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Cambio de Orden

N o es mi intención, en este estudio, hablar de lo que Dios hizo ayer y mucho menos especular, – de acuerdo con giros históricos -, sobre lo que Dios hará mañana. Dios es Soberano y Creador. Quiero hablar de lo que Dios está haciendo hoy y de lo que Él quiere que nosotros seamos, HOY. Esto no es para pastores y líderes, no existe tal diferenciación, eso sigue siendo espíritu nicolaita; esto es para todo aquel que desee recibir palabra fresca, renovada, activa, potente, efectiva y actual. Es en este nivel, – o por lo menos subiendo en él -, donde cada uno de nosotros tiene que vivir.

(Salmo 90: 1 )= Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación.

(2) Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. (Piense un poco por favor: antes que el mundo se formara, usted el hombre, ya era. ¿Puede entenderlo? No me diga que sí como tantas veces ha dicho “amén2 en su iglesia sin entender una pepa. Trate de entender y, si no puede, pídale al Espíritu Santo que le muestre y lo guía a toda verdad).

(3) vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: convertíos, hijos de los hombres.

(4) Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer. Que pasó, y como una de las vigilias de la noche. (Le cuento que una vigilia, es el equivalente a dos horas, más o menos, de las nuestras)

(5) Los arrebatas como con torrentes de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana.

(6) En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca.

(7) Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados.

(8) Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.

(9) Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira, acabamos nuestros años como un pensamiento.

(10) Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos.

(11) ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?

(12) Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Lo primero que debemos ver es que tenemos que aprender a contar nuestros días. Aquí se ven dos cosas: primero, la eternidad de Dios. Génesis 21:33 dice que Dios es aquel que es eterno. Dios no necesita tiempo para ser expresado. Él es expresado desde antes que exista la materia. Él es. Dios es absoluto. Dios no tiene contraparte. Dios está donde está por sí solo. Contrariamente a lo que someramente acostumbramos a decir y a enseñar, Dios no tiene enemigos. Satanás no es enemigo de Dios. Dios no tiene problemas con Satanás. Dios creó a Satanás. Por lo tanto, Satanás está sujeto a Dios. Dios es absoluto. No tiene contraparte. Para Dios no existe la noche y no existe la muerte y no existe el mal. Porque el mal, para Dios, siempre termina obrando para bien. ¿Un ejemplo claro? La Cruz; nada menos.

El problema es que nosotros no estamos en la misma dimensión que Dios. Por eso todavía le tenemos miedo a las enfermedades y a la muerte. Estas cosas nos limitan y nos sacan la vida. Cuando usted entra en el mundo, en la dimensión espiritual de la cual le estoy hablando, hasta el mal obra para bien. Pero eso es más allá del velo, no de este lado del velo. De este lado del velo, el mal lo mata.

Segundo: la vida del hombre no comienza con su nacimiento. Comienza desde antes de la fundación del mundo. Un reino sacerdotal. Un reino de reyes y sacerdotes. Sacerdotes con la función de los reyes. Pero unidas en un solo hombre. Eso es poderosísimo y nunca existente en la Biblia. Solamente unos pocos hombres lograron traer esta topología. Los más fracasaron en el intento. Como Uzías, como Saúl. Cuando intentaron unir realeza con sacerdocio, Dios les quitó el reino y el sacerdocio, y murieron.

Ahora, en este tiempo, Dios no reconoce liderazgos que no tengan estas condiciones divinas operando dentro de sí. Gobierno y sacerdocio. Linaje escogido. Pueblo elegido por Dios. No esa cosa romántica y carismática que anda por allí diciendo SOLAMENTE que Cristo te ama. Esto es verdad, por supuesto, pero una verdad parcial. Y una verdad parcial tiene una parte que se deja, – por ignorancia o voluntariamente -, de decir. Y toda verdad que no se dice conociéndola, equivale a mentira disimulada, pero mentira al fin. Real sacerdocio, cuerpo de Cristo, orden de Melquisedec, orden de eternidad. Cuando hay una reforma, hay un cambio. Y cuando hay un cambio, este cambio incluye iglesia y sacerdocio.

(Eclesiastés 3: 10)= Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

(11) Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto (¿HA puesto qué?) Eternidad. (¿Eternidad donde?) En el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios. (¿Qué ha hecho cuándo?) Desde el principio hasta el fin.

Hay algo que se destaca con toda claridad: el hombre es eterno. Sólo que el hombre anda en una posición espiritual en la que no entiende la grandeza de su vida. Lo que pasó en la caída del hombre fue que el hombre dejó de ver la eternidad. Quedó cautivo por algo llamado muerte. Pero cuando se habla de muerte, no piense usted en un sepulcro y sus días terminándose. La muerte es como el manto con el cual cubren a los muertos. Eso que llamamos mortaja. Es, – en este caso -, un gran manto que cayó en la tierra y todo el mundo que usted ve y conoce, vive ahora bajo ese manto, ¿Entiende?

Eso es lo que no le permite a usted vivir en un tiempo conectado con la eternidad. Eso es lo que lo limita, lo enferma, lo preocupa, le hace sentir incapaz e imposibilitado. Todo por ese algo llamado Muerte. Muerte, – a ver si lo puede discernir -, no es simplemente que sus órganos vitales cesen de funcionar. Es el ámbito de pensamiento supremo para el hombre que no ha penetrado el velo.

Cuidado: no estoy hablando del cielo, estoy hablando de vivir en eternidad aquí en la tierra. Cristo lo hizo. Donde la muerte no tenía dominio sobre él. Hombre en semejanza a nosotros. Soltó su gloria, no se trajo ningún truco; sólo el Espíritu Santo, igual que usted. Y lo hizo. Si llegaba a utilizar cualquier truco divino, no era legal. Lo hizo como hombre. Tenía que ser así.

Cuando un hombre comienza a ver con la claridad de Dios a la eternidad, no hay muerte que lo contenga. Eso le pasó a Enoc. Cuando alguien comienza a decodificar los principios de la inmortalidad, no hay muerte que lo atormente. La vida se vive conforme al entendimiento que se posee.

(Romanos 5: 10)= Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

(11) Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

(12) Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, (Y pensar que nosotros decimos que Lucifer pecó primero), y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Aquí le dice que la muerte pasó a todos los hombres y eso es como un manto de limitación que el hombre tiene si no puede sacar los ojos de lo natural. Una mentalidad que no tiene poder de rompimiento. Nos limitamos culturalmente, por barreras de idioma, por economía, por auto-estima, por conocimientos, por enfermedades; nos limitamos y nos limitamos cada día hasta que dejamos de ser…

A ver si se le aclara: la palabra ETERNIDAD es la palabra AUULAN y significa: “Vida perpetua”, “tiempo indefinido”. Es decir: vivir más allá de la restricción del tiempo. Jesucristo, Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec, es relativo y compatible a todos los tiempos, pero leal a la eternidad.

Ahora bien; vamos a la realidad: cuando todo está enfocado al tiempo cronológico, se forman especies de quintas, de campamentos, de áreas privadísimas y particularísimas. Entonces, cuando cambia el tiempo, usted no puede cambiar porque mantiene lealtad al tiempo en el cual ha vivido. El orden de Melquisedec, al cual está sujeto Cristo, es relativo a los tiempos, pero leal a la eternidad.

Por eso tiene que haber reforma en la iglesia. Porque hay mucha gente leal al tiempo. Tiene usted que ser leal, pero leal al propósito eterno, no a los tiempos cronológicos. Leal a Dios, el cual no deja de moverse. No a una verdad. No a una organización. Mucho menos a un hombre, si este hombre tampoco tiene lealtad con la eternidad. Si tiene lealtad con la eternidad, en cambio, no le hace mal pegársele y no despegarse.

(Esdras 2: 59)= Estos fueron los que subieron de Tel-Mela, Tel-Harsa, Querus, Addan e Imer que no pudieron demostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel.

Hubo un grupo que volvió con Zorobabel que no tenía genealogía, historia, pedigree, abolengo. Cuando un hombre se iba a casar con una mujer en ese tiempo, le preguntaban: ¿Y tú quién eres? Esto no significaba, – como hoy se podría suponer -, adónde trabajaba o cuanto dinero tenía. Significaba algo así como: “Dime quienes son tus padres, de qué familia vienes; porque si llegas a venir de los hijos de Cam estás maldito y no vas a poder casarte con mi hija”.

El linaje era importantísimo para la herencia. Para entrar, para tener privilegios, para poder ministrar. Y estos que estamos viendo, eran gente que no tenían como demostrar que eran de Israel. Todo el mundo sabía que eran de Israel, pero eso no bastaba: tenían que demostrarlo.

(60) Los hijos de Delaia, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.

(61) Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Abaía, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y fue llamado por el nombre de ellas.

(62) Estos buscaron sus registros de genealogías, y no fue hallado; y fueron excluidos del sacerdocio, y el gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más santas hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim. (Estos eran instrumentos sagrados, una especie de dados que usaban los sacerdotes para indagar por esa vía sobre la voluntad de Dios (¿?)

Está claro que la genealogía daba identidad y entidad a la persona. ¿La tenía? Todo bien. ¿No la tenía? Fuera. No podía ser sacerdote. Pero fíjese usted que Melquisedec no tenía genealogía. No se sabe ni quieran era su madre ni quien era su padre. No tenía ni por donde empezar con la línea genealógica. Él podía decir: “Soy Melquisedec…de Melquisedec…de Melquisedec. ¿Y quien te crees que eres? Le dirían seguramente. ¡Ah, no sé!, respondería él. Lo que sí sé es que tu padre Abraham, me dio los diezmos de todo a mí, no a otro mejor posicionado por currículo. Eso es: vivir en la tierra, pero estar conectado con la eternidad. Melquisedec. Cristo. Iglesia. Usted. Yo.

(Hebreos 6: 20)= Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho Sumo Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Atención porque esta palabra, PARA SIEMPRE, es la palabra EION. EI, significa “relativo a” y ION tiene dos significados: tiempo o periodo específico o la edad eterna. Si se unen estas dos palabras hebreas, veremos que dice: “Alguien relativo al tiempo, pero fijo en la eternidad”.

(Hebreos 7: 1)= Porque este Melquisedec rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y también rey de Salem, esto es, rey de Paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que no tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

En este texto, la palabra PARA SIEMPRE, es la palabra DIAPHORO y significa: transferir, acarrear, cargar responsabilidad. Es decir: es un sacerdocio que tiene una relatividad continua, sin destrucción. Tiene que ver con ese encuentro entre Jesús y Nicodemo, en una discreta y clandestina medianoche de aquellos días.

(Juan 3: 9)= Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

(10) Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto?

(11) De cierto, de cierto te digo: que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

(12) Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales?

La única forma de hablar de cosas espirituales es usando un ejemplo natural para que usted lo compare. Porque lo espiritual no tiene expresión si no lo forramos con la naturaleza. Pero lo natural es sólo una cáscara que contiene, en su interior, a la verdad. No la verdad. Nadie que viva en lo natural prevalece, porque todo sucede primero en el mundo espiritual. El mundo le otorga un gran valor a un elemento natural llamado experiencia. Pero el que vive por experiencia, en esto, siempre pierde o llega tarde, porque para que haya experiencia, algo le tiene que pasar antes. Viviendo por el Espíritu, ese paso se obvia, se evita.

(13) Nadie subió al cielo, sino que el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

A esto, casi podemos imaginarlo. Nicodemo mira a Jesús y le dice: “Espera…espera un poco…” ¿Qué te pasa, Nico, que no me entiendes? Te estoy diciendo que nadie subió a esa esfera alta, sino el que descendió de la esfera alta y que vive en esa esfera.

¿Adónde estaba Cristo en ese momento? Estaba parado en la tierra, pero ¿Viviendo donde? Estamos hablando, – no se me olvide -, de un sacerdocio relativo. Cristo vino y era relativo a la cultura de su tiempo. Sin embargo, Él era antes que Abraham. Cristo no nace. Él es eterno. El que sí nace es Jesús, no se confunda por favor.

La Creación se creó en Cristo. Cristo no nace. Sion embargo, cuando Él llegó, vestía con los trajes de su tiempo. No andaba con una cosa anticuada, con cuello almidonado o con una corbata de cartón. Él era un hombre práctico, pero sin embargo, también eterno.

Ese es el nuevo sacerdote que Dios está levantando. Una gente que vive en la tierra, pero que la tierra no los limita. El orden de Melquisedec.

(Hebreos 7: 11)= Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (Porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aun de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

Aclaremos este concepto: dice que si la perfección viniera por el sacerdocio levítico (Que era un sacerdocio externo, o mejor dicho; que se ocupaba de lo externo), no hubiera habido necesidad de otro sacerdocio, el interno, el real, el de Melquisedec.

Esto significa dos cosas: 1)= Lo que mostramos, lo externo, las formas, no perfeccionan a nadie. 2)= El otro sacerdocio, el de Melquisedec, al que pertenecía Jesús, sí.

(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.

Esto significa que es necesario que haya un cambio de ley. Primero está Melquisedec. Luego están Aarón, los levitas, la ley, y luego está Melquisedec otra vez: en Cristo. Cristo no viene gobernado por los diez mandamientos. Cristo opera bajo el gobierno, bajo el sustento, bajo el principio de la eternidad. Melquisedec. Por eso los fariseos no lo entendían. Cambiado el sacerdocio, cambiará la ley.

Él dijo: se terminó; yo voy a cambiar esto. Los fariseos lo miraron y dijeron: ¡Pero no puedes! ¡Si ni siquiera eres levita! – Él les dijo: Cómo… ¿No recuerdan que los levitas, representados por Abraham, me dieron los diezmos a mí? No lo entendieron.

Es que la ley se define como lo siguiente: doctrinas o principios que determinan la conducta o el comportamiento de la gente. Hoy usted vive de acuerdo con lo que usted entiende que se le permite. Cuando hay un cambio de sacerdocio, eso cambia.

Estamos en un cambio de sacerdocio que demanda que nuestro estilo de vida cambie. No podemos predicar la revelación de hoy y vivir bajo los principios cotidianos de ayer. Cambio de ley. Ya no es un simple cambio de sacerdote, ahora es el reino. Recuerde que somos un reino de reyes y sacerdotes.

La palabra de Dios no es doctrina. 2 Timoteo 3:16 dice que la palabra de Dios ES BUENA para doctrina. Y si es buena para doctrina, entonces la palabra en sí, no es doctrina.

Porque doctrina es una enseñanza. Son principios que gobiernan comportamientos extraídos de la palabra. Pero la palabra en sí, no es doctrina. Es una fuente inagotable.

Por eso es que quien trata de vivir la letra, muere. Porque la letra no es una doctrina, solamente es un espejo. Y si usted no sabe ver correctamente en ese espejo, lo mata. La doctrina nos instruye para conducta. Tenemos que tener una mentalidad post-levítica y pre-levítica.

Melquisedec existe fuera de la función levítica. La función levítica tenía – y tiene todavía -, su énfasis en obras muertas. Melquisedec, es decir Cristo, opera fuera del círculo de las obras muertas. Todo ese sacerdocio va mucho más allá de lo que son obras exteriores de ritualismos, cualquiera estos sean.

(Juan 8: 53)= ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?

(54) Respondió Jesús: si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

(55) Pero vosotros no le conocéis; más yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco y guardo su palabra.

(56) Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Abraham no tropezó con algo; él vio el día del orden de Cristo. Y entró en esa esfera y vivió allí. Antes que la ley. La palabra VIO, es la palabra OIDA, y significa: “Estar plenamente consciente de”. Quinientos treinta años antes de la ley, Abraham entendió algo que fue introducido miles de años después.

La comunión que usted tiene con Dios nace desde su entendimiento. Abraham vio el orden de Melquisedec y vivió en él. Todo lo que vino después y que debimos asimilar, no nos puede hacer olvidar que Adán tenía agua, algo qué comer y una piedra, pero sin embargo tenía comunión con Dios sin necesidad de un mediador.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez