Estudios » Crecimiento

Eliminando Obstáculos Personales

Lamentablemente, debo decir que existen muchos cristianos que verdaderamente han creído que con sólo levantar una mano y pasar al frente en una campaña evangelística, tienen todos sus problemas solucionados. De hecho, al dar ese paso, han solucionado un problema básico y esencial, su futuro de eternidad. Pero les quedan todavía varios pasos para dar si desean, de verdad, tener una vida de victoria.

El mismo Jesús debió batallar contra centenares de obstáculos que se cruzaban en su vida ministerial y cotidiana, vencerlos y sentarse luego sobre esa victoria para declararla a las potestades. Y si eso vivió Él, siendo quien era, ¿Por qué no deberíamos vivirlo nosotros, que sólo somos su continuación en la tierra, su cuerpo visible aquí y ahora?

(Génesis 9: 18) = Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.

(19) Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra.

(20) Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; (21) y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.

(22) Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.

(23) Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.

(24) Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que había hecho su hijo más joven, (25) y dijo: maldito sea Canaán; siervo de siervos será de sus hermanos.

(26) Dijo más: bendito por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo.

(27) Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo.

(28) Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.

(29) Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.

Es notorio aquí, primero, que Cam deshonró a su padre en lo que se ha entendido como un pecado de homosexualidad. De este modo determinó la maldición de Noé, (Que entre paréntesis se transformó en la primera maldición humana de la cual haya registro bíblico), sobre su propia descendencia, (La de Cam). Si bien lo primero que he mencionado se ha discutido bastante, la calidad y alcance de esa maldición parecería corroborar esta posición.

Fueron los descendientes de Cam los que edificaron y poblaron a Sodoma y Gomorra, dos ciudades arrasadas por la ira de Dios por su pecado, fundamentalmente, de homosexualidad. Es por eso que los israelitas al conquistar un pueblo tenían que matar a hombres, mujeres y aun a los bebés, porque, se ent3endía, en estos niños había fruto de iniquidad a partir de aquella maldición.

(Gálatas 3: 23) = Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

(24) De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

(25) Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo.

Esto quiere decir que con Jesús somos libres de toda maldición de la ley. Que Él rompe toda carga de iniquidad que llegaba hasta la tercera y cuarta generación. Hoy podemos romper con esas maldiciones en el poderoso nombre de Jesús. Te ruego que escuches todo lo que se viene con esto en tu mente.

En Génesis 15:16 vemos como Dios no permite la destrucción del amorreo porque la iniquidad de ellos aún no se había completado. Dios le da permiso hasta la tercera y cuarta generación para que se arrepientan, así que lo único que queda es saber cuál será su decisión.

Nosotros tenemos, en nosotros, factores de iniquidad, de nuestros padres, o de los padres de la nación, que afectan la estructura de gobierno. Como ejemplo, puedo decirte que si hubiera un espíritu de concupiscencia, ese será un factor de iniquidad que influirá en nosotros.

Fíjate que en el salmo 51, David dice que fue formado en el vientre de la madre en iniquidad la que luego hizo que cayera en pecado con Betsabé. Lo que sucedía es que él descendía de Rahab, la ramera. Si él no hubiera pecado, esa maldición había sido rota, pero al hacerlo, esa iniquidad cayó sobre Salomón que, ustedes saben, tuvo muchas mujeres y terminó apartándose de Dios.

No toda la Biblia habla de santos. Por eso yo siempre reitero y enseño a riesgo de ser repetitivo, que no todos los nombres bíblicos son aptos, ya sea por ataduras o por maldiciones que deberían cortarse, para poder ponérselos, luego, alegremente a tus hijos.

Un ejemplo: Mara. Significa amargura. No sé cuántas Maras me están escuchando, pero lo mejor que podrían hacer es orar cortando esa maldición. No tienen que cambiarse el nombre, sólo tienen que santificarlo en oración, cortando toda iniquidad que haya en él.

Hoy, nosotros, en  el nombre de Jesucristo de Nazaret, podemos apartar la iniquidad de nosotros mismos, de nuestros hijos, de nuestra nación misma. Cuando la iniquidad es muy fuerte, hay que “abofetearla” con la palabra de Dios. Jesús, luego de cuarenta días de ayuno y batalla, usó la Palabra y perseveró en ella. Tú no debes ceder hasta lograr la victoria.

(Isaías 53: 5) = Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Esa llaga, quiero decirte, no es sólo aplicable a tu salud física; también es factor de santidad para las naciones.

(Génesis 4: 11) = (Dios le está hablando a Caín) Maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

Aquí vemos que la maldición vino a la tierra por causa de un crimen. La historia global nos cuenta que algunas iglesias norteamericanas tenían problemas para desarrollarse, crecer y hasta para alabar a Dios. El Espíritu reveló que la causa era una maldición que pesaba sobre esas zonas a causa de los crímenes cometidos durante las batallas entre indios y blancos.

Cuando se pidió perdón por eso y se rompió con esa maldición, esas iglesias comenzaron a crecer y a multiplicarse. Yo me pregunto cuántas, en mi Argentina, estarán pasando por lo mismo por causa de los tantos crímenes que se han cometido en nuestra historia como nación. La época menos lejana de finales de los setenta y principios de los ochenta y, más allá de cuestiones políticas o ideológicas, los crímenes que en ese marco se cometieron, fueron horrendos. Y no interesa quienes, interesa el hecho, porque el punto es la maldición, no las culpabilidades posteriores.

Hay maldiciones que vienen por causa de la desobediencia. Dentro de lo que conocemos como “guerra espiritual”, existen algunos aspectos que se han implementado, creo que acertadamente, en dirección a descubrir y liquidar esas herencias nefastas. La cartografía espiritual, también llamada “mapeo”, está apuntada a estudiar ciudades, su fundación, sus antecedentes, sus vinculaciones con alguna clase de pecado, etc.

Todo eso ha llevado a que muchos intercesores, bienintencionados, hayan orado y oren en contra de los principados sobre las ciudades. Entonces estos se van. Porque ante el poder de la oración y la cobertura de la sangre de Jesús, los malos espíritus obedecen. A veces mucho más rápidamente que nosotros, los creyentes. Pero se van solamente por un tiempo, porque tienen autoridad legal para habitar por allí por causa del pecado de la ciudad.

Un caso testigo, soy argentino, vivo en Argentina, es la ciudad argentina de Mar del Plata. Para los que no la conocen, es una ciudad turística, balnearia de hermosas playas sobre el Atlántico. Mar del Plata, dice la historia, es una ciudad que fue fundada por piratas. Los piratas, sabemos, eran gente dedicada al robo, al juego, a la bebida, a todos los vicios que se te ocurran, al ocultismo y a la promiscuidad sexual.

Siglo veintiuno. Los argentinos (Y también turistas extranjeros) que hoy visitan Mar del Plata, si son creyentes, pueden mirarla con ojos espirituales. ¿Qué es lo que veríamos? Juego, robo, vicios, promiscuidad sexual. Lo mismo. ¿Será una casualidad? Punto. Lo primero que debe hacerse, como iglesia, es pedir perdón por esos pecados, romper esa maldición en el poderoso nombre de Jesús, nombre que está por sobre todo nombre y decirles, entonces sí, a esas potestades, que ya no tienen más derecho legal para estar allí. Otra.

(Malaquías 3: 6) = Porque yo Jehová no cambio; (Te invito ahora a que digas conmigo: “Tanto en la Creación, como en la época de Jesús, como en 1930, como en este pleno siglo veintiuno, Dios no cambia”.) por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

(7) Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros. (Principio básico: busca a Dios y lo hallarás. Espera sentado que Dios te busque, y morirás sin conocerlo.) ha dicho Jehová de los ejércitos. Más dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? (¡Pueblo ciego y dormido!)

(8) ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? (¡Pueblo duro!) en vuestros diezmos y ofrendas. (¿A cuántos les gusta esta palabra? Pero miren lo que dice después con relación a los que no les gusta)

(9) Malditos sois con maldición, (¿Está claro, no?) porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

(10) Traed (Una parte, pon poquito, lo que sientas, lo que puedas; No.) todos los diezmos al alfolí. (Este verso se divide hacia dos lados. Este “traed todos los diezmos al alfolí”, es para la iglesia. Es mandato. El alfolí es el granero, lugar donde se preserva el alimento.

A ese exacto lugar, es donde el pueblo debe traer sus diezmos, no a una noble institución constituida por hombres notables, y no siempre nobles, ¿Se entiende? Lo que sigue, ahora, es para el liderazgo; para los ancianos, para los pastores, para los maestros, para todos los que se atreven a predicar.)

Y haya alimento en mi casa; (Alimento, palabra, no cursos de moral y buenas costumbres, no filosofías quiméricas y humanas, no psicología “freudiana2 disfrazada de “sanidad interior”, no política religiosa o denominacional; Palabra. Alimento.)

Y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, (Listo. ¿Ya fuiste avaro mucho tiempo? ¿Ya hiciste muchos plazos fijos, cuentas de caja de ahorro, inversiones en dólares, en la bolsa de valores, en acciones? Muy bien; ahora dame a mí lo que a mí me corresponde, y pruébame también en esto, a ver si no te respondo y te bendigo hasta que rebalses. Eso dice.)

Si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Sí; ya sé lo que estás pensando. “Hermano…yo lo quiero mucho…usted me es de bendición, pero…en este asunto, ¡He visto tanta porquería por allí!

He visto a tantos pastores que con los diezmos de la gente… -¡Basta! Todos hemos visto a gente que le roba a Dios, en el banco y en el púlpito. Tú no robes para que no caiga maldición sobre ti y no te encuentres bajo la autoridad de un espíritu de pobreza. Deja que con los que sustraen el precio y con los que roban, haga justicia el mismo Espíritu que hizo justicia con Ananías y Safira).

A este robo lo puede hacer una persona, cualquiera sea su rango en la iglesia. O una nación. ¿Te parece que eran anónimos y vulgares los doce que acompañaban a Jesús? No. Eran líderes, cada uno de ellos. Pero Judas robaba, ¿No? ¡Y tenía la misma autoridad y liderazgo que los otros once!

La maldición vino sobre él y ya sabes cómo terminó. También hay que arrepentirse de eso y por eso. Cuando los ministros o sacerdotes le roban a la gente, eso también trae maldición. Si el dinero que se junta para la obra de Dios no se usa para eso, puede traer una maldición de pobreza.

¿Cuántos creyentes pueden afrontar hoy enfermedades físicas que, si bien no son mortales, sí son molestas y les impiden servir al Señor con libertad? Confían en la sanidad divina y su fe es fuerte, pero no reciben lo que piden y se desesperan. Nunca faltan, en estos casos, antiguos fariseos de traje y corbata que los apuntan con un dedo y les arrojan a la cara que: “tal vez hay algún pecado o desobediencia en su vida y por eso Dios no puede obrar”

Ni quieran imaginarse el daño que eso produce. Si la idea del liderazgo ungido es producir gloria a Dios, con esas opiniones, lo que se consigue mayoritariamente es alabar al diablo. Es verdad que no siempre es sanado el que lo pide y que Dios sabe muy bien lo que hace, pero en estos casos convendría pensar si por alguna casualidad nuestros padres no habrán sido maldecidos.

Si eso hubiera ocurrido y con el principio vigente de la tercera y cuarta generación, esa maldición podría estar afectándolos causando defectos físicos o enfermedades. Esta maldición también se rompe en el poderoso nombre del Señor. De todos modos, lo mejor es, primero, y para no andar arrojando golpes al aire, pedir al Espíritu Santo que de cualquier manea y por cualquier vía que Él desee, te revele si algo así ha ocurrido.

Del mismo modo, todos aquellos que, administrándose con sobriedad, (No hablo de los que se enferman de consumismo y salen a comprarse todo lo que le ofrecen por la TV del “llame ya” aunque no lo necesiten), ven que cada vez que llegan a la cancelación de una deuda razonable por la compra de algún elemento necesario y cree que ya sale a flote, todo empieza otra vez y les parece que nunca van a  dejar esa esclavitud económica.

Es necesario, en ese caso, buscar alguna maldición de pobreza y romperla. Esto, tengo que reiterar, no ampara a los que se enamoran de cualquier baratija y luego se dan cuenta que no les alcanzaba el presupuesto para comprarla. Esto ampara la real promesa de Dios que es: satisfacer tus necesidades y de ninguna manera tus caprichos. Siempre tendrás que tener en cuenta que el que pide prestado, se convierte en esclavo del que presta. Válido para los que suponen que van a arreglar sus cosas visitando a un prestamista usurero, como a los que se meten en créditos humillantes o manejan sus tarjetas de crédito sin responsabilidad.

Además, si sabes que hubo pecado de idolatría en tu familia o en ti mismo antes de conocer a Cristo, (Algo que es muy frecuenta y habitual en nuestros pueblos americanos), eso trae maldición y se debe arrepentir, pedir perdón por ese pecado específico y luego romper esa maldición en el nombre de Jesucristo de Nazaret.

Si ha existido pecado de adulterio en tu familia o en tu vida, hay que seguir el mismo camino, ya que ese pecado también es causa para que la maldición te alcance. Confesar, arrepentirse, pedir perdón, y luego romper en oración, esa es la hoja de ruta.

La maldición del hijo bastardo que está en Deuteronomio 23, se manifiesta cuando hay en una familia hijos ilegítimos. Sabido es que es mucha la gente que llega a Cristo en esas condiciones y que de ninguna manera el amor de Dios habrá de marginar a nadie con corazón recto y fidelidad sincera, porque Dios no hace acepción de personas. A veces es la iglesia la que sí las hace.

En lo posible hay que limpiar esa situación. Hay concubinatos que llegan a Cristo en esas condiciones después de veinte años de unión porque por alguna razón no pueden cambiar ese estado, pero también hay otros que no tienen impedimento para poner sus cosas en orden y simplemente no desean hacerlo. Dios lo sabe. Él es el que conoce nuestros corazones y actitudes externas jamás podrán engañarlo. Después de todo esto, rompes esa maldición en el nombre de Jesús y ese hijo y esa familia habrán de quedar libres de una maldición eventual porque su puerta de entrada habrá sido cerrada.

Si malo es el pecado de “irse a vivir en pareja”, conque hoy muchos jóvenes reemplazan una unión bendecida por Dios, (Y que conste que no dije “matrimonio”, que es contrato humano en definitiva; dije “unión” porque esa es la palabra que Dios usa en la Biblia para definir esa relación entre el varón y la hembra).

Tan malo como ese pecado es el del legalismo del cual se hace gala en tantas iglesias que, arrogándose una capacidad de juicio y una carencia de misericordia superior a la que Dios mismo muestra, no vacilan en producir verdaderos descalabros familiares en pos de presentar personas que no causen vergüenza a sus hermanos.

En muchísimos casos, los jueces de moral encargados de llevar adelante estas barbaridades, en lo privado dejan algunas cosas a la vista que hacen suponer que algo que un famoso predicador casi aseguró en un mensaje: “Detrás de un gran legalista, generalmente hay un gran corrupto”.

(Éxodo 22: 28) = No injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

Esto habla de rebelión. La rebelión trae maldición. Tú no puedes no estar de acuerdo en alguna cosa en el lugar en donde te congregas. Y hasta puedo aceptarte que ese lugar sea una Babilonia neta y declarada. Si así fuera, entonces vete ya mismo. Pero no murmures, ni agredas, ni difames. Porque sobre esas bases, Dios nunca va a levantar algo luminoso por una razón muy simple: transgrediría su propia ley.

(Deuteronomio 28: 1) = Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

Primero: la voz de Dios, cuando suena, se debe oír ATENTAMENTE. Segundo: después de oírla atentamente, se debe guardar, atesorar y poner por obra, llevarla a la práctica. Ese es el reaseguro de la exaltación que luego Dios hará sobre tu vida.

(Verso 13) = Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedeciereis los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y los cumplas, (14) y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

Nota que la iglesia es cabeza y no cola, como parecería serlo hoy, donde todos los creyentes andan por el mundo como pidiendo permiso y como avergonzados de que los vean entrar a un templo. La iglesia no es subalterna ni dada a prebendas de ningún gobierno humano porque la iglesia está llamada s ser gobierno en las naciones.

Dice que no se apartará ni a diestra (Derecha) ni a siniestra (Izquierda). Además de lo literal que se refiere a senderos, caminos, esto también es válido para lo ideológico. No puede haber una iglesia de extrema derecha, racista, clasista y elitista, ni otra de extrema izquierda, subversiva, populista, promiscua y contraria a postulados de Dios por claro ateísmo.

Lo cierto, concreto y puntual es que, la iglesia no tiene ideología humana que, por mejor intencionada que parezca ser, en el mundo del espíritu no es más que idolatría y, como tal, pecado más que claro. Porque ídolo no es sólo estatua. Ídolo, a veces, es el postulado o manifiesto de tu denominación, por sobre la mismísima palabra de Dios.

(Verso 15) = Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

El principio básico a tener en cuenta aquí, es que por más que te hayas convertido y te la pases en la iglesia día y noche haciendo de todo, si no obedeces lo que Dios demanda de ti, (Que siempre es algo específico, no algo difuso ni confuso), abres una brecha legal para que la maldición e alcance. Desde el verso 16 y hasta el 68, Dios detalla no ya lo que quiere hacer, sino lo que tendrá que hacer si caes en el pecado de la desobediencia.

(16) Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. (O sea: nadie se escapa).

(17) Maldita tu canasta y tu artesa de amasar. (Habla de tu alimentación).

(18) Maldito el fruto de tu vientre, (Tu descendencia) el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. (Tu trabajo)

(19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.

(20) Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.

(21) Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

(22) Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añubio; y te perseguirán hasta que perezcas.

(23) Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.

(24) Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.

(25) Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.

(26) Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.

(27) Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.

(28) Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; (29) y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.

(30) Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa y no habitarás en ella; plantarás viña y no la disfrutarás.

(31) Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.

(32) Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.

Esto de que “serán entregados a otro pueblo”, se refiere a que sus hijos serían vendidos como esclavos por un pueblo extranjero. Desdichadamente ello sucedió debido a la desobediencia de Israel: el reino del norte que cayó en manos de Asiria en el año 721 a. C. y Judá fue conquistado por babilonia en el año 587 a.C. Esto, desde lo histórico.

Desde lo espiritual, hoy está ocurriendo exactamente lo mismo, sólo que la Babilonia de este siglo veintiuno, no es aquella de los jardines colgantes, es una que parece iglesia pero que no lo es, una especie de paralelo diabólico de la iglesia del Señor donde, una gran parte de los creyentes, por falta de conocimiento, se van secando, se van durmiendo y llegarán a morir espiritualmente si no pueden discernirla, batallarla, derrotarla y liberarse.

(33) El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.

(34) Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.

(35) Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta la coronilla, sin que puedas ser curado.

(36) Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.

(37) Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.

(38) Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

(39) Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.

(40) Tendrás olivos en todo tu territorio, más no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.

(41) Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti porque irán en cautiverio.

Esto también fue cierto en lo literal e histórico, pero en el ámbito espiritual sigue siendo vigente, ya que el cautiverio del cual se habla se refiere a tantos hijos de creyentes que están atrapados por las redes del pecado del mundo.

(42) Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.

(43) El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.

(44) Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.

(45) Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos que él te mandó; (46) y serán en ti por señal y maravilla, y en tu descendencia para siempre.

(47) Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, (48) servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.

(49) Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila nación cuya lengua no entiendas; (50) gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; (51) y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.

(52) Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.

Podría seguir leyendo hasta el último versículo de este capítulo y nada cambiaría. Hay un detalle exhaustivo y muy preciso de toda la gama amplia y abarcativa de esta maldición que sobrevendría solamente por no obedecer.

“Está bien, hermano, pero ahora tenemos a Jesucristo en nuestro corazón, es la era de la gracia, la era de la ley fue clavada en la cruz…” Sí, pero la estructura del espíritu de la ley sigue intacta. Todo lo que Cristo es válido y sirve, pero no para aquellos que decidan no obedecer al padre. Si así fuera, la obligación de todo creyente es renunciar a eso, pedir perdón, cortar esa maldición en el nombre de Jesús y declararse libre.

¿Te has sentido representado en algunas de estas cosas que he mencionado en este trabajo? Si fuera así, por favor, no dejes pasar el resto de este día sin romper con todas esas maldiciones que pueden estar operando en tu vida y te impiden, entre otras cosas, establecer una relación de intimidad con Cristo.

Porque dice el verso 58: Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible; Jehová tu Dios, entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas, (Que son tus crisis), y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; y traerás sobre ti todos los males de Egipto. (Que es como decir “del mundo”) delante de los cuales temiste, y no te dejarán.

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

febrero 5, 2016 Néstor Martínez