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El Día del Disgusto

Estamos viviendo en una época de transición, de mucho conflicto, pero dentro de cada uno de nosotros hay un elemento residente, hay algo que está latente, un ser divino, hay un residuo depositado en su espíritu y se llama: “espíritu pionero”.

Este espíritu pionero, no es otra persona que el Espíritu Santo de Dios. Es imposible que usted no sea pionero si usted tiene viviendo adentro suyo al Espíritu Santo de Dios. Él es Creador. Él es el que hace todas las cosas.

Él es conquistador. Él es el que consume. Él es el que crea. Él es el que sana. Él es el que libera. Él es pionero y usted tiene el Espíritu de Dios. Estamos en un tiempo donde Él quiere guiar su vida como lo que Él es: un conquistador.

Si usted se deja llevar por Él, le guiará a la confrontación. Si se deja llevar por Él, le guiará a bautizarse en un solo cuerpo; le guiará a tumbar toda estructura doctrinal. Él le va a guiar a sanar las diferencias entre el uno y el otro. Si se deja conducir por Él, le va a llevar a vivir un estandarte que juzgue al mundo de pecado.

Estamos viviendo un tiempo muy sobrio en el Espíritu; un tiempo de madurez. El espíritu pionero, nunca se desanima. El pionero no es afectado externamente, siempre es animado desde su interior. Nunca se fortalece con los logros, se fortalece en Dios; es el Espíritu de Dios el que lo va a llevar a usted a la victoria en esta década.

La Palabra dice: ¿Podrán dos caminar unidos si están en desacuerdo? ¿Será que dos en desacuerdo podrán caminar unidos? El mensaje de este tiempo es muy sencillo: es tiempo de estar de acuerdo con la guía del Espíritu, no con las decisiones de la estructura humana.

¿Cómo es posible que dos caminen juntos y no estén de acuerdo? Dios está llamando al cuerpo de Cristo a un nivel donde pueda ser guiado por el Parakletos, por Aquel que fue enviado para dirigirnos en toda verdad, porque Él es pionero y es conquistador.

Es un tiempo de transición para la iglesia. Los últimos tres años de esta década, serán tiempos de transición. El mover carismático, ese Kairos de Dios, ha llegado a un fin en el ámbito espiritual. Por eso se siente como se siente. Porque el mover de este tiempo, ya no va a ser suficiente para tener victoria en este tiempo.

Hay un mover profético, una ola apostólica, un espíritu militante que ha de bautizar a cada creyente; no al cristiano, al creyente. Para que pueda ser uno con aquel que es pionero. Es un tiempo de conquista.

Ya no vamos a ser más un reino peregrino, que está pasando por ahí rumbo a un destino tan lejano que mucha gente ni siquiera entiende adonde está. No somos un reino peregrino, somos un reino que trasciende, un reino que trasciende a todos los reinos del mundo.

(Hebreos 3: 1)= Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión. Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

Noten que Cristo hizo la casa de Dios. No es algo que está construyendo y a lo que usted un día lejano va a llegar, es algo que ya está hecho. La casa de Dios, es la Iglesia. Pero sáquese las telarañas tradicionales de la cabeza; he dicho la iglesia, no he dicho “el templo”.

(Verso 4)= Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir:

Moisés sólo fue siervo y sólo existió como testimonio de lo que se iba a decir. Moisés es sombra, Moisés es tipología; aún con todo lo importante que es Israel, todo el Antiguo Testamento, sus leyes, todas aquellas enseñanzas y ritualismos, no son más que sombra que señala un hecho, una sustancia, que va a cumplirse hoy en usted.

Él fue fiel sobre la casa de Dios, – eso es lo que se nos dice -, sólo como testimonio de lo que se iba a decir.

(Verso 6)= Pero Cristo como hijo sobre su casa, (Una vez más debo decir que ya sé que algunos fruncen su nariz cuando leen que alguien dice que la casa de Dios es la iglesia, porque siguen viendo en esa categoría al templo, al lugar al que semana tras semana concurren) …la cual somos nosotros, (¡Allí lo tiene! ¡Somos nosotros, no el lugar!) …si retenemos, (Me pregunto cuantos hubieran preferido que la Palabra se detuviera allí, con un punto…) …firme hasta el fin la confianza y gloriarnos en la esperanza.

Esta es una ruta de doble mano, con tránsito que circula en dos direcciones. Hay gente que entra y al ratito vuelve y sale…

Dice que Cristo fue fiel sobre la casa de Dios, la cual fuimos nosotros. Cuando el siervo que encontró esta revelación estudió y buscó para ver por qué y de qué manera Cristo fue fiel, vio que no fue por consecuencias secundarias.

El tema no es que alguien tenga un problema de drogas o de alcohol, o de lujuria, o de perversión; no parece este el problema de Cristo. No hay indicios de que Él haya tenido que batallar para ser fiel en su forma de pensar. Hay suficientes evidencias como parea creer que Jesús era un hombre recto.

¿Cuál habrá sido, entonces, la fidelidad de Cristo, que le otorgara el ser declarado Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec?

Lo que Cristo luchó por mantener, – que por poco no mantiene -, era el hacer la voluntad de Dios. En toda la Biblia había una sola voluntad; si me ha visto a mí, ha visto al Padre; el Padre y yo somos uno; yo sólo hago lo que el Padre hace.

Pero llegó un día en que Él dijo: no se haga mi voluntad, sino la suya. Es decir: hubo una batalla, una guerra interna para decidir si hacía lo que el Espíritu de Dios quería hacer, o hacía lo que la carne quería hacer.

Jesús batalló con este problema. Tenía que vencer el deseo de no estar en unidad con el Espíritu de Dios. ¿Podrán dos caminar unidos si no están de acuerdo? ¿Cuántos saben que Cristo venció?

(Hebreos 5: 7)= Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

Su oración fue escuchada no porque andaba quejándose, sino porque tenía temor. Dios no se mueve por necesidad. ¡Oh, si aprendiéramos eso! La necesidad no mueve a Dios. Solamente fe en su respuesta mueve a Dios. ¡Oh, pueblo, si aprendiéramos a orar! Los lamentos no mueven a Dios. Es imposible agradarle sin fe.

(8) Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.

Podríamos asumir que si tuvo que aprender obediencia es porque no nació obediente. Estamos hablando de Cristo.

(9) Y habiendo sido perfeccionado, (Es decir: ¡No era perfecto! Aquí muestra que se debió perfeccionarse. Es muy importante que entendamos la humanidad de Cristo. Hechos dice, en su capítulo 10, que fue ungido del Espíritu Santo. Dios no puede ser ungido, ¿Entiende? Así que tiene que haber sido todo hombre. Es difícil de explicar, pero en el nombre de Jesús, confíe.)

Él luchó con la voluntad de Dios, pero por lo que tenía que luchar, aprendió a obedecer. Nosotros luchamos igual que Él cuando se nos presenta la voluntad de Dios y las otras alternativas. La diferencia entre nosotros y Él, es que Él aprendió con las luchas, mientras que nosotros seguimos peleando las mismas batallas.

No hay nada que saque más de quicio a cualquiera, que ver a una persona con el mismo problema todos los días. Esto es una escuela donde Dios no aplaza a nadie. Usted sigue rindiendo exámenes hasta que un día lo aprueba. Si aprendiéramos lo que tenemos que aprender con cada circunstancia, no volveríamos a tenerla. Él vence la tentación de no hacer la voluntad del Padre.

(Hebreos 3: 7)= Por lo cual, (Esto es: como Cristo fue fiel) …como dice el Espíritu Santo: su oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación.

¡Qué triste es que Dios se disguste con una persona! Pero mucho más lo es que tenga que disgustarse con toda una generación. Estamos hablando corporalmente. Que usted esté de acuerdo o no con este mensaje, no le hace, porque aquí o seguimos todos o, mientras la mitad no siga, andamos mal…

…Y dije: siempre andan vagando en su corazón. (Es decir: sin propósito, sin dirección; sólo van a la iglesia, no SON iglesia. Venimos al templo, pero… ¿Cuál es el propósito de todo este servicio?

…Y no han conocido mis caminos. (En el original, e incluso en la traducción al inglés, este CAMINOS, significa “modus operandis”, metodología, es decir: la forma en que yo trabajo. No es un camino como si lo hubiera trazado para usted.

Conocer los caminos de Dios, es saber como opera Dios. Entender tanto la operación de Dios, que puede usted confiar en ella. Cuando todos andan desesperados porque todo anda mal y no se ve salida, usted sigue confiando porque sabe como va a operar porque conoce sus caminos, sus modos, sus formas.

(11) Por tanto, juré en mi ira: no entrarán en mi reposo.

(8) No endurezcáis vuestros corazones, como la provocación, en el día de la tentación, (Noten que no menciona un tiempo cualquiera. Israel siempre estaba tentando a Dios; se metía en problemas y aullaba y gritaba: “¡¡¡Sácame del problema!!!” Se parece mucho a este tiempo, no?

Hubo un día muy especial: el día de la provocación, el día del disgusto. No hay dos, fue uno. Hubo un día que lo que se hizo fue tan pésimo delante de Dios, que Dios dijo: se acabó. No vana  entrar; están muertos; no existen; y miró a la cara a su pueblo.

Yo quiero saber que fue lo que enojó tanto a Dios para no hacer lo mismo. ¿Qué fue lo que hizo ese pueblo, que llevó a Dios a ponerle título al día, llamándolo: el día de la tentación? ¿Qué fue? Porque a mi no me gustaría para nada verme en una situación como esa.

(Salmo 95: 7)= Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y quejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, (8) no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, (Ahora sabemos donde fue) …como en el día de Masah en el desierto, donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras. Cuarenta años estuve disgustado con la nación, (¡Qué día tan terrible! Produjo cuarenta años de enojo. Ahora, la numerología, en la Biblia, es muy interesante. Cuarenta significa “tiempo indefinido”, Tiempo de Tribulación, Tiempo de Perfección, es un Tiempo de Transición; el tiempo que le corresponde al pueblo arrepentirse. Es decir que, si lo trasladamos al hoy, se puede disgustar hasta que usted cambie. Ahora cuarenta años es suficiente, no?) …Y dije es pueblo que divaga de corazón, (Quiere decir que anda sin propósito) …y no han conocido mis caminos.

(Salmo 55: 19)= Dios oirá, y los quebrantará luego, el que permanece desde la antigüedad; por cuanto no cambian, ni temen a Dios.

Noten que cambio, tiene que ver con temor a Dios, y el que no cambia – dice la Escritura -, es porque no teme a Dios. No temor de miedo, sino de reverencia. Reverencia significa que usted confía tanto en Dios, que si un día Dios lo manda a adonde usted no conoce, usted va.

Porque sabe que, aunque no conozca el camino, sí conoce los caminos de Dios. El que teme a Dios, le sigue… – …por cuanto no cambian, ni temen a Dios. Cambio, en el Reino de Dios, implica redondamente estilo de vida, no cuestiones externas estériles.

Ahora me pregunto yo: ¿Cuántos tienen las mismas circunstancias, las mismas amistades, el mismo estilo de vida, el mismo empleo, el mismo todo durante veinte años? Y me sigo preguntando: ¿Quién dijo, y por qué, que esto es lo mejor?

Dice que temer a Dios tiene que ver con cambios, verdad? Eso dice. El Salmo 95, fíjate bien, menciona a Meriba, que significa directamente Murmuración o Rencilla; el terreno de Masah, que significa Provocación.

Hubo un día, en que el pueblo de dios provocó tanto a Dios que, por cuarenta años, Dios se disgustó con ellos. Eran de la congregación de los muertos vivos. Una congregación muerta; sobreviviendo con las rutinas sagradas, pero sin la presencia divina.

¿Y qué pasó? Vamos a Números 14; no se canse de la Palabra. Queremos definir esto. Porque si dios se enojó con una generación por tanto tiempo, yo quiero tener cuidado de no caer en la misma actitud o disposición espiritual.

(Números 14: 20)= entonces Jehová dijo: yo lo he perdonado conforme a tu dicho.

Es decir: hicieron lo que hicieron, y Moisés intercede por ellos, diciendo: “¡Por favor, no los mates!” ¡¡Los iba a matar!! ¡¡Se enojó tanto, que iba a matar al pueblo!!

Pero Moisés dijo: “No vayas a hacer eso; ¿Qué va a decir el resto de la Argentina si nosotros no vencemos? – Está bien Moisés, los voy a perdonar, pero ya me tienen más que cansado.

(21) Mas ciertamente como vivo yo, (¿Cuántos saben que Dios vive? No hay juramento más alto que este. Esta se cumple solita, sí o sí) …y mi gloria llena toda la tierra, (¡Qué claro que habla Dios! ¡No interesa cuan oscuro se vea, no interesa la recesión! ¡Ciertamente como vive Dios, será llena la tierra de toda su gloria! Antes de decirte nada, aunque estoy disgustado contigo, aunque no haces caso a la voluntad que yo te exijo, ciertamente vivo yo, la tierra estará llena de mi gloria.

(22) Todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, (23) no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.

¡Qué raro! En Hebreos, juró que no entrarían en el reposo, pero aquí no habla de reposo, habla de la tierra. Vamos a confirmarlo: vamos a Deuteronomio. Porque no se enseñan esta clase de cosas con una sola escritura; se necesitan por lo menos dos o tres para tener un buen fundamento.

(Deuteronomio 1: 34)= (Tenemos la misma anécdota)…Y oyó Jehová la voz de nuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo: no verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres.

Conclusión: la tierra es buena; la generación es mala.

Dijo que no entrarían en la tierra, sin embargo vemos que en hebreos nos menciona que no entrarían en un reposo. Tiene que haber algo relativo, porque en el cumplimiento o en la interpretación de los apóstoles refiriéndose a la misma anécdota del Antiguo Testamento, con la autoridad de la inspiración, porque 2 Timoteo 3:16 dice que toda la escritura es inspirada por Dios, cambian la palabra “tierra” por la palabra “reposo”.

Lo que ocurre es que, experimentar la salvación, no es suficiente. Hay un desafío después de la salvación, que se llama Vida. Alguien nos mintió y nos dijo que todo iba a ser color de rosa al nacer de nuevo. Pablo oraba hasta que cada creyente tuviese a Cristo formado entre nosotros.

La Provocación. La gran provocación, el gran disgusto, imagínese usted. Dios acaba de sacar a dos millones y medio de creyentes de Egipto, están ya frente a la tierra de la promesa. Me imagino el corazón de Dios aquel día; se le debe haber roto cuando el pueblo dice: ¡¡No queremos entrar!!

¡Pero ustedes no entienden! ¡No los saqué de allá para que se quedaran en medio de la nada! ¡No les dije que no tenías armas carnales, para después darles unas espirituales que no sirven! ¡No te llamé para eso! ¡No te saqué de Egipto para que andes vagando por la tierra, esperando vivir de la soberanía de Dios!

Así andan muchos, hoy. Entonces dicen: vamos a inventar una nueva doctrina; vamos a declarar que Cristo viene ya mismo y que nos va a rescatar de todo el problema. ¡Así podemos mantener a la gente contenta!

Volviendo a Hebreos capítulo 3, esto provocó a Dios a tanta ira que dijo: ¿Sabes qué? ¡No vas a entrar en la tierra! ¿No quieres entrar? ¡No vas a entrar! Pero Hebreos dice que el que no entra, no reposa.

¡Qué problema! Para reposar, tengo que pelear. Si no peleo, no reposo. Para reposar, hay que entrar. ¡Pero no se trata del cielo!

(Hebreos 3: 11)= Por tanto, juré en mi ira; no entrarán en mi reposo. (Dice reposo. Vamos a ver ahora qué quiere decir)

(12) Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;

El problema no es la escatología; el problema es la incredulidad. Cuando no se cree, se construyen nuevas doctrinas para justificar tu falta de fe.

Dios crea la tierra en seis días y en el séptimo, descansó, reposó. Cuando el hombre ha consumado sus seis elementos de fuerza; cuando ha hecho todo lo humanamente posible; cuando la iglesia ha hecho todo lo que le vino en mano hacer para conquistar; cuando el hombre y la iglesia hayan trabajado seis días, haya trabajado todo lo que humanamente ella puede hacer, se haya inventado y producido todo mover que sea necesario para traer juicio y convicción al mundo; cuando la iglesia haya elaborado todo lo que le pueda venir para conquistar la tierra, en un soplar, en un abrir y cerrar de ojos.

Dios visitará y consolará a Sión, y entraremos en un reposo espiritual y el poder de Dios arrasará este planeta y, billones y billones y billones de gentes, vendrán a conocer la gran cosecha para la nueva Jerusalén.

Dios va a traer un mover en esta tierra, como nunca antes. El norte, el sur, el este y el oeste serán conmovidos, pero no antes que la iglesia haya trabajado todo lo que humanamente puede hacer. Depende de nosotros. Cuando yo termine mi parte, comienza la de Él. En el séptimo día, reposaremos.

Lo que provocó a ira a Dios, fue un pueblo que no quiso conquistar. Si dos no están de acuerdo, no pueden caminar juntos. Ese es el propósito del Espíritu. Y también la batalla predilecta de Satanás. Si miramos el grado de unidad que hay en el pueblo, vemos quien está ganando por ahora…

(Hebreos 3: 12)= Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

El escritor de Hebreos es contemporáneo. Él está escribiendo el libro y está hablando de estas cosas, después de la resurrección. Sin embargo, los judíos todavía celebran y observan el Antiguo Testamento.

Él está introduciendo un nuevo pacto. No firma la carta, la escribe a oscuras, desde un sótano y habla en tipología para que sólo la iglesia entienda, y nos está diciendo aquí: “mira, no endurezcas tu corazón, tienes que poseer a tu ciudad mientras tanto se diga: Hoy.

Sin embargo, “hoy” jamás se escribe con letra mayúscula, pero este hombre, le puso una hace mayúscula. ¿Y por qué le puso letra mayúscula en medio de la oración, si las palabras no llevan mayúsculas en medio de la oración? Porque es un nombre, no cualquier día. Era un día llamado: HOY.

La mentalidad hebrea y de los escribas de aquel entonces, extraía de las antiguas escrituras que tenían en su posesión, lo siguiente: que la palabra siempre se escribía, antes de la venida de Cristo, en forma de tipología o de sombra.

Y basado en que Dios llamo a aquella generación en el desierto HOY, dijeron que HOY era un período de cuarenta años. Y todos los rabinos de aquel día, todos los maestros, sacerdotes, entendían y sabían este principio: que aquel tiempo que la generación se perdió de estar en la tierra, se llamaba una ventana, un espacio de tiempo, un lapso, que se le tituló: HOY. Todos los días decían: HOY no endurezcas tu corazón, HOY oye su voz. Y este HOY duró cuarenta años y no escucharon.

Entonces, HOY, quedó escrito como una ventana de cuarenta años. Entonces ellos pensaban que aquello que fue real, era tipología para el tiempo en que ellos vivían.

Este escritor es contemporáneo, está escribiendo más o menos treinta años después de la resurrección de Cristo. Él está escribiendo para el 60 después de Cristo.

Cristo nace, vive, muere y resucita más o menos para el año 30. Y entonces ya llevaban treinta años que él presenció la resurrección. Es decir: era contemporáneo de los tiempos de Cristo. Ahora está escribiendo el libro, y van treinta años desde la resurrección.

En su mente, él está pensando como todos los hebreos de aquel entonces, que desde el momento en que Cristo fue sacrificado, instituía la Pascua, equivalente al día en que Israel salió de Egipto que fue la Pascua. Y había una ventana para entrar a la tierra y le titularon HOY y duró cuarenta años.

Cristo, entonces, yendo a la cruz, se constituía proféticamente la pascua de sus días, la pascua verdadera. Pero ya van treinta años desde que Cristo fue pascua y en su mente le quedan diez años para esta ventana profética.

Bien lo dijo Cristo en Mateo 24. Y profetizaba que habría de venir una tribulación como nunca había venido antes y como nunca vendría después. Y para ver si las palabras proféticas de Cristo se cumplen, que para el año 70, después de Cristo, un rey llamado Tito, sitió la ciudad de Jerusalén, noten que casualidad, durante tres años y medio; luego entró y en cuarenta y ocho horas destrozó a toda Jerusalén.

Todos los creyentes de aquel día, advertidos por la palabra de Dios hoy registrada en Mateo 24, cuando Él profetizó y dijo: cuando vean a Jerusalén rodeada, huid a los montes, porque sabed entonces que el tiempo está cerca, cuentan los historiadores y arqueólogos, que ningún creyente fue tocado por aquella masacre del rey Tito, pero toda Jerusalén fue aplastada, y si recuerdan, dijo, que no quedaría una piedra sobre otra, y los romanos, cuando entraron allá en el templo, y prendieron fuego a la ciudad, el oro que había en el templo se había derretido a través de las paredes y había caído entre medio de las piedras.

Y como la avaricia era una de las señales del romano, usaron unas barras bien grandes y sacaron cada piedra del templo para extraer todo el oro, de manera que no dejaron de excavar y de extraer piedras hasta que todo el oro fue extraído, cumpliéndose literalmente un período de tribulación en el tiempo 70 después de Cristo.

Él está escribiendo en el 60 y está diciendo: iglesia de Dios, deja el ritualismo; iglesia de Dios, no endurezcas tu corazón; iglesia de Dios, tienes que poseer la tierra, mientras tanto se diga: HOY..! Y entonces usted habrá de decir: ¿Y eso, qué tiene que ver conmigo?

Basado en la misma tipología u en la misma mentalidad, cuando Cristo vino a la tierra, vino a proclamar un nuevo método de años. Dijo que vino a proclamar el año del jubileo. Este año no dura doce meses, dura cincuenta años. Cada cuarenta y nueve años, se celebraba el año jubileo.

Desde el tiempo que Cristo fue pascua, hasta el fin del milenio, serían cuarenta jubileos. Eso no le dice otra cosa a usted que ya ha llegado ese jubileo. Quítese las botas espaciales, usted no se va a ninguna parte por ahora. Es tiempo de poseer la tierra. Pero si oyere HOY su voz, no endurezca su corazón.

(Hebreos 3:14)= Porque somos hechos participantes de Cristo, (Es decir: participantes de todo lo que Él participó) …con tal que retengamos firme, (Y lo repite dos veces por si alguien no lo escuchó la primera) …hasta el fin nuestra confianza del principio.

Es más fácil ganar que perder. Es el mismo esfuerzo vencer que ser derrotado. ¿Por qué no vencer? Dios es un Dios de restauración, no seamos gente negativa. Dios es un Dios de misericordia, Él no quiere que nadie perezca, pero que todos llevemos vida eterna con nosotros.

(Verso 15)= Entre tanto que se dice: si oyeres HOY su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?

¿Y con quienes estuvo disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

¿Y a quienes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?

Y vemos que no pudieron entrar a causa de la incredulidad.

El problema no es la doctrina. El problema es CREER.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez