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Una Palabra Divina

Hace muchos años, en los albores de 1995, recibí una palabra muy clara del Señor, que me decía que a partir de ese tiempo, observara que, paulatinamente pero con matemática precisión, Él iba a hacer que todo lo que no le estaba dando gloria en la iglesia, se cayera.

Me lo guardé. Un poco por temor -¡Quién era yo para tener una palabra de esa naturaleza! – Y otro poco por la clásica duda que este tipo de cosas traen: ¿Será realmente de Dios? ¿No me estará trabajando algún espíritu de resentimiento?

Me estremecía la posibilidad de llegar a decir algo que, en lugar de bendecir al pueblo de Dios, lo perjudicara o lo confundiera. Después de unos días, creo que por inmadurez decidí que tenía que haber sido algo proveniente de mi carnalidad y no de Dios, de modo que ni lo comenté, -salvo con muy pocas personas muy cercanas – ni lo prediqué por ninguno de los canales que tengo para hacerlo.

Cinco meses después, y cuando ya casi me había olvidado de este episodio, tuve la oportunidad de asistir a un congreso en una enorme congregación de mi ciudad. Una noche, escuchando a un pastor cargado de prestigio, casi me fui al suelo y no precisamente por causa de la unción, sino cuando lo oí decretar exactamente la misma palabra.

Sentí el impacto. Primero, de tomar conciencia clara de una desobediencia que impidió que pudiera usar los medios de los cuales disponía en ese momento, para permitir que Dios hablara libremente, y segundo, por la emoción humana de darme cuenta que en su momento, el Señor me había seleccionado para ser uno de sus mensajeros y yo no le había creído.

Entonces me arrepentí y empecé a proclamarlo en todo lugar donde pudiera hablarle al pueblo. Algunos lo creyeron, otros me miraron como a una mezcla de insecto con hereje, desconfiando de mí espiritualidad y, otros tantos, eligieron suponer que yo era un soberbio arrogante.

Los entiendo. ¿Cómo haría un hombre para explicarle a otro qué cosa es tener una convicción? Bien; en estos cinco años pasados he visto – y tú también lo tienes que haber visto -, que Dios ha venido haciendo exactamente lo que dijo.

Es muy duro tener la certeza total de que algo viene de Dios y enfrentarse con la incredulidad de mucha gente acostumbrada a una rutina eclesiástica, cierto corporativísimo de algún sector de la iglesia global que lo coloca en una posición de intocabilidad y omnipotencia, y al tremendo espíritu de religiosidad ambiente que produce en muchos creyentes más amor por las estructuras inventadas por el hombre, que por la palabra clara de Dios en la Biblia.

Hoy, la lucha continúa, pero ya con la confirmación de muchos hombres de Dios que están con la misma carga y que llegan, – porque el Señor así lo dispone -, a contarle al pueblo con mayor autoridad que yo la misma palabra.

Sin embargo, y porque tengo temor de Dios y lo último que quisiera ser sería una piedra de tropiezo para el evangelio, una especie de Saulo moderno, le pedí al Señor una vez más y a riesgo de que se canse de mis precauciones, que me confirmara todo esto pero en esta ocasión a través de su palabra.

Esta vez tuve una respuesta más rápida de lo que me esperaba, y de esa respuesta, nació esto que ahora voy a compartir contigo. Si fue Dios quien me puso en las manos el ministerio del maestro, seguramente que Él no iba a necesitar ser demasiado explícito.

De allí que una mañana, sencillamente, escuché «Jeremías 12». Naturalmente yo sabía que esta era una palabra divina. No había nada que me pudiera hacer pensar que mi mente tenía algo que ver. No estaba ni cerca de ese libro.

Dios había cumplido y ahora me tocaba a mí utilizar todo lo que Él me había dado para administrar con fidelidad. Del escudriñar de ese texto surgió esto que va dirigido a su iglesia, para que ella sea de una vez por todas lo que Él desea que sea y no lo que a los hombres nos parece o nos conviene que sea. Dios te dé sabiduría para entenderlo y cierre en este momento todos los caminos a mi alma y a mi carne para que ni una sola gota de humanismo corrompido dañe la pureza de lo que mi rey quiere decir.

(Jeremías 12: 1)= Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegraré mi causa delante de ti. (Es tremendo, pero estas palabras de Jeremías, son casi las mismas que yo usé en mi propia oración, «Yo sé que a ti no se te escapa ni una, Señor, pero igualmente déjame que te pregunte algo que me pasa y no entiendo») ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente? (Te pregunto: ¿A mí solo se me habrá ocurrido esto? ¿Tú nunca has hecho alguna oración parecida? Y ojo que esto no va dirigido al mundo ateo como podría parecer, eh? Esto va dirigido a la iglesia, al pueblo de Dios, ¿Cómo que por qué? La palabra usada por Jeremías, DESLEALMENTE, te lo está diciendo. Jamás podría ser leal a Dios quien no lo conoce. Desleal, en todo caso, es alguien que, conociendo algo o alguien, decide traicionarlo. Adulterio espiritual, si prefieres llamarlo así. Bueno: con ese entendimiento, sigamos)

(2) Los plantaste (A los desleales, obviamente) y echaron raíces; (Esto quiere decir que se afirmaron, que se consolidaron) crecieron (En cantidad y en sabiduría divina) y dieron fruto; (O sea que estaban haciendo, en un principio, lo que Dios quería que hicieran) cercano estás tú de sus bocas (Presta atención que cambió el tiempo de verbo. Ya no es pasado, esto es ahora) pero lejos de sus corazones.

Aquí hay algo muy claro: la cuestión de la prosperidad de los impíos, o sea por qué Dios parece no actuar contra ellos, fue y es un tema sumamente popular. No se nos ofrece una respuesta definitiva, pero siempre queda claro que Dios mantiene todas las cosas bajo control.

Al final, se nos asegura, los impíos perecerán; sean desconocidos o sean conocidos, sean anónimos o muy prestigiosos. La justicia de Dios no se nutre de las leyes del hombre. Isaías 29:13, al respecto, dice: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí: (/.Cuántos saben que Dios ve el corazón y no las obras de los hombres?) Y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado. (Es decir: pura religión)

En el libro de Ezequiel 33: 31-33, hay otra referencia a esto: Y vendrán a tí como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras (Tú estás “oyendo” esta palabra, ahora) y no las pondrán por obra (Las vas a poner por obra?)Antes hacen halagos con sus bocas (¡Qué lindo mensaje! ¡Guárdeme el video!) y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. (¿En qué anda tu corazón, es decir: tus emociones, tus sentimientos, tus intereses, tu propia voluntad?) Y he aquí que tú eres a ellos (A los que oyen) como cantor de amores, hermoso de voz, y que canta bien; (¡Qué buena voz que tiene usted! ¡Qué buena dicción!) Y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra. Pero cuando ello viniere (El juicio) Y viene ya), Sabrán que hubo profeta entre ellos.

(3) Pero tú, oh Jehová, me conoces; me viste, y probaste mi corazón para contigo;(Hasta aquí, cualquiera de nosotros que entiende está haciendo lo que debe) arrebátalos como a ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza. (¿Pero cómo puede ser que alguien ore así? ¡Eso no está bien! ¡Hay que tener más misericordia! Amén. Pero ni se te ocurra tratar de ser más misericordioso que Dios. ¡Pero es que Dios es amor! Sí. Pero también es justicia y fuego consumidor. La Biblia habla de las tres cosas, no sólo de una)

(4) ¿Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? (La tierra es toda carne, y el hecho de estar desierta significa que está vacía, que no hay nada en su interior. La hierba, si tenemos en cuenta que el campo es el reino, son los hijos de Dios. Estar marchitos significa estar faltos de alimento.) Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados y las aves; porque dijeron: No verá Dios nuestro fin.

Hasta aquí el lamento de Jeremías que podría ser muy bien el lamento de cualquiera de nosotros. ¿Qué otra cosa que una respuesta clara aguarda un lamento así? ¿Qué responderá Dios en su infinito amor y su grande misericordia? No te confundas, mira:

(5) Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿Cómo contenderás con los caballos? (Pasado en limpio: si con los más lerdos no alcanzabas a seguirle el ritmo, ¿Cómo te las vas a arreglar cuando quieras trabajar con los más aptos?) Y si en la tierra de paz no estabas seguro, ¿Cómo harás en la espesura del Jordán? (En una palabra, lo que Dios le está advirtiendo a Jeremías (A ti no, a Jeremías), es que sus problemas en lugar de mermar, aumentarán. Dios está en control de todo.

(6) Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron un grito en pos de ti. No los crean cuando bien te hablen.

Ahora saca los ojos de Jeremías, porque Dios mismo dice que TODA la Escritura es apta para enseñar, redargüir y corregir, de allí que esto es algo más que la historia de Jeremías. Presta atención: ¿Quiénes son tus hermanos? ¿Cuál es la casa de tu Padre?

Dice que por lo que dijiste antes, ellos se levantan contra ti. Y termina ordenándonos que no les creamos una goma cuando nos hablen bien. ¿Sabes por qué a muchos creyentes no les va como debería irles? Porque quieren amar tanto (cosa que no está mal) que por allí aman hasta los demonios, pobres criaturitas.

(7) He dejado mi casa, (Está hablando Dios y se refiere a la tierra)desamparé mí heredad, (Estos son los habitantes de la tierra) he entregado lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos. (Él se refiere, como enemigo, a Babilonia. Babilonia hoy ya no es una ciudad, es un espíritu, una mentalidad que se ha infiltrado en la iglesia y la ha transformado en un paralelo, en una imitación que, externamente, tiene todo lo mismo que la iglesia del Señor, pero que en lo interno, es idólatra, pagana y hasta satánica.)

(8) Mi heredad fue para mí como león en la selva; contra mí dio su rugido; por tanto, la aborrecí.

A este verso habrá que tenerlo muy en cuenta. Dios dice, primeramente, que su pueblo, sus hijos, sus amados, fueron para Él como león en la selva, es decir: reyes, máximos, imbatibles. Él los creó así y puso esa fiereza santa en sus corazones.

Pero después descubre que una gran parte de esos leones de la selva, suyos, amados, «rugieron contra él». ¿Qué significa esto? Lisa y llanamente que se rebelaron. Que prefirieron arreglárselas por ellos mismos, que no quisieron ni depender ni acudir a Él.

Igual a que si tu hijo, en lugar de pedirte a ti, mamá, que le ayudes a hacer la tarea de la escuela, se lo pide a tu vecina. ¿Cómo habrás de sentirte? Sobre este punto, Isaías 59:12 y 13 dice: Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros: porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados: el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; El hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.

Pero mucho más contundente es otra palabra que, en este contexto, se encuentra en Oseas 9:15: Toda la maldad de ellos fue en Gilqal(Gilgal era el lugar en donde Israel acampó tras cruzar el Jordán en dirección a la tierra prometida, y que como detalle importante, te puedo agregar que era una ciudad que se había convertido en un centro de culto idólatra.)

Allí, pues, les tomé aversión: por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa: no los amaré más: todos sus príncipes son desleales. (Ya te dije lo que significa la deslealtad y a quién le compete. No es el mundo, es la iglesia. Y, en este caso específico, los príncipes de la iglesia, que es como decir: sus líderes.)

(9) ¿Es mi heredad para mí como ave de rapiña de muchos colores? ¿No están contra ella aves de rapiña en derredor? Venid, reuníos, todas las fieras del campo, venid a devorarla.

En función de los hechos, la opinión de Dios para con su pueblo, va alterándose en relación con la manera de denominarlo. Primero, «lo que amaba mi alma», después, «león en la selva» y ahora, «ave de rapiña».

Sin embargo, no es la primera vez que Dios encara a su pueblo dispuesto a eliminarlo a causa de su desobediencia. En el segundo libro de los Reyes, en el capítulo 24 y verso 2, hay una referencia sobre Joacim.

Durante el reinado de Joacim, el control sobre Palestina pasó de la alianza asirio-egipcia a Babilonia. Jeremías habla en su libro de la decisiva batalla de Carquemis, fechada en el 605-604 a. C., donde el Faraón Necao fue derrotado por Nabucodonosor de Babilonia.

Pero el texto, visto con la óptica de hoy, es apto para confirmar el que estamos estudiando en Jeremías 12. Pero Jehová envió contra Joacim tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonitas, los cuales envió contra Judá para que la destruyesen, conforme a la palabra que Jehová había hablado por sus siervos los profetas.

Pero esto no es lo único. Hay una palabra en el libro de Isaías 56: 9-11, que encaja directamente al punto donde aparentemente, hoy, Dios está tocando: el liderazgo. Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar. Sus atalayas (esto es Profetas) son ciegos, todos ellos ignorantes: todos ellos perros mudos, no pueden ladrar: somnolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables: y los pastores mismos no saben entender: (Ojo que no está hablando en lo literal, nada que ver con ovejas y sus responsables, tiene que ver con la iglesia y, donde dice Pastores, es eso lo que quiere decir: pastores) todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.

Esta es una clave en esta palabra. ¿Está sucediendo esto en la iglesia global de Dios? Más allá de esas viejas y pequeñas rencillas interdenominacionales, el liderazgo de cada una de ellas, ¿Persigue e! objetivo de Dios o apenas los suyos personales?

Yo sé que en este momento, habrá un grupo muy numeroso de personas dispuestas a acusar de rnal intencionado o algo peor al que lo está diciendo. De acuerdo, pero quiero decretar algo: Dios está haciendo exactamente lo mismo para con todos los que, sin decirlo, lo están pensando y disimulan hipócritamente para no perder posiciones o privilegios. Y a renglón seguido, Dios se lo dice claramente a Jeremías.

(10) Muchos pastores han destruido mi viña, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad preciosa.

No es esto lo único que Dios dice al respecto. Ya viste lo de Isaías 59. Ahora mira lo que sigue: (Jeremías 23: 1) ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová. A propósito de este texto, es importante consignar que, luego de hacer esta denuncia contra sus pastores, Dios promete recoger al remanente, y hacerlo volver y levantar un renuevo justo, un legítimo descendiente de David que reinará como rey.

Antiguo Testamento histórico al margen, en el espíritu, hoy hablamos de asalariados, de la iglesia que sobrevive dentro de Babilonia y de Cristo, no ya persona física o divina, sino cuerpo concreto y preciso: eso se llama iglesia.

Isaías 5:15-7, dice: Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña; Le quitaré su vallado, y será consumida: aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta: no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos: v aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza: justicia, y he aquí clamor.

(11) fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase. (Reflexionar es pensar, meditar. Es verdad; cada vez hay menos gente nuestra que piense, reflexione y medite, fundamentalmente en su Palabra. Lo que ocurre es que muchos nacidos de nuevo, han dejado de orar, de leer la Biblia y de reflexionar. Por lo tanto, han comenzado a pensar por su cuenta, es decir: a usar su cabeza. Pero hay un problema. Si verdaderamente nacieron de nuevo, ya no tienen su cabeza antigua, ahora tienen otra cabeza. Si no la tienen, deberán replantearse, no su fe, no su fidelidad a su iglesia, no su trabajo esforzado. Lo que deben replantearse es su nuevo nacimiento en Cristo Jesús cuya cabeza y mente deben tener. No podemos decir «las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas», sí todavía seguimos atendiendo más a nuestra vieja sabiduría que a la que viene del Padre Celestial.

(12) Sobre todas las alturas del desierto, (Esto es como decir: sobre todos los niveles de prueba), vinieron destruidores; porque la espada de Jehová devorará desde un extremo de la tierra hasta el otro; no habrá paz para ninguna carne.

Ya en el capítulo 3 de este mismo libro, en el verso 2, Jeremías dice: Alza a tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.

Todos sabemos que fornicar, en idioma espiritual, es dejar al Dios único y verdadero para irse detrás de cada ídolo o viento de doctrina extraña que pase cerca de nosotros, en tanto que prostituirse, es hacer eso mismo, pero con interés material, económico, político o religioso institucional.

En cuanto a la espada de Jehová, siempre ha sido y será su bendita Palabra. No necesariamente el Logos de la letra escrita en la Biblia, sino la Rema que emana de ella cuando el Espíritu Santo revela maná fresco para alimento real y no plástico para sus ovejas.

(13) Sembraron trigo y segaron espinos; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada; se avergonzarán de sus frutos, a causa de la ardiente ira de Jehová.

En el libro de Levítico 26:16, y en el marco de promesas de bendición y retribución al pueblo, Dios les dice que si no le oyeren o si le desobedecieren, él también hará esto: Enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma: y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

Estableciendo simples paralelos entre aquel idioma y el nuestro, ¿No está sucediendo algo parecido hoy? Gente con miedo hasta de no ser salvos, gente cansada de tanta actividad eclesiástica pero sin vida espiritual para dar, tremendas campañas evangelísticas con muy buenos resultados que luego, con el correr de los días, se pierde casi en su totalidad.

En otro texto paralelo, Deuteronomio 28:38, aparece por primera vez en este tenor, la presencia de demonios, en este caso representado por la langosta. Dice: Sacarás mucha semilla del campo, (Sacarás muchos convertidos del mundo), y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

El pasaje de Miqueas 6:15, es todavía más estremecedor porque pinta la vida de la iglesia actual: Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas (Hablarás del Espíritu Santo en conferencias, predicaciones y enseñanzas), mas no te ungirás con el aceite: y mosto (zumo no fermentado de la uva, algo que parece vino pero que no lo es), mas no beberás el vino, (Que es la revelación)

Y, finalmente, el clásico de Hageo 1:6: Sembráis mucho, y recogéis poco: coméis, y no os saciáis: bebéis, y no quedáis satisfechos: os vestís, y no os calentáis: v el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. (Pregunto: ¿Habrá, en la Biblia, otro texto que pinte con mayor claridad y dramatismo la problemática del mundo entero, incluida la iglesia, promediando ya este siglo veintiuno?)

(14) Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que YO los arrancaré de su tierra, y arrancaré de EN MEDIO de ellos a la casa de Judá. (Nota que la iglesia se encuentra en medio de eso que él llama «malos vecinos», que no son otra cosa que lo que fue dicho: «estaban con nosotros pero no eran de nosotros». Muchos creen haberse transformado en propietarios de la tierra de Jehová, pero Él ha dicho que los arrancará de allí. En el libro de Zacarías, en el capítulo 2 y versos 8 al 10. el Señor confirma esta promesa: Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca la niña de su ojo. Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió. Canta y alégrate, hija de Sión; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. (Simple: la niña de su ojo. Cualquiera que acose al pueblo amado, está cometiendo un asalto blasfemo contra el propio Dios, sea gente incrédula, del mundo, para con su iglesia global, como gente de adentro de esas iglesias, para con su remanente fiel.

(15) Y después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. (Di conmigo: mi Dios, es un Dios de restauración. Mi Dios, es un Dios de Perdón. MI Dios, es un Dios de amor. Pero mi Dios, sólo me pide una cosa: ARREPENTIMIENTO. Ese fue el mensaje de Juan, de Cristo, de Pablo y de todos los que desparramaron la sublime palabra por todo el planeta.)

(16) Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: vive Jehová, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán prosperados en medio de mi pueblo. (Fíjate que Dios no habla aquí de su iglesia, habla de los que todavía están fuera y van a arrepentirse. Serán prosperados, asegura. No hay nada que hacerle, todavía Dios nos demuestra que él ama al mundo mucho más que todos nosotros, que nos la pasamos censurándolo y casi despreciándolo)

(17) Mas si no oyeren, arrancaré esa nación (Nación son personas) sacándola de raíz y destruyéndola, dice Jehová. (Esto para que les quede muy claro a los universalistas, que dicen que al final, Dios va a salvar a todos porque es un Dios bueno. Sí que Dios es bueno, pero también es justo y jamás transgrede su propia ley. Porque de lo contrario, ¿Para qué habría ido Cristo a la cruz?

La pregunta de tu vida. Porque alguna vez te hiciste esta pregunta y, si tienes buena comunión con Dios, quizás se la hiciste a Él también. Nos falta confianza. Además de una fe indestructible en el Dios Todopoderoso, nos falta confianza.

La confianza de saber que todo fue escrito, que todo fue prometido, que todo fue tenido en cuenta, evaluado, juzgado y sentenciado por nuestro Padre que está en los cielos. Y que así como nunca jamás verás a un justo desamparado, tampoco verás a un impío que escape a su condenación.

Dios no puede ser burlado. «Es cierto, hermano…hay tanta gente en el mundo que se burla de Dios… Ya van a ver» Sí señor, sí señora, ya van a ver. Pero mucho más leve será la sentencia de los cielos para aquellos que hayan blasfemado y aun pecado contra Dios sin conocerlo, que para con aquellos que, habiéndole conocido, eligieron el camino de la’ prevaricación (que es saber lo que se debe hacer pero por alguna causa decidir no hacerlo)

No te olvides que no hay distintas calidades de pecados, pero sí de juicios para con el pecado.

1) El hombre que nunca conoció a Cristo, tendrá un juicio y un castigo.

2) El hombre que conoció a Cristo y no le creyó, tendrá otro tipo de juicio y otro nivel de sentencia.

3) el hombre que conoció a Cristo, le creyó, pero decidió que podía vivir como le pareciera sin tener en cuenta los mandamientos de Jesús, tendrá otro tipo de tratamiento.

4) El hombre que aceptó a Cristo, le sirvió toda su vida en una iglesia, pero no alcanzó a confiar en su promesa, otro tratamiento.

5) Aquel que siendo ministro, líder, pastor o como quiera se denomine en su congregación y tenga cuentas pendientes con la institución-cielo, otro tipo de trato muy diferente y especial. No especial por privilegios, sino todo lo contrario.

Hay una bocanada de aire fresco y de justicia en el final del camino. No importa ya cómo sea ese camino, no importa quien tiene mucho y quien tiene poco. Somos hijos del Dios Altísimo, dueño de todo el oro y la plata del mundo y nada de lo que acaparemos en la tierra, nos habrá de ser útil en el día final.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez