Estudios » Crecimiento

Lo Que No Llueve Del Cielo

Alguien dijo alguna vez que la vida cristiana tiene mucho de artesanía. En contra de lo que nos propone el sistema habitual que rige nuestra sociedad, aquí nada se compra hecho, nada viene en lata ni para freezer y microondas; todo lleva una tarea.

Todo implica un esfuerzo, todo cuesta un precio que hay que pagar, pero al mismo tiempo, todo tiene una recompensa: tener herencia disponible en el reino de los cielos. ¿La salvación? ¡No! ¡La salvación es por gracia! Estoy hablando del resultado de la salvación.

¿O te creíste que Dios te salvó sin que te lo merecieras, que Jesús murió en la cruz para redención de tus pecados, sólo para que el día que te mueras te vayas al cielo porque parece que sin tu presencia allí, el cielo es menos cielo?

¿De veras te creíste eso? ¡Qué orgulloso y vanidoso eres! Hermano: es bien cierto que cuando te mueras te vas derechito al cielo, claro que es cierto, pero quiero que entiendas que la salvación no es nada más que el punto de partida para cumplir con el propósito de Dios, no el punto de llegada .

Nunca vas a trabajar PARA ser salvo, vas a trabajar PORQUE eres salvo. De allí que hoy te va a venir muy bien recordar algunos •productos de una vida cristiana que no te van a llover del cielo y que no puedes comprar hechos en ninguna iglesia-shoping. Vamos por el primero.

(Mateo 6: 1)= Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombre, para ser vistos de ellos; De otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

(2) Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de acierto os digo que ya tienen su recompensa,

(3) Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

(4) Para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

El eje de este pasaje es indudablemente una condena a las apariencias dentro del pueblo creyente. Dice el verso 2 que no hagas barullo cuando tengas un acto de generosidad. En el mundo, eso es moneda corriente. Como periodista te puedo asegurar que por cada obra de caridad hecha por gente o por ciertas instituciones importantes, hay un operativo de prensa detrás, tendiente a que eso que se hizo, se sepa en todo el país si es posible.

Pero allá el mundo ateo y su legítima decisión de no creer. Los que si captan mi atención son aquellos que nos llamamos creyentes. Hay una referencia, – que dicho sea de paso no se ajusta a la Palabra -, de que todo lo que va a una iglesia es creyente.

Si esto es así, nos encontramos con que cada templo estaría lleno de trigo. Entonces el mentiroso vendría a ser Cristo, que dijo que el trigo y la cizaña CONVIVIRÍAN. Tomando en cuenta que el creyente va a una iglesia, la convivencia tendrá que ser allí.

Porque cuando Jesús habla de los hipócritas, se refiere a los de las sinagogas, no a los del bar de la esquina. Factor uno, en este texto, es puntualizar que, al contrario de los hipócritas, los cristianos no deben hacer alarde de sus actos de beneficencia.

La recompensa que pueden recibir esos simuladores, es sólo presente y humana. La divina, quedará para los que dan sin ostentación. Sin embargo, no será la primera vez que, en alguna remota iglesia de un remoto lugar, alguien es levantado a un lugar de jerarquía merced a una donación o a un diezmo importante.

Haya paz: también están los que lo hacen para ganarse esa posibilidad. Parejito y completito. Los unos y los otros. Calma. Es tiempo de cambio y reforma. Todo lo que no es iglesia verdadera va a ser removido y conmovido. Por Dios, no por Satanás, que por más malo que sea, siempre obedece a la autoridad genuina.

La palabra HIPÓCRITA usada en este verso es la palabra HUPOKRITES de acuerdo con el punto 5273 de la concordancia Strong y señala que aquellos tiempos donde estos textos fueron escritos, los actores del teatro griego, se cubrían el rostro con una máscara.

De allí surgió y quedó que el símbolo del teatro haya sido graficado con dos máscaras: una sonriendo y la otra compungida. Estas máscaras, Incluían como accesorio un dispositivo muy original para aquel tiempo, para ampliar la voz.

Como los dramas se ejecutaban respetando un estilo que marcaba que los parlamentos fueran en forma de preguntas y respuestas, la palabra que describe esos diálogos es la palabra HUPOKRINOMAI, que significa replicar o contestar.

De esto se rescata, entonces, que la palabra HUPOKRITES determina al que desempeña un papel en el drama, aquel que lee un guión o un libreto, el que monta un acto teatro. El HIPÓCRITA, entonces, es el que esconde sus verdaderos motivos debajo del disfraz que oculta su verdadero rostro.

Y como aquellas máscaras se fabricaban con cera, cuando se pretendía que alguien no simulara y dijera las cosas tal cual eran y no como le convenía, se le pedía que tuviera una actitud sin máscara teatral, o sea: «sin cera», de donde nos queda a nosotros la palabra Sinceridad como contraposición a Hipocresía.

Para completar este panorama y ubicarlo donde tiene que ir, basta ver que en el final del verso 15 del capítulo 23 del libro de Jeremías, dice que de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra, con lo que nos queda más claro que la hipocresía es un patrimonio de la iglesia, no del mundo.

La niña de veinte años, no creyente, que sale un viernes por la tarde de su casa con un amigo y vuelve el lunes por la mañana, si se lo preguntas, no va a tener ningún pudor ni impedimento en contarte todo lo que hizo en el fin de semana con lujos y detalles.

Ahora, si esa misma joven va a una iglesia y de pronto se descarrila y hace exactamente lo mismo, seguramente va a inventar alguna historia más o menos creíble que le permita zafar de la vergüenza, la disciplina y la murmuración de los hermanos, ¿Está claro? Hipocresía.

Esto se da porque con el correr de los tiempos, parecería ser que resulta mucho más productivo cumplir con lo que los hombres, (pares o líderes), de una congregación exigen, que con lo que el propio Dios demanda.

Dice el verso 4 que el Padre que ve en lo secreto, habrá de recompensar en público al obediente. Alguien que no hizo nada malo pero que por algún motivo ha sido acusado por la iglesia de hacerlo, estará obligado a pedir perdón públicamente si es que no quiere verse separado de su congregación.

Aunque Dios que ve en lo secreto y él sepan perfectamente que no hizo nada malo, igual deberá cumplir con la regla. Por eso es que Colosenses 3:22-23 dice que Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres: sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Podrá ser muy real aquel viejo adagio que dice que «la mujer del Cesar no sólo debe ser buena sino también parecerlo», pero seguirá siendo real para el sistema secular de un mundo sin Dios, pero no para el sistema del reino, donde la prioridad siempre es SER antes que HACER.

Primer cosa que no puede comprarse hecha, sino que hay que hacerla con nuestra conducta íntima, es agradar a Dios por sobre todas las circunstancias. Aunque eso no te permita ser nombrado diácono o alguna otra cosa importante en tu iglesia local. La única justicia es la de Dios. Las otras, apenas un manejo de leyes, reglas y estatutos morales impregnados de la obvia imperfección que posee la sabiduría humana por mejor predispuesta que sea.

(5) Y cuando ores, (Nota que dice cuando ores, no si se te ocurre orar o si por una de esas grandes casualidades quieres orar. Esto implica el segundo factor: orar sí o sí.) no seas como los hipócritas; (los actores, los simuladores) porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres;

(Esto, leído literalmente, parecería estar desactualizado, pero sin embargo es absolutamente vigente. Primero: observa la calidad, la profundidad, el léxico y la duración de tus oraciones íntimas, esas que haces en tu casa, mano a mano con la almohada o en tu tiempo devocional si es que lo tienes, y compáralo con la oración que haces cuando eres invitado por el pastor a orar desde el pulpito o cuando te toca hacerlo en alguna reunión con hermanos.

Es muy probable que te lleves alguna que otra sorpresa. Y si no eres orgulloso o necio, presta atención y cambia. Al mundo puedes convencerlo con palabrerío y, por allí, a los hermanos de tu iglesia, pastor incluido, también.

Pero hay alguien que conoce tu corazón y no se deja engañar con palabras poéticas, sacudidas emocionales y ni siquiera con llantos y lamentos. Alguien me dijo alguna vez y me quedó, que cuando alguien pasa al frente a orar y parece que nunca va a terminar, es porque ese alguien, en la intimidad, ora muy poco o no ora nada.

Es más: hay muchos que a la hora de dar gracias por los alimentos, antes de comer y máxime si hay hermanos invitados, ni hablemos si el invitado es el pastor, interceden por todo el planeta y galaxias vecinas, cuando el motivo era simplemente bendecir los alimentos.

Lo único que suelen conseguir con toda esa cháchara religiosa, es que se enfríen los tallarines. Porque Dios sabe muy bien que él no es ese que se muestra allí, sino el otro. Y el que da respuesta a las oraciones, que yo sepa, sigue siendo Dios y no los hombres, por más importantes que sean dentro de una iglesia) de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

(5) Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento (Que es el lugar elegido para orar, no necesariamente tu dormitorio) y cerrada la puerta (Esto significa lejos de los oídos ajenos, no necesariamente que tenga que haber una puerta) ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.

Información: la palabra ORES, que se usa aquí, es en el original, PROSEUCHOMAI, y se trata de un vocablo aglutinante. El sustantivo EUCHE es una oración a Dios que también implica el hacer un voto; se añade el verbo EUCHOMAI, que denota una invocación, una petición, un ruego. Al agregarle PROS, que quiere decir «En la dirección de» (En este caso Dios) PROSEUCHOMAI viene a ser el término que más frecuentemente se emplea para ORACIÓN.

Quiero agregar que Jesús, aquí, no está criticando en absoluto la oración en público. Lo que se está condenando es ese tipo de oración pretenciosa y ostentosa que busca atraer la atención del público, aunque todos sepan (y el que esté orando también) que ese tipo de oración apenas llega a rebotar en las paredes y los techos sin llegar ni a los umbrales del trono de Dios.

(6)Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

Esto de vanas repeticiones, no se refiere a una petición que se repite, sino al balbuceo desprovisto de sentido y a las largas oraciones que confunden la piedad con la verbosidad vacía. Jesús enseña a orar de forma concentrada, reconociendo la necesidad de que Dios reine sobre todas las facetas de la vida y la sociedad.

¿Quién puede estar en desacuerdo con que alguien diga «Señor» cuando ora? Nadie. ¿Quién puede ver mal que se incluya un «aleluya» o «gloria a Dios» en una oración? Nadie. Pero si en una oración de mil palabras, setecientas son «Señor», «Aleluya» o «Gloria a Dios», a mí me parece que eso es vana repetición.

(Verso 9)= Vosotros, pues, oraréis así: (Jesús les da un modelo, un patrón de oración, no un texto para ser memorizado y repetido sin pensar: el Padrenuestro, maqueta y modelo de oración que contiene siete principios básicos que ningún creyente puede ignorar y que cada uno de los cuales, representa una necesidad humana básica, mira:) Padre nuestro que estás en los cielos, (Principio número uno: Una Necesidad Paternal.

Por eso es Padre nuestro o Padre mío, si te gusta más íntimo. Esto conlleva la convicción de que toda nuestra necesidad va a ser atendida por la benevolencia de un Padre amoroso) santificado sea tu nombre (Segundo principio: La Presencia de Dios. Tú puedes entrar ante su presencia mediante la alabanza (que es alabanza, no obligatoriamente «Celebrad» o «Cristo no está muerto») y puedes llamarle Padre a causa de la sangre expiatoria de Cristo).

(10) Venga tu reino (Ojo que dice venga tu reino y no VOY a tu reino. Ese es el tercer principio: Las Prioridades de Dios. Es importantísimo que usted declare que las prioridades de su reino van a ser establecidas en usted, en su familia, en su iglesia y en su nación) hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(11) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy (El cuarto principio habla de lo que es La Provisión de Dios. Jesús, el que suple nuestras necesidades, nos dijo que oráramos diariamente, pidiéndole que provea para todo lo que nos haga falta)

(12) Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores (Quinto principio: El Perdón de Dios. Necesitamos el perdón de Dios y yo creo que a eso nadie osaría discutirlo, pero exactamente en la misma medida y proporción que también necesitamos perdonar a nuestros deudores.

(13) Y atención que no estamos hablando de deudas de dinero o materiales, aunque muy bien pueden incluirse. Es otro tipo de deudas: Ofensas, agravios, rechazos, rencores, humillaciones, traiciones. ¿Nunca viviste algo así? Recuerda: tu estado pecaminoso ofendió e hirió a dios, pero Él te lo perdonó en Cristo sin cobrarte ni reprocharte nada por eso. ¿Tu actitud hacia los demás, será la misma?)

(14) Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; (Principio número seis: Poder Sobre Satanás. Debemos pedirle al Señor que coloque una cerca de nuestro alrededor y alrededor de nuestras familias, y que nos vista con toda su armadura espiritual, la que se detalla en Efesios 6) porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por todos los siglos, amén. (Séptimo y último principio: Sociedad Divina. Glorifica a Dios que te hizo participante de su reino, de su poder, de su gloria.)

Además de estos principios, Jesús muestra en este modelo, bosquejo de oración, algunos puntos muy singulares. Al llamarle Padre a Dios, ofrece una nueva muestra de íntima relación personal, en tanto que al decir «santificado sea», establece un principio de orar como una forma de adoración.

El «venga tu reino», mientras tanto, señala que quien ora pide el establecimiento del gobierno de Dios en las vidas y situaciones reales, no sólo su consumación en la era venidera. Esto se define más adelante como la realización de la voluntad de Dios sobre la tierra.

De allí que también recomienda orar por las necesidades materiales, las cuales están vitalmente relacionadas con los intereses del reino. La oración que implora perdón se legitima por la disposición de perdonar las ofensas de otros, cuestión que se enfatiza en los próximos dos versos.

(15) Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial, (15) mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas,

Tienes que comprender, absoluta y definitivamente, que Dios perdona nuestros pecados como, igual, del mismo modo, con la misma entidad, con que nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. . Es imperioso que incorpores el perdón a los demás (se lo merezcan o no), en tu oración diaria como un ejercicio de disciplina.

Esto deja muy en claro que la falta de perdón por tu parte, (así te asista la mayor de las razones), actúa como un impedimento monolítico a una respuesta favorable a tus peticiones. Segundo factor que no puede comprarse hecho: la oración fiel y transparente.

(16) Cuando ayunéis, (Y aquí rige el mismo concepto que en la oración. No te dice que si se te ocurre, te queda bien, sientes o tienes ganas de ayunar. Te dice cuando ayunes, lo que implica que debes ayunar) no seáis austeros, como los hipócritas, porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; (¡Hermanos! ¡Oremos por el hermanito Pirulín que está cumpliendo un ayuno, pobrecito!) de cierto os digo que ya tienen su recompensa (sin vistos y felicitados por los que no ayunan)

(17) Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Darle publicidad al ayuno es otro ejemplo de una piedad meramente externa. Todas las formas de auto negación deben ser secretas y sin exhibicionismos. Por otra parte tienes que entender que de ninguna manera Dios se va a caer de su trono porque tú te pases un día sin comer.

El ayuno tiene otras connotaciones. En el capítulo 58 del libro de Isaías, es donde se encuentra una referencia más que clara con respecto a cuál es la calidad de ayuno que Dios espera de ti y de mí, y puedo asegurarte antes que lo leas, que no tiene nada que ver con tu ayunito mensual.

(Isaías 58: 1)= Clama a voz en cuello, (Es decir: grita, aúlla, vocifera) no te detengas; alza tu voz como trompeta, (símbolo de la palabra profética) y anuncia a mi pueblo (No al mundo, a su pueblo) su rebelión, y a la casa de Jacob (La iglesia) su pecado.

(2) Que me buscan cada día (Los creyentes) y quieren saber sus caminos (Los miembros de tu y de mi congregación) como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de Dios; (Mira Señor; somos los mejores) me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios (¡Hermanos! ¡Esperemos que baje el poder de Dios!)

(3) ¿Porqué, dices, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por enterado? He aquí que el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

(4) He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; (Hay iglesias en las que la gente ayuna para que Fulano sea nombrado para tal o cual cargo en lugar de Mengano, al que casi nadie le tiene simpatía. Otras ayunan para que se vaya el pastor) no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. (Ojo que los satanistas también ayunan, eh?)

(5) ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? (La acusación literal es para Israel, que ayunaba puntualmente, pero sus obras no tenía nada que ver con sus manifestaciones externas.)

(6) ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

(7) ¿No es que partas tu pan con el hambriento, (En lo litera! y en lo espiritual) y a los pobres errantes albergues en tu casa; (Los que andan por allí sin saber adonde congregarse) que cuando veas al desnudo (Desprotegido, indefenso, vulnerable) lo cubras, y no te escondas de tu hermano? (Quiere decir que simules, que no seas transparente)

(8) Entonces nacerá tu luz como el alba, (Esto es: progresivamente, madurando) y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de tí, (Abriéndote camino seguro) y la gloria de Jehová será tu retaguardia. (Nota que Jehová, con su gloria, cubre tu retaguardia, único sector no protegido por la armadura de Efesios 6)

(9) Entonces (Recién entonces) invocarás, y te oirá Jehová; (Si no pasas por lo anterior es probable que Dios no te pueda oír) clamarás y dirá él: heme aquí. Si quitares de en medio dé tí el yugo (El legalismo) el dedo amenazador (El producto del legalismo) y el hablar vanidad; (Sabiduría humana, orgullo espiritual) (10) y sí dieres tu pan al hambriento, y saciares el alma afligida, (Con la palabra de poder y con el poder de la palabra, no con ciencias humanas) en las tinieblas (En el pecado) nacerá tu luz (Cristo) y tu oscuridad será como el mediodía. (Momento de mayor resplandor)

(11) Jehová te pastoreará siempre, (Si haces lo que ha dicho) y en las sequías (En la falta de mensaje) saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; (Los huesos son el sostén del cuerpo) y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

(12) Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos (Fortalecerás la autoridad) restaurador de calzadas para habitar.

(13) Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, (Predicando mensajes políticos, moralistas, filosóficos) (14) Entonces, (Recién entonces) te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, (Yo, Jehová, no esos amigos de la iglesia que te apoyan en las reuniones) y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre (Yo, dice Dios, soy el que te voy a dar mensaje, palabra, revelación, no los eruditos y comentaristas) porque la boca de Jehová lo ha hablado.

Muy bien. Si hasta aquí viniste esperándolo todo de Dios, ya pudiste comprobar dos cosas: 1) No pasó nada, hay un montón de cosas que llevas años esperando. No funcionó. ¿Por qué Dios no me oye? ¿Será cierto que todo lo que pidiéremos en oración, creyendo, lo recibiremos? ¿Prestará Dios atención en mí? ¿Habrá Dios?

Calma. Dios oye siempre y todo lo que pides Él lo hace, pero hay tres cosas impostergables que debes poner por obra para que Él pueda moverse a tu favor. Si no las haces, Dios jamás transgrede su propia ley y ésta es la que no le permite contestarte.

Si no ejercitas el agradar, orar y ayunar (Cosas que Él no puede hacer en tu lugar y que tampoco puede hacer que te lluevan del cielo) vas a estar en dificultades, con silencio divino, sin poder manifestado en tu vida y no obtendrás victoria.

Menos mal que a tí no te pasa esto. Eso quiere decir que estás agradando a Dios con tu sinceridad y rectitud de corazón, que estás orando con la total libertad que otorga el haber obtenido perdón por haber perdonado antes y que estás ayunando en intimidad, no en público y para lucirte.

Menos mal que tú haces todo esto y puedes comprobar que funciona. Pero si hubiera alguien que está en deuda, recuerde: el agradar a Dios, el orar con libertad y el ayunar internamente, no son cosas que lleven al cielo; se elaboran en la tierra y el cielo responde inmediatamente, como ha sido prometido, como siempre ocurrió (La Biblia es testigo) como ocurre en cualquier parte del mundo donde haya fe genuina y no religión hueca y vacía, y como seguirá ocurriendo hasta que la trompeta de Dios produzca el inconfundible sonido del cumplimiento de todos los tiempos y el Señor venga a buscar a la sin mancha, sin arruga y gloriosa. Amén.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

enero 1, 2015 Néstor Martínez