Me causa mucha gracia, aunque no es gracioso en absoluto, la forma desaprensiva y hasta pintoresca con la que la mayoría de nosotros hablamos de la creación, de crear o de creatividad. Tenemos una ligereza y una superficialidad que espanta. Porque es notorio que no tenemos conciencia de lo que realmente significa ser un Creador, tal como es Dios, ese Dios en el que decimos y aseguramos creer. Crear, según el diccionario, es, como primera acepción, nada menos que: Producir algo de la nada. ¿Qué te parece? ¿Crees que puedes entenderlo? Aleluya si es así, yo no me atrevo. Te cuento que también es Establecer, Fundar, Idear, Construir y hasta Imaginarse o formarse una imagen en la mente. Todo eso, al unísono y en un solo ser que no podemos ver con nuestros ojos terrenales, es nuestro Dios. Y no me interesa si sabes mucho o poco de Él, si lo conoces o simplemente hablas de Él por costumbre o tradición religiosa. Seas o no seas creyente, lo que es Dios no se modifica. Él creó absolutamente todo lo que estás viendo y también lo que no puedes ver o lo que, incluso, jamás verás.
(Génesis 2: 2) = Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Aquí me voy a meter en problemas y alguien podrá sentirse ofendido. Lo siento, no estoy para caer simpático, estoy para enseñar lo que dice mi biblia. Pedro, un pescador torpe y rudo, escribe por absoluta inspiración del Espíritu Santo, (De otro modo imposible) que para con el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día. Lo has leído, ¿Verdad? Eso es lo que se nos dice. Allá los papas romanos y su ocurrencia de crear un calendario que todavía seguimos y respetamos como si fuera palabra absoluta. Eso nos hizo suponer que la Creación fue en seis días de veinticuatro horas. No lo discuto, pero es pensamiento e imaginación humana, mi biblia dice otra cosa. Y como dice que cuando acabó su trabajo Reposó, y esa palabra en hebreo es shabbat, ahí nomás hubo gente que decretó como día de descanso obligatorio al sábado de la semana creada no por Dios, sino por el papa Gregorio XIII, líder en ese momento de la iglesia Romana.
Y dice que Dios se tomó descanso, de toda la obra que había hecho en la creación. ¿Tienes en claro cuál fue toda esa obra? Exacto. Lo animal, lo vegetal, lo mineral en lo visible para nuestro corto alcance visual. Y lo invisible, que es lo que está bajo tierra y fuera del planeta, en el espacio exterior. Eso fue, en síntesis, la obra de la creación. Y además… (Ezequiel 28: 13) = En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. ¿De quién está hablando? De Lucero, ese hermoso ángel que fue invadido por la maldad y cayó de su status celestial para convertirse en lo que hoy llamamos Satanás. Que te quede claro: Satanás no es el enemigo de Dios, como tantas veces habrás escuchado. Es nuestro enemigo. Dios no tiene enemigos. Satanás fue creado por Él, así que se le sujeta y se le somete como todo el resto de la creación.
Y después entramos en el Nuevo Testamento y encontramos en él varias referencias a la Creación. Marcos 10:6, nos cuenta que Jesús les dijo a los fariseos, en respuesta a un tema de divorcio: pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Es muy singular este pasaje, porque mayoritariamente lo hemos entendido y predicado de un modo, para mi gusto, demasiado superficial. Cuando dice que, en el principio de la creación, no te está diciendo que fue en el comienzo o en el inicio, que es lo que en mayoría entendimos. La palabra griega del original se inclina más a modelo, patrón o diseño que a algo temporal. En idioma de eternidad, no hay principio ni fin, todo siempre ES. Y Dios es eterno. Luego, dice que los hizo varón y hembra. En realidad, lo que dice es macho y hembra, eso es lo correcto, pero somos tan religiosos y moraloides que esa palabra, macho, nos suena a algo sexual en el ámbito humano. ¡Ay de aquellos monjes traductores que pensaron que alguien se iba a pervertir por decir la palabra macho! Pregunto: Cuándo hablamos de animales mamíferos, ¿No? Sencillamente ridículo.
Por otra parte, creo que tanto en el mismo Génesis como aquí en este texto, queda muy claro que solamente existen dos géneros definidos en el diseño divino para la raza humana: macho y hembra. No hay escalas intermedias ni estados neutros que hagan pensar en una tercera manera de ejercer sexualidad. Pregunto a quien quiera responder: ¿Tú crees que el Dios Todopoderoso, creador del cielo, la tierra y todo el universo, no tenía poder para crear un sexo intermedio entre macho y hembra si así lo hubiera deseado? Algo no se entendió bien en este tema. Resulta obvio que en el mundo incrédulo eso sea moneda corriente y no sólo aceptada, sino también defendida, promocionada y hasta obligada a aceptar por presión mediática. Pero nosotros no podemos equivocarnos porque sabemos la verdad tal como es, aunque hay que aclarar que eso no nos convierte en jueces de nadie, que conste, pero tampoco en cómplices. Que también conste.
Y, finalmente, en este jugoso pasaje, está a la vista la explicación y la causa por la cual anteriormente, cuando hablé de creación y mencioné lo animal, lo vegetal y lo mineral, no dije nada de lo humano. Porque en ningún lugar la palabra dice que el hombre fue creado, sino que dice que fue formado y como aquí, sencillamente hecho. Cómo, no lo sé, con qué maniobras, tampoco, pero lo cierto es que Dios tomó tierra, o polvo, como se le llama, lo mezcló con agua (Somos un 70 por ciento de agua) y formó un ser de barro inanimado, al que podríamos llamar carne y huesos. Cuando estuvo terminado, simplemente sopló en su nariz aliento de vida, (Le puso un espíritu humano) y recién allí el hombre fue un ser viviente. Luego, de su costado, extrajo una parte de ese hombre y con eso, le hizo una mujer. A ella también le sopló en su nariz aliento de vida y fue un ser viviente que se unió al otro. Dios creó los cielos, la tierra, el universo, pero tomando distintos elementos, formó la conformación química del óvulo femenino y el esperma masculino para, con la fusión de ellos dos, crear seres inanimados de carne y hueso, a los cuales Él, uno por uno, les insuflaría en sus naricitas aliento de vida para que, transcurrido nueve meses, sean seres vivientes.
(Romanos 8: 16-19) = El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Ya lo sabes, pero es bueno recordarlo. Sabes que eres hijo de Dios porque Su Espíritu se lo ha testificado a tu espíritu, no porque algún hombre te lo haya dicho. Ser coheredero con Cristo, es estar en su mismo nivel, sólo con su prioridad por ser primogénito. Padecer conjuntamente con Él, te traerá esa gloria que es profetizada. Y en esas condiciones será cuando, como hijos de Dios, nos manifestaremos (Esto es: declararemos, comunicaremos) al mundo con unción, poder y victoria. Hasta los animales, los árboles, la vegetación y las rocas minerales serán bendecidas. Porque dice que TODA la creación aguarda eso.
(20-23) = Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. La creación de Dios fue sujetada a vanidad por causa de las tentaciones de Satanás, la serpiente antigua, hoy gran dragón, que sólo ostenta poder en su boca mentirosa. Pero se profetiza que esa esclavitud dejará de ser y dará paso a la libertad a partir de la victoria y manifestación de los hijos genuinos del Dios Altísimo. TODA la creación entrará en vanidad, vegetales, animales, todo. Y todos ellos también gemirán, al mismo tiempo que los hombres y sufrirán sus mismos dolores, comparados con los de parto, porque una vez que den paso al nacimiento de una vida en Luz, esos dolores serán olvidados.
Hace muy pocos minutos te dije que la Palabra dice que el hombre fue hecho o formado, no creado. Sin embargo, todos nosotros nos consideramos parte de esa creación, y parte valiosa e importante. ¿Sabes por qué? Pablo se lo explica a los Gálatas, como lo vemos en el capítulo 6 y versos 12 al 15: Todos los que quieren agradar en la carne, estos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Al idioma y al tiempo presente, lo que nos dice es que todos los que quieren sostener sus famas o prestigios de hombres de Dios, van a obligarnos a cumplir con todos los estatutos, ordenanzas y ritos que les marca su religión, porque de ese modo podremos evadir el sufrimiento de la cruz de Cristo.
Sin embargo, luego añade algo que ya sabemos porque cada uno de nosotros tiene que haberlo visto con sus propios ojos, no menos de diez veces. Todos aquellos que nos obliga n bajo amenaza de expulsión a cumplir con todo ese reglamento religioso, en su gran mayoría, no lo cumplen ni ellos mismos. Sólo desean ser obedecidos para sentir el agradable sabor del poder de sus voluntades sobre las nuestras. Tú deberás imitar a Pablo, cuando dice que en lo único que cada uno de nosotros puede gloriarse, es en la cruz de Cristo, ya que en ese instante todos nosotros fuimos crucificados conjuntamente con Él a todo el mundo y, al mismo tiempo, todo el mundo a nosotros. Y si quieres una hermosa paráfrasis final, te la dejo: En Cristo Jesús no vale nada la religión ni los sacrificios de la carne. Dice que lo único que vale en Cristo, es la nueva creación que somos a partir de nuestra redención. Aquí lo tienes. Fuimos hechos, formados, pero en ese estado caímos y fuimos condenados. Cristo en la cruz, pagó esa condena e hizo de nosotros, ahora sí, una Creación de Dios nueva, nada menos que en Él.
Allí es donde nace ese rótulo que a muchos les gusta utilizar y a otros les llega a sonar como blasfemia, y es el llamar a Jesús el Cristo, como nuestro hermano mayor. Pablo se los muestra con absoluta claridad a los Colosenses, cuando en el primer capítulo de su carta y en lo que para nosotros son los versos 15 al 20, les dice: Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Que quede claro. Pablo no niega la calidad de unigénito de Dios que ostenta Jesucristo, pero resalta con precisión que, en lo referente a esta nueva creación por redención y restauración del hombre, el Señor es el primogénito. Detrás de Él, todos los que hoy nos consideramos hijos de Dios. Pero Él es el mayor, el primogénito, y cabeza de la iglesia, así es que todos nosotros, los menores, en obediencia, sujetos a Él. Dice que todas las cosas que hay en cielos y tierra, visibles o invisibles, fueron creadas EN ÉL. Cuidado, no dice POR Él o CON Él, dice EN EL. La gramática explica más que bien las diferencias entre estas preposiciones, pero yo elijo enseñarlas con ejemplos más rudimentarios, pero conocidos. Si todo hubiera sido creado CON Él, eso significaría que Él era acompañante, copartícipe. Si hubieran sido creadas POR Él, podría tomarse como que fue con su poder unilateral o que se hizo en su honor. Al decir que fue EN Él, lo que muestra es que el creador estaba dentro mismo de su estructura espiritual, unidos, fusionados, siendo uno en dos…o en tres, si quieres sumar al Espíritu.
Él es antes de todas las cosas. ¿Y que son “todas las cosas”? Todo lo que estás viendo, oliendo, palpando, oyendo o saboreando. Todo lo que es invisible porque es espiritual, porque está muy arriba en el universo cósmico o lo que está en el interior de la tierra, donde no tienes acceso. Está claro. Antes que todo eso existiera, Cristo, El Verbo, el Hijo, ya era. ¿No lo entiendes? Ánimo, no eres el único, pero no le hace. Dios lo dice y yo lo acepto y lo creo. Pero luego dice lo más grandioso e ignorado de toda la creación: que todo eso que te mencioné, subsiste, vive, es actual, se mueve y tiene dinámica EN Él. Es decir que, el hombre sin Cristo, es un paria que ni siquiera es considerado como parte de esta nueva creación. Sigue siendo de la anterior, de la primera, pero como ya fue juzgado y condenado y no echó mano del Gran abogado, su sentencia será ejecutada y su fin y futuro estará lejos de la eternidad divina. Así de simple. Así de dramático. Así de peligroso. ¿Qué tal si se lo cuentas a tu vecino? ¿Ese que vive borracho de juerga en juerga y dice a quien quiera oírlo que lo hace porque la vida es corta y hay que saberla vivir?
No concluye allí el mensaje creacional de Pablo a Colosas, porque redondea su idea a partir del verso 21 y hasta el 23 cuando dice: Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro. Este texto es una prueba irrefutable que todo lo que gira alrededor del Reino de Dios y de nuestra presencia o participación en él, siempre es condicional. A mí se me ocurre parafrasear este pasaje con un idioma más de la calle, popular, cotidiano. Y sale así:
Antes, ustedes estaban tan lejos de Dios que ni lo veían, ni oían, ni creían ni tenían en cuenta. Pero igualmente, y porque el que con Él no recoge, desparrama, igualmente ya eran sus enemigos, pues no sólo pensaban, sino que directamente también hacían lo malo. Sin embargo, ahora Dios los ha hecho sus amigos íntimos, sola y únicamente por medio de la muerte de su Hijo, a quien le permitió hacerse hombre justamente con esa finalidad. Dios lo hizo así para que ustedes pudieran presentarse ante él sin pecado y libres de culpa. ¿Qué te parece este maravilloso regalo? ¡Sensacional! ¿Verdad? A mí también, pero…ahora escucha esto: Pero esto será así, solo si mantienen su confianza en Cristo y siguen creyendo en lo que nos promete el mensaje de las buenas noticias. Este mensaje ya ha sido anunciado largamente por todo el mundo, pero yo no soy ningún baluarte ni figura especial en él, yo apenas colaboro anunciándolo. Eso es ser ministro, no esas estrellas resplandecientes que estamos acostumbrados a ver. Esos son los que yo llamo mini astros, porque para astros no tienen el talento suficiente y terminan siendo pequeños, casi invisibles, y para ministros, también.
Lo que está escrito después, corrobora lo dicho y lo amplía a un espectro más amplio. La carta a los Hebreos, en el capítulo 9 y en los versos 9 al 12, es un ejemplo: Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Queda claro: ningún sacrificio humano puede perfeccionar a nadie. Sólo Cristo, es decir el Ungido de Dios y por su sangre, puede lograr eso. Él es el tabernáculo viviente, no de la creación original, sino de la nueva y vigente que se inició en la cruz.
Santiago, desde su carta, tiene una visión más panorámica y hasta social de esto. Cuando habla de las barbaridades que podemos cometer con nuestro hablar, con nuestra lengua, dice en 3: 5-6: Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Se h a enseñado tanto respecto al chisme, a la murmuración, a la mentira y al alarde insostenible que no vale la pena añadirle demasiado. Sólo entender, que cuando dice que inflama la rueda de la creación, está refiriéndose según los originales a los efectos nocivos del hablar en contra de la voluntad de Dios, (Equivalente a mal-decir), en el circuito dinámico de la vida de todo lo creado. Por eso le llama Rueda, porque es algo que gira, que está en movimiento permanente. Toda la Creación, y mucho más la nueva Creación, no es algo estático, sino que se mueve, avanza, muta y se reconvierte a diario. Imposible entender esto desde la teología tradicional.
Finalmente, cuando en el libro de Apocalipsis vemos lo que se le escribe a las siete iglesias, bien vale tomar como base sustancial la que corresponde a Laodicea. ¿Por qué razón? Lo verás ahora: (Apocalipsis 3: 14-21) = Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: (Atención con esto. Lo que vas a leer, es nada menos que el Principio, el Patrón, el Molde, el Croquis, el Diseño de la Creación) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Si por tibio Dios te vomita de Su boca, eso significa que hasta el momento mismo de mostrarte tibio, todavía estabas en Su boca) Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (Esta es la exacta visión divina para con todo el tremendo poder terrenal que ostentan los que manejan gobiernos, economías y personas a partir de lo que pueden hacer moviendo sus inmensas fortunas. Esto se llama JUSTICIA.)
Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. (Traducido al idioma terrenal en el que tú y yo vivimos, esto es: busca ser lleno del Espíritu Santo, que es el símbolo del Fuego santo. Mantén tu conducta moral intachable, para que al ver esa blancura el infierno no pueda tocarte. Tu desnudez tiene que ver con tu indefensión y vulnerabilidad, lo mismo que lo anterior. Y ungir tus ojos con ese elemento para ayuda visual, es bregar y pelear para acceder a Revelación.)Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. (Castigo aquí es disciplina, y es una bendición que Dios haga eso con nosotros, que somos los que Él ama. A los demás no les enviará nada, pero tampoco en la Eternidad. Están librados a su propia suerte, lo que equivale a decir que son patrimonio de las tinieblas. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
La Creación tuvo sus límites cuando Adán transgredió sus principios. La Nueva Creación en Jesucristo, también los tiene. Tu vives en una residencia protegida de todos los males e inclemencias. Esa vivienda tiene una sola puerta. Quizás tengas llamados a ella durante muchas ocasiones, pero presta mucha atención a esto: la llave para abrir esa puerta, está del lado de adentro de tu vivienda. Eso significa que tú eres quien abre o no esa puerta, según decidas. Si se la abres al infierno, cediendo a tentaciones o a alguna otra forma de pecado, entrarán uno y mil demonios a tu casa. Si se la abres al Señor, Él entrará y hará contigo todo lo que dice este texto. La nueva Creación eres tú, independientemente de la iglesia, sus líderes y hasta de tus hermanos en la fe. Tú decides qué harás en la eternidad, y nadie podrá cambiar esa decisión, porque tu voluntad será respetada hasta el fin.