Personalmente, uno de los sucesos que más ha impactado mi vida en el tiempo de la crucifixión, fue el saber que en ese momento el velo del templo se rasgó. ¿Sabes el espesor que tenía ese velo? ¡No era una simple cortina! Qué tremendo tiene que haber sido ese momento. Y que importante es como hecho profético de lo que luego vendría a todos nosotros. Porque ese mismo velo, hoy, tiene que ser rasgado una vez más en tu vida interior, por lo que Cristo está haciendo desde la cruz para tu existencia, con la única finalidad de que tu entendimiento sea abierto y puedas ver a través de él lo que el mundo espiritual te tiene reservado. ¿Quieres que eso suceda? Sígueme este rato, por favor, y no te distraigas ni te disperses. Cúbrete con la sangre de Jesús y ata todo espíritu de bloqueo en tu mente.
(Éxodo 28: 3) = Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.
Vamos ahora con el mismo pasaje según la Nueva Versión Internacional. Tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes he llenado de espíritu de sabiduría, y ellos harán las vestiduras de Aarón, para consagrarlo a fin de que me sirva como sacerdote.
En este versículo comienza a unirse lo que es el equipamiento humano con el equipamiento divino. El equipamiento divino, es el espíritu de sabiduría. Porque Él dice: yo he llenado de espíritu de sabiduría. Pero hay una parte que es humana: los sabios de corazón. Son dos cosas bien distintas. Una cosa son los sabios de corazón, y otra los que han sido llenados de espíritu de sabiduría. Tal vez tú no tienes espíritu de sabiduría, aún, pero puedes ser sabio de corazón. ¿Qué significa ser sabio de corazón? La mayor parte de la gente toma decisiones en base a algunos principios. Por ejemplo: las decisiones se toman después de haberlas pensado mucho tiempo, hay otros que toman decisiones dejándose llevar por la pasión o el sentimiento.
Ese lugar que nosotros llamamos corazón, que no necesariamente es el músculo, sino el centro principal de las emociones, normalmente no es conocido por ser demasiado inteligente. De ahí que no es muy confiable para tomar decisiones. Y uno de los lugares en donde debe asentarse nuestra sabiduría, es en nuestro corazón. Normalmente, la mayor cantidad de errores que uno comete, los comete por dejarse llevar por su corazón. He conocido gente muy ubicada que tiene las cosas más que claras, y que de improviso una mala decisión los saca de su normal vida cotidiana y los deja afuera de todo. Eso sucede tanto en lo empresarial, como en lo laboral, como en lo sentimental.
Dios necesita trabajar con nosotros, porque Él quiere hacer cosas en tu ciudad, en tu iglesia, en tu familia, y para eso Él no puede trabajar con todos. Él trabaja solamente con los que son sabios de corazón. Quiero que te des cuenta; nosotros siempre hemos considerado al corazón nada más que como el centro de las emociones, mientras que la sabiduría la ligamos a la mente. Pero hay una mezcla muy interesante, que se produce cuando mi corazón aprende a ser sabio. Para poder hacer las vestiduras de los sacerdotes, se requería que no tenían que ser únicamente costureros los que se encargaran de eso, sino que fuera gente que tuviera sabiduría en su corazón, para poder entender lo que Dios iba a hacer.
Ese es el punto. Dios quiere hacer cosas, Dios quiere dar instrucciones, pero lo va a hacer con gente que tenga la predisposición para escucharlo, y tenga un corazón abierto a Él. Nadie nace sabio. Muchos de nosotros hemos aprendido que no se debe hacer algo, después de haberlo hecho. No es algo que debería ocurrir, pero nos ocurre. Todos nuestros problemas, (¡Los tuyos también!), nacen del saber escoger entre dos árboles. Porque esa historia no terminó con Adán. Nuestra vida diaria de cada día es estar frente a dos árboles. Y de acuerdo al que elijas, gozarás de los beneficios o sufrirás las consecuencias.
(Génesis 2: 15) = Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
(16) Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; (17) mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
La primera cosa que quiero ayudarte a sacar de tu mente, es el hecho de que el árbol del conocimiento sea en sí malo. Ese árbol del conocimiento, tiene algo de bien, algo bueno. Porque dice que es el árbol del conocimiento del bien y del mal. Ese es el gran problema que engaña a los hijos de Dios. Si alguien vestido oscuramente y con rostro de ferocidad te ofrece algo, seguramente vas a rechazarlo, pero no será por lo que te está ofreciendo, sino por su aspecto. Entonces, Dios sabía muy bien que el diablo no iba a venir a tentar al hombre mostrándose de modo horripilante o desconfiable. Él sabía que iba a venir camuflado de tal manera que llevó a decir a Pablo que puede mostrarse como un ángel de luz. Es como que el veneno viene en una hermosa caja.
Entonces cuando tú hablas con una persona que te confiesa que tiene problemas con el tabaco o el alcohol, por ejemplo, tú identificas de lejos lo que es malo. Lo que es difícil de identificar, son aquellas cosas que parecen malas, pero a los ojos de Dios siguen siendo malas. Es más fácil que un asesino acepte a Cristo que una dama que se dice a sí misma: ¿Y yo de qué me voy a arrepentir si yo jamás le he hecho daño a nadie? Una persona que tiene su propio concepto de justicia en base a sus hechos, le cuesta ver la cruz. No así al asesino, o al alcohólico, que normalmente dicen: “Estoy perdido. Necesito de Dios o me muero”. El problema del árbol del conocimiento, es que también tiene frutos buenos. Entonces dos personas se dicen entre ellas que tal o cual hermano cayeron en adulterio y que ya se lo imaginaban, pero nadie dice nada respecto a que dos personas están murmurando.
La murmuración es un pecado tan destructivo como el adulterio, aunque tengan diferente prestigio, tratamiento y juicio humano. La mentira es un pecado tan espantoso como la fornicación. Solamente que se ve moralmente, menos feo que el otro. Entonces, el punto es este. A la larga, ¿Cuál es el corazón sabio? El corazón sabio, no es el corazón que pesa. Porque no sólo son los frutos, sino también la raíz. Cuando tú ves el fruto de algo, es demasiado tarde. Cuando un árbol da un fruto, ya su tiempo está cumplido. Tiene sus raíces arraigadas y fortificadas, por eso da un determinado fruto. Está bien, nosotros juzgamos algo por el fruto, pero tú no necesitas hacer algo malo para saber que es malo.
Dios le dijo a Adán: mira; esto es malo, créeme. Entonces Adán le responde: ¿Es malo? ¿Estás seguro? ¡Probaremos! ¡Ah, es cierto, es malo! Listo, Adán; ya hiciste el lío y te metiste en problemas. Porque introdujiste en ti algo que no era revelación divina, sino conocimiento por experiencia. Tú no querrás que tus hijos se emborrachen para luego darte la razón cuando les advertías que el alcohol era algo malo. Tú querías que te creyeran antes de beber una sola copa. Esa persona, es sabia de corazón. Yo amo a mi padre, y él me ama a mí. Y si él me dice que algo es malo, yo sé que eso es malo. Mi corazón pesa en esa decisión. Porque algo me dice que es bueno y que lo haga, pero como yo amo a mi padre y sé que mi padre me ama a mí, digo: mejor no, y no lo hago. Y Dios dice: ¡Muy bien, así se hace! ¡Eres sabio de corazón!
Y es sobre esas personas que Dios derrama espíritu de sabiduría. Ejemplo: llega a la iglesia un hermano nuevo que alguna vez se había congregado, conocido a una joven y casado con ella en ese mismo templo, pero que luego cae, se desparrama en mil pecados, abandona a su mujer y a sus hijos y se va de parranda por cuatro o cinco años. Ahora vuelve, sube al púlpito invitado por el pastor a contar su testimonio de restauración. Habla por casi dos horas y la gente se impacta de cómo ha sido rescatado por Dios de la droga, el alcohol y la promiscuidad. Al día siguiente, el pastor lo llama por teléfono y le ofrece, para aprovechar su experiencia, abrir un ministerio para drogadictos, alcohólicos, prostitutas y homosexuales. Error. En el mundo espiritual, autoridad y experiencia son dos cosas muy distintas.
La persona que nunca cayó en algo, tiene más experiencia que la que cayó y salió. Aunque a nuestros ojos sea al revés. Porque para nosotros, siempre tendrá más experiencia el que cayó y salió. Porque decimos que él ya sabe. Sin embargo, en el ámbito espiritual tiene más autoridad el que nunca cayó en eso. Porque si vamos a definir la autoridad en base a eso, pregunto: ¿Qué autoridad tendrá Jesús? Si Él nunca cayó en nada. ¿Cómo puede saber Jesús lo que es el alcoholismo? ¿Cómo puede entender esos pecados si Él nunca cayó en nada? ¡Precisamente! Él tiene autoridad sobre todo eso porque nunca cayó en nada. Entonces el hermanito ese que jamás se fue de la iglesia, que está de novio y para casarse con la misma niña de la que se enamoró en la escuela dominical y que nunca cayó en ninguna de las horribles cosas que escuchó mencionar a ese hermano desde el púlpito, sabe que a él jamás le permitirían utilizarlo aunque tenga mil bendiciones en forma de palabra para compartir.
No crítico ni una cosa ni la otra porque no formo parte ya de esta cultura, lo que quiero que entiendas es la mentalidad con la que se manejan estas cosas. ¡Gloria a Dios por el perdido recuperado! ¡Pero mil veces gloria a Dios por el que nunca se perdió! Creo que estás entendiendo, al fin, la parábola del hijo pródigo, ¿No es cierto? El bueno se preguntaba por qué tanto alboroto por causa de un fulano que se había fugado, se había gastado toda la herencia y ahora regresaba, pedía perdón y pasaba al frente en distinción y atención. Entonces dicen: ¡Ay, qué envidioso! ¡No, no! Ponte a pensar un poco con criterio. Dime si no es coherente lo que estaba pensando el hijo bueno.
Ahora bien: resulta que estos dos árboles, a los que hace referencia este versículo, cada día están delante de nosotros. Porque nosotros estamos llamados a tomar decisiones constantemente. Las decisiones vana repercutir para vida o para muerte. Y aquí entramos en un tema que tiene que ver con la adoración profética. Hemos estado ministrando de este lado del velo. Del velo para afuera, no del velo para adentro. Y eso significa que nosotros tenemos un problema a la hora de comprender todo lo que nos sucede. Mira cómo lo define Pablo en Efesios.
(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
¿Cuántos de ustedes saben que son bendecidos? ¿Cuántos de ustedes han entendido claramente que son bendecidos con toda bendición espiritual? ¿Cuántos de ustedes han podido ver con claridad que esas bendiciones están en los lugares celestiales, y no aquí en la tierra? Eso ha creado una dualidad en la gente. ¿Cuál es la dualidad, esa partición? Que empezamos a aceptar la pobreza como tesoro exigido hoy como precio a pagar por las riquezas de mañana, allá en los lugares celestiales. Listo, ya tenemos la teología de la pobreza en todo su esplendor. Miles de adeptos. Miles de pobres que no pueden ser testimonio ni impacto para nadie. Lo cierto es que, si yo soy bendecido por todo y con todo, pero no puedo experimentar esas bendiciones hoy y ahora, ¿De qué me sirven? ¿De qué me sirve saber y aprender que tengo toda la autoridad porque Jesús me la entregó, y no poder ser libre ni siquiera de un resfrío?
Vamos a ver: ¿Qué es lo que más necesitas en este día, justo en este preciso momento en que me estás oyendo? ¿Qué cosa es esa que te lleva meses y meses de oración, ayuno, vigilia y clamor? Muy bien; déjame decirte que el elemento, sea material o espiritual por el cual estás orando, pidiendo, clamando y ayunando, ya está preparado para ti en los lugares celestiales. Lo único que debes hacer ahora es hacer que descienda. Para la gente que no tiene ninguna clase de visión del mundo espiritual, esto que estamos comentando ahora, es una especie de introducción al japonés básico, con perdón de los hermanos japoneses que hablan español, los usé como ejemplo de aprendizaje de idioma muy complicado para nosotros. No entienden nada.
Si a ti te andan mal algunas cosas y, seducido por ciertos avisos que se leen en muchos periódicos del mundo, acudes a uno de esos videntes o brujos que te hacen las destrabas y esas cosas, para luego encontrarte con que tu asunto comenzó a funcionar mejor y prácticamente a solucionarse. No te sorprendas, así funciona el mundo de afuera. La gente con dinero sólo está interesada en lograr un objetivo y busca a quien quiera que se lo garantice, no interesa el costo, no interesa el precio. Cuando nos damos cuenta que el mundo espiritual es más importante que el mundo natural, entonces es cuando entendemos que nuestra condición no nace en la tierra, nace en los cielos. La gran pregunta que surge, entonces, es: ¿Cómo puedo hacer para abrir mis ojos al mundo espiritual? Se requieren dos cosas: Lo primero que tú necesitas para eso, es un corazón sabio. Esto es; un corazón deseoso de conocer qué es lo que Dios tiene para mí.
Porque el Señor te va a dar cosas que tú valores. Si a ti no te interesa aprender esto, el Señor no te lo va a revelar. Este es un tiempo en el que las personas andan tan aceleradas, sobre todo en las grandes ciudades, que muy pocos cuentan con algo de tiempo como para pensar en lo espiritual. Allí es donde el corazón pierde la perspectiva de lo que es importante. Normalmente andamos resolviendo cosas urgentes. Pero hay una diferencia entre lo urgente y lo importante. Es urgente una reunión, pero es importante que estés con tus hijos. Lo urgente grita y demanda, lo importante no. Pero lo que determina tu vida es lo importante, no lo urgente. Cuando no sabes reconocer eso, te das cuenta que tienes un problema cuando el agua te llega al cuello.
La segunda cosa que tú necesitas, es aprender a crear ambientes. El mundo espiritual responde a un ambiente espiritual. El salmo 22:3 dice: Dios habita en la alabanza de su pueblo. ¿Cuántos han escuchado este versículo, antes? Ahora bien: en la iglesia donde tú te congregas, ¿le dan lugar a la alabanza? Si no le dan lugar a la alabanza, Dios no habita ahí. Y si Dios no habita ahí, ¿Por qué y para qué te congregas ahí? El principio es muy sencillo: Dios habita en la alabanza de su pueblo. Sin embargo, el punto es: el saber algo, no significa vivir algo. Hay mucha gente que sabe cosas, pero no las hace. Dios habita en las alabanzas de su pueblo. ¿Cómo entiendo esto? Imagínate que para lograr concitar la atención de alguien, tú debes hacer algo que a ese alguien le guste. Si tú deseas la presencia de alguien, aprende a atraer la presencia de ese alguien.
Ahora bien: Dios habita en la alabanza de su pueblo. Entonces, si tú quieres la presencia de Dios, ¿Qué se supone que tienes que hacer? Según ese versículo, aprender a alabar a Dios. El mundo sobrenatural se abre, a aquellos que saben crear la atmósfera. Normalmente los profetas de Dios, son aquellos que cambian el medio ambiente. Tú te das cuenta si un hombre o una mujer son profetas, porque cuando entran cambia todo el ambiente del lugar. Él (O ella) traen una presencia. Si alguien desea realmente vivir en lo sobrenatural de Dios, tendrá que tener en cuenta a la música. Porque la música es muy importante. Porque hay músicas que le hablan al cuerpo, hay músicas que le hablan al alma, y hay músicas que le hablan al espíritu. La música del espíritu, nunca está apurada.
Después tenemos el caso de los niños. Los niños fueron creados para la adoración. Son muchos los pedagogos o gente que trabaja con niños, ha descubierto el uso de la música. Entonces les han creado unos CD con música de Mozart, sin importarles que él fuera un masón, que tenía severos problemas de homosexualismo y otras cosas así, y la gente deja a su bebé escuchando la sinfonía Júpiter, cuando en la iglesia se poseen recursos extraordinarios para despertar el espíritu de los niños. Crear ambiente. No es un recurso ilegítimo, es leal. Sirve para que independientemente de la calidad del mensaje dominguero, si la alabanza te llevó adonde debería llevarte, tu espíritu recibe directamente vía cielo lo que tiene que recibir y tú te vas alimentado, ungido y capacitado. Claro, por ahí el pastor ni enterado, pero qué se le va a hacer, es así.
¿Nunca te ha sucedido que estás casi adormecido por que no tienes nada para hacer y de pronto es como si algo te estallara en el cerebro y de inmediato recuerdas algo sumamente importante que tienes que hacer o buscar en tu Biblia? ¿Y que cuando pasa te dices a ti mismo cómo es que no te habías dado cuenta antes? Sabiduría de Dios descendida del cielo. ¿Cuándo? En momentos de adoración. Si donde tú te congregas hay una adoración espiritualmente legítima, los momentos de esa adoración no son para que tú te pongas a mirar quien entra o quien sale, o para charlar de lo bien o mal que te ha ido en la semana con el hermano que siempre charlas. Es para sumergirnos en las corrientes de Dios, y que Él empiece a hablar con nosotros. Lo que Dios espera de nosotros, es que nuestro corazón sea lo suficientemente sencillo, para saber oírlo, para saber buscarlo. Ese es el corazón sabio. De eso estaba hablando el libro del Éxodo, que es el texto con el que comenzamos.
Lo que uno necesita para poder moverse en el mundo espiritual, es práctica. Esto es como nadar. La primera vez que tú estás en el agua no sabes qué hacer, es un sistema ajeno a ti. Tú no has sido creado para moverte en el agua, has sido creado para moverte en la tierra. Entonces, cuando tú estás en el agua, tu primera reacción es de miedo. Pero una vez que aprendes a nadar, ¿Quién te saca de la piscina? ¿Por qué? Porque aprendió a interactuar. Y para aprender a nadar, ¿Qué necesitas? Práctica. Retorno al punto. Esto no es algo místico, no es entrar en éxtasis. Místico no es igual a espiritual. La persona espiritual es la más sencilla del mundo. Lo que quiero que veas, es qué glorioso es usar los recursos de Dios, para ganar posiciones en los planos naturales.
Y uno de esos recursos, es la música adecuada. Por ejemplo, para cuando duermes. Ponte música suave que te hable de Dios cuando te acuestas a dormir. Música que le hable a tu espíritu, que te ministre. Te vas a levantar renovado, fresco. Dios te va a hablar cosas mientras tú descansas. Porque el espíritu no duerme, no tiene necesidad. Tu cuerpo tiene necesidad de dormir. Ni tu alma ni tu espíritu duermen. Tu alma también está despierta, por eso tienes sueños. ¿Y qué hace el diablo, entonces? Aprovecha cuando tú estás dormido, para plantarte temor o rencor, si es que te dormiste peleado con alguien. Por eso dice que no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Cualquier problema que tengas, si puedes, debes resolverlo antes de dormir. Porque no resuelvas, tu alma lo va a guardar como una verdad, y eso es complicado.
La música es algo muy importante para el desarrollo espiritual de una persona. En las librerías cristianas hay toneladas de CD de los más importantes artistas cristianos, pero muy poco de música para el espíritu. La gran mayoría es música para el alma, y no poca proporción es para el cuerpo, en franca imitación al mercado secular. Que por otra parte, no es en lo único que se lo imita. ¿Luz del mundo? ¿Sal de la tierra? Los hombres de Dios crean atmósferas. Acepta esto como valioso. No creas que sea mero bla bla para llenar un espacio, no practico eso porque no lo necesito. Esto es muy importante. Sígueme al libro del Éxodo, capítulo 25. Esta palabra aparece en este libro del Éxodo, en el libro de Números, en la carta a los Hebreos y en el libro de los Hechos. Aparece siete veces esta palabra. Vamos a verla.
(Éxodo 25: 9) = Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.
Hay otra palabra por allí que dice: haz de acuerdo con el modelo que te enseñé en el monte. La palabra perfectamente, harás perfectamente, que es como lo dice en los originales, aparece siete veces en la Biblia, como indicaciones a Moisés. ¿Y cuál es el número que está representado por la perfección? El siete. Dios hace referencia a esto diciendo: haz esto como te mostré. Y tú ya lo sabes: hacer más de lo que Dios te dice, es tan malo como no hacerlo. Pondrás dos tazas de harina y media cuchara de sal. Tú no puedes hacer esa receta al revés; no puedes ponerle dos tazas de sal y media cuchara de harina. ¿Quién va a querer comer eso? “¡Es que yo pensé y no le puse dos tazas, le puse dos tazas y media!” Bueno, pero entonces no es una receta, es una creación tuya, una adaptación tuya. Cuando Dios da un diseño, no es para ser discutido, es para ser aplicado. Si Él habla, yo escucho. Y luego ejecuto. Punto.
(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
Bezaleel es llamado por Dios para dirigir la confección de varios de estos objetos. Bezaleel es un hombre muy importante. Dice que es hijo de Uri, de Hur y de la tribu de Judá. ¿Cuántos saben que la tribu de Judá estaba estrechamente ligada con la alabanza? Los adoradores, son los llamados por Dios para construir el tabernáculo de Dios. Ellos son llamados por Dios para ser instrumentos útiles. Ahora bien; el nombre Bezaleel significa “en la sombra de Dios”. Importante, anótalo, porque es la manera en que nosotros debemos hacer las cosas. Bezaleel es un hombre que Dios utiliza. Por casualidad, ¿Recuerdas cuál fue el primer hombre lleno del Espíritu Santo en la Biblia? Buena pregunta, ¿Eh? Bezaleel. Oye, Néstor, lo acepto y me impresiona y voy a enseñarlo, pero ahora dime: ¿De dónde sacas tú eso? ¡Del verso siguiente!
(Verso 31) y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte.
El primer hombre lleno del Espíritu de Dios no fue Adán, no fue Enoc, no fue Noé, no fue Moisés; fue un hombre llamado Bezaleel. ¿Y sabes cuál era su talento? Ser artista. ¿Y sabes qué es lo que la iglesia ha creído por más de cien años? Que si eres artista, no puedes servir a Dios. Escucha ahora lo que dice el verso 31. Es impresionante. Dice: Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en ¿Qué cosa? En sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte. Me pregunto cuántos habrá ahí, del otro lado, escuchando o leyendo esto, que han sentido tener un llamado para alguna clase de arte. Pintura, Escultura, Danza, Música. Déjame decirte que si yo me encuentro contigo no voy a exhortarte, voy a orar por ti y tu futuro en el arte. Porque eso significará que seas lleno del Espíritu Santo para ejercerlo. Hablo de arte conforme a la voluntad de Dios, claro está.
Y digo esto porque la mentalidad de este tiempo en el plano secular, es llamar arte a algunas cosas que a mi gusto personal, (Y no me creo ni ignorante ni vetusto), son sencillamente horribles. En el área de la juguetería hay muñecos sencillamente horripilantes, que nos hacen pensar que los que los diseñaron, tienen que haber visto en sueños o en visión a estos demonios para después reproducirlos. Pero el mundo a eso le llama arte. Es muy importante que tú empieces a entender la sensibilidad que nosotros necesitamos desarrollar para entender y movernos con lo natural y con lo espiritual. Los que ministran, deberían tener rasgos de Bezaleel. Debería ser gente que tiene el Espíritu de Dios, para poder fluir y recrear la habitación de Dios. ¿No dijimos que Dios habita en la alabanza? Los que están construyendo la casa de Dios, realmente, son los que están ministrando la alabanza, para que todos nosotros podamos fluir.
Y esta gente, no necesita tener una voz maravillosa, ni ser una soprano o un tenor, ni un eximio concertista de guitarra. Lo que se necesita es que sea un Bezaleel, una persona que tenga la sabiduría de Dios, para saber conducir al pueblo a la presencia de Dios. Dice que Bezaleel era hijo de Uri. El nombre Uri significa “Luz de fuego”. Es de la tribu de Judá. Alabanza. Tres principios: La tribu, alabanza, el padre, luz de fuego y el nombre, en la sombra de Dios. ¡Tenía que salir algo bueno de todo eso sí o sí! Ese es el diseño divino de los adoradores. Ellos tienen que ser de la casa de Judá, tienen que amar la alabanza. Porque no sé si tú sabes que no todo el pueblo de Dios ama la alabanza. Un culto racional se conforma de dos puntos: la palabra, donde recibimos del Señor, y la alabanza, donde por única vez le podemos dar algo nosotros a Él. Y en el pueblo hay egoístas que sólo quieren lo que es de Dios para ellos, pero rechazan devolver o entregar nada.
Lo primero que debemos decir es que sí, que somos todos casa de Judá, pero que no todos tenemos eso. Hay gente que no tiene su llamado para adorar. O sea: no le nace. Esa gente, creo, necesita pasar por la fuente de la conversión. No se puede concebir muy fácilmente que un hijo de Dios, que ha nacido de la cruz y de la sangre, no ame la alabanza. Es algo que no parece compatible. Luego dice que su padre se llamaba “luz de fuego”. La luz es algo que no puedes tocar. Básicamente son electrones, no la puedes tocar, pero el fuego sí. No sólo eso, también te puedes quemar. Pero resulta ser que el fuego también ilumina. Se puede tocar, pero a la vez ilumina. En cambio la luz, no. Eso habla no solamente de tener la habilidad de ver, sino también de afectar. Aunque sea algo que no puedes aferrar como quisieras, sí puedes manejarlo. Y luego dice que su nombre, es “en la sombra de Dios. Ahí es donde tiene vinculación con el salmo 91, ¿Sabes? Porque cuando habla de la sombra de Dios, está muy ligado a las alas del Altísimo.
(Éxodo 35: 34) = Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.
El nombre Aholiab, significa “La tienda de mi padre”. Esta es la gente que Dios escoge para hacer el tabernáculo. Gente llena del Espíritu de Dios. Gente que tenía una genealogía divina. Mira: la tienda de mi padre. El adorador sólo necesita algo vital y clave: estar en un mismo espíritu y en un mismo sentir con el resto de la gente que ministra de un modo u otro al pueblo. Si está en desacuerdo o en contra de su agrado en eso, solamente tocará un instrumento o cantará una canción, pero no será un adorador divino.
(Éxodo 36: 1) = Así, pues, Bezaleel y Aholiab, (Estos son los dos hombres que Dios utiliza), y todo hombre sabio de corazón (Apareció de nuevo esto) a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.
(2) Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella.
No soy pastor, no tengo una congregación física ni estoy al mando de nada ni de nadie, pero si tengo que elegir a alguien para colocarlo al frente, -por ejemplo- de la alabanza, tendré que hacerlo en hombres-Bezaleel u hombres-Aholiab. Ellos son las personas aptas para esa clase de ministerio. Cuando se eligen las personas correctas para los ministerios correctos, ellos crean la atmósfera para que Dios pueda obrar. En lo que sea. ¿Está claro, verdad? Pero no solamente ellos, porque en el final de este último verso, dice: a todo hombre a quien su corazón le movió a venir. Ahí puedes darte cuenta que importante es el corazón a la hora de la alabanza. ¿Por qué? Porque del corazón brotan esos ríos de alabanza y adoración que queremos darle al Señor.
El tabernáculo de Dios, fue fabricado de un modo que se pudiera instalar y desarmar fácilmente. Dios les dio el modelo, tal como lo lees en Éxodo 25:9, y Dios le dio a la gente el material para construirlo, como vemos en Éxodo 25:12. Dios proveyó todo. Un detalle interesante es que el tabernáculo estaba diseñado para armarse y desarmarse con suma rapidez. En un par de horas, eso iba a parar a cajones que luego los cargaban los levitas. ¿Qué es lo que Dios quería enseñarnos con esto? Que en realidad, la alabanza no está en un lugar. No es vamos a Jerusalén. Eso ya pasó, eso es del Antiguo Pacto. La alabanza está donde el pueblo de Dios está. La alabanza está donde aquel que tiene un corazón dispuesto a alabar, está. O sea: tú puedes llevar la adoración a tu trabajo. Es más que divertido cuando tú pones muy suave la adoración en tu escritorio, como eso comienza a afectar el ambiente.
No se trata de la música en sí, sino del espíritu que hay detrás de cada música. Si tú en tu casa pones alabanza de la buena, (Porque también la hay babilónica), y abres las ventanas para que se oiga desde afuera, tus vecinos van a tirar la bronca con toda seguridad. Y hasta podrían denunciarte. Si por el contrario, pones música de rock, reggattone o salsa, es probable que los mismos vecinos bailen en la calle. No es la música, es el espíritu que cada música libera. Y lo que emana de la alabanza o de la adoración genuina, lo molesta y lo hace sentir como una cucaracha fumigada con veneno. Es un simple principio. Las formas de oír música han cambiado mucho. De aquellos equipos de sonido con discos de pasta o vinilo que eran imposibles de transportar, a los diminutos equipos de MP3 o los Pent Drive, hay una enorme diferencia. Y cada uno puede utilizarla como mejor le plazca. Pero es una cuestión de derechos. El diablo va a decirte que te calles mediante el primer cuerpo humano que esté vulnerable para ser usado por él, pero tú puedes seguir oyendo lo que se te ocurra, porque él no tiene ningún derecho a hacer callar la adoración o la alabanza a Dios.
El tabernáculo era movible, era desarmable. Esto tiene mucha relación con la movilidad de la alabanza. Tú puedes llevarla de un lado al otro sin necesidad de apelar a bandas en vivo y puedes llevar presencia de Dios a cualquier sitio donde vayas y cambiar el ambiente que allí se perciba. Si tú eres adorador, la presencia de Dios se mueve mucho más fácilmente a través tuyo. En el capítulo 25 del libro del Éxodo, Dios te muestra como Él proveyó para construir todo. No voy a ampliar mucho más esto porque me iría del tema central, pero si hiciéramos una sumatoria de lo que pesó, de lo que costó y de lo que se invirtió en el tabernáculo, la cifra final sería asombrosa aún hoy. 1.25 toneladas de oro fue lo que entró allí, 4.25 toneladas de plata y 4.00 toneladas de bronce. Eso se usó en el tabernáculo. Tú tienes un Dios estrafalario. Un Dios gastador. Cuando hace panes y pescados le sobran doce canastas. Dios no es miserable, Él quiere que tengas lo que necesitas y que te sobre.
El santuario en sí, esa parte pequeña donde se adoraba al Señor, estaba con instrucciones muy específicas de elaboración que no vamos a mencionar en este trabajo. Pero todo eso tenía como centro, el nombre en sí: se llamaba Tabernáculo del Testimonio. Lo puedes ver en Éxodo 38:21. ¿Qué significa Tabernáculo del Testimonio? Testimonio significa dar validez de la verdad de algo. Testimonio significa: yo doy fe de que esto es cierto. Cuando dice Tabernáculo del Testimonio, está diciendo que ese lugar testifica de Dios. No puedes tocar a Dios, pero al estar en el Tabernáculo, tú dices: ciertamente Dios está aquí. ¿Y cómo se podía percibir esto? Considera que la gente no podía entrar al tabernáculo. Sólo entraba el sacerdote. Y al Lugar Santísimo, el sumo sacerdote. ¿Cómo puedo dar testimonio si no puedo entrar?
Es que el tabernáculo en sí, manifestaba la presencia de Dios, aun cuando tú no entrabas allí. Ejemplo: en la época de David, él levantó adoración ni bien entró al gobierno, al reino. Por cuarenta años, las veinticuatro casas sacerdotales que él elaboró, llenaron de alabanza el reino. Imagina por un momento cómo era una noche en Jerusalén. Silencio completo, no había autos ni estridencias similares. Sólo los animales nocturnos como los grillos modificaban algo el ambiente. El resto silencio y sueño general. Y allí en el templo, la voz de los cantores. A las dos, tres, cinco de la mañana. Había adoración las veinticuatro horas. ¿Te das cuenta por qué razón por cuarenta años no hubo enemigo que se pudiera levantar? Dios habita en la alabanza de su pueblo. Si tú le haces un trono al Padre, el Padre se queda, y a ver qué enemigo se te atreve.
Tabernáculo del Testimonio. No he entrado allá, pero eso me da testimonio de que Dios está allí, y que es del pueblo de Dios. Mucha es la gente que se ha metido en un templo cualquiera de los evangélicos globales, por causa de la alabanza. Pasaban por allí, circunstancialmente, escucharon algo que los impactó y los empujó a entrar y quebrantarse. No interesa lo que haya para censurar por desacuerdos, Dios sigue siendo Dios pese a los errores de quienes aseguran representarlo. No importa lo que tú pienses, pero te pido que nunca subestimes el poder de la alabanza. Hay gente que está buscando donde plantarse, pero su espíritu no quiere habitar en un lugar donde no hay alabanza. Los momentos de adoración, no deben ser controlados por el tiempo humano. Están hechos para satisfacer a Dios, no a los hombres. Debe ser hecho a puerta abierta, para que la Creación también escuche.
Sería muy bueno juntarse unos cuantos adoradores con los instrumentos que deseen y subir a la punta de algún pequeño cerro cercano para adorar y alabar allí. Pronto verá como el clima de su ciudad cambia. Ha sido liberado el Espíritu de Dios por la alabanza y eso redunda en beneficio de todos los habitantes del lugar, sin distinción. Claro está que, cuando llegan representantes de las más prestigiosas músicas seculares, no creas que solamente llega una banda o un conjunto equis. También llegan ciertos espíritus que son liberados por la clase de música que ellos difunden y hacen una tarea de socavamiento espiritual que se hace notar y mucho. De esto se trata cuando dice que la Creación aguarda la manifestación gloriosa de los hijos de Dios.
Todos quieren formar parte del grupo principal de alabanza de la iglesia. Cuando se buscan integrantes se pregunta quienes quieren serlo y se presentan por lo menos cincuenta, sobre doscientos miembros. Haz algo ingenioso. Invítalos para el próximo domingo, a la hora en que todos los jóvenes salen a pasear, a escalar ese cerro o esa montaña cercana, a las dos o tres de la tarde en ese verano, llevando sus instrumentos o enseres necesarios. Dile que van a alabar allá arriba hasta la noche y que allí se hará la elección de los futuros integrantes de la alabanza estable. Con eso solo vas a darte cuenta cuáles son los adoradores genuinos y cuáles los showman hambrientos de lucimiento. Con el audio de estos tiempos, cualquiera susurra y es canto. A capela, sólo los que tienen pulmones, unción, ganas y talento.
En la Biblia, sólo en la carta a los Hebreos, para que puedas entender claramente que esto no tiene nada que ver con el Antiguo Testamento, hay trescientas tres referencias al tabernáculo. Sólo en la carta a los Hebreos. Cincuenta capítulos en toda la Biblia le hablan del Tabernáculo. Entre Antiguo y Nuevo Testamento. ¿Por qué? Porque se está transmitiendo un diseño. Hoy día, nosotros somos el tabernáculo de Dios. Así como el tabernáculo tenía un velo, tú tienes un velo adentro, que debe ser rasgado, para que el mundo espiritual se abra. Tienes un Atrio, y tienes un Lugar Santísimo.