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La clave está en los Salmos

No hace mucho tiempo el Señor me llevó a dar una palabra de exhortación a la responsabilidad. Obviamente, en aquel estudio quedó muy claro que esa amonestación no iba dirigida a un mundo secular, incrédulo y pecador, sino a congregaciones pobladas de hombres y mujeres que se dicen creyentes, que aspiran a servir al Señor y a su iglesia.

Hoy será el tiempo de ampliar ese concepto al espectro gubernamental y social. Pero una vez más, no tendrá al mundo como destinatario, sino a hijos de Dios. Hijos de Dios que han tenido la posibilidad de llegar a la función pública o a cargos jerárquicos en instituciones emparentadas con la iglesia desde el punto de vista organizativo y nominal. El salmo 101 es considerado por muchos como el salmo de David que más define a un verdadero "voto profesional", debido a que se describe la forma como debe comportarse un funcionario público. Para un mejor entendimiento y una mejor interpretación de tantos que no han podido adquirirla y ampliar su comprensión de las cosas, voy a transcribir cada verso en la versión clásica de nuestra Biblia de todos los días y luego lo voy a ampliar conforme a la Nueva Versión Internacional, que como la mayoría sabe, es la versión que ha sido traducida directamente de los originales al español, al castellano, sin pasar por el inglés como ha ocurrido con las otras.

(Salmo 101: 1)= Misericordia y juicio cantaré; a tí cantaré yo, oh Jehová. ( El que está hablando es David, rey de Israel, pero tipología de Cristo. Palabra de Dios, en suma. La otra traducción, dice: Quiero cantar al amor y a la justicia: quiero Señor, cantarte salmos. Fíjese que a esto ya se lo lee en el salmo 89, que no es de David sino de Etán ezraita, cuando en su verso 1, dice: Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca. (El salmo es una oración que incluye alabanza, cantada. Y no es casual. Dicen algunas palabras apostólicas y proféticas, que el cambio, la reforma que sacudirá a la iglesia en este tiempo, vendrá con una punta de lanza que ya tuvo el despertamiento de los años 90: a partir de las canciones, de la música, de los salmistas, de la oración y de la alabanza. Es decir: los salmos. De allí que, La Clave está en los Salmos)

(2) Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. (Según la NVI) Quiero triunfar en el camino de perfección: ¿Cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón.

Primero hay que escudriñar la palabra CAMINO, que además de su sentido primario, en el lenguaje bíblico, este término alude simbólicamente a la conducta y voluntad divinas y humanas, así como a sus métodos, hábitos, actitudes y propósitos. En segundo término, dice que debemos entenderlo para triunfar en la perfección. Usted sabe muy bien que, en el idioma bíblico, perfección, no significa lo que normalmente significa para nosotros en el idioma castellano: sin errores. Perfección, según la Biblia, es Madurez. La estatura del varón maduro. La madurez de Cristo. Sed maduros. Bueno; todo eso tendrá como resultado, algo muy particular: el comportamiento del hombre en su casa. Ahora bien: ¿De qué casa habla?

En 1 Samuel 18:14, se cuenta que: David se conducía prudentemente, (O sea: con madurez) en todos sus asuntos y, (Como consecuencia de todo eso) Jehová estaba con él. En 1 Reyes 9:4 y 5, sobre el mismo tema, leemos: Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: no faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel.

Es decir que cuando habla del comportamiento del hombre en su casa se refiere, en primera instancia, a su casa particular, porque a Dios siempre le interesará su familia, pero el énfasis mayor será para con su casa. ¿Y cuál es su casa? ¿Adónde está? Olvide el templo, es usted. El comportamiento que usted tenga en todo lo que usted haga. Integridad.

(3) No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. (Nueva Versión Internacional) No me pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrán nada que ver conmigo.

Aquí hay encerrado un principio que indispensable tener en cuenta para hacer cualquier tarea para el reino de Dios: la Justicia. Es simple y concreto: donde se cometa o se permita una injusticia, no está Dios. ¿Le dice algo especial esto? Tómelo. Ninguna meta de ninguna autoridad cristiana podrá tener visos de perversidad ante la palabra. Quiero decir que no podrá torcerse del objetivo de Dios. Cualquier otra cosa, no es Dios. Porque, -dice-, aborrece la obra de los que se desvían, se pervierten. Y dice más: hagan las obras más impactantes que hagan; hagan las oraciones más emotivas y guerreras que hagan, tengan los tiempos de alabanza y adoración a mi nombre más prolongadas, profesionales y exquisitas que tengan, posean las congregaciones más ágiles y dinámicas que posean, no se acercarán a mí. No tendrán nada que ver conmigo. ¿No habrá en algún lugar del mundo, alguna congregación que, pese a todo su oropel, no tenga nada que ver con el Señor?

En Deuteronomio 15:9 y en medio de la exposición de un tema relacionado con la generosidad hacia los pobres, dice: Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado. El salmo 40 amplía el concepto. El propio David escribe: Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

Esto es rigurosamente cierto. Hay muchos siervos fieles y hasta ungidos, que han perdido su posición espiritual a partir de haber puesto sus ojos en otros que operan con métodos novedosos, pero en su provecho personal, y han comenzado a imitarlos. Es una tentación a la que los hombres de Dios están expuestos: ¿Ser exitosos como Dios dice y nadie se da cuenta, o ser exitoso como al hombre le parece bueno y recibir el aplauso de la gente?

Mira: Como pueblo santo que somos, no que debemos ser, es mucho mejor no mirar ni pensar en cosas que no son propias de una vida separada para servir a Dios y a sus propósitos. Tienes que cuidar tus ojos celosamente, ya que tu vida interior, que es la que verdaderamente está expuesta ante los ojos de Dios, se afecta notablemente con las cosas en que centras tu atención. ¿No oíste que fue dicho que la fe viene por el oír? Por lo tanto, en lo que tú oigas la mayor parte de tu tiempo, en eso estará depositada tu fe. Justicia. No te olvides que la palabra INJUSTICIA, en hebreo, es la palabra BELIAL. Este es un término que en el Antiguo Testamento se usa generalmente en sentido abstracto y no como nombre propio. Se refiere a lo malo y perverso. En los rollos del Mar Muerto se refiere a los enemigos satánicos de la comunidad. Es sinónimo de Satanás. ¿Entiendes ahora por qué donde hay injusticia Dios no está?

(4) Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. (Según la otra versión) Alejaré de mí toda intención perversa; no tendrá cabida en mí la maldad.

Esto no necesita demasiada ampliación. Quien quiera que suponga que podrá trabajar para la iglesia del Señor con intenciones torcidas o desviadas, no interesa qué éxito popular temporario pueda tener, finalmente, será separado del cuerpo y entregado a Satanás para la destrucción de la carne, en razón de perseguirse su restauración. Proverbios 11:20, al respecto, dice: Abominación son a Jehová los perversos de corazón; mas los perfectos, (Es decir: los maduros) de camino, le son agradables. Acota aquí el escritor que el perverso no solamente se busca y encuentra problemas por ley natural, sino que también suscita la ira de Dios.

(5) Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

Siempre me hice la misma pregunta. Entiendo que en los gobiernos humanos, seculares, incrédulos, totalmente apartados de Dios y de toda su palabra, sus fundamentos, sus mandamientos, exista una vanidad y una soberbia inexplicable y no sostenida por nada concreto. Es la ignorancia y la ceguera del hombre sin Cristo y, con enorme misericordia, deberemos entenderle, no agredirle, soportarle con paciencia y tratar de ganarle con la predicación abierta y testimonial del evangelio del reino. Lo que no me entra en la cabeza de ninguna manera es como esa misma vanidad y esa misma soberbia puede existir dentro de congregaciones que dicen servir al Dios justo y omnipotente, y mucho menos si se da precisamente en sus líderes. La otra versión es mucho más clara todavía, y le agrega condimentos que no nos son ajenos: Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre; al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré.

Esto, aunque no lo creas, me ministra personalmente. Porque hay mucha gente de la llamada anónima y muchos otros de los llamados importantes dentro del pueblo de Dios en mi propia ciudad, que no comparten en absoluto este mensaje y que tienen, obviamente, una opinión negativa de mí; opinión que no dudan en expresar abiertamente ante quienes llegan y mencionan estas cosas. Y está bien. Me atrevo a pensar que no serán pocos los casos donde puedan tener algún porcentaje mayor o menor de razón. Soy sólo y apenas un hombre y es natural que pueda equivocarme. Pero ¿Saben cuál es mi único reaseguro? Que nunca nadie me lo ha dicho a mí, personalmente, cara a cara y con la disposición de salvarme de un error si así fuera. Eso los coloca inexorablemente en el área de calumniadores. Entonces no me preocupa: Él los hará callar para siempre. Amén.

Cincuenta y un salmos más atrás, concretamente en el número 50 y versos 20 y 21, y en el marco de un canto de Asaf a un Dios justo, leemos: Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. Por lo que podemos ver. Dios ha presentado los cargos y ha dictado el veredicto de culpable. En un contexto parecido, Salomón escribe en el Proverbio 6:16 y 17: Seis cosas aborrece Jehová; y aun siete abomina su alma: (N1) los ojos altivos, (N2) la lengua mentirosa (N3) las manos derramadoras de sangre inocente, (N4) el corazón que maquina pensamientos inicuos, (N5) los pies presurosos para correr al mal, (N6) el testigo falso que habla mentiras y, (N7) el que siembra discordia entre hermanos. Pregunto: ¿Cómo hará el brujo que vive en la otra cuadra para venir y lograr sembrar discordia entre nosotros? ¿Tanto será su poder satánico? Basta hermano. Basta de corporativismo religioso y demagogia barata con barniz eclesiástico. ¿Sabe lo que es corporativismo? Pensar que todos los que están dentro de un templo son evangélicos creyentes y que, por consecuencia, no hay ninguno que sea capaz de hacer algo malo. Hablemos claro: el que puede sembrar discordia entre los hermanos de la iglesia, está adentro de esa misma congregación. ¡Disciérnalo! ¡Descúbralo!

(6) Mis ojos pondré sobre los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, este me servirá.

Vamos por partes; porque este verso es una especie de llave, de clave de ingreso a otras dimensiones espirituales. ¿Puede David, un rey, pero sólo un hombre al fin, decir que todos los fieles de la tierra estarán con él? Supongamos por un instante, haciendo fantasía de ciencia-ficción, que sí. Pro luego dice que el que ande en el camino de la perfección, ese le servirá. ¿Podría David conseguir eso, aun con la mejor de sus voluntades? Olvide a David. Está hablando de Cristo, David sólo es el vehículo profético. La NVI dice: Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo: sólo estarán a mi servicio los de conducta intachable. Veamos: ¿Con qué sentido Dios escribiría algo en el libro para que nosotros lo estudiemos a partir de la historia social, cómo funcionaba la corte privada del rey de Israel, si no fuera que ese rey es su propio símbolo, su propia tipología y, obviamente, sus palabras son Su palabra? Si usted Quiere, mírelo como osado, como atrevido, como fantasioso, pero recuerde: la iglesia todavía no terminó la obra porque insistió e insiste en pararse con los pies sobre la tierra y dejar de lado la incertidumbre de lo espiritual que, naturalmente, siempre tendrá origen y manifestación sobrenatural.

Probemos verlo con los ojos de Dios. ¿Cómo dice? Sobre los más importantes pondré mis ojos. No. No dice así. Sobre los que tienen las iglesias más grandes pondré mis ojos. No. Tampoco dice así. Sobre los que llevan un mensaje atractivo por todos los congresos del país o del mundo pondré mis ojos. No. Tampoco así. Dice que sobre los fieles de la tierra. ¿Y cuáles son los fieles? Es simple. ¿Qué es la fidelidad? ¿Qué es la fidelidad, hermana esposa o hermano marido? Tener la garantía total y completa de que su cónyuge: Nº1: No le mentirá ni le engañará. Nº2: No simulará con usted algo que no siente. Nº3: No le fallará ni en lo más mínimo. Nº4: No cometerá adulterio con otro esposo ajeno u otra esposa ajena. Nº5: No tendrá doble mensaje. No le dirá a usted una cosa y a la gente otra. Eso es fidelidad. Elévelo ahora al plano espiritual. No me lo diga. ¿No descubre que sin quererlo, casi inconscientemente, alguna vez le ha sido infiel, aunque más no sea con el pensamiento? Pero tenga ánimo. Dios sí es fiel y además tiene una misericordia que nosotros no podemos ni imaginar. ¿Se acuerda del himno? “Tu fidelidad es grande/ Tu fidelidad, incomparable es”… De allí que Pablo, en su carta a los Romanos 3:34, diga: ¿Pues que, si algunos de ellos han sido incrédulos? (Está hablando de los judíos circuncisos) ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: para que seas justificado en tus palabras cuando fueres juzgado.

La fidelidad es un atributo de Dios que se presenta unido el amor que salva, socorre y perdona. A lo largo de la historia de la salvación, esta fidelidad se revela inmutable. Fiel es Dios que guarda su lealtad a sí mismo, a su palabra dada y al pacto establecido con su pueblo. Esta fidelidad se ha revelado en Jesucristo en quien Dios ha cumplido su palabra. En el Nuevo Testamento, el sustantivo FIEL es la palabra griega PISTÓS y tiene ya un significado más técnico, como sinónimo de cristiano. De allí que el idioma popular, cuando habla de iglesia, a la gente que está dentro de ellas, se les llama fieles o feligresía. Pero eso dice y piensa el mundo secular. Usted no puede ignorar la verdad y tomar este pensamiento como pensamiento de Dios. Fiel es aquel que es fiel, no otro que hace como que lo es, ¿Está claro?

(7) No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

La Nueva Versión Internacional lo dice con otras palabras que significan lo mismo, pero que sirven de respaldo para un mejor entendimiento. Dice: Jamás habitará bajo mi techo nadie que practique el engaño; jamás prevalecerá en mi presencia nadie que hable con falsedad.

Tal como lo señala esta traducción, el fraude es un engaño. Entonces su interpretación somera, superficial y rápida, es muy liviana. Entendemos que nadie que ejerza algún tipo de engaño puede ministrar nada en la casa del Señor porque eso se llama fraude. Ahora bien: ¿Cuántos tipos de fraude existen y se pueden cometer dentro de una congregación? Seguramente, la mayoría va a pensar en cosas materiales. Usar mal los dineros de la congregación, quedarse para sí con la ofrenda del Señor y meter mercadería en la iglesia vendiendo cosas sagradas y santas a precios módicos. Bueno, esto sucede y nadie lo desconoce, pero no en todas partes y menos como único fraude. Fraude, ya quedó dicho, es sinónimo de engaño. Y engaño no es sólo algo que sucede en sus bolsillos, sino que puede ramificarse, incluso, hasta en lo espiritual. ¿Qué es cuando alguien le dice al pueblo que no estudie, que no se esfuerce en trabajar, que no se compre ni una casa ni un auto, que no tengan ningún confort, que no vale la pena porque Cristo viene ya? Doctrinalmente, conforma a los postulados de ciertas denominaciones, una posición, una tesis, una interpretación. Bíblicamente un severo error por interpretar palabras fuera del contexto. La Biblia dice: “será predicado este evangelio hasta el último confín de la tierra Y ENTONCES, vendrá el fin”. ¿Esto se ha cumplido ya? Socialmente, esto es una castración de gente condenada a no tener futuro y, espiritualmente, un fraude.

Después dice que el que habla mentiras no va a prevalecer. ¿Esto es lo que realmente hemos visto dentro de las diferentes congregaciones o, por el contrario, algunos hermanos levantados a ciertos liderazgos han llegado allí como fruto de mentiras, especialmente sobre otros candidatos al mismo cargo?

¿Qué es una mentira? Una manifestación contraria a la verdad, cuya esencia, -escuche-, es el engaño, el fraude, y cuya gravedad se mide según el egoísmo o la maldad que encierre. Atención que no siempre una mentira es una contraposición total a una verdad. A veces, una media verdad también lo es, porque si de algo solamente la mitad es auténtica verdad, la otra mitad será, irremediablemente, mentira. La cultura religiosa tradicional inventó un término que no existe en ninguna Biblia y que, naturalmente, no viene de Dios: La Mentira Piadosa. Piense: ¿Cómo podrá ser “piadosa”, que se traduce “espiritual”, una mentira?

Es que le decimos piadosa porque es comprensiva, por amor al prójimo. Si un hombre nos pregunta si su esposa está en adulterio y nosotros sabemos con certeza que sí lo está, por allí para no herirlo o destruirlo, le decimos que no, que se quede tranquilo, que ella le es fiel. Una mentira piadosa, compasiva, dicha para no lastimar a un hombre, para evitar una tragedia, para tomarnos tiempo para hablar con ella a ver si podemos hacerla desistir de su adulterio, por lástima, por los hijos de ese matrimonio. Todo esto justifica plenamente esa mentira piadosa, no? ¿Y con la palabra que dice que todo el que miente es hijo del padre de mentira que es Satanás, qué hacemos? Detesto el legalismo cruel y hasta despiadado en el que muchas veces hemos caído. Pero le temo igualmente a la permisividad antibíblica. Dios es misericordioso, eso es cierto, pero no al punto de dejar de llamarle pecado al pecado me parece, no?

(Apocalipsis 21: 8)= Pro los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

La otra versión, dice: Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican artes mágicas, los idólatras y todos los mentirosos recibirán etc.etc. Atiende: el mismo texto que dice que los cobardes, miedosos y pusilánimes, los que hacen muchas cosas religiosas pero en el fondo no creen, los asesinos, es decir los que matan de cualquier manera, (No hay muertes legales), los que andan en inmoralidades sexuales. ¿Quién podrá decir qué es inmoral o moral dentro de la sexualidad? La Biblia es clara, pero los hombres han adoptado lo que dice Freud porque es más atractivo y más…progresista.

No discutamos, pero: ¿No será posible que algunas de las actitudes catalogadas como conductas sexuales alternativas o diferentes no puedan encuadrarse, realmente, en inmoralidad sexual? No lo afirmo, lo pregunto. Mejor no hagamos polémicas de hombres. No hagamos acepción de personas ni discriminaciones absurdas. Mejor oremos. A mí me horroriza la pacatería y la moralina hipócrita, pero mucho más me horroriza confundir misericordia con complicidad de pecado. Dios es amor, bondad, compasión y misericordia, pero también es justicia, ese es el punto. Bueno; todos estos, junto con los manipuladores de voluntades ajenas que son los hechiceros y los idólatras, que son los que ponen cualquier cosa delante de Dios irán a parar al lago de azufre y fuego. ¿Y junto con quienes, dice? ¿Con algunos de los que mienten? No. ¿Con los mentirosos, salvo los que apelan a mentiras piadosas? No. Suficiente. Basta. Dice que con TODOS los mentirosos. Y punto. Usted agréguele o sáquele lo que guste. Es su problema.

(8) De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

Aquí hay una definición clara y concreta sobre un hecho puntual, que no deja ni el más mínimo resquicio de duda. Dice que destruirá a todos los impíos de la tierra. ¿Alguno, todavía, querrá interpretar esto relacionado con David o con Israel? ¿Cómo entendemos, entonces, lo de “todos los impíos de la tierra”, si David tenía sólo la jurisdicción de su reino? No es David, hermano; es Dios. Y dice que va a exterminar de su casa (No habla del mundo, habla de la Jerusalén celestial, que es la iglesia) a todos los que hagan iniquidad. ¿Y cuándo será esto? Dice que de mañana. Incomprensible, verdad? Literalmente, imposible de entender y, por consecuencia, sujeto a hipótesis diversas. ¿Se tratará de la segunda venida? ¿Se trata del día del juicio? ¿Se trata de la gran siega? En parte sí y en parte no. ¿Cómo? Esta es la revelación de esta palabra para el tiempo presente:

Está escrito que para Dios, un día es como mil años y mil años como un día, no es así? La iglesia ha entrado en el Tercer Milenio, y ha sido revelado a la iglesia porque muchos de sus siervos lo han recibido, que este es el Tercer día de Dios. Yo un día lo dije con bastante temor, vió? Me llamaron por teléfono impactados algunos. Después lo empecé a oír en gente que venía de cualquier parte y a cada rato. ¡Qué tremendo es Dios! Ahora haga esta comparación con la crucifixión: tres días. El primer día fue el del sufrimiento y el martirio. Así fue el primer milenio. Los leones, el circo romano, los mártires cristianos aserrados, achicharrados, despedazados, despellejados, quemados, colgados. El segundo día fue el de la batalla. Cristo bajó al mismísimo infierno y allí derrotó a Satanás, en su propia morada. A él y a todos sus demonios con él. Así ha sido el segundo milenio que hace poco dejamos atrás. Guerra espiritual, ataques, ocultismo, Nueva Era. Pero el tercer día es el de la resurrección y la victoria. Y en ese día hemos entrado: el Tercer Día de Dios.

Ahora bien: ¿Por dónde comienza un día? Obviamente, por la mañana. ¿Entiende? De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra. De mañana. Hoy es la mañana. Hoy es la madrugada del tercer día. Hoy Dios está empezando a hacerlo. ¿Se caerán líderes importantes? ¡Vamos! ¡No sea resentido! Se caerán los importantes que no son líderes levantados por el Señor, eso sí. ¡Gloria a Dios! ¿Se secarán, dormirán y se cerrarán prestigiosas congregaciones? ¡Gloria a Dios! Si no eran de él. Él está destruyendo, dentro de su casa, todo lo que no tiene nada que ver con él. Tendrán que callar. Mire cómo lo dice la NVI:

Cada mañana reduciré al silencio a todos los impíos que hay en la tierra; extirparé de la ciudad del Señor a todos los malhechores. En Apocalipsis leemos que el gran Dragón, la Bestia, la Serpiente Antigua que se llama diablo y Satanás, tendrá su mayor poder en la boca. Él lo reducirá a silencio. Y conjuntamente con él, todos los que sabiendo o ignorándolo, lo han servido predicando su mensaje de confusión, herejía y error. El salmo 75:10, dice: Quebrantaré todo el poderío de los pecadores, pero el poder del justo será exaltado.

(Salmo 89: 17)= Porque tú eres la gloria de su potencia, y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder. (18) porque Jehová es nuestro escudo y nuestro rey es el Santo de Israel.

(Salmo 148: 14)= Él ha exaltado el poderío de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. En el nombre de Jehová yo las destruiré.

(Salmo 3: 6)= No temeré a diez millones de gente, que pusieren sitio contra mí…

(Salmo 18: 40)= Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruya a los que me aborrecen.

¡Animo varón! ¡Animo mujer! No estoy hablando con ovejas díscolas, rebeldes, conflictivas y resentidas que lo único que quieren es que se caigan los líderes actuales para ocupar sus lugares porque, entienden, ellos sí que saben hacer las cosas. Estoy hablando con muchas, muchísimas ovejas fieles, piadosas, consagradas y ungidas que andan por allí, dispersas, porque en lugar de apacentarlas y protegerlas, los que han sido elegidos para eso, las presionan, las usan y hasta las agraden. A ellas les digo por si les ha quedado alguna duda: La victoria final, es del Dios de los ejércitos. No importa como están las cosas. Este es el Tiempo de victoria. Esta es la mañana del Tercer día de Dios. Así lo dicen los salmos. Y como ha sido dicho en profecía: la Clave está en los salmos.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez