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¿Qué te pasa, Iglesia?

Hace algunos años, el cantante y pastor español Marcos Vidal, introdujo en la discografía cristiana una canción que realmente fue inspirada por el Espíritu Santo, aunque luego de oírla, cantarla, aplaudirla y emocionarse hasta las lágrimas con ella, nadie tuvo la idea de ponerla por obra o tratar de modificar el contenido de su letra. Su título era “Cristianos” y expresaba lo siguiente:

Antes le llamaban nazarenos, después cristianos. Hoy no saben como llamar a cada grupo. Hay tantos…Antes al mirarles se decían: “¡Ved como se aman!” Hoy al contemplarnos se repiten: ¡Ved como se separan! ¿Quién sabrá quien de ellos tiene la verdad?

Cómo ha conseguido el enemigo robarnos el terreno, hemos comenzado a hacer murallas olvidando lo primero. Que no hay cristianismo detrás de una careta, si no reflejamos a Jesús, perdemos nuestra meta. Que el que sirve a los demás es el mayor, que el sermón del monte aún está en vigor, que aún existe el buen ejemplo y la humildad de corazón y que no hay vida ni hay iglesia si no hay perdón.

Ojalá el Maestro pueda decir como dijera hace años: “No lloréis, sólo duerme, no está muerta”. ¿Qué te pasa, iglesia amada, que no reaccionas, sólo a veces te emocionas, y no acabas de cambiar?

Antes tenían todo en común y oraban en la noche. Hoy compiten por saber quien tiene mejor casa y mejor coche. Antes morían abrazados en la arena del circo romano, hoy discuten si al orar hay que alzar o no las manos.

Unos creen en profecías y otros no, unos predican la fe y otros el amor, uno habla en lenguas y otro presume de virtud, y el mundo muere, muere, muere sin ver la luz.

Ojalá el Maestro pueda decir como dijera hace años: “No lloréis, sólo duerme, no está muerta”. ¿Qué te pasa iglesia amada, que no reaccionas, sólo a veces te emocionas y no acabas de cambiar?

Jesús se levantó de la muerte, ¿Y acaso a ti no habrá quien te despierte?

Hermosa canción. Ya lo conocí allá por los años noventa y ocho o noventa y nueve, más o menos; o quizá algo antes, no lo recuerdo. Lo que sí sé es que hasta hoy, lo que esta letra expresa, que es estricta verdad, desde los púlpitos, no ha pasado de ser “vana palabrería”.

Ahora le pregunto: ¿Cuántas veces ha oído, donde quiera que usted se congregue, (Si es que se congrega), sobre la necesidad de mantenerse fiel a la sana doctrina? Disciplinas, sanciones y hasta expulsiones ha habido por lo que determinados grupos han decidido respecto a supuestas transgresiones a esta regla.

Claro que, hermenéuticamente, esto es total y absolutamente correcto, pero en la vía de los hechos concretos, no siempre es así. Porque en muchos lugares, la sana doctrina bíblica ha pasado a un segundo plano y ha sido reemplazada por una serie de requisitos producto de disposiciones, reglas y estatutos dictados en lo interno por la denominación.

 Y la obligación de respeto, para sus miembros, pasa a ser más – reitero -, para lo que ha sido dispuesto por los hombres que para lo que la Biblia dice. Está comprobado y probado que, de cada cien expulsiones de una congregación, noventa han sido por transgredir disposiciones denominacionales y las otras diez por pecados contra Dios.

En este estudio quiero entregarte, a partir de lo expresado por Pablo a Tito en el marco de su carta, los auténticos requisitos para el cuidado de la sana doctrina, cimentando de este modo lo que debe ser cimentado: el respeto fiel a la Palabra de Dios y destruyendo, al mismo tiempo, todo agregado, enmienda o tergiversación que el diablo, a través del espíritu humanístico puede haber incluido allí como bases para una sana doctrina.

(Tito 2: 1)= Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

Aprenda: No es el producto de sus buenas ideas, de filosofías o de pensamientos extravagantes lo que usted debe hablar. Por inteligente y perspicaz que usted pueda ser, lo que debe hablar y predicar es la Palabra de Dios, que dicho sea de paso, es lo suficientemente viva y eficaz como para no regresar vacía sin su “ayuda”. Cuidado: no le estoy diciendo que la Palabra está viva. Si fuera así, algún día moriría. Le digo que la Palabra de Dios es viva.

(2) Que los ancianos sean sobrios… – ¿Qué es la sobriedad? En muchas congregaciones suele confundírsela con solemnidad, concierta estampa de sacerdote en pleno ritual y hasta un compendio de formas de vestirse o de no vestirse para ministrar.

El caso es que la palabra SOBRIOS, o mejor dicho: SOBRIAMENTE, en el original es la palabra SOPHRONOS, que viene de SOZO, que quiere decir “Salvar” y de PHREN, que es “La mente”.Este vocablo es un adverbio que se aplica a un actuar responsable, sensible, prudente, a conservar el auto control y estar en plena posesión de las facultades intelectuales y emocionales. Ser sobrio, en suma, no es ser de cera o de granito; es ser responsable.

…Serios… –  Atención con esto, por favor. Todos los que suponen que ser serios es no reírse, o ni siquiera sonreírse, están totalmente equivocados. Y lo digo porque, aunque a usted le parezca ridículo, todavía en algunas congregaciones evangélicas, reírse dentro del templo, está considerado como “pecado de irreverencia”. ( !!)

La seriedad no es un pariente cercano del rostro de vinagre, ajo o limón. La seriedad es, sí, pariente cercano de la integridad. Ser serio es, por ejemplo, tener un solo mensaje, una sola teología, un solo discurso interno, predicar lo que es rhema, (Revelación) en nuestra vida y que, por supuesto, no tiene nada que ver con posturas acomodaticias tendientes a quedar bien ante los hombres, omitiendo a veces, ex profeso, lo que Dios dice al respecto y que no siempre es tan elegante, suave o melodioso.

… Prudentes… – Aquí también se han confundido bastante las cosas. Suele confundirse la prudencia con la pasividad o, lo que es peor, con la permisividad. Con un “por las dudas, no digo nada”.

La prudencia es y será producto del discernimiento y servirá para decir y hacer todo lo que haya que decirse y hacerse de la mejor manera, con el mayor cuidado y respeto, y priorizando el máximo objetivo de Dios: restaurar en amor, pero sin dejar de hacer o decir nada de lo que el Señor ha dispuesto para amonestar o exhortar.

…Sanos en la fe… ¿Qué es una fe sana? Una fe sana es una fe que tiene en cuenta que el hombre pecador no es una fiera sanguinaria merecedora de ser fusilada, sino una víctima, ya sea por ignorancia o debilidad, de la monstruosidad del pecado y sus gestores.

En suma: un pecador es exactamente eso que era usted antes de conocer a Cristo. Fe sana, es fe noble, auténtica, visible o real; sin posiciones altisonantes ni religiosas. Sólo fe como la de un niño; sin adornos intelectuales, filosóficos, psicológicos ni sociales. Apenas fe. Nada menos…Pero atención: decir que necesitamos “fe sana”, es decir también que puede existir una fe “enferma”.

…Sanos en el amor… – Esto también nos está diciendo que hay amores enfermos. Y convengamos que si hay algo de Dios que el diablo ha conseguido bastardear bastante, eso es el amor. Esto obedece a dos factores muy específicos.

1)= Haber sido estafados o engañados por haber brindado alguna vez amor puro.

2)= Que la gente pueda confundir ese amor con alguna otra cosa parecida, que a veces lleva el mismo nombre, pero que no se le parece en nada y que trae un sinfín de problemas, explicaciones, etc. El amor sano, es eso: Amor Sano. Dios lo sabe, y allá los hombres si la impureza de sus corazones los hace suponer o imaginar otras cosas.

…Sanos en la paciencia… – Hay paciencia enferma. De esto no voy a hablar demasiado, pero: ¿Conviene usted conmigo que el ochenta por ciento de los problemas y desacuerdos que se producen dentro del cuerpo de Cristo, ocurren por falta de amor y, principalmente, por falta de paciencia?

Recuerde que no tenerle paciencia al que ha nacido de nuevo y comienza a crecer, es olvidarnos de donde estábamos nosotros mismos antes de venir, un día, a los pies del Señor. El problema es que usted se puede olvidar, pero el Señor no se olvida…

(Verso 3)= Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; – Las religiones, – y cuando son oficiales, mucho peor -, han derivado tanto hacia lo físico y lo estético este punto, que han obtenido un resultado que me obliga a una pregunta: ¿Cuántas ancianas gozosas, serenas y llenas de paz conoce usted, y cuantas adustas, malhumoradas, irritables y hasta amargadas?

En el resultado que encuentre, puede decir o no: ¿Qué te pasa iglesia amada? Cuidado: reverencia en el porte, no es una falda de color negro que va de la cabeza a los pies, pañuelo en la cabeza que sólo deja al descubierto una parte de un rostro que parece lavado con cloro, que es como aquí llamamos al agua de lavandina.

Tampoco es una visión de labios cadavéricos y ojos sufridos de mártir sacrificado. Porte reverente es estar bien plantada sobre sus pies, mujer, y fundamentalmente, apartada de toda reacción de jueza de la inquisición que muchas por allí pueden adoptar porque creen que así debe ser y que la edad les otorga credenciales para eso.

…No calumniadoras… – ¡Oh, la calumnia! Nos ofende que alguien suponga que dentro de la iglesia existe la calumnia. Pero el problema es que la Biblia, no yo, dice que sí, y que si bien la calumnia no es patrimonio de las ancianas, si Pablo lo advierte, es porque al menos, no deben estar exentas.

Hermana amada: su función en la iglesia no es criticar lo nuevo que no entiende y, mucho menos, inventar episodios tendientes a desmejorar la imagen de los que desean innovar. Su labor es respetar y enseñar a respetar la voluntad de Dios, que como todos sabemos, es una y no cambia por más que los años pasen; es el mismo ayer, hoy y siempre.

…No esclavas del vino… – ¡Un momento! ¿Alguien podrá imaginarse a una viejecita borracha como una cuba dentro de un templo? Mire; yo no me lo imagino, claro está, pero es así nomás como está escrito y, supongo, Pablo debía saber lo que estaba haciendo, no cree? Al menos eso es lo que se evidencia a lo largo de todo su ministerio y no vamos a pensar que se equivocó o exageró precisamente en esto porque no nos cierre a nosotros.

…Maestras del bien… – Muy bien; ser maestra del bien no le da a usted credenciales, tampoco, para andar por allí dándole órdenes a todo el mundo sobre lo que a usted le parece que se debe o no se debe hacer. Ser maestras del bien es tener la sabiduría de Dios para acercar el consejo o la palabra justa a quienes se la pidan.

A propósito de esto, Pablo le dice a Timoteo en su primera carta, capítulo 3, versos 8 y 9, algo relacionado con los diáconos: honestos, sin doblez, (Esto es: sin compromisos), no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas y que guarden el misterio de la fe, con limpia conciencia.

(Verso 4)= Que las ancianas enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos. –Pero, ¿Cómo? ¿Es necesario que las mujeres mayores deban enseñar a las más jóvenes algo tan elemental como es amar a sus maridos e hijos? La experiencia de la problemática de este tiempo nos dice que sí. Que hay muchísimos maridos e hijos, hoy, que están bien alimentados, bien atendidos, bien protegidos y, en el caso matrimonial, hasta con una vida sexual satisfactoria, pero que no necesariamente son bien amados.

(Verso 5)= (Que las ancianas enseñen a las más jóvenes) …a ser prudentes, – Y otra vez prudentes, y no pasivas o permisivas. Esto significa literalmente un viejo adagio vigente: que cuando en un gallinero la única voz que se oye es la de la gallina, el resultado es UN huevo, es decir: un fruto. Pero que cuando la voz más fuerte es la del gallo, es implica que un grupo numeroso de gallinas han depositado sendos huevos, lo que equivale a decir: mucho fruto.

…Castas… – Muchos, decepcionados por doctrinas humanas de religiones culturales y oficiales, cuando rompen con ellas, no están dispuestos a acatar nada de lo que esas doctrinas decían. Cuidado: no debemos olvidar que el arma preferida de Satanás es mezclar las perversas mentiras con las santas verdades. La castidad, por ejemplo, es una santa verdad. Dios no cambió de idea, no acepta la fornicación y su idea sublime y hermosa del sexo como algo “bueno en gran manera”, no es una puerta abierta a la promiscuidad, el sexo libre y viva la pepa.

Mucho menos a lo que ahora se ha dado en llamar: “conductas sexuales personales y privadas”. Para Dios no hay una conducta sexual personal y privada; hay una conducta sexual ordenada para goce y procreación, en ese orden, pero también para preservación moral y física de toda su creación y mucho más de aquellos        que han decidido – en Cristo -, pasar a formar parte de su familia real. No se trata de asexualidad, puritanismo, autodisciplina o pacatería barata; se trata de santidad, orden y obediencia a tiempos y formas divinas.

…Cuidadosas de su casa… – ¡Ah, no, hermano! Yo en este punto estoy perfecta. Barro, encero, limpio, cocino, plancho, coso, lavo, bordo, remiendo, tejo y encima trabajo afuera. Yo cuidado bien mi casa, ¡Sí señor!. Mire hermana: cuidar su casa no se limita a higienizarla. El concepto “casa”, aquí, es el concepto Familia. A veces, hay familias descuidadas precisamente por el exceso de celo en la higiene de la vivienda. Y en otras ocasiones, el mismo descuido se produce por exceso de trabajo para la iglesia.

…Buenas… – Escúcheme bien: está diciendo “buenas”, no tontas, esclavas o sumergidas a la prepotencia machista de alguien o algo peor. La bondad, (Recuerde a Jesús), jamás deberá ser confundida con otros adjetivos. Jesús no puede decirse que fuera un hombre malo, (Aunque Él rechazara ser llamado “maestro bueno”), sin embargo, no hay indicio alguno que permita adjetivarlo del modo en que le di a entender, ¿Se da cuenta?

…Sujetas a sus maridos… (Recuerde la comparación con el gallinero) …para que la palabra de Dios no sea blasfemada… – ¿Usted me quiere decir que el no cumplimiento de alguno de estos requisitos, podrían llegar a representar o significar una blasfemia? Yo no. Dios, me parece que sí lo está diciendo.

Una palabra que está en 1 Corintios 14:34 ha dado origen a diversas interpretaciones: Las mujeres callen en la congregación. Eso es ley. Toda ley no derogada por el nuevo pacto, sigue en vigencia. Pero cuando se dice que ahora ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni varón ni mujer, resulta más que notorio que Cristo cambió esto. De hecho, andan por el mundo infinidad de ministerios liderados por siervas de Dios que han sido y siguen siendo de enorme bendición. ¿Qué pasaría si ellas hubieran sido obligadas a callarse? ¿No le han bendecido alguna vez, hermano, mensajes, enseñanzas o sencillamente la unción de algunas de ellas?

(Verso 6)= Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; – Sobre la prudencia ya hablamos, pero aquí cabe aclarar que esto tenía una connotación muy particular, ya que Tito era un joven muy similar a los que debía aconsejar y guiar. Pero mire lo que dice después:

(Verso 7)= Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; – ¡Epa! ¿Usted se da cuenta lo que le arroja encima Pablo a Tito? ¿Se da una idea lo que significa para un joven como Tito, el tener que convertirse en un modelo visible de comportamiento para que todos los demás lo tomen como una referencia de vida? ¿Se imagina si el pastor le cede a usted el liderazgo de los jóvenes sin otra condición que la misma que Pablo le coloca a Tito? ¿Se animaría usted?

Es que para el apóstol, las cosas estaban sumamente claras. Quien creyera haber sido levantado como líder, tendría que tener en claro su mayor responsabilidad: la de ser modelo, se tuviere la edad que se tuviere. No hay escalafones en la ruta del evangelio. Se es o no se es. A propósito de esto, en 1 Timoteo 4:12, Pablo le dice a su discípulo que …Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Y pensar que hay hermanitos por allí que andan detrás de liderazgo de jóvenes solamente con la intención de deslumbrar a las hermanitas que allí se reúnen…

El versículo siete finaliza diciendo: …En la enseñanza mostrando integridad, seriedad, (8) palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros. – Cuando habla de integridad para la enseñanza, habla de un solo discurso, lo contrario de lo que se ve en gran cantidad hoy día, cuando para quedar bien con dos sectores fieles, sinceros, pero en pugna por esto de seguir tradiciones o removerlas y cambiar estructuras, muchos maestros, incapaces de jugarse por falta de auténtica convicción, elaboran un doble discurso que les permitirá, suponen, quedar bien con los unos y con los otros.

Ser serios, lo dijimos, no es andar todo el día con rostro de “me duele un callo”; ser serio es tener una sola palabra. Eso, y no otra cosa, es lo que hace avergonzar al diablo, que de íntegro y veraz no tiene nada, ni siquiera esencia, y le impide acusar a los santos. Sin embargo, Pablo es mucho más concreto con Timoteo al respecto. En 1 Timoteo 6:3-5, le dice: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia (¡Epa!) Apártate de los tales.

(Verso 9)= Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; – ¡Qué importante sería si los creyentes tuviéramos en cuenta esta exhortación! ¿No cree? Usted me dirá: ¡Bueno! Pero es que hay amos (Hoy jefes o patrones), que son verdaderos “negreros” y se abusan, oprimen y exprimen a sus empleados. Es cierto; los hay y varios, pero nosotros debemos cumplir con nuestra parte de obediencia a la voluntad de Dios y lo otro, la respuesta o la reciprocidad o el cambio abrupto de situación, déjesela a Él, que no conoce cosa imposible de hacer y que es fiel a una palabra que Él mismo nos deja: …Dios siempre protege a su ungido.

En Efesios 6:5-8, Pablo es aún más claro: Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; ni sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón, haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Esto continúa señalando:

(Verso 10)= No defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro salvador.

No hay que ser demasiado suspicaz, profundo o instruido teológicamente para darse cuenta que la base doctrinal del cristiano es, antes que ninguna otra cosa, reflejar en todo el carácter de Cristo. Cualquier otra cosa podrá ser buena o interesante para agregarla, pero nunca para otorgarle prioridad.

Cuando el señor en persona, luego de puntualizarnos que somos al de la tierra, (La Iglesia), nos asegura que somos luz del mundo inconverso: (Mateo 5:14-16)= Vosotros sois la luz (Que es como decir: La Revelación) del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

(Verso 11)= Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.

Es indudable que aquí encontramos la verdadera base de la más sana doctrina: la gracia. Cualquier contaminación al respecto, en casos, hasta puede rozar la blasfemia o la herejía. En su carta a los Romanos, capítulo 5 y versículo 15, Pablo aclara: Pero el don no fue como la transgresión, porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. En 1 Timoteo 2:3, mientras, el mismo panorama es visto desde otro ángulo: Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan el conocimiento de la verdad.

(Verso 12)= Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.

Primero: no se trata de batallar contra la impiedad, sino de renunciar a ella. Segundo: no se trata de pedirle a Dios, de clamarle al Padre que nos saque los deseos mundanos cualquiera que ellos sean, se trata de tomar la decisión de renunciar a ellos. Tercero: dice que vivamos sobria, justa y piadosamente en este siglo, es decir: en este sistema gubernamental del cual formamos parte, pero al que no pertenecemos en esencia. En 1 Timoteo 3:12, dice: Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.

(Verso 13)= Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

En el peor momento de su ministerio, Pablo se afirma en la promesa cumbre de la segunda venida del Señor. En 2 Tesalonicenses, Pablo, hablando del resplandor (La gloria), de esa venida, señala que, además de todo lo que sabemos, servirá para manifestar al inicuo, aludiendo al anticristo y a todas las fuerzas del mal.

(Versos 14 y 15)= Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Esto habla y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.

El propósito de la obra redentora de Cristo era crear para sí un pueblo propio, liberado del pecado y celoso de buenas obras.

En estas recomendaciones básicas de Pablo se basa y fundamenta la solidez de la iglesia del Señor. El capítulo 3 añade algunas cosas que no sólo son vigentes, sino obligatorias dentro de lo que podríamos denominar como la “rutina eclesiástica”.

Que nos sujetemos a nuestros gobernantes y autoridades, obedeciendo sus disposiciones. Esto le da un cachetazo a la idea de una iglesia subversiva y guerrillera como muchos han imaginado. Una vez que el gobernante está allí, nuestro mandato es sujetarnos y obedecer.

Eso sí; donde debemos extremar todo nuestro cuidado y esfuerzo espiritual, tanto en oración como en ayuno, intercesión y guerra, es ANTES que esa autoridad llegue al poder. No se olvide que Dios creó los sistemas de gobierno, las funciones, los sistemas gubernamentales y que es por eso que la Biblia dice que las eminencias están permitidas por Él.

Eso sí; al hombre que va a gobernarlo a usted, en el marco de una república democrática como la nuestra, lo elige usted en una íntima decisión. O vota un ídolo, o vota por presión publicitaria, o vota por disciplina partidaria, o vota ideológicamente, o vota según su análisis de plataformas y objetivos, no hay demasiada variedad.

La variante que todavía la iglesia no parece haber puesto en práctica, es, quizás, lo que un cristiano siempre debería haber hecho: entregarle al Señor esa decisión, orar, descansar en Él y, llegado el momento, hacer aquello que nos produzca paz aunque en todo lo demás no tenga absolutamente nada que ver con lo que puede haber sido nuestras normas y costumbres humanas; allí está la clave.

Nos recomienda no difamar. ¿Será que Pablo intenta decirnos que dentro de la iglesia puede haber – por algún interés determinado -, difamación? La mansedumbre que nos sugiere no implica un estado de mariposa escuálida, pasiva y estoica; ser manso, – por ejemplo -, no ser “pólvora”, contar por lo menos hasta cien antes de enloquecerse y fundamentalmente, pensar antes de hablar.

Nos retrotrae al tiempo que vivíamos sin Cristo: insensatez, rebeldía, extravío, esclavitud al mandato de los sentidos, malicia, envidia, resentimiento en todos y contra todos, y como, luego, Él nos regeneró y nos renovó. (La palabra que usa aquí es ANAKAINOSIS y es una combinación de ANA, que quiere decir “otra vez” y KAINOS, que significa “nuevo”. El resultado global del término denota: restauración, transformación, un cambio de corazón y vida).

Los versículos 9, 10 y 11 de este capítulo, son, sin embargo, un alerta que nadie que pretenda consolidar una iglesia sólida, puede desconocer. Un llamado vibrante, casi desesperado en el marco de tanto esfuerzo humanístico olvidado del fundamento del evangelio: las almas perdidas. Un grito, un alarido de fe que muy bien puede traducirse en ese interrogante planteado en el título de este mensaje: ¿Qué te pasa iglesia amada?

(Tito 3: 9)= Pero evita las cuestiones necias y genealogías (No se ponga usted a discutir necedades) …y contenciones y discusiones acerca de la ley; (¿Me pongo pantalones o no me pongo pantalones? ¿Predico de saco y corbata o puedo predicar de camisa y campera? ¿Uso taco alto o no uso taco alto? ¿Me pinto los ojos o no me pinto los ojos?) …porque son vanas y sin provecho.

El tema antiguo de las genealogías, tipología de elucubraciones teológicas pragmáticas actuales, preocupa a Pablo y lo lleva a poner sobreaviso también a Timoteo. En ambas cartas le señala que de ninguna manera pierda su tiempo – o permita que se pierda -, discutiendo tonterías. El mundo quiere encontrar lo que necesita. Lo que el mundo necesita, está en la iglesia. Pero la iglesia a veces no se lo da porque está demasiado ocupada discutiendo cuestiones doctrinales internas, ¿Se da cuenta?

(Verso 10)= Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación, deséchalo.

Cuidado: preste atención y después no diga que no se lo dije: al hombre que hace lo que aquí dice que hace, …después de amonestarlo una y otra vez, deséchelo. Esto no quiere decir que si uno anda haciendo lo que no debe, sin hablar con él porque no le gusta dar la cara, le pegue un garrotazo por la nuca para sacarlo del paso pensando, por allí sinceramente, que dios está respaldando su accionar. El mundo ha reconocido cabalmente que ir de frente, no es para cualquiera. Bárbaro; así es nomás; pero hay un punto importante: Un cristiano no es un cualquiera, ¿De acuerdo?

(Verso 11)= Sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

Un hombre que causa divisiones es alguien que sigue su criterio personal sin considerar el de los demás. Se adscribe obstinadamente a una opinión caprichosa y amenaza la unidad de la iglesia. Un individuo así debe ser corregido; y si no hace caso, debe ser dejado a un lado.

(Romanos 16: 17)= Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Esto último merece una reflexión, ya que ha sido el texto que ha dado origen a sanciones internas dentro de las denominaciones. La palabra no habla de su doctrina denominacional; la Palabra habla de la doctrina del evangelio de Jesucristo, único, indivisible, inalterable y ungido por el Espíritu Santo, por lo tanto, apto para ser entendido por revelación, de una sola manera.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez