Todo creyente, casi en el momento de tener uso de razón si viene de familia cristiana o de aceptar a Cristo como Salvador personal y Señor de su vida, recibe un talonario completo de recetas médicas llenas de diagnósticos, síntomas, patologías y medicación correspondiente a cada caso.
Sin embargo, luego de cierto tiempo y cuando ya la costumbre o la rutina comienzan a suplantar el gran impacto del primer encuentro con Cristo, ese talonario va quedando de lado, sus prescripciones se olvidan y, finalmente, la gente acude diariamente en búsqueda de su médico para que le vuelva a decir lo que ya le dijo y para que vuelva a medicarlo como ya lo había medicado.
Si tú reemplazas a ese médico por tu líder y a ese talonario de recetas por la Biblia, tienes la estampa de un creyente siglo veintiuno. Hoy vamos a entregar ese recetario. Si no lo necesitas, pásaselo a alguien que lo necesite. Si lo necesitas, guárdatelo y que jamás se te olvide.
(Salmo 133: 1)= ¡Mirad cuan bueno y cuan delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!
(2) Es como el buen óleo, (la unción) sobre la cabeza, (el líder principal) el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón (el liderazgo de segunda línea, el sacerdocio) y baja hasta el borde de las vestiduras, (tú, yo, el que se convirtió recién).
(3) Como el rocío de Hermon, que desciende sobre los montes de Sión; (la iglesia) porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
(Juan 17: 20)= Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí, porta palabra de ellos, (21) para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
(22) La gloría que me diste, yo les he dado para que sean uno, así como nosotros somos uno.
(23) Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
(24) Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy también ellos estén conmigo, para que vean mi gloría que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
(25) Padre Justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste.
(26) Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aun, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
(Hechos 2:1)= Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. (2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
(Hechos 4: 32)= Y la multitud de los que habían creído eran de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
(Efesios 4: 3)= Solícitos en guardarla unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Estos cinco pasajes que has leído, encierran cinco hechos, cinco acciones concretas, humanas, tuyas y mías, que dan origen a un resultado, también, de cinco consecuencias, respuestas concretas de Dios para tu vida. Principios elementales para construir una iglesia victoriosa, apasionada en Cristo y crucificada en carne.
El Salmo 133 demanda como bueno y delicioso habitar los hermanos juntos y en armonía. Como resultado de la obediencia de esa demanda, dice que recibiremos bendición y vida eterna. Pregunto: ¿No es uno de sus grandes desalientos cotidianos el no poder ver, palpar y comprobar al menos algunas de esas enormes bendiciones de Dios?
El pasaje de Juan 17, nos ordena que todos seamos uno. ¿Para qué? Nada menos que para que el mundo crea en Jesús. Eso es lo que dice. Pregunto: ¿El mundo, mayoritariamente, ya cree en Jesús? Al margen de las excusas que generalmente ponemos para convencernos que estamos bien y de acuerdo con esta Palabra, ¿Por qué crees que ocurre eso todavía?
En Hechos 2, versos 1 y 2, nos muestra que cuando ocurrió ese fantástico suceso del aposento alto, estaban todos juntos y unánimes, (esto quiere decir que no había ni disensos, ni divisiones, ni enemistades, ni intereses personales), y que por ese motivo, por esa simple razón, fueron TODOS llenos del Espíritu Santo y recibieron dones, manifestaciones y poder. Pregunto: ¿Tiene la iglesia actual abundancia de dones, manifestaciones y poder?
El otro texto de Hechos, (4:32), habla de que los que habían creído eran de un corazón y un alma, y el resultado más notorio radicó en el gran poder que evidenciaban los predicadores. Pregunto: ¿Qué es lo que más vemos hoy? ¿Predicadores con gran poder en su palabra, o mensajes tibios, repetitivos, a veces humanistas, filosóficos, psicológicos y teóricos en cuanto a conocimientos teológicos?
Y finalmente, Efesios 4:3 habla de estar solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, cosa que ya todos sabemos, no se trata sencillamente de sentar a ocho o diez grandes líderes a compartir un café algún día del mes.
Esto, según la Escritura, redunda en la edificación del cuerpo de Cristo, la iglesia global, no la pequeña, mediana o gran congregación donde tú concurres. Aquí ya no pregunto, sugiero: Observa detenidamente la calidad más que la cantidad de la edificación del cuerpo de Cristo en el siglo veintiuno.
Está bien: la crítica que no arroja ninguna esperanza y produce abatimiento, enojo, contienda y peleas, no es de Dios. Dios no manda a criticar. Dios ordena exhortar. La diferencia entre crítica y exhortación está en que esta última, siempre muestra una vía de salida, de solución, de victoria en Cristo Jesús.
(1 Pedro 4: 8)= Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubriré multitud de pecados.
¿Te das cuenta? ¡Años y años luchando contra el pecado y hasta padeciendo derrotas en ese terreno! ¡Mira que arma que teníamos! Amor… ¿Hay algún pecado? Más amor… ¿Hay mucho pecado? ¡Muchísimo amor! Ese es tu rol.
El otro, el del juicio, déjaselo a Dios. ÉL es justo. Nosotros no siempre. No te digo permisividad con el pecado; te digo misericordia para la restauración. Y sin amor no hay misericordia. Hay vista gorda, soborno o hipocresía.
(Mateo 28: 18)= Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad (autoridad) me es dada en el cielo (obvio) y en la tierra. (¿Cómo? ¿Aquí también?)
(19) Por tanto, (O sea a consecuencia de que tú eres mi cuerpo), id, y haced discípulos a todas las naciones, (Ojo: no dice EN, dice A todas las naciones. Líderes, presidentes, todo incluido. NO se trata de derrocar como sea a un presidente y poner a un hermano en su lugar; se trata de que aquel presidente viejo se convierta a Cristo) bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, (20) enseñándoles que guarden (que piensen, cuiden, respeten) todas las cosas que os he mandado (los nuevos mandamientos de Jesús, no sólo los diez de Moisés) y he aquí yo estoy con vosotros, todos los días, (no solamente los domingos en el templo) hasta el fin del mundo. (Hasta el fin del Kosmos, es decir: del sistema).
(Marcos 16: 15)= Y les dijo: id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
(16) El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
(17) Y estas señales seguirán a los que creen: (te está diciendo que las señales van a seguir a los que creen, es decir que no tienes que viajar a ninguna parte buscando señales y milagros; es para que ocurran como testimonio de todos los que creen), en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; (18) tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
(Lucas 24: 46)= Y les dijo: así está escrito y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; (47) y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
(Juan 20: 21)= entonces Jesús les dijo otra vez: paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
(22) Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: recibid el Espíritu Santo.
(2 Pedro 3: 8)= Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
(9) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
El trabajo de evangelización no es un accesorio más a la actividad rutinaria de una congregación, es su máximo objetivo. Solamente con los arrepentidos y vueltos a nacer (esto es conversión genuina. Nosotros hacemos especial hincapié y énfasis en los que hacen decisiones en una campaña. A veces sirven para la gratificación del área evangelística que exhiben sus números pero no siempre se fijan si esa persona volvió alguna vez a alguna iglesia).
Solamente con los arrepentidos y vueltos a nacer se podrá encarar el propósito de Dios: extender el reino. Con los demás, sólo actividades prolijas, loables y dignas de aplauso, pero al margen de la voluntad de Dios.
(1 Timoteo 2: 1)= Exhorto ante todo, (Esto es: ante cada circunstancia, ante cada hecho, ante cada suceso. No dice ante TODOS, dice ante TODO.), a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; (2) por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
(3) Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, (4) el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
Tres puntos importantes se ven aquí: NUMERO UNO: Cultivar la oración intercesora como pilar activo de la iglesia, no como aditamento, accesorio, más allá de todo lo demás que podamos hacer. NUMERO DOS: Dice que tiene que ser por todos los hombres, no sólo por los que amamos, nos caen bien o son meritorios en sus acciones seculares. Presidentes, gobernadores, intendentes, senadores, ministros, diputados, secretarios, concejales, satanistas, brujos, hechiceros, TODOS. NUMERO TRES: dice que Dios quiere que TODOS sean salvos, no sólo los que deciden hacerse religiosos. Ahora bien: ¿Qué es lo que ofrece Dios para que eso pueda conseguirse?
(Hechos 1: 8)= Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría, y hasta lo último de la tierra. (Primera provisión de dios: Poder.)
En otra parte, también nos dice que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas. (Segunda provisión de Dios: Armas poderosas.)
(2 Timoteo 1: 7)= Porque no nos ha dado Dios Espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Es curioso: si bien somos gente pacífica y el mundo no nos ve como personas peligrosas, sino más bien como gente llena de paz y bondad, por allí nos extralimitamos. Y allí es donde nos ven como cobardes incapaces de defender ninguna posición.
Esto no es ni debe ser así. El pueblo de Dios no es un pueblo cobarde. ¿Eso quiere decir que debemos dejarnos llevar por nuestros carnales impulsos de ira y agarrarnos a las patadas con todos los que se nos oponen? NO.
No porque allí es donde debe fluir uno de los frutos del Espíritu Santo que decimos tener, que mora en nosotros, y que se llama Dominio Propio. Pacíficos, sí, pero no idiotas, cobardes, inconscientes y huérfanos de inteligencia, factores que muchos han vinculado con los cristianos y hasta lo han predicado también. Firmes, pero jamás violentos en lo físico. En suma: gente con autoridad divina. ¿Por qué?
(Efesios 6: 10)= Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
(11) Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
(12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Creo que no hace falta agregarle nada a este texto. No es contra personas la cosa. No es contra fulanos y menganos nuestra lucha. Es contra "aquello" que influye en las personas cuando éstas están espiritualmente vulnerables. Te guste o no, el título es, lisa y llanamente, una guerra espiritual. Ahora: ¿Esto se puede confirmar? Se puede.
(1 Pedro 5: 6)= Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; (7) echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
(8) Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar, (9) al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
Prioridad absoluta: humillarse delante de Dios. Paso Segundo: echar todas nuestras ansiedades sobre Cristo. Paso Tercero: ser sobrios y velar, bancársela, esperar con toda paciencia. Paso Cuarto: resistir al diablo, que no es un león, dice que anda COMO un león rugiendo y tratando de asustar a los más pequeños en Cristo. El punto clave, entonces, no es andar reprendiendo por ahí todo el tiempo, pero tampoco ignorarlo. El punto clave es NO DARLE LUGAR.
(Efesios 4: 26)= Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, (27) ni deis lugar al diablo.
La Biblia es un manual completo que así como te lo detalla todo, así también te da recursos, señas, pistas para todo. Aquí te está explicando con toda claridad que, una de las formas en que podemos darle lugar al diablo, es dejando que el sol se ponga, (que anochezca, oscurezca) sin solucionar un enojo contra quien quiera que sea. Ahora bien: ¿Cuál es la salida, entonces?
(Santiago 4: 7)= Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
Uno de los errores más graves que la iglesia del Señor ha cometido en estos últimos años, es haber enseñado esta verdad de manera parcial. En muchas ocasiones escuché predicar, enseñar o aleccionar sobre una parte de este verso.
Resistid al diablo y huirá de vosotros, he oído decir muchas veces. Y está bien, así dice y así es, pero el problema es que muy pocos recordaron la primera parte que dice: Someteos a Dios. Por allí tenemos que comenzar para que lo segundo tenga efecto. Ahora vamos a ver como termina esta historia.
(Apocalipsis 12: 9)= Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
(10) Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
(11) Y ellos le han vencido por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
(12) Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
Este es un pasaje tan pero tan clave que debería leerse cotidianamente a modo de devocional, de inyección de fe diaria. Aquí, en líneas generales, es donde Dios dice que ganamos. Si puedes creer esto, nunca jamás nadie podrá hacerte creer que estás perdiendo.
Claro que el enemigo también tiene armas que ahora vamos a conocer, pero es indispensable que sepas que esas armas, aun potentes, son infructuosas ante el poder de Jesucristo, rey de reyes, Señor de señores, hijo unigénito del dios Todopoderoso, Majestad de todo el cielo, de toda la tierra, de todo el universo y de todos los tiempos.
(1 Juan 3: 8)= El que practica el pecado es del diablo; (tenemos que hacer una gran diferenciación aquí, ya que esto no siempre se nos ha enseñado bien. Dice El que practica el pecado, esto es: el que vive en pecado, no el santo que por cualquier causa, a veces hasta ajena a su voluntad, puede pecar. Ese tiene abogado, a Jesucristo el justo. El que no lo tiene es el que practica el pecado, al que ha decidido vivir en pecado. Ese es del diablo.) porque el diablo peca desde el principio, para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
(2 Corintios 4: 3)= Pero si nuestro evangelio está aun encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (4) en los cuales el dios de este siglo (de este sistema humanístico) cegó el entendimiento de los incrédulos, (La Biblia está escrita para la iglesia, no para el mundo, por lo que los incrédulos, aquí, son los que viniendo a la iglesia, todavía no han creído sinceramente) para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
(Juan 8: 44)= Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso; y padre de mentira.
El diablo es mentiroso desde siempre y los que viven esclavos de la mentira, aun con la mayor sinceridad religiosa o ritual, son sus hijos. En Cristo no hay lugar para la mentira.
(Génesis 3: 1)= Pero la serpiente que era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, la cual dijo a la mujer: ¿conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?
(2) Y la mujer respondió a la serpiente: del fruto de los árboles del huerto podemos comer; (3) pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: no comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
(4) Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis; (5) si no que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal,
Aquí tenemos una muestra, (se podría decir que la primera), de lo que es la política satánica. Toda una conversación plagada de sutilezas dialécticas, y encaminada a un común denominador histórico: la formulación de promesas engañosas. Pero no es lo único, mira:
(Mateo 4: 5)= Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, (6) y le dijo: si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: a sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.
Esta metodología no sólo fue utilizada, como vemos, por el mismísimo diablo en contra del mismísimo Jesús, sino que todavía hoy está absolutamente vigente. Se trata de la tergiversación de las Escrituras a favor de un determinado proyecto personal.
Me atrevería a asegurarles que más de una doctrina inspiradora de algunas denominaciones, surgen de una interpretación muy singular, privada y personal de algún determinado texto, que es exactamente lo que el diablo hace aquí, en la punta del pináculo.
El asunto es: ¿Cómo nos defenderemos de estas artimañas? Es simple y la propia Biblia te lo está diciendo en muchas ocasiones: adquiriendo conocimiento de todas las estratagemas de nuestro enemigo. De ese modo, puede interpretarse como realidad concreta lo que dice aquí:
(2 Corintios 2: 10)= Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, (11) para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
El eje de todo esto es, indiscutiblemente, no ignorar sus maquinaciones. Mucha de la gente que cae en las trampas satánicas, caen porque no se dan cuenta, un minuto antes, que están siguiendo la ruta equivocada y que se han creído una de las mentiras del diablo. El hecho de conocer sus maquinaciones, equivale a tener, al menos, un reaseguro en ese sentido.
Además, en este texto, también queda en evidencia que una de las maneras en que Satanás puede ganar ventaja en nuestras vidas es cuando nosotros no perdonamos las ofensas, las heridas, las agresiones o lo que sea de nuestro prójimo. Pero esa actividad no termina allí.
(Marcos 13: 21)= Entonces si alguno os dijere: mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis.
(22) Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.
(23) Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes.
Esto te habla de falsos milagros, de falsas señales, de falsas maravillas. Que no provienen de Dios sino de los demonios, que también tienen acceso a ciertos poderes sobrenaturales. El problema es que hay gente que está tan hambrienta de milagros que están dispuestos a aceptarlos hasta de los demonios.
(Santiago 1: 13)= Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; (14) sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
(15) entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
Punto principal de esta batalla: resistir a dos espíritus malignos que operan dentro de las iglesias, no afuera. Afuera está el mundo del pecado y todos sabemos por donde podemos y por donde no podemos caminar, pero el problema está con la operación de esos espíritus dentro de las congregaciones: el espíritu de Satanás, que actúa por inhibición (amenazas, presiones, exigencias) y el espíritu de Jezabel, el más difundido y el que más resultados le ha dado al diablo, que es el del cual habla este texto de Santiago. Pero ánimo: mayor es el poder de aquel en quien hemos creído.