Todos nacemos, inexorablemente, con un hambre o con un deseo de tener éxito en la vida. ¿Por qué? Porque nacemos en una sociedad rodeada de necesidades. Una sociedad que está hambrienta de abundancia, de prosperidad, de salud, de justicia, de paz, de trabajo, de armonía, de bendición: en suma: una sociedad caída delante de la presencia de Dios. Una sociedad secular, que significa “vivir al margen de Dios”.
Ese es el subconsciente del hombre, que un día estaba en el huerto de Dios, lleno de toda la gloria de Dios, disfrutando de la abundancia de Dios, pero por darle la espalda a Dios, el hombre entró en su peor crisis: una crisis existencial, espiritual, moral, de propósito y de destino. Ahora le toca vivir fuera del plan de Dios.
Por eso los gobiernos, ya sean capitalistas, marxistas, socialistas, conservadores, totalitaristas, de extrema izquierda, de extrema derecha, los de centro, dicen en sus discursos que tratan de regresarle al hombre la autoestima, el éxito, la prosperidad, el paraíso perdido. Pero ninguno de estos sistemas humanos lo puede hacer. Porque son sistemas en el que el hombre ha querido gobernar al hombre y gobernar el planeta, sin dejarse gobernar por Dios. Y Génesis nos muestra que así como el planeta fue diseñado para ser gobernado por el hombre, así también el hombre fue diseñado para ser gobernado por Dios.
¿Qué es el éxito según los hombres? Fama, dinero, poder. Podemos sumarle otras cosas, pero en estas tres, se afirma la base. Ahora bien: si la fama, el dinero y el poder son sinónimos de una vida de éxito, ¿Por qué será que la mayoría de los famosos, los adinerados, los poderosos, acuden a brujos, tarotistas, adivinos, orientalistas y otras expresiones ocultistas por el estilo? Porque cada uno de ellos sabe que hay áreas de su vida que, pese a la fama, el dinero o el poder que tienen, no tiene sosiego, gratificación ni paz.
Vamos a tomar un pasaje del capítulo 5 del evangelio de Lucas. Allí es donde habla de la pesca milagrosa. ¿Qué hay allí? Gente enferma, triste, acongojada, pero, esencialmente, gente frustrada. Los pescadores mismos que han estado trabajando toa la noche y no han pescado nada, el pueblo… ¿Por qué está el pueblo allí? El fondo histórico, aquí, dice que Roma gobernaba e imperaba en Israel. Había desempleo, deudas, guerrilla, desestabilizad social, económica y política. En ese contexto aparece Jesús con un mensaje de fe, un mensaje para el enfermo, esperanza para el pobre, respuesta para el rico, liberación para el endemoniado, respuesta para el ama de casa, para el muchacho joven. El reino de Dios está aquí para cambiar su vida derrotada en una vida abundante.
(Lucas 5: 1)= Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.
Primer principio: una vida basada en la Palabra de Dios. Porque dice la Biblia, aquí, que la gente tenía muchas necesidades, – igual que ahora -, pero que sin embargo se agolpaba para oír la Palabra de Dios.
Cuando Jesucristo hace su aparición, había una casta sacerdotal dominada por los fariseos, los saduceos y unos políticos religiosos llamados herodianos. Había otro extremo llamados escenios, que vivían en las cuevas de Cumram, en el Mar Muerto. La religión institucionalizada era la oficial para dar la Palabra de Dios. Pero a lo largo de los años los rabinos habían construido una estructura de interpretaciones, normas, estatutos y reglamentos, a las que Cristo, según Marcos 7, llama La Tradición de los Ancianos. Llegó un momento en que la gente estaba más basada en religión y tradición que en la Palabra de Dios.
En Mateo 4, cuando Cristo es desafiado por Satanás, dice que No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. El término usado para traducir como PALABRA, en este caso, es RHEMA. En otros pasajes se usa la otra terminología conocida: LOGOS. Ahora: ¿Qué es una y qué cosa implica la otra?
El LOGOS, es la Palabra de Dios escrita; es la Palabra de Dios estructurada; es el conocimiento generalizado de la palabra de Dios. Pero la RHEMA es la Palabra en un tiempo específico, para un lugar específico, para una circunstancia específica. La Biblia dice que es usada como un puñal, cuando dice: Tomad la espada del Espíritu, que es la rhema, (Porque ahí traduce RHEMA a PALABRA, en Efesios 6:17) es: tomad la porción específica, en un tiempo específico y aplicada sobre circunstancias específicas. Es pararse sobre el territorio que Dios te ha dado y defenderlo con esa porción de la Palabra de Dios.
¿Usted conoce el maní? Es un cartucho de cáscara no comestible, dentro del cual suele haber dos, tres y hasta cuatro semillas llamadas maníes que sí son comestibles. ¿Conoce el plátano o banana? Es un también muy rico fruto, comestible, de color blanco, poseedor de vitales elementos para la nutrición del cuerpo como el potasio, por ejemplo. También tiene una cáscara de color amarillo verdoso, no comestible y, por ende, sin propiedad vitamínica alguna. Pero la cáscara protege al fruto; el LOGOS protege la RHEMA. Eso sí; a la hora de comer, por favor, cómase el fruto, no la cáscara.
Hay mucha gente que está espiritualmente raquítica porque ha confeccionado su vida nada más que en la estructura teológica. El doctor Luís Tobar, con un seminario de cuatro años de teología aprobado con las mejores calificaciones; con un posterior post-grado de dos años; y por si eso fuera poco, el agregado de un doctorado en divinidad obtenido en la Universidad de orlando, Florida, en los Estados Unidos, dijo en una ocasión con la mayor soltura: “- ¡Esto es pura cáscara! –“ La palabra que lo alimenta a usted todos los días y la palabra que va a activar el poder y la unción de Dios en su vida, es la palabra RHEMA. Viviré y no moriré, dice la Biblia.
Ahora bien; ¿Cómo podemos nosotros recibir la RHEMA de Dios? Primero, leyendo la Palabra de Dios. En la creación del hombre, Dios sopló en su nariz aliento de vida. RUASH es allí la palabra hebrea. Significa “soplo de vida”. En el griego es PNEUMA, que se traduce como “inspiración”. Muy bien: La Biblia dice que toda la Escritura fue inspirada por Dios. La Palabra beneficia al espíritu, al alma y al cuerpo. La Palabra tiene vida y poder en sí misma. El primer principio para vivir una vida de victoria es basar mi vida en la Palabra de Dios. La gente compra una Biblia, lee una Biblia, cree en una Biblia y predica una Biblia. ¡Pero por allí no sabe cómo esgrimir una Biblia como elemento de defensa o de ataque en su batalla con el diablo!
(Salmo 126: 5-6)= Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
La preciosa semilla es la Palabra de Dios. Volverá a venir con regocijo a sus gavillas; después de su cumplimiento; Nunca regresará vacía, frustrada o fracasada. Hará lo que Dios quiere que haga: hoy, mañana, pasado, el mes que viene, el año que viene o el siglo que viene, ¡Pero lo hará!
Usted tiene que sembrar esa semilla. Usted tiene que sembrar la Palabra. ¿Adónde? En la tierra de mi espíritu. ¿Sabe qué es lo que nos sucede a muchos de nosotros? Nos ocurre que, cuando vienen las deudas, los problemas económicos, los problemas familiares, los problemas de salud, de ataques, de aflicciones o tristezas, nos falta algo esencial: Capacidad de Respuesta.
(Génesis 1: 1-2)= en el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
La tierra estaba: desordenada, vacía y en tinieblas. El Espíritu de Dios, (es decir: el Espíritu Santo), ya estaba, pero no hacía nada, sólo se movía; ni ordenaba la tierra, ni la llenaba, ni la iluminaba: sólo se movía. ¿Por qué? Usted es el templo del Espíritu Santo; y sin embargo, en usted hay desorden, a veces. Puede estar vacío y hasta en tinieblas. En ese caso, la pregunta que normalmente nos formulamos, es: ¿Por qué no hace nada el Espíritu Santo? Simple: Porque el Espíritu Santo no hace nada por sí mismo. Él se mueve y actúa en la palabra de Dios.
(Génesis 1: 3)= Y dijo Dios: sea la luz, y fue la luz.
Este es el principio de toda la Creación: Dios dice y el Espíritu de Dios hace. Palabra y ejecución de la Palabra. Toma la espada del Espíritu que es la palabra. ¿De quién es la espada? Del Espíritu. ¿Sabe usted cuál es el problema de muchos creyentes? Que cuando el Espíritu profundiza en sus vidas tratando de ordenar los desórdenes, alumbrar las tinieblas, no lo puede hacer; sólo se mueve, ¿Sabe por qué? Porque no encuentra palabra en su espíritu.
El que no comprende la parábola del sembrador, no comprende la Biblia. La parábola del sembrador es la llave que abre la puerta a la revelación de Dios. La Biblia dice en Marcos que los discípulos no entendieron la parábola y Cristo les dice: A los de afuera, por parábolas; pero a ustedes se les revela el misterio. Y más adelante Jesús dice: Si no entendéis esta parábola, ¿Cómo podéis entender las otras?
La parábola es la clave porque allí se dibuja el gráfico de una vida. Dice la Biblia que el problema no está en el sembrador; el sembrador funcionó bien. El problema tampoco estaba en la semilla. El problema está en mí, en la tierra.
Sembremos. Pregunto: ¿Sembraría usted en un terreno que está endurecido como un camino? No, ¿Verdad? Tendría primeramente que romperlo con un arado. Cuando comienza a romper la tierra, descubre que tiene piedras. Entonces, ¿Qué hace? Comienza a sacar las piedras. Entonces se va a sembrar a otro lado y descubre que está lleno de espinas y de cardos. ¿Siembra allí? No. Primero tendrá que arrancar, podar, sacar y quemar todo eso.
¿Y después que hará? Porque todavía no ha sembrado. Comienza a alinear todo. Le echa fertilizante y adecua todo. 1)= Para recibir la Palabra de Dios, primero tiene que sensibilizarse.- 2)= Tiene que arrancar las piedras que hay en su corazón: dudas, odios, amarguras, chismes, mentiras, engaños, hipocresías.- 3)= Tiene que quemar las espinas que hay en su vida. ¿Qué es la espina? En Génesis 3:17-18 dice Dios a Adán: La tierra será maldita por tu causa, espinos y cardos te producirá. La espina es afán, angustia, darle prioridad a otras cosas por sobre la Palabra de Dios. Por ejemplo: el caso de las hermanas Marta y María, recuerda?
La palabra PISTI es la palabra FE. En el pensamiento griego es: estar parado o sentado sobre un fundamento seguro. No existe fe en la fe. Su fe necesita un piso. Su fe necesita un fundamento. A dios no lo va a mover su llanto, ni sus lágrimas, ni sus quejas, ni sus lamentos; a Dios lo mueve la Palabra fundamentada en su fe en lo que Él ha dicho. Un modelo: En el nombre de Jesús: tú dices en tu palabra que eres mi pastor y nada me faltará; tú dices que no has visto descendencia de los justos desamparada.
Tengo que leer la Palabra de Dios; tengo que pensar la Palabra de Dios; tengo que meditar la Palabra de Dios; tengo que practicar, creer y activar la Palabra de Dios. ¡No está en la Biblia de adorno! Hay que declarar la Palabra de Dios; Meditarás ese libro de día y de noche; lo pondrás en tu boca al acostarte, al levantarte. Lo repetirás a tus hijos. Entonces harás prosperar tus caminos y todo te saldrá bien.
¿Adónde están sus raíces, en sus problemas o en la palabra de Dios? Si la gente realmente escudriñara, comiera, desayunara, almorzara, merendara, cenara, meditara, soñara y hasta regurgitara Palabra, desaparecerían inmediatamente la Consejería Pastoral o las Clínicas de Sanidad Interior. ¡No serían necesarias! Los pastores podrían dedicarse a, – precisamente -, leer y estudiar más la Palabra. ¡Ahora sus ovejas casi no le dejan tiempo para eso! Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.
Usted conoce, climáticamente, las cuatro estaciones. Todos y todo le dice que en otoño, a los árboles se les caen las hojas y que, después del crudo invierno, cuando llega la primavera, esas hojas son reemplazadas por otras. Pero este árbol es diferente. Mi Biblia dice que las hojas de este árbol NO CAEN porque está plantado junto a corrientes de aguas. Mi empresa no cae, mi trabajo no cae; mi matrimonio no cae; mi salud no cae; mis finanzas no caen; porque mis raíces están en corrientes de aguas, en la palabra de Dios. La última palabra no la tienen ni el presidente de su país, ni su ministro de economía, ni el presidente de los Estados Unidos de América, ni el de Rusia ni el de Cuba. ¡La última palabra la tiene Dios!
Una vida basada en la Palabra de Dios, indiscutiblemente y a la vista de todo el planeta, es una vida indestructible, fructífera, poderosa y creativa.
(Lucas 5: 2)= Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
Otro principio para tener en cuenta se encuentra aquí: la red representa nuestra vida. Usted tiene que lavar su red cada mañana. Ahora mismo puede hacerlo. Tiene que sacar de esa red todo lo que no sea pez, todo lo que no sea fruto, todo lo que pueda estorbar para la pesca. En apariencia, las redes de pesca son siempre fuertes, sólidas, bien tejidas, pero: ¿Cuántos saben que si las revisamos diariamente siempre encontraremos una cuerda gastada, un nudo flojo, un cuadro agrandado, otra cuerda a punto de cortarse? Lave y revise cuidadosamente sus redes, tal como lo hacían aquellos pescadores, todos los días de su vida; antes de cada salida. ¿Cómo está su red, hoy? ¿Tiene agujeros por donde puedan escaparse los frutos? Porque podemos tener mucha bendición, bendición y bendición, pero: ¿No habrá agujeros demasiado grandes en esa red que dejen escapar esas bendiciones?
(Lucas 5: 3)= Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
Aquí tenemos otro principio: la manifestación del señorío de Cristo. ¿De quién era la barca? De Simón Pedro. La Biblia no dice si Cristo le pidió permiso o no a Pedro para subir y darle directivas. Lo que sí queda claro es que Pedro, en un momento determinado, tuvo una opción muy clara: o lo echaba a puntapiés a Jesús de la que era su barca, diciéndole: “¡Oye! ¡Este barco es mío y a mí nadie viene a darme órdenes!”, o aceptaba esa autoridad y se sometía a ella. Pedro tomó su decisión y todo el resto de su vida quedó marcada por esa decisión. ¿Qué decisión ha tomado usted? Dios no quiere solamente multitudes en la iglesia; Dios quiere real calidad de vida.
Este es el gran secreto de la prosperidad espiritual. Pedro tenía un solo capital: su barca. La invirtió en Cristo. ¿Está usted dispuesto a hacer lo mismo?
¿Alguien prestó atención, alguna vez, al hecho que Cristo, antes de la multiplicación de los peces y los panes, tuvo que quitarle a ese joven los cinco peces y dos panes que eran todo lo que él tenía para comer? Ahora se diría: ¡Lo que hizo ese Jesús fue una verdadera injusticia social! ¡Jesús se aprovechó bárbaramente de un pobre! Sin embargo, pregúntese: ¿Cuál fue el resultado? ¡Toda la humanidad fue bendecida por ese acto! Cambie su mapa.
(Lucas 5: 4)= Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: bogad mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red.
Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
Bogue usted mar adentro. Los peces grandes, el mejor fruto, está mar adentro, donde mayor es el fruto, pero también mayor es el riesgo. El peor riesgo de un cristiano, es no arriesgar.
Usted tiene dos opciones ente cada problema: lo material, lo natural, lo humano, lo químico, lo físico, lo científico. Yo estuve pescando allí, no hay nada. O la Palabra de Dios. En Cristo va a ser diferente. La decisión, otra vez, es suya.
Último principio: Dios no quiere su barco vacío. Dios quiere su barco lleno. Pero, ¿Para qué? Para que usted lo comparta con otros. Compartir es la vivencia de la vida cristiana.
Pedro dijo: ¡Eh! ¡El barco se me hunde! ¡Vengan que voy a compartir lo que tengo! ¡Esto es mucho para mí solo! ¡No puedo ser egoísta porque esto no es mérito mío, es gracias a Él!!!