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La Fuente del Poder

Examinando los moveres de Dios en el tiempo, se descubren algunas cosas realmente curiosas. El tiempo de Moisés, por ejemplo, no fue un tiempo sencillo de sobrellevar. Era una época donde había orden y había respeto, pero también es real que era un tiempo donde había muy poca libertad y mucho legalismo.

Entonces Dios se movió y vino el tiempo de David. Este fue mucho menos rígido, sin dudas. No existían limitaciones, pero tampoco había un gobierno demasiado concreto. Es decir que nos fuimos, como generalmente hace el hombre, de un extremo al otro.

Estas dos expresiones constituyen, facetas más o menos, las claves de todos los tiempos y de todos los moveres de Dios. Del legalismo a la permisividad, de la permisividad al libertinaje corrupto y, del libertinaje corrupto otra vez el autoritarismo legalista.

Entonces es cuando llega el tiempo de Salomón. Él es quien le incorpora a la casa, esto quiere decir: a la iglesia, algunas cosas de Moisés y algunas cosas de David. En el segundo libro de las Crónicas, en el capítulo cinco, vamos a leer ahora algunas cosas que tienen que ver con esta pequeña introducción que acabo de hacerle.

(2 Crónicas 5: 1)= Acabada toda la obra que hizo Salomón para la casa de Jehová, metió Salomón las cosas que David su padre había dedicado y puso la plata, y el oro, y todos los utensilios, en los tesoros de la casa de Dios.

(2) Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel y a todos los príncipes de las tribus, los jefes de las familias de los hijos de Israel, para que trajesen el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, que es Sión.

(3) Y se congregaron con el rey todos los varones de Israel, para la fiesta solemne del mes séptimo.

(4) Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel, y los levitas tomaron el arca (5) y llevaron el arca, y el tabernáculo de reunión, y todos los utensilios del santuario que estaban en el tabernáculo: los sacerdotes y los levitas los llevaron.

(6) Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni numerar.

(7) Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines; (8) pues los querubines extendían las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubrían por encima así el arca como sus barras.

(9) E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del lugar santísimo.

Las barras, debo aclararle, eran lo tubos con los cuales se cargaba el arca. Esto le está diciendo que, cuando llegue el tiempo apostólico que va a producir paz, se sacan las barras. ¿Por qué? Porque ya no es una visitación de Dios, sino que se está construyendo morada para que Dios pueda venir a estar siempre.

…mas no se veían desde fuera; Y allí están hasta hoy.

(10) En el arca no había más que las dos tablas que Moisés había puesto en orbe, con las cuales Jehová había hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto.

Tengo una duda. Tengo una pregunta: ¿Qué le pasó a la vara de Aarón que reverdeció y al maná escondido? ¿Se habrán pasado de largo en alguna curva cerrada y demasiado rápida en el desierto?

Bien; el caso es que no estaban en el arca. Y si no estaban allí, es porque tampoco deben estar aquí y ahora. Entonces, lo que vamos a hacer, es buscar que es lo que tienen que ver estas dos cosas. La vara de Aarón y el maná escondido.

Tengo para mí que estas dos cosas tienen que ver con rebelión. Por alguno de esos milagros teológicos a los que muchos comentaristas cabezones nos tienen acostumbrados, siempre se nos han mostrado estas cosas desde otro ángulo.

Veamos esto que te hago llegar en forma de pregunta pero que ya tiene su indudable respuesta. ¿Cuántos saben que el maná, alimento divino, siempre ha sido tomado como una enorme bendición de Dios para su pueblo? Calma. A mí me enseñaron lo mismo. ¿Y acaso no es así?

La Biblia le cuenta, y sin entrar en ninguna revelación majestuosa, ¿De acuerdo? Desde lo literal le cuenta, que estas dos cosas (La vara y el maná); sucedieron el día que Dios se enojó, ¿No es así? Entonces hoy, si es que Dios no anda enojado con usted y conmigo, no puede haber maná, ¿Me comprende? Y tampoco varas reverdecidas. Lo único que queda en el tiempo presente, es la Palabra. Mire lo que dice aquí:

(Éxodo 16: 1)= Partió luego de elim., toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim. Y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.

(2) Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró (Subraya esto), contra Moisés y Aarón en el desierto; (3) y les decían los hijos de Israel: ojala hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto. (Símbolo del previo entendimiento, de la estructura clásica y conocida), cuando nos sentábamos a la olla de la carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; (¡Mentirosos! ¡Eran unos esclavos muertos de hambre, allá!) ¿Se da cuenta como podemos distorsionar las cosas para fundamentar que lo viejo era mejor?) Pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.

Aquí vemos casi una postal de estos tiempos: una congregación murmurando, permitiéndose tener un momento decididamente carnal. Sólo un inconveniente: cada vez que Israel tuvo un momento carnal, pensó dos cosas: 1) Vamos a matar al líder. (Equivalente a cambiar de pastor) 2) Regresemos adonde estábamos. (Equivalente a volverse al mundo).

Allí es donde aparece el maná. Lo que le decía: el maná más que una bendición como pudiera parecer, es un resultado de un enojo de Dios. Es la respuesta de Dios ante la murmuración del pueblo. Pero digamos las cosas como son: ellos no fueron a decirle a Moisés que tenían hambre. Ellos quisieron liquidarlo, eliminarlo, borrarlo.

Esto le dice a usted algo muy claro: el problema no era por causa del hambre, el problema real estaba radicado en terminar como fuera con ese liderazgo. Sí señor; los creyentes podemos ser más sutiles que el mismísimo diablo a la hora de justificar nuestras actitudes.

La palabra originaria, aquí, es la palabra MURMURÓ. Es indispensable saber que esto no significa solamente poner una mano junto a la boca y torciéndola, quejarse de algo en voz más o menos alta.

El pueblo maduro, que conoce como son las cosas, ya sabe que la queja es una alabanza implícita al diablo. Esta palabra, MURMURÓ, va mucho más allá de quejarse en voz alta. La misma palabra, en hebreo, es la palabra LUUUN y significa: “detenerse”, “hacer una pausa”, o “no adelantar más”. Es una especie de pausa en la jornada, en el día, una suerte de descanso forzoso. De allí que LUUUN, hoy, en el hebreo moderno, signifique precisamente “hotel”.

Conjuntamente con la murmuración, deviene la rebelión. ¿Y que es la rebelión? Oponerse a algo que Dios quiere hacer de dos maneras: o bien negándose lisa y llanamente a cumplir con lo que Dios manda, o bien insistiendo en hacerlo a la manera en que a cada uno se le ocurre.

Esto tiene una aclaración, un necesario paréntesis para no caer en la misma barbaridad mayúscula en que se ha caído por años y años. Estoy hablando de algo que Dios quiere hacer y no necesariamente en lo que se le puede ocurrir a un hombre que dice representarlo, ¿Se entiende?

Oponerse a algo que Dios quiere hacer y no hacerlo, es rebelión. Oponerse a algo que el pastor de tu iglesia quiere hacer y no hacerlo, es, conforme a los reglamentos de las organizaciones evangélicas, falta de sujeción. Oponerse a lo que un asalariado ocupando la función del pastor quiere hacer, es un acto de justicia, aunque lógicamente se le llamará rebelión o falta de sujeción…

En la época en que Israel quería un rey, esa, era una petición, un deseo legítimo. Porque necesitaban a alguien que los liderara, a alguien a quien poder mostrar, de quien poder sentirse orgullosos.

¿Y Dios? ¿Qué hacia Dios? ¿Es que estaba sordo? Para nada. Él amaba a su pueblo y, conforme a sus necesidades, les estaba preparando a un señor rey: David. Pero, ¿Qué hicieron ellos? Le dijeron ¡¡No!! ¡¡No queremos esperar!! ¡¡Queremos tener nuestro rey, ahora!!

¡Ah, sí?, dijo Dios. ¿Así que lo quieren ahora, eh? ¿Con que están muy ansiosos y no pueden esperar, no es así? Muy bien… ¡Ahí lo tienen! Y le dio a Saúl. Usted sabe como se desarrolló y como terminó esa historia de Saúl. Así terminarán, una por una, todas las historias en que haya rebelión contra dios. Los hombres, quizás, parezcan salirse con la suya, pero el final no será ni victorioso ni perfecto.

Digo esto y muchos de los que leen piensan y recuerdan a muchos que se fueron de la iglesia, enojados con el pastor, para irse a abrir otra iglesia en la otra calle. Está bien, algo así habrá, sin dudas. Pero también deberá recordar a muchos que están en funciones muy importantes y se han estado negando sistemáticamente a hacer lo que Dios quiere que se haga. No importa la fama o el prestigio que puedan tener: rebelión.

Es que tras la queja, hay una fuerza superior a la murmuración, y la palabra no enfatiza en la queja o en la murmuración, así como tampoco en el chisme. Enfatiza en el resultado que esa murmuración produce dentro del panorama global.

Yo quiero que usted entienda muy bien que, el problema básico, no era la murmuración por la murmuración misma, sino cortar la fuerza, el empuje, la inercia de ese panorama. ¿Por qué? Es simple. ¿Nunca ha prestado atención a que, cuando alguien se queja de algo, en su o en cualquier congregación, hay que detener todo lo que se está haciendo para dedicarse a atender esa queja?

Entonces se pierde lo único que no tiene reposición: el tiempo. Y a Dios no le agrada en absoluto perder su tiempo. ¡Y eso que Él es eterno! Pero a Dios no le gustan las pausas innecesarias. Todas aquellas comunidades que, en la historia, vivieron partes grandes de sus existencias haciendo pausas, son las que se quedaron inmersas en la ignorancia y en la noche de los resultados cero.

Porque la noche, la oscuridad, la tiniebla, siempre estará hablando de ignorancia. E ignorancia es carencia de intimidad, que como todos sabemos, en la Biblia se escribe como “conocimiento”. Y el pueblo, dice Oseas, si hay algo por lo cual perece, es por falta de eso. Olvide su seminario y su doctorado, por favor.

Entonces Dios les manda el maná. Les dice: ¡Coman! ¡Hártense! ¡Revienten, si quieren! Pero dice: yo quiero que este maná sea un memorial ante todas las naciones; que todo el mundo entienda que es lo que sucede cada vez que al menos uno de ustedes se queja.

Entonces ha quedado claro: no fue el maná simplemente una provisión de Dios, sino el hecho de lo que el corazón rebelde del pueblo demandaba de Dios, mientras que todo el tiempo dios estaba tratando de traer al pueblo a su destino.

La gente que se empecina en hacer ridículas demandas, mientras el resto deja gotas de sangre en el esfuerzo por llegar a destino, que es el lugar donde Dios quiere que esté y no protestando por tonterías, es gente inútil para el Reino.

Porque esto no es historia, solamente. Hoy suceden cosas muy parecidas. Mientras arrecia la guerra porque la iglesia avanza hacia el final y Satanás trata de que ese final se dilate, el pueblo anda empecinado en armar festivales de celebración vaya uno a saber de qué cosas.

La gente, – Ya lo hemos dicho muchas veces -, quiere fiesta en tiempo de guerra. Mientras Dios gasta ángeles y ángeles enviando directivas y estrategias para terminar la obra, los llamados líderes de la religión dedican todos sus esfuerzos en armar congresos, clínicas y otras expresiones similares, que puedan traerle algunos dólares para recomponer sus finanzas eclesiásticas y personales exhaustas.

Esto sucede, convengamos, tanto en lo que es la iglesia global como en la iglesia local. Ocurre también en cada uno de los más importantes e impactantes ministerios. Y en la mayor parte de las veces, se produce en silencio. ¿Sabe usted como se llama? LUUUN. Murmuración. Rebelión.

(Números 16: 1)= Corre hijo de Izar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datan Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente. (Este es un clan que tomó a un grupo de gente y formó una compañía para su propio provecho, eso es lo que dice) (2) y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo. (O de la asociación, o de la junta, o del concilio, o del prebisterio, o de la convención) varones de renombre.

(3) Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: basta ya de vosotros. Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿Por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

(4) Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro; (¡Espectacular Moisés para reaccionar! ¿No cree? ¡Bien carnal!) (5) y habló a Coré y a todo su sequito, diciendo: mañana mostrará Jehová quien es suyo, y quien es santo, y hará que se acerque a él; al que escogiere, él lo acercará a sí. (Aquí el punto no es quien oye o quien no oye a Dios. Aquí el tema central es si pertenece usted a Dios o no pertenece a Él. Saber quien está totalmente gobernado por dios).

(6) Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito, (7) y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel será el santo, esto os baste, hijos de Leví.

¡Escúchame Moisés! Hace bastante que estás trabajando en esta empresa. ¿No te parece que ya es hora de que nos toque un poquito a nosotros? Coré, aparentemente, quería cambiar la estructura de liderazgo de la iglesia. ¿Y que es lo que le dice Moisés?

Le dice algo así como: “Está bien, de acuerdo, pero vamos a ver a quien de nosotros levantó Dios”. Todo lo que está diciendo Coré es para justificar una especie de golpe de estado, pero es Dios quien dice: ¡Cuidado! ¡Yo voy a determinar quien es mío! ¿Okey?

(8) Dijo más Moisés a Coré: oíd ahora, hijos de Leví; (9) ¿Os es po9co que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, (Se lo paso en limpio en idioma nacional: ¿Te parece poco el lugar que tienes en la iglesia, que fue donde Dios te puso, que ahora también quieres tener derecho al liderazgo total?) (10) y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?

(11) Por tanto tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová, pues Aarón, ¿Qué es para que contra él murmuréis? (Muy claro. La murmuración contra un líder, puede tener muchos motivos, pero la murmuración contra uno que a lo sumo está encargado de levantar la ofrenda, ¿Qué sentido tendría? ¿Qué es Aarón para que en su contra murmuréis? ¿Envidia? ¿Y en envidia de que? Está muy claro: no es envidia por lo que el hombre es, es envidia por lo que Dios le ha dado a ese hombre y no a otro.)

(12) Y envió Moisés a llamar a Datan y Abiram, hijos de Eliab, (¿Y quienes son estos? Los mismos que se juntaron con Coré en el verso 1. Fíjese que Moisés sigue tratando con ellos. “¡No hagas eso! ¡Serénate! ¡A Dios no le va a gustar!!) Mas ellos respondieron: no iremos allá.

(13) ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?

(14) Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluye leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

(15) Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: (Listo. Se acabó el diálogo con ellos. ¿Con quien está hablando ahora? Con Jehová.) no mires a su ofrenda; ni aún un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal. (Los mató. Si no se les mira la ofrenda, no son contados en la expiación y se mueren. Los mató.)

¿Qué es lo que le sucede a usted? ¿Acaso es un buen pastor, tiene una iglesia bastante crecida y madura, su familia sirve al Señor y todo parece andar de perlas? ¿Y por qué razón se le ocurre ahora hacerse el apóstol y suponer que todo el mundo quiere oír su mensaje, cuando Dios en realidad lo ha puesto en el lugar en que hasta ahora ha estado trabajando casi de manera impecable?

Mire: en el reino de Dios existe el esfuerzo y la obediencia, pero las ambiciones personales, o bien quedaron en la cruz conjuntamente con Cristo cuando usted fue crucificado, o bien no ha sido usted crucificado y por tanto está fuera, aunque predique bonito y lo escuchen millones.

El ujier que es portero, fue levantado por el señor para ser ujier y portero. Puede, si desea servir más, fundar una escuela de ujieres, pero esperar hacer alguna componenda y un día (Que no sea demasiado lejano, ¿Eh?) reemplazar al pastor, ni por asomo.

Porque esto tiene una figura, se llama rebelión. Es decir que, para justificar una rebeldía, se fabrica un engaño. Esto le dice a usted que el engaño entra cuando hay rebelión. Fíjese que el verso 13, dice: ¿Es poco que nos hayas hecho venir de un a tierra que destila leche y miel?

Pregunto: ¿En Egipto, destilaba leche y miel para ellos? ¡¡Mentirosos!! ¡Estaban a pura sopa de ajo y ensalada de cebollas! Eso es engaño. La rebelión estaba como una raíz en sus corazones. Además, querían acelerar el proceso de Dios. Ni habían visto la promesa, pero querían el cumplimiento ya y ahora.

(16) Después dijo Moisés a Coré: tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú y ellos, y Aarón; (17) y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.

(18) Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo y se reunieron con Moisés y Aarón.

(19) Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo; (Bueno; parece que ya no eran doscientos cincuenta. ¿Cuántos dice que hizo juntar? A toda la congregación.) entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.

Note que hay una gloria de Dios que no viene, precisamente, para celebrar nada, sino que viene para separación. Muy bien; esta es la gloria que estamos experimentando en este tiempo. En la gloria de la separación, entra aquello que ES, no aquello que PARECE SER.

Coré le ha perdido respeto al orden divino porque ha perdido revelación de los rangos del mundo del Espíritu. Demanda una igualdad falsa. Aunque somos todos iguales, a la hora de la verdad, no somos todos iguales. Esa es la ley de reciprocidad. Unos meses antes, Aarón y María, mire:

(Números 12: 1)= María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.

Vayamos por partes. La cusita, era una mujer trigueña, morena, “morochita”, negrita, bah. Todos hemos aprendido, con mayores o menores diferencias, que todo este asunto surgió, como dicen ellos, simplemente porque a Moisés se le ocurrió engancharse con la morenita. ¿Sería así, verdaderamente? Porque el verso que viene, no habla de esa clase de racismo o discriminación, fíjese.

(2) Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?

¡Allí está el quid de la cuestión! El problema no era la morenita, el problema era la autoridad. Recuerde: reciprocidad. Lo que sembraron tres meses atrás, se les vino sobre la cabeza tres meses después.

María y Aarón estaban reclamando la posición de Moisés tres meses antes que Coré les pidiera la de ellos. Era una demanda de superioridad, disfrazada de igualdad ministerial. ¿No pasó nada? No lo crea. Dios juzgó a María.

(Jueces 1: 6)= Mas Adoni-Bezec huyó. Y le siguieron y le prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies. (¡Guau! ¿Por qué habrán hecho eso?)

(7) Entonces dijo Adoni-Bezec: setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios. Y le llevaron a Jerusalén donde murió.

Seguimos con la reciprocidad. Seguimos con el viejo y clásico “diente por diente”. Le hicieron a él, lo mismo que él había hecho a setenta reyes. No fue rebelándose contra Saúl que David estableció su reino. Aprenda. Y después, viene el peligro de la familiaridad.

(Éxodo 6: 18)= Y los hijos de Coat: Amram, (Tome nota), Ozhar, (Anótelo también) Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.

(19) Y los hijos de Merari: Mahli y Musi; estas son las familias de Leví por sus linajes.

(20) Y Amram, (Lo anotó, ¿Verdad?), tomó por mujer a Sucabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram, (Padre de Aarón y Moisés), fueron ciento treinta y siete años.

(21) Y los hijos de Izar, (Usted lo debe tener anotado por allí, era el hermano del padre de Moisés.) Coré, Nefeg y Zicri (Ahí lo tiene: primos. Esto tiene una implicancia; cuando hay alta familiaridad o excesiva camaradería, se corrompe o se pervierte la percepción de autoridad. A eso lo vivió hasta Jesús. Para muchos, – Recuerde -, nunca fue más que…el hijo del carpintero…)

Otro principio es que Dios le da todo aquello que usted desea poseer, aunque sea para su propia destrucción. De allí que recibir algo de Dios, no prueba que Él esté contento con nosotros. Fíjese que Israel siempre tuvo todo lo que necesitó, pero jamás estuvo en la voluntad de Dios; siempre rebelde. Me pregunto yo cuantos ministerios andan operando bajo esta licencia.

(Números 16: 5)= Y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: mañana mostrará Jehová quien es suyo y quien es santo, y hará que se acerque a él; al que escogiere, él lo acercará a sí. (Y esto no es todo. Ante la duda de que no lo hayan entendido bien, se los vuelve a explicar de nuevo en el verso 16)

(16) Después dijo Moisés a Coré; tú y todo tu séquito, poneos en marcha mañana delante de Jehová; tú y ellos, y Aarón; (17) y tomad cada uno su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, Y Aarón, cada uno con su incensario.

(18) Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.

Es decir que: Dios siempre le dará a usted lo que usted pida, aunque eso que usted pide, termine por destruirle. ¿Y como encaja, entonces, el asunto ese de ser perseverante? Encaja en que es de acuerdo con lo que usted está pidiendo. Son dinámicas diferentes. Yo puedo ser muy bueno en esto y muy malo en aquello. Pese a los tantos que creen que pueden hacerlo todo y todo bien.

Hay mucha gente hoy día predicando reforma. Lindos mensajes que atrapan y entusiasman. Pero una gran mayoría llevan más de cinco años predicando reforma y en todo ese tiempo no han reformado nada.

No se olvide ni por un instante, que eso tan especial que se llama discernimiento, comienza en Dios y no en el conocimiento del hombre. Si usted nunca manejó un incensario de oro, le dan uno de cobre muy bien pintado de amarillo y ni cuenta se da…

Cuando nosotros salimos con cambios tremendos, esto es: danza, ruido, ritmo, coreografía, estábamos expresando algo externamente. Ahora, si expresamos algo externamente y todavía no lo entendimos en lo interno, lo único que habremos hecho es cambiar expresiones externas. No se asombre si no ocurre nada. Es que todo sale de nuestros brazos, pero de nuestros corazón no sale nada.

Cuando de su corazón mana la adoración, la danza es espontánea, no coreográfica. Y cuidado que no se trata de criticar la coreografía, que es algo hermoso y digno de verse. De lo que se trata, es de cuando lo externo sustituye a lo interno.

¿Cómo? Simple; la mayoría de nuestra gente que actúa en coreografía, se la pasan mirándose unos a otros para no equivocar el paso. ¿Los ha visto, verdad? Están haciendo eso, nadie está adorando nada.

Están tratando, (Y es muy comprensible), de quedar bien ante el público; es una especie de show. Bien intencionado, pero show al fin. La adoración se ha transformado en música lenta. Y hay mucha gente que canta algunas canciones de adoración con toda su alma porque está enamorada de la melodía, no porque está enamorada del Señor.

(Verso 26)= Y él habló a la congregación, diciendo: apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, (Note que al tratar de hacer esto, usted se convierte en un hombre común), y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.

(Verso 41)= El día siguiente, (Si usted ha seguido la historia, yo quiero que se lo imagine: se acaban de morir doscientos cincuenta y siete hombres, y al otro día, mire:) toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés. (¡Qué bárbaros!) y Aarón, diciendo: vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. (Terminan acusándolo de asesinato, ahora).

(Verso 46)= Y dijo Moisés a Aarón: toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, (¿Qué hizo? Buscar un ministerio verdadero. ¿Para sanar a quien? A todos aquellos que estaban de impostores) y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.

(47) Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, (48) y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad, (¿Quién los salvó? El mismo que estaba siendo perseguido)

(49) Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré. (Si contamos a estos se murieron más de quince mil. Y todo porque a alguien se le ocurrió que debía ser el líder de alabanza en lugar de limitarse a tocar la guitarrita.)

(Números 17: 8)= Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al tabernáculo del testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras.

Usaron la vara de Aarón para determinar quien quería dios que fueran los líderes. De esa vara sacamos cinco principios que le van a venir bien para su ministerio, su casa, su empresa, su empleo y para que pueda operar en ellos como contexto de lo que nosotros llamamos liderazgo.

1)= El verdadero liderazgo produce vida. Siempre produce vida. La vara produce flores.

2)= Cuando hay líderes presentes, hay un orden en la sociedad. Que la vara reverdeciera, trajo el orden a la congregación. El reverdecer de la vara eliminó la murmuración.

3)= Hay facetas en la unción de cada ministerio. Primero reverdece, después echa flores, después arroja renuevos y, finalmente, produce almendras. Yo pregunto: ¿En que etapa de su ministerio está usted? Si usted discierne que dentro de su llamado, en su vida, no comparándose con las vidas de al lado, porque cada uno es diferente, en que etapa está con relación a su destino, si está en el área de reverdecer, entonces no puede haber condena por haber dado frutos. Pero si debo estar ya dando fruto y apenas estoy reverdeciendo, me voy a tener que poner las pilas. Investigue adonde está usted dentro del ciclo de su llamado y ajústese a eso.

El problema que tiene la iglesia es que se la pasa aprendiendo algo que generalmente jamás llega a enseñar. Pasan veinte años, un día se muere y todos dicen: ¡Qué tremendo el hermano! ¡Cuánto aprendió!

En tres años de facultad, usted se estudia a la fuerza decena de libros. Está bien que la Biblia es la suma de sesenta y seis libros, pero lo cierto es que, comparados con los de la facultad, en el armado, se puede decir que es uno. Ahora bien: en toda una vida de creyente, ¿Usted me quiere decir que no alcanza a saber lo más valioso de UN libro?

4)= El ciclo entero de productividad y de éxito, está dentro de cada llamado. Note que en la vara residía todo lo necesario para producir el ciclo completo de vida. Nacer, crecer, dar fruto.

5)= La naturaleza de un verdadero llamado divino siempre opera en contradicción con la naturaleza del ambiente que le rodea. Todo estaba conectado al suelo, menos la vara. Pero lo que reverdeció, ¿Qué fue? La vara. Así nunca habrá excusas.

Que no sé hablar, que soy tímido, que soy nacido en el campo, que no estudié, que soy pobre. ¡Basta! Dios sabe a quien llama y, cuando llama, imparte y le equipa. Este no es un mensaje par dar en seminarios. Lo siento mucho. ES mensaje. Su búsqueda por autoridad divina debe ser sana.

No es conveniente que usted busque tener autoridad sin vivir proceso. Recuerde que la Biblia dice, en más de un lugar, que la rebelión es hechicería y lujuria por el poder. Y todo eso junto, produce uno de los peores cánceres que tiene la fe: la raíz de amargura.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez