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Cuando Golpeas la Piedra

 

(Mateo 13: 10) = Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

(11) Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.

(12) Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.

(13) Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

(14) De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

(15) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

(16) Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

(17) Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Dios no nos puede dar palabra ni entendimiento, que nuestro corazón no quiera recibir. Muchas veces nosotros pensamos que depende de Dios que nosotros entendamos. Te quiero decir una novedad: no es cierto. Depende de mi corazón y de mi actitud al acercarme a Él.

¿Alguna vez has tenido la experiencia de haber encontrado alguna enseñanza tremenda de alguien, y muy impactado y emocionado, consigues una copia del trabajo de esa persona y se lo regalas a un hermano amado o a un líder que respetas?

Se lo das y le dice: ¡Tú tienes que ver esto! Y tiempo después, si es que lo vio al material que le regalaste, si es que se tomó el trabajo de hacerlo, y tú le dices todo exultante: ¿Qué te pareció lo que te di? Y él te mira y te dice: ah, sí, interesante… Si es que lo vio.

La pregunta, es: ¿Por qué no produjo en esa persona lo que produjo en mí? Es la misma palabra, pero no es el mismo corazón. La revelación de Dios, sólo puede obrar en un corazón dispuesto. Con los años, a veces, nosotros los ministros, endurecemos nuestro corazón en función de lo que sabemos.

O sea: el conocer cada vez más, puede endurecer nuestro corazón. Y es algo muy difícil de ver. El conocimiento de por sí, sólo tiene utilidad si hay vida detrás. Porque el conocimiento, por sí mismo, lo único que produce es cinismo.

Por eso Salomón decía: mira, todo esto es vanidad, aún el conocer es vanidad. Y luego dice: en los muchos libros, sólo hay fatiga. Porque no se trata de que Dios no quiera hablar. Lo que sucede es que no es el corazón de Dios darnos información.

Lo que para nosotros es información, para Dios es revelación. Y la revelación sólo puede operar en un  corazón dispuesto. Cuando yo entendí esto, dejé de regalarle CD y prédicas a gente que no me las pedía. Yo he regalado decenas de enseñanzas a pastores, ministros y líderes.

Y cuando llegaba el momento de compartir algo con ellos, no sólo no aparecía nadie, sino que siempre algún hermanito de esos que andan husmeando por todas partes, se encargaba de venir a contarme las barbaridades que ellos hablaban de mis enseñanzas. Aún sin siquiera oírlas.

En una época eso me producía una honda tristeza y una alta amargura. Y oraba a los gritos reclamándole a Dios que me dijera dónde estaban sus hijos genuinos, y que por qué no se unían en esta palabra fresca. Ahí fue donde Dios dijo: ¿Tú sabes lo que yo quiero que me pides unidad?

¡Señor! ¿Es que no quieres la unidad? Y Él dijo: mi iglesia, ya es una. En mi ciudad había no menos de doscientas, y yo jamás veía juntas a más de tres. Entonces se me ocurrió hacer una pregunta inteligente y le dije: Señor, ¿Cuál es tu concepto de unidad?

Y le pregunté eso porque algo me decía que no estábamos entendiendo lo mismo respecto a una misma palabra. Creo que será bueno que con este trabajo empecemos a darnos cuenta que Dios se mueve en base a procesos.

Esto debería ser muy comprensible para nosotros, los seres humanos. Nacemos como niños indefensos. Y seguimos un proceso de crecimiento físico, de maduración emocional, y también de crecimiento intelectual. Es muy difícil encontrar un genio de tres años. Y tampoco creo que encontremos un campeón de peso completo de cinco años.

Él lo hizo conmigo. Desde que me profetizaron un ministerio con llegada a todas las naciones, cuando yo era un simple miembro de una anónima iglesia de Argentina, hasta que mi voz, efectivamente, fue escuchada en todas las naciones, pasaron nada menos que ocho años. Quienes me conocen saben perfectamente que ni exagero, ni sobre enfatizo ni mucho menos miento.

Hay un proceso. Si tú quieres, mañana, correr una maratón, tendrás que empezar no ya corriendo, sino caminando un poco cada día. Y aquí no importan las publicidades que te hablan de reducir peso milagrosamente. No existe un solo método que provoque que una persona pierda peso, de manera duradera, sin un cambio de estilo de vida.

Todo es un proceso. Repítelo para ti mismo varias veces y díselo también a los que tienes cerca: todo es un proceso. Jesús mismo se sometió a un proceso. Dios es un Dios de procesos. Hoy día tú estás donde te preparaste para estar hace varios años.

Y mañana estarás, en función de cómo te estás preparando hoy. Ese es el proceso. Lo sigue el mundo natural, lo sigue el mundo celestial. Todo lo que hacemos, es parte de un proceso. ¿Por qué este mensaje que es tan bien recibido y valorado en muchos lugares, es soslayado y hasta despreciado en otros? Porque no puedo hablarle a la gente si antes no le hablo a la tierra.

Eso inicia un proceso. Tú y la tierra están más unidos de lo que crees. En ti hay un reconocimiento con el agua del lugar en donde tú naciste. Tú compartes sustancias químicas muy parecidas a las de la tierra. Si estás en un lugar que ha sido maldecido por Dios, aunque seas el mejor creyente del mundo, igualmente vas a tener problemas.

Porque la tierra está estrechamente unida con nosotros. El nombre del primer hombre, Adam, significaba rojizo. Y tenía que ver con tierra roja. Porque de la tierra fue tomado. Hay una relación estrecha entre la tierra y nosotros.

Muchas veces la tierra se convierte en aliada de las tinieblas, porque es fácil que sea engañada. Es muy vulnerable en eso. Y cuando eso pasa, nosotros somos enemigos. Pero cuando se levantan los hijos de Dios, aquellos a quienes la creación aguarda ansiosamente, la manifestación de los hijos, la tierra se une con el propósito de Dios.

Hemos sido testigo de verdaderas matanzas de cristianos a partir de que sus enemigos se aliaron con la tierra y la tierra los escuchaba a ellos, y hacía lo que ellos querían. ¿Y cómo lo lograban? Usando la única cosa que la tierra reconoce: la sangre.

España, sin ir muy lejos, que lleva gran supremacía en la conquista de nuevos continentes, es por esencia derramadora de sangre. Fíjate que hoy mismo, en este tiempo, semana tras semana hay corridas de toros, donde la sangre de estos animales se riega.

Entonces, la tierra se sujeta a la sangre, y actúan en contra de los hijos de Dios. Por eso es que las iglesias de España sufren tanto. Porque quieren tomar a la gente para Cristo, predican el evangelio, tratan de congregarlos, pero al poco tiempo ellos vuelven a donde estaban.

Es como si no tuvieran la capacidad de ser libres. Y la realidad espiritual nos muestra que no lo son. ¿Por qué? Porque mientras la tierra los siga reteniendo, ellos no van a poder experimentar la libertad en Cristo. Por eso es tan importante que nosotros entendamos el proceso, para poder movernos con sabiduría.

Lo otro que debemos entender y asumir, es que nuestros pensamientos no son, en muchos casos, necesariamente, los pensamientos de Dios. No saques deducciones. Porque nuestras deducciones no siempre son las más acertadas.

Somos personas que se enredan en las palabras. ¿Has leído tú ese pasaje que dice que en la multitud de consejos está la sabiduría? Quiero decirte que esa palabra está equivocada. Porque la escribe uno de los reyes más ciegos que hubo.

Si tú tienes al Espíritu Santo de consejero, no necesitas de ningún otro. Lo está diciendo una persona que tuvo más de ochocientas mujeres. Que te viene diciendo que en todo hay fatiga. ¿Tú vas a hacerle caso de que realmente necesitas consejeros?

Para mí descubrir esto, que se me revelara con tanta claridad fue impactante. Casi traumático, te diría. Yo había sido entrenado para aconsejar. De hecho, cuando implanté la página, en los contactos internos puse una ventana que se llama consejería. Todavía está allí. Yo sé que no es así, pero miles y miles aún lo ignoran. Y es por ellos y para ellos. Y por amor a ellos.

Si el Espíritu del Señor está sobre uno, tú no necesitas consejeros. Te lo estoy diciendo. Ese es uno de los textos que forman parte de un todo en la Biblia, pero no es palabra de Dios. Porque basta ver la historia en la Biblia para ver que cada vez que Israel buscaba en alguna situación el consejo de muchos, indefectiblemente se equivocaba.

La ocasión más dolorosa en que eso sucedió, fue cuando diez espías dijeron: ¡No podemos! Y sólo dos dijeron: ¡Sí que podemos! Pero como en la multitud de consejos hay sabiduría, murieron sabiamente. Tú tienes que entender de una vez por todas, quienes hablaron en la Biblia por inspiración de Dios y quienes hablaron por su propia sabiduría humana.

Aún Pablo se atreve a decir: “Esto lo digo yo, Pablo”. Y él está separando lo que está diciendo, de lo que el Espíritu Santo está diciendo. Tenemos el concepto que es verdadero: Dios ama a todos. Dios quiere salvar a todos. Muy bien, entonces la pregunta forzosa, es: ¿Por qué Jesús, entonces, no se esforzó por predicarles el evangelio a todos?

Es más, en el pasaje que acabo de leer, dice: “Yo les debo hablar en parábolas, porque si ellos entienden, se van a convertir”. Claro, si yo no entiendo el proceso de Dios, voy a querer cortar este versículo de mi Biblia, porque rompe la santísima tradición de que estamos aquí en la tierra para evangelizar.

Y la iglesia no está aquí para evangelizar. Dios añade los que van a ser salvos, cada día. Hemos crecido con el pensamiento equivocado de que sólo la iglesia puede evangelizar. Y hay lugares donde predomina el Islam y donde jamás pisó un misionero, en donde mucha gente se ha convertido a Cristo. ¿Quién les predicó?

Mientras creamos que sólo la iglesia puede evangelizar, estaremos parados sobre bases falsas. En Apocalipsis dice que los ángeles evangelizaban. Entonces, cuando yo no entiendo el proceso de Dios, hago de una tarea particular, algo así como mi agenda de vida.

Y es allí donde nosotros nos equivocamos, porque todo lo que Dios te va asignando, está asignado a tiempos. Hoy estamos haciendo esto aquí, pero no sé qué estaremos haciendo y dónde, mañana. ¿Tienes idea de la cantidad de gente que hoy día está en el ministerio, accidentalmente?

Gente que está allí porque el que debía estar tuvo que dedicarse a otra cosa. Y se quedaron allí. Y sin embargo, Dios jamás les dijo que lo hicieran. ¡No fueron llamados! Fue su corazón el que los llevó a hacer eso. Entonces, resulta que ahora ellos tienen más amor que Dios.

Porque había un montón de personas sin líderes, pobrecitos. Y como el Espíritu Santo parece que ya no funciona, entonces debimos poner manos a la obra. ¡Alguien tenía que hacerlo! Así que parecería ser que yo debo recordarle a Dios que Él tiene hijos.

O sea: tenemos tanta confianza en el Espíritu Santo, que pensamos que somos las únicas personas que Dios puede utilizar. Y eso es falso. Dios no necesita de nadie. Él es Dios. Él puede hacer lo que quiere hacer con una mula, con un ángel o con un profeta.

Por eso dice aquí, que somos dichosos, porque un día él nos compartió estas cosas. Para mí es un gran privilegio estar semana tras semana con ustedes a través de estos audios o estos escritos. Yo vivo para enseñar, fue a eso que me envió el Señor, no a levantar ministerios rutilantes llenos de luces multicolores y estrellas humanas con gigantografías fotográficas.

Pero no podemos saber lo que pasará mañana. Resulta que Jesús sabía que cuando Él vino en la carne, no era su tiempo de predicar. Él vino simplemente a hacer algo inicial, pero que era parte de un proceso. Oye: nunca des por supuesto absolutamente nada.  Dale siempre al Espíritu Santo la última palabra.

Deja que él tome decisiones. Porque nosotros soñamos con que el Espíritu Santo nos use, ¿No es así? ¿Es que puede haber alguien que no quiera ser usado por el Espíritu Santo? Sin embargo, aunque efectivamente todos queremos ser usados por el Espíritu Santo, eso no impide que en el fondo de nuestro corazón deseemos controlarlo todo nosotros.

¿Quieres poner en stress a una persona? Pídele que por una vez, no controle su agenda y descanse todo en Dios. Dicen que los que son nacidos del Espíritu son como el viento, que no saben de dónde vienen ni adónde van. Y eso, créeme, puede ser un shock para más de una mentalidad que conozco.

¿Entiendes de lo que estoy hablando, verdad? ¿Qué pasaría si ahora el Señor te dice que debes quedarte donde estás por espacio de siete días, orando? Ehhh… ¿Eh? Señor… Tú ya sabías que yo había hecho algunos planes…

¿Te das cuenta la razón o las razones por la cuales no siempre podemos ser útiles a Dios? Escucha: no existen automóviles con dos volantes. O manejo yo o maneja Él. Y que conste que no estoy hablando de la utopía del país de los sueños.

Todos somos padres o madres, tenemos grandes, medianos o pequeños ministerios que no podemos descuidar, tenemos cuentas que debemos pagar puntualmente. No somos alegres viejecitos jubilados o desempleados.

Tampoco estoy hablando para solteros, que todo lo que tienen en su mochila es lo que son en esta vida. Esa es la gran diferencia entre los que quieren servir al Señor y los que le sirven. Y va a haber un grupo que siempre va a querer servir al Señor, pero no lo va a hacer. Porque no pueden vivir sin controlar sus vidas.

Y va a haber un grupo que sí va a poder servir al Señor, y son los que han muerto en sus planes, han muerto a sus propios anhelos, que todo lo que tienen en la vida es a Dios, y en ese proceso Dios podrá hacer cosas extraordinarios por medio de ellos.

Si no es ahora, ¿Cuándo lo hacemos? ¿Cuándo andemos ya luchando a brazo partido con el reumatismo? ¿Tienes alguna vaga idea, al menos, de la libertad tremenda que produce el saber que no puedes saber lo que va a pasar mañana?

Todos lo sabemos; todos lo enseñamos; todos lo predicamos y lo vociferamos, pero no sé si todos lo entendemos, que es cuando nosotros soltamos el control, que vemos la mano de Dios. Vemos que aparece el dinero milagrosamente, vemos que él empieza a acomodar las cosas. Y todo simplemente porque le dimos a él el control.

Allí es cuando podemos decir y no por tradición, muletilla religiosa o cábala esotérica, que allí estaremos mañana, pero sólo si Dios quiere que así sea. ¿Acaso no nos enseña el evangelio a hablar así? Creo que salta a la vista y es más que claro, ¿No es así?

(1 Pedro 2: 7) = Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; (8) y: piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual también fueron destinados.

¿Cuántos de ustedes entienden, que aquí está hablando de Jesús? ¿Cuántos de ustedes creen, efectivamente, que Jesús es la piedra angular? La piedra fundamental, pero también la piedra de remate, la que cierra el arco. Porque son dos piedras, y Cristo es ambas.

Es la piedra fundadora, la que se coloca cuando no hay absolutamente nada, y también es la cabeza del ángulo, la piedra final que se coloca en la cúspide de todo lo que se ha edificado. Y la Biblia habla con mucha claridad de esos dos rasgos en Cristo.

Es el que empezó, y es el que termina. Ahora bien; en este pasaje que hemos leído, dice que esta piedra fue rechazada. La piedra que los edificadores desecharon. Te hago una pregunta y piensa un poco antes de darme simbólicamente una respuesta: ¿Cuándo fue que desecharon esta piedra los edificadores? Busca Génesis 11 y verso 3. Estamos hablando, en este pasaje, acerca de la Torre de Babel.

(Génesis 11: 3) = Y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

Veamos: ¿Cuál es la intención de los que empiezan a edificar la Torre de Babel? Está en el mismo capítulo, si tú lees un poco más arriba, vas a darte cuenta cuál es la intención, la verdadera motivación. ¿Qué era lo que ellos querían? Hacerse un nombre.

¿Por qué? Porque no conocen El Nombre. Todo lo que no tiene nombre, está destinado a ser olvidado. ¿No te olvidas tú al instante de algo que no tiene nombre? Absolutamente. Todo lo que no tiene nombre, es porque se va a desechar.

Cuando digo desechar, quiero decir olvidar. Entonces, cuando aparece un dispositivo, tú no dices “vi una cosa”; esa cosa se llama Tal o Cual, como es su nombre técnico. El nombre de cada cosa, de cada ser, está asociado a su existencia.

Los hombres que querían construir Babel, no tenían nombre. Porque sólo de uno es que descienden todos los nombres. Recibe el nombre toda la creación. Eso dice Pablo. Antes de que el hombre pecara, era él quien tenía el derecho de poner el nombre.

Adán pone nombre a todos los seres que Dios creó. Ese es el rasgo que lo hace similar a Dios. Pero en el momento en que Adán peca y se desconecta de Dios, él pierde la autoridad de poner nombres. Ya no puede poner nombres, porque la autoridad que estaba sobre él, ha sido removida.

Muchos años después, esta gente en la tierra de Sinar, necesitan de un nombre. Y es muy interesante, porque lo que ellos anhelan, es lo mismo que Lucero había anhelado hace mucho tiempo. Él quería un nombre.

El asunto está en que cuando uno ve a Dios cara a cara, lo que menos le interesa es cuál es su nombre propio. Sólo cuando Dios no está presente el nombre es importante. Porque hay un nombre que es sobre todo nombre. Entonces, mi nombre nunca va a poder competir con el nombre de Dios.

Él me dio un nombre, y mi nombre está debajo de su nombre. Pero Lucero quería que su nombre esté por encima. Él se ha esforzado porque su nombre sea conocido. Y lo ha hecho a través del engaño y del pecado.

Estos hombres de Babel, quieren construir un edificio que llegue hasta los cielos, para recibir un nombre ellos. Hagámonos un nombre, dijeron. Cuando los hombres se profetizan unos a otros con cosas bonitas, es porque todavía el nombre de Dios no les ha sido revelado.

¿Y qué es lo que hacen estos hombres, instigados por Satanás? Buscan hacerse un nombre. Se dijeron unos a otros. Fabriquemos ladrillos. Aquí es cuando el hombre desecha la piedra. El único que puede llevarme a los cielos, es Dios mismo.

La piedra que desecharon los edificadores, es Cristo mismo. Hablemos por un momento de teología. Hay algo que se llama Teología General. La Teología General, es la que todos los seres humanos tienen de manera intuitiva.

Entonces tú vas a Guatemala y vas a ver que los Mayas edificaron templos al sol, a la luna. Vas a Perú y vas a ver que los Incas hicieron lo mismo. Vas a Australia y vas a ver que los hombres hicieron  lo mismo. Y vas a ciertas zonas de Inglaterra o incluso de China, y vas a ver que los lugareños hicieron lo mismo. En Japón, sin ir más lejos, hasta el día de hoy se hace lo mismo. Entonces la pregunta que tenemos, es: ¿Esta gente se puso de acuerdo para hacer esto?

No. El asunto es que eso es parte de lo que se llama Teología General. El hombre sin Dios, de manera intuitiva, busca lo que está por encima de él. Lo llamará dios, pachamama, inti, rayo o lo que sea. Pero, aunque parezca algo muy pagano, tiene un sentido de verdad.

El hombre está reconociendo que hay algo que no puede controlar. Imagínate lo que tiene que haber sido para un pequeño indiecito, escuchar y ver por primera vez un trueno y un relámpago. Piensa que él jamás había visto algo así. ¿Te das una idea el susto que se llevó esa pobre criatura?

¿Qué pasó? ¿Por qué vino eso? Eso quiere decir que la Teología General, se establece sobre lo que el hombre desconoce. La Biblia dice que Dios es conocido por medio de las cosas hechas. ¿Qué quiere decir con esto? Que la Creación misma está publicando la gloria de Dios.

Entonces, resulta que todos los pueblos indígenas de la tierra, eran tan sabios, que te lo demuestra el hecho de que no se encontró ni uno de ellos que sea ateo. Todos los pueblos de esos animistas, paganos, creían en algo que iba más allá de ellos.

¿Por qué? Porque miraban la creación. Entendían que los mares fueron hechos por alguien. Los ríos, le daban una entidad y una identidad, le daban un nombre. Y es de eso que habla el Salmo 19. Los salmos hablan de cómo la gloria de Dios es publicada por la Creación.

Eso se llama Teología General. Pero también hay algo que se llama Teología Específica, que es llegar a un punto de verdad, en base a una fe explícita. Yo creo en Cristo. Yo creo en esto, por tal razón. Toda la gente tiene una Teología General. Nosotros la teníamos.

Pero un día el Señor nos reveló quién era él. Y de toda esa generalidad, nosotros encontramos algo específico: conocimos a Jesús. Y esto que te estoy diciendo es muy natural, aunque gente del siglo veintiuno casi no pueda entenderlo. Vamos a tratar, al menos, que lo haga.

La gente, en la época de Moisés, en la época de Génesis 11, tenía una Teología General. Ellos miraban toda la creación, y sacaban sus conclusiones. Correctas o incorrectas. Génesis 28. Hay un hombre que se llama Jacob, que es un hombre extraordinario.

Tiene dos facetas, claro. La parte que él es Jacob y la parte que él es Israel. Nosotros vamos a hablar ahora de la etapa en que él es Jacob, todavía. Porque él tenía que pasar por un proceso. Él nació siendo Jacob, pero va a morir siendo Israel. Completó el proceso

. ¡Qué triste hubiera sido que él muera siendo Jacob! Tú que me escuchas hoy, ¿Podrías decir que estás en medio de un proceso? Pablo die: “Yo me extiendo a lo que viene”. Él ya vio todos los misterios que están escritos en sus libros, pero dice que desecha lo que está allí, y se extiende.

Pablo escribe eso probablemente unos tres o cuatro años antes de morir. Y parecen las palabras de alguien que está empezando el evangelio. Por eso es que él tenía más. Porque él no lo retuvo. Recibía y lo daba. Hay gente que colecciona cursos y cursillos al por mayor, pero no los da.

Son pozos que nunca se llenan. En algún lugar, tienen unos huecos inmensos. Están en todos los eventos, pero siguen iguales. ¿Dónde fallan? Todo conocimiento que viene de Dios, tiene un sentido de utilidad. Y es ahí donde yo debo establecerme. Este hombre, Génesis 28, está escapando de su hermano.

(Génesis 28: 18) = Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

Te hago una pregunta: y es para poner en el contexto de la historia. Creo que todos la conocen. Él llegó a un lugar donde pasó la noche. No tenía nada, ni una almohada. Y eso muestra que él, realmente, no tenía nada. En el libro de Job, dice que la almohada más suave son las obras justas.

Obras justas. Entonces, él no tenía almohada. No te olvides que se llama Jacob. Suplantador. ¿Tiene obras justas? No. Entonces se pone de almohada una piedra. Me pregunto quién que quiera dormir con comodidad va a ponerse una piedra por almohada. Respuesta simple: Jacob.

Yo siempre me pregunté por qué no envolvió su manto, o por qué no juntó paja o algo más suave. No, él eligió una piedra. Él no desechó a la piedra. Por cuanto no desechaste la piedra, Jacob, pese a que eres un suplantador, yo tampoco te desecharé. Él no desechó la piedra, se apoyó sobre ella y durmió.

Y bendita sea la piedra. Esa noche tuvo un sueño. Y logró en una noche, lo que todos los hombres de Génesis 11 no lograron en una vida. Fue hasta el trono de Dios, vio a los ángeles que bajaban y subían, sin tener que edificar nada.

No puso cemento en sus manos. Él llegó hasta el trono de Dios, porque no desechó la piedra. Se despertó sobresaltado en la mañana. ¿Qué fue eso? No son sueños que un prófugo de la justicia tenga. Y tomó la piedra que había puesto de cabecera, (Verso 18), y le alzó por señal. La levantó.

Él está solo. La levantó, y la ungió con aceite. Este hombre no estaba viendo sólo una piedra. Muchos años después, habría una mujer que rompería un frasco de perfume costoso, sobre la misma piedra. Y esa piedra le dice: lo que tú has hecho, lo has hecho para mi sepultura. Y yo te digo que donde se hable este evangelio, se contará lo que tú has hecho.

Y en el mismo libro en el cual nosotros conocemos la historia de esta mujer, también podemos conocer la historia de un hombre que tuvo dos nombres. Jacob, y luego Israel. ¿Por qué Dios le habrá dado dos nombres? Porque él no desechó la piedra. ¡No deseches la piedra!

(Verso 19) = Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

¡Bet-el! Casa de Dios. Aquella piedra fue el fundamento de la casa. Este hombre, engañador, suplantador, se da cuenta que ha encontrado el fundamento correcto. Y dice: el único fundamento que necesita esta casa, ya lo encontré. Y llama a ese lugar Bet-el, que significa “Casa de Dios”.

En ese momento, él pasa de tener una Teología General, a tener una Teología Específica. Esa noche él recibe revelación. No tenía una Biblia, no tenía una multitud de consejeros; tenía hambre. Tenía sed, anhelaba la bendición del primogénito, él quería ser hijo.

Tú no eres hijo si desechas la piedra. Sólo los hijos atesoran la piedra. Sólo los hijos van a pelear para que el fundamento sea sólo la piedra. Y si hay una iglesia que no tiene este fundamento, no es iglesia, no es casa de Dios, no es puerta del cielo, sólo es club religioso; es Babilonia. Por lo tanto, no es lugar para un hijo.

Si estás en un lugar así, debes salirte ya mismo. Porque el único lugar bueno para un hijo, es el lugar donde está la piedra. Así que si en algún momento vas a congregarte, primero fíjate si allí está la piedra. Mira si de verdad allí están edificados sobre la verdadera roca.

Si no lo está, sal ya mismo de ese lugar. No estamos para defender tradiciones, no estamos para defender denominaciones; somos fieles a una roca. Esta roca vino del cielo. Y cuando la vemos, la ungimos y la levantamos por señal. No necesitas edificar un edificio para llegar a los cielos; sólo necesitas la roca.

(Verso 20) = E hizo Jacob voto, (¿Voto? ¿Quién le enseñó a Jacob a hacer voto? No estaba escrita la ley. Moisés vendría cuatrocientos años después. Hizo un voto. Si tú, oh Dios, estás conmigo y me guardas en este camino, me das alimento para comer, y ropa para vestir, y vuelvo sano y salvo a la casa de mi padre, entonces tú serás mi Dios.

(22) Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios, y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

¡Perdón, hermano! ¡Quisiera saber si el diezmo es del Antiguo Testamento o del Nuevo! Mire, yo no soy tacaño, ¿Vio? Soy bíblico. Y no veo en el Nuevo Testamento que diga que debemos dar el diezmo. Y he estado leyendo por internet algunos artículos, y…

Es cierto, el diezmo es del Antiguo Testamento. No es del Nuevo Testamento. Porque en el Antiguo Testamento, sólo la décima parte era de Dios. Pero en el Nuevo Testamento, todo es de Dios. Ahora tú elige cómo quieres diezmar y si en realidad quieres hacerlo o no; es tu problema, no el de Dios.

Si tú todavía estás diezmando, estás con el Dios del Antiguo Testamento, y eso, créeme, es mejor que nada. Me pregunto por qué el Nuevo Testamento tendría que enseñar algo que un hombre natural ya sabe. Jacob, aquí, es un hombre natural.

¿Por qué el Nuevo Testamento va a enseñar algo básico? ¿Acaso tú necesitas que alguien te enseñe a respirar? ¿Necesitas que te enseñen a ser agradecido? ¡Ni por asomo! ¿Y entonces? Entonces debemos ver que el Espíritu Santo, en el Nuevo Testamento, enseña que todo es de Dios.

Dice que los hermanos vendían sus casas y ponían lo obtenido a los pies de los apóstoles. Por eso es que no hablan de diezmo. ¡Es posible! ¡Sólo debes hacer funcionar tu discernimiento, para que no caigas en los brazos de los cientos de estafadores que todavía conviven con el trigo! Tienes que cruzar el velo.

Este hombre, siendo Jacob, reconoce la piedra; la honra, y hace un voto. No necesito ningún libro escrito. Por eso es que dios lo hace padre de una nación. El primer paso, siempre, lo da el hombre. En Génesis 11, los hombres desechan la piedra. ¿Conoces los nombres de estas personas?

En Génesis 28, este hombre encuentra la piedra, y la honra. Y la nación más poderosa de la tierra, tiene su nombre. Israel. ¿Entones qué hacemos, edificamos con ladrillos o piedras? Génesis 31, la historia no ha terminado. Jacob se fue de la casa de Labán. Labán es muy importante, porque es el instrumento de Dios para tratar el carácter de Jacob.

Labán tiene la astucia como para no dejarse tomar el pelo. Labán era un banquero experimentado. ¡Y le da la hija equivocada! Sin embrago, el que se equivoca es Jacob, Labán nunca se equivocó. Y llega el momento en que ellos se están yendo, él y su familia, y Labán viene al encuentro de ellos, muy molesto.

(Génesis 31: 38) = Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.

(39) Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas.

(40) De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

(41) Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.

(42) Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.

(43) Respondió Labán y dijo a Jacob: las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿Y qué puedo hacer yo a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?

(44) Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.

(45) Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.

(46) Y dijo Jacob a sus hermanos: recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, (Esto es, un montón), y comieron allí sobre aquel majano.

(47) Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad.

¿Se dan cuenta ustedes, que cada vez que uno toma la piedra y recibe el testimonio, recibe un nombre? La primera vez que él tomó la piedra, llama a ese lugar Bet-el. La segunda vez, negociando con Labán, haciendo un acuerdo, un pacto, toma una piedra por testimonio, y la llama Galaad, que quiere decir “Lugar de pacto”.

Cada vez que tú decides poner tu confianza en la piedra correcta, Dios va a revelar un nombre nuevo de parte de Él. Te estoy enseñando un principio, no sé si te habías dado cuenta. Por tanto, todo el que tenga oído para oír, debe escuchar al Espíritu Santo, y entender lo que Él dice a las iglesias.

(Apocalipsis 2: 17) = El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré de comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Lo dice Génesis; lo repite Apocalipsis. ¿Ha cambiado Dios? No. ¿Veintiún siglos después, Dios cambió? No. Si tu vida, tu familia o tu ministerio están establecido sobre él, tú vas a recibir el nombre correcto, y vas a permanecer.

¿Ahora entiendes por qué dijo esto en Apocalipsis, verdad? ¿Cuántas veces leímos eso y no entendimos? Te daré una piedrecita blanca. ¿Y qué tendré que ver yo con una piedrecita blanca? Y te daré un nombre nuevo. ¿Y para qué necesito yo un nombre nuevo?  Ahora lo entiendes, ¿No es cierto? Esta iglesia recibe esa piedra porque venció. Y venció, precisamente porque no desechó la piedra.

(Éxodo 24: 12) = Entonces Jehová dijo a Moisés: sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

La primera vez que Dios decide dar un mandamiento escrito, elige la superficie donde va a grabar su voluntad. ¿Y sabes qué es lo que elige? Piedra. La piedra es grabada por el dedo de Dios con los diez mandamientos.

En Levítico 26, en el versículo 1, dice: No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, no os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

¿Por qué Dios aborrece tanto la idolatría? Aparecen los primeros mandamientos, y se van a dar cuenta que el problema de Israel era que ellos se inclinaban a la idolatría. Tú ya sabes la respuesta. Porque la idolatría, básicamente, es desechar la piedra correcta.

Y al desechar la piedra correcta, están desechando todo lo que Dios mismo es. Jesús no es como una piedra, Jesús ES la piedra. Quítate de la cabeza las palabras de la hermenéutica. Allí dice que él es semejante. ¡No! ¡No es semejante, Él ES!

¡Él es la piedra! ¡Él es la piedra que David arrojó a la cabeza de Goliat! ¡Él es la piedra que fue grabada con la ley! Lo que Moisés baja del Sinaí, es a Cristo mismo. Es Cristo quien baja en los brazos de Moisés. No es una piedra, es Cristo. Y en Cristo mismo, la voluntad de Dios.

Y cuando Israel es encontrado en pecado, y el becerro levantado, ¿Tú sabes lo que sucede con esas piedras, verdad? Son rotas. Bien; eso fue la cruz. Porque Jesús no es como una piedra; Él ES la piedra. ¡Hay diferencia entre ser como algo y ser algo!

(Josué 24: 24) =Y el pueblo respondió a Josué: a Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos. (Porque Josué les había preguntado: ¿A quién van a servir ustedes? Y ellos responden: Al Señor)

(25) Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem.

(26) Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová.

(27) Y dijo Josué a todo el pueblo: he aquí esta piedra nos servirá de testigo porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios.

Escucha: acaba de decir que la piedra servirá de testigo porque ella ha oído todas las palabras. Pregunto: ¿Es que una piedra tiene oídos? Jacob dice: esta piedra me es testigo, y está escuchando lo que ustedes están diciendo.

¿Cuándo se revela Jesús? ¿Cuándo nace de María y José? Te tengo una noticia: no es cierto. Él se reveló muchas veces. ¿Y sabes qué? Los hombres lo vieron y lo reconocieron. Lo usaron de testigo muchas veces. Porque esta historia no empezó cuando Jesús apareció.

Jacob, sin haber estado en Pentecostés, el día del aposento alto, tenía más comprensión del mundo espiritual, que lo que hoy tienen la mayoría de los creyentes, pese a todos los adelantos tecnológicos que existen.

Jacob no desechó a la piedra. Y hay muchísimo más en todo esto que yo no me detengo a examinar porque no me dan los tiempos, pero que si tú los vuelves a leer, se te van a revelar con total y absoluta claridad.

Es interesante, por ejemplo, que no introduce la piedra al santuario. Porque dice que a esa piedra la colocó debajo de la encina que estaba junto al santuario. Porque sería fácil meter la piedra en el santuario, ¿Verdad?  Pero hay dos razones importantes para no hacerlo. Porque la gente empezaría a honrar la piedra. Y la segunda es porque Jacob sabía que el santuario también iba a ser contaminado en el tiempo.

Entonces, a la piedra la pone aparte, al lado del templo. ¿No pasó lo mismo cuando Jesús vino, cuando entró a Jerusalén? ¿La piedra pasó junto al templo? ¿Y la piedra esa también terminó debajo de una encina, una cruz de madera?

Estos hermanos lo vieron, sin leer el evangelio. Porque Dios abre sus secretos a los que son hijos. Tú no le puedes enseñar a adorar, a alabar, a orar ni a diezmar al que no es un hijo. ¡No pierdas tu tiempo! No le enseñes a dar al que no es hijo.

Porque todo lo que él hace, lo va a usar como motivo de gloria. No le enseñes a pactar a alguien que no es hijo. No le des un nombre a aquel que no es hijo. El nombre sólo viene cuando algo es revelado. ¿Quién dice la gente que soy yo? Unos dicen que eres Elías, otros que eres Juan el Bautista. Pero ustedes, ¿Quiénes dicen que soy yo?

Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Bienaventurado eres, hijo de Jonás. Porque eso no te lo reveló sangre y carne. Y yo t digo que te llamarás Pedro. ¿Viste la piedra? ¿Viste la roca? Recibes un nombre nuevo. Esto no cambió nunca.

¿Cuándo es importante el nombre para una congregación? Cuando Dios no conoce la piedra. ¿Cómo se llamaba la iglesia del Libro de los Hechos? ¿Y la iglesia en Roma? ¿Y la iglesia en Galacia? Sólo tenían el nombre de la ciudad.

No necesita nada más que eso. Ellos están edificados sobre la roca. ¿En qué parte nos perdimos? Esto era cuestión de ver lo que la palabra dice. El secreto está en el corazón con el que uno lee el texto. No solamente necesitas leer la Biblia; necesitas tener un corazón adecuado.

Hay gente que puntillosamente, todos los días de sus vidas, hacen su devocional. Y eso es muy bueno, pero esto no se trata de devocionales. Es la actitud con la que tú te presentas ante la Biblia. ¿Qué es lo que tú quieres recibir de este texto? Dios va a responder en función de eso.

Isaías 28. En el versículo 16, hay una declaración tremenda. Comencemos por entender que Isaías es, en el Antiguo Testamento, lo que Romanos es en el Nuevo. Porque si tú retiraras la carta a los Romanos de tu Biblia, tendrías en eso una biblia completa. Que empieza con el relato del hombre sin Dios, y termina mostrando la unidad entre Dios y los hombres.

Lo mismo pasa con Isaías. Son dos libros totalmente espectaculares, porque comprenden en uno solo, todo el propósito de Dios muy claramente. Es recomendable que todo ministro lea Isaías 28, porque seguramente tiene un concepto de lo que es el ministerio o simplemente de servir al Señor. Cuando lo lees, seguramente no puedes entenderlo.

(Isaías 28: 1) = ¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!  (Es normal que no sepas en un principio de quién está hablando aquí el capítulo 28)

(2) He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra.

(3) Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín.

(4) Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano.

¿Dónde se produce el shock? Yo creo que Dios me está explicando aquí la realidad de la iglesia en mi ciudad. Efraín es la iglesia, que se ha embriagado con el vino de los dones. Y aunque Efraín significa “dos veces fructífero”, y vive en la cabecera del valle fértil, ellos han puesto una corona sobre su cabeza que no es Dios mismo. Es muy duro lo que digo, pero cierto.

(5) En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; (6) y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta. (Es un pasaje muy fuerte. Yo te invito a que lo leas con mayor tranquilidad luego. Léelo con cuidado, porque está describiendo la situación de la iglesia, hoy)

(Verso 16) = Por tanto, Jehová el Señor dice así: he aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Este pasaje nos muestra que esta piedra ha sido puesta por Dios mismo. Porque esta piedra no está colocada en cualquier lugar, está colocada en Sion. La gran pregunta, entonces, es: ¿Qué es Sion? La respuesta más fácil, es: es el monte de Dios.

¿Pero ese monte es espiritual? Ahí empezamos a hacer preguntas ridículas. ¿Qué quiero decir con ridículo? Todo es espiritual. Este monte es tanto espiritual como natural. Si tú estás en la iglesia, el monte está ahí. Si cuando tú estás en la iglesia no está el monte, tú no eres Sion ni eres iglesia.

Sólo has construido una aldea de salvajes. Porque la iglesia no tiene derecho de reinventarse. Es un invento del cielo. Los pastores, teólogos y demás entendidos no tienen nada que decir al respecto. La iglesia vino con un diseño. Lo único que necesitamos, entonces, es humildad para reconocer el diseño.

No necesitamos nada más. Esta casa no es nuestra. No le podemos cambiar el decorado interior. No podemos cambiar alfombras. Hemos rentado ese lugar. En algún momento vas a salir de ese lugar. No te pertenece. La iglesia tampoco. Y viene con un diseño del cielo.

Y no es a libre entendimiento del que quiera. Va a ser iglesia, si esto está en Sion. Si está en Sion es porque está edificada sobre la piedra correcta. Y si no está en Sion, está en Babilonia. Que es el monte equivalente. Estos dos montes, pelean desde el principio.

El monte de Babilonia, es el monte de la imitación. Es el monte de la democracia, es el monte donde resolvemos todo hablando. Cuando ellos vieron la aparición quisieron construir enramadas y quedarse a vivir allí, pero apareció una voz que dijo: Él es mi Hijo; ¡A él escucha! Tú, cállate.

Y eso es lo que Dios, hoy, nos sigue diciendo a todos nosotros, sobre todo cuando pretendemos darle consejos respecto a cómo administrar su casa. La iglesia no tiene derecho de reinventarse. ¿Qué les parece, hermanos, cómo hacemos evangelismo este año?

¿Qué sienten ustedes que debemos hacer para ganar almas? ¿Qué se les ocurre que debemos hacer para captar jóvenes? ¿Qué qué se me ocurre? ¿Acaso esto es un torbellino de ideas en una agencia de publicidad? ¿Estamos definiendo una nueva corporación?

Hay una sola manera de hacer las cosas. Si Dios está con nosotros, Él va a traer a quien quiera traer. Yo no necesito ir a buscar a nadie. Nos apasionan los métodos, ¿Y sabes por qué? Simple: porque no nos gusta depender de Dios.

En Isaías 28, somos confrontados muy fuertemente. Dios llama a la iglesia: ebrios. Dice que han vomitado sobre toda mesa. Y dice el profeta, llorando, ¿A quién vamos a enseñar doctrina? ¿A los niños destetados? ¿A los arrebatados de los pechos?

Es una palabra muy dura. En estos últimos años, yo me he vuelto muy crítico de la iglesia. Pero no de sus líderes actuales con sus nombres y apellidos, así como tampoco de tales o cuales denominaciones. Me he vuelto crítico del sistema conque ha decidido conducirse lo que todavía llaman “la iglesia del Señor”.

Y no me volví crítico porque sufro del síndrome del profeta, que le arroja la piedra a todos los que puede. Siempre fui maestro, no deseo lucirme ni ir más allá de lo que Dios quiere que vaya. Tampoco hablo con liviandad de tareas que yo jamás he realizado.

Sólo que en algún momento me detuve y empecé a preguntarle al Señor por qué estábamos haciendo las cosas que estábamos haciendo. ¿Por qué cantamos las canciones que cantamos y de la manera en que las cantamos? ¿Por qué enseñamos lo que enseñamos?

¿Por qué evangelizamos así? ¡Son todas cosas básicas! ¿Pero sabes qué? La gente no las pregunta jamás, sólo cierra sus ojos y sigue haciéndolas. La técnica de hacer repetir las oraciones para aceptar a Cristo, apareció allá por el año 1860. ¡No es bíblico, Él jamás lo hizo!

Es un invento norteamericano, los primeros discípulos nunca lo hicieron. O la Escuela Dominical, que también aparece en los años mil ochocientos y tantos. Y no era lo que hoy día es. Era un esfuerzo para enseñarles educación formal a los niños que entonces no podían estudiar.

Los grupos de jóvenes en la iglesia, con sus respectivos pastores de jóvenes. Ese es un invento que aparece en el siglo veinte, y créeme que fue la peor decisión que sólo consiguió dividir a las familias. ¡Juan siempre anduvo con Pedro y los demás, y sólo tenía catorce años, mientras que Pedro tenía treinta!

Además, el diseño de Dios determina que sea el padre quien le enseñe al hijo. Pero resulta que ahora, como los padres vienen cada día más cómodos, han decidido que los responsables principales de la calidad de fe y cristianismo que tienen los jóvenes, recaiga sobre el pastor de jóvenes. No defiendo a nadie del sistema, eso es claro, pero tampoco quiero que se olviden responsabilidades.

Entonces se da el caso, como dijo un querido hermano en Cristo, que cuando el joven de unos quince años necesita un súper héroe del cual tomar modelo, ahí tiene al pastor de jóvenes. Porque cuando mira al padre, poco menos que ve a Homero Simpson. Y eso sucede porque la iglesia les robó a los padres el derecho a formar espiritualmente a sus hijos.

En la mayoría de las congregaciones no se les permite a los niños estar durante el tiempo de la adoración y la alabanza con sus padres. ¿Qué evangelio han leído? Siempre los hijos estuvieron al lado de sus padres adorando a Dios. Hemos caído en la estructura de la comodidad.

Entonces salen y dicen que los niños molestan. De acuerdo, suele ser cierto, pero tengo una opinión al respecto: ¡Edúquenlos debidamente para que no molesten! ¡Son sus padres! ¿A quién le van a traspasar la responsabilidad de educarlos para comportarse debidamente?

Así, hemos adoptado un montón de cosas que nunca estuvieron en el diseño original. La manera en que cantamos. El grupo de gente adelante. Eso se parece muchísimo a esos rituales que existían en la época de los romanos. Y como esas, decenas de cosas.

Entonces, cuando uno ve lo que hoy día es la iglesia, y tiene la oportunidad de ver Sion, tú vas a notar que hay unas pequeñas diferencias. Y es allí donde mucha gente dice que ya no quiere congregarse. ¿Sabes qué? Te aseguran y con mucho criterio y sentido común, que prefieren quedarse en sus casas.

Y a los que por alguna razón espiritual, el Señor les ha permitido tomar contacto directo con lo que en verdad es Sion, créeme que tienen todavía muchísimas menos ganas de congregarse. Ese es el problema. Cuando tú tienes la oportunidad de subir al trono y ves la realidad, tú quieres eso aquí también.

Ahora, pregunto: ¿Eso es malo? ¿Conforma alguna clase de pecado anhelar lo original? El gran problema es que, la gran mayoría de hermanos, jamás vio el original. Y ha tenido que conformarse y luego adaptarse a la copia. Y lo peor, ha perdido la preocupación o el ansia de buscar el original.

Hazte una simple pregunta más bien superficial, aunque no lo es: ¿Por qué debemos cantar así, como se canta en la mayoría de las congregaciones? ¿O por qué debemos orar así? ¿Por qué decidimos así? ¿Y sabes qué? Dios empezó a quitarnos todo.

Y eso duele, porque nosotros mismos durante años hemos estado enseñando eso. Hemos tenido un respeto casi reverencial por la hermenéutica. Está más que claro que no estoy hablando de esto por resentimiento, celos o cualquier otra causa carnal. Yo mismo he sido parte de lo que hoy confronto.

No tiene sentido seguir así. ¿Por qué los dones? ¿Por qué las lenguas? ¿Por qué el velo, por qué no el velo? Señor, ¿Qué dices tú? ¡Esa es la oración de este tiempo! Porque aquello fue muy confrontativo. Porque todos nosotros y me incluyo, tenemos la tendencia de edificar. Y, créeme, es mucho más fácil edificar con ladrillos que con la roca.

Es más fácil, es más mecánico, todos los ladrillos son iguales, no hay que pensar ni usar estrategias. Pero; ¿Alguna vez has visto cómo se edifica con piedra? ¡Es como armar un puzle! Cada piedra va en un lugar específico o no va. Es algo que necesita mucha paciencia.

Quienes alguna vez hayan viajado a alguna de las grandes ciudades de grandes países, habrán visto ciertas edificaciones que, vistas desde lejos, parecen de material fuerte y consistente, pero en realidad son de cartón. Una imitación que luce igual, pero que no lo es. ¿Sabes qué? ¡No se puede imitar al Espíritu Santo!

(Daniel 2: 34) = Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. (¿Recuerdas la imagen de Nabucodonosor? La piedra fue cortada, dice, sin ayuda de manos)

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Más la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte (¡Sion!) que llenó toda la tierra.

Esta piedra es tomada de un monte, en lo alto, cae a los pies de la imagen, la reduce a polvo, y de esta piedra en la tierra, se forma como un monte grande. Sion. Hágase tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo. ¿Has orado eso alguna vez? Entonces tú debes saber cuál es la voluntad en el cielo, ¿Verdad?

Si no, ¿Cómo la reconoces? Acompáñame a Zacarías 3. Un excelente y tremendo pasaje. ¿Sabes qué es interesante de Zacarías? Es un libro tan en el espíritu, que por momentos no sabes quién está hablando. No sabes si es el profeta o es el Espíritu. Algunos creen que es el Apocalipsis del Antiguo Testamento.

(Zacarías 3: 1) = Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba  a su mano derecha para acusarle.

Quiero decirte algo antes de seguir leyendo: este libro es muy importante para el tiempo que estamos viviendo. Porque estamos trabajando por una reforma. Estamos a las puertas de lo que será la tercera reforma. La primera reforma fue la que vino en el año 50, cuando la iglesia entendió que ya no había diferencias entre judíos y no judíos, y que el Espíritu Santo iba a obrar en todos.

Esa reforma está escrita en el libro de los Hechos. La segunda reforma se produce en 1517, cuando la iglesia descubre que la salvación es por fe. Está bien, ya entendimos por qué la gente no ve la palabra. Tú vas a una librería cristiana, quieres comprar una Biblia, y hay tantas que no sabes cuál comprar. Se han escrito tantas versiones tan sencillas, ya, pero a pesar de eso la gente no entiende.

Porque no es un problema de la versión. Fíjate que Lutero descubre esa verdad en una Biblia Católica. Y no lo hace leyendo el Nuevo Testamento, lo hace leyendo el libro de Habacuc. Entonces tu fe no necesita de una nueva versión para entender más a Dios; sólo necesitas un nuevo corazón para entenderlo. Y no estoy hablando de un nuevo nacimiento, estoy hablando de un corazón de humildad y de hambre.

No actuemos como doctores de la ley. No somos doctores de la palabra. Somos discípulos. De acuerdo, por allí la gente te dice apóstol, o pastor, o maestro, pero es sólo una forma de decir discípulo. Porque lo único que anhelamos en la vida, es imitar a nuestro Maestro.

Si tú tienes un corazón de humildad, la palabra va a abrir sus tesoros, y el Espíritu Santo va a acomodar lo espiritual a lo espiritual y lo natural a lo natural. Entonces, el caso es que estamos entrando a la tercera reforma, la reforma del Espíritu Santo.

¿Por qué? Porque las dos reformas anteriores, no lograron posicionar al Espíritu Santo en el lugar que Dios lo quiere. El Espíritu Santo, es Dios en la tierra, hoy. La iglesia que rechaza al Espíritu Santo, está rechazando a Dios mismo. Aunque tenga adoración a Cristo.

Aunque guarden la ley y el Sabbat. Ellos, si no tienen al Espíritu Santo, no tienen nada. Ese es el pecado imperdonable, no hay salvación para esa iglesia. No hay forma de hacer redención por ellos. Y lamentablemente, se ha edificado muchísima iglesia dejando a un lado al Espíritu Santo.

Quiero que entiendas esto con mucho cuidado. Tú jamás vas a conocer iglesias evangélicas que tengan problemas con el Padre. Y si alguien le dice que ellos conforman una iglesia cristiana sin Cristo, tú ya sabes que ellos están totalmente equivocados.

Donde todos tienen problemas, en cambio, es en la manera en que ellos entienden al Espíritu Santo. Pero no es una pequeña diferencia. Si nosotros sacamos al Espíritu Santo, dios nos saca de todo. Tristemente, la gran mayoría de la iglesia dice que el Espíritu Santo ya no habla.

Que ya no hace las cosas que hacía, que su trabajo ya cesó. Yo no sé lo que eso, si no es un enorme pecado. Porque el Espíritu Santo, hoy, es Dios en la tierra. Tú no puedes tener al Hijo, si no tienes al Padre. Y tú no puedes tener al Padre y al Hijo, si no tienes al Espíritu Santo.

Ahora bien; el libro de Zacarías, se escribe justamente en las puertas de una reforma. Ellos estaban saliendo de Babilonia. Su templo estaba destruido. Jerusalén había sido asolado. Y estaban regresando para volver a edificar el templo.

Zacarías habla de ese proceso. Por eso estamos diciendo que este libro es muy pertinente a este tiempo. Quizás alguno de los que hoy me están escuchando, tienen el manto de Zacarías. Otros tienen el de Zorobabel. Son unciones de reforma.

Son unciones que Dios está soltando hoy día sobre la iglesia, para que le edifiquemos la verdadera casa que él anhela. Por eso es tremendamente importante este libro. Es muy difícil saber qué es visión y qué no es visión, en este libro.

Mira cómo está empezando el capítulo 3, por darte una idea. Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, dice. Ahora nota algo. Cuando tú lees Isaías, o Jeremías, o aún Daniel, el profeta tiene cuidado de decir: “estaba yo orando, y de repente tuve una visión”

¿Notas que aquí ya no se da esa diferencia? Zacarías dice: Estaba yo mirando, y vi al sumo sacerdote. Y claro, nadie va a hacer la pregunta ridícula: ¿Cómo lo viste, en visión? Entonces, hoy día estamos hablando en estos términos.

Estamos viviendo ese tiempo, hoy. Estamos entrando a la tercera reforma. Y nadie pregunta: ¿Será por Skype?  Lo que tú ves en lo que es tecnología actual, es una copia en blanco y negro de lo que está pasando en el espíritu.

Ese tipo de contacto que hoy día tú tienes, es el que tenían esas personas, ya. No necesitaban wat-sap. Y al instante el Espíritu les dijo, lo que había pasado. Entonces me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba  a su mano derecha para acusarle.

Este Josué, no es el Josué de Moisés. Es otro Josué, que en este caso, es un sumo sacerdote. Pregúntate qué estaba haciendo Satanás, allí. Estaba acusándolo. Estaba desarrollando su ministerio. ¿Cuál es el ministerio de Satanás? ¡Acusarnos!

(Verso 2) = Y dijo jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

(3) Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

Vamos a ver: ¿Por qué Satanás puede acusarlo? Porque tiene sus ropas sucias. Pero fíjate lo que le contesta el ángel. Es como si le hubiera dicho que sí, que tiene sus ropas sucias, efectivamente, pero que eso ocurre porque están todos trabajando precisamente en eso, en limpiarlo. Apenas está saliendo de la religión. ¡Que tremendo! ¿Verdad? ¡Qué terrible es que tú no puedas ver tus ropas sucias, y Satanás si las vea!

(4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.

(5) Después dijo: pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

(6) Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: (7) así dice Jehová de los ejércitos: si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar.

(8) Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.

(9) Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.

Esto, ya se cumplió. Ya Dios quitó la iniquidad de la tierra, en un día. Lo hizo en la cruz. Ahora bien; cuando dice “esta roca”, ¿De quién está hablando? De Cristo mismo. Dice: esta única piedra, sobre ella hay siete ojos. Es una piedra grabada. Tú ya sabes qué estaba grabado allí. Moisés vio cuando se grabó esta piedra. Pero Zacarías, ahora, la está viendo grabada y con ojos.

Dice que con siete ojos. Ahora está lista la piedra para quitar el pecado de la tierra. Porque está escrita, grabada, y tiene los siete ojos encima. ¿Recuerdas tú a Isaías 11, cuando se habla de Jesús, versículo 2, que dice: y reposará sobre él el Espíritu del Señor, Espíritu de Sabiduría, de Inteligencia, de Consejo, de Poder, Espíritu de Conocimiento y de Temor del Señor? Esos son los siete ojos.

Son los siete espíritus de Dios, que están sobre esta piedra única que es Jesús. Está listo para venir a la tierra. Estamos hablando de lo que pasó antes de la cruz. Estamos terminando el Antiguo Pacto. Zacarías es un libro de transición, que muestra el proceso de Cristo como la piedra.

De ser piedra, simplemente, cortada no por mano de hombre, hasta piedra con ojos. Esta piedra extraordinaria, no se quedó sólo en una piedra. Está grabada con la ley y tiene los siete ojos. ¿Estás entendiendo todo esto?

(Éxodo 17: 6) = He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña de Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.

Esta fotografía bíblica, es de lo que hoy todos llamamos “la peña de Horeb”. Está en la parte alta de un monte. Si yo pongo una persona en escala, esa persona es sumamente pequeña, y puede pasar a través de esa peña partida en dos.

La primera vez que Dios le dice a Moisés que vaya a esa piedra para tomar agua de ella, le pide que la golpee. Pero luego le pide que vaya y no la golpee, sino que le hable. Isaías 48:21, dice: No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.

Cuando él va la segunda vez, él debía hablarle a la peña; pero la golpeó. Y la peña se partió. Y está partida hasta el día de hoy. En el libro de Números capítulo 20, en el verso 8 dice: Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

(9) Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

(10) Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

(11) Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

(12) Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

El no obedecer correctamente lo que Dios estaba diciendo, le cuesta a Moisés, nada menos que la tierra prometida. Él estaba molesto con el pueblo. Él era muy pacífico, muy paciente. Créeme que ese pueblo era capaz de sacar de sus casillas hasta el más tranquilo.

Pero eso le costó mucho a Moisés. ¿Qué es lo que Dios pide de nosotros? Obediencia. La peña se partió. Jesús está muerto, y estando muerto él es golpeado, en su costado. Y dice que brota agua. Cuando Jesús viene, Él viene como la Palabra que habla. En Él está escrita la voluntad de Dios.

Él viene como la piedra viva que desciende del cielo. Y trae la palabra, y trae el agua. Ambas cosas vienen con esta piedra fundamental. ¿Para qué viene esta piedra? Viene por dos razones. Viene para ser la piedra fundadora de la iglesia, porque todos los templos anteriores, eran temporales.

Pero Él va a ser el cimiento del templo definitivo. Él viene, en primer lugar, para ser la piedra angular. Es tremendamente importante entender eso. La segunda razón por la que Él viene, es para que se cumpla lo que Daniel vio. Esta piedra viene para golpear los reinos de la tierra.

Para que el monte que está arriba, se establezca aquí abajo. Ese monte, hoy, está creciendo en todas las naciones de la tierra. Estamos presenciando eso. ¿Cuáles son las características de la iglesia, para que esta tenga el monte? ¿Cómo opera esto? ¿Cómo es el proceso por el cual la piedra angular se convierte en edificio?

¿Cuál es nuestro rol frente a esta piedra? De hecho no es sencillo; necesitamos saber la manera en que Dios piensa. Estamos mostrando con estos trabajos, que Él no cambió su voluntad. Esta piedra con los siete ojos, está en medio de nosotros, hoy.

Escrita por el dedo de Dios. Golpeada, brotando agua hasta el día de hoy. Es más que necesario estar orando para poder tener espíritu de revelación y de sabiduría. Sólo nos faltará humildad para reconocer sobre qué piedra estamos edificando. Cuál es mi papel en todo esto.

Si Jacob tuvo la sabiduría de ungir la piedra. Y no sólo eso, sino que además pudo hacer un voto con ella; y Dios aceptó ser su testigo; ¿Qué podrá hacer hoy día? ¿Qué es lo que Dios espera de nosotros?

 

 

 

 

 

 

 

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julio 2, 2016 Néstor Martínez