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Los Riesgos de la Tolerancia

(Filipenses 1: 9) = Y esto pido en oración, (Fíjate la clase de oración que hacía Pablo), que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, (10) para que aprobéis lo mejor, (Toma nota de esto: lo mejor), a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.

Uno de los males que distinguen globalmente al cristianismo del siglo veintiuno es, precisamente, la falta de discernimiento. A mí me queda la enorme duda si eso no se ha podido enseñar por falta de capacidad o conocimiento del tema, o porque sencillamente en algunos casos no convenía a ciertos intereses que así fuera.

Todos sabemos que andan por allí miles de personas siguiendo líderes falsos, adoptando conceptos y principios erróneos en base a interpretaciones muy personales sin bases suficientes de lo escrito en la Biblia. Y el principal motivo de que estas falsas interpretaciones hayan hecho escuela, es la falta de discernimiento por parte del pueblo.

Esto ha llevado a la iglesia, como institución religiosa, que todo viento de doctrina penetre hasta profundidades insospechadas llegando, incluso, a muchísimos púlpitos de prestigio y renombre. Y esa falta de discernimiento impide que determinemos y nos afirmemos en las verdades del evangelio, porque se nos prohíbe juzgar.

Siempre se ha dicho en el plano secular, que uno de los máximos valores de la democracia, es la tolerancia. Yo me pregunto: ¿Qué es la democracia? Literalmente, el gobierno del pueblo. Dicho aún con más inocencia: los gobernantes deberían hacer lo que el pueblo les dice que hagan.

¿Y qué es la tolerancia? La definición que da el diccionario, es: respeto a las ideas, creencias y prácticas de los demás, que son diferentes a las nuestras. Partiendo de esta base, te pregunto: ¿Es buena la tolerancia? Quizás sí cuando favorece a la paz social y buenas relaciones entre los habitantes de un país, pero está limitada.

Un ejemplo: ¿Es buena la tolerancia que existe entre nosotros los cristianos, que nos lleva a no agredirnos físicamente con ferocidad, aunque pensemos de maneras bien distintas? El caso de la homosexualidad es muy emblemático al respecto.

En cualquier ciudad que es punto de residencia de hermanos que hoy escuchan este trabajo, seguramente hay una determinada cantidad o porcentaje de homosexuales. Están en todo el planeta. Y también metidos dentro de las iglesias, digámoslo con franqueza.

Y aunque no compartamos en absoluto, como cristianos, su forma de vida y comportamientos sociales y sexuales, no podemos en modo alguno caer en ninguna clase de discriminación o agresividad en su contra. Nadie puede golpear o incluso hasta asesinar a un homosexual bajo la excusa de que está en pecado.

Eso es tolerancia. Y es buena, créeme. A mí no me despierta ni rechazo, ni enojo ni agresividades ver homosexuales. De hecho en mi país (Y esencialmente en mi ciudad de residencia) hay muchísimos. Eso no significa que comparta sus formas de vida, pero soy tolerante a la hora de encontrarme con ellos. Porque conozco las razones de sus denominadas “formas o estilos de vida”.

No soy su enemigo, ni su juez, ni su verdugo ni su agraviante, porque vivo en un marco social y debo ser tolerante para con mis vecinos. Claro que eso no significa que me ponga de su lado, asista a sus marchas, proclame sus consignas o vote a favor de sus conveniencias. Tolerancia no es sinónimo de alianza.

Ahora bien; esa tolerancia que en los planos sociales es altamente valorable y conveniente para una mejor interrelación entre personas bien diferentes, es inexistente cuando entramos a los dominios del evangelio.

En lo que tiene que ver con el evangelio de la salvación, con la gracia, la santidad; las doctrinas esenciales del evangelio, la tolerancia no existe. ¿Por qué los cristianos deberíamos ser intolerantes, sabiendo que eso nos trae muy mala prensa? Simple: porque el evangelio en su esencia, es intolerante.

Entiendo que como cristianos, muchos líderes pueden llegar a negociar ciertas y determinadas prácticas en sus iglesias. Hay lugares donde la corbata es considerada un aditamento mundano. Predican de camisas cuellos desprendidos, remeritas multicolores o chombas de calidad.

En otros lugares, les añaden ciertos cuellos almidonados muy similares a los que usa el catolicismo romano. Y en otros sitios, pretender subirse a un púlpito sin corbata es considerado como intentar hablar del Espíritu Santo sin la unción del Espíritu Santo.

Hay gente que se pone muy mal por estas cosas, lo mismo que por el uso de pantalones o no de las mujeres, o por la obligatoriedad en algunos lugares del uso de la mantilla. Y tan mal se ponen que se pelean entre ellos, se dividen feo y, para mi gusto, el único vencedor real de la contienda es Satanás, que aprovechando esas distracciones, se suele llevar a tres o cuatro más al infierno de lo que hubiera logrado si había unidad.

Para mí, esas cosas nunca fueron, y ahora que estoy fuera de las estructuras mucho menos serán, esenciales. Ya no asisto ni me presento en sitios así en este tiempo, pero si me tocara hacerlo por alguna buena causa, no dudaría en negociar la manera de ir vestido para que nadie se ofenda ni se fastidie. Yo creo estar viendo un poco más allá de una corbata, un pantalón o una mantilla.

Eso me hace acordar mucho a las antiguas discusiones por la comida y todo eso. ¿Recuerdan a Pablo en Romanos 14? Hablando de eso, dice que algunos dicen que se puede comer de todo, y otros que no se puede. Algunos comen  sólo legumbres y otros le entran hasta las patas de la mesa.

Y lo más admirable de esto es que cada uno de ellos, está totalmente convencido de tener la absoluta razón y verdad. Otro juzga y hace diferencia entre día y día.  Otro juzga igual todos los días. Pero nadie juzgue en comida ni en bebida. Pero tú si tienes esa libertad, pues tenla para contigo.

Y tú que comes, no juzgues al que no come; y el que no come, no juzgue al que come. Dios nos ha recibido a todos. Esas siguen siendo cosas que se pueden consensuar, no son gravitantes ni vitales. Podemos ceder en algunas de esas cosas.

En lo que no podemos ceder, es en los asuntos centrales. En una etapa de mi vida como predicador, solía adaptar mis mensajes a la denominación que visitaba. Don de lenguas, liberación de demonios, sanidad física, salvación que se pierde o no se pierde, tú sabes. Hoy estoy muy feliz y en paz por no hacerlo más.

Hay una verdad que está en la Biblia y eres creyente si la crees, y religioso si la crees parcializada. De hecho, ya no salgo más a ninguna parte a predicar. Tampoco lo necesito. Este púlpito virtual es la mejor forma de expresión habida y por haber. Y además, la única que no te obliga a estar sentado allí escuchándome si no te gusta o te fastidia lo que digo., ¿Soy claro?

Reitero y reitero una vez más: hay ciertas cosas que se pueden consensuar, de hecho. Ahora bien; pero cuando me dicen, por ejemplo, que el bautismo por inmersión salva por sí mismo, o que Cristo es un gran profeta pero que no es Dios y cosas por el estilo, allí se termina el consenso. Y de cierta prudente y gentil tolerancia, paso al ejido céntrico de una moderna ciudad occidental con el delito: tolerancia cero.

Eso es discernimiento. Supongo que ustedes ya disciernen la diferencia entre las cosas que como ejemplo hipotético les he puesto, ¿Verdad? ¡Hay cosas que no se pueden negociar ni consensuar! Las que no son esenciales y que son muy pocas, tal vez sí, pero las esenciales y de fondo, nunca jamás.

La intolerancia bíblica, por ejemplo, no aprueba la violencia física. ¿Recuerdan cuando a Jesús lo detienen y Pedro saca una espada y le rebana la oreja a uno? ¿Qué le dijo Jesús? Le dijo: Pedro, guarda la espada. ¿Qué hizo Jesús? Reprobó la conducta de Pedro.

Eso se llama fanatismo. El evangelio es intolerante en esencia, y excluye todo lo que va en contra de la palabra de Dios que es esencial en cuanto a la salvación. Debemos orar para que Dios nos de entendimiento para poder tener y disfrutar de un sano equilibrio.

Por ejemplo: el ecumenismo. ¿Qué es el ecumenismo? El ecumenismo, en sí, significa unir. Y la visión del ecumenismo es unir a todas las religiones, en uno solo. ¡Todos somos hermanos! Y allí están reunidos el budista, el griego ortodoxo, los hare-krishna, el judío, el católico, y algún predicador, algún cantante y algún colado más de la iglesia evangélica bajo un mismo grito: ¡Todos somos hermanos!

¿Y cuál es el discurso ambiental? Que todos somos hijos del mismo Dios, aunque cada uno lo llame por un nombre distinto. Para algunos es Jehová, otros le dicen Jesús, para otros es Buda y así. Jesús habló del amor y de ser uno.

Que debemos amarnos los unos a los otros. Y ahí andan a los abrazos gente que en la realidad piensa y cree en cosas totalmente diferentes, muy disímiles y, en muchos casos, hasta antagónicas. Eso es el ecumenismo.

Allí es donde el cristianismo bíblico debe ser totalmente intolerante. ¿Qué comunión tienen la luz con las tinieblas? ¿Cuál Dios? ¡Hay un montón de dioses! Yo he oído a personalidades eminentes en el plano internacional, que aseguran ser cristianos, que ellos oran a un Dios que es el mismo que tienen los budistas o los musulmanes. ¡No es el mismo Dios, por favor!

Allí es donde la Biblia, y no nosotros viejos arcaicos o caducos, se muestra totalmente intolerante. No existe tal cosa como muchos caminos que nos lleven al verdadero Dios. Hay un solo camino, ¿Amén? Y eso, visto desde afuera, se llama intolerancia.

Juan 14:6 dice: Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. No dice UN camino, UNA verdad o UNA vida. Dice EL Camino, LA verdad y LA vida. Eso se parece mucho a una declaración intolerante, ¿No es cierto? Hay gente que no se permite juzgar y dice que en el final, Dios que es amor y que es bueno, va a salvar a todos: cristianos, judíos, musulmanes, hindúes. ¿Ah, sí, eh? Suena muy bonito y muy de este tiempo de consensos y buenas relaciones simuladas. Sin embargo hay algo que no me cierra. Si en el final Dios va a salvar a todos por igual, ¿Para qué fue Jesús a la cruz? ¿Alguien me lo puede explicar?

Sin embargo, y en contra de lo que puedan decir por allí prominentes y muy respetadas y respetables figuras y figurones, yo me atrevo a decir desde este humilde bastión que, el que no tiene al Hijo, no tiene al Padre, y que el que no tiene al Hijo, no tiene la vida. Llámame intolerante si te place, me da lo mismo. No me mueves de esto.

Porque no estamos hablando de malas o buenas personas, de malas o buenas obras. Si así fuera, la Cruz Roja tendría salvación asegurada. Pero de lo que se trata es de ir a Dios por medio del sacrificio de Cristo. ¿Lo crees? ¿Lo aceptas? ¿Lo haces tuyo? Eres salvo. ¿Crees otra cosa? Dios te bendiga, pero… Y llámale intolerancia, si quieres. La Biblia es intolerante.

(1 Timoteo 6: 3) = Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, (4) está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, (5) disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Nada saben… Apártate de ellos. ¿Es intolerancia o no es intolerancia? Está hablando de otras ideas distintas. Y la tolerancia, valor de la democracia, dice que debes soportar y debes sobrellevar todas las creencias y filosofías religiosas de todos los habitantes donde tú vives.

Pero fíjate que el evangelio dice todo lo contrario. Y déjame decirte, de paso, que Dios no se actualiza. Dios no actualiza ni enmienda su palabra. Así como hacen los políticos, los legisladores, con la Constitución de tu país, a la que luego de hacerle decir lo que les conviene, la llaman Carta Magna…

En mi país hay una legendaria Carta Magna. También hay una vieja biblia sobre la cual ponen sus manos los funcionarios jurando desempeñarse con lealtad y patriotismo. Y también hay leyes que autorizan matrimonios entre hombres o entre mujeres. Adaptaciones culturales, le llaman.

Y en algunos lugares han pretendido o pretenden, modificar algunas escrituras bíblicas para, -aseguran- adaptarlas a estos tiempos modernos. La Biblia es un libro que encierra la palabra de Dios. Y tú puedes modificar como se te ocurra el libro, pero no puedes mover una letra ni una coma de la Palabra.

La palabra de Dios no se enmienda, no se actualiza ni se adapta. ¿O vendrás a decirme que se está por editar una Biblia especial para mujeres que desean abortar sus fetos o para hombres y mujeres que quieren casarse con pares de género?

Jeremías 6:16 habla de volver a las sendas antiguas. ¿De volver dónde? A las sendas antiguas. Otra vez; piénsalo, no te distraigas ni te disperses, ¿Adónde? A las sendas antiguas. ¿Cuáles sendas, las de Dios? Las que han sido, fueron, son y serán.

La palabra de Dios no es elástica para estirarla. Tampoco para acomodarla a nuestras ideas. La palabra de Dios siempre es actual. Jesús dijo, en Mateo 24:35 que el cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará.

La palabra de Dios no pasa de moda. El post modernismo es una herejía que ha entrado a la iglesia. La palabra de Dios no se envejece, no pierde eficacia, no pierde poder, no perece. La palabra de Dios es incambiable en medio de tiempos cambiantes.

La palabra de Dios es inmutable e innegociable. La palabra de Dios es inadaptable a los tiempos modernos. Es imposible que Dios ceda en adaptar su evangelio a las ideas modernas de las distintas culturas.

Muchos cristianos dieron sus vidas porque discernieron y entendieron que la palabra de Dios es intolerante y excluyente. Hoy se habla mucho de intolerancia y de inclusión. Y la palabra de Dios, que muchos hombres defendieron, es intolerante y es excluyente.

Esa palabra la defendieron hasta la muerte. Las convicciones que esta gente tenía, por ejemplo como Lutero, a quien lo amenazaron con cortarle la cabeza si no renunciaba, a lo que él respondió firme: si tuviera mil cabezas, mil cabezas me dejaría cortar.

Policarpo. A él le dijeron: ¡Niega a Jesús! Estaba en la hoguera y dijo: ¡En ochenta y seis años de mi vida, Él no ha hecho otra cosa que ayudarme! ¿Negarlo? ¡Yo no lo voy a negar! ¡Mira que te quemamos! ¡Ahí te paso el fósforo, dale ya!

Esteban. ¿Recuerdas a Esteban? Murió con la convicción de que Jesús era el Hijo de Dios. Totalmente intolerante. Marcó su línea y dijo: yo no cedo nada; Jesús es el Mesías. Pagó con su vida. Hechos 17:11 dice que los de Berea escudriñaron, examinaron, juzgaron, discernieron, si las palabras que Pablo les estaba diciendo estaban de acuerdo con las Escrituras.

En el texto de Filipenses 1:9 que estuvimos leyendo al principio, descubrimos la calidad y cualidad de la oración de Pablo. Dice Pablo: Y esto pido en oración. Y luego, ¿Qué añade? ¿Prosperidad económica? ¿Buenos negocios? ¿Un automóvil nuevo?

No; él pide: que vuestro amor abunde aún más y más. Y luego dice en qué quería Pablo que abundara. 1 – En ciencia. Pablo usó la palabra epignosis, que significa conocimiento exacto. O sea que él dice: yo oro para que vuestro amor abunde más y más, en conocimiento exacto. También se puede decir conocimiento total.

Yo oro para que tengan un  conocimiento exacto y total de qué creen. De la palabra de Dios. Pero luego añade otra frase acerca de su oración. Y en todo conocimiento. Y aquí tenemos que ir, una vez más, a los originales para comprender un poco más.

La palabra usada, allí es aisdesis. Que se tradujo por conocimiento, pero significa discernimiento. Algunas versiones modernas traen ya esta palabra en ese texto. Está mejor traducido que con conocimiento.

Entonces Pablo ora pidiendo que el amor abunde, pero para que tengan un conocimiento más total de Dios y de su palabra, y que tengan discernimiento en todo. Que sepan distinguir con precisión lo malo y lo bueno, lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Eso es discernimiento.

En Isaías 5:20, la queja de Dios por medio del profeta Isaías, era: ¡Ay del que a lo malo le dice bueno! ¡Y a lo bueno dice malo! ¡Ay de los que hacen de la luz, tinieblas; y de las tinieblas luz. No saben distinguir entre su mano derecha y su mano izquierda.

En Mateo 16:23, Jesús recriminó a los fariseos y a la gente que le estaba escuchando allí. Cuando anochece, les dijo, ustedes dicen habrá buen tiempo, porque el cielo tiene arreboles. Eso significaba que estaba rojizo. Ellos decían que habría buen tiempo porque el cielo estaba rojizo.

Y por la mañana dicen  que habrá tempestad, porque está nublado. ¡Hipócritas! Que saben distinguir el aspecto del cielo, más la señales de los tiempos no podéis discernir. Eso les recriminó Jesús. Y eso nos sigue recriminando hoy. Sabemos de todo, pero no sabemos todavía discernir los tiempos espirituales, que hoy vendrían a ser, los tiempos peligrosos.

No hay discernimiento. Jesús recriminó la tolerancia y la falta de discernimiento de la iglesia de Pérgamo. ¿Qué hizo Jesús con los miembros de la iglesia de Pérgamo? Hay una sola forma de averiguarlo, yendo al capítulo 2 del libro del Apocalipsis.

(Apocalipsis 2: 12) = Y escribe al ángel de la iglesia de Pérgamo; el que tiene la espada aguda de dos filos (Que es la palabra) dice esto: (13) yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, (Eso era un elogio; no es fácil retener la palabra de Dios y nuestra fe cuando estamos en medio de alto accionar satánico) ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

Aparte de la Biblia, los registros históricos hablan de un cristiano llamado Antipas, que fue muerto por los enemigos de Jesús. Lo sacrificaron. Una persecución, y lo mataron. Pero eso no provocó que los de la iglesia de Pérgamo negaran su fe.

(14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

Aquí se está hablando de excesos en la tolerancia. Se había permitido que falsas doctrinas entraran a la iglesia de Pérgamo. Nadie hizo nada, seguramente dijeron: ¡Oh, no! ¡Mejor se lo dejamos al Señor para que Él juzgue todo esto!

(15) Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaitas, la que yo aborrezco.

La de los nicolaitas era una doctrina que permitía, simplemente, permitir los excesos sexuales. Inmorales. ¿Cuál es la excusa de este tiempo? Que los tiempos han cambiado y que la iglesia no puede seguir pensando como en la Edad Media. Fantástico libreto satánico. Y lo califico como fantástico porque les ha dado mucho resultado dentro de las iglesias.

De hecho, algunas denominaciones han creado áreas especiales donde se reciben a homosexuales, bi-sexuales y similares. Tienen pastores especialmente capacitados para ellos y se reúnen sin requisito alguno como los demás miembros.

Lo curioso es que estas áreas no fueron creadas para ministrar a estas personas y llevarlas a la verdad genuina y divina, sino para asumirlas como están y dejar en claro que pueden convivir con el resto en un todo de igualdad. No me gustan los pragmatismos ni los absolutismos despóticos, pero este me parece, por lo menos, un exceso de tolerancia. No todo lo que brilla es oro ni todo lo negro es petróleo.

Y es por eso que el Señor les dice a los creyentes de Pérgamo. Ustedes saben que yo aborrezco todo eso, ¿Cómo lo han tolerado? ¿Cómo se han dejado engañar para aceptar todo eso? ¿No has leído que yo aborrezco todo eso?

(16) Por tanto, arrepiéntete; ¿Entendiste, verdad? No es si quieres, es arrepiéntete.) pues si no, (Te arrepientes) vendré a ti pronto, (Escuchen los partidarios de la tolerancia total) y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

¿Quiénes serían esos “ellos “contra los que Él dice que va a pelear con la espada de su boca? Los que traían esa doctrina. Y concluye diciéndoles que el que tiene oídos espirituales para oír, que oiga y no se haga el distraído. Porque es el Espíritu y no la sabiduría humana la que está hablando. Tiatira.

(Verso 18) = Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: el Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: (El bronce, en la Biblia, siempre es juicio. Y cuando habla de pies de bronce, significa que va a pisotear todo eso, trayendo juicio.)

(19) Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

(20) Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras, (¿Qué recrimina el Señor? Tolerancia.) que esa mujer Jezabel, (Esa es una alusión a esa mujer del Antiguo Testamento, pero aquí es metafórico. O sea, es el espíritu ese. De corrupción, de manipulación) que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar, y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

Aquí tiene dos connotaciones, esto. Espiritual y literal. Literal es que, efectivamente, había una permisividad de pecados sexuales y de todo tipo de prácticas. Y espiritual es que se permitía el adulterio espiritual. ¿Cómo? Teniendo ídolos.

Y déjame decirte algo sin exagerar, sin agredir y sin ofender. La iglesia evangélica está llena de ídolos. Tiene sus propios santos, también. Gente intocable de la cual ni siquiera se puede dudar. Tú puedes decir del Espíritu Santo lo que quieras, pero de esas estrellas ni hables.

Son las vacas sagradas del cristianismo. Porque si alguien denuncia un error doctrinal o un abuso, enseguida lo hacen callar pasándole por la cara lo que, aseguran, son los frutos de ese controvertido o cuestionado ministerio.

¿No ves los estadios llenos y toda la gente que lo sigue? Y si llegas a preguntar cuántos jóvenes se ganan para Cristo en un concierto de rock cristiano, enseguida alguien te devolverá la pregunta: ¿Y cuántos has ganado tú? Mejor cállate.

Hay encuestas muy serias realizadas dentro del ambiente cristiano que nos aseguran que, si apenas un 10 por ciento de los que han pasado al frente y hecho la oración del pecador en las campañas evangelísticas llevadas a cabo por las iglesias, se mantuviera firme en el evangelio, estaríamos ahí de dejar de ser una simpática o antipática minoría. Pero eso no es así, así que…Finalmente, Pablo recriminó a los Corintios por su falta de discernimiento y por su tolerancia.

(2 Corintios 11: 1) = ¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.

(2) Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

(3) Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

(4) Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;

Y pensar que esos hombres, los corintios, decían muy sueltamente que ellos tenían un gran discernimiento de espíritus. No parece aquí Pablo estar felicitándolos por eso, precisamente. ¡Menos mal! ¡Mira si no lo hubieran tenido a ese tremendo discernimiento!

 Porque les está diciendo, literalmente, que ellos estaban tolerando que vinieran algunos a predicarles a otro Jesús que no era el que ellos habían conocido. Ese es otro evangelio. Esa es otra fe, inclusive. Y lo toleraban.

¿Por qué esos falsos acusaban a Pablo? Ellos decían que Pablo sólo quería quedarse con lo que les pertenecía a ellos. Por eso Pablo se defiende y les dice que él jamás ha codiciado nada de ellos. Y en medio de su defensa les dice que estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Jesucristo.

Pero eso no es ninguna maravilla, porque aun el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. ¿Será alguna maravilla, entonces, que sus ministros también se disfracen como ministros de la luz sin serlo? Eso es lo que ustedes están tolerando, dijo Pablo. Y añado yo, si quieren; hoy mismo.

Pero los que no saben juzgar, los que no disciernen, dicen que si tú haces algo así, ahora, eres falto de amor. Conclusión. Cristo está esperando de nosotros que nos cuidemos entre nosotros. Somos un rebaño y Él es el Buen Pastor, pero habemos muchos levantados para ayudar en esa tarea. Que no significa hacerse dueños de lo que es de Dios.

Porque el rebaño es de Dios, porque Él lo ganó por su sangre. Él volverá. Y cuando lo haga, nos va a pedir cuentas de lo que hicimos con su iglesia. Que Dios nos ayude en estos tiempos peligrosos, a discernir lo correcto con la finalidad de cometer la menor cantidad posible de errores, y no caer víctimas de engaños que también han sido profetizados.

La Biblia dice que el alimento sólido es para los que por el uso, tienen ejercitados los sentidos en el discernimiento del bien y del mal. Dice en el Antiguo Testamento que el pueblo espera del sacerdote el alimento sano, santo, genuino y verdadero.

Eso no es otra cosa que la palabra de Dios, que es lo único que puede ayudarnos a discernir entre lo santo y lo profano. Entre lo limpio y lo sucio, lo puro y lo inmundo. Para eso estamos los ministros de cualquiera de los cinco ministerios de Efesios 4:11: para ayudar a los hermanos a distinguir entre lo bueno y lo malo.

De lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Lo que es del Espíritu y lo que es de la carne. Eso es lo que Pablo les enseña casi con dureza a los Gálatas. Y les termina recordando que la Escritura dice que no heredará el hijo de la esclava, sino el hijo de la libre.

 

 

 

 

 

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junio 4, 2015 Néstor Martínez