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Cimientos de Sabiduría

Hay cuatro expresiones que alguna vez oí y que mi corazón de maestro archivó, sabiendo que algún día Dios me diría: Repítelos, para que los que lo hayan oído lo refresquen y, para que los que no lo hayan escuchado, lo sepan.

Esas cuatro expresiones, son, entiendo, un resumen sintético brillante del conocimiento de la grandeza de Dios y del rol del hombre en la tierra: 1)= Dios no habita en la eternidad; la eternidad habita en Él.- 2)= Dios no verá el mañana; el mañana lo verá a ÉL- 3)= Yo, en Cristo, me preparo para el Cielo; Cristo, en mí, me prepara para la tierra.- 4)= Yo, en Cristo, me preparo para el amor del Padre, Cristo, en mí, me prepara para combatir al diablo.

Hoy, en razón de esto, vamos a cimentar el conocimiento, vamos a leer la Palabra y a aprender lo que ella verdaderamente dice, mucho más allá de que tengamos que matar algunas de esas vacas sagradas que, por cómodos y faltos de entendimiento, hemos dejado nacer, crecer, desarrollarse y, a veces, transformarse en una verdadera entidad que llamamos "doctrina".

(Mateo 18: 1)= En aquel tiempo, los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor ‘en el reino de los cielos? (Esta pregunta que hacen LOS DISCÍPULOS, no algunos del montón, confirma algo que no todos entienden y que no todos creen: si somos salvos por gracia, no por merecimientos o esfuerzos nuestros, es imposible pensar que alguno pueda ser más importante que otro en el cielo, no? Los discípulos sabían muy bien esto y Jesús también: el reino es otra cosa, es el resultado, el por qué, la razón de nuestra salvación. Jesús no les dice que seremos todos iguales, mira:)

(2) Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, (La Biblia no dice quién era ese niño, pero: ¡Tremenda distinción tuvo, no?) (3) y dijo: de cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Este pasaje es clave. Los que hemos aprendido a ver las cosas importantes dentro de las Escrituras, sabemos que cuando un concepto se reitera varias veces, es porque ese concepto, en principio, es básico, clave, elemental. Y con este texto ocurre así. Salvo en el de Juan, está en todos los evangelios y, por si eso fuera poco, Pedro lo reitera también; mira:

(Mateo 19: 14)= Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis (Maestra: ¿Por qué no le enseñas la Palabra a tus niños en lugar de inventarles juegos para entretenerlos?) Porque de los tales es el reino de los cielos.

(Marcos 10: 15)= De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él (Lucas 18:17 lo repite textualmente).

(1 Pedro 2: 2)= Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.

Lo que esto te está diciendo, es que el reino de Dios es sólo para aquellos que vienen a Jesús con sencillez y humildad, valores que sólo tienen los niños antes, claro está, de que sean "madurados por los adultos".

El reino de Dios les pertenece a ellos, no a causa de sus méritos, sino, -entre otras cosas -, por la total carencia de hipocresía y simulación. Ese es patrimonio de los mayores. Además: ¿Quieres algo más insignificante y sin importancia para los grandes teólogos eclesiásticos que la figura de un niño? No se trata de tomar el biberón, andar con pañales o mojarlos. Castos, simples, auténticos, sin valores sociales para promocionar o para lucirse; eso es un niño.

(Verso 4)= Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

El término SE HUMILLE, aquí, es el vocablo TAPEINDO y significa literalmente, "rebajar". En Lucas 3:5 el vocablo se aplica a un monte (Y se bajará todo monte y collado) Metafóricamente, la palabra significa "envilecer", humillar, rebajarse. Describe a una persona que no muestra arrogancia y que no busca auto exaltación. En suma: alguien que somete su voluntad a la voluntad de Dios.

Por consecuencia, el ser como niño, es una expresión de Jesús que confronta la tendencia de la humanidad a asociar la autoridad con un ejercicio de dominio sobre otros. El dominio o autoridad en la vida del reino, que Dios quiere restablecer en nosotros, es para una vida victoriosa y fructífera, para echar fuera los poderes infernales, no para controlar a otros o servir a nuestros propios intereses. Su llamado a ser humildes como un niño y a servir de corazón establece el espíritu y sienta la pauta para que el creyente ejercite su autoridad como un agente del poder del reino de Dios.

(5) Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe.

Tenemos que reconocer que la gente del reino es como niños en su fe, en su confianza y en su inocencia, lo que nos indica que debemos buscar ser como un niño (no imitarlo) en todas nuestras relaciones personales. Si somos estafados, justicia hay; ya fue dicho. ¿Lo crees? Bien; ahora Jesús prosigue su relato dentro del mismo tenor, ten bien presente esto, y puntualiza algunos aspectos que tienen que ver con el tema. Sígueme.

(6)      Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le
fuera que se colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del
mar. (Esta expresión está casi textual en Lucas 17:1-2)

(7)      ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, (Si Jesús dice
que es necesario, ni te atrevas tú a decir que es castigo) pero ¡Ay de aquel hombre por quien viene el
tropiezo.

(8)      Por tanto, (O sea: por todo lo que venimos diciendo), si tu mano o tu pie te es ocasión de
caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos
‘pies ser echado en el fuego eterno.

(9)      Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en
la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.

Calma. Nadie está inaugurando el Ministerio de la Amputación de manos, piernas y ojos. Lo que te dice, tiene dos niveles de profundidad. El primero, tiene que ver con nuestras excesivas preocupaciones por lo exterior, por lo estético, por lo que utilizamos para mostrarnos, exhibirnos, auto valorarnos y hasta envanecernos, y el segundo, a mayor profundidad, se relaciona con el cuerpo de Cristo y la necesidad de extirpar todo miembro que sea ocasión de caer.

¿De Dónde saco esto? Retrocediendo dentro de este mismo evangelio, en el capítulo 5 y verso 29, donde viene hablando del adulterio y del matrimonio, dos tipologías de la relación Cristo-lglesia; leemos: Por tanto (Iglesia) si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de tí; pues mejor es que se pierda uno de tus miembros, (Iglesia) y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

(10)Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en
los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

Jesús vuelve al tema con que inició el capítulo. Esto quiere decir que pese a ir cambiando los puntos y los textos, el contexto general es el mismo y no tiene por qué cambiar más adelante. Luego vas a saber por qué digo esto.

El caso es que no debemos menospreciar a los creyentes que son como niños porque ellos reciben honor en los cielos. Sus ángeles guardianes del más alto rango; ellos, dice, ven siempre el rostro de mi Padre.

El término pequeño está siempre ligado, también, a PERDIDO y a DESCARRIADO, gracias a la conjunción "porque" conque comienza el verso 11 y llama a preocuparse por los miembros de la comunidad que se han alejado de ella.

El salmo 34:7 dice que El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. No es el único caso donde podemos corroborar esto. El apóstol Pedro da fe de la presencia de ángeles en ayuda de los hijos de dios en el capítulo 12 y verso 11 del libro de los Hechos.

Entonces Pedro, volviendo en sí, (Él caminaba como en un sueño detrás de esa figura que lo estaba sacando de la cárcel sin que nadie se diera cuenta) dijo: ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

(11)Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

No te confundas. No interesa que te hayan enseñado que este verso habla de tu salvación, de mi salvación, de nuestra salvación. No es así. Lo sería si dijera que el Hijo del Hombre vino para salvar a LOS que se habían perdido, pero no. No dice así. Dice que vino a salvar LO que se había perdido.

 ¿Y qué sería lo que se había perdido? El contexto te lo viene diciendo, tenemos que aprender a leer el conjunto para valorar lo individual. Cuando hacemos esto al revés, generalmente terminamos creando una nueva doctrina alrededor de un solo versículo y, si al pastor de la iglesia no le convence, nos vamos y abrimos en la otra cuadra una iglesia nueva de una nueva denominación llamada con el nombre del versículo que la originó.

 Lo que se había perdido, evidentemente, era la humildad, ya que de eso es de lo que viene hablando cuando dice que si no somos o nos volvemos como niños, no entraremos al reino. En el fondo, es falta de temor a Dios y de falsas obediencias. No me interesa si sigues pensando que lo que se había perdido eran los pecadores de aquel tiempo. Yo no digo que esto esté mal, ni me atrevería hacerlo. No es incoherente para nada pensarlo y verlo de esa manera, pero ¿Qué tendría que ver eso con el resto? 

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(12)     ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿No deja
las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

(13)     Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por
las noventa y nueve que no se descarriaron.

(14)     Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos
pequeños.

El cuidado y la preocupación de un pastor no sólo ilustran el amor de Dios, sino que sirve de ejemplo para el mutuo cuidado y edificación que debemos practicar más unos con otros. Un enfoque moderno de la cosa mostraría el caso de gente que se queja porque el pastor no los visita ni les llama por teléfono.

Está bien que andan bien y no necesitan asistencia, pero son miembros antiguos de la iglesia y correspondería que el pastor les preste más atención, no? No. El pastor no los visita ni los llama porque anda detrás de una oveja descarriada tratando de regresarla al redil para poder curarle las heridas.

Otro enfoque. La misma queja, pero de gente que en este caso sí necesita ayuda y, pese a que piden entrevista, el pastor no parece tener un hueco en sus actividades formales, tanto de la parte administrativa de la iglesia como política de su denominación. Acá el tema es diferente. No hay pastor; hay asalariado. No le interesa el bienestar de la oveja, le interesa su bienestar.

Ahora vamos al punto central de todo esto, de alguna manera, el que ha dado origen a esta enseñanza de este día. Son los últimos versos que vamos a compartir. Versos donde se resumen algunos aspectos que tienen que ver con nuestra realidad y con deficiencias en nuestro aprendizaje.

¿Qué tenemos hasta aquí? Jesús, mostrándoles a sus discípulos que para pretender ser alguien dentro del reino de Dios, es necesario contar con la humildad de un niño con su candor y espontaneidad. Luego advierte que cualquiera que sea responsable del tropiezo de esos humildes y candorosos, tendrá juicio y castigo adecuado y preciso.

Y dentro del mismo contexto en el que venimos leyendo, se encuentra la parábola de la oveja perdida. Te ruego que ahora, lo que sigue, y que tiene que ver con lo relativo a la disciplina, lo puedas ver dentro del mismo contexto, así se da de cara con lo que te puedan haber enseñado. Yo te aseguro que si puedes desprenderte de toda esa estructura tipo gelatina que te ha pegoteado durante tanto tiempo, vas a poder ser bendecido, hoy, con una nueva visión de cosas muy importantes.

(15) Por tanto, (Te lo repito porque estas dos palabras te lo confirman: De acuerdo con todo lo
que hemos visto hasta aquí) s; tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si te
oyere, has ganado a tu hermano.

¿De qué habla? De que si un hermano peca, debes ir y hacérselo notar. No como un monje de la Inquisición, con la serena tranquilidad de que se entienda que te desgarra que pueda sufrir. Si él lo entiende, lo admite, se arrepiente y pide perdón, te lo ganaste.

Levítico 19:17 dice que no tienes que aborrecer (marginar) a tu hermano; que debes razonar con tu prójimo para que no seas partícipe de su pecado. Lucas 17:3 lo simplifica. Jesús dice allí que si un hermano peca, debemos hablar con él y, si se arrepiente, perdonarlo, cosa que no siempre ha hecho la iglesia.

Pablo tiene un vuelo diferente con el mismo asunto; en Gálatas 6:1 dice que si alguno fuere sorprendido en alguna falta nosotros, que somos espirituales, lo restauremos con espíritu de mansedumbre, considerándonos a nosotros mismos, no sea que también seamos tentados.

Y finalmente Santiago, el hermano del Señor, dice en 5:20 de su carta que aquel que haga volver a un pecador (incrédulo o creyente) del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. Bárbaro. Todo bien. Pero; ¿Y si no quiere oír? ¿Lo echamos? Me parece que todavía no, eh?

(16) Mas si no te oyere, toma aun contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos
conste toda palabra.

Muchas veces, por ser más misericordiosos que Dios hemos hablado con alguien que está en pecado y, al no escucharnos, no hemos llevado a uno o dos testigos porque no queremos hacerle pasar vergüenza al pecador haciendo que lo suyo se sepa y también porque nos parece que hacerlo, es ser un soplón. Bárbaro. No somos soplones, respetamos ese código del hampa, pero somos cómplices, partícipes de ese pecado.

En el libro de Deuteronomio, en 19:11 para ser más prolijo, dice que no se puede tomar en cuenta a un solo testigo en un caso de delito o pecado, sino que es necesario que sean dos o tres. Juan, en su evangelio, rescata una experiencia de Jesús bien concreta.

En 8:17 dice: Y en vuestra ley (La que te comentaba recién) está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Dos hombres. Dos. Anota esto y mantenlo presente. En 1 Corintios 13:1 es Pablo el que recuerda lo mismo al decir que por boca de dos o tres testigos, (Ahora anota: dos o tres; mantenlo en mente) se decidirá todo asunto.

 Esto le pega un poco a esa clase de líderes individualistas y autoritarios. El escritor de Hebreos, en 10:28 dice que el Que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos (Otra vez: dos o tres) muere irremisiblemente. ¿Y si no quiere saber nada? Ahora sí lo golpeamos y lo echamos. No. Todavía no, mira:

(17)      Si no los oyere a ellos, (A los dos o tres que te dije que tuvieras en cuenta) dilo a la iglesia.
(¿Qué? ¿Me tengo que parar en la plataforma y tipo anuncio de costumbre, decirle a la gente que
Fulanito, por ejemplo, está saliendo a escondidas de su esposa con la mujer del diácono
Menganito? ¡Pero eso no es de hombres, caramba!

 Buen invento del diablo este también; hasta a mí, en este mismo momento, podría parecerme que es muy de hombres silenciar todas estas cosas. Sólo que hay un problema: Cristo dijo otra cosa. ¿Te pondrías a discutir la hombría del Señor?

Y, algunos hermanitos todavía demasiado… carnales, no alcanzan a ver la hombría de Jesús por el
simple hecho de que nadie le encontró una agenda con nombres de mujer) y si no oyere a la iglesia
‘(Ahora sí; Échalo a patadas santas porque nos está haciendo quedar como la mismísima mona)
tenle por gentil y publicano.

(Gentiles y publícanos no son santos, por lo tanto no forman parte de los
que según 1 Corintios 6:1-7 van a juzgar al mundo y a los ángeles. Pero ahora viene un versículo
que ha sido entendido y enseñado de varias maneras, pero casi nunca de la que realmente es: el
hablar con un pecador y tratar de restaurarlo.)

(18)      De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que
desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

¡Espíritu inmundo! [Te ato en el nombre de Jesús de Nazaret! ¿Nunca oíste esto? Es más: estoy seguro que en más de una ocasión tú mismo lo has usado. Porque te enseñaron que la iglesia, que el creyente, tiene autoridad en Cristo para atar cualquier clase de demonios. Y es así, no se equivocaron. Y te muestran este versículo como aval.

Sólo que se olvidaron que la palabra dice que la iglesia tiene autoridad y poder para atar y desatar TODO, no sólo demonios. En este texto se evidencia que cuando una iglesia está actuando bajo la dirección de Jesús al administrar la disciplina, el cielo mismo aprueba sus decisiones.

A propósito de esto, hay un pasaje en Mateo 16:19 que también tiene lo suyo, que ha generado polémicas, debates, divisiones y hasta ha creado un estado político independiente: Ya ti(Está hablando con Pedro) daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos: y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Te repito que Jesús está hablando con Pedro, pero es un símbolo este diálogo. No te olvides que el verdadero nombre del apóstol era Simón, y que Jesús le puso Pedro, que se decía PETRA, que significaba PIEDRA, que tiene vinculación con ROCA, y que todos sabemos que la Roca es Cristo según Corintios, y que sobre ESA roca se edificará la iglesia, que será a la cual le dará las llaves del reino, y a la cual, también, le dice que todo lo que atare y desatare… ¿Se entiende? Tratar de interpretar otra cosa, es andar en busca de confirmar intenciones, especulaciones o intereses personales.

En Juan, un evangelio escrito para la iglesia, y que por esa razón tiene el estilo de dar por sobreentendido lo elemental porque se supone que quien lo lee lo conoce, aparece un texto que ha determinado que algunos hombres se arroguen el derecho inexistente de cancelar pecados.

Jesús, en Juan 20:23, dice: A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuvieseis, les son retenidos.El grave riesgo de sacar versos fuera de su contexto. Porque ese contexto, aquí, muestra que esto también fue dicho con relación a esos casos de disciplina que venimos viendo.

(19) Otra vez os digo, que si dos de vosotros (Vuelve a anotarte esto: Dos. Son los mismos
que se convocó para intentar hacer reflexionar al equivocado) se pusieren de acuerdo en la tierra
acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Acepto que, como dice aquí, la cuestión principal es estar de acuerdo, para que Dios haga cualquier cosa que pidamos, pero no me olvido que el caso del cual venimos hablando, es con respecto a un hermano que peca, no lo olvides.

 Ese DE ACUERDO que se lee aquí, es la palabra SUMPHONEO, un vocablo conformado por SUM, que significa JUNTO, y PHONEO, que quiere decir SONAR. SUMPHONEO, entonces, se traduce literalmente como sonar simultáneamente, estar de acuerdo, estar en armonía.

La palabra SINFONÍA viene de SUMPHONEO y metafóricamente, significa ORAR AL UNÍSONO. Respeto que esta promesa que Jesús hace puede aplicarse a la oración en general, pero tiene que ver más específicamente con la guía divina que debe buscarse y recibirse en cuestiones de disciplina.

 Porque en esos casos, esa oración de acuerdo, nos protege contra el espíritu de venganza. Es notorio que más allá de la interpretación individual que podamos darle a lo que se dice, el tema central sigue siendo el mismo: la disciplina. Con esta óptica y no otra debemos encarar el próximo versículo.

(20)      Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, intentando restaurar a una oveja que ha pecado, allí estoy yo. Eso dice. Al amparo de este verso sacado de su contexto, se han justificado iglesias de cinco miembros.

¡Pero hermano! ¿Qué importa si sólo somos ocho? ¿No dice el Señor que donde hay dos o tres congregados en su nombre allí está él? ¡No necesitamos más! El inconveniente radica en que Jesús dice lo que dice en el mismo contexto que traía, para referirse a los casos de disciplina ante hermanos que pecan.

 Es verdad que la presencia de Jesús también tiene mayores implicaciones prácticas, pero se aplica primordialmente, por respeto a la Escritura, en las decisiones sobre disciplina interna, evitando así que un determinado líder con alta jerarquía, se puede arrogar el derecho de juzgar unilateralmente.

Míralo de esta manera: el día que hiciste tu decisión por Cristo, ¿No lo invitaste a morar en tu corazón, en tu interior? Y si así sucedió, cosa que como creyentes tenemos plena convicción que es, ¿Para qué deberíamos esperar a que haya por lo menos dos o tres congregados para que el se decida brindarnos su presencia?

Es no sólo insólito verlo así sino también incoherente. Es claro, muy claro que Él dice esto con relación a un punto muy específico, el que venimos viendo: la forma de tratar con hermanos que han pecado y tienen que ser restaurados, disciplinados y recuperados, curando sus heridas como lo que son: soldados de un gran ejército heridos en combate. Mírese esta anécdota que Pablo relata en 1 Corintios, que es un ejemplo de lo que estamos diciendo:

(1 Corintios 5: 1)= De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, (Quiero que tengas presente que Pablo le está escribiendo a una iglesia, no a un club nocturno) y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; (Bárbaro. Les dice que la cosa es más degenerada que en un club nocturno) tanto que alguno tiene la mujer de su padre. (Un momento, no te desmayes, está hablando de una madrastra. De todos modos, esa ofensa violaba, incluso, normas morales del mundo pagano, un claro indicio de que los Corintios poseían una falsa noción de la gracia de Dios o una actitud muy singular en materia de moralidad sexual. Pero tenían todos los dones, mira tú…

(2)      Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais mas bien haberos lamentado para que fuese
quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?

(3)      Ciertamente yo, como ausente en el cuerpo, pero presente en Espíritu, ya como presente
he juzgado al que tal cosa ha hecho.

(4)      En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de
nuestro Señor Jesucristo.

(5)      El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, (¿Me estás diciendo que
Pablo le recomienda o le sugiere a una iglesia que le entregue a uno de sus miembros a Satanás?) A
fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

En este entregarle a alguien a Satanás, más que ostracismo eclesial esto implica una remoción de la protección de Dios, una especie de corrimiento de la cobertura, que es la única posibilidad que puede permitirle obrar a Satanás.

Con respecto a lo que se llama "la destrucción de la carne", se refiere a que la disciplina administrada al ofensor y los sufrimientos consiguientes, traerían consigo un espíritu de humildad y arrepentimiento. El texto no nos dice con exactitud cómo operaba eso de "ser entregado".

Aunque algunas cuestiones no parecen tener respuesta, el resultado al que se aspira es muy claro: que el espíritu sea salvo. Parecería, sin embargo, que algunos tendrán que abandonar la comunidad de creyentes y quedar abandonados a las consecuencias de su persistente desobediencia.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez