia que la estación de la cosecha final vino después de que la era de la iglesia estaba terminada. Es la estación cuando la tarea de recoger la cosecha ha sido asignada a individuos y no a congregaciones locales. El congregarnos juntos como individuos significa que no hay membresía y no hay líderes espirituales ejerciendo gobierno espiritual sobre nosotros. No se requieren acciones externas, por ejemplo, el bautismo en agua, confesiones de fe, participación en servicios de comunión, membresía en la iglesia, promesas de sostener las doctrinas de una congregación local. Es simplemente la reunión de individuos para exhortarse los unos a los otros (la palabra “exhortar” sería mejor traducida “consolar”).
El número de personas congregándose puede ser tan mínimo como un tan solo individuo que está en compañerismo con Dios. Leemos en I de Juan 1:3: Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Pudiera ser que cierto número de personas de la misma opinión se congregarán. Como hemos aprendido, una palabra clave es “nos”. El enfoque está sobre los individuos, no sobre un cuerpo de personas, como había estado en sumo grado a través de toda la era de la iglesia. Pero cómo se relaciona esto con el versículo siguiente, Hebreos 10:26, el cual declara:
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. ¿Cuál podría ser el significado de pecado voluntario? Como aprendimos anteriormente, todo pecado es voluntario. Sin duda sabemos que Jesús vino a salvar a pecadores voluntarios. Ciertamente El no vino para salvar a gente “buena”. Sino que estos versículos están hablando de alguien que ha cometido pecado voluntario para el cual no hay perdón. ¿Cómo puede ser esto? Ya mencionamos que las blasfemia contra el Espíritu Santo es pecado imperdonable. Pero hasta donde sabemos, ese pecado fue cometido solamente por los escribas que querían que Jesús fuera muerto, y de ninguna manera está en consideración en estos versículos de Hebreos 10. Tiene que haber otra respuesta.
El Pecado Voluntario de Rehusar Salir de la Iglesia Local
Efectivamente, la hay. Debemos recordar el triste hecho de que al final de la era de la iglesia, en todo el mundo, el Espíritu Santo abandonó las congregaciones. Dios ha abandonado las iglesias y Satanás ahora gobierna en ellas. Sin embargo, al mismo tiempo, Dios ordena a los verdaderos creyentes que huyan de las iglesias, si es que no han sido echados. Tienen que salir de las iglesias, las cuales se han convertido en una Babilonia espiritual, porque ellas son gobernadas por Satanás quien está simbolizado por el rey de Babilonia.
Entonces se puede hacer esta pregunta: Si un individuo desobedece voluntariamente la orden de abandonar la congregación local, y continúa siendo parte de esa congregación, ¿Puede él hallar o esperar algún perdón de Dios? La respuesta triste y terrible tiene que ser, absolutamente no.La razón por qué no puede haber perdón es que Dios ya no está presente en esa congregación para perdonar. La misericordia de Dios ya no puede hallarse en esa congregación. Ahora Dios está mostrando misericordia solamente a individuos fuera de la congregación local.
Hebreos 10:26 indica que estos individuos han recibido el conocimiento de la verdad. Es decir, ellos poseen una Biblia y saben que es la Palabra de Dios. Ellos han aprendido muchas enseñanzas de la Biblia. Ellos tienen conocimiento, pero ese conocimiento no ha producido obediencia. Conocen muchas verdades Bíblicas pero nuncan han llegado a ser salvos. Desafortunadamente para ellos, Dios ya ha terminado con esa congregación y El ya no está presente dentro de ella para salvar.
Esto concuerda con la frase “ya no queda más sacrificio por los pecados” en el versículo 26. De esta manera, si un individuo desobedece voluntariamente el mandato de abandonar la congregación local, él ya no está en un ambiente donde la salvación y el perdón son posibles. Obviamente, la alternativa de la salvación es el juicio de Dios. Esto está claramente enfatizado por los siguientes versículos de Hebreos 10, versículos 27 y 28, donde Dios dice: Sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.
Estos versículos deberían asustar a los miembros hasta lo más profundo de su ser. Estos versículos no están hablando de los malos que están allí afuera en el mundo. Están hablando de hombres y mujeres y niños, pastores y ancianos, y diáconos y profesores de seminario respetables, decentes, morales y aparentemente piadosos, que voluntariamente desobedecen el mandato de Dios de dejar la iglesia local.
El Mecanismo de Dios para Separar el Trigo de la Cizaña
Como ya aprendimos anteriormente, este mandato es el mecanismo mediante el cual Dios, en el momento actual, está separando el trigo de la cizaña. En estos versículos, Dios enfatiza que no existe posición intermedia. Si desobedecemos voluntariamente el mandato de salir de la iglesia, somos dejados sin misericordia. Somos dejados con la certeza de la condenación eterna.
¡Sin misericordia! ¡Qué terrible! Dios es un Dios misericordioso. Estar en un lugar donde no existe ninguna posibilidad de la misericordia de Dios tiene que ser increiblemente terrible. Aun en las situaciones más malignas en el mundo, existe la posibilidad de la misericordia de Dios. Pero dentro de cualquier congregación local, sin importar cuán santos y puros los miembros piensan que son, ya no existe ninguna posibilidad de misericordia. ¡Qué espantoso!
Las excusas que pueden darse para justificar la permanencia en la iglesia no nos ayudarán de ninguna manera. Uno puede argumentar, diciendo: “¿Cómo sé que ha llegado el tiempo para irme?” o, “¿Cómo puedo estar seguro que todas las iglesias locales han sido incluidas en el juicio de Dios?” o, “¿Qué acaso no tenemos todavía un pastor muy piadoso y calificado que predica fielmente la Palabra?”, etcétera. Pero nada de eso ayudará a la situación. Dios ya no será misericordioso con aquellos que voluntariamente desobedecen la orden de salir.
Hebreos 10, versículo 29, enfatiza más la enorme seriedad de desobedecer voluntariamente el mandato de Dios. Allí leemos:
| ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? |
Tres explicaciones espantosas de la enormidad de este pecado son declaradas en lo siguiente (de Hebreos 10:29).
| 1 | “el que pisoteare al Hijo de Dios”. | |
| 2 | “y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado”. | |
| 3 | “e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”. |
Hemos aprendido que el pecado voluntario es el pecado de desobedecer el mandato de Dios de salir de la iglesia. ¿Cómo puede hacer Dios estas acusaciones terribles por causa de un pecado voluntario? El puede hacerlo así porque la desobediencia a este mandato es como la punta de un témpano. Esta desobediencia revela el triste hecho de que este individuo no ha llegado a ser salvo. El ha sido santificado o puesto aparte en el mismo sentido como el cónyuge que no es salvo es santificado por el cónyuge salvo (I Corintios 7:14). El ha sido miembro de la institución divina llamada iglesia, de modo que ha sido puesto aparte del mundo en el sentido de que él pudo oir el Evangelio y estar en la compañía de los de la iglesia, que incluían a los creyentes verdaderos. El ha disfrutado muchas de las bendiciones de Dios a causa de su asociación con la iglesia. Sin embargo, su desobediencia voluntaria de este mandato demuestra su rebelión contra Dios. El está despreciando el Evangelio verdadero y realmente pretendiendo ser más sabio que Dios.
La frase, “pisoteare al Hijo de Dios”, es una expresión de victoria. Por su desobediencia al mandato de Dios de dejar la congregación, realmente, ellos están insistiendo que han vencido. Por su evangelio “manufacturado por ellos mismos”, han logrado una salvación de una manera que les es agradable. Creen que su congregación local ha triunfado y está totalmente segura hasta el último día. Realmente, están diciendo: “¿Quién necesita realmente la Biblia cuando tenemos estas doctrinas y prácticas tan excelentes que enseña nuestra iglesia?”.
Además, ¿recuerda las palabras de Mateo 5:13? Dios dice allí:
| Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. |
Así que pisotear al Hijo de Dios significa considerar a Cristo como que no sirve para nada o despreciable. ¡Qué terrible acusación!
La frase “la sangre del pacto” se refiere al Señor Jesucristo, quien es la misma esencia del pacto (la ley) de Dios. Pero estos miembros de iglesia están declarando, realmente, que Cristo y su pacto de gracia son inmundos. Ellos tienen su propia clase de evangelio, e insisten que Dios está equivocado al decirle a la gente que dejen sus iglesias. Insisten en que esto es un acto pecaminoso, y por lo tanto, si Dios lo ordena, El es inmundo; El es culpable de pecado.
Finalmente, por la frase “e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”, Dios declara que ellos desean lastimar, reprochar, traer vergüenza al Espíritu Santo de Dios, quien por Su gracia ha traído la salvación. Todas las declaraciones del versículo 29 enfatizan la rebelión arrogante de quienes no tiemblan delante de la Palabra de Dios.
| Realmente, el mandato de salir de la congregación local pone a prueba a todos y a cada uno de los individuos en esa congregación. |
Realmente, el mandato de salir de la congregación local pone a prueba a todos y a cada uno de los individuos en esa congregación. En esta prueba, Dios está revelando a todos aquellos que nunca se rindieron a Dios. Ellos nunca han tenido un corazón quebrantado y contrito. Son miembros declarados de esa iglesia porque confían en el pastor o en las declaraciones de fe de la iglesia. Sin embargo, en realidad, desprecian el Evangelio, y están en total rebelión contra el Evangelio verdadero. Y ahora están en un ambiente donde no hay ninguna posibilidad de salvación. Ellos son la cizaña siendo atada en preparación para ser quemada.
¡Cuán severas son estas declaraciones! Pero esto es lo que Dios nos enseña. Estas son advertencias de Dios, por consiguiente, tenemos que escucharlas muy cuidadosamente.
Dios Juzgará a Su Pueblo
La frase registrada en Hebreos 10:30, “El Señor juzgará a su pueblo”, puede ser entendida ahora. Generalmente, podríamos leer esto y preguntar: “¿Cómo es posible que Dios juzgará a su pueblo? ¿Que no son su pueblo aquellos que han llegado a ser salvos? Y ya que ellos han llegado a ser salvos, ¿No significa eso que nunca vendrán a Juicio?”.
Es totalmente cierto que “su pueblo” puede referirse a aquellos que han llegado a ser salvos. Pero el término “su pueblo” también puede referirse a aquellos que son miembros de una institución divina que representa exteriormente al reino de Dios aunque ellos mismos todavía no son salvos. La nación del Antiguo Testamento, Israel, fue el pueblo de Dios. Sin embargo, en cualquier momento de su historia, la mayoría de los individuos en esa nación quedaron sin salvación.
De la misma manera, todo miembro declarado de una congregación a través de toda la era de la iglesia era considerado como incluido entre el pueblo de Dios. Pero como hemos aprendido en este estudio, con toda probabilidad, la mayoría de ellos quedaron sin salvación. Por lo tanto, la advertencia solemne nos es dada de que el Señor juzgará a su pueblo.
Esto hace eco de las expresiones de versículos tales como Isaías 5:25, donde Dios dice:
| Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida. |
Esto hace eco del lenguaje de I Pedro 4:17:
| Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? |
Para asegurarnos de que entendemos correctamente la naturaleza terrible de este juicio de Dios, Hebreos capítulo 10 continúa en el versículo 31:
| ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! |
Este versículo lleva en sí todas las advertencias del enorme número de versículos Bíblicos que hablan de la ira de Dios. Si alguno desea saber del peligro en que se encuentra por su insistencia de permanecer en la congregación local, tendrá que leer cuidadosamente todos y cada uno de los versículos en la Biblia que hablan de la ira de Dios. Al hacerlo así, tendrá que recordar que en la rectitud perfecta de Dios, en Su perfecta justicia, en su perfecta fidelidad a la ley de Dios, en Su integridad perfecta, todas las profecías de la ira de Dios serán cumplidas.
“Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4).
Conclusión
Este estudio ha estado tratando verdades muy desagradables y terribles. Ahora podemos comenzar a entender por qué Dios se refiere a este tiempo como tiempo de Gran Tribulación, cual nunca antes había sido experimentado en el mundo. En un tiempo cuando vemos iglesias llenas de Cristianos aparentemente felices y seguros en todo el mundo, se nos enseña que los hechos son totalmente diferentes. Hemos descubierto que ellas están llenas de cizaña. Hemos aprendido que a través de la era de la iglesia, la cizaña (o sea, los miembros no salvos de la iglesia) ha sido prácticamente indistinguible del trigo (es decir, los miembros salvos de la iglesia). Sin embargo, ahora que Dios ha establecido el mecanismo para separar el trigo de la cizaña, podemos comenzar a ver los resultados.
Por qué esta Acusación Terrible
Antes que finalicemos este estudio, todavía quedan algunas preguntas que deberían ser tratadas. Una pregunta importante surge cuando examinamos más detenidamente Hebreos 10:28 y 29, donde Dios declara:
| El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? |
Sabemos que todo pecado es rebelión contra Dios, y la ley perfecta de Dios demanda la condenación eterna como pago por uno o todos los pecados. Pero, ¿por qué el pecado voluntario de rehusar obedecer el mandamiento de Dios de abandonar la congregación local tendría que causar que Dios pronunciara el terrible lenguaje de Hebreos 10:29? Anteriormente en este estudio, notamos que la ira de Dios está sobre estos individuos que rehusan salir de las iglesias porque en realidad, nunca han llegado a ser salvos. Sin embargo, ¿no es cierto que la ira de Dios es la consecuencia de cualquier pecado?
¿Por qué el pecado de rehusarse a dejar la congregación local provoca que Dios use el lenguaje sorprendente que dice: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios…?”
¡Sin duda, si uno y todos los pecados son terribles, entonces por esta declaración, Dios está diciendo que el pecado de no abandonar la congregación al final de la era de la iglesia es formidablemente terrible!
Podemos encontrar una respuesta a esta pregunta al ir examinando, una vez más, la acusación de Dios registrada en Hebreos 6 y Hebreos 10. En Hebreos 6, Dios habla de la congregación que está crucificando de nuevo al Hijo de Dios, exponiéndolo otra vez a la vergüenza. En Hebreos 10, la acusación de Dios está contra los individuos para quienes ya no queda más sacrificio por el pecado. Dios dice que ellos pisotean al Hijo del hombre, es decir, realmente ellos están declarando que Jesús es despreciable. Estas son acusaciones enormemente serias.
El horror de todo esto es que la congregación y los individuos en la congregación están bien familiarizados con la Biblia. Tal como aprendimos en Hebreos 6, ellos conocían los primeros principios de la verdad Bíblica. Como se indica en Hebreos 10, estos individuos están en una congregación en la cual el Espíritu Santo estuvo salvando gente. Ellos también tenían la Biblia completamente disponible para ellos.
En otras palabras, estas iglesias locales y los individuos miembros dentro de ellas estaban más cercanos al reino de Dios que quienes estaban fuera de la iglesia. Ellos se hallaban en “el lugar santo”, para usar el lenguaje de Mateo 24:15. Dios estaba en medio de ellos. A ellos se les enseñó muchas verdades de la Biblia. De todas las gentes del mundo, ellos eran los más informados acerca del Dios de la Biblia y de su programa de salvación.
El pecado de desobedecer la orden de Dios de salir de la iglesia revela una verdad terrible. Antes del final de la era de la iglesia, parecía que los individuos de Hebreos 10 y las congregaciones de Hebreos 6 eran fieles seguidores de Cristo. Pero ahora esto muestra que su confianza no era en Cristo. Era en la iglesia o en las profesiones de fe de la iglesia o en su bautismo en agua, etcétera. Ellos son revelados siendo como las siete mujeres de Isaías 4:1 quienes deseaban el nombre de Cristo pero querían su propio pan y vestido. Es decir, ellos afirmaban insistentemente que eran hijos de Cristo pero querían un evangelio cortado a su medida. De esta manera, en realidad, Cristo no era necesario para su salvación. Ellos creían que su salvación estaba provista adecuadamente si solamente seguían las normas declaradas por su iglesia o denominación.
Viene a nuestra memoria la enseñanza de Lucas 12:47-48, que dice:
| Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá |
Desafortunadamente, por medio de este estudio de la parábola del trigo y la cizaña, junto con las advertencias de Hebreos 6 y 10, ahora entendemos la seriedad dolorosa de la advertencia de Lucas 12:47-48. Dios está instruyéndonos de que los más grandes pecadores bajo la ira eterna de Dios no son las prostitutas, los asesinos, los ladrones del mundo. Más bien, son esos que están dentro de las congregaciones que están convencidos que no necesitan obedecer el mandato de salir de la iglesia, mostrando así que nunca llegaron a ser salvos. ¡Qué terrible! ¡Qué espantoso!
No Debemos Juzgar a los Individuos
Un pensamiento más debería ser expresado. Es verdad que ahora estamos en el tiempo de la separación del trigo y la cizaña. Sin embargo, aquellos de nosotros que entendemos esto y nos damos cuenta de la realidad de esto, debemos asegurarnos de no comenzar a hacer juicios en relación a individuos que permanecen o que abandonan las iglesias.
Todos conocemos individuos que han oído la enseñanza de que tenemos que salir de la congregación, pero hasta aquí, ellos han estado rehusando hacerlo así. Debemos recordar que ningún humano puede ver el corazón de esa persona. Por dentro, él puede estar luchando con ese asunto y luego después de mucha oración y estudio de ese mandato, finalmente dejará la congregación.
Además, si alguien inmediatamente deja la iglesia, eso no prueba en sí mismo que sea verdaderamente salvo. Aun más, quizá hayan individuos en la iglesia que son elegidos de Dios pero en este momento, todavía no son salvos. Sabemos que ellos no llegarán a ser salvos en tanto que permanezcan dentro de la iglesia. Por lo tanto, de alguna manera, Dios debe sacarlos porque es solamente fuera de la iglesia que la salvación es posible.
Es verdad que ellos no recibirán ninguna guía espiritual de su iglesia. Esto es así porque Dios ha abandonado su iglesia. Sin embargo, cuando ellos oyen la verdad viniendo de fuentes fuera de su iglesia, Dios tendrá misericordia de ellos, si son elegidos de Dios. Ellos vendrán a la verdad y se darán cuenta que deben dejar su iglesia.
Aprendemos esto cuando examinamos la situación en las sinagogas en los tiempos de Pablo. Recuerde, cuando Jesús regresó al cielo, Dios trasladó la responsabilidad del Evangelio de la institución de la nación de Israel quienes adoraban en el templo y en las sinagogas. Desde ese tiempo, ninguno ha sido salvo por la predicación de los líderes de la sinagoga. Esta situación continúa hasta el día presente.
Sin embargo, fuera de las sinagogas, hubo iglesias a las cuales les fue dada la tarea de proclamar el Evangelio. Pablo, quien había sido un Fariseo, fue enviado a decir a aquellos en las sinagogas acerca del plan de salvación de Dios. Dios ya había asignado a las iglesias locales la tarea de diseminar el Evangelio. Mientras que la mayoría de las sinagogas persiguieron a Pablo por sus esfuerzos, algunos de los sacerdotes creyeron, así como algunos en las sinagogas de Tesalónica y Berea (Hechos 17:1-4, 10-12).
De la misma manera, en nuestros días, Dios ha trasladado el cuidado del Evangelio de las iglesias locales a individuos fuera de las iglesias. Sin embargo, mientras aquellos que están fuera comparten estas verdades con miembros de iglesia, o mientras miembros de iglesia escuchan programas de radio tales como los ofrecidos por Family Radio, Dios puede obrar a través de estos esfuerzos para rescatar a quienes todavía están en las iglesias pero que deberían salir.
Desde luego, debemos admitir que la situación en las iglesias locales luce terrible. Muy pocos parecen estar preocupados por el mandato de dejar la iglesia. En realidad, la mayoría de la gente dentro de las iglesias parecen no tener ningún interés en siquiera comenzar a estudiar el asunto de dejar la iglesia. Y cada día que pasa es un paso gigantesco que nos acerca más al Día del Juicio final.
Sin embargo, a medida que las personas que se hallan dentro de las iglesias escuchan el Evangelio proclamado por quienes están fuera de las iglesias, esperamos que algunas de ellas que se encuentran dentro, serán salvas y saldrán de las iglesias locales.