Hebreos 7: 1-7 = Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Tremendo este hombre, Melquisedec. Aparece quinientos treinta años antes de la ley. Le da a Abraham los diezmos de todo, sin cuestionar si era de la ley o de la gracia, e introduce algo que no comienza hasta dos mil años después de la ley. Un hombre que aparece una sola vez en la Biblia, y afecta a más de dos mil años de generaciones.
Considerad, pues, cuán grande era este, La palabra original, que es pelikas, tiene que ver con sustancia, con integridad ministerial. Tiene que ver con calidad moral. Tiene que ver con transparencia. Tanto que, como ya dije, aún Abraham, el tremendo patriarca, no duda en darle los diezmos del botín. Versos 8-10 = Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. El menor sigue siendo bendecido por el mayor, pero la iglesia, atribulada por un sinfín de fraudes y engaños, no está en condiciones emocionales ni espirituales para poder reconocer al mayor que ocasionalmente los bendice. Tiene terror de ser engañada y tiene total y absoluta comprensión sobre ese pensamiento. Pero, igualmente no es conforme ni al propósito ni a la voluntad de Dios, así está escrito. Y fíjate; el de Melquisedec es un sacerdocio tan grande que todos los que reciben los diezmos, deciden darle sus diezmos a él.
Verso 11 = Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Nota claramente que el asunto por el cual tiene que haber reforma, es por el asunto de perfeccionar. O sea: si el primer orden hubiese estado en condiciones de perfeccionar, entonces no hubiese sido necesario una reforma. La razón por la cual queremos que haya una reforma, es porque necesitamos que haya un sacerdocio que sí perfeccione. Esto indica que sí es posible ser perfeccionado a través de un sacerdocio. Si la perfección fuera posible a través de un sacerdocio levítico, ¿Qué necesidad habría de que se levantase otro sacerdocio? Según el orden de Melquisedec y que no fuera llamado según el orden de Aarón. ¿Sabes cual es hoy el orden de Aarón? Sacerdote el abuelo, el padre, el hijo y el nieto. ¿Es que todos tienen un llamado de Dios? No, todos forman parte de la familia dueña de esa iglesia. Verso 12 = Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;
Acuérdate que el sacerdocio vivía por el reglamento de la ley. Ellos implementaban la ley, pero sus vidas eran afectadas por la ley que implementaban. O sea: el sacerdocio, era relativo a la ley. Pero cuando Dios levanta otro sacerdocio, como lo viene haciendo desde hace un tiempo, es imperativo que también haya otra ley. Otro sistema de gobierno, al cual el sacerdocio sea relativo. El problema es que muchos cambian títulos. Muchos quieren ser parte del Nuevo Orden, pero no han cambiado las leyes sobre las cuales operan sus ministerios. Cambiando el sacerdocio, tienen que cambiar la ley. Porque el sacerdocio y la ley tienen que ser relativos. Vete a la Primera carta de Pedro. Vamos a leer algo allí. Capítulo 2, verso 9: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; La palabra anunciéis es la palabra decretar, proclamar.
El orden de Melquisedec, que es un ser, es la combinación de dos oficios en un mismo hombre. Es un ser multidimensional. Tiene el poder del dualismo. Tiene más de un oficio. Más de una faceta. Es rey de justicia y de paz. Es rey, pero es sacerdote. Está en la tierra, pero conectado con el cielo. Es eterno, para siempre, continuamente. Pero relativo a todos los tiempos terrenales. Relativo a lo temporal, pero leal a lo eterno. Esto es un principio. Cuando tú no eres leal a lo eterno, tiendes a ser leal a lo temporal. Lo cual forma campamentos en la tierra y, cuando hay cambios, tú te conviertes en el objeto de reforma. Porque eres tan leal al tiempo, que cuando el tiempo cambia, tú te conviertes en un obstinado que no quiere cambiar. Porque tienes lealtad con cosas temporales y no con las cosas eternas. La lealtad es con Dios y su perspectiva eterna, y no con tu pastor, tu denominación, tu doctrina, tu mensaje y tampoco con tu ministerio. Relativo a lo temporal, pero conectado en lealtad con lo eterno.
Dios me usa hoy, pero si mañana no toca que me use a mí, me sentaré a escuchar o leer lo que los enviados me digan. Porque eso sería mantenerme relativo al tiempo. Porque no se trata de nuestro ministerio, sino de ser mayordomos de Su ministerio. Lo que pasa es que hay mucha gente bipolar. Predican una cosa, pero viven otra. Melquisedec no era bipolar y no andaba confundido. Él estaba del lado eterno. Hay gente que quiere mostrar que anda en lo eterno y se pone híper espiritual y tiembla, ríe a carcajadas, se tira al suelo, usa ropa rara o hace morisquetas más raras todavía. Eso no es ser eterno ni espiritual, eso es ser parecido a uno de esos muertos vivos de las películas de terror. Sobre todo, si cuando dejas el lugar público a la vista de los demás, vives una vida que no tiene nada que ver con lo que Dios dijo que tendría que ser nuestra vida. Todos sabemos que hay gente en la iglesia que tiene dos naturalezas. Por un lado asumen que están restaurados, pero por el otro siguen siendo una pelota de fútbol religiosa.
Este hombre del que estamos hablando, vivía en una dimensión sin estar confundido con la otra dimensión. Era práctico en la tierra y leal en el mundo eterno. Y eso es lo que Dios quiere conseguir con nosotros. Que seamos agentes terrenales, pero con una mentalidad divina. Prevaleciendo en el mundo natural, veinticuatro horas al día. Dios quiere recrear estabilidad en la tierra. Está buscando gente que esté dispuesta a morir en la cruz y renacer en Cristo luego. El esoterismo sostiene que el hombre es un dios. Nosotros enseñamos que ese hombre debe morir en su carne para que Dios pueda vivir en él. No es lo mismo, hay una enorme diferencia. Sólo que hay un precio, y el precio es muerte. Dios quiere recrear estabilidad dentro de su gente. Acuérdate que nuestro sacerdocio, tiene que ser una copia del sacerdocio de Melquisedec. El orden de Melquisedec es el del sacerdote del Nuevo Testamento. Melquisedec entró en un ámbito ministerial temporal que afectó a eternidades. Extiende su influencia hacia más de dos mil años hacia adelante, en una sola aparición.
¿A cuantos les gustaría aparecer una sola vez en un lugar y que dentro de dos mil años todavía nadie se haya olvidado de ti? No tienen ni mamá, ni papá, no saben de donde vienen. Ni donde se graduaron. Porque los que realmente hicieron algo, vinieron de los montes, de los campos, de la nada. Ninguno como producto de un imponente seminario o régimen universitario. Y no es rechazo a todo esto por resentimientos íntimos, es una verdad que cualquier Biblia te muestra al toque. Los hombres más grandes de la Biblia, vinieron de la nada. Ni Jesús, nuestro Señor, nuestro Cristo, fue a la escuela. Él sólo aceptó un sacerdocio. Y este hombre del que estamos hablando, también aceptó un sacerdocio, pero en este caso mucho tiempo antes que la gente supiera lo que era un sacerdocio. ¿Cuánto tiempo piensas que habrá estado con Abraham? El necesario para lo que la Biblia nos cuenta y recibir su diezmo de todo. Abraham supo que ese hombre era más grande que él. ¡Lo que nos cuesta a cualquiera de nosotros poder aceptar que alguien es más grande que nosotros!
Vivió en el tiempo de los patriarcas, pero ministró conforme a como ministró Cristo. Era una copia profética de Cristo. Era pre levítico y post levítico. Pero no operaba con los levitas. Es más; este hombre se encuentra con Abraham en el capítulo 14 y nota que en el capítulo 15, a Abraham se le acredita la justicia. Ya que antes de que Abraham entrara en ese pacto con Dios, que lo hace el padre, ya Melquisedec era. Antes que los patriarcas fueran, ya Melquisedec era. Busca Génesis 15, donde Dios bendice a Abraham y hace ese pacto con él. En Génesis 14 ya lo había visto a Melquisedec. Antes que se convirtiera en el padre, ya Melquisedec le había llevado el botín. Tremendo hombre. Consideren a esta persona, que, con sólo pararse frente a alguien, hizo que ese alguien no pudiera ni hablar. Su presencia, con sólo su presencia. La autoridad genuina, no necesita volumen. Autoridad hace al más pequeño en el más grande. ¿Lo entendiste? Mientras más desapareces, más autoridad tienes.
Y tú desapareces cuando eres el más humilde. Y eres el más humilde, cuando haces lo que Dios te dice aunque te cueste la vida. Tu vida es tu reputación. Tu vida es la amistad del círculo religioso. Tu vida es lo mismo que tuvo que pagar Cristo, que no tuvo ningún tipo de pacto con el círculo religioso de su vida. Esas fueron sus aflicciones. Su aflicción no fue la cruz, ese fue su motivo. Su aflicción fue que no pudo asociarse con ningún ministro de su tiempo, porque no lo entendían. Murió fuera de la religión, fuera del campamento, fuera del mover de la fe, fuera del mover profético, fuera de todas las iglesias pentecostales, bautistas, luteranas, calvinistas o lo que sea, y fuera de las denominaciones, de las asambleas y fuera de todos estos nombres que no son más que campamentos de gente leal a tiempos temporales y no leales a la perspectiva eterna de Dios. Supongo que cada vez se pone más claro esto, ¿Verdad?
O sea, entonces, que ser sacerdocio real, es tu herencia. Es la herencia del Nuevo Testamento. La Palabra dice que estamos siendo edificados para ser. Estamos en ese proceso. En el momento en que tú entras en una posición de realeza, tu alabanza, dice Pedro, se convierte en decreto. Dice que eres real sacerdocio, para anunciar en el momento que entras en algo llamado real sacerdocio, la adoración carismática termina en tu vida. En el momento que entras en la posición de real sacerdocio, tu adoración cambia. Ya no está asociada con el orden de ritualismo de la iglesia, donde se cantan tres canciones de alabanza y una de adoración, o tres de adoración y dos de alabanza, o media hora de alabanza y quince minutos de adoración, no sé como será en tu lugar de residencia. Pero créeme, el ritualismo se acaba cuando entras en esa posición. Cuando entras en real sacerdocio, se proclama, se anuncia, es decir que entras en un orden gubernamental de alabanza, no carismático y amoroso.
Los reyes proclaman, no sugieren. Tu oráculo, se convierte en uno que demanda respuesta. Demanda que se conteste. Demanda que algo acontezca en el mundo del espíritu, cuando lo desatas. Cuando entras en aquello que se llama real sacerdocio, hay demonios que te tienen que respetar lo que tú dices. Si es tuyo. NO te estoy diciendo que no sirva cantar canciones de autores reconocidos o ungidos, te estoy diciendo que el diablo la respeta cuando es tuya. Porque cuando es de un autor famoso, al que respeta es a ese autor, no a ti. Cuando se convierte en tuyo. Cuando la palabra sólo es un vehículo para expresar tu sentir. Cuando la adoración es algo que emana de tu corazón, las palabras que usas, son el recipiente que lo carga. La adoración es algo que sale de tu corazón. Puede ser hasta silenciosa, porque ya no hay método de expresión. Pero, cuidado, el silencio es la forma más alta de adoración, cuando ya no te queda ninguna otra para expresarlo. Es cuando ya dijiste todo lo que se puede decir, y cierras tus ojos y le dices: Padre. Lee mi corazón, porque ya no sé como expresarlo.
El concepto de real sacerdocio, no es un título. Esto está por encima de los cinco ministerios. Imagínate a un apóstol entrando en ese oficio. No importa la posición que tengas, esto te escala a otro nivel. Grado superior. Grado hacia arriba. Mira Apocalipsis capítulo 1 verso 6: y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; Nota que en el contexto del Nuevo Testamento, Dios sólo reconoce el sacerdocio, cuando está unido con realeza. Y esto no es futuro, esto es el tiempo de la iglesia. Nos hizo reyes y sacerdotes. Mira el capítulo 5. Mira el verso 8: Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; (9) y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, ¿Quién está cantando? La iglesia de todo linaje y lengua y pueblo y nación; (10) y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos (¿En una nube? ¡No!) sobre la tierra.
Noa h a hecho reyes y sacerdotes. Quiero decirte que Dios no reconoce ministerio, sin la combinación de estas dos funciones. Ahora imagínate los ministerios que hay por allí. Cristo, en el Nuevo Testamento considera que el sacerdocio, tiene que tener realeza. Ahora, los reyes son de Judá. Los sacerdotes son de Leví. Estamos hablando de una combinación de estas dos tribus. ¿Sí o no? Por eso el fariseo se preguntaba ¿cómo este hombre puede funcionar como sacerdote y no es un levita? Es más, lo dijeron. Vete a Hebreos 8:1: Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo (Esto es algo de lo que viene hablando, justo después que termina de hablar de Melquisedec) es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó (Esto es: tomó una posición) a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, (2) ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. (Es el sacerdote de la iglesia, el nuevo templo que está levantando el Señor. La Nueva Jerusalén. La morada de Dios.)
(3) Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también este tenga algo que ofrecer. (4) Así que, si estuviese sobre la tierra, (¿Recuerdas que Cristo dijo estoy en la tierra, pero no estoy? Él dijo el que descendió es el que también subió y está en el cielo) ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; Él estuvo en la tierra, pero no era de la tierra, porque estaba siendo leal a una dimensión llamada cielo. O sea que el sacerdote que Dios quiere que tú tengas, no es terrenal. Tú no puedes operar en este sacerdocio del que te estoy hablando, con una mentalidad terrenal. Con el “no puedo”, el “ay bendito”, el “mira lo que me pasó” o el “ora por mí”. Con esa cuestión no entra en esto. Con esa guerra espiritual personal. Esos son espirituales carnales. Es que me duele esto, me duele aquello, mi mamá esto, mi mamá lo otro. O que el hijo, el padre, el hermano, todo eso es carnal. Espiritual eres cuando estás avanzando el Reino de Dios en el reino de las tinieblas. Fuera de eso, es carnal, es perteneciente a lo tuyo.
Cristo, respecto a eso, dijo que los muertos entierren a los muertos. Mira lo que dice: (4) Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; ¡Pero Cristo no presentaba ninguna! Cristo operó en esa forma antes de morir. Quiero que entiendas que el Nuevo Testamento empieza después que Cristo muere, no en Mateo 1. Porque sin sangre no hay pacto. Olvídate de quien dividió la Biblia, no me interesa. Sin sangre, no hay pacto. Nuevo Testamento es Nuevo Pacto. Es lo mismo. Antes del Nuevo Testamento Cristo aparece haciendo caso omiso a la ley levítica. Operando en otro sacerdocio. El levita no trabajaba los sábados, Cristo si. Ellos leían el rollo de Isaías y hablaban una hora de cualquier cosa. Él lo leyó y dijo “hoy se cumple esta escritura”. Casi se lo comieron crudo con papas. “¡No, hijo, no! ¡Déjame enseñarte” ¡Eso no se cumple hoy!” Este es el sacerdocio que Él intenta que tenga la iglesia. No como el levítico, que sabe sus ritos, sus tres alabanzas, sus cuatro coritos, su levanta la ofrenda, sus testimonios y sus especiales.
Y no te olvides la Santa Cena el último día del mes. Él no funciona como el sacerdocio levítico. Dice, (5) os cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, No que son de otra parte, son de otra dimensión. Figura y sombra de las cosas ¿Qué? Celestiales. Verso 23, capítulo 9: Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. ¿Qué es lo que dice que fue purificada con mejores sacrificios? Las cosas celestiales. ¿Pero quienes fueron purificados por ese sacrificio? Los que sirven a lo que es figura y sombra. Entonces, ¿De quien son las cosas celestiales? De los que sirven a lo que es figura y sombra. Y nosotros decimos que no, que Cristo fue al cielo y que regó el cielo con sangre. Se llevó la sangre y la echó allá en el propiciatorio que está en el templo de la Nueva Jerusalén, con las calles de oro. Sin dudas, todavía quedan varios demonios mascota en la iglesia. Son esos que llevan tanto tiempo contigo que tú ya le agarraste afecto y te crees que una mascota a tu cuidado. ¡¡Es un demonio!!
Verso 5, capítulo 8: los cuales sirven a lo que es figura y sombra (Son sombra, son tipología. Sólo son figura de algo que es más importante que ello) de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. ¿Qué fue lo que le enseñó a Moisés, entonces? Las cosas celestiales. ¿Quiénes son las cosas celestiales? Nosotros. ¿Quién es el modelo? Cristo. Tú fuiste escogido desde antes de la fundación del mundo. Ahora porque te diste cuenta, pero ya fuiste escogido. Tú has respondido, pero esto es desde antes. Dios no trabaja por sorpresa, ya Él terminó el plan. Ahora está buscando quien haga que se manifieste. El modelo mostrado a Moisés, no es otra cosa que la iglesia terminada. EN Cristo. La que ya está escrita en Apocalipsis como la Nueva Jerusalén. Con fundamentos apostólicos, de piedras grandes y fundamentales, como lo es in ir mucho más lejos esta palabra.
Es todo un ensamble balanceado, que tiene que ver con los 144 mil, que tiene que ver con la plenitud del número escogido por Dios para la iglesia. Las calles son de oro, tu fe será tratada como el oro. La perla es la puerta de entrada, es el único animal que, para obtener la perla, tiene que morir. Cristo, la puerta. Él dijo Yo Soy la puerta. Él es la perla, pero para tomar la perla Él tuvo que morir. Es el animal que, para tomar el fruto, tiene que morir. Él permanece en la puerta. ¡Es Cristo! ¡No es una perla en el cielo! ¿Cuántos entraron por la puerta? Ya llegó a la Nueva Jerusalén, ¡Aleluya! Somos la Nueva Jerusalén. Somos la iglesia de los primogénitos. Somos el Monte Sion. Somos la compañía de millares de ángeles. Somos el árbol plantado junto a ríos. Somos el ejército de Dios. Somos la novia. Somos la manifestación del Hijo de Dios. Somos el varón perfecto. Somos mujer, somos hombre, somos árbol, somos ejército. Somos edificio, somos casa, somos morada, somos rama, pámpanos, renuevos. Todos son adjetivos que nos indican como debemos operar en la tierra.
Verso 6 = Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. (7) Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Y volvemos al mismo verso. En el capítulo 7 y verso 11, leímos: Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Capítulo 8, verso 7: Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo Noten, entonces, que la razón por la que hay reforma, es porque aquello en que se estaba operando, se ha mostrado ya con defecto. Aquello que nos daba respuesta a nuestras necesidades, ya ha dejado de darlo. Aquello que satisfacía la sed de la humanidad, ya no satisface. No es que sea malo. Es que todo lo que empieza con Dios, le llega un momento en que hay un cambio y deja de satisfacer y Dios trae una reforma.
Dios usa ciertos corredores para ciertos tramos de una carrera. A medida que esos corredores se van cansando, se van alternando por sus relevos. Cuando Cristo llegó a Jerusalén, los fariseos estaban sacrificando, tranquilos, felices, despreocupados. Y mataban sus corderos y todo lindo, sin problemas. Pero, el día que Cristo fue a la cruz, era el día de la Pascua. Era el día que sacrificaban el cordero. Mientras él estaba colgando de la cruz, el sacerdote seguía imperturbable con sus mismos ritos. ¿No aparece el Señor? ¿Qué habrá pasado? Se mudó. Estaba en el otro cordero. O sea que llega un momento en que, todo lo que tú estabas haciendo que te funcionaba de maravillas, de pronto te deja de funcionar. Simplemente porque Dios se mudó. Te des cuenta tú o no, Él se va. Y si no decides irte con Él, ahí te quedas solo con tus ritos. Y si no eres sensible y hacías las cosas por costumbre, menos te vas a dar cuenta. Hay mucha gente todavía que está acostumbrada a decir que se siente la presencia de Dios, cuando en realidad no se siente nada. De manera que, cuando realmente se siente, ni cuenta se dieron.
Hubo una época en mi país, en mi ciudad fundamentalmente, que en todas las reuniones cristianas la gente se caía al piso. Aseguraban, tocadas por el Espíritu Santo. No lo niego, me sucedió y, desde ese momento, verdaderamente fui otra persona distinta en todo lo relacionado con el Señor, como que allí mismo comenzó a tomar forma este ministerio. Y como yo, también muchos otros vivieron experiencias similares que cambiaron sus vidas para siempre. Pero déjame decirte que, por cada uno que caía al suelo verdaderamente tocado por el Espíritu, había no menos de diez que hacían payasadas sin sentir ni vivir nada. Y en lo único que cambiaban, era que se levantaban del suelo con la ropa más sucia que antes de caerse. Yo estuve diciendo eso durante mucho tiempo y, te aseguro, no fue bien recibido para nada por el liderazgo en general. No le hace, era una verdad que nadie podía ignorar. Satanás no es creador, así que jamás vas a ver algo nuevo que jamás se haya visto antes y pensar que viene del infierno. Pero debemos reconocer que sí es muy buen imitador, por lo que en más de un caso ha bastardeado cosas que habían nacido en Dios y logró tergiversarlas para pecado.
Sacerdote, es el agente de Dios para reconciliación. El rey, es la autoridad gubernamental de Dios. Dios quiere unir estos dos oficios. La autoridad gubernamental, con la reconciliación de Dios. El sacerdote era el que traía la expiación del hombre. El mediador para unir al hombre con Dios. El rey, era el brazo derecho del Señor. Uno, es un intercesor. El otro, es un gobierno que tiene dominio. Queremos que estos operen unidos. Un intercesor gubernamental. O un gobierno de intercesión. En un solo hombre. No que haya gobierno de intercesores e intercesores gubernamentales, sino que todos seamos intercesores gubernamentales y gente con dominio sacrificial. ¿Qué es dominio sacrificial? Dominio es porque nos auto gobernamos de tal forma, hasta el punto del sacrificio personal. Y en la forma en que nosotros menguamos, Él se hace más grande en nosotros produciendo su gobierno, y no el nuestro. Cuando yo hablo de autoridad, hablo de algo reconocido en el mundo del espíritu, muy pocas veces reconocido en el mundo de la iglesia.
Estoy hablando de las cosas que cambian la eternidad, no de las cosas que impresionan a la muchedumbre. Un gobierno, bajo la orden de una ley que es sacrificial. Mientras más sacrificial, más gobierno. Pero, siendo gobierno, un reconciliador. No teniendo señorío. Alguien que puede ser padre de miles y dueño de ninguno. Ese es el principio de las redes, que todavía la gente no lo entiende. Hay un paralelo de iglesias y de ministerios. Que se han unido porque han oído que hay redes. Pero en muchos casos se han comprobado los mismos problemas que tiene el mundo: niños teniendo a niños. Inmadurez. Nadie está en condiciones de ser padre si antes no ha sabido ser hijo. Mira el capítulo 5 de Hebreos. Estamos hablando todavía del orden de Melquisedec, no te confundas. Verso 1: Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados;
Nota que los hombres que Dios escoge como líderes, los escoge entre los hombres, no entre una deidad. Los líderes son hombres, no dioses terrenales. (2) para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad; Un líder, y hablo de alguien levantado por Dios, está rodeado de la misma debilidad que tú y de todos los que deba liderar. Eso sí; tiene una guerra mayor que la tuya, porque tiene más palabra que tú. Esto te deja en evidencia que, las chances de que un ministro peque, por allí son más grandes que las que tú peques. El problema más grave que tiene la iglesia, es que no sabe separar al ministro de la oficina que ocupa. El ministro ocupa una oficina en el espíritu. Y él llena ese espacio que le ha sido dado por Dios en beneficio de la iglesia. Es un oficio dado a la iglesia, para que la iglesia lo reconozca y lo respete, que no tiene nada que ver con que lo adule y lo sirva en sujeción estricta como si fuera un jeque árabe.
Pero es el oficio el que se respeta, mucho más allá del hombre que lo ejerce. Claro está que hay una conducta, hay unos patrones, que la Biblia exige que tenga un ministro. Es decir que un ministro tiene que tener cierto grado de madurez, aunque siga estando rodeado de la misma debilidad que tienes tu. Pero el oficio es el que le da unción para operar en el oficio, no para vivir su vida. Porque a su vida la tiene que vivir del fruto del Espíritu, igual que tú. De su carácter. Por eso es que el enemigo ataca ministros, para que haya fallas en su carácter, para que tú te decepciones y termines no sometiéndote al orden divino. Y cuando tú no sabes separar al hombre de la unción, siempre toca la unción. Nota que David, aunque Saúl fue un payaso, no lo tocó. Porque Saúl, aunque fue escogido por los hombres, Dios lo secundó y lo mandó a ungir y se acabó. Y una vez que Dios lo da, no hay nada más que añadir. No importa de donde salió la necesidad, lo cierto es que Dios lo instituyó. Y Dios ya le había quitado el trono, y se lo había dado a David. Pero él todavía estaba ocupándolo en obstinación. Y aún así, David no lo tocó.
Hubo un tiempo que le lo tomó a Saul caer, que fue el mismo tiempo que se tomó David para fortalecerse. Entonces dice que el ministro está rodeado de la misma debilidad que el hombre. Fíjate que hay gente que reconoce este mensaje a través de mí, pero no lo reconoce a través de otro. Eso tiene cierto punto de verdad, pero también lo tiene de engaño. El que lo aprendió de mí no lo va a entregar de la misma manera, pero también puede pasar que haya una persona que no te agrade y entonces no le recibes nada. Ahora imagínate si un solo hombre tuviera que ministrar a todos porque es el único al que admiran y aman. Un día ese hombre no está más y ninguno de los ministrados termina su misión en esta tierra. De la única manera que todo esto se va a expandir, es si todos nos sometemos al orden divino. Eso, para que la gracia siga entrando en cada iglesia. No para un hombre, porque a cualquier hombre que tenga un mensaje, ir a un lado u otro le da lo mismo. Verso 3: y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo.
Recuerda que está hablando de Cristo. Escucha, verso 4: nadie toma para si, esta honra, sino el que es llamado por Dios como lo fue Aarón. A ver; para que tú sepas si eres llamado por Dios, tienes que ver si tu llamado fue parecido a los patrones de Aarón. Y si no fue parecido a los patrones de Aarón, entonces no eres llamado. Lo dice claramente: Y nadie toma para sí esta posición, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. ¡Y si no es igual a como lo fue Aarón, no es! Entonces alguien dice: ¡Ah! ¡Pero esos son los levíticos, nosotros somos del orden de Melquisedec! (5) Así tampoco Cristo (¿Cómo? ¿Cristo es menor que Melquisedec?) se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, (Y ahora te dirá lo que pasó con Aarón) sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy. TE fijas; Dios nombró a Aarón y a sus hijos. Y le dijo que los mantos de Aarón ungirían a sus hijos. Y a todo lo que le dijo a Aarón que hiciera, tenía al hijo presente. Para que hubiese continuidad. Una tipología de para siempre Melquisedec.
Cristo tampoco dijo Yo soy el pastor de pastores, sino que tuvo que esperar que alguien lo reconociera como hijo. Pregunto: ¿Quién te reconoce como tal? Si no tienes un nombre, eres ilegítimo. Necesitamos un padre genuino, porque esa cobertura que nos dicen que tenemos, y que en realidad no tenemos, no viene de parte de un padre, sino de alguien que, en muchos casos, ni siquiera hemos visto personalmente. ¿O no? Tú no puedes ser padre de nadie, ni tener ministerio, sin primero ser hijo. Que te quede claro. ¿Se te fue la mente pensando en tal o cual persona que te producen esa sensación de que jamás se han arrodillado ante nadie y ante nada? Justamente de esos estamos hablando. No yo, sino Él a través de Su Palabra. El orden de Melquisedec, sigue los patrones de Aarón, sólo que en una escala superior. Hasta Cristo que es del orden de Melquisedec, no asume la posición hasta que alguien le diga: Este es mi Hijo, yo lo reconozco, respétenlo. Sucede que algunos hombres forzaron sus formas al tratar de combinar estos dos oficios.
Estoy hablando del de sacerdocio con realeza. ¿Se acuerdan de Uzías? Uzías y Saúl perdieron ambos el reino. Sin embargo, otros hombres entraron en esa orden, como David. Que usó un efod, y era rey. ¿Cómo se le ocurre ponerse algo sacerdotal, e medio de un tiempo levítico, cuando él es rey? ¿Estaba loco? Bueno, todo lo que hizo David, sonaba a locura, ¿No te parece? Es evidente, por esa razón, lo siguiente. Cada vez que en la Biblia aparece una combinación de estos dos oficios, es porque Dios está militando una guerra hostil, en contra del sistema establecido en el tiempo. O sea: cuando había una guerra hostil de parte de Dios contra el sistema establecido, alguien entraba en este orden. Para que la reforma fuera efectiva, cuando Dios tenía una guerra hostil contra el sistema establecido, o sea, reforma. Una posición hostil en contra de toda manifestación religiosa que ya no satisface. Cada vez que eso ocurre en la Biblia, vas a ver que alguien asumió en ambos oficios. O sea que la reforma, sólo puede ser hecha a través de hombres en esta orden.
No se trata de cualquier payaso predicando reforma. Hay mucha gente hoy día predicando reforma cuando ellos mismos necesitan reforma. Dios tenía una presente ejecución, tenía un propósito en el Reino, el cual ya no podía operar a través del sistema existente, entonces producía unan reforma, a través de gente que operaba en estos dos oficios a la vez. Mientras que, al mismo tiempo, introducía algo nuevo en la tierra. Reforma. Vete a Deuteronomio 17. Estamos mirando las dinámicas de los reyes y entonces ahora vamos a mirar las dinámicas de los sacerdotes, para ver que es lo que Dios está uniendo. El problema mayor con nosotros, es que muchos no sabemos quienes somos, y eso es peligroso. Estamos redescubriendo quienes somos. Tenemos que entrar en esta dimensión. Y no es una revelación espectacular, sino una sustancia en la que tu vida se convierte en eso. Es como si te implantaran la médula espiritual en el cuerpo y te cambiara todo tu sistema nervioso y funcionaras de una manera distinta.
Reforma no es cambiar los muebles, los bancos, el piano y los bafles de un templo. Reforma es cambiar la médula espiritual de la iglesia. Si un ministro cambia, su mensaje va a cambiar, también. Yo no me estoy refiriendo a que alguien se emocione porque la revelación está tremenda. Con toda honestidad, debo confesarte que con el transcurrir de los tiempos me he cansado bastante ya de que la gente me diga que ese estudio o mensaje estuvo tremendo, y que cinco años después sigan siendo los mismos, con los mismos problemas. A lo que me estoy refiriendo es a algo que pase en tu vida que sea reconocido en el mundo divino. Que sea el cielo el que diga que este es otro hombre. Que cuando tú levantes tus manos, digan que esas son manos santas. No los hombres, Dios. O sea: separadas para el propósito de Dios. Que seamos como Moisés, que cuando entremos en la tienda Dios diga: con permiso, me están llamando. Que cuando lancemos un decreto los demonios digan: mejor vámonos.
Cuando yo hablo de gobierno, no me refiero a un dictador, sino al orden o a la habilidad de ejercer dominio y orden, en medio de cualquier cosa, incidente o actividad que busque neutralizar el avance del Reino. Mientras que al mismo tiempo demuestra efectividad en su administración y mayordomía del avance de los propósitos de Dios en la tierra. Es imposible tener gobierno y no saber qué es lo que Dios está haciendo. Así que la persona que no sabe lo que Dios está haciendo, no tiene nada que ver con nosotros. Porque gobierno está relacionado con avanzar los propósitos de Dios en la tierra y neutralizar todo avance hostil contra el propósito de Dios. Gobierno. Autoridad. Una persona que se planta y habla y el infierno se paraliza en atención a lo que pueda decir. Gobierno. Una persona con ese carácter, entra a un lugar y lo llena, aunque no tenga ni voz ni mando allí. Un buen custodio de los propósitos de Dios. Escucha: puedes tener el título y la jerarquía que se te ocurra, pero si desconoces lo que Dios está haciendo hoy, no veo la manera de que tengas gobierno.
Deuteronomio 17:14 = Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; (15) ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. (16) Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. (17) Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. (18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; (19) y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; (20) para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
Se pueden extraer algunos principios de esto, para ver qué es lo que Dios quiere que opere en nosotros al mismo tiempo, del ministerio del rey y el del sacerdote. En principio, tenemos que aprender a funcionar conforme a lo que Dios elige. Lo que quiero decir es que debemos reconocer al que Dios elige. O sea: funcionar desde la posición del que Dios escoge. Lo primero que se aprende, en este sacerdocio, es que no tiene nada que ver con donde tú te gradúas. A pesar de que las dinámicas del orden de Melquisedec le pertenecen sólo a la iglesia, cuando hablamos de liderazgo en la iglesia, el que elige es Dios. ¿Recuerdas a aquella mujer que fue a pedirle a Jesús que cuando estuviera en su Reino, colocara a uno de sus hijos a su derecha y al otro a su izquierda? ¿Recuerdas lo que le respondió Jesús? 1 – Tú no sabes lo que estás pidiendo. Muchos de nosotros vemos autoridad a través de los ojos engañadores del mundo. Y no entendemos lo que estamos pidiendo cuando pedimos autoridad. Lo primero que le dijo es que no sabía lo que estaba pidiendo, porque si lo supiera, no lo pediría.
Nota que todos los grandes hombres de Dios, no eran hombres que estuvieran buscando posición. Ninguno de aquellos que Dios usó grandemente, buscaba ser usado. Todos fueron interrumpidos en sus vidas ocupadas por Dios. Nunca llamó a un vago ni a un desempleado. No existe un solo ministro que haya sido llamado por Dios que haya estado desempleado. Y lo digo por un solo punto importante: hoy en día, ser ministro es equivalente a no trabajar. O también gente que cree que porque son ministros no tienen que trabajar. 2 – ¿Puedes tú beber esta copa, y ser bautizada por el bautismo del que yo he sido bautizado? O sea: ¿Puedes tú pagar el precio? El precio es muerte. El bautismo de Cristo fue muerte. ¿Sabes lo que estás pidiendo? El bautismo es muerte, ese es el precio por autoridad. Mientras menos de ti haya, más autoridad tienes Si al mensaje tú lo consideras autoritario, es porque la persona que lo está dando, ha sido menguado ante Dios. 3 – Eso que tú pides, está reservado sólo para el Padre. Elegir.
El primer paso para operar como reyes en la tierra, es entender que a los reyes los escoge Dios. No es basado en democracia. No es basado en tu graduación. Es que yo soy doctor en teología. Y yo soy master en divinidades. Nunca supe que ratos era eso. ¿Serán maestros de Dios que le enseñan a Él lo que no sabe? Uf. Sólo pregunto: Si Dios es LA divinidad y tú dices ser master, maestro, ¿Entonces quien eres tú? ¿Algo por encima de Dios? huaa. O sino: señor apóstol, excelentísimo reverendo tal y cual. No es por democracia. Si ese pastor fue encontrado en pecado, no puedes reunir a la junta de cabezones para elegir otro pastor. ¡No es por democracia! Tú no eliges a nadie, Dios es quien elige. Si no ha sido elegido por Dios, en el mundo del espíritu no existe, aunque en la tierra esté lleno de credenciales y títulos. Hay iglesias que se enorgullecen en proclamar que han sido la primera en estar en una ciudad. Pero hace cincuenta años que están allí y jamás pasaron de doscientos miembros. ¿No tendrían que haber tomado la ciudad completa en todo ese tiempo? Cualquier semejanza con una realidad que conoces, es pura coincidencia.
Dice que no puede haber ningún extranjero en el orden de Dios de Melquisedec. Dice que el que elija, tiene que ser de entre tus hermanos. O sea que tiene que estar familiarizado con lo que Dios está haciendo en tu medio. Allí, hermano, no significa que fuera israelita. Podría ser de otra tribu que supiera lo que Dios estaba haciendo. Eso, de alguna manera, destruye el hecho de que yo, argentino, vaya a vivir a tu país, que no es el mío y del cual conozco muy poco, y me unjan apóstol u obispo de esa nación. Ningún extranjero puede ser rey en tu medio. ¿Por qué nací en Argentina? No lo sé, sólo Dios lo sabe. Pero no ha sido para que vaya a reinar a otro país. Allí ya tiene que haber otro elegido para eso. La persona que ocupa estas posiciones, no puede ser ignorante de lo que Dios está haciendo en la tierra, y mucho menos en tu medio. Traer un pastor de una congregación a otra, no es el orden de Dios. Especialmente si no sabe para donde va la iglesia. Y no estoy hablando de alguien que ocupa una posición en tu iglesia, sino de alguien que tiene una posición en el espíritu.
Somos linaje escogido. ¡Tienes derecho a lo que te estoy diciendo! Para liderar el cuerpo, tienes que ser escogido por Dios. Ningún extranjero puede ser colocado como rey. No puede ser que haya hombres que dicen ser de Dios, que estén enviando currículums a las iglesias donde sabe que sus pastores estén en problemas. Por eso no creo en las escuelas de pastores. Alguien se gradúa y se sienta a esperar que otro se caiga para ir a reemplazarlo. ¿Eso es Dios? Dice que el que sea rey, no puede multiplicarse para sí mismo. Caballos, casas, esposas, oro. Escucha. ¡Pero en aquel tiempo tenían más de una mujer! ¡¡Pero era en aquel tiempo!! El problema no era con abundancia de casas. El problema no era con la abundancia del dinero. Mira lo que dice la escritura. (17) Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; El gran tema es si tus posesiones desvían tu corazón. Algunos dicen que no son ostentosos, que sólo quieren que no les falte en pan en su mesa. ¡Egoísta! Que te sobre un pedazo para el vecino que no lo tiene.
Esa palabra que dice que tu corazón no se desvíe, significa que no se descentralice. O sea que el objetivo de tu ministerio, comience a descentralizarse. Que lo que se esté haciendo, ya no se está haciendo por la misma causa que se comenzó. Cualquier cosa que cause de que tu corazón se salga del centro del propósito, no es bueno. Una posición de un estilo de vida progresivo. Dice el verso (16) Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto. No puede ser un ministro, que, por su obstinación de no seguir con Dios, termine llevando a la iglesia al lugar de donde provino. Egipto no tiene que ver con el mundo, solamente. Egipto, en Génesis, era el Edén de Israel, porque fue allí donde se le proveyó lo mejor de la tierra de Gozén. Egipto, en este verso, significa el lugar de donde provienes. Cuando entras en un nuevo mover y por cualquier causa no quieres seguir en eso, eso es volver a Egipto. Deuteronomio 11:10 = La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
Mi iglesia. Mi ministerio. Mi culto de adoración. ¡Yo soy líder de alabanza! ¡Este es mi ministerio! ¡Estas son mis hortalizas! Dios nos sacó hace tiempo del síndrome de mi ministerio, mi púlpito. El dice que a la tierra que nos va a llevar no es como aquella, donde todo lo hacías tú mismo. Y sembrabas tas pequeñas cosas y las regabas con tu pequeña latita de agua. Estoy sembrando para prosperar. No, la Biblia dice que tus siembras en un lado y cosechas en otro lado. Así dice, que tú siembras y otros recogen lo que tú sembraste. Y que Él te ha enviado a cosechar lo que tú no sembraste. (11) La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; (12) tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin. O sea que en esta tú no las riegas, las riega Dios.
Una vida progresiva, que no los lleve a Egipto. En el momento en que debes seguir a Dios, tienes todo el potencial para volver atrás. Porque es más fácil volver a lo reconocido que ir al mundo de lo desconocido. Pero en el momento en que tú no tienes dirección, casi automáticamente vuelves atrás. Si quieres experimentar algo que nunca has experimentado, tendrás que hacer algo que nunca has hecho. Y en toda ventaja hay riesgos. Por eso mi canción lema que durante muchos años de radio me acompañó, dice en su letra que Dios no me trajo hasta aquí para volver atrás, nos trajo aquí a poseer la tierra que Él nos dio. Aunque gigantes encuentre allá, yo nunca temeré.