Si tuviéramos que resumir en una palabra el estado íntimo de la iglesia hoy, ya de pleno en el siglo veintiuno, dentro del Tercer Milenio también llamado “tercer día de Dios”, esa palabra sería: DESENCANTO.
Este desencanto no sólo tiene que ver con la multitudinaria organización humana llamada iglesia, sino que también se percibe en la faz individual, personal y familiar de quienes la integran.
Apenas una minoría, – grande, porque grande es el escenario global -, está resistiendo en fe los embates seculares y satánicos de este tiempo. Y no lo hace porque sean gente muy especial, privilegiados jerárquicos o expertos en teología. Lo hacen porque han podido llegar al verdadero epicentro del evangelio que es la muerte de la carnalidad y la sujeción del alma y sus emociones al poder maravilloso y divino del Espíritu Santo.
Desde el capítulo 15 del evangelio de Juan, aquí quiero llevarle a usted una palabra que no sólo servirá de aliento, sino también de corrección, de sustento celestial, para poder ver en el medio de la oscuridad de la noche, los tesoros escondidos de Dios.
(Juan 15: 1)= Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
La expresión Yo Soy, en Jesús, contiene autoridad y poder. Recuerde que cuando le preguntaron quién era Jesús los que venían a arrestarlo, Él la pronunció y determinó con ello que todos se fueran de cabeza al suelo como impactados por un mazazo. Aquí la utiliza por séptima vez en este evangelio para autoproclamarse como la vid verdadera, real, genuina. ¿Por qué lo hizo? Porque Dios, antes, había comparado a Israel con un viñedo y Él necesitaba hacer saber que en su persona estaba lo genuino. Hay una escritura que respalda lo que digo. Analicémosla.
Isaías 5: 1-7 = Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en la ladera fértil. Es obvio que el “amado” representa a Jehová en la poética prosa de Isaías, en tanto que la viña lo hace con Israel y Judá. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. Al decir “vides escogidas”, Dios estaba diciendo que esperaba que Israel y Judá fuesen un pueblo obediente, santo y dispuesto a dar testimonio de su fe. Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Quiero que recuerde que una uva silvestre es una uva salvaje, que no tiene sabor dulce sino agrio, y que no sirve para nada más que lo decorativo. La gente, allí, produjo frutos de engaño, injusticia e idolatría, en lugar de dar testimonio a las naciones vecinas; y ello a pesar del amor y las bendiciones de Dios. ¡Igual que hoy! Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña; le quitaré su vallado, Esto es su cobertura. Y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Esto habla de juicio de Dios. Recuerde que la palabra JUICIO, es la palabra MERISMOS, y no significa de ninguna manera “Los voy a liquidar a todos”, sino: “Vengo a separar lo verdadero de lo falso”. Haré que quede desierta: Que es vacía, hueca. No será podada, Esto es: corregida. Ni cavada. Esto quiere decir: Atendida. Y crecerán el cardo y las espinas. Aquí está hablando de la cizaña. Y aún a las nubes mandaré que no derramen lluvia, Que es bendición, sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, De Juiciosidad, Y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor. Estas últimas palabras que no parecen ajustarse demasiado al contexto fueron puestas por una razón poética por Isaías, ya que juicio, vileza, justicia y clamor, en el idioma hebreo, tienen una rima casi perfecta. Seguimos con Juan.
(2) Todo pámpano que en mí no lleva fruto, (Le está diciendo que le interesa lo que Él pueda hacer usándole a usted como canal, no lo que usted pueda hacer por las suyas, por mejor intencionado, espiritual y teológico que sea) lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
(3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (Sobre este punto, Pablo hará referencia en su carta a la iglesia de Efeso, cuando en el capítulo 5 y versos 25 y 26, ordena a los maridos amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia. Y, dice, se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.
(4) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (En su primera carta, Juan acota que permanecer en él, es andar como él anduvo.)
(5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; (Cuidado que el pámpano se nutre de la vid, o se seca) el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (¡Es exactamente lo que le dije!)
(6) El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; (Esto también confirma lo que le he dicho) y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
(7) Si permanecéis en mí, (Es decir: si anda usted sin pecado, en santidad e integridad, como yo anduve) y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Esta es una de las promesas inmutables más maravillosas que nosotros en nuestra inmadurez, hemos tomado parcialmente. Aseguramos desde los púlpitos a todos los que nos oyen que si pedimos lo que queremos, nos será hecho con seguridad. Y es así. Pero la realidad nos muestra que muchos se lo pasan pidiendo cosas legítimas que desean y no sucede absolutamente nada. ¿Por qué? Porque dejamos de lado la primera parte: Si permanecemos en él y encarnamos su palabra. Por eso es que muchos no tienen respuesta. Dios jamás transgrede sus propias leyes.
(8) En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. (No es usted discípulo porque no falta a ninguna reunión en su iglesia. Eso es, digamos, la parte formal, extrema de la cuestión. Usted es discípulo si lleva mucho fruto. Ah, ¿Convertidos? ¿Hijos espirituales? No. Esos no son frutos, esos son consecuencias del fruto. ¿Y cuál es el fruto, entonces? ÁGAPE. Ahora se lo cuento.
(9) Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
La palabra que se traduce como “amor” en este texto, es la palabra ÁGAPE. Nosotros, en nuestra muy particular, sistemática y estructurada manera de enseñar y aprender, hemos asegurado durante años que ÁGAPE, es traducción de lo que decimos “Amor de Dios”, diferenciándolo de PHILEO, que es el amor humano, fraternal, carnal, almático. No es una mentira, desde luego, pero no es la verdad exacta. ÁGAPE, en realidad, tiene una traducción mucho más amplia que se ha perdido en los vericuetos del idioma castellano. Lo que por muchos años hemos interpretado como amor entre hermanos en Cristo y al prójimo, no es tan así. Eso es más PHILEO que ÁGAPE, ya que esto se traduce más específicamente como CARÁCTER, INTEGRIDAD. Por eso es que Jesús agrega:
(10) Si guardareis (Respetareis) mis mandamientos, (Los de Jesús, que van más allá de los clásicos, antiguos y tradicionales de Moisés) permaneceréis en mi amor. (En mi ÁGAPE. En mi carácter, en mi integridad de varón perfecto. Varón, Varona, no hay acepción) así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, (Aquí sí habla de aquellos diez) y permanezco… en su carácter e integridad.
¿A usted nunca le llamó la atención ese texto que dice que el perfecto amor echa fuera todo temor? ¿Nunca se preguntó, aún en la máxima intimidad para no ser avergonzado por sus antiguos maestros, cómo podía ser que el amor sacara afuera al temor, si eso en la práctica a usted no le funcionaba en absoluto? Es que lo que en realidad echa afuera al temor de un soberano puntapié es el tener el mismo carácter y la misma integridad de Cristo, no un poquito de algo emotivo y sensibilizado llamado amor. Que no está mal ni es negativo, pero que no tiene nada que ver con esto. Si tiene esto de Cristo en usted, ¿Quién podrá estar en contra suyo?
(11) Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
(12) Este es mi mandamiento: (Jesús está diciendo: Cuidado que lo que le voy a decir ahora es clave) que os améis unos a otros. (Y aquí sí habla de PHILEO, de amor fraternal. Esta debe ser una de las doscientos cincuenta mil variaciones que los traductores de la revisión 1960 de Reina Valera han reconocido recientemente. No dicen errores, dicen variaciones.) como yo os he amado (¿Cuándo? Desde antes de la fundación del mundo, no desde que usted se convirtió o desde que comenzó a trabajar de ujier)
Atención con esto: si según declara Jesús, este mandamiento es clave, su desobediencia lo transforma, por una simple cuestión de lógica, en un pecado también clave. Pregunta y auto pregunta: ¿Nos estamos amando los unos a los otros de la misma manera que Él nos amó?
(13) Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.
Aquí continúa hablando de PHILEO. Estas enseñanzas sobre ÁGAPE y PHILEO se realizan solamente en los seminarios e institutos, pero es tremenda su ignorancia para el pueblo en general. ¿No le cambia radicalmente el sentido a muchos versículos aprendidos deficientemente por años?
Aquí Jesús está aglutinando todos los deberes y, – esencialmente -, lo que debe guiar a sus discípulos. Recuerde que cuando se habla de discípulos, siempre se refiere a toda la gente que recogió sus enseñanzas, no necesariamente a los doce, a los que ha categorizado como apóstoles, que es como decir ENVIADOS. De una manera muy sencilla, esta declaración establece lo que debe ser prioritario para nosotros y la senda que debemos seguir.
1)= Nuestra prioridad es amarnos los unos a los otros, sin evaluar merecimientos, porque sí. Porque el Padre lo demanda a sus hijos y sus hijos, – si lo son -, siempre obedecerán al Padre.
2)= Nuestra senda es amar como Cristo nos amó, poniendo su vida (Y no habla de cuestiones físicas, sino de consagración máxima) por sus amigos. Mas adelante, usted va a saber por qué dice “amigos”. Jesús dejó lo que se podría determinar como “confort” para la época, que lo tenía, porque su padre no era un plebeyo total, tenía un oficio, para hacer lo que tenía que hacer. La enseñanza del “Jesusito”, pobrecillo, menesteroso y medio muerto de hambre, es parte de la llamada “teología de la pobreza”, que no cabe aquí señalar quien la implementó. Lo único que sí cabe es puntualizar que la Biblia jamás dijo eso. Dejó el gozo y hasta la adoración del cielo para llevar sobre sí los pecados de la humanidad. Soportó el dolor de los azotes como si los hubiera recibido usted o yo, los clavos en las manos, la lanza en el costado, la corona de espinas sobre su cabeza, lo que si lo mira con atención le va a proporcionar la auténtica y real medida de la calidad de su amor.
Descubrimos su amor, vemos su manera de amar y al mismo tiempo, somos llamados a sobrellevar los pecados de otras personas (No a juzgarlos) el dolor que se nos impone (Sin apelar a la “queja-banza”) los golpes que nos propinan (No necesariamente físicos) las crueldades y el trato impropio del que nos hacen objeto. ¿Imposible? Sí. Para la naturaleza humana, sí. Pero como nuevos templos del Espíritu Santo, podemos pedir y recibir la gracia y el poder, (Porque es poder) de amar tal como Jesús amó. No es una canción de culto de domingo: ES VERDAD.
(14) Vosotros sois mis amigos (Ahora le está hablando a usted, no a aquellos) si hacéis lo que yo os mando. (Obediencia a Él y a todo quien esté EN ÉL, no necesariamente a títulos, cargos, jerarquías o posiciones fruto de componendas humanas o religiosas.)
(15) Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
La terminología de siervo-maestro y del hijo-padre, describe de una forma vívida la relación íntima que debe existir entre los creyentes. Cristo y el Padre. Pero ninguna tiene un sentido tan profundo como la que utilizó Jesús al llamar a sus discípulos “amigos”, porque en ella encierra identificación y amor.
Muchos se enorgullecen de autoproclamarse “siervos de Dios”. Nadie dice que esto esté mal, pero convengamos que a la luz de la Palabra, la categoría de Siervo es transitiva. Ningún siervo es informado de los negocios de su amo y, el día que este se muere, no reciben herencia alguna. Sólo serán transferidos a otro amo. El paso siguiente: “Amigo”, es diferente. Empieza a compartir cosas y a ser integrado en todo. Pero tampoco recibe herencia. Ahora: el que sí hereda es el que conforma la categoría máxima del reino de Dios: su Hijo. Este es el objetivo principal de todo creyente. Negociar por menos, es sencillamente desobedecer o perecer por falta de conocimiento.
(16) No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, (Esto significa que cuando alguien hace una decisión por Cristo, no quiere decir que lo ha elegido, sino que acepta la elección que Cristo hizo) y os he puesto (…Para ir a un templo un día domingo, cantar diez canciones no siempre ungidas, dar una ofrenda no siempre con corazón alegre y no siempre generosa, escuchar algunos anuncios con los que generalmente no estamos del todo de acuerdo y oír luego algo que dice ser mensaje, pero que en muchas ocasiones no pasa de ser “un discurso acerca de Dios”, que como usted sabe, es la traducción literal y exacta de la palabra Teología, y luego regresar a casa hasta el próximo domingo? ¿Para eso nos habrá puesto? No.) Os he puesto para que vayáis (Atención que dice “vayáis”, no que usted espere sentado a que alguien entre al templo) y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; (Y haciendo todo esto, entonces sí, y no de ninguna otra manera que se nos quiera inducir, lo que sigue:) para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, Él os lo dé.
(17) Esto os mando: que os améis unos a otros.
(18) Si el mundo os aborrece, (Aquí la palabra MUNDO es la palabra COSMOS, y más que un lugar geográfico, está hablando de un SISTEMA. Que muy bien puede ser económico, político, social, cultural y, naturalmente: religioso, pero mundano, incrédulo, secular y ateo.) si el sistema os aborrece, (Aborrecer, entre otras acepciones, habla de discriminar, marginar, rechazar) sabed que a mí me ha rechazado primero antes que a vosotros (En su primera carta, Juan agrega que no debemos extrañarnos, asombrarnos y mucho menos preocuparnos si esto sucede.)
(19) Si fuerais del sistema, el sistema amaría lo suyo: (Esto es verdad. Tanto en las clases políticas, como económicas o sociales se unen y protegen entre sí, mientras nosotros, la iglesia, el cuerpo de Cristo, vivimos enredados en discusiones interdenominacionales, teológicas u otras que nos dividen y nos separan) pero porque no sois de este sistema, porque antes yo os elegí y los saqué de ese sistema, por eso el sistema os rechaza, discrimina y margina. (Está claro. La vida de cualquier creyente en el marco social, pasa por esto. Hablo de creyente genuino, porque hay otros que no son marginados ni rechazados, sino más bien que son aceptados e integrados, porque se trata de gente que, con tal de ser aceptados y sobrevivir, dejan de lado la voluntad de Dios y se someten al sistema mundano, pervirtiéndose de tal manera que terminan por introducirlo en la iglesia si están en posiciones de liderazgo, y se convierten así en cizaña, que aunque parezca falto de amor, dice la Biblia que estará par ser echada al fuego y no para ser restaurada. Dios es amor y yo, como hijo suyo, también soy todo amor. Pero no puedo sobrepasar la bondad y el amor de Dios pretendiendo restaurar la cizaña simplemente porque mi Padre dijo que se quema. Pero atención: cizaña no es incrédulo, ateo, ignorante o pecador. Cizaña es supuesto creyente, miembro de una congregación, que por no confiar en la palabra se entregó mansamente a la perdición eterna para proteger estos minúsculos ochenta o noventa años de vida terrena con sus pseudos comodidades y placeres.)
(20) Acordaos de la palabra que yo os he dicho: el siervo no es mayor que su señor. (Jesús alude aquí lo dicho en Mateo 10:24, cuando hablando de las persecuciones venideras, les da a entender que el hecho de que su propio maestro haya sufrido rechazo y persecuciones, debe alentar a los discípulos cuando les suceda lo mismo, no desalentarlos) si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; (No se trata de buscar el sufrimiento para estar más cerca de Dios. No se trata de ser un irresponsable inestable y, cuando las cosas andan mal, justificarse con que nos persiguen porque somos cristianos. Se trata de que, cuando llega la persecución, (Generalmente dentro de la iglesia) por causa de predicar la misma palabra de Cristo, en lugar de sacarle el cuerpo y negociar con los religiosos, nos hagamos fuertes en esta promesa, sabiendo que en ella hay victoria y glorificación del Padre) si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
(21) Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, (Esto le enseña a usted que el nombre de Jesucristo de Nazaret tiene poder. Tanto para el creyente que deberá tomarlo para vencer toda circunstancia terrena o espiritual, como para el mundo ateo, que sin saber por qué optará por ignorarlo, ridiculizarlo, odiarlo y, en cada situación que se presente, oponerse ferozmente a él. No hay terreno neutro ni zonas grises en el mundo del espíritu; el que con Él no recoge, desparrama) porque no conocen al que me ha enviado (La sociedad secular cree en Dios. Desde su interior surge esa convicción y comienza, casi inconscientemente, a buscarlo. El problema es que cuando llega a las iglesias, cualquiera de ellas que sean, antes de encontrar al Dios que busca, encuentra una serie de intereses humanos que, a veces, hasta no deja tiempo para hablar del Dios en el nombre del cual se reúnen. Entonces deciden que eso es una ridiculez, que todo es una avivada, un fraude, un gran negocio y vira hacia el ocultismo, porque nadie le enseñó que no todo lo sobrenatural es Dios. Mucho es el mundo que no conoce al que envió a Cristo, pero mucha es la iglesia que, actividades religiosas más o menos, en realidad, tampoco le conoce)
(22) Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; (En esta situación están los millones que todavía no oyeron hablar de Cristo, pero no los que oyeron y decidieron no creer o no obedecer, aún haciendo como que creen) pero ahora no tienen excusa por su pecado.
Satanás trabaja para que el hombre, (Personas que van a iglesias incluidas), piense que el pecado no es tan grave como Dios dice que es y que el infierno, después de todo, no es más que una burda amenaza que se esgrime para que la gente se refugie en una iglesia. Una enorme mentira creída por más gente de la que uno puede suponer. Pero el creyente genuino tiene suficientes elementos para saber con certeza que, si como dice la humanidad, el infierno no existe o, si existe, no es tan malo como se lo pinta desde la Biblia, ¿Para qué murió Jesús en la cruz? ¿Tal vez porque tenía que inventar una religión más? No hay que ser demasiado inteligente para detectar la verdad por sobre la mentira.
(23) El que me aborrece (Discrimina, margina, rechaza) a mí, también a mi Padre aborrece. (Hay muchas religiones autodenominadas “cristianas”, que hacen todo el énfasis en Dios, que casi no mencionan a Jesucristo, o lo admiten como un gran maestro o un profeta, pero no como el unigénito del Padre, y ni hablar del Espíritu Santo, al cual directamente no conocen. ¿Cristianos, hermano? ¡Sí, cristianos! ¡Qué ingenua que suele ser la gente que cree ser muy inteligente! Aborrecedores de Dios.)
(24) Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.
(25) Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.
Jesús les menciona lo que el Salmo 35:19 señala cuando dice: No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, no los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. ¿Le parece injusto, verdad? Tanto como se corrobora en el Salmo 69:4: Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin saber por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé? La sociedad secular atea es hostil hacia Cristo y hacia sus seguidores, simplemente porque los estándares cristianos están en oposición con los del mundo. “- ¡Pero hermano! ¡Conozco a mucha gente que todo el mundo sabe que va a la iglesia y sin embargo no los marginan! Es cierto. Pero yo le estoy hablando de seguidores de Cristo, no de gente que se junta en reuniones domingueras en cualquiera de los templos del planeta. ¿Y no es lo mismo? No. No siempre es lo mismo. Trigo sí, cizaña no. Y están juntos, ¿Eh? Tanto que podemos confundirlos si no tenemos discernimiento.
(26) Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
Primero: el Espíritu santo viene de Dios, no de un hombre por la imposición de manos como muchos creyeron y otros enseñaron. Segundo: CONSOLADOR es la palabra PARAKLETOS, y es un término conformado por dos vocablos: PARA, que significa “junto a” y KALEO, que se traduce “llamar”. De ahí surge el concepto: “Llamado para estar a nuestro lado”. La palabra identifica a un intercesor, confortador, ayudador, abogado, consejero. Tanto es así que en la literatura no bíblica, PARAKLETOS designaba a un abogado que acude a la corte en representación de otro. El Espíritu Santo, sin dudas, guía a los creyentes a una mayor comprensión de las verdades del evangelio. Además de una ayuda y una guía, da la fortaleza para soportar la hostilidad de los sistemas humanos.
El problema mayor, hoy día, está en que hay una gran porción de liderazgo que ha adquirido tanta experiencia en el manejo de una iglesia que cada vez menos, muchos, casi nunca, otros, y absolutamente nunca, otros tantos, buscan guía del Espíritu Santo porque entienden que su propia sabiduría puede arreglar cualquier desarreglo. Es más; hay iglesias (Y de las importantes, eh?) que tienen las cosas tan bien organizadas, todo funciona tan aceitadamente y con tanta corrección y ajuste, que si un día Dios decide tomarse vacaciones por tres meses, ni cuenta se dan. ¿Para qué podrían necesitar la presencia de Dios en el culto si tienen buena música, muchos proyectos, un fuerte equipo evangelístico, un par de misioneros sostenidos, una buena ofrenda y un predicador de lujo? En todo caso, ¡Que Dios vaya a ayudar a esos pobres pastorcitos de iglesias pequeñas de veinte miembros!
(27) Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.
Hay cuatro puntos finales que se desprenden de este capítulo del evangelio de Juan. Cuatro factores que no están puestos en este orden porque sí, sino porque Dios es el mejor redactor conocido, ya que hace que sus ungidos coloquen las cosas en el orden encadenado que corresponde y que lleva a ir sumándolas unas con otras. Ni un punto, ni una coma, en la Biblia, están porque sí. A veces, (Lo hemos demostrado más de una vez), una coma mal interpretada o ignorada, cambia sustancialmente el sentido de lo escrito.
UNO: Hasta el verso 8, se habla del verdadero vino. Todos sabemos que el vino es símbolo, tipología de la revelación. Vino nuevo en odres nuevos. Esto es: revelación fresca en corazones abiertos y dispuestos a recibir. Cuando nuestro entendimiento se abre por la revelación y el toque conmovedor del Espíritu Santo entra en nuestra trinidad viviente, (Espíritu, alma y cuerpo) ¿Adónde nos lleva? Pues al segundo punto.
DOS: Desde el verso 9 y hasta el 17, se nos habla del amor y del gozo perfecto. Recuerde que en parte nos habla del amor PHILEO, el fraternal, el emocional, el almático, ese que los seres humanos entendemos tanto; y que en parte nos habla del amor ÁGAPE, que como quedó dicho se refiere a una simple y no tan simple cuestión de carácter. La suma de revelación aceptada, creída y puesta por obra, amor Phileo y amor Ágape, da lugar al Gozo, un artículo que hoy por hoy es bastante escaso en nuestras congregaciones. Pero hay más: Esa suma de revelación divina, amor, carácter genuino y gozo, lo prepara a usted para resistir el punto tercero.
TRES: Desde el verso 18 hasta el 25, se nos habla del aborrecimiento por parte del mundo. Esto nos enseña que no somos espadachines de la Edad Media puestos en el planeta para luchar por la justicia, ya que eso nos impide manejarnos en el mundo donde más fuertes somos, el del Espíritu, y lo que conseguimos es llevar la pelea al terreno donde más fuertes son nuestros enemigos, el terreno de la ausencia de revelación, de la carencia absoluta del amor Phileo, de la negación del amor Ágape, o sea el carácter y la integridad de Cristo, que jamás le dio una estocada ni una cuchillada a nadie y, finalmente, caemos en el pozo de la angustia, el odio, el resentimiento y la amargura que termina por apagarnos el gozo tan duramente logrado. Queda el último punto que, obviamente, es una consecuencia de lo anterior.
CUATRO: Los últimos dos versos nos hablan de la persecución venidera. Ya nos estamos viendo expulsados de nuestros trabajos, de las escuelas, de los clubes y hasta de las plazas y las calles. Nadie sabe con certeza si esto podrá ocurrir así o no, tal como sucede en el mundo musulmán o budista. Lo que sí se puede asegurar, porque Él dice que así va a ser, es que la persecución sobrevendrá y que es muy probable, que la experimentemos primero dentro de la iglesia que fuera. No te olvides que al diablo no le molesta un hombrecillo que un domingo por la tarde camina con su Biblia debajo del brazo a un templo. Le molesta aquel que ora sin cesar, que ayuna, que alaba y que predica, cuando puede y donde sea, el verdadero evangelio de la cruz que no es fruto de las unciones de Sócrates, Pitágoras, Hitler, Marx o Freud, sino de la del Espíritu Santo, que es Cristo, que es Dios Todopoderoso ante el cual se dobla toda rodilla en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra. Recupere su ÁGAPE; con eso es que vencerá cualquier temor. ¿Si Dios conmigo, quién contra mí? ¿Si Dios con usted, quién contra usted? Pero atención y mucho cuidado: Dios con usted, eh? No religión vacía, aburrida y rutinaria. Eso no es Dios. Eso es carne humana.