Este trabajo que voy a compartir contigo, no es uno de esos que un predicador exitoso elegiría para producir impactos o para cosechar seguidores. De todos modos, no sé cuántos ya saben que nosotros los ministros no podemos ni debemos hacer lo que nos parece mejor, sino sencillamente lo que Dios nos envía a hacer.
Quiero comenzar esto a partir de uno de los tantos milagros archivados en el evangelio de Juan. Quiero impartir, mayoritariamente, fe para todos aquellos que hoy han acertado a escuchar esto. Cuando en el evangelio de Juan se usa la palabra milagro, es la palabra señales.
Y eso significa que, detrás de cada milagro, hay una señal o una enseñanza espiritual que se aplica a nuestra vida en el día de hoy. No solamente son anécdotas o ejemplos de hechos pasados, no es simplemente un milagro algo que ya ocurrió, de donde extraemos el principio que en aquel día se utilizó, sino que son señales o misterios escondidos para nosotros usarlos en el día de hoy.
Este estudio va a ser aplicable a tu vida, y yo espero que enfatices estas áreas que Dios quiere ministrarte en este día. Es un trabajo profético porque es revelación, pero al mismo tiempo muy sencillo, porque es de la naturaleza de Dios.
Yo quiero revelar hoy una de las naturalezas de Dios que es tan poderosa, que en medio de restauración y de avance, en medio de nuevos moveres del Espíritu; en medio de nuevas formas de adoración, de alabanza y de predicación, nos olvidamos de la tremenda sencillez y simpleza que el Señor le ha otorgado a lo suyo.
La palabra nos advierte respecto al riesgo de desviarnos de la simpleza del evangelio. El evangelio es muy simple. A veces nosotros lo hacemos tan difícil que llega un momento en que nosotros mismos nos confundimos y nos extraviamos.
(Juan 6: 1) = Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.
(2) Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.
Quiero que se den cuenta que esta actitud no ha cambiado. Las multitudes aún giran cuando hay algo que se está ofreciendo. La gran mayoría de la iglesia todavía asiste por los peces y los panes. Donde se está dando algo, allí hay multitudes. Pero, ¿Cuántos saben que Dios quiere algo más de Su iglesia? Dice aquí que le seguía gran multitud, porque veían las señales que Él hacía en los enfermos.
(3) Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.
Y creo que todos ustedes conocen más que bien cómo sigue esta historia. Ahí es donde está archivado el milagro de la alimentación de los cinco mil. Pero si nos adelantamos un poco y nos vamos allí por el verso 13, luego del milagro de la multiplicación de los panes.
(Verso 13) = Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.
(14) Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
Nota que las personas siempre están buscando una manifestación natural y literal, para decir que este es el que viene de parte de Dios. Sin embargo, es un error muy grande, que nos lleva a grandes pérdidas en nuestros caminos con Dios.
Yo lo he dicho muchas veces, de forma tan rápida y pasajera, y creo que me voy a tener que detener y enseñar un poco, en vez de decretar y profetizar a las potestades y principados y alimentar espíritus. He dicho muchas veces algo que alguna vez oí y me impactó: “No te pierdas lo divino, buscando lo espectacular”.
Créeme, hermano, créeme, hermana; hay veces que Dios no está en lo espectacular. El mundo está lleno de espectáculo. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. (¿Qué se supone que hizo Jesús, entonces?)
(15) Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.
Te lo paso en limpio. Viendo Jesús que toda esa gente que había visto esas señales, ahora iba a venir para idolatrarlo a él, se fue y se escondió. Hoy en día no se hace lo mismo; hoy en día mientras más gente te alaba, más rápido asciende tu prestigio y hasta tu cotización santa. Pero Cristo se fue a esconder porque Él no quería que lo coronaran rey. Él no había venido a esta tierra con ese motivo.
(16) Al anochecer, (No es casual; al anochecer. Llega un momento en tu vida, donde el espectáculo termina y se pone oscuro.) descendieron sus discípulos al mar, (17) y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.
Fíjate este detalle: en el acontecimiento anterior, todo era luz, todo era maravilloso, todo era espectáculo; había milagros, multiplicación, había prosperidad, y todo el mundo quería que ese Jesús fuera declarado por la CNN como el hombre del año.
Sin embargo, Jesús se esconde y, de momento, llega la oscuridad. Y en medio de la oscuridad vemos que ya está oscuro, y Jesús no viene. Me pregunto cuántos de ustedes habrán pasado alguna vez por allí. No sé por qué hoy Dios me mandó a decir esto, pero no te preocupes; si no es para ti, lo aprovecharé yo mismo para mí.
(18) Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.
(19) Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo.
(20) Más él les dijo: Yo soy, no temáis.
(21) Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra donde iban.
Ellos llegaron para donde iban, al destino. Lo que vemos aquí es que esta multitud no quería dejar a Jesús. Quieren hacerlo rey, no quieren dejarlo. Cuando las cosas se ponen buenas, uno trata de mantener el mover de Dios. Cuando dios está haciendo algo maravilloso, uno quiere que se repita el evento.
Es tanta la ansiedad para que continúe ese fluir, que a veces entramos en manipulación, a veces entramos en el espíritu de humanismo, o simplemente entramos en nuestra propia carnalidad, para tratar de producir lo que no está presente en el Espíritu para manifestarse.
Ellos no querían dejar, pero llegó el anochecer. Ahora no era sencillo caminar; ahora ya no estaba ese poder sobrenatural; ahora no estaba el milagro para alimentarte, ahora no había nada de eso. Sólo había fe y oscuridad.
Muchos están así y no quieren dejar allí la presencia. A veces estamos en una gran campaña, o en un enorme congreso, o simplemente en un buen tiempo ante Dios con ciertos y determinados hombres, y nuestra vida es ministrada, y somos alimentados, y no queremos dejar ir ese sentir.
¿Qué hacemos, entonces? Organizar algo igual para la semana que viene. Hay mucho activismo en el cuerpo de Cristo. Pero entiende esto: activismo no garantiza frutos. Pero hay experiencias en la oscuridad, que jamás vas a recibir en medio de la luz.
Hay algo en la oscuridad que es tan imperativo, que es tan importante para nosotros, como lo que podemos recibir en la luz. Pero muchos no entendemos ese principio de Dios. Vamos a ir a muchas escrituras para convalidar esto. Deja marcado a Juan porque será nuestro texto central.
(Salmo 139: 12) = Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.
Nota que para que Dios pueda obrar, no necesita ni luz, no necesita espectáculo ni tampoco tinieblas. Para Él la noche y el día son la misma cosa. ¡Él es Dios! Lo mismo opera en el valle que opera en el monte; opera en prosperidad como cuando no la hay. Porque Dios sigue siendo Dios y está encargado del asunto.
Él no hace diferencia entre el día y la noche. A veces creemos, cuando estamos en la noche, que eso está fuera de la voluntad de Dios. Sin embargo, hay tremendas experiencias que en modo alguno tienen el rótulo infalible de satánicas, en la oscuridad. Claro que hay una oscuridad que es resultado del pecado, pero también existe una oscuridad en la que el Señor, a veces te guía. Hay Samarias en nuestra vida, que a veces debemos cruzar.
(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.
Escucha: sólo estoy leyendo la Biblia; no necesito para nada al dios de los ladrones, el viejo Hermes, para darle una dirección a esto que leo. La Biblia se revela a sí misma. ¡Gloria al Señor por eso! Descubrimos que Dios no necesita a los teólogos, los teólogos necesitan a Dios.
(Génesis 15: 12) = Más a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.
Nota que aquí cae el sol, es de noche, y es aquí cuando el pacto más importante es ejecutado. De noche. Por eso es que Dios, a veces, nos arroja de espaldas al suelo; porque cuando estamos de pie no recibimos nada. Espíritu de tortuga; sólo estando de espaldas miramos para arriba.
(Isaías 45: 1) = Así die Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes, para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán; (2) yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; (3) y te daré tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
Dice que le dará tesoros escondidos. ¿Sabes que donde dice escondidos, en realidad está diciendo oscuridad? Hay una oscuridad que es plan de Dios, y es el lugar en el Espíritu al que Él desea que llegues, para que tengas una experiencia única y vital, porque allí se encuentran cosas que jamás obtendrías por otros métodos.
“¡Pero, hermano, es que…la iglesia parece estar muy linda hoy! ¿De qué se trata esto de la oscuridad? ¡Nadie me lo predicó! Se trata de que la iglesia no se mide por la iglesia. El fruto de la iglesia, se mide siempre por la condición de la nación donde ella está. Hoy hay corrupción en mi país. ¿Habrá honestidad, integridad y honradez en la iglesia de mi país?
Hay una creciente oscuridad que nos está rodeando, todo el mundo anda preocupado. ¿Qué pasará con el dólar? ¿Qué ocurrirá con el Euro? ¿Por qué hay tan poco trabajo? ¿Por qué hay tanto problema económico? ¡Hay una oscuridad!
Y eso nos concierne a nosotros, no nos es ajeno. Porque la justicia engrandece la nación. Y el servidor entendido, consigue la benevolencia de los presidentes. Sólo los entendidos. Total dependencia. Vemos que Abraham fue puesto a dormir, y toda la dependencia del asunto resta sobre Dios.
Dios cruzó en el pacto dos veces. Una por Él y una por el hombre. Porque si depende del hombre, seguramente que en el camino la dañamos. Nuestro ministerio será confirmado por Dios, o no será ministerio alguno.
(Salmo 107: 22) = Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo.
(23) Los que descienden al mar en naves, (Estábamos hablando de la embarcación en la oscuridad en las aguas) y hacen negocio en las muchas aguas.
Fíjate que estas experiencias, estos tesoros, no aparecen en modo alguno en la llanura, sino que se debe profundizar mar adentro. Hay que ir a las muchas aguas. Hay que ir donde ya tú no tienes sostén de las riendas de tu vida a la vista.
La fe comienza cuando tú sales más allá del control de tu conocimiento. Y dice que hacen negocio en las muchas aguas. ¿Sabes qué? No se puede hacer negocios en aguas playas. No hay anda, no hay tesoro alguno en la orilla.
(24) Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.
¿Dónde vieron sus obras? En las profundidades. ¿Dónde vieron sus maravillas? En las profundidades. Hay que entrar mar adentro para poder ver este tipo de manifestación. La iglesia está llegando a un nivel que amerita mayor profundidad que la que hemos conocido.
Amerita además una madurez espiritual, donde Dios pueda mostrarnos tesoros escondidos que en este tiempo todavía no nos puede dar. Hay manifestaciones de Dios que jamás serán difundidas si no las manifestamos como cuerpo, en unidad, en esencia global y a-denominacional.
Un solo ministerio no es lo suficientemente grande ni poderoso como para manifestar a Dios. Así que será bueno que quites tus ojos de los ministerios. La importancia en los últimos días, la tiene la iglesia. Dios quiere manifestarse a través de la iglesia. Quiere que el mundo identifique a ese Dios mediante Su iglesia.
(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas.
Perdón: ¿Usted me está queriendo decir a mí que el problema que tuvieron los discípulos fue soplado por Dios y no por Satanás? ¿Quién sopló? Dios sopló. Satanás no tiene poder para sacudir la iglesia. – ¡Pero lo está haciendo, hermano! – Dije la iglesia, no Babilonia.
Sólo Dios sacude su iglesia. Él dijo: la voy a edificar y las puertas del Hades no prevalecen contra ella. No hay anticristo, no hay recesión, no hay dólar bajo ni alto, no hay euro fuerte ni en caída, no hay bolsas de valores, no hay presidente, ni rey, ni demonio que pueda contra la iglesia.
Si la iglesia hoy está soportando una oscuridad, es porque Dios está soplando vientos que la traen, porque quiere ver si en esa oscuridad su iglesia es capaz de encontrar todo aquello que Él escondió para ser revelado en el día de la luz.
(Salmo 105: 16) = Trajo hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan.
(17) Envió un varón delante de ellos; a José, que fue vendido por siervo.
(18) Afligieron sus pies con grillos, en cárceles fue puesta su persona.
(19 Hasta la hora en que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó.
¿La palabra de Quien se cumplió? ¡De Dios! ¿Quién trajo el hambre? ¿Quién puso grillos en sus pies? ¡Dios! ¿Y cuál fue el plan, entonces? ¡El plan de Dios! El dicho de Jehová le probó. Muchos glorifican el hecho de José, y lo leemos de manera superficial y pasajera.
Pero fueron diecisiete años de oscuridad que vivió José. ¡Diecisiete años! Hasta que la palabra de Jehová fue probada en él. Muchos corren a las iglesias para que haya un presbiterio profético y le digan algo hermoso, pero no pasan la prueba del dicho de Jehová. Dios no te habla para que te sientas bien; Dios te habla para revelarte el destino, con el propósito de que lo cumplas.
(Verso 25) = Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo, para que contra sus siervos pensasen mal.
Noten que es Dios el que estaba encargado de todo el asunto. Vamos más atrás, al Salmo 66. Es impresionante cómo Dios se encargó de poner todo esto en la Biblia, simplemente para que cuando se escondiera el sol, tú no perdieras el ánimo.
(Salmo 66: 8) = Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.
(9) Él es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen.
(10) Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata.
¿Quién te probó? Déjame aclararte algo en este punto. Dios jamás va a traer una desgracia a tu vida para probarte. No estamos hablando de desgracias ni accidentes y luego decir que fue una prueba de Dios. Las pruebas de Dios, siempre terminan en victoria. Pero la ignorancia del hombre, siempre termina en derrota. Y luego dice que Dios nos ensayó como se afina la plata. ¡Dios ensaya con nosotros!
(11) Nos metiste en la red; (¿Cuántos se han sentido así? Es como si alguien te hubiera pescado y no puedes salir) pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.
(12) Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia.
¿Adónde nos sacó? A abundancia. ¿Qué fue lo que pasó? De todo. ¿Y cómo concluyó? Con abundancia. Las verdaderas pruebas que vienen de parte de Dios, siempre te proveen de abundancia al final. Siempre te maduran. Siempre te traen a un nivel donde produces algo que de ninguna forma podrías producir de otra manera.
(Juan 6: 17) = Y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. (Escucha: Jesús no había venido a ellos).
(18) Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.
(19) Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. (En la misma anécdota del mismo hecho, pero según el relato del evangelio de Marcos, dice algo muy interesante).
(Marcos 6: 46) = Y después que los hubo despedido, (¿Cuántos saben que a veces Dios te despide y se va para otra parte?) se fue al monte a orar; (47) y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra.
(48) Y viéndoles remar (Hermano… ¿Tú me quieres decir a mí que Él los estaba viendo? ¿Esta gente está por ahogarse y Dios está sentadito en la orilla, comiendo pescaditos y mirándolos?) Y viéndoles remar con gran fatiga, (Escucha; este no era un problemita menor, esta gente estaba agotada) Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia,
(Esto es la madrugada, imagínate la escena. Ellos remando a full hacia delante, y el viento tirándolos para atrás. Y el Señor mirándolos desde la orilla. En plena oscuridad. ¿Verdad que cuesta entenderlo? – ¡Señor! ¿Por qué? ¡Dónde estás! – Te estoy viendo… – ¡Ayúdame! – Te estoy ayudando… – ¡Reprende al diablo! – No funciona, es Dios) Viéndolos remar con gran fatiga, (Pero ellos no lo podían ver a Él. Era la cuarta vigilia, la última vigilia del día.
En otras palabras, los últimos días, hablando proféticamente del día de hoy. Pero ellos no le veían y se desesperaban. ¡Señor! ¡Yo creo que estás allí, pero no te veo! ¿Cómo puedo hacer para saber con certeza que estás allí? Está en la orilla. Está en tierra firme. ¡Pero ellos no abortaron!
Cuando vuelvas a Juan, verás que dice: Cuando habían remado… ¡Ellos siguieron remando! ¡No estaban avanzando, las aguas venían en contra, y cuando las aguas vienen en contra tú no penetras, tú retrocedes, pero ellos siguieron remando con fatiga!
Cuando estés en medio de la tribulación, cuando estés en medio de la recesión, no cambies los principios, no cambies la fe, no cambies la milicia. ¡Sigue remando, aunque en lugar de ir hacia adelante, estés yendo hacia atrás! ¡Sigue remando! Indudablemente, esta gente no estaba avanzando nada, pero Cristo estaba maravillado, porque aunque iban para atrás, ellos seguían remando para adelante.
(Salmo 44: 8) = En Dios nos gloriaremos todo el tiempo. (Todo el tiempo. No sólo el domingo en la iglesia. En la casa, en el trabajo, el día de pago, cuando alcanza, cuando hay poquito, te gloriarás en Dios.) En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre.
(9) Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales con nuestros ejércitos. (En otras palabras: cada vez que tratas de ganar, pierdes).
(10) Nos hiciste retroceder delante del enemigo, y nos saquean para sí los que nos aborrecen.
(11) Nos entregas como ovejas al matadero, y nos has esparcido entre las naciones.
(12) Has venido a tu pueblo de balde; no exigiste ningún precio. (El verso 17 contesta las preguntas, y dice:)
(Verso 17) = Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, y no hemos faltado a tu pacto. (En medio de todo lo malo, sólo el pacto se sostiene. Sólo el pacto se sostiene. Y lo primero que se rompe en la iglesia cuando las cosas se ponen feas, es el pacto. Entonces ya no es oscuridad de Dios. Allí ya es tinieblas por pecado. Ahí no hay ningún tesoro; sólo derrota. Pacto. Cuando se ponen feas las cosas: pacto).
(18) No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos.
Noten que en medio de todo eso, lo importante es seguir adelante. Pero ¿Por qué? ¿Por qué la tormenta, Señor? ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué yo me siento así? Me siento como que cabalgan dentro de mí. No voy hacia delante, estoy fatigado, estoy cansado, y sigo yendo como un barco a la deriva, hacia atrás.
(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.
(11) He aquí que todos vosotros encendéis fuego, (¿Quiénes encienden fuego? Nosotros. ¿Quién lo encendió? Nosotros. Ese es el problema. Nota esto: cuando no hay luz, no te pongas a encender fuego, Él quiere oscuridad. Si Él quisiera luz, Él es luz, Él te alumbraría.) He aquí todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego,
¿En qué luz estamos andando? De nuestro fuego. Cuando las cosas no parecen tener sentido; cuando todo anda mal, no te recuestes en tu propia prudencia. Dios no quiere que tú camines o salga del problema con tu propio fuego.
Te estoy dando principios; esto es lo que va a perdurar en los últimos días. Cuando las cosas están malas, no te pongas a inventar. Si yo hago, esto, esto y aquello, entonces voy y salgo por allá y me evito pasar por la prueba. Entonces cuando haces todo eso y sales, Dios ya te corrió la prueba más allá. ¡Él quiere que cruces el valle de la prueba!
(11) He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano vendrá esto; en dolor seréis sepultados.
Cuando estés en oscuridad, no te pongas a hacer fueguito con dos palitos, confía en la luz de Dios. Eso es perseverancia. Cuando hay confusión, tienes que salir adelante por fe. Hay veces que no hay milagro, hay veces que no hay espectáculo; pero dios está orquestando su plan eterno. Él no va a fallar, Él va a vencer. Sigue adelante.
(Hebreos 11: 15) = Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.
Hablando del pueblo de Egipto, al cruzar el Mar Rojo; si se ponían a pensar en la gloria anterior, podrían haber vuelto a ella. Nunca medites ni te afirmes en una gloria pasada. Dios siempre va de gloria en gloria, ya está escrito: la gloria postrera será mayor, será mayor, que la primera, que la de ayer.
Hay victoria adelante. Es por eso que tú ves que cuando Cristo llega a la tierra de los gadarenos, allá donde expulsa los demonios, que era donde habitaba la tribu de Gad, que se rehusó a poseer la tierra, para terminar criando cerdos para sobrevivir.
Por eso no querían que Jesús echara aquellos demonios de allí. Porque ese era su sustento. Pero eran judíos, y los cerdos están en contra de la ley judía. Fíjate que por no aceptar poseer la tierra, tuvieron que hacer hasta lo que era contrario a Dios para sobrevivir.
Tenemos que poseer, aunque nos cueste. Porque si no poseemos, nos va a costar de todas maneras. A veces, la liberación de Dios viene de forma extraña. ¿Cuántos se acuerdan de José? Cuando le vienen a hablar a él, y le dicen que eso que le está sucediendo a su mujer no es un engaño, sino que es Él el que está obrando. Me pregunto a cuantos hermanos varones les gustaría ser José.
¿Cuántos supones que dirían: ¡Sí, Señor; yo te creo!? Que tu esposa te muestre su panza hinchada y te diga: ¿Sabes de donde viene esto? ¡De Dios! ¿De quién? De Dios. ¿De qué Dios? ¿Cuántos quisieran ser José? ¡Qué forma extraña de liberar a toda la humanidad, haciendo pasar por esa situación a ese pobre hombre!
Y no lo deja ahí. Porque luego le dirá: Mira, por aquí hay un cabezón que quiere matar a todos los niños, vete ya mismo a Egipto. ¿A dónde? A Egipto. ¡Es que allá están los árabes! ¡Yo soy judío! ¿Cómo voy a ir a Egipto? – Es que yo voy a protegerte en Egipto. -¡Imposible! ¡Son mis enemigos! ¿Cómo vas a protegerme justo allí?
La sabiduría de Dios es más grande que la nuestra. Lo mandó, precisamente, donde jamás él pensaría ir. A casa del enemigo. Y lo dejó allí dos años, no fue un día. ¿Cuántos hubiera entendido que ese era Dios el que estaba detrás del asunto y no un diablo a reprender?
Digo más: si lo hubieran entendido, ¿Hubieran obedecido? No me vengas con discursos o muletillas religiosas, sólo sé honesto y examínate. Dios sabe lo que está haciendo. Déjame ponerlo así para que se entienda mejor:
A veces estamos orando y, cuando Dios contesta, no entendemos. ¿Se acuerdan de Pedro? Toda la iglesia orando. ¡Dios! ¡Libera a Pedro en el nombre de Jesús! ¡Lo decretamos, lo declaramos, lo profetizamos, lo creemos, sea hecho en el nombre de Jesús! ¡Sácalo de la cárcel, creemos en tu poder! ¡Amén, amén y amén!
Casi al instante, alguien golpea la puerta. ¿Quién es? Pedro. ¿¿Quée?? ¡Imposible! Escucha: ¡Estuvieron orando a fuego para que Pedro fuera liberado de la cárcel y, cuando llega Pedro en libertad, le cierran la puerta en la cara porque no lo creen!
Porque era imposible, porque se supone que esté preso. O crees, o no crees. Dios dijo que todos los reinos de la tierra serían derrumbados. Todos los reinos de la tierra serán el Reino de nuestro Dios. Él es el que está estremeciendo los cielos o lo divino, y también la tierra o lo natural.
Está estremeciendo todos los reinos, y nada va a mejorar. Todo tiene que ir hacia abajo, para que el estandarte de la iglesia vaya hacia arriba, para que la única solución se encuentre en el monte de Sión. Todo viene así, y mientras que el pacto va aumentando y los principios se respeten. Porque el gran tema está en respetar esos principios divinos en medio de un ambiente en el que parece una locura hacerlo.
Fíjate, sin ir más lejos: dar doble cuando uno no tiene, es imposible. En lo natural, claro. Allí se verá quién cree y quién no cree en prosperidad divina, un temita del cual hablan mucho. Los que saben y los que no saben ni medio.
Claro, porque cuando Cristo está en el barco, se multiplican los panes, pero cuando Él se va para el otro lado, llega la oscuridad. Pero los panes se tienen que seguir multiplicando, porque ya te dio el principio, sólo que ahora tienes que vivirlo.
Hay todavía mucha gente que por fuera canta canciones de fe y esperanza, y por dentro están más que preocupados por decenas de problemas. Yo creo que hacia allí se apunta esta clase de enseñanzas. Sería bueno que si tú no eres uno de los que hoy necesitaba esto, procures que le llegue a alguien que sabes que sí lo necesita. Eso también es ministerio.
Volvamos a Juan. Dice que habían remado entre veinticinco y treinta estadios. Veinticinco es el año del sacerdocio, o era el año en que los levitas eran aptos para ser sacerdotes. O sea: hay que remar hasta que verdaderamente levantemos la tienda de David y el espíritu sacerdotal en la iglesia.
No meras repeticiones de canciones. El espíritu sacerdotal encajado en tu vida personal. Treinta, mientras tanto, era la edad en la que uno podía heredar, o comenzar un ministerio. Eso identifica madurez. Cristo llega al Jordán cuando tiene treinta años.
El sacerdote no podía ministrar hasta que tenía treinta años. Cuando Pablo comienza a hablar de sus experiencias personales y comienza a enumerarlas en la Biblia, da la casualidad que enumera treinta incidentes que le acontecen en su vida. Es la edad de la madurez en el espíritu.
Dios te va a tener mar adentro, bogando en medio de tormentas, hasta que: aprendamos a ser sacerdotes en nuestra vida personal y hasta que seamos maduros en el espíritu. Dios tiene un propósito, porque en medio de la madurez de la iglesia, es que Él va a enseñar la luz a las naciones.
Lo que Él quiere manifestar en los últimos días, no se puede manifestar a través de una iglesia que sólo se reúne en busca de los panes y los peces. Dios va a manifestarse en este punto, y necesita una iglesia madura para eso. De otro modo no puede, por eso ha pasado el tiempo que ha pasado. Recuerda que el enemigo no puede evitar el final, pero sí puede lograr posponerlo.
¿Qué es ser maduro? No es profetizar en la iglesia, no es hacer un devocional cada mañana, no es tener asistencia perfecta a un templo por más de cuarenta años. La madurez viene, inexorablemente, con la aceptación de la responsabilidad que nos compete. Para terminar, veamos la misma escena de Jesús en el mar según Mateo.
(Mateo 14: 27) = Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
(28) Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
Nunca especules en el evangelio. Espera una palabra revelada de parte de Dios para moverte. Necesitas que Dios te hable. Créeme, no hay ningún mérito en que Dios te hable. Tampoco en que tú lo oigas. Comienza a haberlo cuando tú le crees. Y sí lo hay cuando tú obedeces y te mueves.
Salmo 107: 24) = Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.
(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. (Observa lo fuerte que era ese viento).
(26) Suben a los cielos, (Mir lo alto que parece el problema) descienden a los abismos, (Allí es donde pareces estar en algunas situaciones) sus almas se derroten con el mal. (Así andan algunos)
(27) Tiemblan y titubean como ebrios, (¡Señor! ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? ¡Pastor! ¿Qué hago? Y el pastor no lo oye porque, a su vez, le está preguntando a uno más importante que él qué es lo que tiene que hacer con su problema.) Tiemblan y titubean como ebrios, y toda su ciencia es inútil. (Toda ciencia humana se inutiliza delante de Dios. Él nos va a mantener allí hasta que nuestra ciencia sea inútil, y fluyamos con el entendimiento de Él.)
(28) Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones.
(29) Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.
(30) Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.
Dios está buscando llevarte donde dijo que iba a llevarte. Pero al camino lo elige Él, al método lo elige Él, a la sabiduría la pone Él. Nuestra única obligación, entonces, es total dependencia y confianza en el Dios de todo poder.