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No Entierres tus Talentos

(Génesis 1: 11) = Después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que de semilla; árbol de fruto que de fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

Estamos leyendo el primer capítulo del libro de Génesis, el libro de los orígenes, el libro en donde se detalla el principio de todas las cosas. Y quiero que prestes mucha atención a una palabra en particular. La palabra es género.

La palabra género, viene del hebreo min. Es una palabra muy interesante, porque habla acerca de un grupo de organismos del mismo tipo.  Género, también es raíz de gen, y de allí viene genes. Entonces, cuando hablamos de un mismo género, estamos diciendo que es de un mismo gen.

Y esto no es nuevo, creo que todos, más o  menos tenemos alguna idea de lo que son los genes. O sea que lo que aquí está diciendo, es que produzca la tierra hierba verde, hierba que de semilla, árbol de fruto que de fruto, según sus genes, según su género. Que su semilla esté en él sobre la tierra, y fue así.  La segunda cosa que quisiera que notes, está en Génesis capítulo 2 y verso 4.

(Génesis 2: 4) = Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos.

La palabra que aquí es importante mencionar es, justamente, la palabra orígenes. Orígenes, viene del hebreo toledah, que literalmente significa “patria”. Entonces, dice acá: estas son las patrias, en un sentido, de los cielos y de la tierra.

Ahora bien; ¿Por qué utiliza la palabra patrias? ¿Por qué menciona orígenes?  Básicamente, aquí nos está introduciendo a un concepto que hemos leído muy rápidamente y lo pasamos de largo. Son versos que leemos a oscuras, sin luz para entender su significado.

Aquí dice que estos son los orígenes de los cielos y de la tierra, cuando fueron creados. No te olvides que la palabra orígenes, significa patria. Estas son las patrias de los cielos y de la tierra. Aquí, el escritor de Génesis me empieza a introducir a la visión de que tanto en los cielos como la tierra, hay diferentes linajes.

Hay diferentes razas. Así como en el género humano, (Y estoy utilizando el término género), nosotros podemos hablar de gente de raza negra, de raza blanca y de raza amarilla, que son las tres razas oficialmente reconocidas, también en los cielos hay razas.

Hay géneros diferentes. Y aunque todo viene de un solo gen creativo que es Dios, no todas las razas son iguales. Hay diferentes características de cada una de ellas. En algunos lugares de la Biblia, a esto se lo llama genealogías. Y hay genealogías terrenales, como hay genealogías celestiales.

Y te doy un ejemplo. No es el tema específico de este material, pero nosotros sabemos por la palabra que existen, por ejemplo, serafines, querubines, ángeles. Pero, ¿Qué son en definitiva los querubines, los arcángeles? ¿Qué son los serafines?

Son, precisamente, diferentes familias, son razas celestiales diferentes. Cuando uno ve el libro de Apocalipsis, va a darse cuenta de una diversidad de seres celestiales extraordinarios. Los ancianos, los seres vivientes, otros seres mencionados en griego, multitudes de ángeles. Y no todos son iguales.

Cada uno de ellos se diferencia, no solamente por los rasgos físicos, y gracias a Dios se describe a cada uno de estos seres, como Ezequiel describe los maravillosos seres que vio, sino también que se diferencian por sus funciones.

Ellos tienen funciones diferentes. De hecho, no es este el tema que estamos viendo, pero sirve para que tú puedas entender que el mundo espiritual, no tiene que ver solamente con el hecho de decir Dios y el Espíritu Santo y ahí estamos nosotros, sino que es una dimensión maravillosa de variedad, de diversidad en la que Dios ha mostrado su poder creativo de una manera extraordinaria.

Cuando Dios crea al hombre, lo que hace Él es darle un cuerpo. Noten que de todos los seres que Dios creó, sólo los seres humanos son los que reciben un cuerpo. Estoy hablando de cuerpo en el término Soma. En el término de cuerpo material, porque ya Pablo más adelante nos habla de que hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales.

Cuando el Señor le da un cuerpo a Adán, lo que Él le está dando es lo que él necesita para vivir en el plano terrestre. Tal es así, que cuando hablamos del género humano, la palabra humano viene de humus. Humus man. Hombre ligado a la tierra.

Y no sólo eso. La palabra adán es una palabra hebrea que es plural. Está hablando de hombres. Pero, el concepto mismo del nombre de Adán, significa “de la tierra”. O terrenal. Esto lo sabemos, y la descripción tan maravillosa que se hace en el capítulo 1 de Génesis de cómo Dios crea al hombre, y habla de la tierra y habla del agua, no es para nada extraña, considerándose de que el hombre, químicamente, tiene más del 70 por ciento de su cuerpo formado por agua, y de que tenemos más de catorce componentes similares con el polvo de la tierra.

Tal es así que, si veinte años después que un cuerpo ha sido enterrado tú vas y abres ese lugar, lo que vas a encontrar es polvo. De ahí que la descripción del hombre que hace Génesis como polvo y agua, esto es barro básicamente, no es tan alejada de la realidad.

Vamos más adelante. Dios ha establecido su creación, bajo ciertos límites. Por ejemplo: el entorno terrestre o natural, es un entorno limitado en el cual el hombre puede moverse. Y hace un momento te decía que Dios creó también las patrias celestiales, e hice referencia a Génesis 2.

Y allí dije claramente que, cuando se habla de generaciones, se está hablando de razas celestiales según el original, y también de razas terrenales. Nosotros podemos saber que de Sem, Cam y Jafet, los tres hijos de Noé, se formaron todos los grupos humanos que hoy día se conocen.

Tanto es así que la antropología determinó (Por lo menos las escuelas más difundidas) de que existen solamente tres razas en la humanidad. Pero también en el mundo celestial existen razas como las que he mencionado, de querubines, serafines y todo eso.

Para que la creación de Dios sea armónica, Dios dice: el hombre va a vivir en el plano terrestre, y los seres celestiales van a vivir en el plano espiritual. Dios determina que su creación, si bien trabaja armónica, los seres que habitan en esas esferas, están limitados a ciertas fronteras.

A la luz de eso, para que un ser viva en la tierra, necesita algo: un cuerpo terrenal. Para que un ser viva en una esfera celestial, necesita un cuerpo celestial. Este es un principio muy sencillo. El punto es este.

Los demonios, y no estoy explicando en este momento el origen de ellos, andan desesperados por conseguir un cuerpo, porque para poder permanecer en el plano natural, ellos necesitan un cuerpo físico. Y no lo tienen.

De tal forma que ellos deben apropiarse de un cuerpo físico, para tener derecho a permanecer en el plano terrestre. Tan tremendo es este concepto, que aún Dios para poder introducirse en la humanidad, tuvo que conseguir un cuerpo para Jesús. Él no podía venir simplemente como un ser espiritual y hacer lo que tenía que hacer acá. Necesitó un cuerpo. Luego voy a leerte algunos versículos que te van a traer luz suficiente para entender esto.

(Génesis 2: 7) = Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Fíjate; lo que hace al hombre, hombre, son dos componentes básicos: número uno, el polvo de la tierra y número dos, el aliento de vida que él recibe. El hombre es un ser creado con un diseño tan perfecto, que tiene el derecho de moverse en el plano terrestre porque tiene cuerpo, pero también de hacerlo en el plano celestial o espiritual, porque habita en él un espíritu eterno.

Mientras que Satanás y todos sus demonios, y aún todos los seres espirituales conocidos, como querubines, serafines, etc., están limitados por su naturaleza a no moverse de la esfera en la que están, porque sí fueron limitados por Dios en la misma creación.

Y fíjate esto que voy a decirte: a la luz de esto, es ilegal la presencia de un demonio en una familia. Porque él estaría en una esfera que no le corresponde. Él debe estar en la esfera espiritual, no puede estar en la esfera terrenal.

Si él está en la esfera terrenal, es porque tiene algún derecho que le permite estar, aún sin tener cuerpo, presente en el plano natural. Si ustedes leen atentamente en Génesis, se van a dar cuenta que Satanás no pudo hablar directamente y cara a cara con Eva; tuvo que usar un cuerpo.

Usó el cuerpo de una serpiente para hablarle a Eva. Por más Satanás poderoso que quisiera mostrarse, no pudo aparecerse a Eva tal cual él es.  No tenía derecho para estar en ese lugar, porque carecía de un cuerpo terrenal, natural.

Entonces utilizó una serpiente, con lo que debemos entender que no fue la serpiente la que habló a Eva, sino el propio Satanás a través de una serpiente. De tal forma, que Dios en el final de todo el proceso del pecado, lo que hace es también maldecir a la serpiente, tal como lo hemos leído tantas veces.

La pregunta que seguramente te estás haciendo, es: ¿Y por qué Dios maldice a ese pobre bicho que no tuvo nada que ver con el asunto? Simple; lo maldice por haberse dejado usar su cuerpo por Satanás. O sea: Dios maldice a lo que ha servido de canal de oposición divina.

Y te doy un ejemplo. ¿Recuerdas la escena donde un grupo de demonios sale de un hombre y van y se meten en un hato de cerdos? ¿Lograste entender cómo reaccionaron esos cerdos? Ellos no admitieron ser usados como casa de demonios y, de inmediato, decidieron arrojarse al mar.

Pero la serpiente, no. Ella toleró que el diablo utilizara su cuerpo. Y por eso es que Dios la maldijo. En Génesis hay otro pasaje bien tremendo donde se ve que se comete un acto de ilegalidad, porque seres espirituales adquirieron de forma ilegítima cuerpos naturales.

 

Y Dios maldijo a esa generación con tana severidad, que mandó el diluvio. Eso nos hace ver que el deseo de Dios es que las fronteras entre las cuales Dios plantó su creación, se conserven. Y los únicos que tenemos derecho para movernos del plano natural o terrenal al plano espiritual, somos aquellos que hemos nacido dos veces. Hemos nacido primero en el plano natural y luego, al conocer al Señor, hemos nacido en el plano espiritual.

Entonces es cuando tenemos doble nacionalidad. Tenemos el doble derecho. Yo me muevo en el plano natural y la creación debe responder a mi voz. Y también tengo derecho de entrar por las puertas del Hades, porque soy un ser espiritual, ese es mi pasaporte que me habilita para entrar a los ámbitos espirituales.

Que tremenda verdad, ¿No crees? Debería servir para ponernos muy contentos. Vamos ahora a 1 Corintios 6. Esta parte es muy importante de entender, porque la sanidad interior y la liberación, es un asunto de derechos, es un asunto de legalidad.

Los demonios no se van de donde están operando porque la gente les grite, les aplauda o les muestre Biblias o cruces. Si ellos están en una persona, es porque tienen derecho de estar. Y lo que nosotros debemos ser como ministros de Dios es actuar como abogados.

Ver qué derechos tienen de estar allí y, a mi vez, con qué derechos puedo yo sacarlos de allí. De eso se trata, básicamente. No es a los gritos. Ningún demonio se va a preocupar porque a ti se te ponga la boca azul gritándole que salga fuera. Se va a ir si tu autoridad es irrebatible.

(1 Corintios 6: 17) = Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

(Verso 19) = ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Mira; voy a decirte algo que te va a estremecer donde quiera que te encuentres escuchándome. Tan tremendo es este ordenamiento de Dios, que el Espíritu Santo necesita de cuerpos humanos para habitar en el plano terrestre.

Es por eso que cuando ustedes ven el Antiguo Testamento, notan que es muy diferente al Nuevo Testamento en un elemento: el Espíritu Santo no permanecía entre los hombres, sino que todos los profetas eran bautizados por el Espíritu Santo.

Y ahí está Isaías y dice: Y vino el Espíritu del Señor sobre mí. Y cada profeta que ustedes ven en los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento, fueron visitados por el Espíritu Santo. Pero luego el Espíritu Santo se iba de ellos, y quedaban como habían estado antes.

El Espíritu Santo no andaba simplemente por allí, moviéndose, sino que para que el Espíritu Santo pueda permanecer en el plano natural igual que los demonios, (Y perdón por ponerlo en un mismo plano) tiene que tener un derecho.

Debe tener un cuerpo. Y nosotros somos los que le damos el cuerpo, para que el Espíritu Santo permanezca en esta creación. Pero ya en el Nuevo Testamento, se produce algo nuevo. Justamente, en Hechos 2, el Espíritu Santo desciende sobre la primera iglesia, y la iglesia se constituye, justamente, en la morada de ese Espíritu eterno que antes, por la economía de Dios, no podía permanecer en la tierra plenamente. Este verso les va a hacer pensar.

(Hebreos 10: 5) = Por lo cual, entrando en el mundo dice: sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo.

Jesús está hablando, y le dice al Padre: me preparaste cuerpo. Jesús, para poder venir a salvarnos, necesitaba tener un cuerpo humano. Porque si no, no tenía derecho de moverse con libertad en el plano terrenal.

Porque dice: me preparaste cuerpo. Y de allí la importancia de entender que Jesús nació de una mujer. Por eso Juan luego agarra y escribe: Si alguno dice que Jesús no vino en la carne, el tal sea anatema.

Porque si tú dices que Él no vino de mujer, (Como he oído alguna vez), tú estás diciendo que Él no tenía derecho a moverse entre nosotros. Hoy día, Nueva Era habla acerca del Cristos como un ser espiritual que viene, ilumina y se va. Y lo consideran como uno más, junto a Buda o Mahoma.

Nada que ver. Jesucristo tenía dos naturalezas, igual que tú. Tenía una naturaleza terrenal con la que el Padre lo formó y eso lo recibió maría en su vientre, pero también tenía una naturaleza celestial, con la cual Él vino y pudo completar su obra.

Eso significa que aún Jesús tuvo que sujetarse a estas leyes. Necesito cuerpo para salvar a los hombres. Y ahí dice el profeta hablando de parte de Jesús: me preparaste cuerpo. De tal forma, podemos llegar a una conclusión en este momento.

Que la base de la sanidad interior, la que por norma general ponen casi todas las iglesias en este momento, es comprender que nos movemos en función de derechos. ¿Qué derechos tienen unos seres espirituales de atormentar a una persona?

¿O qué derecho tienen de robar tu economía? ¿Qué derecho tiene un demonio de enfermarte? ¿Por qué? Porque después de lo que les acabo de explicar, ellos han sido limitados a una esfera de la creación, que son las regiones celestiales.

Por eso Pablo habla de esto cuando dice que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad, que habitan en las regiones celestes.

Ahora la gran pregunta que tengo para hacer, es: ¿Cuándo alguien que trabaja en liberación mantiene una pelea terrible con un demonio que posee, atormenta u oprime a una persona, se mete en las regiones celestes o con algo que está dentro de esa persona?

Es evidente que esto último, porque en muchos casos ese demonio que habita en esa persona hasta lo arroja al piso o intenta causarle daño físico. Pero Pablo dice que nuestra lucha es arriba. Es en las regiones celestiales.

¿Por qué? Porque Dios puso límites. Y dijo: ¡No pasarán! Y esos límites se los puso a los querubines, a los serafines, a todos, y por norma global, también a los demonios. De tal forma que cuando un demonio es sorprendido en este terreno, lo primero es que está haciendo algo ilegal.

Se está moviendo en un lugar que no le corresponde, es un inmigrante ilegal. Pero por el otro lado, él no es tonto, él está ahí porque tiene un derecho. Alguien le está haciendo casa. Y así como el Espíritu Santo recibe casa de nosotros, también los demonios reciben casa de otras personas.

Por eso es importante comprender este punto, porque si no la sanidad interior y la liberación se convierten en un asunto de gritos u otras formas tradicionales, tratando de ayudar a alguien a salir de una fea situación, pero sin entender las causas que provocaron que esa persona esté viviendo esto.

(Juan 14: 30) = No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

Lo que Jesús quiere decir es algo así como: “Él no me puede tocar. Él no tiene ningún derecho sobre mí”.  Por eso es que Jesús, más adelante, va a hablar de esto, y dice: Nadie me quita mi vida, sino que yo la pongo y la puedo volver a tomar.

Él se entregó voluntariamente. Él fue a la cruz, no lo llevaron. Puesta esta base, lo que viene a continuación, es empezar a entender cuáles son los derechos que nosotros concedemos a las tinieblas, para que puedan tocar nuestras vidas.

Es indudable que estamos transitando tiempos de cosecha. Cada uno cosechará conforme a lo que haya sembrado, y la iglesia en sí, hará lo propio. La pregunta, entonces, es: ¿Qué está sembrando la iglesia? Porque cualquier cosa que se coseche, deberá estar madura. Verde no se cosecha nada.

Este es el tiempo de la siega, y el tiempo de la siega no es el tiempo en que se cosechan las almas perdidas, solamente. Se cosecha todo lo que ha llegado a la madurez. Se cosecha la verdad, se cosecha el discernimiento, se cosecha la plenitud del Espíritu, se cosecha la plenitud del cuerpo de Cristo, se cosecha la plenitud de la madurez del creyente.

Pero, al mismo tiempo, también maduró el espíritu del anticristo, maduraron aquellos que son hostiles al propósito de Dios, maduró el error, maduró aquello que es sutileza, maduró todo lo que viene en contra de lo que Cristo viene a hacer. Todo lo que se ha sembrado, madura. El trigo y la cizaña. Dentro de la iglesia, y fuera también.

Y es en ese tiempo de madurez donde se hace evidente quién es quién. Hoy, se puede ver bien claro que llevar una Biblia debajo del brazo no te hace cristiano. Antes, no. Hoy. ¿Quién es la cizaña, entonces, el pecador? ¡No! ¡El pecador sabe qué es pecador! ¡La prostituta sabe que es prostituta! A eso no hay que revelarlo, ¡Se ve!

El ateo te dice que es ateo. El homosexual te pide derechos. ¡No están ocultos! No hay que separarlos, ya están separados. Lo que hay que separar son los lobos vestidos de ovejas, que nadie sabe dónde están. ¡Por eso sirven de tropiezo!

Es una forma de religión que niega el poder de terminar. El ocultismo te dice que es ocultismo. ¡Son los de adentro! Las cientos de doctrinas que se oponen al propósito de Dios.  La obstinación de la tradición. Gente que se vuelve idólatras de sus propias ideas.

Hebreos 10: 29 y 32 te dice: la gente que insultó al Espíritu de gracia, o sea: el legalismo. ¿Sigo? ¿Quién mató a Abel? Caín. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién descubrió la desnudez de Noé produciendo pecado? Su hijo. ¿De afuera o de adentro? De adentro.

¿Quién trató de derrocar del trono a David? Absalón, su hijo. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién fue el que entregó a Jesús? Judas Iscariote. ¿De afuera o de adentro? De adentro. Ahora déjame que te pregunte: ¿Qué te hace pensar que hoy va a ser diferente?

¿Quiénes crucificaron al Señor, los filisteos? ¿Los romanos? ¡La iglesia! ¿No dice Cristo, “muchos me dirán?” ¿Cuántos? Muchos. En aquel día. ¿Cuándo? ¡Señor, en tu nombre profeticé! ¡Fui diácono veinticinco años! ¡Eché fuera demonios! ¡Tuve campañas! – No te conozco.

¿Cómo que no me conoces? Escucha: dice: “muchos vendrán en mi nombre”. ¿Quiénes usan el nombre de Cristo? La iglesia. El mundo no lo usa. Lo triste es que dice que muchos llegarán hasta aquel día, engañados. No pocos; muchos.

Entró Rahab, y se quedó Israel afuera. Dice la Biblia que hay gente que aunque no tiene la ley, la tienen escrita en sus corazones. Aunque no es la ley, para ellos sí es una ley que los gobierna internamente. Pregunta a Dios: ¿Quién es salvo? No me contestes, sólo piensa.

(Mateo 22: 2) = El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; (3) y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; más estos no quisieron venir.

(4) Volvió a enviar otros siervos, diciendo: decid a los convidados: he aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

(5) Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; (6) y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

(7) Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

(8) Entonces dijo a sus siervos: las bodas a la verdad están preparadas; más los que fueron convidados no eran dignos.

(9) Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.  (Dice que a cuantos hallaran. ¿Cuántos saben que para entrar a las bodas tienen que ser salvos?)

(10) Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. (Malos y buenos. Salvos, pero malos y buenos).

(11) Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

A mí me habían enseñado que esos eran los mantos de la justicia, la salvación y qué sé yo, pero resulta que para estar en la boda, en ese lugar, ya tienes que tener el vestido blanco, porque si no tienes el vestido blanco no entras. Sin embargo, dice que había uno allí que no tenía los mantos de boda.

Estaba en la boda, era salvo, estaba ahí. Pero no estaba vestido correctamente. ¿Cuáles son los mantos de boda? Pacto. Compromiso. Alianza. Gente adentro sin alianza, sin compromiso, sin pacto. Cuando tú te casas, miras a tu esposa a los ojos y le dices: “en las buenas y en las malas”.

Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. ¿Qué te hace pensar a ti que si tú te acuestas y tienes intimidad con tu mujer solamente los días domingos, eso puede catalogarse como un buen matrimonio? ¿Y qué te hace pensar que Dios se va a casar con una gente que viene solamente por una experiencia personal los días domingos?

No te ofendas. El que camina en amor, no se ofende. Pero por favor, piensa. ¿Será justo eso que no compartamos las responsabilidades del esposo, y aun así nos casemos? ¿Crees tú que eso será justo? Traigámoslo al nivel que entendemos: matrimonio terrenal.

¿Será justo que el hombre venga a su casa solamente en el fin de semana, y que en el resto de los días la mujer viva cómo pueda? ¿Qué ella se lo pase lavando, planchando y cocinando todos los días, y que el marido venga solamente los fines de semana para bendecirla? O a la inversa.

¿Verdad que eso no suena bien, no es cierto? Es cierto. Tiene que haber un cambio. Porque Dios no va a casarse con nadie que no lo mire a los ojos y le diga: “en las buenas y en las malas”. Ha llegado el día donde deberemos establecer un verdadero compromiso con Dios.

Todo el mundo con el manto de bodas, listo. Aquí estoy, no sé hacer mucho, pero lo que tengo lo pongo a tus pies. Y todo lo que es cizaña se quedará atrás. ¿Qué tenemos que hacer? Nº1: Aprende a manejar las tácticas del Temor.

No te dejes atemorizar por los tiempos. Entendemos que los tiempos van a ser fuertes, pero también entendemos que es Dios quien está detrás de todo el asunto. Y si de verdad somos suyos, de nada nos tenemos que preocupar.

Encara el futuro de un modo diferente al que hemos visto, el síndrome del avestruz. Encáralo con la frente en alto y la cabeza bien en alto, porque es tu jubileo. Cuando te pregunten: ¿Y la crisis? Tú les respondes: ¡Ah, no sé! ¡Yo no estoy participando de ella!

Y luego toma la decisión de vivir de acuerdo con lo que estás declarando. Ahora bien: ¿Y cómo nos deshacemos del temor? Dice que el perfecto amor echa fuera todo temor. Ojo, porque esa palabra “amor”, aquí, es la palabra ágape.

 

La primera definición en el griego de la palabra ágape, es falta de emoción, ausencia de emoción. El amor ágape no es emocional, es una decisión interna de permanecer. Ágape significa carácter. Entonces lo que dice la palabra, es que el perfecto carácter es el que echa fuera toda ansiedad o temor.

¿Por qué? Porque tendremos confianza en el día del juicio. ¿Y por qué tengo confianza? Porque mis manos están limpias y mi carácter está bien. Y ese perfecto carácter echa fuera temor para encarar el día. Ágape. No es perfecto amor de que te plantes en la puerta y le des un beso a cada uno.

Es el carácter que permite decir que allí viene el príncipe de este mundo y nada tiene él en mí. No tiene plataforma alguna en mí en donde pararse. ¡Ahí viene! ¡Es bravo! ¡Pero conmigo no tiene parte! El perfecto carácter, echa afuera ansiedad en el día del juicio.

No es amor romanticoide. Nosotros hemos creado una clase de amor en la iglesia que no le permite el amor de Dios entrar. El amor de Dios no trae emociones. Dios no te visita para bendecirte. La bendición es una consecuencia de tu obediencia.

Dios no opera por emociones. Tiene emociones, pero no rige su Reino por emociones; lo rige por principios. Tú eres padre de familia, pero cuando estás emocional, no tienes que tomar decisiones en tu casa, no es sabio ni prudente. Esperas que la emoción pase y luego tomas una decisión conforme al principio que es correcto, aunque le duela al que le duela.

Nº2: Reconoce cualquier clase de racismo que haya en ti. Cualquier tipo de diferencia social, porque nos estamos preparando para los samaritanos. La siega va a traer a todos los samaritanos. Prepárate para recibir a distinta gente.

Nº3: Aprende a Discernir a los que están adentro. Muchos se van a separar y a comenzar sus propios caminos ministeriales. No seas engañado. Ellos están engañados y no tienen adónde ir. Así que si alguien se sale para empezar algo nuevo, ten cuidado; no te vayas detrás de cualquier viento raro.

No seas engañado. Tiene que haber separación en los últimos días. Eso no significa que Dios llamó a alguien y tú te vas a ir detrás de él. Tú quédate donde se te ha indicado, y que se vaya el que quiera irse.

La mayoría de los que salen para armar algo mejor, salen con una unción prestada, les va bien por un ratito, luego se les apaga lo que traía del tallo ministerial referente y lo que les queda después es el vacío de carácter que tiene esa persona. Plántate donde has sido sembrado. No hay propósito ni visión fuera de lo que se llama: pacto. Judas le llama a esa gente, “nubes vacías”.

Nº4: Haz un chequeo extremo a todas tus actividades y relaciones. Recuerda que las relaciones nos llevan al destino. Si tus relaciones son incorrectas, te llevan al destino incorrecto. Ministerialmente hablando, podemos conocer a todo el mundo cristiano que comparte nuestros ambientes, pero trabajar con todo el mundo no es correcto en este tiempo.

Tengo hermanos con los cuales conservo una relación de sana amistad. Muy cada tanto nos juntamos a compartir una mesa, a charlar de las cosas buenas que ha hecho el Señor en nuestras vidas y a contarnos las luchas y batallas que el enemigo nos propone a diario.

Pero trabajar en alianza con ellos no porque resultaría imposible hacerla funcionar correctamente. Tenemos diferentes llamados que nos llevan a diferentes destinos. Recuerda que si la cizaña se está separando, es porque todo el mundo no tiene la misma visión.

Lo que sucede es algo que ya lo he dicho en muchos trabajos. Sonará divertido y con alta dosis de humor, pero créeme que de gracioso no tiene nada. Si le seguimos llamando “hermano” al diablo y sus demonios infiltrados, nunca llegaremos a saber quién es realmente Satanás.

Satanás no puede vencer a la iglesia desde afuera; tiene que meterse adentro. Controla tus actividades diarias. Observa si lo que estás haciendo produce la mentalidad correcta para el mañana. Tener actividades para llenar el tiempo de ocio, no sirve. Ya demás, es pernicioso.

¿Qué vas a estudiar en la universidad? ¿Esa carrera que era el sueño de papá o de mamá, y que como ellos no pudieron cursarla, tú lo harás para darles esa alegría? ¿Esa carrera que es tu capricho personal desde que tienes memoria?

¿O vas a hacer un análisis preciso y específico para ver qué cosa tendrá demanda dentro del tiempo que te demande estudiar y de esa manera cuando egreses lo hagas con una profesión que ya no sea obsoleta? Somos gente de Reino. La gente de Reino planifica lo planificable y le deja a Dios lo imponderable.

Nº5: Desarrolla un Plan de Contingencia. Un segundo plan, negocios del Reino. Me explico: un negocio de Reino no es necesariamente lo que alguien puede denominar como un negocio cristiano. No es un negocio donde trabajen todos cristianos o se venda o fabrique productos exclusivos para cristianos.

¿Y qué es un producto cristiano? Tenemos la misma duda existencial que tenían los católicos con la mosca y el agua bendita. Si una mosca se caía en el recipiente de agua bendita, ¿Era bendecida la mosca o era contaminada el agua?

Aquí estamos en lo mismo. Un cantante secular, alcohólico, promiscuo y drogadependiente cantando una canción de un cantante cristiano, ¿Se bendice y santifica o contamina la canción? Un cantante cristiano cantando un tema secular, ¿Bendice el tema o se contamina él?

Estamos bien confundidos. La verdad es que no hay separación entre la iglesia y el estado. Porque la iglesia es un estilo de vida en la tierra. Se acabaron las doctrinas falsas. Le estamos quitando la máscara a todo lo que no es Dios.

Así que desarrolla un plan contingente. Un negocio de Reino no es un negocio que hace buen negocio y lo diezma. A eso –en todo caso- lo hace cualquiera que trabaja. Un negocio de Reino es un negocio que le pertenece al Reino, y que el dueño terrenal del negocio, sólo administra el dinero.

Vive del negocio, pero todo el negocio le pertenece a Dios, si es que Dios lo necesitara en cualquier momento dado. Es un negocio del Reino. Tú sólo lo administras. Cuando tú tienes esa disposición, Dios va aponerte billones en las manos. Pero cuando te los quieres quedar, no te pone nada. Y eso no significa que tienen que ser libretitas o cositas cristianas. Expande tu mente. Prepárate para los días venideros.

Nº6: Reconoce al Hombre que Dios ha escogido para el Día. Porque si bien el propósito es con Dios, parte del compromiso puede ser con un hombre, sin que ese hombre se convierta en tu amo. No existe tal cosa en la Biblia, aunque la iglesia estructural la enseñe como verdad divina.

Nunca eleves tu problema personal por encima de la autoridad de la palabra. Porque si la palabra no resuelve tu problema, ¿A quién le vamos a orar? Nunca eleves tu problema por encima de la autoridad de la palabra. Si la palabra no te lo resuelve, no te lo resuelve nadie.

Escucha: la mayoría de los problemas serios que tenemos se deben a que le hemos fallado a un principio bíblico. La palabra sí tiene soluciones. Entiende que los días que estamos viviendo no tienen nada que ver con los que se vivían hace tres o cuatro décadas atrás.

En aquellas épocas, por ejemplo, el mayor problema que existía en las escuelas, era la goma de mascar o el chicle en la clase. O que un alumno se agarrara a las trompadas con otro en los pasillos causando enorme alboroto que duraba hasta que llegaba alguien con autoridad y los llevaba de las solapas a la dirección.

Hoy es otro tiempo. En los ingresos de muchas escuelas ya han instalado detectores de metales con la finalidad de saber si algún alumno ingresa armas de alguna clase. También hay problemas de drogas, de suicidios, de abortos por embarazos no deseados.

Jovencitas violadas por compañeros aparentemente confiables, padres descorazonados al descubrir conductas indescriptibles en hijos que suponían modelos. Oye: nosotros somos la iglesia. La palabra dice que somos sal de la tierra, verdaderos agentes de preservación.

La palabra también nos dice que si la sal pierde su salitre, entonces el mundo nos hollará, y que sus pies y sus pisadas estarían en nuestras espaldas. Reconozcamos que a veces nos sentimos exacta y puntualmente así, con nuestras espaldas doloridas por las pisadas del mundo.

Porque de una forma u otra, hemos sustituido la sal que con denuedo y sin excusa expresa su señorío en las calles de nuestra ciudad, por un avivamiento interno entre cuatro paredes falsas de seguridad, donde nos emocionamos, nos gozamos y sentimos piel de gallina, mientras nos atrevemos a profetizar aunque sea en palabras genéricas que le caben a cualquiera, porque sabemos que nadie nos va a decir la verdad y nos va a demandar errores si nos equivocamos feo al profetizar.

Si venimos en búsqueda de manifestaciones y dones y de una religión personal, de alguna manera hemos sido cegados; nuestros sentidos ya no funcionan adecuadamente. Y aquello que debe producir pasión en nuestro corazón, hoy está profundamente opacado.

Sólo la palabra genuina y auténtica del Señor, aunque sea fuerte y nos fastidie, es la que nos hace ver la realidad. A veces nos sentimos muy incómodos porque porfiamos en ver algunas realidades que no lo son. A veces tomamos el síndrome del avestruz, metiendo la cabeza en un hoyo pensando que quizás un día vamos a despertar de este sueño horrible, que Cristo vendrá y nos rescatará a todos en una gran fuga que terminará con todos nuestros padecimientos.

Sin embargo, cada vez entendemos más que hay cosas que hacer. Es tiempo de unidad, sin dudas. Tiempo de que cada uno ponga su grano de arena y no que entierre el talento que se le ha dado y luego alguien lo llame “siervo inútil”.

 

 

 

 

 

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junio 2, 2015 Néstor Martínez