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El fin del mundo

Desde que alguien leyó en la Biblia, (De la misma manera en que podría haberlo leído en un diario) que después que se vivieran ciertas cosas vendría “El Fin del Mundo”, la sociedad secular comenzó a darle a esta, – según ellos – “profecía apocalíptica”, una variada gama de interpretaciones, acepciones, contenidos y hasta un aire de ciencia-ficción. Lo cierto es que la Biblia dice lo que han dicho que dice, pero obviamente, no de la manera en que se lo explica. Hablemos del fin del mundo con claridad, para que nadie que haya aceptado formar parte del reino de Dios lo ignore y, lo que es peor, lo proclame de manera equivocada.

(1 Juan 2: 15)= No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

(16) Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del padre, sino del mundo.

(17) Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

En principio, habrá que decir que este versículo parece estar en franca y directa contraposición con el clásico Juan 3:16 que dice que: Tanto amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.

¿Cómo es este asunto? ¿Dios amó tanto al mundo que entregó por él a su único Hijo, y después nos deja escrito por medio de otro siervo que no tenemos que amarlo? ¿Se está contradiciendo Dios? ¿Está mal escrita la Biblia? De ninguna manera. Dios no se contradice y la Biblia tampoco, ya que ella contiene su Palabra escrita.

Lo que sucede, es que con frecuencia en las Escrituras, la palabra MUNDO, del griego COSMOS, no significa “planeta” o “gente”, como se puede suponer, sino un plano universal, cósmico. Es decir: SISTEMA. Y en este texto, específicamente, se refiere a esto: al vasto sistema de esta época que Satanás promueve y que existe – y esto es muy importante -, independientes de Dios.

Para evitar esas tantas interpretaciones exclusivamente literales y legalistas en las que tanto pueblo de Dios ha caído, hay que aclarar que esto no sólo consiste en los placeres malos, inmorales y pecaminosos de ese mundo, sino que también se refiere al espíritu de indiferencia y rebelión contra Dios y su revelación, que hay en toda empresa humana que no se haya sometido al señorío de Cristo.

En esta época, Satanás emplea los conceptos del mundo, de la moralidad, de las filosofías, de la psicología, de los deseos de los gobiernos, de la cultura, de la educación, de la ciencia, del arte, de la medicina, de la música, de los sistemas económicos, de las diversiones, de los medios informativos, de las diferentes religiones, de los deportes, de la agricultura, etc., para oponerse a Dios, a su pueblo, a su Palabra y a sus normas de justicia. La Biblia tiene innumerables señales de este accionar maligno.

(Mateo 16: 26)= Porque, ¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

(1 Corintios 2: 12)= Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

(1 Corintios 3: 19)= Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: él prende a los sabios en la astucia de ellos.

(Tito 2: 12)= Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, juta y piadosamente.

Vivimos, sin ir más lejos, en una sociedad que le canta loas a la ciencia y a la medicina. Y está bien porque son grandes adelantos que el hombre ha producido sustentado por Dios, porque: ¿Cuántos saben que todo está bajo su control y que nada se escapa a su ojo? Sin embargo y si se lo permiten, Satanás usará también la profesión médica, por ejemplo, para promover y hasta ejecutar matanzas de niños antes que nazcan, algo que elegantemente y para el debate y la polémica se denomina aborto, pero que si vamos a creer la Palabra que dice que fuimos amados y elegidos antes de la fundación del mundo o desde el vientre de nuestra madre, lisa y llanamente es un ASESINATO. Los atenuantes suelen ser las enfermedades genéticas o las violaciones, pero estas dos cosas también son de origen diabólico y la Palabra dice que Al que está en Cristo, el maligno lo le toca: En nada. Ahora bien; si no está EN Cristo y se le da lugar al diablo… Y un cierto sector de la medicina profesional con su escepticismo, incredulidad, algunas burlas y bastante esoterismo y hasta algún grado de ocultismo con disfraces de métodos alternativos, evidentemente le da lugar.

Otro aspecto es la agricultura. Base de alimentación planeada por Dios para su máxima creación, el hombre. Fíjese si será valiosa que toda la Biblia está escrita en términos de agricultura. Sin embargo y si se le da lugar, Satanás usará la misma agricultura para producir drogas que destruyen la vida. Lo mismo ocurrirá con los sistemas educativos para promover filosofías impías y humanistas centralizadas en el Ego y no en Cristo, y con las diversiones, transformándolas en orgías lascivas y lujuriosas influidas por demonios de sexo y promiscuidad.

Los creyentes tendrán que tener plena conciencia de que detrás de toda empresa humana hay espíritus o poderes que se mueven contra Dios y su Palabra, algunos con más fuerzas que otros.

Y por último, también “el mundo”, o el sistema satánico con que él se rige hoy, abarca a todos los sistemas religiosos inventados por el hombre y a todas las organizaciones e iglesias llamadas “cristianas” que no son bíblicas, sino mundanas, paganas o, lo peor: Tibias. Y quiero aclarar algo muy importante en este punto para que quede bien delineado lo que estoy diciendo: Cuando hablo de iglesias supuestamente “cristianas” que no son bíblicas, incluyo a muchas en las cuales, dentro de sus templos, se lee la Biblia como parte de sus servicios.

Fíjese que en Mateo 4:10, vemos que Jesús le dice a Satanás: Vete, porque escrito está, al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. No le dijo que no le correspondía estar ahí o ejercer su poder; le dijo simplemente que, por más que transitoriamente él tuviera algún tipo de potestad en el mundo. El no le iba a obedecer. Por eso se escribe en Juan 12:31: Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

(Juan 14: 30)= No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

(Juan 16: 11)= Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

(2 Corintios 4: 4)= En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

(1 Juan 5: 19)= Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

Nosotros, ya sea por personalizarlo todo o por no tener un panorama, una visión demasiado clara de cómo funciona un reino, (Porque también Satanás tiene un reino) centralizamos nuestra batalla en él, olvidando que cuenta para sus tropelías con todo un ejército de espíritus malos que le están subordinados y que constituyen una fuerza importante y sobrenaturalmente poderosa, pero que es indispensable saber y esencialmente creer, que no es más poderosa de ninguna manera que el ejército de Jehová, de Cristo, del Dios Todopoderoso. De esto, también hay suficiente base bíblica como para no ponerlo en duda.

(Daniel 10: 13)= Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso delante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.

Es notorio que ese príncipe que se opuso a Daniel era un subordinado de alta jerarquía del reino satánico. También es evidente que Daniel, el hombre, no estaba en condiciones de pelear contra él solo, de allí que recibe la inmediata asistencia de Miguel, un arcángel de Dios, de jerarquía y poder superior al opositor, un espíritu territorial.

Una iglesia que pretendía hacer base en un lugar tendrá que contender, necesariamente, con alguna potestad satánica de la misma naturaleza que pueda haber tomado control y dominio de ese sector geográfico. Y deberá hacerlo tomando control, dominio y autoridad en el nombre de Jesús en la zona, y él enviará arcángeles para garantizar una victoria similar a la que obtuvo Daniel.

(Efesios 6: 12)= Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Este verso es un clásico , un abecé de guerra espiritual. En cada iglesia, seminario, instituto o escuela de enseñanza bíblica donde se hable de demonología, este verso es mencionado, escudriñado y aprendido de memoria. Sin embargo, y por esas cosas que suceden en las mentes de los creyentes, muchos todavía no parecen estar del todo convencidos con respecto a la organización satánica que aquí muestra cuatro claros niveles jerárquicos que es indispensable conocer, así como sus jurisdicciones e influencias: PRINCIPADOS (Naciones) POTESTADES (Regiones, provincias) GOBERNADORES (Ciudades, poblaciones) HUESTES (La tropa, zonas, barrios, personas, familias)

El segundo punto a tener en cuenta: Satanás ha organizado el mundo llamado secular o ateo, o escéptico, con sistemas políticos, culturales, económicos y religiosos que son, por naturaleza, hostiles a Dios y a su pueblo. Jesús, con sus propias palabras, lo dice:

(Juan 7: 7)= No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.

Santiago, desde su carta, también se encarga de avalar el mismo concepto.

(Santiago 4: 4)= ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?

Este verso, tal como se ve, también puntualiza que estos sectores se negarán obcecadamente a someterse a Dios, eligiendo manejarse según sus propias verdades o razonamientos que serán, en definitiva, los que revelen claramente su maldad.

El concepto, en suma, destaca que el mundo y la verdadera iglesia, (No habla del mundo y la “llamada” iglesia; habla del mundo y la VERDADERA iglesia, ya que hay mucho mundo disfrazado de iglesia o, sencillamente, infiltrado dentro de ella) son dos grupos diferentes de personas. El mundo está bajo el dominio de Satanás, en tanto que la verdadera iglesia sólo se somete a Dios. Por eso es que los creyentes, aunque lo habiten, tengan que separarse ideológicamente del mundo.

(Apocalipsis 21: 2)= Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

En el mundo, los creyentes revestimos un carácter de extranjeros, de peregrinos, de gente que estamos en un lugar pero que no pertenecemos a ese lugar.

(Hebreos 11: 13)= Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

(1 Pedro 2: 11)= Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

El principio que rige nuestra forzosa convivencia con babilonia, es: convivir con ella pero sin contaminarnos con ella. Por lo tanto, sea como fuere, y por lo que fuere, no debemos adaptarnos (O sea: convertirnos) al mundo, sino ellos a nosotros.

(Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, (Aquí la palabra es COSMOS, Sistema) sino transformaos (Quiero aclararle que TRANSFORMARSE, es lo opuesto a CONFORMARSE, que significa: Formarse con) por medio de la renovación de vuestro entendimiento, (Lo primero que debe renovarse, hacerse nuevo, es su entendimiento, su mentalidad. Si su objetivo es vivir los próximos cinco años de un modo diferente, usted va a tener que inexorablemente, pensar diferente. De otro modo, jamás lo logrará y no pasará de algún que otro cambio de formas, que por allí puede oler a renovación, pero que no lo es) para que comprobéis (Esto le está diciendo a usted que las cosas de Dios, sí pueden comprobarse) cuál es la buena voluntad de Dios agradable y perfecta.

Así como quedó aclarado que cuando se nos dice que no debemos amar al mundo, no está hablando de hombres y mujeres a los que sí debemos amar, sino al sistema con el cual el mundo incrédulo se conduce: sus valores, sus filosofías, sus conceptos, sus disposiciones. Así también se nos ordena apartarnos de ese mundo, que no significa encerrarnos en monasterios o cajas de cristal, sino no contaminarnos con esas enseñanzas espurias. Y finalmente, vencer a ese mundo, o a ese sistema, implantando primero en nuestras vidas y luego donde quiera que estemos o ministremos, nuestro sistema, que es el sistema de Dios y demostrar que en contra de todo lo que pueda decirse, ese sistema funciona y vence. Como dice Hebreos 1: Amar la justicia y aborrecer la maldad del mundo.

(Gálatas 6: 14)= Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado, y yo al mundo.

Días atrás saludé por teléfono a alguien que cumplía treinta y tres años de edad. Y el Señor me hizo decirle a modo de regalo de cumpleaños de su parte, que si amaba a Cristo, esa era la hora. ¿Hora de crecer, acaso? ¿Hora de madurar, tal vez? ¿Hora de trabajar, quizás?, me preguntó. No, le dije: HORA DE MORIR. Pero no en lo físico, en lo material, sino en lo espiritual. Hora de morir al mundo. De eso habla este texto que termino de leer. Y algo más: también hora de ser rescatados del mundo por la fe.

(Colosenses 1: 13-14)= El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

El amor al mundo, es decir: la afinidad, el afecto, la predilección o la opción por las cosas conforme el mundo las muestra y no como Dios dice que son, profana la comunión con Dios y lleva a la destrucción espiritual. Es imposible amar al mundo y al Padre al mismo tiempo.

Amar al mundo, – reitero -, significa estar entregado a ellos; significa complacerse en lo que ofende a Dios y se opone a él y disfrutar de ello. Ya, en el tiempo de Jesús, el pueblo lo hizo. Ese mismo pueblo al que él había estado sanando y liberando.

(Lucas 23: 35)= Y el pueblo estaba mirando; (A Jesús crucificado) y aún los gobernantes se burlaban de él, diciendo: a otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios.

Por supuesto, ya quedó dicho: el mundo y la tierra, no son sinónimos. Dios no prohíbe que se ame a la tierra creada, con su naturaleza, las montañas, los bosques, etc. Por el contrario. Lo que sí desagrada a Dios es el amor a los sistemas, los valores, los métodos y hasta la supuesta moral y la ética de este sistema aquí llamado mundo. El sistema de Dios es otro, y funciona.

(1 Juan 2: 16)= Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Es increíble como, en un pequeño pasaje, hay encerrada tanta enseñanza de vida. Si leemos con atención, vamos a ver con claridad tres aspectos que, necesariamente, habrá que sacar del texto literal y antiguo aprendido de memoria como tarea de alguna escuelita dominical y llevarlo al hoy, a la actualidad, al tiempo presente y a la escena de un estado de cosas donde el creyente maduro debe batallar y, – obviamente -, vencer.

Aquí nos encontramos con tres aspectos del mundo pecaminoso que crean abierta hostilidad hacia Dios. Los deseos de la carne, es decir: las pasiones del hombre pecador. Esto incluye los deseos impuros y el correr detrás de los placeres pecaminosos y las satisfacciones sensuales. Por ejemplo, la tentación o incitación a la fornicación.

(1 Corintios 6: 18)= Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

Esto, tomado ligeramente tantas veces, ha dado origen a varias recomendaciones. En Filipenses 3, Pablo dice que la única gloria que puede traernos es nuestra vergüenza por el simple acto de pensar sólo en lo terrenal, mientras que Santiago, a su vez, escribe que somos tentados cuando de nuestra propia concupiscencia somos atraídos.

Después dice LA CODICIA DE LOS OJOS. Se refiere, también, a la codicia o el apetito sensual por las cosas atractivas a la vista, pero prohibidas por Dios, incluso el deseo de observar, cuestión aparentemente inofensiva, que proporciona un placer pecaminoso. Éxodo 20:17 puntualiza que no podemos codiciar nada que pertenezca a nuestro prójimo, (Casa, mujer, siervo, criada, buey, asno, nada) cuestión que se revalida en el Nuevo Testamento, en Romanos 7:7.

En la actualidad, esto incluye muy precisa y específicamente el deseo, – no sólo juvenil -, de entretenerse viendo pornografía, (Hoy de muy fácil acceso a través de los servicios de cable, revistas o computadoras merced a los servicios de Internet) Violencia, impiedad o cualquier otra muestra de inmoralidad en el cine, el teatro o la televisión. (Cuidado con los programas supuestamente humorísticos que se exhiben por las diferentes televisiones del planeta).

Y finalmente, LA VANAGLORIA DE LA VIDA. (¡Uf!) Una especie de alarde permanente por lo que se tiene y por lo que se hace. Esto se refiere al espíritu de arrogancia e independencia autosuficiente que no reconoce a Dios como Señor ni a su Palabra como la autoridad suprema. Es el espíritu que se exalta, glorifica y asciende como centro de la vida. Por eso Santiago 4:6 dice que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.

Es indispensable que los creyentes no tengan comunión íntima (Yugo desigual) con los que participan del sistema malo del mundo. No hablo de no amarlos y aislarse, hablo de no contaminarse, de no participar, de no hacerles “pierna” (Expresión gaucha relativa a la complicidad). Muy por el contrario, estamos llamados a condenar en público, su pecado. No participes de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien repréndanlas, les dice Pablo a los Efesios. Tenemos que ser luz y sal para ellos, no uno igual pero religioso en los ratos libres. Y, esencialmente, amarlos y ganarlos para Cristo.

(Judas 22 y 23)= A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne.

Ahora bien: conviene que sepa, que del mundo, el verdadero creyente, sólo experimentará problemas. No pretenda adaptarse para no tenerlos, correrá el riesgo de desobedecer, contaminarse, caerse y lamentarlo amargamente. ¿Qué puede brindarle el mundo? Odios, rencores, resentimientos, injusticias, amarguras, humillaciones, persecuciones y otros tipos de sufrimientos. Valiéndose de las tentaciones del mundo, Satanás hará un esfuerzo incesante por destruir la vida de Dios en los creyentes.

(Juan 16: 1-3)= Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas (¡Cuidado! ¡Lo pueden echar de la iglesia!) y aún viene la hora cuando cualquiera que os mate, (Matar puede ser también abortar ministerios ungidos) pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. (¿Y atención que está hablando de gente que está en la iglesia, no de mundanos inconversos!)

El sistema del mundo es temporal y Dios lo destruirá. Mire que dos escrituras tan diferentes y con tanta unidad a través de los tiempos.

(Daniel 2: 34)= Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamos de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

(Verso 44)= Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.

(2 Tesalonicenses 1: 7)= Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, (8) en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; (9) los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (10) cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)

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enero 1, 2015 Néstor Martínez