Para entender, aceptar y poner por obra esta enseñanza, lo primero que hay que saber es qué significa Reconciliación. Tal como la palabra lo dice, es restaurar algo que antes funcionaba y ahora no. La iglesia primitiva estaba en conciliación, esto es: todos en un mismo sentir. Luego, los hombres se sintieron capaces de “mejorar” lo que Dios había dejado escrito y así armaron diferentes estructuras que, mientras mejor aceitadas se encontraban, más lejos se iban del propósito y la voluntad de Dios. Bien; este es el tiempo de volver a conciliar los espíritus. Volver a conciliar es Re-conciliar. Y para que ello suceda, alguien tiene que tender las líneas por donde unos y otros se volverán de sus pasos y se unirán. A esas líneas, no hay otro modo de llamarlas que no sea: Puentes. Puentes de Reconciliación.
(Hebreos 5: 1)= Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados.
Punto importante a tener en cuenta: los hombres que Dios levanta como ministros, los levanta de entre los hombres, no de entre la deidad. Por lo tanto, entienda, los ministros son hombres. Si son hombres levantados por Dios, son ministros. Si son hombres puestos en esos lugares por los intereses o las conveniencias humanas, son asalariados.
(2) Para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad.
Los ministros están rodeados de la misma debilidad que aquellos a quienes ministran, sólo que ellos tendrán una guerra mayor simplemente porque tienen más palabra que los demás. Es decir que las chances de que un ministro peque, serán siempre mucho más grandes a que peque alguien del grupo masificado.
El problema de la iglesia es que no sabe separar al ministro de la posición espiritual que ocupa. Un ministro ocupa una posición en el espíritu; hay un perímetro, un alcance, que ese ministro llena en el espíritu que le es dado por Dios a la iglesia. Ese oficio es dado a la iglesia, para que la iglesia lo reconozca y lo respete. Pro es el oficio lo que se respeta.
Claro que hay una conducta, unos patrones, que la Biblia exige que tenga un ministro. Un ministro tiene que tener un grado de madurez. Pero sigue estando rodeado de las mismas debilidades que usted. Pero el oficio le da unción para operar en el oficio, no para vivir su vida. Su vida la tiene que vivir del fruto del Espíritu, igual que usted. De su carácter.
Ahora: el enemigo va a venir a atacar ministros, para que haya fallas en su carácter, para que usted no se someta al orden divino. Y cuando usted no sabe separar al hombre de la unción, siempre toca la unción. Note que David, aunque Saúl fue un payaso, no lo tocó. Porque Saúl, aunque fue escogido por los hombres, Dios lo secundó y lo mandó a ungir y se acabó. Fue porque el hombre lo pidió. Dios no lo quería dar. Pero una vez que Dios lo dio, Dios lo dio. Y Dios ya le había quitado el trono y se lo había dado a David y él seguía ocupándolo en obstinación. Ni aún así David no lo tocó. David podría haber dicho: usted se me va de acá, ahora el pastor soy yo. Pero no lo hizo.
(3) Y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por si mismo como también por el pueblo.
(4) Y nadie tomará para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.
Para que usted pueda saber si es llamado por Dios, tiene que ver si su llamado fue parecido a los patrones de Aarón. Y si no fue parecido a los patrones de Aarón, entonces no fue llamado. Lo que le dice es que nadie toma esta posición si no fue llamado como fue llamado Aarón. Y si no fue llamado como fue llamado Aarón, no es. Y uno dice: “¡Ahhh!… pero eso los levíticos; nosotros somos del orden de Melquisedec…” ¿Ah, sí? Mire…
(5) Así tampoco Cristo (¿Quiere más Melquisedec que Cristo?) se glorificó a sí mismo, (Y ahora le dice qué pasó con Aarón) haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: tú eres mi hijo, (Dios nombró Aarón a sus hijos y les dijo que los mantos de Aarón ungirían a sus hijos. Y a todo lo que le dijo a Aarón que hiciera, tenía al hijo presente para que hubiere continuidad. Una tipología de para siempre Melquisedec. Cristo tampoco dijo: “Yo soy el pastor de pastores”, sino que tuvo que esperar que alguien lo reconociera como hijo. Pregunto: ¿Quién lo reconoce a usted como tal? Si no tiene un nombre, usted es ilegítimo.)
Nadie puede ser padre de nadie, si primero no es hijo. El orden de Melquisedec sigue los patrones de Aarón, sólo que en una escala superior. Hasta Cristo, que es el orden de Melquisedec, no asume la posición sin que alguien le diga: este es mi hijo, yo lo reconozco, respétenlo. Esto es muy serio.
Algunos hombres forzaron su forma de tratar de combinar estos oficios. ¿Recuerda a Uzías? ¿Y de Saúl? Los dos perdieron el reino. Sin embargo, otros hombres entraron en esa orden; como David, que usó un efod sacerdotal, y era rey. ¿Cómo se le ocurre ponerse algo sacerdotal en medio de un tiempo levítico, cuando él era rey?
Es evidente, por esa razón, lo siguiente: cada vez que en la Biblia aparece una combinación e estos dos oficios, evidencia que Dios está librando una guerra hostil en contra del sistema establecido en el tiempo. Es decir: cuando había una guerra hostil de parte de Dios contra el sistema establecido, alguien estaba en este orden. Repito: cada vez que Dios dispone una reforma y empieza a militar con hostilidad en contra de un sistema religioso que ya no produce nada, en la Biblia, alguien es levantado con estos dos oficios: rey y sacerdote. Según el orden eterno de Melquisedec. Es decir que la reforma sólo puede ser hecha a través de hombres en esta orden. No por cualquiera que se le ocurra salir a predicar. Anda un montón de gente por allí predicando reforma cuando ellos mismos necesitan reforma.
Reforma no es tirar el viejo púlpito de madera y cambiarlo por uno muy mono de acrílico. Incorporar danza o estandarte, comprar un piano de cinco mil dólares para reemplazar el viejo órgano. Reforma es cambiar la médula espiritual de la iglesia. Y la iglesia es usted. Si usted cambia, el púlpito va a cambiar también.
Cuando yo hablo de gobierno, no me refiero a un dictador, sino a la habilidad de ejercer dominio y orden en medio de cualquier cosa, incidente, persona o actividad que busque neutralizar el avance del reino. Pero es imposible tener gobierno sin saber qué es lo que está haciendo Dios. Una persona que se pare en el púlpito y el infierno empieza a prestar atención. Un hombre así entra en un lugar y lo llena. Aunque no tenga dominio allí.
(Deuteronomio 17: 14)= Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
(16) Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: no volváis nunca por este camino.
(17) Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.
(18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
Nº 1: Tenemos que aprender a funcionar desde el ámbito del que escoge Dios. Más concretamente: aprender a reconocer al que Dios escoge. Lo primero que tenemos que aprender de este sacerdocio, es que este sacerdocio no tiene nada que ver con donde usted se gradúa, pero sí tiene todo que ver con quien Dios diga y levante. A pesar de que la dinámica del orden de Melquisedec le pertenece a toda la iglesia, cuando hablamos del comando, de la dirección, de la guía, de la conducción, del ministerio en la iglesia, el que elige es Dios.
¿Usted recuerda, en Mateo 20, donde una señora vino a pedirle un favor a Cristo? Le dijo: con permiso, vengo solamente a pedirte un favor. Que me pongas a este muchacho a tu derecha y el otro a la izquierda cuando llegues a tu reino. El Señor contestó tres cosas: Primero: Tú no sabes lo que estás pidiendo. Muchos de nosotros, en la iglesia, vemos autoridad a través de los ojos engañadores del mundo y no entendemos lo que estamos pidiendo cuando pedimos autoridad. Lo primero que Cristo dijo, fue: Tú no sabes lo que estás pidiendo, porque si lo supieras, no lo pedirías. Note que todos los grandes hombres de Dios no eran hombres que andaban buscando una posición. Ninguno, en la Biblia, de los que fueron usados por Dios para adelantar su propósito, andaban buscando ser usado. Todos fueron sacados por Dios de lo que eran sus ocupaciones. Dios jamás llamó a vagos o a desempleados.
Segundo: Le dijo: ¿Puedes tú beber esta copa y ser bautizado en el bautismo en que yo seré bautizado? Es decir: ¿Tú puedes pagar el precio? Muy bien; el precio es muerte. ¿Sabes, mujer, lo que me estás pidiendo? El bautismo es muerte. Ese es el precio de la autoridad. Mientras menos de ti haya, más autoridad tienes. Si el mensaje se le considera a usted como lleno de autoridad, es porque usted ha sido menguado delante de Dios, no promocionado, enaltecido, vitoreado, aplaudido y homenajeado.
Tercero: Dijo: Eso que tú pides, está reservado sólo para el Padre. Elegir. El primer paso, para elegir reyes en la tierra, es entender que los reyes los escoge Dios. No es basado en democracia. No es basado en su graduación. Nada que ver con bachilleratos ni doctorados en Teología, o con un título llamado “master”, que significa “maestro” en Divinidad, o Divinidades, que nadie sabe muy bien qué es, pero que otorga a quien lo posee un status religioso de altísimo nivel. Usted no elige. Dios elige. Lo que no elige Dios no es reconocido en el mundo del espíritu.
Nº 2: Dice que no puede haber ningún extranjero en el orden de Dios y de Melquisedec. Dice que el que escoja, tiene que ser de entre sus hermanos. Es decir: tiene que estar familiarizado con lo que Dios está haciendo en su medio. Allí dice “hermano”, pero esta palabra no significaba que tuviera que ser israelita. Era suficiente con que supiera perfectamente lo que la tribu tenía que hacer. No extranjero.
La persona que ocupa esta posición no puede ser ignorante de lo que Dios está haciendo en la tierra y mucho menos en su medio. Traer un pastor de una congregación a otra, no es el orden de Dios. Especialmente si no sabe para dónde va la iglesia. No le estoy hablando de una posición que se ocupa en la iglesia, le estoy hablando de una posición que se ocupa en el espíritu. ¡Somos linaje escogido!
Nº 3: Dice que el que sea rey no puede multiplicarse para sí mismo. Caballos, casas, esposas, oro. Ahora escucha: en aquel tiempo tenían más de una mujer. ¡Pero era en aquel tiempo!
El problema no era con la abundancia de casas; el problema no era con la abundancia de dinero; mire lo que dice la Escritura: (Verso 17)= No tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; El problema es si sus posesiones desvían su corazón. Mientras no lo desvíe, puede tener todo lo que quiera. Obviamente, no hablo de mujeres, hablo de posesiones.
Esa frase, Que su corazón no se desvíe, significa “que se descentralice”, que el objetivo de su ministerio, comience a descentralizarse. Que lo que se está haciendo, ya no se está haciendo por la misma causa por la que comenzó. Cualquier cosa que causa que su corazón se salga del centro del propósito, no es bueno.
Nº 4: Una posición de un estilo de vida progresivo, dice el verso 16: Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto. No puede ser un ministro que por su obstinación de no seguir con Dios, termina llevando a la iglesia al lugar de donde provino. Egipto no tiene que ver con el mundo solamente. Egipto, en Génesis 49, era el Edén de Israel, porque fue en Egipto que se le proveyó lo mejor de la tierra y la tierra de Gozén. Egipto, en este verso, significa: “El lugar de donde proviniste”.
Hay gente que sale de un mover y después el ministro ya no quiere moverse más con Dios y la gente termina volviéndose al mover del que acaba de salir. Eso es volver a Egipto. Ahora, volver a Egipto, puede ser volver a los panderos y las danzas, mientras la gente llena los consultorios de los psicólogos y psiquiatras porque, dice, le falta sanidad a su alma. ¿No era que el alma estaba crucificada juntamente con Cristo? Si el alma fue crucificada, está muerta y, si está muerta, no necesita sanidad sino un buen sepelio, no cree? Entienda: Dios no deja de moverse, Egipto es el lugar previo. ¿Sabe lo que es?
(Deuteronomio 11: 10)= LA tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
MI iglesia. MI ministerio. MI culto de adoración. ¡Yo soy el líder de alabanza! ¿Sabe lo que significa la palabra líder? “Uno que llegó primero a la meta luego de haber derrotado a otros”. Tal cual. Nada que ver con Dios. ¡Este es MI ministerio! ¡Este es mi huerto de hortalizas! Déjame los tomates tranquilos! No existe. Él dice: La tierra que yo te voy a dar es distinta a la anterior donde hacías todos los días lo mismo. Y sembrabas tus propias semillas y las regabas con tu pequeña lata de agua.. Y entonces usted dice: ¡Estoy sembrando para prosperar! Pero la Biblia dice que usted siembra en un lugar y cosecha en otro. Dice, – también -, que lo que usted siembra, otro lo riega y otro más lo recoge. No dice que usted lo hace todo.
(11) La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.
Es decir que a ésta sí que la riega Dios, porque ésta es monte, no huerto de hortaliza. Usted solo no lo puede hacer. Lo hace con Dios, o no lo hace.
Una vida progresiva, que no los lleve otra vez a Egipto. En el momento en que ustedes han de seguir a Dios, la iglesia suya tiene el potencial de volver atrás, porque es más fácil volver a lo reconocido que ir al mundo de lo desconocido. En el momento en que usted no tiene dirección, su oveja vuelve atrás. Si su vida no tiene dirección, se achica a lo que entienda y conoce. Si quiere experimentar algo que nunca antes ha experimentado, va a tener que hacer algo que nunca ha hecho y, en toda ventaja, hay riesgo.
Nº 5: Dice con meridiana claridad que escriba para sí mismo. Mire atentamente el verso siguiente:
(18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley; (Es decir que la cosa es así: en ese tiempo había escribas, gente que se ocupaba de esos menesteres. Profesionales del puño y letra. El rey no escribía nada. El rey decía y el escriba escribía todo lo que el rey decía. Pero Dios no dijo eso. Dios dijo: Yo quiero que el rey escriba para sí mismo, que conozca las escrituras. No solamente que escuche casetes o CD de otros; que las conozca por sí mismo. Que escriba por sí mismo) del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová.
Lo que le está diciendo, hasta aquí, es que aquel que está dando la instrucción la haya escrito en su propia vida, para que él la entienda y para que también la aplique. No se busque a un escriba que la escriba, escríbala usted mismo. Responsabilízese de lo que está ministrando. Si no funciona, que no le funcione a usted tampoco. Aplique la ley con usted mismo; nadie puede ser ministro de una nación y no conoce su Constitución. Ah, … y respetarla.
Tenemos que conocer las obras de Dios en intimidad. El sacerdocio de la orden de Melquisedec no es de obras externas, es de convicciones internas. Entender la ley personalmente. Cuando usted conoce esto, de esta manera es que produce algo nuevo. Sin intimidad no se puede dar a luz nada nuevo. Sin intimidad, no se produce vida.
La palabra SACERDOTE, es la palabra PONTIFEC. Hay una palabra, en latín, que es parecida: PONTÍFICE. Pontifec. PONT, de donde viene la palabra PUENTE. Pontifec. “Edificador de puentes”. Allí tiene el significado de Sacerdote. Uno que edifica puentes. Uno que conecta dos entidades separadas. Un agente de reconciliación.
Primero: el sacerdote tiene que ser, antes que nada, un agente de reconciliación. Y no se puede reconciliar a nadie con Dios si no se tiene un puente personal de ida y vuelta con Dios uno mismo, el reconciliador. ¿Por dónde lo va a llevar al otro si usted mismo no sabe como llegar? Yo, reconciliador, tengo un asunto muy importante: traerlo a usted adonde yo vivo.
Uno de los problemas más graves que hoy día afronta la iglesia, es que muchos de sus ministros, puestos donde están para ayudar a los hermanos con problemas, están viviendo peor que aquellos a los que tienen que ayudar.
La tierra tiene necesidad y sacerdote es uno que une las manos de Dios con esa necesidad, no con uno mismo. La idea es: poner sus manos con las de Dios y desaparecer. Por eso es que Hebreos 5 dice que tenemos que ofrecer sacrificios para sí mismo, porque él también está rodeado de debilidades.
La idea nuestra es que seas leal a tu ministro, que su ministro tome su mano y la ponga con la lealtad de Dios. Mientras Dios esté usando a su ministro, este le va a decir como Pablo: imíteme a mí mientras yo imito a Cristo. En el momento en que Dios ya elija a otro, los dos tendrán que seguir a quien sea.
No pueden seguir habiendo pastores y ministros que se conviertan en barreras para que el hombre se una con Dios. Gente que le prohíbe ir a tal o cual lugar a escuchar a tal o cual persona, o sintonizar tal o cual emisora para escuchar a tal o cual hombre. Son barreras, no puentes.
Eso fue lo que desencadenó la reforma de Martín Lucero, que el sacerdote se había convertido en barrera del hombre. En vez de ser puente del hombre con Dios, se habían convertido en barrera. Y se levantó la reforma de Martín Lucero Y el punto más fuerte de esa reforma no era que el justo vive por la fe. Era sobre el sacerdocio de los santos. Que los santos podían acercarse a Dios sin necesidad del sacerdote. Y por eso lo mataron. Esa fue su predicación: usted puede hablar con Dios por usted mismo, sin necesidad de intermediarios. Usted puede leer su propia Biblia sin necesidad de un “especialista” que se la interprete. Lo quisieron asesinar. ¿Y qué supone usted que sucede hoy con los que andan predicando lo mismo?
En el momento en que un ministro se convierte en barrera, ya no entra en el orden de Melquisedec. El orden de Melquisedec es un puente reconciliando al hombre con Dios, no tomando en cuenta sus errores. Lo importante es que para que hoy se pueda usted reconciliar con Dios, tiene que unirse con el Dios del día, no con el Dios que usted entendía que era.
Nosotros nos emocionamos con palabras tales como: Avivamiento, Restauración, Reforma. Son palabras que Dios obvía. Porque si no hubiera muertos, no haría falta avivamiento. Y si hubiera gente obediente, tampoco falta reforma. A Dios no le gustan esas palabras. Que las estemos usando y hasta que sean famosas, no quiere decir que sean agradables a Dios. No las use sin entendimiento. “Somos de la restauración”. Sí, pero si estuviéramos en el orden divino, no habría que restaurar nada. Nos estamos emocionando más con el efecto que con la causa. Re-forma, Restauración. El prefijo RE, significa volver a hacer algo que ya estaba hecho. Para Dios, perder el tiempo.