Gálatas 5: 4 dice: De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.“. Muchos cuando leen este versículo, piensan primero que alguien puede ser separado de Cristo, y segundo que alguien puede caer de la gracia.
Sin duda tal persona no es salva. Este entendimiento está equivocado. Tenemos que comprender el trasfondo con el cual Pablo escribió el libro de Gálatas. Cuando el evangelio de Dios fue predicado claramente a Galacia, la gente allí lo escuchó.
Después de eso vinieron falsos profetas para Galacia a predicar el evangelio. No cambiaron la primera mitad del evangelio; cambiaron la segunda mitad. La primera mitad decía que un hombre era salvo solamente por medio de confiar en Cristo y recibir a Cristo.
Sin embargo, la segunda mitad decía que antes de que uno creyera en el Señor Jesús, no puede tener la justicia de la ley; pero después de que uno recibe al Señor Jesús, debe tener la justicia de la ley. Pablo escribió el libro de Gálatas solamente para refutarlos.
El argumentó que de la misma manera que un hombre no puede tener la justicia de la ley mientras todavía es un pecador, asimismo, no puede tener la justicia de la ley después de que es salvo. Hemos visto en los pocos mensajes anteriores, que Romanos y Gálatas son diferentes.
Romanos dice que mientras que seamos pecadores, no podemos tener la justicia de la ley. Gálatas dice que después de que un pecador es salvo, aun así no puede tener la justicia de la ley. El tema de ambos libros se trata de no tener la justicia que es de la ley.
Estos enseñaron que después de que un hombre ha creído en Cristo, es salvo y tiene la vida eterna, él aún debe tener la justicia de la ley. La primera cosa y el requisito mínimo de la justicia de la ley es la circuncisión.
Después de que tú estás claro acerca del trasfondo de este libro, sabrás de qué está hablando Gálatas aquí.
En el capítulo uno Pablo dijo que él estaba maravillado de que los Gálatas se alejaran tan rápidamente de Aquel que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. Él estaba maravillado de que fueron engañados tan rápidamente para seguir otro evangelio.
También dijo que si él o un ángel o cualquier espíritu viniera y les predicara un evangelio diferente del que habían recibido, sería anatema. En el idioma griego, la palabra anatema es la expresión más fuerte de la maldición. Significa que toda la maldición en los cielos cae sobre el que es maldecido y que todas las bendiciones son detenidas.
Pablo dijo que su evangelio fue revelado a él solamente mediante Dios. Él lo recibió en el desierto de Arabia. Esta es la razón por la cual su evangelio no podía contener ningún error. Gálatas 2 nos dice qué es este evangelio. En este capítulo vemos que Pedro fingió.
Cuando vio a unos judíos que venían de parte de Santiago, se mantuvo como judío. Pablo lo reprendió en su propia cara. La circuncisión no significa nada. Cristo ya murió. Ya no somos más nosotros los que vivimos, sino que es Cristo quien vive. El capítulo tres nos dice que la meta de Dios no es la ley sino la promesa.
La razón por la cual Dios le dio al hombre la ley fue para hacer que el hombre primeramente conociera su pecado y así aceptara al Hijo de Dios. El capítulo cuatro nos presenta otras dos cosas para mostrarnos que es inútil que el hombre guarde la ley incluso si es capaz de hacerlo.
Agar representa la ley, y Sara representa la gracia. Agar se debe ir antes de que Sara pueda permanecer. Aun si tú puedes guardar la ley, tú simplemente eres Agar, y de todos modos debes irte. La primera oración en el capítulo cinco es: “Es para libertad que Cristo nos libertó”.
Cristo nos ha introducido en la libertad. Ahora debemos estar firmes en esta libertad. No pierdas esa libertad. Si un hombre guarda la circuncisión, Cristo no será de beneficio para él. Si se retiene el sistema de la ley, Cristo tendrá que ser negado. Uno no puede guardar la ley un poco y luego pedirle a Cristo que haga el resto.
Cristo no hace esta clase de obra fragmentaria. Por lo tanto, Pablo dijo: Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley (5: 3). ¿Por qué algunos no escogían otras cosas de la ley? ¿Por qué algunos solamente tomaban el asunto de la circuncisión? ¿Por qué ellos solamente tomaban lo que les gustaba y no guardaron toda la ley?
Si ellos querían guardar un punto de la ley, también tendrían que haber guardado toda la ley. Si un punto permanece, todos tienen que permanecer. No pueden escoger uno y rechazar todos los otros. El versículo 4 dice: Habéis sido reducidos a nada, separados de Cristo, los que buscáis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Ser reducidos a nada separados de Cristo equivale a que Cristo de nada aprovecha, al final del versículo 2. Parece como si Cristo no se expresara en ti. No tienes perdón, gozo ni paz. Además, si tú sigues la ley, Cristo estará separado de ti. Aquí, no es un asunto de recibir la salvación. Está hablando de la condición para ser salvo.
Supongamos que un hermano viene a mí y me dice: “Hermano Néstor, debo guardar el sábado. Si no lo guardo, mi salvación no será completa”. Yo sé que ese hermano de hecho es salvo. No hay duda acerca de eso. Ahora que él ha recibido esa enseñanza equivocada, debo decirle: “Si tú guardas el sábado, la obra de Cristo no será efectiva en ti.
Por fe estamos en Cristo. Tú has regresado a la ley. Has caído de la gracia”. Así que, no es un asunto de salvación o de perdición. Es un asunto de la condición para ser salvo. Nos muestra que un hombre es salvo mediante Cristo y no por medio de él mismo.
Si un hombre guarda la ley, no habrá gracia. Sabemos que el pecado guía a la perdición. Sin embargo, debemos comprender que el libro de Gálatas tiene como tema el pecado. El libro de Gálatas habla de las buenas obras. Habla de guardar la ley de Dios. Gálatas no habla de guardar la ley y la circuncisión.
Pablo no dijo que ellos habían caído en pecado. Dijo que habían caído de la gracia. Existe una gran diferencia entre los dos. Caer de la gracia y caer en pecado son dos cosas completamente diferentes. Caer de la gracia es caer del principio de la gracia y seguir de nuevo el principio de las obras.
Hoy día, existe un gran número de creyentes salvos que han caído de la gracia. Sin embargo, no han perdido la salvación. Con nosotros es lo mismo. Innumerables veces pensamos que estamos terminados. Sin embargo, somos salvos debido a la gracia del Señor Jesús.
Pablo dijo que aquellos de Gálatas 5 lucharon por vencer, pero que habían caído de la gracia al confiar en sus obras. Querían tener buenas obras, sin embargo, cuando hicieron esto, cayeron. ¿Qué significa estar en la gracia? La gracia significa que somos personas bajas y sin esperanza. No podemos hacer nada.
Delante de Dios recibimos gracia. Estamos en una posición baja. Acudimos a Dios para que nos dé gracia. Como tales, somos los que vivimos en gracia. No es un asunto de pecado o de mala conducta. Si un hombre confía en su propia obra, está obstruyendo la gracia de Cristo.
Aquí Pablo reprendió a los gálatas por seguir la ley después de que habían sido salvos. Ellos cayeron de la gracia. Les llamó la atención por no haber recibido la suficiente gracia y por no haber recibido la suficiente misericordia de parte de Dios.
Recibir misericordia y gracia de parte de Dios es permitir que Dios obre. Esto prueba que la carne es incapaz y no puede hacer nada. Podemos obrar mediante nuestra carne, sin embargo, aquellos en la carne no pueden agradar a Dios.
Supongamos que hay un hermano que es un hombre sin principios. Cada día él gana un dólar y cincuenta centavos, pero gasta dos dólares. Un día yo tengo lástima de él. A él le faltan cincuenta centavos y yo le doy sesenta centavos. El hace esto todos los días, y yo tengo lástima de él también todos los días.
Supongamos que un día ese hermano comienza a pensar: “Néstor ha tenido lástima de mí y me ha dado dinero todos los días, pero yo tengo que encontrar la manera de disciplinarme un poco”. Cuando él hace esto, hace lo que los gálatas hicieron con la circuncisión.
Ellos lo hacían en la carne, y como resultado cayeron de la gracia. He conocido tal clase de personas. Desde el punto de vista del mundo, me gustan tales personas. Ellos no quieren que otros los alimenten el resto de sus vidas; quieren ser independientes. Esto es bueno, pero la Biblia dice que para Dios, esto es equivocado debido a que tales personas han caído de Su misericordia.
Pablo no los estaba reprendiendo por pecar. Pablo los estaba reprendiendo por hacer el bien. Pablo los reprendió por hacer el bien debido a que el bien que ellos hacían significaba que ellos no necesitaban más de la misericordia de Dios por el resto de sus vidas. Ellos ya no vivirían más en la misericordia de Dios.
Mis amigos, el pensamiento del hombre es totalmente diferente del pensamiento de Dios. Pensamos que podemos agradar a Dios al hacer algo. Sin embargo, Dios está contento cuando permanecemos en Su gracia. El repetidas veces dice que desea misericordia y no sacrificios.
La misericordia significa que Dios te dé algo, y el sacrificio significa que tú des algo a Dios. Dios desea la misericordia. Esto significa que a Él le gusta darte cosas a ti. El no desea el sacrificio. Esto significa que Él no quiere que tú le des cosas a Él. Si Dios puede dar las cosas, estará feliz. Esta es la salvación.
La salvación no es hacernos felices. La salvación es hacer a Dios feliz. A Dios le gusta dar; Él quiere obrar continuamente en nosotros. Él quiere darnos gracia. Tal vez tú pienses que eso es suficiente. Sin embargo, El piensa que eso no es suficiente.
Tú eres un hombre pobre y puedes sobrevivir con unos pocos centavos al día. Sin embargo, ahora se te han dado unos pocos dólares. Con razón tú pensarás que eso es demasiado. Si Dios va a hacer algo, Él quiere hacerlo a lo máximo. Si tú le permites hacer solamente un poco, El no estará contento.
Si tú quieres ser salvo, voluntariamente tienes que permitirle a Dios que obre. Tienes que pedirle a Dios que sea misericordioso contigo. Dios solamente puede estar contento si se le permite trabajar de esta manera. Si tú insistes en darle algo a Dios, El no estará contento. Cuando Dios ve que a ti te es mostrada la misericordia, Él está contento. Por eso digo que Dios prefiere misericordia y no sacrificio.
Gálatas 5: 4 dice que no debemos caer fuera de la gracia. No dice que no debemos caer en pecado. Lo que se discute aquí no es un asunto de salvación, sino un asunto de disfrute. Delante de Dios, no necesitamos movernos, ni necesitamos guardar la ley. No tenemos que hacer nada. Solamente debemos permitir que Dios obre en nosotros y que nos dé gracia.
Una vez que tenemos obras, hemos caído de la gracia. Por lo tanto, decir que uno ha caído de la gracia no se refiere al asunto de la salvación o de la perdición. Caer de la gracia es un asunto de si disfrutamos o no los beneficios de Cristo hacia nosotros.
Caer de la gracia es un asunto de si permitimos o no que la obra de Cristo opere en nosotros. Le agradecemos al Señor que la salvación significa estar continuamente bajo la misericordia de Dios y estar continuamente bajo Su gracia.
Todos los que estudian el Antiguo Testamento cuidadosamente y quienes entienden el Antiguo Testamento, saben que no enseña que la muerte es eterna, ni habla de nada parecido al castigo eterno. Todas las muertes mencionadas en el Antiguo Testamento se refieren a la muerte del cuerpo, y el único lugar mencionado a dónde va la gente después de que muere, es el Hades, y no el infierno.
Hay dos o tres porciones que parecen hablar del infierno, sin embargo, o son una traducción equivocada o deben ser interpretadas de otra manera. Todas las muertes mencionadas en el Antiguo Testamento son la muerte del cuerpo, no son la muerte eterna. El Antiguo Testamento fue escrito para los judíos. Debido a que eran hombres terrenales, sus errores también eran errores terrenales, y sus castigos, castigos terrenales.
No digo que no existe tal cosa como la muerte eterna en el Antiguo Testamento, sí existe. Sin embargo, el Antiguo Testamento nunca nos enseña acerca de la muerte eterna. En el Antiguo Testamento, aquellos que fueron bendecidos por Dios recibían mucho ganado, ovejas, oro, y plata.
Esas eran señales de la bendición de Dios. Pero en el Nuevo Testamento aquellos que son bendecidos por Dios pueden decir: “No poseo plata ni oro, pero lo que tengo, esto te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Hechos 3: 6).
En el Antiguo Testamento, había oro y plata. En el Nuevo Testamento no hay plata ni oro. El Antiguo Testamento, aunque no trata exclusivamente de las cosas de la carne, habla principalmente del aspecto material y físico de las cosas.
En el Antiguo Testamento, cuando un hombre era bendecido por Dios, podía disfrutar una larga vida, tener muchos hijos, y muchas cosas materiales. Esas son las bendiciones del Antiguo Testamento. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, no vemos esas cosas. Al contrario, vemos que Santiago murió. Esteban murió. Muchos fueron martirizados por haber amado al Señor.
Indudablemente ellos no fueron maldecidos. Además, el Nuevo Testamento nunca hizo de la descendencia un asunto de la bendición. Al contrario, los que viven para el Señor deben permanecer vírgenes. Por lo tanto, lo que el Antiguo Testamento nos muestra y lo que el Nuevo Testamento nos muestra son dos cosas totalmente diferentes.
Esto no significa que en el Antiguo Testamento no exista tal cosa como la muerte eterna. Sin embargo, esto no se presenta como enseñanza. Debido a que el hombre no entiende esta verdad, el Nuevo Testamento nos habla con respecto a la muerte eterna.
En el Antiguo Testamento hay unos cuantos pasajes que parecen hablar de la muerte eterna, pero son traducciones equivocadas. En una de ellas la traducción dice que los malos son trasladados al infierno (Salmo 9: 17). Sin embargo, realmente la traducción debe decir que los malos van al Seol.
Esto es temporal, y no por la eternidad. En Isaías 66: 24 se menciona que los gusanos no morirán y que el fuego no se apagará. Parece que habla de la misma cosa de la cual habla el Evangelio de Marcos (Mr. 9: 48). Pero, recordemos que Isaías no dijo que a menos que los israelitas se arrepintieran irían al infierno, donde el gusano no morirá y el fuego no se apagará.
Isaías profetizó de un grupo de personas que irían al infierno al final del milenio, donde el gusano no morirá y el fuego no se apagará. Indudablemente, Isaías no hablaba de la muerte eterna. Si introdujimos el tema de la muerte eterna, estaremos tratando de meter algo extraño, el cual sería un asunto ajeno.
Tenemos que saber algo más. Gálatas 5: 4 dice: Habéis sido reducidos a nada, separados de Cristo, los que buscáis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. En el idioma original la palabra “reducidos a nada” es katargeo, un verbo pasivo.
Existe un poco del sentido de separación. Kata tiene algo del sentido de separación, pero el sentido no es muy fuerte. La palabra katargeo significa quedarse inactivo. El léxico de palabras griegas escrito por Stephan, puede ser considerado como uno de los mejores.
Nos dice que aquí la palabra significa quedarse inactivo. Debemos ver la diferencia entre la separación de Cristo y quedarse sin el efecto de Cristo. Estas son dos cosas diferentes. Si un hombre ha dejado a Cristo y está separado de El, entonces todo está terminado.
Sin embargo, esto no es lo que Pablo dijo aquí. Pablo dijo que si ellos guardaban la ley, habían caído de la gracia. Si querían mantener la ley, tenían que dejar ir la gracia. Si seguían la ley, el efecto de Cristo quedaría inoperante en él.
¿Cuál es el efecto de Cristo? Si el efecto de Cristo es manifestado en mí, puedo regocijarme. Aunque yo sea débil e indigno, sé que Su gracia es suficiente para mí, y mi corazón puede estar en paz. El gozo y paz que tengo en mi corazón es el efecto de Cristo que opera en mí.
Esto es Cristo forjando Su eficacia en mí. No trato de ser salvo mediante mis obras. Yo sé que ya soy salvo. No tengo que esforzarme para ser salvo. No tengo que suplicar desesperadamente ni tengo que luchar. Puedo descansar en Su obra. Esto es el efecto de Cristo. Hoy día, muchos cristianos se han apartado de Cristo. Sobre ellos Cristo no tiene mucho efecto.
Supongamos que le debo mucho dinero a alguien. No puedo pagarle ni siquiera si vendiera todo lo que tengo. Ahora tengo un buen amigo y dice que ya que tengo una deuda tan pesada, él me dará un cheque para que pueda liquidar mi deuda.
Sin embargo, soy un hombre flojo. Soy tan flojo incluso para cambiar el cheque. Ahora, ¿Tengo dinero en casa? Sí, pero también tengo una deuda en mi casa. Tengo el cheque, pero el cheque no tiene efecto sobre mí. La deuda queda; no ha sido pagada.
Sigo llevando la carga de la deuda. Hoy día, Dios ya nos ha dado el cheque. Sin embargo, no lo hemos cambiado para que surta efecto. Por lo tanto, estar separados de Cristo y quedarse sin que el efecto de Cristo opere sobre nosotros, son dos cosas diferentes.
Estar separados de Cristo es no ser salvo. Pero nosotros nunca podemos estar separados de Cristo. Romanos 8 nos dice que no hay manera de que nos separemos de Cristo. Dice que nadie puede separarnos del amor de Cristo.
La gracia que recibimos de Cristo y la bendición que tenemos de Dios son ordenadas por Dios. Nadie puede derribarlas. No pueden ser derribadas, debido a que están basados en la justicia. Por medio de las muchas cosas que Cristo ha logrado por nosotros, el problema de la vida y la muerte eternas está resuelto.
No hay manera de derribar esto, porque se basa en la justicia. Sin embargo, en el aspecto subjetivo, la ausencia de paz en el corazón y la presencia continua de infelicidad es un problema cristiano. Quizás un hombre se preocupe de cómo puede recibir la gracia y cómo puede preservar su salvación.
Cada día su corazón está en suspenso, sin saber qué debe hacer. Cuando un hombre se ha apartado del efecto de Cristo, no recibirá el efecto que debe recibir de Cristo. Por lo tanto, Gálatas 5: 4 nos muestra que cuando un hombre busca la ley, cae de la gracia. Cuando cae de la gracia, está desligado del efecto de Cristo. Por lo tanto, esto no se refiere a que el hombre pierda la salvación después de salvarse, sino a que éste no tiene el gozo y la paz de la salvación.
En 1 Corintios 8: 11 se dice en la versión Reina-Valera 1960: Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. Este versículo presenta un problema. Es cierto que la persona mencionada aquí es salva, porque es llamada hermano.
Es verdad que es un hermano débil. Sin embargo, es un hermano, una persona que pertenece al Señor. Pero aquí dice que puede perderse, o sea, perecer. Esta palabra en el idioma original es apollumi, y tiene dos significados. Uno puede ser traducido perderse o perecer y el otro, destruir.
Pero esta palabra es la misma que la palabra perecer usada en Juan 3: 16. En Juan 3: 16 se dice que todo aquel que en El cree, no apollumi, mas tenga vida eterna. Si podemos usar la palabra destruir en 1 Corintios 8: 11, entonces también podemos usar la misma palabra en Juan 3: 16. Entonces aquí hay un problema.
Cuando leamos la Biblia, no podemos leerla de una manera superficial. Tenemos que estudiar el contexto en detalle. Solamente después de leer el contexto cuidadosamente, podemos saber lo que dice un versículo. Uno no puede escuchar claramente lo que otros dicen al poner el oído a la ventana de alguien.
Una de las cosas más tontas sobre la tierra, es escuchar a otros a través de las rendijas de las puertas cerradas, ya que no se puede saber lo que se habló antes o después. Si tú tomas una oración de la Biblia fuera de contexto, ciertamente no podrás entenderla claramente.
Para poder entenderla claramente, uno debe leer el contexto. El tema de 1 Corintios 8 es la prohibición con respecto a comer lo ofrecido a los ídolos en el templo. Los creyentes corintios consideraban que era correcto que los cristianos comieran lo ofrecido en el templo de los ídolos.
Pensaban así porque para ellos los ídolos no eran nada, ya que existe un solo Dios en los cielos y en la tierra. Si uno ofrece comida a los ídolos, y los ídolos son verdaderos, entonces las ofrendas son ofrendas verdaderas.
Si los ídolos no son verdaderos, entonces las ofrendas ciertamente no son ofrendas, sino que solamente son comida. Si no son ofrendas, ¿Qué daño hay en comerlas? Si los ídolos no son verdaderos, entonces los templos no son templos y no significan nada para el que come de lo ofrecido en los templos de los ídolos. Por lo tanto, los creyentes corintios pensaban que era permisible comer las ofrendas. Eso es lo que decían.
Sin embargo, Pablo dijo que no debían comer las ofrendas. Su motivo por decirlo no se basaba en la veracidad de los ídolos ni de los templos. Al principio del capítulo ocho, Pablo dijo: En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento.
La palabra “sabemos” incluye a los creyentes corintios. Es como si Pablo dijera a los corintios: “Vosotros podéis comer debido a que todos tenéis conocimiento. Sin embargo, ‘el conocimiento envanece, pero el amor edifica’. El propósito del amor es edificar a otros, mientras que el conocimiento envanece.
Es verdad que el Padre es Dios, que Jesús es el Señor, y que los ídolos no son nada. No obstante, hay muchos hermanos débiles en la iglesia en Corintio. Ellos no tienen el conocimiento; sus mentes no son tan agudas como las de vosotros.
Aunque podáis trastornar las palabras y considerar que no hay nada, los hermanos débiles no entienden las cosas que decís. Siguen pensando que al hacerlo actuarían en contra de los mandamientos del Señor. Vosotros tenéis que recordar quiénes son esas personas y cuál es su trasfondo.
Hoy día, quizás penséis que los ídolos no son nada. Sin embargo, los hermanos débiles ofrecían a los ídolos en el pasado, pensando que estaban ofreciendo a Dios; ellos pensaron que los ídolos eran dioses. Cuando vosotros coméis, no sentís nada.
Sin embargo si ellos comen, recuerdan sus pecados pasados. Ellos no eran como vosotros. Tenéis el conocimiento, y por lo tanto podéis comer e iros. Pero si ellos lo hicieran, sentirían que lo que hicieran era la misma cosa que habían hecho antes y que pecaran de la misma manera que habían pecado anteriormente.
Todavía consideran esto como un pecado. Por lo tanto, por causa de otros cristianos, y por causa de amor a ellos, aunque tengáis el conocimiento, mejor no lo hagáis. Tenéis el conocimiento, pero ellos no lo tienen. Ellos sienten condenación en sus conciencias delante de Dios.
Sienten que cometen un gran pecado y que están cayendo de nuevo en él. Por lo tanto, por causa de ellos, no comamos”. Este es el significado general de este pasaje. Los versículos del 4 al 7 de 1 Corintios 8 dicen: Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para El, y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de El. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina”.
Fijémonos en la palabra “habituados”.”. Ese fue su hábito en el pasado. El versículo 12 dice: “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Este pasaje enseña a las personas a abstenerse de la comida ofrecida a los ídolos por causa del amor a los hermanos.
No debemos actuar libremente, simplemente porque tenemos conocimiento, y así causar problemas para nuestros hermanos. Desde el versículo 7 hasta el final, el problema tenía que ver con la conciencia. Este no era un problema del espíritu. Aquí Pablo no habla de la salvación eterna ni de la perdición eterna.
Pablo nos dice qué hacer en relación con un hermano que tiene una conciencia débil. Si un hombre hace algo sabiendo que puede hacerlo, su conciencia no lo condenará. Pero si lo hace sabiendo que no debe hacerlo, su conciencia lo condenará y lo reprenderá continuamente.
Por ejemplo, sabemos que no necesitamos guardar el día del Señor, y que no necesitamos guardar el día de sábado. Está bien comprar y trabajar el día del Señor. Nuestra conciencia nunca nos condena. Esta es la gracia del Nuevo Testamento.
El Señor no ha puesto sobre nosotros la carga del sábado. Sin embargo, algunos no tienen este conocimiento. Si ellos van de compras el día del Señor, piensan que han cometido un gran pecado. Después de hacerlo, su conciencia no está en paz. Algunas veces, el asunto del pecado es simplemente un asunto de la conciencia. La conciencia del hombre determina para él cuáles son sus pecados.
Pablo decía que aquí está un hermano débil. Anteriormente él adoraba ídolos. Ahora ve a otros comiendo, y quiere unirse a ellos. Si tú comes todo está bien, debido a que tienes el discernimiento y sabes que los ídolos no significan nada.
Por lo tanto, tú podrás comer libremente. Él come, no porque tiene discernimiento, sino debido a que te ve a ti comiendo. Cada vez que come, no tiene paz. Tú comes con gozo, pero él come con temor. Después de esta comida, ya no puede orar.
Su conciencia le dice que ha pecado y que ha abandonado a Dios para adorar ídolos tanto como antes de conocer a Cristo solía hacerlo. Su conciencia comienza a perecer delante de Dios. Se siente culpable delante de Dios y piensa que está terminado y que ha regresado de nuevo a sus pecados anteriores.